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Entradas con etiqueta ‘violencia’

La mano izquierda de Dios

7 de abril de 2010 en Fantástica, Juvenil, Literatura

La mano izquierda de Dios

La Esfera de los Libros nos trae un libro que bordea la fantasía épica, sin concesiones a la magia o seres extraños, y que viene alabada por un enorme interés en más de 20 países, ya que los derechos de La mano izquierda de Dios han costado un millón y medio de libras.

Así que nos encontramos con una apuesta sobre la trilogía que Hoffman ha pergeñado entresacando recuerdos de juventud y que se aleja muchísimo de sus anteriores trabajos literarios, más dedicados al ensayo y al mundo del cine.

En la cuidada, al menos en su parte estética, edición de La Esfera… nos encontraremos las aventuras de Thomas Cale y sus amigos, primero en el horrible lugar donde los Redentores, una suerte de guerreros católicos, mantienen huérfanos y soldados en una especie de hospicio medieval donde criar a los futuros perros de la guerra en su conflicto con herejías y otros reinos. Luego podremos admirar la majestuosa ciudad de Menfis, donde el autor plasma una especie de mezcla entre ciudades estado italianas, con su nobles belicosos, sus nobles damas de infinita belleza y un buen número de conjuras.

Cale tiene un oscuro secreto que sólo conoce el más siniestro de todos los Redentores, el Padre Bosco, el cual le golpea e instruye con igual ferocidad. La capacidad de Cale para la lucha es la clave en todo el libro y se va desarrollando, de manera pausada, a través de la narración.

La mano izquierda de Dios se mueve entre la literatura juvenil y la de adultos, aunque no acaba de establecerse en ninguno de los dos. Por un lado, si es un libro dedicado a los jóvenes, he de decir que es probablemente el más violento que he leído en muchos años dedicado a esa edad. Nada, por otro lado, que no estén acostumbrados a ver en el cine o la televisión, pero en literatura llama la atención un poco. En el caso adulto, los personajes y la trama son absolutamente previsibles y ya desde un principio se adivina el camino que van a seguir los personajes.

Así pues nos encontramos con tramas de tipo bélico, con puntos románticos -que no falten en una novela supuestamente juvenil-, y con el misterio que rodea a Thomas Cale. A su favor, que ese secreto y la trama urdida por los Redentores va cobrando interés a lo largo del libro, lástima que sea una trilogía y acabes sin casi enterarte de nada, dejando las explicaciones para el siguiente volumen.

Hoffman no tiene problemas en asociar claramente la religión católica con los temibles Redentores y, si no cambia mucho la cosa en siguientes ediciones, se podría calificar la obra de anticatólica sin demasiados problemas. Eso sí, no se presentan soluciones ni alternativas maniqueas, no se dan ni se quitan razones: esto no es La brújula dorada, Hoffman ha creado un mundo lleno de grises y mucha oscuridad, alejándose, afortunadamente, de querer dar lecciones moralistas.

En resumen, La mano izquierda de Dios no es una lectura para aquellos que gusten de una literatura fantástica más elaborada -El nombre del viento me viene enseguida a la cabeza-, pero que se muestra superior a la mayoría de franquiciados que inundan la sección de fantasía en muchas librerías y centros comerciales.

Autores relacionados:
Paul Hoffman
Libros relacionados:
El nombre del viento
La mano izquierda de Dios

¿Escalada de violencia en la novela negra?

3 de noviembre de 2009 en Literatura, Novela Negra

Cosecha roja

La escritora y crítica de literara Jessica Mann acaba de hacer público su rechazo a continuar reseñando género negro ya que está harta del “derrame de sádica misoginia” que le está tocando leer. Al parecer, Mann ha encontrado una escalada en la que cada psicópata es más sádico que el anterior y las torturas y crímenes más elaborados y crueles, siendo las mujeres jóvenes el grupo más numeroso que ha sido atado, quemado, violado, cortado, cegado, golpeado, comido, ahogado, hervido o enterrado vivo.

Además, hay que tener en cuenta que el colectivo actual de escritoras de novela negra es muy importante; según Mann, la actitud extremadamente violenta puede venir de una necesidad por parte de las autoras por afirmarse, para no ser tomadas por unas blandas.

La cuestión, sin embargo, sería otra. Pese al incremento en brutalidad -o en descripción de la brutalidad-, las cifras de ventas son muy buenas, con lo que parece ser una aceptación por parte del público, según las encuestas en gran parte femenino, de ese nuevo estilo, quizá más cinematográfico, si pensamos en el cine que se hace ahora, o tal vez más CSI, donde escenas claramente gores son aplaudidas por señoras de mediana edad que antes no soportaban ver dos cuchilladas en la televisión.

En la trilogía Millenium tenemos ejemplos claros de violencia sádica, aunque no nos engañemos, pese a lo que diga Donna Leon tenemos peores escenarios y violencia mucho más extrema en títulos como los de Mankell o McDermid. Sin embargo, es cierto que de un tiempo a esta parte se prestan más páginas a la detallada tortura, o a la ejecución del crimen, acercándonos por momentos más al género del terror -que poco a poco se está hibridando gracias a algunos autores como John Connolly- que a la escuela más “clásica” de lo negro y criminal.

Entonces, ¿qué se busca en la novela negra? ¿una crónica social de nuestro tiempo? ¿o es en el macabro espectáculo de la violencia donde el género nos toca la fibra sensible? ¿Es fascinación por el mal o interés por el lado oscuro de nuestra sociedad? Supongo que ambos aspectos, si están bien tratados.

Entiendo que la posición de Jessica Mann viene más por la saturación de cierto tipo de ficción, mal desarrollada, frente a una actitud menos violenta de entender el género. Pero lo que está claro es que la violencia está completamente imbricada en la novela negra, es su germen y también su desarrollo. La pregunta sería, ¿hay algún límite? ¿debería haberlo?

Autores relacionados:
Henning Mankell
Stieg Larsson
Val McDermid

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