Es uno de los mejores libros de Miller; para mí constituye un verdadero modelo de escritura en cuanto a ritmo y desenfado, oscilando entre lo más cotidiano y vulgar y referencias y reflexiones de mucha más altura. Además de ofrecer una pintura de la sociedad europea, judía y norteamericana, nos muestra de manera franca y abierta el espíritu humano y los apetitos que nos impulsan.