La trama gira en torno al encargo del robo de unas reliquias de una catedral y se recrea en la descripción del mundillo del mercadeo de obras de arte, religiosas, etc. El interés de la novela no reside en la trama, que se llega a liar muchísimo y su resolución no queda muy clara, creo que de manera consciente por el autor. Resulta ser una magnífica parodia de las novelas que ultimamente han aparecido en número muy elevado sobre templarios y demás revisiones históricas del mismo corte. Enriquecida con reflexiones filosóficas de variados temas (realidad y la ficción noveladas, etc.) está escrita en tono cómico aunque a veces haya que tirar del diccionario. Me ha gustado mucho, es de los libros con los que algo se aprende o aporta otro punto de vista sobre la realidad.