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Entradas con etiqueta ‘Poesía’

El mundo, un poema gigante

5 de julio de 2011 en Literatura, Poesía

Granada ha sido una de las seis ciudades españolas que este año se han sumado al proyecto “El mundo, un poema gigante“, y la que lo ha hecho de forma más espectacular. En el marco incomparable del bosque que circunda el conjunto monumental de la Alhambra y el Generalife, más concretamente en la Puerta de las Granadas, la puerta de acceso a dicho bosque y al monumento más visitado de España más cercana al centro de la ciudad, se ha desplegado una lona de 130 metros de longitud que docenas de personas han llenado con versos que hablan de paz, justicia e igualdad. El primero en hacerlo ha sido el barcelonés Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la Unesco, que es hijo predilecto de la Comunidad Autónoma Andaluza y cuya vida y carrera han estado vinculadas estrechamente a la ciudad de Granada y a su universidad. Los versos que Mayor Zaragoza escribió en el descomunal lienzo en blanco fueron “Desde Granada, todos los colores, todas las palabras y una voz clara“, versos que fueron seguidos por otros muchos hasta completar el poema.

El mundo, un poema gigante

El proyecto “El mundo, un poema gigante” no es nuevo: se inició en México hace cuatro años, siendo el de Granada el trigésimo poema que se escribe de forma conjunta. En total estamos hablando de más de 90.000 personas que han participado en estos cuatro años, y de poemas escritos en 34 idiomas diferentes, una buena muestra de que los objetivos solidarios y de concienciación del proyecto se van cumpliendo poco a poco y de forma más que llamativa. Lo principal que se busca es fomentar el diálogo, la comprensión entre distintas realidades culturales y el entendimiento ya no sólo entre culturas y civilizaciones, sino entre las personas. Las ciudades que durante estos años han participado son muy variopintas: desde grandes urbes como Praga, Ciudad de México, Madrid o Barcelona a ciudades medianas como Granada o pequeñas localidades como Icod de los Vinos, localidad canaria de la isla de Tenerife.

En Granada Mayor Zaragoza ha manifestado que existen hoy día muchos disparates gigantescos, considerando oportuno hacer un poema gigante “que hable de valores, de la justicia, de la igualdad, y sobre todo de la igual dignidad de todos los seres humanos”. También estaba presente el creador del proyecto, Ángel Arenas Haro, un albaceteño de Villarrobledo que, pese a su juventud, puede presumir de tener en sus espaldas un gran bagaje de proyectos solidarios en los que desde hace tiempo colaboran docenas de instituciones tales como Unesco, AECID o el Instituto Cervantes.Aparte de “El mundo, un poema gigante” también es el responsable del “International Ecoart Festival”, “El banco de la sabiduría popular” o “Emprendescuela”.

El primer Biopic de Almodóvar: Marcos Ana, el poeta comunista

22 de mayo de 2009 en Autores, Literatura

Marcos Ana

No es extraño que al leer la historia de Fernando Macarro Castillo, nombre real del poeta Marcos Ana, uno tenga la sensación de estar descubriendo a un personaje singular al que merece la pena conocer, leer y escuchar. Y eso debió de pensar el cineasta manchego, que tras descubrir al autor a través de las páginas del suplemento cultural de El País, quiso rápidamente reunirse con él. Tras conocerse, Pedro Almodóvar lo tuvo claro: quería comprar los derechos para convertir en película Decidme cómo es un árbol, su biografía, publicada en 2007.

Marcos Ana nació en una familia pobre y católica, y descubrió el marxismo mientras repartía propaganda cristiana en mítines socialistas. Al escuchar las arengas izquierdistas se vio reflejado, él y los suyos, lo que hizo que se afiliara a las Juventudes Socialistas Unificadas (aunque, paradójicamente, en estos primeros tiempos no se olvidara de rezar sus oraciones cada noche, como él mismo ha explicado). Al empezar la guerra formó parte de un batallón de las JSU denominado Libertad que tomó posiciones en la sierra de Madrid. Tras la regularización del ejército republicano tuvo que abandonar el frente ya que era menor de edad. Ya afiliado al Partido Comunista, se convirtió durante la Guerra Civil en secretario general del partido en la comarca de Alcalá de Henares y en comisario político de una unidad del ejército. Cuando la guerra ya estaba perdida se trasladó a Alicante para ser evacuado del país, ya que los representantes políticos de la izquierda eran uno de los objetivos del bando nacional, pero los barcos que debían sacarlo de España, a él y a miles como él, nunca llegaron. Ingresó en prisión, donde conoció a Buero Vallejo y a Miguel Hernández, entre otros, sin duda sin pensar que se convertiría en el más longevo preso de las cárceles franquistas.

El padre del poeta murió durante la guerra; la madre, en las cercanías de la prisión de Burgos mientras intentaba, infructuosamente, ponerse en contacto con su hijo: en su honor Fernando Macarro Castillo adoptó los nombres de ambos para conformar su pseudónimo, Marcos Ana, bajo el que empezarían a circular poemas en el exterior de la cárcel que eran sacados de allí de forma clandestina. Su vida (y la de sus compañeros) en la cárcel merece ser escuchada con atención: pequeños y sentidos homenajes a Miguel Hernández o Neruda, fabricación de revistas, formación de una biblioteca obrera escondida entre las páginas de vidas de santos. Represión. Tortura. Sin embargo, Pedro Almodóvar ha manifestado que hará hincapié en su vida tras la cárcel, igualmente interesante.

Decidme cómo es un árbol

Cuando Marcos Ana fue excarcelado en 1961, tras una campaña internacional a su favor, contaba con cuarenta y un años y había pasado los últimos veintitrés en prisión. Lo que encontró fuera lo descolocó completamente: vomitaba la comida, se mareaba en los espacios abiertos y sentía temor a los coches. También era un cuarentón virgen que fue obligado por un amigo a pasar una noche con una prostituta que, al verlo tembloroso, pensó que estaba borracho. Se pasaron la noche hablando, él contándole a ella su historia y ella emocionada ante aquel niño con piel de hombre. Así sería siempre: Marcos Ana, en 2002, afirmó que no contaba con ochenta y dos años, sino cincuenta y nueve. Los años en prisión, después de todo, no cuentan.

La historia de Marcos Ana es mucho más extensa: su huida a Francia, su trabajo codo con codo con Pablo Picasso en el Centro de Información y Solidaridad con España, su regreso a su tierra tras la muerte de Franco… Está por ver qué hace nuestro director más universal para reflejar la vida del que, a sus casi noventa años, sigue siendo uno de los símbolos más importantes de la lucha por la libertad.

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Shakespeare: 400 aniversario de sus sonetos

21 de mayo de 2009 en Autores, Literatura, Poesía

Sonetos

Se cumplen 400 años (y un día) desde que Thomas Thorpe recibió el permiso para publicar uno de los libros más famosos de la historia de la poesía: Los Sonetos de William Shakespeare.

Considerados objeto de estudio, y hasta de adoración, por cientos de estudiosos de la lengua inglesa, los Sonetos suponen un cambio de la enrevesada poesía renacentista a una autenticidad íntima, que resulta rompedora para su época.

Sin embargo, de esa idolatría se ha empezado a pasar a una nueva corriente de pensamiento en la que se duda de esa autenticidad. En los sonetos se aprecia cierta soledad y retraimiento, falta de éxito, algo que no se corresponde en absoluto si atendemos a las biografías canónicas del autor inglés. Claro que también empiezan a surgir voces discordantes sobre la versión oficial, la de que Shakespeare surgió de la nada para alcanzar las más altas cimas del éxito, quizá, entonces, esos sonetos sí que hablen del verdadero Shakespeare.

De nuevo tenemos una vuelta de tuerca, una duda fantasma sobre la figura del más grande bardo inglés, que parece destinado a engañarnos y sorprendernos todavía durante muchos años.

Por el momento nos quedaremos con lo que tenemos: sus obras y poemas. Para muestra, mi favorito de sus sonetos:

Cuando cierro mis ojos es cuando mejor veo.
Todo el día mirando, cosas sin ningún mérito.
Pero al estar dormido, en mis sueños te miran,
y oscuramente brillan, guiando mis tinieblas.

Tú, cuya sombra vuelve, brillante la penumbra.
¡Cómo tu sombra haría un feliz espectáculo,
para el brillante día al ser tu luz más clara,
cuándo para ojos ciegos así brilla tu sombra!

¡Cuánto podría, digo, bendecir a mis ojos,
al poder contemplarte a plena luz del día,
cuándo en la noche muerta, tu incierta y bella sombra,
en el pesado sueño, te ven mis ojos ciegos!

Los días son cual noches, para mí, hasta no verte,
y las noches son días, cuando en sueños te veo.

Todos los Sonetos de Shakespeare, por si tenéis curiosidad, los podéis encontrar en formato digital gracias a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Vía: Papercuts

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Acerca del fallecimiento de un uruguayo universal

19 de mayo de 2009 en Autores, Literatura, Poesía

Benedetti

Ayer 17 de mayo falleció Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, aunque es posible que os suene más el nombre con el que se le designaba habitualmente, Mario Benedetti. El gobierno uruguayo decretó un día de duelo nacional.

Pero Uruguay no siempre amó a Benedetti, un poeta de exilio, de añoranza y kilómetros que lo separaban de sus seres y tierras amadas, desarmado por la política. Si nos preguntamos qué puede contener la obra de este escritor que establezca un flujo comunicativo tan eficiente entre sus versos y lectores de todas las edades y condiciones, puede que parte de la explicación se halle aquí. Todos nos sentimos exiliados de algo: no necesariamente de un país o de una ciudad, pero sí de un grupo, de una cultura o de cualquier aspecto de nuestras vidas en el que sintamos que somos diferentes y extraños, en el que cierta parte de nosotros crea disponer de un punto de regreso (la infancia, el hogar de los padres, el primer amor, el primer coche) cuyo recuerdo nos impulse a la nostalgia, rememorando una seguridad y bienestar que seguramente los años se han encargado de idealizar. A esto es preciso añadir un lenguaje sencillo y modesto y un claro deseo de expresar lo universal; en Benedetti se reconoce el amor, la memoria, la vejez, la lucha y el gusto por la belleza, y obtenemos una receta perfecta para todos los públicos. De alguna manera, es como si todos esos versos que tenemos escondidos en algún entresijo de la cajonera de los quince años tomaran nueva forma bajo una pluma exacta y matemática que analizara nuestras emociones para transformarlas en palabras sensoriales y tempos eufónicos. Así, hasta el tema más ansioso adquiere la tranquilidad del haiku; el tema más terrible adquiere la dulzura de un soneto; pero sin adscribirse al constreñimiento de estas formas, de la misma manera que el poeta uruguayo no se dejó reducir a ninguna jaula social ni personal.

Su En defensa de la alegría busca, desde el optimismo habitual del autor, encontrar una verdadera felicidad profunda, trascendente, más allá de la frivolidad de la euforia artificial. En las antípodas de la poesía terrible y maldita, la obra de Benedetti habla de situaciones tristes e injustas que encierran luminarias felices. Cada vez que leemos a Benedetti sorprende la serenidad que abunda en los textos de un hombre que se vio obligado a vivir durante doce años alejado de la mujer a la que amaba, por citar un solo ejemplo de su ajetreada y compleja existencia. Defensor de la cultura, de los débiles, de los transgresores, de la verdad, la tranquilidad con la que podía expresar frases tan lapidarias como “(…) muchas veces la verdad es molesta. Como intelectual no tengo la menor esperanza que lo que yo escriba o hagan otros intelectuales modifique la conducta de los gobiernos”, y al mismo tiempo intentar influir con toda su energía no sólo en el gobierno, sino en la propia sociedad, nos demuestra cómo una postura pacífica y resignada, pero a la vez insistente y activa, puede ejercer tanta presión sobre el poder. Desconcierta que una pluma periodística, narradora pero ante todo lírica, pueda asustar tanto a una autoridad como para buscar la destrucción de dicha pluma, como atestigua el constante exilio y huida del escritor, que vivió tanto tiempo lejos de Uruguay, llegando a ser un hijo adoptivo de medio mundo hispanohablante, España incluida, pero rechazado por un país que tardó en reconocer al hijo pródigo.

Benedetti vivió 88 años y dejó un gran legado. Ese no es motivo de lamento, sino de celebración y homenaje. Mario ha muerto, dicen. Se cierran las escuelas, se organizan grandes pompas fúnebres. Pero en algún rincón del planeta alguien está leyendo Canciones del más acá y tararea, sonriente.

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José Emilio Pacheco: Premio Reina Sofía de Poesía

7 de mayo de 2009 en Literatura, Noticias, Poesía, Premios Literarios

Pacheco

José Emilio Pacheco acaba de ganar el XVIII Premio Reina Sofía de Poesía, un prestigioso galardón que intenta aunar la tradición española y la iberoamericana. Dotado con 42.100 euros, otros ganadores del premio han sido Mario Benedetti o José Hierro. Pachecho ha recibido el premio frente a Cristina Peri y Francisco Brines

El jurado del premio, convocado por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca, ha estado formado por Yago Pico de Coaña, el rector de la Universidad de Salamanca, José Ramón Alonso, el director de la Real Academia Española , Víctor García de la Concha, y los escritores Pablo García Baena, José Saramago, Luis Antonio de Villena, Jaime Siles, José Manuel Caballero Bonald, José Miguel Santiago Castelo y Carmen Posadas, entre otras personalidades del mundo de la cultura, por lo que deducimos que llegar a un acuerdo en este premio no debe ser nada sencillo.

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Karadzic, genocida y poeta

26 de abril de 2009 en Literatura, Mundo Editorial, Noticias

Karadzic

Pocas veces una publicación especializada en literatura tiene la oportunidad de armar el revuelo que la revista eslovaca Dotyky (cuyo nombre vendría a ser “contacto” o “tocando”) ha originado al publicar recientemente poemas del ex-político serbobosnio Radovan Karadzic. Karadzic fue presidente de la República Srpska (es decir, del territorio serbio que pertenece a Bosnia-Herzegovina) durante los años de la Guerra de los Balcanes, y sobre él pesan, a petición del Tribunal Penal Internacional, dos cargos de genocidio, cinco cargos de crímenes contra la humanidad, tres cargos de violaciones de las leyes de guerra y un cargo de infracción grave a las Convenciones de Ginebra.

Karadzic, que fue apresado el pasado año por el servicio secreto serbio mientras se hacía pasar por un médico cualquiera en Belgrado (él es psiquiatra), no es un poeta reciente. Ha ganado algunos premios literarios en países eslavos, entre otros el prestigioso Mikhail Sholokhov (concedido por la Unión de Escritores Rusos) en 1994, un año antes de la masacre de Srebrenica, de la que se le responsabiliza, y en la cual murieron unas ocho mil personas, el mayor asesinato masivo en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Los títulos de algunos de sus poemas son tan sugestivos como A Morning Hand Grenade, Assassins, A Man Made of Ashes o War Boots.

Según el editor de Dotyky, Boris Brendza, los poemas publicados son de alta calidad, y ha defendido su inclusión en la revista, que es editada por la Asociación Eslovaca de Escritores. No opina lo mismo la International PEN, la mayor asociación de escritores del mundo. La sección eslovaca de PEN ha emitido un comunicado en el que plantea la posibilidad de anular la membresía en la asociación de Brendza durante un año. Incluso las autoridades del país han tenido que pronunciarse al respecto, alejando cualquier duda sobre la actitud del estado centroeuropeo al respecto del inconfeso criminal de guerra (que, por su parte, afirma que se le está intentando condenar por “actos insignificantes”).

Ya hablamos en su momento de Günter Grass y de su problemática confesión hace unos años de haber pertenecido a la SS nazi. Otro autor salpicado por escándalos de índole parecida (pero a la vez tan distintos) sería el genial Michel Houellebecq, acusado por activa y por pasiva de ser un racista empedernido. Los tres son casos muy distintos: el serbobosnio está acusado de delitos muy graves, Grass ha sido vilipendiado por su pasado (o, más concretamente, por haberlo ocultado durante décadas) y las críticas a Houellebecq han venido motivadas por declaraciones habitualmente hechas, como se suele decir coloquialmente, en caliente. Nadie, por ahora, ha querido censurar la obra de Grass o Houellebecq, aunque se les esté crucificando públicamente en muchos medios. Con la obra de Karadzic, directamente, la International PEN ha preferido la vía fácil: censurarlo a él y castigar a los que lo publiquen.

PEN

No es un caso aislado. En España, sin ir más lejos, se ha enjuiciado a escritores, medios de comunicación y grupos musicales por apología del terrorismo o de la violencia (casi siempre miembros afínes a la extrema izquierda y la ultra derecha) en varias ocasiones, aunque por ahora nadie ha visto sentarse en el banco de los acusados a autores que ponen en duda por escrito sentencias judiciales o leyes aprobadas por las Cortes. Tampoco a supuestos historiadores de tendencias revisionistas, ni siquiera a los que niegan el Holocausto, algo que otros países sí hacen (por ejemplo Austria con Gerd Honsik, detenido en 2007 en Málaga).

No hemos llegado al extremo de que grupos como Los Planetas (con canciones como “Vas a verme por la tele”) o Piratas (con “Dentro del mar”) sean llevados a juicio o prohibidos por hacer apología de la violencia contra la mujer, pero casos como el de Karadzic, censurado pese a que sus poemas no incurren, en sí mismos, en delito, deberían hacernos ver que existe un límite impreciso pero real a la libertad de expresión.

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Friendo la cebolla: Günter Grass publica Payaso de Agosto

14 de marzo de 2009 en Autores, Literatura, Noticias, Poesía

Payaso de Agosto

Se han vertido ríos de tinta desde que en 2006 se publicó la obra autobiográfica Pelando la cebolla, en la cual el autor alemán Günter Grass relata, de forma fragmentaria, sus años de juventud desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial (cuando contaba con once años) hasta la publicación de la que es su libro más universal, El tambor de hojalata (en 1959, con treinta y dos años). Lo especialmente reseñable de esta biografía es que, por primera vez, Grass reconoció haber luchado con las Waffen-SS durante la contienda. Hasta entonces era de dominio público que con diecisiete años había ingresado como voluntario en el ejército, pero su pertenencia al más mortífero y sanguinario cuerpo de élite del Reich y, sobre todo, el silencio al respecto durante más de sesenta años sentaron muy mal en gran parte de sus críticos y lectores, sobre todo en Alemania, país especialmente sensibilizado ante la cuestión nazi.

No tiene nada de especial el ingreso de un muchacho de una región deprimida de la Gran Alemania (Danzig, actualmente en Polonia) en una organización que, en 1944, era vista por la población alemana como el instrumento más válido para la defensa de la nación contra el enemigo exterior, especialmente el soviético. Como dice el mismo Grass en Pelando la cebolla:

Debí de considerar a la Waffen-SS como una unidad de élite, que entraba en acción cada vez que era necesario abrir un frente. [...] Además las Waffen-SS tenían un aire europeo: agrupados en divisiones luchaban juntos franceses, flamencos, [...] en el frente del Este [...] para salvarnos de una oleada bolchevique.

Tampoco fue consciente de la labor oculta de la SS:

Durante mi entrenamiento para el combate con tanques no supe nada de crímenes de guerra [...]. Pero mi llamada ignorancia no puede encubrir el hecho de que pertenecí a un cuerpo, un sistema, que planeó y organizó la destrucción de millones de seres humanos. Aunque yo mismo no me considerara culpable, siempre queda algo en la conciencia que no se puede limpiar, eso que solemos llamar con frecuencia responsabilidad compartida. Es seguro que tendré que vivir con ello para el resto de mi vida.

Grass

El recién publicado poemario Payaso de agosto recoge, con ilustraciones del propio autor, poemas basados en aquel verano de 2006 en que pasó de ser uno de los escritores de izquierdas más reputados de Europa a un apestado para según qué círculos. El título de la obra hace referencia a su percepción, mientras cierto sector de la prensa se cebaba en él, de no ser más que un payaso de circo que actuaba contra su voluntad.

Grass ha cargado en diversas entrevistas publicadas en las últimas semanas en Europa contra los medios de comunicación que lo acusaron de ser un hipócrita (cuando no descaradamente de tener un pasado nazi que sólo trató de ocultar después de la derrota) y, en algunos casos, de airear su turbio pasado para volver a estar en boca de todos y no sólo de los medios especializados. Ahora también surge la duda de si Payaso de agosto no es más que una venganza contra todos los que le vilipendiaron hace dos años y medio, una manera para convertirse en la víctima de la desagradable situación vivida y no en un escritor que basó su carrera en una mentira, como exageradamente se dijo dentro y fuera de Alemania.

“No siento ninguna necesidad de justificarme” comenta Grass en una entrevista recogida en el diario El País. “A estos críticos sólo les pediría una cosa muy sencilla: que lean los poemas.”

Perfopoesía eres tú

19 de febrero de 2009 en Noticias, Poesía

Perfopoesía

Si el perfomance y la poesía se fueran de copas y retozaran en una esquina, el resultado se llamaría perfopoesía. No busquéis su definición en el diccionario porque no existe. El palabro surgió el año pasado en la capital andaluza con motivo de “La Revuelta Sureña. I Festival de Perfopoesía de Sevilla”, y resuena estos días por las mismas calles en su segunda edición, que se celebra entre el 16 y el 22 de febrero.

Este festival nace con la loable intención de sacar a la poesía de sus catacumbas gafapastiles y acercarla al público mayoritario mediante ideas frescas y provocadoras. De muestra, un botón: “La habitación transparente”, de la poetisa madrileña Gracia Iglesias, obra en la que se encierra durante 72 horas en un habitáculo de metacrilato del que sólo puede salir con la ayuda de los transeúntes que le den libros a través de una trampilla, para que, mediante éstos, se construya una escalera. O el proyecto “Llenemos la Ciudad de Poesía”, con el que los organizadores animan a la gente a descargarse una plantilla de su página web para escribir en ella poemas, fotografiarlos, escanearlos y distribuirlos por la ciudad durante los días del certamen.

Promete bastante la actuación de los mexicanos “poetas pluscamperfectos”, que entre poema y poema practican la lucha libre y se dedican a insultar y amenazar al público si no respeta su acto poético (lo cual suele ser habitual…).

La edición de este año está dedicada a la Índia, lugar dónde existe una larga tradición de poesía recitada. También habrá espacio para la eterna “poesía baretera”, de tanta tradición en las cantinas hispalenses, y espacios y encuentros para que fluya el contacto entre público, autores y editores.

En la página web afirman que “hace tiempo que quedaron atrás los recitales de mesa y flexo. Ahora los poetas quieren subirse al escenario, improvisar, gritar sus poemas de manera distinta y fabulosa”. Sólo hay que ver la difusión que está teniendo la música hablada entre la juventud mundial, con fenómenos como el hip hop que devuelven a la calle el poder de la palabra , y cuya presencia en el programa -ya puestos- se echa en falta.

Inger Christensen, la voz y el poema

7 de enero de 2009 en Noticias, Poesía

Inger Chrisensen

El dí­a 2 de Enero murió Inger Christensen, una de las poetas más importantes de Dinamarca y posiblemente de Europa.

De su obra conozco poco. Lo único publicado en España es una novela corta, La habitación pintada, y nada de su poesía. Como siempre, es posible que ahora que ha muerto se decidan a publicar aunque sea alguno de sus trabajos más famosos, como Det o Alfabet.

Personalmente, es el que tengo más ganas de leer. Christensen unía la poesía a las matemáticas, a la creación de engranajes líricos, perfectamente acompasados pero buscando precisamente que el ritmo, el compás, fuera protagonista en el propio significado del poema. Letras y ritmos.

Fue una de las eternas candidatas al Nobel de literatura y su nombre sonó en varias ocasiones para hacerse con el premio. En cambio, recibió el Premio Nórdico de la Academia Sueca, considerado por muchos El pequeño Nobel.

Dicen que cautivaba a la audiencia con su voz, que leía a la perfección y sabía como nadie dominar las pausas. Ahora sólo nos quedará su palabra escrita, su alfabeto, su ritmo.

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