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Entradas con etiqueta ‘periodismo’

Le Monde diplomatique en bande dessinée

17 de noviembre de 2010 en Cómic, Literatura, prensa

Le Monde diplomatique

Le Monde diplomatique es una de las publicaciones más prestigiosas en cuanto a periodismo internacional gracias a que lleva desde mediados de los años cincuenta ofreciendo artículos de gran calado y grandes firmas, con mucha documentación y crítica detrás, cosa que con el paso de los años se echa cada vez más de menos en el periodismo. Le monde diplomatique como espacio para pensar el mundo críticamente ha ido ampliando sus ediciones a otros países y lenguas, ofreciendo traducciones de la versión francesa y artículos locales. Y, como cualquier revista que se precie, también ha dedicado tiempo a las tiras cómicas o bande dessinée de carácter político.

Así, aparece Le Monde diplomatique en bande dessinée, un volumen de unas cien páginas en que se traslada el discurso de la publicación periódica a otro tipo de expresión sin por ello disminuir en la calidad artística o en el compromiso político. Teniendo en cuenta que estamos hablando de una publicación francesa, el paraíso del cómic junto a Bélgica, no podemos dudar de la calidad de esta propuesta. Aquellos que dominéis la lengua francesa u os atreváis a refrescar vuestros pobres conocimientos con este cómic, estoy segura que vais a disfrutar con este volumen que nos lleva desde Francia a Corea del Sur pasando por el Líbano o Gaza. Trece propuestas diferentes con una misma idea, mostrar la realidad desde un punto de vista crítico, tan necesario, desde el mundo del cómic.

La tira política ha sido desde hace mucho tiempo un elemento muy importante en la prensa política siendo utilizada en muchas ocasiones como sistema para ridiculizar al enemigo o para conseguir con una imagen y muy poco texto más que muchos artículos. Este poder como transmisor rápido de ideas también la convierte en un elemento muy manipulador que solo puede ser contrarrestado de una forma: leer más tiras. De todas formas, su capacidad de ser crípticas o de pasar desapercibidas frente a los artículos puede ofrecer al dibujante una libertad que otros no tienen, pudiendo desarrollar historias muy complejas en pocos trazos.

Más información en: Le Monde diplomatique

Black like me

7 de noviembre de 2010 en best-seller, Biografí­as, Literatura

Black like me

En 1961 se publicó en Estados Unidos un libro que fue una auténtica bofetada para gran parte de la sociedad de aquel tiempo. Se titulaba “Black like me” (“Negro como yo”), y estaba escrito por el periodista John Howard Griffin, que relataba la discriminación que sufrió durante un viaje al sur profundo de la Unión (Alabama, Luisiana, Georgia y Mississippi). Lo peculiar del caso es que Griffin era blanco.

Texano de nacimiento, Griffin estudió en Francia y ejerció como médico durante la Segunda Guerra Mundial, enrolado en la Resistencia, que le asignó ocuparse de un pabellón psiquiátrico, donde también ayudó a poner a salvo a varios niños judíos, perseguidos por la Francia de Vichy, aliada de la Alemania Nazi. Más tarde, cuando Estados Unidos entró en la guerra, dejó Europa y se incorporó al Ejército estadounidense, pasando más de tres años en el Pacífico, más concretamente en las Islas Salomón, donde convivió con los indígenas y desarrolló un interés en su cultura que cristalizaría en su novela de 1956 Nuni, de carácter semi-autobiográfico. En 1947 quedó ciego tras un accidente mientras estaba de servicio (para entonces ya había sido condecorado por su valor en combate), volviendo a su Texas natal, donde se dedicó a dar clases de piano y a escribir. En 1957, cuando ya nadie lo esperaba, recobró la visión; su década de oscuridad se vio reflejada en su obra Scattered Shadows: A Memoir of Blindness and Vision.

Fue en 1959 cuando se decidió a investigar la discriminación racial en el sur de los Estados Unidos, pero era consciente de que desde su posición de hombre blanco sólo podría acceder a una visión sesgada del tema. Se propuso aparentar ser un hombre negro, para lo cual se puso en contacto con un dermatólogo de Nueva Orleans, que le aconsejó una serie de drogas y de cremas que oscurecerían su piel, todo ello acompañado de arduas sesiones de bronceado. El pelo de Griffin era lacio, por lo que se afeitó la cabeza para disimularlo. Ya con su nueva identidad de afroamericano se instaló durante varias semanas en Nueva Orleans y en algunos pueblos de Mississippi, haciendo viajes complementarios a las vecinas Alabama y Georgia, viajando principalmente en autobús y haciendo auto-stop. El relato completo apareció en la ya mencionada Black like me, que se convirtió rápidamente en un best-seller, haciendo a Griffin un personaje muy popular en los años 60. Los problemas como hombre negro fueron constantes, incluso en lo más básico (como puede ser comprar comida, viajar o encontrar alojamiento), y aunque encontró a personas de raza caucásica que fueron amistosas con él (y especialmente interesadas en hacerles preguntas sobre su vida sexual), no fue lo habitual.

Pese a ser una celebridad, Griffin tuvo que abandonar su hogar texano debido a la manifiesta hostilidad de una parte del vecindario hacia él y su familia: lo consideraban poco menos que un traidor a la raza por haber puesto de manifiesto lo que todo el mundo sabía, que existían ciudadanos de primera y de segunda categoría en Estados Unidos. Se instaló en México, y siguió investigando y escribiendo acerca de relaciones entre razas y justicia social. Finalmente murió en 1980 a la edad de 60 años por complicaciones con su diabetes. No era el único problema de salud que arrastraba, y pronto apareció la leyenda urbana de que su muerte había sido provocada por los tratamientos que veinte años antes habían tratado de oscurecer temporalmente su piel.

Kapuscinski: En el centro de la polémica

4 de marzo de 2010 en Autores, Literatura, Noticias

Kapuscinski

Ryszard Kapuscinski fue una de las figuras más importantes de la cultura polaca del siglo pasado: periodista, escritor, ensayista… Polifacético y muy popular, su obra comprende decenas de conflictos olvidados y revoluciones derrotadas.

Su vida daría para un buen libro, nacido antes de la Segunda Guerra Mundial en una familia pobre, Kapuscinski creció bajo el régimen comunista y su pasión fue simultánea para el arte y el periodismo. A partir de 1959 comenzó a trabajar como corresponsal en el extranjero, sobre todo en África, Asia y América Latina, colaborando con los grandes periódicos de la época.

Premio Príncipe de Asturias de la comunicación, Kapuscinski escribió casi veinte libros en los cuales disecciona con un fino sentido de la ironía y una excepcional capacidad para el detalle los últimos treinta años de la historia Europea.

Pues bien, en Polonia se ha montado un buen follón alrededor de la figura de este periodista y escritor, muerto en 2007, debido a la publicación de Kapuscinski Non Fiction, obra escrita por Artur Domoslawski y que, pese a los intentos judiciales por pararla, acaba de salir a la venta.

Al parecer, Domoslawski mantiene que la mayor parte del trabajo periodístico de Kapuscinski es falso, inventado y literario, así como los encuentros con grandes personajes del siglo XX como el Che Guevara cuya existencia califica de meras leyendas.

El escritor no se queda ahí, ya que, de paso, realiza una serie de acusaciones que vinculan a Kapuscinski con los servicios secretos comunistas y con varios golpes de estado en África. Domoslawski dice haber sacado sus datos de los archivos del Instituto para la Memoria Nacional, aunque grandes personalidades polacas han salido al paso, calificando al libro de «burdel» y «burla periodística».

La polémica no va acabar aquí, aunque debido a la polémica parece ser que varias editoriales en Europa que ya tenían los derechos sobre el libro han decidido posponer por el momento su publicación en países como España, Italia o Francia, donde Kapuscinski estaba muy bien considerado.

Lo cierto es que se hace difícil saber qué paso durante la guerra fría y el equilibrio de poderes entre la URSS y EEUU, sobre todo para los habitantes de los países cogidos en medio de todo el asunto, como era Polonia. Aunque Domoslwaski haya logrado encontrar relaciones con los servicios secretos comunistas, habrá que ver de dónde se ha sacado que el trabajo de Kapuscinski fuera inventado, algo que no tiene nada que ver con los archivos que ha dicho comprobar. ¿Silenciar el libro es lo más adecuado? Yo creo que no, aunque puede que tenga que preparase para una buena demanda si no tiene pruebas de todo lo que llega a decir.

Vía: ABC

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