He de reconocer que no soy entusiasta de este género y que lo leí por recomendación. El autor nos presenta a todos los personajes, entre ellos a los potenciales asesinos, sin escatimarles motivos para el crimen y así despistarnos. Lo empecé a leer con ganas y atraído por el perfil psicológico de los personajes (quizá lo mejor de la novela), pero fue perdiendo interés por la cantidad de cabos sueltos que deja el autor y que se intuye tendrán relevancia en el desenlace de la novela. Por otro lado, chirría prácticamente todo lo referente al estamento militar (personalidades, organización, etc., no ajustadas minimamente a la realidad actual). Aunque el final sorprende, hay datos que no cuadran (se ocultan hechos sin motivo durante el transcurso de la novela y aparecen al final para apuntalar el desenlace). Analizando el caso en frío, parece invesorímil que un juez, la policía y la autopsia den por cierta la hipótesis de suicidio de un militar que aparece con un tiro en el pecho con una pistola ilegal con silenciador (disponiendo de la propia). En fin, un puzzle cuyas piezas no llegan a encajar bien.