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Entradas con etiqueta ‘Steampunk’

Bienvenidos al cabaret literario

3 de septiembre de 2011 en Actividades, Poesía

Chicago Poetry Brothel

Chicago es uno de esos lugares donde la cultura toma múltiples y extrañas formas, desde la haute culture de los pudientes, especializados en decoración de interiores a golpe de millones, al graffiti más descarnado o la poesía más visceral del subsuelo artistico. Aparecen las más variadas representaciones, y una de las que arrasan en estos momentos se acerca al mundo del burlesque, del cabaret, teñido en ocasiones con cierto matiz victoriano y steampunk, una estética que puede encontrarse tanto en la pasarela como en un local de topless. Y cuando ésta se cruza con lo literario, surgen proyectos tan interesantes como la Chicago Poetry Brothel, algo así como el Burdel de Poesía de Chicago.

En este curioso burdel uno paga cantidades simbólicas (unos cinco dólares estadounidenses) para tener un encuentro íntimo con su prostituta o prostituto favorito, quien recitará, para su singular deleite, poesía de su propia composición o cualquiera que ud. le solicite. Los Poetry Whores, como se hacen llamar, declaman en un escenario común mientras los clientes consumen en la barra o sentados a las mesas, acompañados de personajes habituales como “El Buen doctor”, “El Tísico” o los White City Rippers, que amenizan con su música el local. Una vez contemplado el acto común, los clientes pueden retirarse a los reservados con el o la Poetry Whore de su elección, mientras en el escenario se desarrolla todo tipo de actos, algunos circenses, otros más cercanos al ya mencionado arte del burlesque, donde el striptease adquiere una categoría superior. En lo que se refiere a la prostitución poética, hay mucho donde elegir: si prefiere algo cálido, musical, inspirado por el jazz y la cultura de Nueva Orleans, tal vez elija a Serafine LaCroix; si lo que busca es algo gótico, deprimente, con toques románticos, puede que disfrute del arte de Woodland Doll. Hay para todos los gustos, dirigidos todos bajo la tierna pero estricta mano de la Madame, Susan de Ojos Negros.

Aunque no es la primera vez que el cabaret se une con lo literario, sí es llamativo ver cómo se crea un local exclusivamente para la combinación de ambos aspectos del arte y el espectáculo. La idea del poeta como alguien que se prostituye, ofreciendo, en esta ocasión, su alma a plena vista de todos (y a nivel personal, a merced de los deseos artísticos del cliente) es atractiva, y resulta más física que nunca al adaptarla a un entorno fastuoso y decadente como el de la Chicago Poetry Brothel. Estos prostitutos de la literatura representan al escritor más mercenario, cuya venta como artista y creador se manifiesta de esta manera tan particular, por la que, por un lado, el creador recibe compensación económica por sus servicios y, por otra, el comprador obtiene la sensación, aunque pasajera, de mecenas, patrón y habitante de los lupanares de la literatura. Así que ya saben, si pasan por Chicago, no dejen de visitarlo y de elegir a su propia puta, al fin y al cabo la poesía en vivo es uno de esos lujos de los que uno puede disfrutar rodeado de los escenarios más carnavalescos e inverosímiles.

Sin Alma, de Gail Carriger

1 de diciembre de 2010 en Ciencia-Ficción, Fantástica, Juvenil, Literatura

Sin Alma, de Gail Carriger

Sin alma, de Gail Carriger, es una entretenida novela de aventuras con ambientación en una Inglaterra alternativa donde los seres sobrenaturales están integrados en la sociedad, asfixiante y teatral, del Londres victoriano. Según reza la portada se trata de una novela de vampiros, licántropos y sombrillas, y el apartado de la sombrilla lo pone Alexia Tarabotti, hija de un italiano y de una dama de la sociedad, bien casada en segundas nupcias y que centra su vida en conseguir casar a sus dos hijas menores, dando por imposible a Alexia. Nuestra protagonista ha heredado de su padre una tez morena, una nariz prominente y una constitución robusta, así como un carácter fuerte, pecados imperdonables para cualquier familia bien situada socialmente. Pero la principal herencia de Alexia es desconocida por su familia; Alexia no tiene alma.

Vamos a situarnos un poco. En esta Inglaterra utópica la Iglesia Anglicana se crea al “regularizar” a hombres lobo y vampiros y, desde entonces, se han convertido en parte habitual de la sociedad, siguiendo unas normas estrictas, organizados en manadas y colmenas, respectivamente, y con una institución dedicada a mantener el orden, la ORA. Los seres sin alma son preternaturales, aunque los vampiros los conocen por el despectivo nombre de chupa-almas, y eran usados tradicionalmente como cazadores de sobrenaturales gracias a la capacidad para anular los “poderes” de estos. El hecho de poseer alma y la cantidad de esta es fundamental en el mundo de Carriger, ya que de ello depende la posibilidad de convertirse o no en un ser sobrenatural.

A pesar de fantasmas y vampiros Londres sigue siendo un lugar abierto a la especulación científica y a los avances técnicos y, mientras los zepelines cruzan los cielos, la Royal Society y demás clubs científicos llenan las páginas de los periódicos con sus descubrimientos, al servicio de su majestad y de su imperio, obviamente. Tenemos seres sobrenaturales, avances científicos, ambientación steampunk, una protagonista cabezona… faltaba un romance, y ¿qué mejor para una historia romántica que un highlander? En este caso, un hombre lobo escocés.

Con estos ingrediente Carriger consigue una entretenida historia que se mueve sin transición de la comedia a la aventura fantástica pasando por el romance, sin dejar de ser una sátira. Sin alma es la primera novela de una serie de cuatro y con ella la autora ha conseguido, además de ser Best Seller del New York Times, ser finalista del Premio Locus.

Autores relacionados:
Gail Carriger
Libros relacionados:
Sin alma

Extraños géneros de lo fantástico: Steampunk

8 de marzo de 2009 en Ciencia-Ficción, Fantástica, Literatura

Steampunk

A mediados de los años 80, el autor británico de ciencia ficción K. W. Jeter buscó un término con el que definirse a sí mismo y a un grupo que incluía a autores como Tim Powers, James Blaylock o al mismísimo H. G. Wells. En una carta dirigida a la revista Locus, que apareció en la edición de abril en 1987, utilizó la palabra “steampunk” para referirse a este estilo literario que conjugaba tiempos pretéritos (frecuentemente la era victoriana inglesa) con artefactos derivados de una evolución alternativa del “ordenador” inventado por Charles Babbage y otros engendros mecánicos que sobrevivían a base de vapor, carbón y relojería, en contraposición a la presente electricidad, el petróleo, la energía nuclear, etc.

Así, el steampunk es un género derivado de la ficción especulativa, similar en cierto modo al cyberpunk, donde la ucronía alcanza un nuevo sentido al hallarse inmerso en un entorno de zepelines a vapor, avanzadísimos juguetes de cuerda y armas accionadas por mecanismos de relojería, todo ello en una época donde esto no tendría que haber pasado. Se trata de responder a la compleja pregunta de qué pasaría si en la época de la reina Victoria ya existiesen los teléfonos móviles, pero todavía fuera obligatorio llevar corsé. A nivel literario el género está vivito y coleando, hasta el punto de haber creado sus propios subgéneros (como el retrofuturismo). Suele dividirse entre obras que conciben el steampunk como ucronía, es decir, un constructo ficticio basado en la eterna pregunta de “qué hubiera pasado si…”, manteniendo un contexto histórico más o menos reconocible; y un marco narrativo fantástico, donde el estilo se mantiene pero habita en un mundo no humano o no reconocible como tal.

Steampunk

Al referirnos al origen del steampunk habitualmente nombramos a grandes cultivadores de la ci-fi de los 60 y 70: Keith Laumer, Ronald W. Clark o Michael Moorcock, pero también a obras emblemáticas y bastante más recientes como La máquina diferencial, de William Gibson y Bruce Sterling (que de hecho en el título hace referencia al “proto-ordenador” inventado por Babbage bajo el reinado de la reina Victoria), que fue nominada a principios de los 90 tanto al Nébula como al John W. Campbell, dos de los grandes premios de la ciencia ficción a nivel internacional. Frente al pesimismo distópico del cyberpunk, el steampunk muestra una alternativa optimista, aun enfrentada a los problemas típicos de una sociedad civilizada muy anterior a la nuestra (como pueden ser la peste, la miseria, la xenofobia, la represión y la falta de higiene). La trascendencia del género ha sido inmensa, el steampunk no se limita a la narrativa, sino que se extiende a la televisión, al cine (recordemos aquella Wild Wild West con Will Smith, basada en la serie de televisión homónima, que se desarrolla como “western steampunk”, rompiendo con la tradición del contexto victoriano británico; o La brújula dorada, adaptada de la serie de libros de La materia oscura de Phillip Pullman). Se han realizado numerosas creaciones para rol, para videojuegos y para cómic.

Victoriano

Pero esto no acaba aquí. Resulta que por determinada cantidad de dinero puedes comprar un ordenador steampunk, porque hay una serie de personas que se dedican a personalizar ordenadores modernos con diseños completamente innovadores de este género. También hay lámparas steampunk, escritorios steampunk, teléfonos steampunk y ropa steampunk (en cierto modo vinculado a las corrientes lolita y neovictoriana de la movida gótica), magníficos accesorios para decorar tu aspecto y hogar mientras escuchas a los Vernian Process (quienes hacen música steampunk) y reflexionas sobre la filosofía steampunk, una mezcla entre la postura punk/anarquista anti-sistema y una fe imborrable en el progreso humano. Por otro lado, hay una tendencia poderosa en la moda moderna hacia la bisutería y joyería steampunk que destripa relojes y armarios decimonónicos buscando piezas únicas con las que adornar anillos, pulseras y colgantes. Así que ya sabéis, casi mejor no tirar esa vieja y barroca mesita de noche heredada de la bisabuela, es posible que sea el epítome de lo fashion en determinados círculos.

Autores relacionados:
James Blaylock
Keith Laumer
Philip Pullman
Ronald W. Clark
Tim Powers
Libros relacionados:
La máquina de la diferencia
Luces del norte. La materia oscura I (La brújula dorada)

La estación de la calle Perdido

17 de febrero de 2009 en Ciencia-Ficción, Fantástica, Literatura

Estación de la calle Perdido

China Miéville es uno de los escritores que han configurado la corriente más nueva y vanguardista dentro de la literatura fantástica que nos llega desde los Estados Unidos. El new weird, o nueva fantasía, intenta escapar de los rígidos corsés impuestos por los amantes de la ciencia ficción más tradicional o los seguidores incondicionales de vampiros románticos o dragones escupefuego.

El new weird es una mezcla, una amalgama que va más allá del simple pastiche o la influencia; además, en China Miéville, el resultado es barroco y grotesco, desafiante y, para qué negarlo, algo pedante.

En La estación de la calle Perdido, Miéville nos mete en el corazón de una ciudad construida a base de capas y más capas, como si de una cebolla se tratara vamos descubriendo el esquema de una compleja sociedad estructurada tanto en lo vertical como en lo horizontal, en clases sociales y en tecnología.

Nos enfrente ya no al sexo entre razas, nos lleva al sexo entre especies, incluso entre especies no demasiado humanas. Y lo hace de tal forma que incluso nos parece algo normal, dejando claro que las relaciones y los sentimientos de seres inteligentes no siempre discurren por donde la moral media dispone.

La trama, aunque compleja y bien elaborada, no nos llevará lejos de lo que pretende: aventuras recubiertas de una pátina filosófica y ganas de sorprender al lector, cambiando perspectivas y utilizando referentes históricos uno detrás de otro como una ametralladora. Ciencia que no es ciencia -al menos real, aunque el uso del método científico está presente en la narración-, llevándonos a un mundo entre la relojería, los gólems y la seudociencia. Un ejemplo claro de ficción que aprovecha el potencial visual de la época victoriana.

La estación de la calle Perdido no es fácil de leer, no gustará a todo el mundo y es posible que sus defectos iguales a sus virtudes, pero no deja de ser una obra original y llena de nuevas sensaciones, ideal para aquellos que piensan que ya nada puede sorprenderles en una novela.

Autores relacionados:
China Miéville
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