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Entradas con etiqueta ‘polémica’

Kapuscinski: En el centro de la polémica

4 de Marzo de 2010 en Autores, Literatura, Noticias

Kapuscinski

Ryszard Kapuscinski fue una de las figuras más importantes de la cultura polaca del siglo pasado: periodista, escritor, ensayista… Polifacético y muy popular, su obra comprende decenas de conflictos olvidados y revoluciones derrotadas.

Su vida daría para un buen libro, nacido antes de la Segunda Guerra Mundial en una familia pobre, Kapuscinski creció bajo el régimen comunista y su pasión fue simultánea para el arte y el periodismo. A partir de 1959 comenzó a trabajar como corresponsal en el extranjero, sobre todo en África, Asia y América Latina, colaborando con los grandes periódicos de la época.

Premio Príncipe de Asturias de la comunicación, Kapuscinski escribió casi veinte libros en los cuales disecciona con un fino sentido de la ironía y una excepcional capacidad para el detalle los últimos treinta años de la historia Europea.

Pues bien, en Polonia se ha montado un buen follón alrededor de la figura de este periodista y escritor, muerto en 2007, debido a la publicación de Kapuscinski Non Fiction, obra escrita por Artur Domoslawski y que, pese a los intentos judiciales por pararla, acaba de salir a la venta.

Al parecer, Domoslawski mantiene que la mayor parte del trabajo periodístico de Kapuscinski es falso, inventado y literario, así como los encuentros con grandes personajes del siglo XX como el Che Guevara cuya existencia califica de meras leyendas.

El escritor no se queda ahí, ya que, de paso, realiza una serie de acusaciones que vinculan a Kapuscinski con los servicios secretos comunistas y con varios golpes de estado en África. Domoslawski dice haber sacado sus datos de los archivos del Instituto para la Memoria Nacional, aunque grandes personalidades polacas han salido al paso, calificando al libro de «burdel» y «burla periodística».

La polémica no va acabar aquí, aunque debido a la polémica parece ser que varias editoriales en Europa que ya tenían los derechos sobre el libro han decidido posponer por el momento su publicación en países como España, Italia o Francia, donde Kapuscinski estaba muy bien considerado.

Lo cierto es que se hace difícil saber qué paso durante la guerra fría y el equilibrio de poderes entre la URSS y EEUU, sobre todo para los habitantes de los países cogidos en medio de todo el asunto, como era Polonia. Aunque Domoslwaski haya logrado encontrar relaciones con los servicios secretos comunistas, habrá que ver de dónde se ha sacado que el trabajo de Kapuscinski fuera inventado, algo que no tiene nada que ver con los archivos que ha dicho comprobar. ¿Silenciar el libro es lo más adecuado? Yo creo que no, aunque puede que tenga que preparase para una buena demanda si no tiene pruebas de todo lo que llega a decir.

Vía: ABC

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Albert Camus no descansa en paz

28 de Noviembre de 2009 en Actividades, Autores, Literatura, Narrativa, Noticias

Camus

El próximo mes de enero se cumplirán cincuenta años de la muerte, a causa de un accidente de tráfico, del escritor francés Albert Camus. Entre los diferentes actos que se organizarán en 2010 el presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, está empeñado en trasladar los restos de Camus al Panteón de París, magnífico ejemplo de templo neoclásico en el que descansan los restos de otros ilustres escritores como Emile Zola o Víctor Hugo, entre otras figuras destacadas. Este gesto de reconocimiento podría ser el acto central de las conmemoraciones en recuerdo de Albert Camus, pero está encontrando algunos problemas.

Los hijos del escritor de El extranjero no acaban de ver claro este traslado. Según Jean Camus el origen humilde de su padre y la reivindicación a través de su obra de aquellos que no tienen voz estaría en contradicción con la presencia de sus restos en el Panteón, así como la parafernalia del mismo homenaje. Otro punto en contra sería la apropiación por parte de Sarkozy de la figura de Camus, aunque, como señala Jean Camus, nadie recuerda qué presidente decidió sobre los restos de Zola; también es cierto que pocos presidentes ha tenido Francia tan dados al espectáculo.

El debate, al menos, está sirviendo para preparar lo que será un año dedicado a la memoria y reconocimiento de uno de los mejores escritores que ha dado Francia durante el siglo XX. Albert Camus nació en 1913 en la entonces francesa Argelia, escenario de varias de sus novelas. Su figura va más allá de la literatura, colaborador de la Resistencia francesa durante la ocupación alemana, activista de izquierdas, fue un intelectual comprometido que no rehusaba el enfrentamiento ideológico y sus obras transmiten su perplejidad ante lo absurdo del comportamiento humano. Así, una de sus obras más conocidas, La peste, refleja magníficamente el auge del fascismo en la Europa de entreguerras.

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El nuevo advenimiento del Apostol Brown

15 de Septiembre de 2009 en Autores, Literatura, Mundo Editorial

Símbolo Perdido

Cuando nadie daba nada por un libro de misterios y conspiraciones escrito por un completo desconocido llamado Dan Brown, todas las alarmas de la iglesia católica saltaron en un estruendoso repicar de campanas al entender que dicho libro atentaba contra la sagrada institución y, además, se metía bastante con el Opus Dei, algo que entre la curia de la época no podía estar más mal visto.

Daba igual que en realidad Brown se hubiera documentado viendo películas de los años sesenta o que sus conocimientos geográficos estuvieran bastante por debajo de los de un niño de primaria: nada le sienta mejor a un libro que una buena polémica voceada a grito pelado por instituciones de ámbito internacional. A decir verdad, la primera vez que oí hablar de El Código da Vinci fue en las noticias de mediodía. No hay dinero que compre esa publicidad, sobre todo por ser gratis. Así que, lejos ya de aquel momento, y teniendo en cuenta que el foco de Brown en esta ocasión parece ser la Francmasonería, con lo que es poco probable mucha publicidad polémica, había que buscar otras formas de llegar al gran público.

Y es que a algunos medios les puede el clamor de una noticia rimbombante, es cierto, y las editoriales, bueno, la gente de márketing, lo sabe muy bien. Ya lo hicieron con el último libro de Zafón anunciando una descomunal tirada de un millón de ejemplares y ahora, con Dan Brown y su Símbolo perdido, vuelven a darle fuerte a la guerra de números con la noticia de su tirada: un millón y medio.

Dejando a un lado el impacto mediático (hasta el momento se han hecho eco una inmensa mayoría de medios) lo cierto es que no me gustan las tiradas de ese tamaño, son como una oleada imparable de lineales, de libros amontonados en pirámides siniestras que acechan a la entrada de los centros comerciales, de clonación absoluta de portadas que copan estantería tras estantería como si fueran un fallo en Matrix incapaz de ser corregido.

Dan Brown saca su nuevo libro después de años de preparación y en Estados Unidos la tirada también es grande: tres millones y medio, pero teniendo en cuenta el tamaño de los mercados, cualquiera puede ver quién anda algo descompensado. Sobre todo cuando acudimos a noticias tales que en Inglaterra el libro se ha puesto a la venta en varias librerías de internet a, atención, redoble de tambor, 5 libras, aplicando una salvaje política de descuento que deja al libro precio casi de saldo.

Lo que no entiendo del todo es la estrategia del secreto sumarísimo sobre el argumento del libro, y no ya sobre su crítica -que se suele dejar para después del lanzamiento- sino ese aura de misticismo y misterio que venden, sabiendo, después de diez años de libros y más libros sobre conspiraciones religiosas y mitos históricos, que queda bastante poco donde rascar. Así lo han entendido también en varios periódicos americanos que han decidido romper ese embargo, desconozco si tácito o concertado, sobre El símbolo perdido, aclarándonos que Brown vuelve con más de lo mismo, pero que da igual: lo vas a acabar comprando de todas formas.

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El legado de Franz Kafka

11 de Septiembre de 2009 en Autores, Literatura

Kafka

Parte del legado de Franz Kafka se encuentra en estos momentos pendiente de lo que los tribunales decidan, en concreto de lo que decida la Corte Suprema de Jerusalén, ya que las actuales propietarias de los documentos residen en Israel y es la Biblioteca Nacional de ese país la que se niega a permitir su venta.

Vamos por partes. Kafka encargó como última voluntad a su amigo Max Brod que quemara todos sus escritos, voluntad de la que Brod pasó olímpicamente, hecho que la literatura mundial le agradece mucho pero que debió remover a Kafka en su tumba durante unos cuantos años.

Max Brod conservó estos documentos y se los llevó con él a Tel Aviv tras la invasión nazi de Chequia, decidiendo ceder algunos papeles a organismos culturales y dejando los demás en herencia a su secretaria Esther Hoffe madre de las actuales dos propietarias, Ruth y Java, quienes se niegan a donarlos a la Biblioteca Nacional israelí.

Otro tema que se me ocurre es si, al pasar a manos públicas, realmente deberían estar en Israel o ser devueltos a Chequia ya que, por mucho que Kafka acabara tonteando con el sionismo, fue un escritor fundamentalmente europeo que nació y murió en la entonces Checoslovaquia, aunque utilizaba el alemán como lengua principal y no el checo, pero como no vamos a empezar a echarle la culpa al imperio austrohúngaro por ser tan incoherente, dejemos a Kafka como escrito checo en lengua alemana que es como siempre nos lo han presentado. Al menos, tuvo la suerte de morir antes de la llegada del nazismo al poder y no tener que sufrir el terrible destino de sus hermanas, represaliadas y asesinadas por los nazis. No podemos pensar en que habría hecho Kafka con su obra: él lo que quería era ver esos papeles quemados.

A todas estas, nadie ha valorado estos documentos que llevan intentando vender desde hace un tiempo las ya octogenarias propietarias, no sabemos si estamos ante un tesoro o se trata de la lista de la compra.

La enseñanza de todo esto está claro: si quieres hacer algo, hazlo tu mismo. Así que aspirantes a escritores incomprendidos y torturados, aquellas obras que no os gusten o no queráis que pasen a la historia de la literatura, quemadlas vosotros mismos, los amigos no son de fiar y podéis seguir de juicios ochenta años después de vuestra muerte.

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Nueva polémica por Tintín en el Congo

3 de Septiembre de 2009 en Autores, Cómic, Literatura

Tintín en el Congo

De todos los álbumes que dibujó Hergé sobre el joven reportero belga Tintín, ninguno ha dado más problemas que Tintín en el Congo, una de sus primeras obras (es el segundo, publicado con 23 años) y que está profundamente influenciado por el ambiente colonial belga de principios de siglo (una época que en Bélgica es apenas tratada y está “en el limbo” de su historia contemporánea).

El libro tiene marcas racistas -las comunes de la época (no por ello realmente justificables, claro)- y apenas tiene una documentación decente, al contrario que el resto de obras de Hergé. El mismo autor reconoció en varias ocasiones lo desafortunado de algunos elementos del libro, llegó a cambiar viñetas por petición de diversos editores, y todavía hoy es un cómic prohibido en algunos países.

Lo cierto es que hace tiempo saltó a la luz de nuevo por la petición de la Comisión para la Igualdad Racial británica de retirar el libro de la parte infantil de las bibliotecas. Además, un estudiante congoleño decidió interponer una demanda a la editorial Moulinsart para que retirara el libro.

Pues bien, ahora tanto una asociación pro-igualdad francesa y el ciudadano congoleño Mbutu Mondondo vuelven a la carga, esta vez en Francia. Piden también la retirada del cómic y un euro simbólico como daños morales. Dicen que acudirán hasta el tribunal de los derechos humanos si es necesario.

Moulinsart, la editorial, se defiende: para leer Tintin en el Congo hay que tener en cuenta cuándo fue escrito y actuar en consecuencia. Añade que aplicar filtros políticamente correctos a libros de siglos anteriores nos dejaría sin multitud de obras clave en la historia de la literatura.

Vía: The Bookseller

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Un culebrón universitario

22 de Agosto de 2009 en Autores, Literatura, Noticias

Walcott

Suele decirse que un gran escritor va siempre acompañado de un gran ego. Si bien esta afirmación no es siempre cierta, todos tenemos en mente a algún que otro autor inflado, polémico y destructivo que gusta de aparecer en medios de comunicación a diestro y siniestro, ahogando de insultos al rival más cercano. Determinados escritores no gozan de simpatía generalizada por su personalidad controvertida, y más de un lector se habrá sentido decepcionado, tras leer una obra magnífica, al ver al autor de ésta entrevistado en televisión o en su periódico de cabecera, provocando una subida en el precio del pan con cada palabra surgida de su boca augusta.

Pero no sólo en los mass media cuecen habas. Ese lugar reverenciado y respetado, la universidad, el centro del saber, ha sido testigo de más de una riña monstruosa; donde aquellos que deberían ser ejemplo de civismo y de profesionalidad se comportan a veces con el saber hacer de un niño de cinco años. El caso reciente más importante ha sido, sin duda, el de la pelea entre titanes por una de las posiciones más prestigiosas del mundo universitario: la cátedra de poesía de la Universidad de Oxford. Derek Walcott, premio Nobel de Literatura y uno de los dramaturgos y poetas más importantes de nuestro tiempo, se vio obligado a renunciar a la cátedra tras una intensa campaña anónima de desacreditación en su contra que sacaba a la luz las acusaciones por acoso sexual que sufrió el escritor santaluciano en dos ocasiones, una de una alumna suya de Harvard, y otra de parte de una alumna de Boston. El autor retiró su candidatura, siendo el favorito para obtener la cátedra, tras la divulgación de estas acusaciones a la prensa amarilla y a los propios miembros docentes del departamento de literatura de Oxford. De esta forma, Ruth Padel, de 63 años, obtuvo la cátedra, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este puesto. Padel expresó su desánimo por la retirada de Walcott, tachando la jugarreta anónima como de mal gusto y cruel. Sin embargo, su actitud duró poco, unas semanas más tarde se vio obligada ella misma a renunciar al puesto, ya que salió a la luz que la responsable de esta campaña de vilipendio era ella misma. Padel expresó que había actuado “por el bien de los estudiantes”, y que no había proporcionado ninguna información que no fuera del dominio público. Las propias acusaciones de las alumnas son de hace unos treinta años, la primera resultó en una reprimenda por parte de Harvard, y la segunda se resolvió fuera de juicio. La segunda chica llegó a enviar una carta abierta a Oxford en la que solicitaba que se dejara a un lado la vida personal de Walcott y se centrara la competición en los méritos literarios y profesionales de éste, asegurando que “no es una mala persona, tal vez demasiado apasionado”. Ninguna de estas acusaciones ha sido probada, pero la presunción de inocencia, obviamente, queda descartada en una carrera agresiva, pública y sucia hacia uno de los grandes honores de la Literatura (así, con mayúscula); cierto es que Walcott siempre ha gozado de fama de “apasionado”, pero Padel abandona la carrera con el cartel de mentirosa.

Por supuesto en España también disfrutamos de las justas universitarias entre profesores prestigiosos que desempeñan también función autorial (o de autores prestigiosos que desempeñan función docente, nunca queda muy claro). Muchos recuerdan las famosas acusaciones de Luis García Montero hacia José Antonio Fortes en El País, por las que la facultad de Filosofía y Letras hervía más de lo acostumbrado de broncas, enfrentamientos y uso frecuente de la palabra “fascista”. La postura política de Fortes, y la implicación de dicha postura en su visión de Federico García Lorca y de otros poetas del 27 y de la postguerra le hizo merecedor de una larga lista de improperios públicos por parte de García Montero, quien se vio obligado a enfrentarse a las consecuencias legales. El tema levantó ampollas entre defensores de un lado y otro. Aun siendo licenciada por esta misma facultad, y conocedora de algunas de las disputas que en ésta llevan años fraguándose, no voy a decantarme públicamente por un lado u otro, pero sí afirmaré que, tanto en el caso de la polémica granadina como en la oxfordiana, sólo una frase se me viene a la cabeza: “¿Pero nosotros no veníamos aquí para aprender?

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