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Entradas con etiqueta ‘Vallejo’

Libros para el verano (IV): Literatura juvenil

9 de julio de 2009 en Juvenil, Literatura

Porta Coeli

Continuando con las recomendaciones, hoy vamos a centrarnos en la novela juvenil fantástica, segmento cada vez más presente en los catálogos comerciales y cuyo síndrome del tocho gordo puede verse complicado con el de las novelas en partes, generalmente trilogías, costumbre adoptada, suponemos, de las sagas de fantasía franquiciadas. Autores de novela juvenil hay muchos en el panorama español, en buena parte por que se ha convertido en una especie de refugio, junto a la novela histórica, para los escritores de ciencia ficción, fantasía o terror. A nombres imprescindibles como Jordi Sierra i Fabra o Laura Gallego, se unen otros menos conocidos, al menos por ahora, como Susana Vallejo o José Antonio Cotrina.

Susana Vallejo está inmersa en la tetralogía de fantasía Porta Coeli, de la que se han publicado los dos primeros tomos, La orden de Santa Ceclina y Cosecha Negra. A lo largo de los cuatro tomos recorreremos mil años, desde la Edad Media hasta el futuro, siendo el hilo conductor un mundo paralelo al nuestro al que se puede acceder mediante un libro. En La orden de Santa Ceclina, en el siglo XIV, Bernardo, erudito acusado de mago y hechicero, Yebra, una joven acusada de brujería y un juglar, intentan aclarar el por que están apareciendo criaturas extrañas en nuestro mundo. La clave puede estar en una orden de monjes guerreros, La orden de Santa Ceclina. De este primer volúmen hay un booktrailer. En Cosecha Negra, la acción se traslada a Toledo con la Inquisición y la Peste como fondo. Edebé está detrás de la publicación de esta obra, tanto en castellano como en catalán.

De La cosecha de Samhein, primera parte de la trilogía El Ciclo de la Luna Roja. de José Antonio Cotrina ya os hemos hablado y os remito al post correspondiente. Otro libro muy recomendable de este autor, también dirigido al público juvenil, es La casa de la colina negra, donde nos narra la historia de Víctor, un niño con una familia un tanto extraña que reside en una casa que está viva. Poco a poco, vamos adentrándonos en el misterio de la familia y en la forma como han conseguido, por ahora, evitar las reglas del mundo de la magia. Un libro de aventuras muy entretenido y que, lamentablemente, no ha tenido continuación, y deja con ganas de saber más sobre el maravilloso mundo creado por Cotrina.

También hemos hablado en otros post de Cornelia Funke y su Corazón de Tinta, primera parte de la trilogía Mundo de Tinta, a la que siguen Sangre de Tinta y Muerte de Tinta; o de Cassandra Clare con Cazadores de Sombras, trilogía compuesta por Ciudad de Hueso, Ciudad de Ceniza y Ciudad de Cristal, de la que, por ahora, sólo se ha publicado la primera parte en nuestro país, o de la famosa saga Crepúsculo. Con esto y algunos clásicos, Tolkien o la primera parte de la Dragonlance, podemos tener un verano repleto de aventuras fantásticas para todos los gustos. Con un poco de suerte, nuestros sobrinos se estarán quietos y callados con un libro en la mano.

Autores relacionados:
Cassandra Clare
Cornelia Funke
John Ronald Reuel Tolkien
Jordi Sierra i Fabra
José Antonio Cotrina
Libros relacionados:
Ciudad de Hueso
Corazón de tinta
La cosecha de Samhein
Porta Coeli: La orden de Santa Ceclina

La Guerra Civil española y la literatura (II)

10 de abril de 2009 en Autores, Literatura

Buero Vallejo

Terminada la contienda fraticida en 1939, empezó una etapa, conocida como Posguerra, que algunos historiadores han alargado hasta finales de los años sesenta y otros circunscriben tan sólo a la década de los cuarenta. Puestos a colocar fechas de forma aleatoria para delimitar un período marcado por la autarquía y el aislamiento internacional, se podría delimitar la Posguerra española entre el fin de la guerra, 1939, y el fin de la autarquía económica, 1959, sin olvidar que España fue admitida en la ONU, primer paso para acabar con el mencionado aislamiento. En el terreno literario esto nos llevaría a hablar de dos generaciones, la del 36 y la del 50.

La Generación del 36, o Primera Generación de Posguerra, fue definida por el escritor y crítico astorgano Ricardo Gullón, perteneciente a ella. Formarían parte de ella, según las directrices explicitadas por el leonés, todos aquellos escritores que ya publicaban más o menos asiduamente en el año de inicio de la contienda, sin olvidar su edad, los medios en los que publicaban, o la relación entre ellos. Muchos de ellos fueron afines al gobierno republicano, y se posicionaron claramente durante la guerra en contra del alzamiento fascista. Uno de los casos más llamativos es el de Miguel Hernández, combatiente republicano y poeta comprometido, que fue apresado por la policía portuguesa tras salir del país y entregado a las autoridades españolas, que lo condenaron a muerte. Por intercesión de varios intelectuales (como José María de Cossío) y del vicario general de la Diócesis de Orihuela, de donde era vecino Hernández, la pena capital fue conmutada por treinta años de prisión que nunca llegaría a cumplir. Preso en una cárcel alicantina, enfermó de tifus, bronquitis y tuberculosis y falleció en 1942 a los treinta y un años de edad.

Compañero suyo de celda en Alicante fue el dramaturgo alcarreño Antonio Buero Vallejo, también combatiente republicano. Tras ser liberado se convirtió en uno de los autores teatrales más importantes de la historia de la literatura española, aunque algunas de sus obras, de fuerte contenido social, no pudieron ser estrenadas debido al veto de la censura franquista.

El propio Ricardo Gullón también fue encarcelado tras la guerra acusado de colaboracionismo con el gobierno republicano. Aunque fue liberado de forma rápida, se le inhabilitó profesionalmente por un período de tres años.

Tres de los más importantes prosistas de la historia de España pertenecerían a esta generación: hablamos nada menos que de Camilo José Cela, Miguel Delibes y Gonzalo Torrente Ballester. Ninguno de los tres fue republicano, perteneciendo dos de ellos al menos (Cela y Torrente Ballester) al bando nacional: Cela, casi apasionadamente; Torrente Ballester, como mal menor.

Juan Goytisolo

Torrente Ballester, falangista por conveniencia (se afilió durante la guerra siguiendo el consejo de un sacerdote amigo de su familia), pudo desarrollar su carrera literaria con relativa comodidad, aunque tuvo, como casi todos los escritores de su época, múltiples problemas con la censura. En relación con él hay que hablar de Pedro Laín Entralgo, que en 1941 fundó la revista Escorial perteneciente a Falange Española. Fue una de las puntas de lanza de un movimiento que, desde la oficialidad franquista, intentó acabar con la falta de calidad (más allá de la alabanza al régimen y al caudillo) que poblaba las publicaciones de la época. El llamado “Grupo de Burgos” estaba compuesto, además de por él, por otros intelectuales como Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco o Dionisio Ridruejo.

A la Generación del 36 siguió la del 50, autores que se autodenominaban “hijos de la Guerra Civil”. El existencialismo de la anterior generación da paso al realismo social y al intimismo, dando importantes poetas como Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente o Francisco Brines. En prosa, la pujanza de la novela social fue definitiva para conformar una literatura que, a media voz, hablaba de las penurias de un país asolado y empobrecido a través de escritores tan válidos como el propio Cela (con la famosa novela La Colmena), Luis Martín-Santos, Juan Goytisolo, Luis Romero o Josep Maria Castellet.

Autores relacionados:
Ángel González
Antonio Buero Vallejo
Camilo José Cela
Francisco Brines
Gonzalo Torrente Ballester

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