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Entradas con etiqueta ‘Twitter ficción’

Tuiteando en Bloomsday

30 de mayo de 2011 en Actividades, Autores, Literatura

Bloomday

El Bloomsday es una de las tradiciones más curiosas de la literatura contemporánea, en la que cada año y durante el 16 de junio cientos de seguidores de la obra Ulises, de James Joyce, recrean ese día en la vida de su protagonista, Leopold Bloom.

Además de esa recreación se juntan por todo el mundo grupos de aficionados a la literatura para discutir y conversar sobre la obra de Joyce, una de las más importantes del corpus anglosajón. Muchos de ellos acuden disfrazados con ropas de época, pero no es obligatorio. Hay que aclarar que el Bloomsday no tiene que ver con la reunión anual para descifrar otra de las obras de Joyce, el Finnegans Wake, que también congrega a numerosos seguidores.

Pues bien, dentro de los proyectos que nacen cada año en el Bloomsday tenemos uno que nos ha llamado la atención. Pretenden tuitear el Ulises, dentro de un orden, claro. La idea no es repetir el texto sino interpretarlo y lanzar a través de la red social de 140 caracteres miles de mensajes con el espíritu de esas 24 horas en Dublín.

Como nota curiosa, hay que comentar que Stephen Joyce, actual heredero de los derechos de autor de la obra, es un litigante de primer orden y ya ha tratado en otras ocasiones de incluso suspender lecturas en público del Ulises durante el Bloomsday amenazando con acciones legales. Lo mejor será que nadie le haga un RT por si acaso tiene un mal día.

Los organizadores han habilitado la cuenta @11ysses para que sea el punto de inicio de los tweets, que aparecerán cada cuarto de hora comenzando a las 8 de la mañana (hora de Dublín, por supuesto) del 16 de Junio y que terminarán justo 24 horas más tarde. Cualquiera puede condensar a su manera una parte del Ulises, aunque supongo que buscarán tuits en inglés.

De todas formas, una cita imprescindible para los aficionados a la obra del maestro irlandés y sus juegos de palabras que, estoy seguro, se habría divertido enormemente creando acertijos en esos escasos, y a la vez tan grandes,140 caracteres.

Más información: Ulysses meets Twitter

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La nueva frontera. Otra vez

Secon Life Feria Libro

Frente a las limitaciones económicas y físicas del libro, la revista y el periódico tradicional, limitaciones que obligan al editor a seleccionar sus publicaciones con esmero y cuidado, Internet nos ofrece una variedad casi inconmensurable de palabra escrita (o en este caso, tecleada) que resulta bastante más apabullante que pasarse una media hora indecisa frente a las estanterías de las grandes superficies o nuestra librería local. Algunas cosas no cambian, eso está claro, y la música irritante y la climatización de algunos comercios aparentemente más interesados en mostrar una imagen juvenil y dinámica que en ofrecer productos de calidad se corresponde en internet con páginas web saturadas de colores dolorosos y una lista de reproducción mejor o peor seleccionada. Afortunadamente para Internet, parece que los días de HTML para principiantes comienzan a pasar, gracias a la implementación de plantillas y el uso de páginas prefabricadas como pueden ser los omnipresentes blogs; desafortunadamente para los que disfrutamos del tacto y olor de los libros, algunos puntos de venta siguen sin entender que existen temperaturas entre los 3 grados y los 35 grados centígrados, y que vender libros exige una habilidad más allá de vestir un uniforme y tratar al cliente con desprecio.

Lo maravilloso de la World Wide Web es que no existen los costes asociados al libro físico, ni las restricciones físicas de éste. Las maravillas del diseño se acentúan en un medio en que cada segundo se crean nuevos tipos de texto, donde la imaginación dispone de herramientas creativas que inspiran a aquellos que gustan de formar historias, poemas, incluso novelas. En países como EEUU o China, debido a lo inmenso y variado de su mercado, la literatura se pliega a nuevos ejercicios, de mayor o menor éxito. Ya hablamos en Lecturalia de la literatura por SMS que tan popular se había hecho en Asia, y en Estados Unidos muchos escritores se ganan el pan de cada día impulsando a sus lectores a pagar para poder satisfacer su curiosidad: se trata de una literatura por entregas donde un hilo argumental hipnótico atrapa a los seguidores como hacen ya las series de televisión y como ya hacían en su momento los folletines decimonónicos. Estas obras en progreso, por supuesto, suelen adolecer de cierta mediocridad formal, al fin y al cabo se trata de mantener al cliente/lector enganchado, no de escribir una obra maestra. De nuevo entramos en la polémica libro-arte versus libro-producto, y es que Internet, a pesar de sus posibilidades gratuitas, es también un negocio.

Sea como sea siguen activas muchísimas voces dispuestas a crear con la sola intencionalidad de granjearse lectores y fomentar un tipo de cultura que cada vez se desarrolla con mayor rapidez. Y es que, cuando te despiertas, Facebook sigue allí. La masiva y tremendamente popular red social es, al igual que otros como Twitter, una fábrica de microliteratura, donde los escritores aprovechan el espacio reducido para texto de su “estado” para confeccionar mini-cuentos fugaces. Algunos de los más ambiciosos, como el mexicano José Luis Zárate merecen un seguimiento asiduo, ya que escogen temas literarios tradicionales para pergeñar cientos de “estados” en los que los protagonistas no son el propio autor, sino personajes tan sugerentes como Sherezade o Caperucita Roja; por supuesto también merecen mención los miles de grupos y páginas de fans desarrollados a través de Facebook . Desde la novela hasta el nanotexto, las interminables formas de interacción social que ofrece Internet dejan las puertas abiertas para escritores y aficionados al arte de la escritura; junto a blogs y webcomics, con su mediática combinación de imagen y guión (y, en muchas ocasiones, animación y sonido) encontramos e-zines, que recogen el testigo de los zines revolucionarios, los boletines académicos y las publicaciones comerciales, mezclándolos en una coctelera de extrañas y fantásticas maneras.

Tupper

Sin embargo, a la par que nos hablan de lectores electrónicos, de literatura visual y de una tecnología que casi inventa más términos que productos, siguen infiltrándose en nuestro día a día las relaciones presenciales, cara a cara, de libro físico con lector, de autor con libro y de lector con autor. Las nuevas modas también pueden apoyar al uso menos tecnológico de la literatura, como puede ser formar un grupo para escuchar poesía acompañados de un café o un buen vino. Esta es la idea de la Poesía en el Túper o TupperPoetry, una manera informal de reunir a poetas y aficionados a la poesía en sus propios domicilios, como ya se hacía años ha con las reuniones para vender tupperware (de ahí el nombre de esta iniciativa literaria, dirigida por el poeta granadino Ventura Camacho), sistema que se halla otra vez en auge gracias a la venta a domicilio de artículos eróticos (TupperSex). Así que si quieres acoger a un poeta en tu casa no tienes más que visitar Poesía en el Tupper, y ver qué disponibilidad hay en tu zona para tener a un trovador personal que amenice tu próximo encuentro social. Eso sí, aclaramos que este encuentro será en persona, en una dirección física, con seres humanos reales, por lo que es posible que tengas que abandonar unas horas el Second Life para recordar los viejos tiempos.

Neil Gaiman y la twitter-ficción

Gaiman

Para los que no conozcan Twitter, decir que es un lugar de encuentro y comunicación personal en el que sólo se pueden dejar mensajes de hasta 140 caractéres, y es conocido por su inmediatez y enorme número de usuarios, si bien todavía nadie puede explicar exactamente para qué sirve.

Lo cierto es que el mundo de la literatura ha encontrado en Twitter un medio ideal para la experimentación, desde la recreación de obras clásicas como Romeo y Julieta a base de Tweets a la publicación de microcuentos como se puede ver, por ejemplo, en el Tweet del Cruciforme, donde cada día nos podemos sumergir en un universo de lo más peculiar.

Desde la BBC nos llega un interesante experimento: la creación de un cuento de hadas colaborativo aprovechando el millón de seguidores que el escritor Neil Gaiman tiene en su cuenta de Twitter. Todo empezó con un mensaje del autor de éxitos como Coraline o American Gods:

@neilhimself Sam estaba cepillando su pelo cuando la chica en el espejo bajó el cepillo, sonrió y dijo “Ya nunca te querremos”

A partir de esa línea, y durante una semana, se fueron recopilando las frases que otros usuarios ponía, hasta un total de mil tweets, para dar lugar a un cuento colaborativo y popular, un resumen del cual se puede leer en la la página de la BBC Audiobooks, y que pronto se convertirá en un audiolibro.

Cierto es que para lograr esto ha sido necesaria la presencia en Twitter de Neil Gaiman, que es un autor al día en cuanto a novedades sociales, también lleva desde hace unos años un blog de lo más recomendable, y que ha reunido en torno a sí a una verdadera legión de aficionados a la literatura fantástica. ¿Serán los escritores los catalizadores de la nueva literatura en las redes sociales?

Otros escritores que han jugado con Twitter últimamente han sido Ben Okri, R.N Morris o Melvin Burgess. Es posible entonces que la típica soledad del escritor se vea cambiada por una compañía virtual y una constante promoción a través de distintos servicios web.

Esta es sólo una de las muestras de lo que se puede lograr en las redes sociales, un mundo nuevo para la literatura y que poco a poco empieza a ser explorado por escritores, editoriales, radios y otros animadores culturales. ¿Es el futuro del libro? No, pero sí el futuro de una parte importante del oficio de escribir

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