Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas con etiqueta ‘Promoción de la lectura’

Letras libres

21 de enero de 2012 en Actividades, Literatura

Libros libres

Seguramente muchos conoceréis el proyecto Bookcrossing, que consiste en la práctica de dejar libros en espacios públicos para que otros lectores puedan beneficiarse de estos. De vez en cuando surgen iniciativas relacionadas con estas prácticas, dirigidas desde instituciones oficiales, que siempre son interesantes y muy positivas. En esta ocasión se trata de un proyecto relacionado con la línea 3 del llamado Pumabús, una línea orientada a estudiantes universitarios, y que gracias a la colaboración de diversas empresas (ente otras, las editoriales Cal y Arena, El Naranjo, SM y el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM) y dirigido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha liberado cerca de tres mil libros, como parte de la consigna Léelo y libéralo, que lleva en acción desde 2009 desde la UNAM y que ha regalado más de ocho mil ejemplares. La idea es que, además, los propios libros liberados no terminen en el autobús, sino que se anima a los receptores de ejemplares a que una vez leídos, se registren en la web de Bookcrossing y se lancen, una vez más, a la calle.

Algo parecido ha ocurrido en algunas ciudades israelíes, gracias a una pareja de artistas que comenzó con una instalación artística y acabó con una biblioteca pública muy particular. Daniel Shoshan y Amit Matalon empezaron a montar estanterías con libros en las paradas de autobús, y ahora su proyecto se ha convertido en una especie de servicio de lectura gratuito para los usuarios de bus. Su lema se traduce como puedes coger, puedes devolver, puedes añadir”, y juega con la idea de que los usuarios puedan leer uno de los libros, devolverlo si pueden y contribuir a la causa con libros que tengan en casa y que ya no quieran o necesiten. Aseguran que la gente es honesta si le das la oportunidad, y que no suelen tener problemas para mantener el caudal de ejemplares. De manera curiosa, los ejemplares se concentran en determinadas temáticas según la zona, así en la parada de autobús más cercana a la universidad, los estudiantes intercambian manuales de ciencia, sus propias tesis y novelas de ciencia ficción. En un vecindario muy creyente aparecen textos y cds religiosos, y en las zonas de inmigrantes rusos surgen copias de libros en ruso. De esta manera, el proyecto se organiza y regula a sí mismo, y ha tenido tanto éxito que los artistas ya han recibido invitaciones de los EEUU para implementar la misma idea en algunas zonas de Nueva York y de Washington DC.

Por supuesto, en España contamos con iniciativas parecidas. Granada lleva ya años ofreciendo publicaciones y textos en sus autobuses a través de la empresa Rober, tanto con los relatos ganadores de su certamen Relatos para leer en el autobús, como con textos poéticos que aparecen en forma de carteles en los interiores de los buses con motivo de la celebración de su célebre Festival de Poesía. Por otro lado, Libros a la calle cumple este año su decimoquinto aniversario, ofreciendo una vez más textos literarios a los que utilizan el transporte público en la Comunidad de Madrid. ¿Qué más iniciativas de este tipo conocéis en España y en el mundo hispanohablante en general?

Un nuevo líder de distribución de libros: ¿McDonald’s?

18 de enero de 2012 en Actividades, Infantil, Juvenil, Literatura

Libros con el Happy Meal

En 2011, se vendió en el Reino Unido una media de 1.16 millones de libros por semana, unos 6.4 millones de ejemplares en un periodo de cuatro semanas. La cadena de restaurantes de comida rápida McDonald’s tiene planeado distribuir una cantidad incluso mayor (alrededor de los nueve millones) durante las próximas semanas. Imitando una medida similar llevada a cabo en Suecia, en la que los niños que asistían a los restaurantes McDonald’s podían consumir un “Book Happy Meal”, que incluía un libro de regalo en vez del habitual juguete promocional, la empresa ha decidido probar suerte en Gran Bretaña, con la intención de expandir la promoción a otros países en el futuro. La iniciativa durará hasta el día 7 de febrero.

Es más que probable que el gigante de la hamburguesa haya decidido adoptar esta medida como una respuesta más a las numerosas críticas que ha recibido a lo largo de los años, críticas que lo han llevado a ofrecer fruta como postre en sus menús para niños, mostrar los valores nutricionales de todos sus alimentos, utilizar sólo leche orgánica y participar en numerosas obras de caridad, entre ellas las conocidas Casas Ronald McDonald, que ofrecen alojamiento a familiares de niños enfermos que no pueden permitirse trasladarse para estar junto a los pacientes cuando estos deben acudir a centros especializados lejos del hogar.

Aunque se trate de una medida más de lavado de imagen, es indiscutible que estamos ante una iniciativa muy positiva. Teniendo en cuenta que existe una cantidad inmensa de niños que jamás han pisado una librería o una biblioteca (las encuestas más recientes en el Reino Unido aseguran que uno de cada tres niños no posee un solo libro), pero se estima que 9 de cada 10 niños británicos han estado en un McDonald’s, este libro con su Happy Meal puede significar una entrada significativa en el muy necesario mundo de la literatura infantil, sobre todo por proporcionar un entorno a donde los niños suelen acudir con sus familias, por lo que se fomenta que los niños disfruten de los libros en un entorno cómodo, conocido, y rodeado de aquellos que más deberían animarlos a leer. Los libros irán acompañados de un pequeño juguete que representa a alguno de los personajes de los libros, extraídos de la serie de la Granja Mudpuddle, del reconocido escritor Michael Morpurgo. Los títulos de los libros serán Mossop’s Last Chance; Albertine, Goose Queen; Pigs Might Fly!; Jigger’s Day Off; Martians at Mudpuddle Farm; Mum’s the Word, todos de la misma serie ya mencionada (libros publicados por Harper Collins y que también están disponibles en librerías convencionales). Morpurgo es un escritor reconocido a nivel internacional, sobre todo gracias a su último éxito, la novela Caballo de guerra, recientemente llevada a la gran pantalla por el director Steven Spielberg.

Autores relacionados:
Michael Morpurgo
Libros relacionados:
Caballo de batalla

Cultura y Ciudad

23 de diciembre de 2011 en Literatura, Noticias

Libros - Ciudad

¿Qué es lo que hace que una ciudad sea “cultural”? ¿Qué es lo que hace que una ciudad tenga fama de intelectual, de culta, más aun, qué es lo que hace que sea una ciudad literaria? En nuestro artículo sobre las ciudades más literarias basado en la selección que realizó National Geographic, descubrimos que las ubicaciones literarias por excelencia eran aquellas que incluían rutas turísticas dedicadas a escritores famosos (algunas más alcohólicas que otras), librerías gigantescas y espectaculares ferias del libro. Pero, si reflexionamos sobre ello, ¿no sería el número de lectores visibles un factor fundamental? ¿De qué sirven las casas-museo de escritores si no hay interés manifiesto de los ciudadanos por la lectura?

Esto es algo que ha tenido muy en cuenta Chris Gilson, un investigador de la London School of Economics, que en un concurso reciente de ideas para la ciudad de Londres expresadas a través de Twitter, sugirió la creación de una red de intercambio de libros en las más de 700 estaciones de tren y de metro que existen en la inmensa urbe londinense. La sugerencia ha tenido una muy buena acogida por parte del alcalde, Boris Johnson, que ha asegurado que se intentará llevar a cabo para coincidir con las Olimpiadas del 2012, que se celebrarán en Londres. Aunque la capital británica ya es, de por sí, una de las ciudades más relevantes del mundo de la literatura, Johnson quiere afianzar su imagen de ciudad lectora animando a los habitantes a intercambiar sus ejemplares, favoreciendo también de esta manera el reciclaje de libros que, de otro modo, podrían acabar en la basura. Debido a las restricciones actuales de los ebooks y sus lectores electrónicos, el acto de compartir sigue siendo un terreno propio del libro en papel, y una red oficial de préstamo social (máxime en un entorno propicio como es el transporte público, lugar de lectura principal para una gran cantidad de viajeros que aprovechan el paréntesis de tiempo que ofrece el tren o el metro para avanzar con una buena obra) impulsaría la ya pujante afición de los londinenses por la lectura en movimiento. La idea no es original: ya existen algunos de estos puestos de intercambio, pero se reducen a tres, y Gilson pretende que todas las estaciones tengan su propio punto de lectura. Esta nueva vida para los libros podría servir de ejemplo para otras grandes ciudades, y por otro lado otorga a esta en concreto una imagen poderosa de cultura y amor por lo literario, muy conveniente para unas Olimpiadas, evento en el que la ciudad anfitriona se halla siempre bajo el más estricto escrutinio. Eso sí, Johnson ha dejado muy claro que la idea se desarrollará siempre que no le cueste ni un penique a los contribuyentes, así que como Gilson no se ponga a reclutar twitteros voluntarios o surja alguna empresa privada que vea alguna forma de rentabilizar el proyecto, es posible que una buena idea se quede simplemente en eso, en una buena idea.

Clásicos literarios como juegos de mesa

14 de agosto de 2011 en Actividades, Narrativa, Terror

El gato negro

Para aquellos que no hayan leído el cuento El gato negro, de Edgar Alan Poe, decirles que es uno de los más terroríficos de su autor, en el que el alcoholismo y el comportamiento más sádico, además de una notable violencia emocional, forman parte de su estructura, al mismo nivel que El barril de amontillado o El corazón delator.

Pues bien, jamás se me habría ocurrido que este relato de Poe sería el elegido por una iniciativa colombiana para ser transformado en juego de mesa para niños, con la intención de fomentar la lectura entre los más jóvenes. Que no se me malinterprete, la idea me parece fantástica, el cuento me encanta y sería genial que la gente joven leyera a Poe lo antes posible, pero es una elección algo curiosa.

De la dinámica del juego, poco se dice en la web de sus creadores, ya que se centra más en el método didáctico y la idea de promoción cultural. Podemos ver algunas imágenes de las cartas -y el muñeco de un gato negro… muy interesante- así como los próximos lanzamientos que tienen previstos: El diablo en la botella, de R. L. Stevenson y La nariz, de Gogol. Los dos títulos son un poco más suaves que El gato negro -bueno, todo lo suave que puede ser Gogol, claro- y siguen la idea de usar clásicos del siglo XIX cuyos derechos literarios ya pertenecen a la comunidad.

La idea me gusta, la verdad. A quién no le gustaría echar una partidita a El corazón delator, pasando los turnos a medida que suena el corazón bajo las tablas, o a El péndulo, viendo como se acercan las ratas y baja la cuchilla mientras tratamos de escapar… sin éxito. Porque en los juegos de Poe es poco probable que haya ganadores o perdedores… tan sólo víctimas.

Autores relacionados:
Edgar Allan Poe
Nikolái Gógol
Robert Louis Stevenson

Una torre de Babel de libros e idiomas

11 de mayo de 2011 en Actividades, Arte, Noticias

Babel de los libros

No podemos decir que no nos guste este tipo de iniciativas, pese a que a muchos les parece que un libro, sea cual sea, no debería desperdiciarse jamás de los jamases. En Buenos Aires han levantado una torre de 25 metros de altura compuesta de más de 30.000 libros en una iniciativa dedicada a la designación de la ciudad argentina como Capital Mundial del Libro para el año 2011.

Siete pisos de libros de todos los tamaños y colores apilados en esta fantástica espiral heterogénea, creada por la artista Marta Minujín, que será visitable en grupos de hasta cien personas que también podrán disfrutar, además de las vistas y el envidiable ambiente, de una banda sonora creada para la ocasión y que usa la palabra libro pronunciada en todos los idiomas.

Los libros han sido donados por numerosas embajadas y también a partir de donaciones particulares tras una campaña dedicada a recoger «ladrillos» para la construcción de esta peculiar torre. Pero que no se alarmen, como ya hemos dicho, los defensores a ultranza de los libros: el último día de la instalación, el 28 de mayo, los visitantes podrán llevarse un libro de la torre y llevárselo a casa. El resto pasará a formar parte de una biblioteca multilingüe pionera en Buenos Aires.

No es la primera construcción que vemos con libros, ya os hemos hablado en otras ocasiones de otros artistas con ideas parecidas, pero creo que es la primera vez que los libros en cuestión son reutilizados y no son simplemente un elemento simbólico, sino que se pretende que su vida continúe más allá de esta torre de Babel que, al contrario de la original, acabará sus días uniendo a las personas a través de decenas de idiomas diferentes.

Vía: Clarín

El club de lectura de Oprah

2 de marzo de 2011 en best-seller, Literatura, Mundo Editorial

Lectura Oprah

A veces es más fácil identificar a los que marcan tendencia, a los que crean moda, que otras. En algunos ámbitos es sencillo; en el mundo del espectáculo existen figuras, ya sean actores, modelos o cantantes, que crean claves para que dé comienzo la imitación. El vestido que lleve determinada actriz en la alfombra roja de los Óscar será, seguramente, el vestido más copiado el resto del año por una gran cantidad de mujeres; la presentación en pasarela de determinada firma tendrá ocupados a miles de fábricas textiles durante la siguiente temporada. Fuera de la moda, es algo más complicado, pero sabemos que una canción de éxito puede condicionar lo que suene en nuestras radios de mano de otros músicos; sabemos que cierto comentario o el uso de determinado producto por marcadores de tendencia profesionales (lo que los anglosajones, y cada vez más periodistas españoles, denominan trendsetters) proporcionarán su irrupción en el mercado. Sin embargo, es un poco más complejo adivinar cuáles serán los libros de moda, más allá de los escritores de best-sellers habituales o de las recomendaciones de alguna publicación especializada.

En Estados Unidos no existe esta duda. Hay una sola garantía absoluta respecto al mercado editorial, y es que si tu libro sale en el show de Oprah, va a venderse como rosquillas. Oprah es el equivalente estadounidense de nuestras Ana Rosa Quintana, Mª Teresa Campos y similares, presentadora de un formato en el que tan pronto entrevistan a un senador como promocionan tintes vegetales para cubrir las canas. Y un apartado que ha tenido muchísimo éxito ha sido el de su club de lectura. En el mundo anglosajón el club de lectura es un fenómeno cada vez más popular, en el que un grupo de personas (sobre todo mujeres, aunque comienza a atraer cada vez a más hombres) se reúne de forma periódica para hablar sobre un libro en concreto. Si bien Oprah está condicionada, indudablemente, por promotores, espónsores y demás, se sabe de buena tinta que ella misma elige algunos de los títulos, lo que resulta en el éxito espontáneo de algunas obras de pequeñas editoriales o de escasa promoción. Éste ha sido el caso reciente, por ejemplo, de la obra The Velvet Rage (La ira de terciopelo), escrita por un psicólogo especializado en tratar a pacientes homosexuales, y que ha traído a palestra una interesante serie de conclusiones acerca de los resultados psicológicos del abuso sufrido por la persona homosexual desde la infancia, época en la que frecuentemente desarrolla una profunda sensación de deficiencia debido al trato discriminatorio recibido de su propia familia. La obra llegó a manos de la todopoderosa reina de la televisión estadounidense gracias a la recomendación de una colaboradora cuyo novio la había dejado por otro hombre, y que había leído el libro intentando entender el comportamiento de éste. Tras su aparición en el programa, las ventas de dicho título, un modesto librito publicado por una editorial menor, se dispararon. El programa hace uso, indiscutiblemente, del poder de la fama y la celebridad para impulsar la lectura, (muchos de los participantes de este club son personalidades del mundo de la música o el cine) lo cual, a pesar de lo vacío que puede llegar a ser el ejercicio, no puede ser del todo negativo en un país cuyo índice de analfabetismo es, como ya señaló el controvertido Harold Bloom, alarmante.

¿Es cualquier lectura una buena lectura?

26 de diciembre de 2010 en Autores, Literatura

Litertura de cebo, primera clase

Recientemente un conocido me dijo que sólo había leído un libro en su vida, y que éste había sido La Celestina. Por supuesto lo hizo como tarea de colegio, obligado, y desde entonces no había vuelto a abrir uno. Tiene dos empleos y escaso tiempo para la lectura, pero su pareja (que tiene el mismo número de empleos, mantiene a su familia y además acude todos los días al instituto), lee con asiduidad, y devora todo lo que cae en sus manos, ya sean lecturas de clase o los libros de Crepúsculo. Reconocí el clásico caso de lector de extremos, aquel que no tiene acceso a un tipo de lectura mucho más ligera y entretenida que El Lazarillo de Tormes, pero tampoco a algo más elaborada que una saga romántica de vampiros vegetarianos.

Obras de gran éxito comercial, como la ya mencionada saga de Stephanie Meyer, tienen una importancia fundamental. Hablamos de libros cebo, libros que invitan a lectores poco aficionados a la lectura (debido, frecuentemente, a que la lectura que conocen es ardua e innavegable, consumida por obligación) a encontrarse con el placer de lo literario, el gusto por el uso indiscriminado de la imaginación. Otras sagas, como la notable Harry Potter, pueden ir más allá, ya que suman a la habilidad de mantener la intriga y a la creación de personajes con que el lector joven puede sentirse, hasta cierto punto, identificado, una prosa bien construida y una serie de valores que atraen a todo tipo de público, tales como la responsabilidad, la amistad y la compasión. Sin embargo muchas veces encontramos lagunas al buscar obras que vayan más allá de ese cebo, que puedan hacer que el lector avance y se desarrolle, superando el ansia por el mero consumo de intrigas fáciles y emociones baratas, en dirección a obras que realmente puedan enriquecer su inteligencia y conocimiento. Sunshine, de Robin McKinley, lamentablemente sin traducir al español a día de hoy, es un paso literario en el entorno de la fantasía y los vampiros que supera ampliamente a Crepúsculo en todos los sentidos: la prosa es cercana pero más que correcta; el personaje femenino principal, poderoso sin llegar a perder su cariz humano; y el contexto está elaborado de manera seria y detallada, con preocupaciones realistas como una lógica discriminación contra especies no humanas o la dificultad real de vivir aventuras mágicas cuando además tienes que llevar adelante un empleo, una relación estable de pareja y una relación imperfecta con tu familia. Entre Crepúsculo y el Drácula de Stoker podría estar McKinley, al igual que Harry Potter es un paso anterior a Jonathan Strange y el Señor Norrell, o Rebelión en la granja puede ser un preludio interesante tanto al Mein Kampf como al Manifiesto comunista. Uno no se sumerge en el Ulises de Joyce, o en Guerra y paz de Tolstoi Dostoievski, como tirándose a la piscina sin saber nadar: a lo mejor antes convendría leer unos cuentos de Chejov o La metamorfosis de Kafka, y antes de eso, algunos de los relatos más sencillos y amenos de Cortázar. El amor por la lectura no puede enseñarse a golpe de látigo, sino que debe introducirse de forma sutil y tentadora. Hasta los lectores más avanzados y cultos tienen sus libros culpables, aquellos que no confiesan, al igual que todo el mundo tiene un programa de televisión cuyo disfrute no contaría ni bajo tortura, todos tenemos nuestro cebo y es posible que no lo abandonemos nunca. No es que cualquier lectura sea buena, sino que cualquier lectura es buena para incitarnos a seguir leyendo. Sólo nos faltan los medios necesarios para encontrar libros que realmente nos aportarán más como personas y como constantes aprendices, aquellos que nos empujen a salir del ámbito de lo que nos resulta cómodo, fácil y conocido, para adentrarnos en el fantástico terreno del conocimiento.

Autores relacionados:
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Bram Stoker
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¿Una nueva autoedición?

Autoedición - Autor

Ya hemos hablado en Lecturalia largo y tendido sobre la autopublicación y la coedición, algo que muchas editoriales practican con mayor o menor fortuna. Hay que tener en cuenta que bajo el palio de este tipo de edición puedes encontrar del que hace una tirada de poemas como regalo hasta el autor novel que no quiere pasar por el tedio del peregrinaje editorial, pasando por un amplio espectro de motivos variados.

Hoy, sin embargo, me gustaría hablar de la autoedición pensada para el autor semiprofesional o incluso con un nombre ya labrado. La aparición de nuevas tecnologías y desarrollo de mecanismos de promoción como son las redes sociales actuales, abre una ventana a los escritores que, liándose la manta a la cabeza, decidan lanzarse al ruedo, todavía en pañales, de la autoedición personal.

Lo primero que habría que recomendar en primera instancia es huir de servicios todo en uno por muy grandes que sean. Primero, por ser genéricos: si buscas un buen producto vas a tener que trabajarlo personalmente. Subir un PDF al sitio web y olvidarte es muy cómodo, pero de esa manera no te vas a diferenciar del resto de autores, y en este mundo digital donde los escritores proliferan como setas, la diferencia lo es todo.

Así que antes de pensar en dónde lo vas a colgar para ganar unos cuantos céntimos por obra digital y algún euro por la de papel, lo mejor sería que aprendas unos sencillos fundamentos sobre maquetación. Es un mundo nuevo, pero creo que si estás interesado en ser un autor independiente del siglo XXI es necesario que aprendas de viudas, versalitas, QuakXpresses, Indesignes o Sribus varios. Si se te da especialmente bien puedes pasarte al LaTeX, pero prepárate para pasar bastantes horas delante del ordenador. Sí, más de las habituales.

No tengas tampoco reparos en contratar a un profesional. La autoedición no es el paradigma del «hágalo-usted-mismo», pero tampoco hay que volverse loco. Hay excelentes profesionales autónomos que pueden arreglar tu texto. Claro que, si vamos a lo barato, lo mejor es perder unas cuantas horas uno mismo.

La corrección. Esto es un asunto delicado y espinoso para muchos escritores que no quieren cambiar una coma de sitio. Pero seamos serios: las comas deben quitarse, los adverbios limpiarse, los verbos concordar y los adjetivos existir. En este apartado es aconsejable también acudir a algún profesional para que le pegue un buen repaso. Eso o, como en el caso de la maquetación, quemarse los ojos en la pantalla. Todo depende de nuestro nivel de exigencia.

Hasta ahora podemos haber trabajado como auténticos gurús del trabajo casero o bien externalizando, como haría una editorial. En cualquiera de los casos acabaremos con un libro preparado para ser distribuido, tanto digital como en formato físico. Aquí estriba la gran diferencia con las editoriales: ¿necesitas una gran tirada y aparecer de repente en todas partes? Si ya has ido publicando aquí y allí, lo mejor es que uses tus contactos para asegurarte una primera tirada de tamaño reducido. Luego, si la cosa funciona, puedes ir de librería en librería o bien preparar una Print-on-Demand para que el libro sea accesible desde cualquier parte. Como ya habréis imaginado, todo esto también se realiza agotando la gran variable del escritor: el tiempo.

¿Dónde vender el libro digital? A la espera de cómo lo haga Google, lo mejor es buscar el mejor trato posible, como sería Amazon y su 70-30, o cualquier librería on-line abierta y con algo de criterio. Luego, para que negarlo, te va a tocar la promoción. Vas a ser la pesadilla del Facebook y del Twitter, de la librería de tu barrio y de las Ferias del libro que se celebren cerca de tu ciudad.

Diréis que es mucho trabajo, que no vale la pena o que el mundo editorial ya os ofrece un paraguas bajo el que resguardaros. Es posible, pero el caso es que hay ejemplos que empiezan a surgir. El que me gusta señalar normalmente es el de Rodolfo Martínez, autor de ciencia-ficción con varios libros publicados, que hace un año decidió iniciar su aventura a través de Sportula. Os aconsejo que sigáis la pista de cómo le funciona, pues es uno de los pioneros en todo lo que os he contado.

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Rodolfo Martínez

Lectura Lab: Literatura infantil y juvenil 2.0

19 de septiembre de 2010 en Actividades, Infantil, Juvenil, Literatura, Tecnologí­a

Lectura Lab

Lectura Lab es el nuevo proyecto de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para el fomento de la lectura, esta vez en forma de comunidad 2.0 y con la literatura infantil y juvenil y las nuevas tecnologías como principal protagonista. A través de este portal, que cuenta con una versión en inglés, Children’s Literacy Lab, se busca conseguir un punto de encuentro para todos aquellos interesados en la lectura y la alfabetización digital aportando instrumentos y recursos para el fomento de la lectura tanto para bibliotecas o colegios como para familias.

Así, se pueden encontrar entrevistas con expertos, ya sea en del mundo de la literatura, la cultura digital o la educación, noticias sobre actividades de promoción, acceder a la Biblioteca Escolar Digital o a listados de libros seleccionados, como, por ejemplo, Partes de un todo, la selección realizada con motivo del Congreso Internacional del IBBY, celebrado en Santiago de Compostela y del que os hablamos recientemente.

Un apartado destacado es el de los consejos para la promoción de la lectura, para saber como fomentar el amor por los libros entre los niños y mantenerlo durante la adolescencia, si es posible. Así, podemos empezar por lo básico, eligiendo una buena lectura infantil para seguir con algo más elaborado como crear y organizar la biblioteca los pequeños de la casa o como convertir la pantalla en un lugar de lectura.

La Fundación Sánchez Ruipérez lleva años al servicio de la promoción de la lectura y esta apuesta por la alfabetización digital no hace sino confirmar su solvencia. En un mundo cada vez más digital no podemos pedir a los lectores más jóvenes que se comporten analógicamente frente a la lectura, tal como hacíamos nosotros a su edad, cuando en el resto de campos (el juego, el estudio, la comunicación) las opciones digitales son cada vez más abundantes y son, además, su modo de relacionarse con el mundo. Si queremos que la literatura sea una opción más dentro de ocio y el aprendizaje, la lectura tendrá que ir donde están los lectores, en este caso, delante de una pantalla.

Urueña, la primera villa del libro española

15 de agosto de 2010 en Actividades, Literatura

Villa del libro

Existe desde hace años una iniciativa que se ha venido desarrollando principalmente en pequeños núcleos rurales europeos (aunque ya está abierta a otras partes del mundo como Estados Unidos, Canadá, Australia o Malasia) que convierte dichos enclaves en “Villas del Libro”, organizándose en torno a estas localidades múltiples actividades relacionadas con el libro y todo lo que tiene relación con él. La más antigua de estas villas del libro es Hay-on-way, una pequeñísima localidad galesa fronteriza con Inglaterra, tan pequeña y olvidada que en su página web oficial recomiendan que los envíos postales que les dirijan, en vez de especificar que van al condado galés de Powys, al que pertenecen oficialmente, indiquen el condado inglés de Herefordshire. Eso sí, se lo toman con humor y especifican que “It is purely for postal reasons!”.

En España la primera de estas “villas del libro” es Urueña, que fue calificada como tal en 2007. Urueña es un pequeño pueblo de la provincia de Valladolid cuyo censo no llega a los 300 habitantes, situada en la comarca de Tierra de Campos. Más allá de las particularidades de su designación como Villa del Libro, constituye un interesante lugar que visitar dada la estructura medieval de sus calles, su bien conservada muralla y, en general, por ser un enclave de gran interés histórico-artístico. No hay que olvidar que en el Medievo la villa tuvo una importancia estratégica clave dada su condición fronteriza entre los reinos de León y Castilla, lo que hizo que se convirtiera en una plaza fuerte, muy bien defendida, entre ambos estados antes de su definitiva integración.

Urueña y sus habitantes, los carrasqueños, han organizado múltiples actividades alrededor del libro, tales como talleres de encuadernación y caligrafía, a lo que hay que sumar el gran número de librerías que jalonan la villa, nada menos que once. Y para todos los gustos, hay que añadir: podemos encontrar, por ejemplo, la Librería-EnotecaMuseo del Vino”, que vende libros publicados por la Diputación Provincial de Valladolid; la librería “El 7”, especializada en temas taurinos; la librería Alcaraván, que vende especialmente libros de temas regionales de Castilla y León; la librería Samuel, con libros antiguos y grabados; el local de Alcuino Caligrafía, que como su nombre indica se especializa en el arte de la caligrafía, etc. Sin embargo, la joya de la corona de muchas de las librerías de Urueña son los libros antiguos y descatalogados, los libros de viejo, las ediciones curiosas, y toda la parafernalia que tanto nos atrae a los amantes de la literatura y de su soporte más universal. Todavía está por ver si el libro digital acabará por hacerse un hueco en la primera Villa del Libro española.

Pero Urueña es mucho más: si ya de por sí es llamativo el número de establecimientos per cápita dedicados a la venta de libros, no hay que olvidar que también cuenta con cuatro museos, a cada cual más interesante: al Centro Etnográfico, patrocinado por uno de sus más conocidos vecinos, Joaquín Díaz, hay que sumar un Museo del Gramófono (también gestionado por la fundación de Joaquín Díaz), un museo de Instrumentos del Mundo y otro de campanas. Urueña es, por tanto, un lugar que cualquier viajero no debería dejar de visitar.


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