Leí hace poco este relato junto a otros en una selección de sus cuentos, editada por Espasa. Fue una agradable sorpresa. Es un cuentista excepcional, sabe capturar el interés y la atención del lector, su prosa fluye sin esfuerzo ni tensión. Lo que me extraña es que tuve contacto con la obra de Ribeyro por casualidad pues nunca antes había escuchado hablar de este escritor peruano. Creo que es una gran injusticia lo poco difundido de su nombre y obra.
El único reproche que puedo hacer a sus cuentos es que sus finales no están lo suficientemente "trabajados". Los desarrollos de sus cuentos te atrapan y te intrigan. pero sus finales te decepcionan, pues uno termina esperando un final sorprendente, que no ocurre. Quizá la razón de tal decepción es que la buena calidad de sus relatos te hace esperar un final a una altura superior, una suerte de orgasmo... literario.