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Entradas con etiqueta ‘Sherlock Holmes’

Descargar libros gratis de Sherlock Holmes

2 de abril de 2009 en Literatura, Novela Negra

Estudio en escarlata

A través del blog del Bibliómano he llegado al apartado que la Biblioteca Nacional tiene dedicado a la novela negra. Es un lugar que todo aficionado al género negrocriminal debería visitar sin duda, ya que ofrece una gran cantidad de recursos bibliográficos y guías de lectura, tanto de novela como de ensayo.

En el apartado de bibliotecas digitales me he encontrado con una agradable sorpresa: la práctica totalidad de las obras de Sherlock Holmes, al que hemos dedicado un par de entradas últimamente, disponibles para descarga sin ningún tipo de ambigüedad legal. También, para los que dominan el inglés, la BNE lista una serie de webs con textos de Edgar Allan Poe y de Chesterton.

Si queréis disfrutar de parte de las obras de Arthur Conan Doyle, en Sherlock-Holmes.es están las novelas laragas y los cuentos de Holmes, como por ejemplo Estudio en Escarlata, El sabueso de los Baskerville, Escándalo en Bohemia o El carbunclo azul.

En la web también hay información sobre Holmes, noticas relacionadas, enlaces e incluso una interesante galería de imágenes en la que podréis encontrar las ilustraciones originales de los libros publicados por Doyle.

Autores relacionados:
Arthur Conan Doyle
Edgar Allan Poe
Gilbert Keith Chesterton
Libros relacionados:
El perro de los Baskerville
Estudio en escarlata

Sherlock Holmes y algo más (I)

Holmes

Sherlock Holmes no es sólo la creación más exitosa de Arthur Conan Doyle, él que le dio fama y fortuna, sino que es, sobretodo, uno de los personajes que más ha excitado la imaginación del público, lector o no, desde su aparición en la historia Estudio en Escarlata, allá en 1887. Desde ese momento, y a lo largo de cuatro novelas y cincuenta y seis relatos, el genial detective desgranó de manera magistral sus artes deductivas sin que pudieran con él ni su peor enemigo, el profesor Moriarty, ni su propio creador, que intentó matarlo pero tuvo que resucitarlo por la gran presión de sus fans.

Sherlock Holmes aparece en una época y un lugar, el Londres victoriano, en que el público estaba ávido de información, aventuras, y estas estaban al alcance de la mano: el Imperio Británico llegaba a los confines del mundo, la ciencia y la tecnología lo podían todo, era una etapa de progreso y de cambio tal que cualquier cosa podía parecer posible. En este ambiente, donde las historias de aventuras coloniales se mezclaban con terroríficas historias de hombres de ciencia con doble personalidad o máquinas de tiempo, aparece Sherlock Holmes, un personaje que, con su capacidad de observación y de deducción (el pensamiento científico aplicado a la persecución del crimen) era capaz de desentrañar los mayores misterios, al tiempo que dejaba asombrado a su biógrafo y buen amigo Watson.

Desde el momento en que apareció, siguiendo los pasos de Auguste Dupin, Sherlock Holmes se convirtió en un estereotipo. Si Conan Doyle se basó en un profesor suyo para desarrollar su detective, éste ha servido de modelo a diferentes personajes posteriores, pudiendo encontrar rasgos suyos en creaciones tan dispares como el señor Spock, Grissom o, de manera más descarada, en el doctor House. En estos momentos, cuando la televisión se llena de series procedimentales con personajes principales más o menos peculiares, no podemos menos que ver la gran influencia que la creación del escritor escocés tiene en nuestra cultura popular.

Freud

Pero sin duda, uno de de los fenómenos más interesantes dentro de esta cultura popular es la aparición de los conocidos como pastiches, historias que continúan el desarrollo del personaje y que permiten enfrentar a nuestro detective con Fu Manchú o descubriendo conspiraciones en el Lago Ness. Dentro de estos pastiches los más famosos son los dos relacionados con el cine: La vida privada de Sherlock Holmes y Elemental, doctor Freud.

La vida privada de Sherlock Holmes es una película de Wilder con guión del mismo y trasladada al papel por el matrimonio Hardwick, quienes le vuelven a dar a Watson el papel de narrador, consiguiendo una novela más que recomendable, una rara avis entre las adaptaciones de este tipo. El encargo de una mujer para que encuentren a su marido, unos canarios muertos y unas cartas, llevan a Holmes a Escocia, en una aventura deliciosamente victoriana. Por su parte, Elemental, doctor Freud, de Nicholas Meyer, fue desde el principio una novela, un auténtico best seller que fue llevado al cine por Herbert Roos con guión del propio Meyer (director y guionista de las algunas películas de Star Treck, por cierto).

Autores relacionados:
Arthur Conan Doyle
Michael Hardwick
Mollie Hardwick
Nicholas Meyer
Libros relacionados:
Elemental Dr. Freud: solución al siete por ciento
La vida privada de Sherlock Holmes

El otro Conan Doyle

1 de febrero de 2009 en Literatura

Hombre de Piltdown

Conan Doyle fue uno de los escritores más exitosos de su época y su biografía es realmente interesante, y, aunque es conocido, ante todo, por haber dado vida a Sherlock Holmes, personaje con el que consiguió crear un arquetipo, no podemos olvidar a los otros hijos de Doyle.

Otra creación exitosa fue el Profesor Challenger, protagonista entre otras de El mundo perdido, primera novela de “dinosaurios”. Aquí Conan Doyle abandona la novela criminal para acercarse a la ciencia ficción más aventurera, embarcándose en una aventura en América del Sur donde, según las previsiones del profesor Challenger, han permanecido ocultas especies prehistóricas (o antediluvianas, que dirían en ese momento).

Según parece, Conan Doyle sacó provecho de su estancia en la universidad; mientras Holmes está basado en la figura del doctor Bell, uno de los profesores de medicina, la figura de Challenger parece basarse en el profesor Rutherford, otro de sus maestros. La descripción que realiza de Challenger no deja lugar a dudas: el cerebro de un genio en el cuerpo de un hombre de las cavernas. Pendenciero, sin escrúpulos, pero con una mente brillante, este antropólogo se enfrenta a toda la comunidad científica con sus teorías extravagantes.

Otro personaje de Conan Doyle, fue el brigadier Etienne Gerard, mucho menos conocido en España, es oficial de los húsares del emperador en la época de las guerras napoleónicas, lo que le supone vivir diversas experiencias en las que se mezcla la intriga y el humor con la imaginación todo ello al servicio del género de aventuras.

No fue la única aproximación del autor a la novela histórica, una autentica pasión, interesándose sobre todo en las guerras y los ejércitos. Pero su afición más extraña fue, sin duda, su creencia apasionada en el espiritismo, que llega a publicitar en sus novelas como en el caso de una novela protagonizada por Challenger, El país de la bruma o en El asombroso experimento del Dr. Keintplantz, donde este doctor hace una demostración pública de que el alma puede abandonar el cuerpo. En el intento intercambia su alma con la del joven y festero novio de su hija con los correspondientes equívocos (seguro que este argumento tampoco os suena).

Aunque se había acercado anteriormente al espiritismo, fue con la gran guerra, al no poder aceptar la muerte de sus seres queridos, cuando abandonó el catolicismo y abrazando el mundo de los espíritus y del ocultismo como una nueva religión, siendo uno de los engañados por la historia de las hadas de Cottingle: unas supuestas fotografías de estos seres feéricos, a las que Doyle dedicó un libro, para descubrir después que era todo una estafa. Aun así continuó defendiendo el espiritismo, tan decimonónico, lo que le llevo a la burla de la prensa, aunque no por ello dejó en su intento o en sus exhibiciones.

Hay una teoría según la cual, Conan Doyle se vengaría de prensa y científicos, de aquellos que, a contrario que él, sólo creían en las pruebas. Así, algunos le atribuyen la falsificación de el cráneo del conocido como “Hombre de Piltdown” descubierto en Sussex en 1912, presentado como el eslabón perdido y que tardó casi cuarenta años en reconocerse como falso, a pesar de que existían pruebas desde antes de que era un montaje. No cabe duda de que si fue Doyle quien lo montó se debió reír mucho leyendo la prensa.

Autores relacionados:
Arthur Conan Doyle

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