Tiene una visión muy particular del estilo descriptivo y se ajusta mas a unos planos interpuestos que poco a poco le dan consistencia a la personalidad de su protagonista, un chico casi sin historia ni aspiraciones, que anda en busca del amor y sufre penosos desencuentros.
La escritura es fácil, pero denota complejidad en la esencia de ese ser arropado por la fragilidad, y va dejando claves de una intimidad bastante sensible y soñadora, que logra, muy al final, hacer surgir complicidad con la memoria de un ser derrotado.
Es un buen libro.