Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

71.309 libros, 14.096 autores y 56.294 usuarios registrados

Entradas con etiqueta ‘publicar mi novela’

Pequeños consejos para el escritor novato

24 de diciembre de 2009 en Literatura

Novato

Muchos de los visitantes que tenemos en el blog de Lecturalia y de los que pasan de vez en cuando por nuestra base de datos de libros y autores tienen, en el fondo, el sueño de convertirse en escritores, de ver sus textos publicados y de lograr, quieras que no, cierto reconocimiento a su trabajo. Incluso nos llegan de vez en cuando libros enteros a nuestro correo con la esperanza de que les demos nuestro visto bueno sin saber bien quiénes somos, unos sencillos blogueros, y los llevemos en alas hasta la fama.

Lo cierto es que todo aspirante a escritor debería tener claras unas normas básicas y un planteamiento medianamente realista. Digo medianamente por la sencilla razón de que un escritor, desde luego, no es una persona realista, ya que entonces se buscaría otra profesión, afición o sueño y no el duro oficio de escribir.

En todo proceso creativo hay que ir paso a paso. La primera norma que un aspirante a escritor debe tener clara es que hay que tener paciencia. No me refiero al tipo de paciencia necesaria para fumarse un cigarrillo mientras se espera al autobús, no, es la de esperar años antes de lograr un mísero resultado positivo. Teniendo en cuenta entonces que el proceso de llegar a publicar un libro en condiciones no es algo que se consiga de la noche a la mañana, habría que dejar claras unas cuantas normas.

Sacar tiempo de donde no lo hay. Si quieres ser escritor eso quiere decir que tienes que estar dispuesto a sacrificar muchas horas de tu tiempo libre, muchas noches, o mañanas, dedicadas a teclear como un loco delante de una pantalla vacía. La labor del escritor es una labor solitaria, y no hay nada glamuroso en ello. Tenlo en cuenta, escribir satisface la necesidad que te recorre el cuerpo, pero es una carrera de fondo. Hay que sacrificarse. Una vez que tienes claro esto…

La corrección ortográfica. No sólo hace falta creer que se escribe de manera correcta, además hay que lograrlo. Eso suele arreglarse de varias maneras, una sería leyendo mucho y fijándose en cómo se escribe de forma correcta. También, como no, un estudio de las normas ortográficas y gramaticales del castellano tampoco estaría de más. Hay diversas guías escritas ex-profeso para aquellos que se inician en la labor de la escritura. Aunque a la gente que empieza esto pueda parecerle poco importante, no hay que subestimar la capacidad de una editorial de lanzar a la basura tu manuscrito tras encontrarle cinco o seis faltas de ortografía en el primer párrafo. En un mundo saturado de aspirantes, la primera y rápida criba se fundamenta en los detalles fundamentales.

Al fin y al cabo es algo normal: si no sabes expresarte correctamente por escrito, lo más probable es que el texto resulte inconexo y poco legible. Por poner un ejemplo sencillo: es como ser fontanero y no saber cómo hacer encajar dos tuberías.

El envío a las editoriales. No basta con imprimir tu texto, meterlo en un sobre y mandarlo a cuanta editorial conozcas. Eso no funciona exactamente así. Probablemente primero deberías acudir a registrar tu obra, es relativamente sencillo y barato, y te asegurará cierta paz de espíritu si eres demasiado nervioso. Luego, ten en cuenta que la impresión resulte clara, a doble espacio, con márgenes adecuados, y que muchas editoriales prefieren que les adjuntes un buen resumen, con sinopsis corta, larga, e incluso un análisis de las probabilidades de venta y mercado. Así es probable que logres pasar un primer corte de selección.

La espera. Una vez has enviado tu manuscrito, sólo queda esperar. Unos tres meses en el mejor de los casos y la posibilidad de nunca recibir una mísera respuesta por parte de algunas editoriales que ni siquiera se preocupan de mandar una nota de rechazo. Nota de rechazo que, no os alarméis, es más que probable que recibáis en numerosas ocasiones. Un consejo: una nota de aprobación en vuestro primer texto, increíblemente optimista y maravillosa es probable que se corresponda con una editorial de autoedición. Que queráis aceptar ese tipo de publicación para vuestra novela es completamente digno y válido, pero que no os engañen apelando a la parte más débil de un escritor: su enorme Ego.

También, con el mismo proceso y con la misma dificultad, se puede acceder a la mítica figura del Agente Literario, que moverá vuestro texto por sus contactos editoriales a cambio de un 10 o un 15% de vuestro exiguo beneficio. ¿Es importante un agente literario? Sí, sin duda. Por el momento son figuras clave en la industria literaria española. Desconfiad, sin embargo, de los que os pidan dinero por adelantado para mover vuestro libro.

Los concursos. Mundo del que hemos hablado largo y tendido en Lecturalia. Qué decir, a veces están preparados u orientados a determinados participantes, a veces no. ¿Cómo diferenciar unos de otros? Es complicado y muchas veces se aprende, como todo en esta vida, a base de la prueba y el error. No hay nada como la experiencia personal para desarrollar cierto ojo crítico. De todas formas, el ganar un premio, aunque sea uno pequeño, siempre cuenta para pasar ese primer corte editorial del que hablábamos con anterioridad.

Moverse por círculos literarios. Esta parte no es sencilla. Es más fácil para aquellos que vivan en capitales importantes, tengan tiempo libre y facilidad para socializar. Acudir a presentaciones, conocer gente de la industria editorial, a otros escritores y ser simpático y agradable… pues para que os voy a engañar, es un plus que añadir a todo lo anterior.

Novato

Bien, estas son unas normas básicas. Quizá habría que añadir que lanzarse directamente a la escritura de novelas de ochocientas páginas sin haber practicado antes con cuentos o novelas cortas, tampoco es demasiado aconsejable. Que repetir los esquemas y argumentos de los autores a los que admiramos acaba por lastrar cualquier intento por nuestra parte de resultar originales. Sobre todo que para escribir es necesario tener algo que contar, necesidad por gritarlo y paciencia para apretar los dientes durante años.

En cuanto a la posibilidad de vivir exclusivamente de la literatura, hoy por hoy, es algo realmente complicado. A un 10% sobre el precio, sin IVA, de un libro, habría que vender una muy buena cantidad de libros cada año para mantenerse. A eso, claro, hay que añadir la posibilidad de dar cursos, conferencias y otros apaños a los que los escritores que no son estrellas editoriales tienen que recurrir para seguir en la brecha. Y es que escribir es una droga que no se puede eliminar una vez te ha infectado, quedándose en tu cuerpo dando vueltas para siempre jamás.

Una novela en el cajón: Autoedición

17 de julio de 2009 en Literatura

Autoedición

Hoy cerraremos estos artículos acerca de la edición en papel y tras hablar de la edición y la coedición, vamos a centrarnos en la autoedición.

En esta modalidad, al contrario que en la coedición, el autor corre con todos los gastos. A cambio obtiene los mismos servicios que hemos visto: trámites legales, maquetación, corrección, distribución,… pero no existe un criterio editorial, es decir, nadie va a rechazarte el libro por su falta de calidad o pocas posibilidades de venta.

Esto no es importante si, como la mayor parte de los autores que optan por la autoedición, no pretendes hacerte ni rico ni famoso, o vivir de la literatura, sino que lo que quieres es ver tu obra publicada en una tirada pequeña, para una distribución mínima y tener la satisfacción de ver tu obra encuadernada para poder regalarla o venderla en la feria del libro de su ciudad. ¿A alguien se le ocurre un regalo más personal?

Otra opción es que hayas presentado tu libro a varias editoriales, lo hayan rechazado y te niegues a verlo en el cajón o a seguir presentándolo a editores o concursos. Si ese es tu caso, puedes optar por la autoedición pero teniendo muy claro en que consiste este método de edición. Lo dicho para la coedición respecto a las editoriales poco claras sirve perfectamente para la autoedición.

Pero en esta modalidad no es necesario que intenten estafarnos, existe mucha publicidad engañosa (como en cualquier otro campo). Un consejo: si no queda claro si están hablando de coedición o de autoedición, busca otra editorial. Nuevamente será necesario comparar presupuestos, buscar información y opiniones, preguntar hasta hacernos pesados y mirar con lupa en el contrato. Recuerda que si pagas es por un servicio, no para que te digan que vas a ser la nueva Rowling.

Algunas cosas a tener en cuenta: trámites como el ISBN o el Depósito Legal son gratuitos, así que si te los intentan cobrar o te los presentan como incluidos en el precio no están siendo muy sinceros. El Depósito Legal implica el envío a la Biblioteca Nacional y las bibliotecas nacionales de cada comunidad de ejemplares de la novela, por lo que no pueden ofrecerlo como servicio adicional.

Al igual que en el caso de la coedición, es un servicio con tradición en el mundo anglosajón y en España ha estado circunscrito a publicaciones de muy corta tirada para la distribución casi familiar (poesía, memorias) o ensayos universitarios y no parece que, con las opciones de autoedición que ofrece hoy en día la tecnología, vaya a salir de ahí.

Una novela en el cajón: Coedición

13 de julio de 2009 en Literatura

Coedición

Siguiendo con las opciones a la hora de ver publicada nuestra novela, hoy vamos a centrarnos en la coedición.

Primero parece necesario hablar un poco sobre la distribución. Las distribuidoras son un elemento central en el mundo editorial tradicional y de la contratación de una u otra llegaremos a más o menos público, más o menos especializado. La mayoría de estas empresas exigen una tirada mínima a las editoriales para trabajar con ellas (esto sirve para todas las editoriales, sean de coedición o no). Hemos de tener esto en cuenta ya que si hacemos una tirada corta nuestra distribución será limitada, así que hay que tener muy claro cual es nuestro objetivo: si queremos una gran tirada, o estamos dispuestos a un gran desembolso o nos centramos en colocar la novela en una editorial grande. La distribución es uno de los servicios clave que nos ofrecen las editoriales, siendo el puente entre la editorial y la librería.

La coedición implica que parte de la financiación de la obra recae en el propio autor. La editorial se encarga del resto de los gastos y de trámites como la solicitud del ISBN o el Depósito Legal, así como servicios puramente editoriales como la corrección de estilo, la elaboración de la portada, la publicidad o la ya nombrada distribución. Los beneficios de la venta del libro se reparten entre editorial y autor.

Como en el caso de las editoriales tradicionales, hemos de enviar nuestro original, siguiendo las indicaciones que nos den y esperar la respuesta. En el caso de respuesta afirmativa, habrá que cerrar un presupuesto y firmar un contrato de coedición que tenemos que revisar con lupa. El presupuesto dependerá, entre otros factores, de la tirada y de las características físicas del libro.

Desconfía si te dicen que eres el nuevo Reverte, recuerda que estás pagando por un servicio y entre gran número de profesionales hay algunos desaprensivos que lo único que intentan es dinero fácil, ya sea apelando al ego del escritor (que, como todos sabemos, sólo es comparable en tamaño al atrevimiento de la ignorancia) o estafando directamente. Así que pregunta todo aquello sobre lo que tengas dudas, busca información sobre la editorial (en los foros de Internet, por ejemplo) y pide presupuestos a diferentes empresas. Nadie te está haciendo un favor, estás pagando por un servicio y este ha de corresponderse con tu desembolso.

La coedición tiene una gran tradición en los países anglosajones y está abriéndose camino en España aunque todavía necesita darse a conocer de manera más amplia. Es una opción muy válida para ver publicada tu obra y puede ser un paso previo al acceso a una editorial mayor, pero a no ser que tengas 12 años, un primo en una televisión local y sea una semana de pocas noticias, no esperes hacerte famoso.

Una novela en el cajón: Edición tradicional

11 de julio de 2009 en Literatura

Escritor novel

Cuando un autor, novel o no, termina por fin su obra, comienza un proceso que puede ser igual de largo y mucho más frustante: conseguir la publicación de la novela.

Para lograrlo contamos con diversas opciones a la hora de colocar la novela y, a lo largo de las próximas semanas, vamos a repasar las más importantes, empezando por la más conocida: la edición a través de una editorial tradicional.

Sin duda, el sueño de la mayor parte de los escritores es conseguir que una editorial, a ser posible grande y con buena distribución, se interese por su original. Para ello, si no cuenta con un agente, que suele ser el caso mayoritario, ha de pasar por el trámite de hacer llegar la novela a la editorial. Por lo tanto, hemos de seleccionar aquellas que se consideren más adecuadas, es decir, que puedan estar interesadas en el tema que les ofrecemos. Es aconsejable registrar la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual antes de mover el texto, no es complicado, resulta relativamente barato y nos puede ahorrar algunos problemas en el futuro.

El primer paso, que parece obvio pero que se olvida en muchas ocasiones, es comprobar en su catálogo comercial, que es posible que podamos encontrar en Internet, si nuestra novela encaja en su línea editorial: por mucho que nuestra novela sea el nuevo Ulises, si se la enviamos a una especializada en literatura juvenil, sólo vamos a conseguir perder el tiempo, hacer perder el tiempo a los demás, y que nuestro original termine en la papelera.

Una vez seleccionadas las editoriales hemos de comprobar si aceptan originales. Algunas cuentan con servicio de recepción, otras en cambio únicamente aceptan aquellos trabajos que han solicitado; hay otras que piden una reseña y si les interesa pasarán a solicitarnos el original, aunque eso no garantiza ya la publicación. Existen editoriales que no aceptan manuscritos, seleccionando sus obras por la contratación directa con el autor o a través de ciertos concursos, de los que ya hablaremos en otro post más adelante.

Si la editorial acepta originales o reseñas hemos de seguir al pie de la letra las indicaciones de envío, en el caso de que las haya. Todas las editoriales son exigentes pero pocas dan datos concretos. De todas formas, es interesante adjuntar una carta de presentación con nuestros datos, una breve biografía, una reseña completa y una lí­nea de concepto (tagline en el lenguaje cinematográfico) que defina lo mejor posible nuestra obra, teniendo en cuenta que lo que pretendemos es vendernos pero siendo comedidos.

Una vez enviados los originales sólo queda una cosa por hacer: esperar. Si nos rechazan la novela o nos dan la callada por respuesta, no hay que caer en la depresión: siempre hay más editoriales y más opciones. En caso de ser seleccionado, tampoco nos hemos de dejar llevar por la euforia y firmar a lo loco cualquier cosa: hay que revisar muy bien el contrato de edición. Existen modelos estándar y sus cláusulas han de estar bien claras. En cualquier caso siempre es aconsejable conocer los requisitos mínimos que han de cumplir. Para ello os recomendamos la siguiente web: escritores.org donde podéis encontrar diferentes recursos interesantes.


Lecturalia Lecturalia