Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

89.814 libros, 20.140 autores y 70.609 usuarios registrados

Entradas con etiqueta ‘oficio de editar’

¿Para qué comprar nuevos libros?

Libros nuevos

Nos encanta leer. Buscamos ratos muertos en el metro, en el autobús, en el tren, en un parque después de comer, haciendo cola, en casa justo antes de ir a dormir. Si bien es cierto que no todo el mundo puede leer tanto como le gustaría ya que la falta de tiempo es un problema de difícil solución. Pero leemos. Y compramos libros. Al menos, hasta ahora.

Que nadie se sorprenda. A día de hoy cualquiera con un conocimiento de Internet básico puede encontrar páginas web con ebooks para descargar, o páginas web con enlaces a esos libros (o incluso páginas web con los enlaces escritos, pero desactivados, a libros, no vaya a ser que alguien tropiece y haga clic por accidente) y descargarlos a golpe de ratón en algunos segundos. Sí, no están todos los libros. Pero hay muchos. Muchísimos. Algunos muy buenos, otros sencillamente entretenidos y también una gran multitud de libros aburridos.

Así que mientras se discute sobre el futuro del modelo del copyright y los derechos de autor, se teoriza sobre la naturaleza de la obra original y de la propia autoridad del creador para reconocer un texto como suyo, la gente va a lo suyo y se descarga libros, la mayoría sin entrar en filosofías o pensar en los futuros del libro. Esto es así.

Ojo, que no quiero decir que esto sea algo totalmente negativo. Se dan casos donde la descarga de libros ha redundado en un aumento de las ventas de determinados autores (no de todos) y que hay muchos creadores cuya satisfacción se ve resuelta con la propia gratificación de verse reconocido. Hoy, simplemente, me gustaría hacer una reflexión como lector.

Si puedo acceder a, no sé, pongamos unos 300 libros, entre novelas, antologías y ensayos, de buena calidad, que no me haya leído y que pueden estar en mi e-reader en unos diez minutos… bueno, sería genial, ¿verdad? Teniendo en cuenta la media de lectura en España, ese bloque de libros podría durarme unos doce años. 12. Más de una década de buena lectura asegurada. Gratis. Más de diez años en los que no tendría que preocuparme no sólo de comprar libros, sino de estar atento al panorama editorial. ¿Para qué comprar libros nuevos, sin apenas referencias de su calidad, si tengo a mi alcance años de obras ya contrastadas?

He dicho 300 libros, pero podrían ser más de mil. Y sin irme muy atrás en el siglo XX, me parece. Se ha publicado tanto ya, y tan bueno, que, sinceramente, nunca se puede estar al día. Así que ¿para qué comprar libros nuevos? no es tanto una pregunta a la que pretenda dar respuesta con este artículo, sino un interrogante que abro para que vosotros, lectores, participéis de los posibles cambios y soluciones que tienen que llegar de manera inevitable. Y me refiero al momento actual, ahora, ya, no dentro de diez o quince años y a cómo será el futuro, si un oligopolio del copyright o un paraíso de la cultura libre.

Así que esperamos vuestra opinión, hoy más que nunca, en los comentarios.

Nubico: Nuevo sistema de suscripción literaria

Nubico

Parece que alguien por fin se ha dado cuenta de que los modelos emergentes en el sector cultural vienen de la mano de los servicios de pago por suscripción. Spotify o Netflix son dos grandes ejemplos de cómo podría ser el futuro de la música y el vídeo y ahora es posible que aparezca un equivalente con Nubico.

Aunque claro, la idea no es tan novedosa. La gente de 24 symbols llevan un par de años ya con esta idea en mente, así que cabría preguntarse cuál es la diferencia. Por lo visto no es otra que la potencia económica y editorial que llevan detrás, Nubico viene con Telefónica y Círculo de lectores (Planeta y Berelsman) que, si así lo deciden, pueden poner encima de la mesa un catálogo inmenso. 24 symbols ha trabajado más con editoriales independientes y eso le resta poder de convocatoria hacia el gran público.

No es la primera iniciativa de Círculo de lectores y de Telefónica en este sentido, aunque en esta ocasión sí que parece que van a apostar creando una plataforma decente, que no sólo estará disponible para dispositivos Android e iOS, sino que es probable que aparezca para nuevos modelos de libro electrónico.

El modelo que han presentado costará 10 euros al mes y nos permitirá leer cualquier cosa que hayan subido al catálogo, exceptuando las novedades, que estarán por menos de 4 euros hasta que pasen al fondo general.

¿Tendrá éxito? Como siempre, nos enfrentamos a una gran incógnita. Si es capaz de acumular catálogo, más allá de sus propias editoriales, es posible que dé el salto que, a día de hoy, lastra este tipo de iniciativas. Como usuario no me quiero preocupar de si este libro ha salido en Anagrama o en Grijalbo o en Espasa: pago mis diez euros al mes y lo quiero en mi reader. Si me faltan muchos libros no pagaré por un servicio incompleto.

Sin duda, es una buena noticia que esta iniciativa surja: quiere decir que se están planteando alternativas al modelo actual de compraventa y de precios para ebooks, y que se está haciendo desde grandes grupos capaces de arrastrar al mercado. Otra cosa es saber si es el movimiento adecuado o se hace con las herramientas adecuadas. Pronto lo sabremos.

Más que libros, lectores

16 de febrero de 2013 en Actividades, Autores, best-seller, Tecnologí­a

Lectores y libros

En Lecturalia llevamos unos cuantos años hablando sobre la revolución del libro digital y la importancia de encontrarnos con un medio tecnológico capaz de ofrecer acceso casi instantáneo a millones de libros. Si sumamos a los e-readers las tabletas digitales, tenemos un parque de dispositivos en constante aumento con una capacidad para ofrecer información como no ha habido antes en toda la historia de la humanidad. Sin embargo, seguimos siendo humanos, nos pongamos como nos pongamos, y si la información nos sigue llegando vía texto me temo que seguimos con las mismas limitaciones a las que nos enfrentábamos con los libros de papel. Se lee lo que se puede, sea digital o no.

Comentábamos en 2009 que España es un país en el que no se lee demasiado. Esa situación apenas ha cambiado, aunque las estadísticas desde entonces han mejorado un poco, pese a que el mundo editorial ha empezado a sufrir no sólo las consecuencias de la crisis económica sino también la del cambio de percepción del objeto libro por parte de los lectores, sobre todo los más jóvenes.

La reverencia ancestral al libro, esa que llevamos dentro todos los que tenemos más de treinta años, se diluye a medida que hablamos con gente que ha crecido y se relaciona a partir de pantallas. Desde luego que la capacidad del papel para transmitir sensaciones es superior, pero eso no nos debe distraer de la verdad: la mayor parte de lo que consumimos culturalmente de manera habitual entra en la categoría del usar y tirar. Sí, hay títulos, canciones, series de televisión y películas que siguen alcanzando cotas de excelencia capaces de hacernos volver a ellas una y otra vez, pero son las menos y compiten con el constante bombardeo de producciones azucaradas y creadas en laboratorios de márketing donde nos conocen mejor que nuestros propios padres gracias al análisis de nuestro historial de navegación. Si el cerebro se acostumbra a pagar menos de un euro por golosinas brillantes y adictivas es muy difícil conseguir que se pague algo más por un producto que no sólo es menos bonito a la vista, sino que requiere un esfuerzo mayor por ser consumido.

Productores y consumidores. A eso me lleva esta reflexión. ¿Nos acercamos a un futuro en el que el mundo del libro se va a dividir? Me pregunto si la edición electrónica no va a acaparar un mundo entero de ruido en el que va a ser imposible destacar, a través del cual el SPAM en redes sociales va a ser insoportable y el diálogo se va a convertir más en un encuentro multitudinario en el que competir a ver quién habla más alto y más lejos, mientras que las editoriales independientes, muchas de las cuales no están interesadas ni de lejos en pasarse al ebook, se van a quedar con esas pequeñas joyas que se descatalogan luego con demasiada facilidad y que no hay manera de encontrar, ni gratis, ni pagando. Es cierto que también surgen nuevas iniciativas que buscan alternativas en el crowdfunding, la impresión bajo demanda e incluso apelando al «precio libre» donde cada lector paga lo que quiere -o puede- por un ebook. Quizá sea ese el futuro, la de la miríada de opciones, la de la oferta infinita, en definitiva, la del creador de filtros.

¿Qué quiero decir con esto? Es el mismo mensaje de siempre, quizás algo más triste ya que se ven pocos cambios, tanto en lectores como en editores o escritores. Sí, hay que cambiar muchas cosas en el mercado editorial, sobre todo en precios y derechos digitales, pero hay algo fundamental para que este mercado eclosione, y no es otra cosa que un mayor número de lectores. Unos lectores con sentido crítico y ansiosos de compartir sus opiniones y recomendaciones a través de las pantallas que tan bien conocen. Por desgracia, tal y como se plantea el futuro, tengo poca confianza en que las editoriales presten atención a algo fuera de su propia esfera de influencia.

Desmontando el Barómetro de Lectura 2012

9 de febrero de 2013 en Actividades, Autores, best-seller, Literatura

Lectura

Como cada año, la Federación de Gremios de Editores de España presenta su informe sobre qué y cómo se lee en España, con una gran cantidad de información, no siempre presentada de la mejor manera. Desde luego, el análisis del barómetro da para muchas interpretaciones, algunas de las cuales son preocupantes.

Las buenas noticias primero. Se lee más. Los porcentajes han subido un poco, algo que no es de extrañar, ya que si uno de los principales problemas que argumentan los encuestados para no leer es la falta de tiempo, el brutal incremento del paro en los dos últimos años ha dejado, por desgracia, a mucha gente con más tiempo para leer del que les gustaría. Curiosamente, también se han vendido menos libros y se ha aumentado la frecuencia de visitas a las bibliotecas. La situación económica cambia la forma y los hábitos de los españoles a la hora de enfrentarse a la lectura.

También nos encontramos con que el libro más leído en 2012 sigue siendo la trilogía Millenium, seguido, cómo no, de 50 sombras, y me llama la atención que no haya libros de 2012, fuera de sagas de años anteriores, entre los 25 primeros. Es más, si quitamos las novelas de E. L. James, este podría ser el listado de 2011 sin ningún problema. Esta estadística cambia cuando hablamos de más vendidos, con las sorpresas de El abuelo que saltó por la ventana y se largó o El lector de Julio Verne. A destacar, tanto en lectura como en ventas, Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin, creo que nunca una serie de fantasía había ocupado los puestos más altos de la lista.

En cualquier caso, creo que se aprecia poca renovación en títulos y temáticas, uno de los grandes problemas de las editoriales en España, en busca de dar el pelotazo con best-sellers de fuera y luego publicar un montón de libros clónicos con portadas tan semejantes que dan vergüenza ajena.

El apartado que menos me ha gustado es el que han dedicado a la situación del libro electrónico, quizá demasiado confuso y buscando resaltar algunas de las cifras para que se acomoden mejor a sus propios intereses como editores. Queda claro que ha aumentado mucho el parque de dispositivos lectores y que la gente lee cada vez más en formato digital. Esto es en lo positivo, en lo negativo aparece que ha bajado el porcentaje de usuarios que compraron algún ebook en 2012: tan sólo un 32% se pasó por alguna tienda online. El resto, el 68%, nada menos, se las apañó bien con libros sin derechos, bajo Creative Commons o descargadas desde alguna página amiga.

Además, el barómetro indica que los que pagan por ebooks sólo compran «4,5 de cada 10 libros». Desconozco los motivos que han llevado a presentar este dato así, cuando decir 45% queda mucho más claro. Tampoco se nos dice cuántos libros se compran, ni cuantos se leen, algo que habría sido de mucha utilidad. Ese 45% se acerca mucho a la compra en papel, si tenemos en cuenta libros que nos presten los amigos o saquemos de la biblioteca. El dato que hay que analizar es el otro, el de ese 68% en aumento que no ha comprado un sólo ebook. ¿Qué es lo que falla en el sistema? ¿Precios? ¿DRM? ¿Oferta? Sin duda un tema que se van a tener que plantear las editoriales de una vez por todas si no quieren perder el mercado digital.

Autores relacionados:
E. L. James
George R. R. Martin
Libros relacionados:
El abuelo que saltó por la ventana y se largó
El lector de Julio Verne
Juego de tronos. Canción de Hielo y Fuego I
Trilogía 50 sombras de Grey

Lecturas maratonianas: ¿Una nueva vida para el libro?

7 de febrero de 2013 en Actividades, Autores, best-seller

Leer en público

Por mucho amor que le tengamos al papel de un libro o a la pantalla de nuestro ebook, sabemos que hay otras maneras de leer, y algunas nos pueden resultar muy atractivas. Hay dos que tienen bastante peso en el mundo anglosajón, pero que en nuestro país no terminan de cobrar la misma importancia: Por una parte tenemos el audiolibro y, por otra, las lecturas en grupo.

Ya hemos hablado de lo aburridas que pueden llegar a ser las lecturas en presentaciones y actos similares, ya sea en España o en cualquier parte del mundo, y de cómo algunos escritores se han planteado si esta forma de promocionar sus obras es la más adecuada. Pero parece que comienza a ponerse de moda otra forma de llevar a cabo estas lecturas, que no involucraría al escritor, sino solo a sus propios seguidores. Hablamos de las lecturas públicas maratonianas.

Por estos lares ya hay costumbre de leer El Quijote por turnos como plato fuerte de determinados actos culturales (sin duda una forma más amena de enfrentarse a un texto que, sobre todo para los lectores más jóvenes, puede resultar arduo, pero que no es el único al que se le pueden dedicar horas de lectura en grupo). Desde hace un tiempo se pone de moda celebrar grandes encuentros de lectura interactiva en Estados Unidos, si bien sus características son bastante diferentes a las que solemos encontrar por aquí. Estos encuentros son un nuevo punto de reunión, el nuevo lugar in adonde acuden las jóvenes promesas, los bohemios a la última y las estrellas del periodismo cultural a dejarse ver e incluso a turnarse para ofrecer su propia representación, sobre un altar/escenario, de un pasaje de texto clásico. Artistas, escritores y músicos leen en alto, uno a uno, en un proceso que puede llevar muchísimas horas, como la lectura de Moby Dick que se celebró en noviembre en varias librerías independientes de Nueva York. Esta en concreto se realizó durante tres jornadas, cada una de ocho horas. La idea era que uno podía entrar y quedarse cuando quisiera y el tiempo que quisiera; para la de Moby Dick aguantaron las 24 horas completas cuatro personas, a las que se les premió al final con pequeños obsequios. Algunos de ellos nunca habían leído el libro, por lo que esta maratón fue su primer contacto con él (aquí podéis leer un artículo en inglés del Wall Street Journal sobre el acto).

Es precisamente este toque de glamour cultural lo que diferencia a estas jornadas de otros tipos de lecturas públicas y literarias. Se ofrece, así, como alternativa a otras actividades sociales: en vez de ir a tomar un café o una cerveza con los amigos uno se los puede llevar a un acto que promete embelesar; por lo menos en lo que se refiere a gran parte de los que suben a leer, artistas de talento reconocido a la hora de hipnotizar a su audiencia. Desconozco si en España se están llevando a cabo iniciativas de este mismo nivel, con un fuerte componente social, interdisciplinar (por la participación de músicos, actores, etc. que ofrecen versiones originales y diferentes a la lectura clásica) y de entretenimiento. Si es así, no dejéis de recomendárnoslas en los comentarios. Ya nos está faltando tiempo para empezar a crear actos de este tipo, que sirvan además para atraer usuarios y clientes a bibliotecas y librerías.

Libros relacionados:
Moby-Dick, o la ballena

Bachicuya, el pueblo de los 1000 escritores

28 de diciembre de 2012 en Autores, best-seller, Literatura, Mundo Editorial

¿Alguna vez se han preguntado dónde se escriben todos los best-sellers que inundan las estanterías de las grandes librerías? Uno de los secretos mejor guardados de la industria editorial, hoy al descubierto en Lecturalia.

Desierto - Bachicuya

Todavía es de noche cuando nos ponemos en marcha a través del desierto de Sonora. Nuestro conductor ha dicho que es mejor aprovechar la madrugada para llegar a Bachicuya, una pequeña ciudad cerca de Agua Prieta, un destino que no aparece en guías de viaje, documentales pintorescos, y tampoco en muchos de los mapas disponibles para turistas. En Bachicuya les gusta mantener su privacidad, algo que vienen haciendo de manera encomiable desde 1865.

Reviso las notas que nos llevaron a ponernos en contacto con el ayuntamiento de la ciudad, un hallazgo que llegó por correo electrónico de manera anónima con algunos datos sorprendentes. Fundada a principios del siglo XIX, Bachicuya era un pequeño pueblo al que durante la época del II Imperio Mexicano fue destinado el capitán Pierre Val Dieux, un joven oficial francés, para mantener una posición avanzada. Algo en apariencia normal pero que sin embargo escondía un pequeño secreto sin importancia: Pierre Val Dieux, además de militar, era un gran aficionado a la literatura. Tanto, que ejercía, junto a otros autores jóvenes de su época, como negro literario de Alejandro Dumas.

Val Dieux y sus hombres llegaron a Bachicuya, donde, al parecer, no había demasiado trabajo duro que hacer. Amigos de la vida tranquila, pronto se instalaron cómodamente y el capitán reanudó su tarea como escritor fantasma de Dumas, usando incluso la valija diplomática para hacerle llegar sus manuscritos. A principios de 1867 se le ordenó al contingente de Bachicuya que volviera a Francia, pero Val Diuex, apoyado por sus oficiales, y los propios habitantes del pueblo, se negó. Coincidiendo con la caída del II Imperio y la confusión siguiente, Bachicuya cayó en una especie de olvido administrativo que duró más de diez años, tiempo más que suficiente para que se iniciara en esta pequeña localidad mexicana uno de los negocios más curiosos de todo el siglo xix y que ha continuado hasta nuestros días: la factoría literaria más grande del mundo.

Nadie se debería sorprender al conocer que muchísimos títulos que hoy en día salen al mercado, tanto bajo el nombre de famosos literatos como de cantantes o futbolistas, no están realmente escritos por ellos. En algunos casos aportan ideas o notas, en otros, directamente, firman y cobran el cheque. Esto, además, no es nada nuevo. Val Dieux lo hacía con Dumas y, al parecer, no le iba nada mal. Hombre dado a pensar a lo grande, decidió aumentar su producción y pronto llamó a otros de los autores, desconocidos para el gran público, que habían compartido autores con él en Francia. En esos diez años de olvido, Val Dieux logró reunir a un nutrido grupo de escritores dispuestos a poner su pluma al servicio de cualquiera que pagara por ello.

El sol sale y el rastro de los neumáticos se pierde a través de una larga estela de polvo. A medida que avanzamos, el desierto se retira para dar paso a unos grandes campos de maíz. Se nota la mano del hombre y también una fuerte inversión. Si bien Bachicuya tiene una industria basada en la literatura, se nota que no han descuidado ni su entorno ni la actividad agrícola, tan importante en la región. Las primeras casas, blancas, de apenas dos alturas, se repiten a los lados del camino. Por fin, después de varias horas de camino, Bachicuya se recorta en el horizonte.

Desierto - Bachicuya

Aunque nos gustaría dar un rodeo y caminar libremente por la ciudad, nuestro conductor nos lleva directamente al ayuntamiento. Es parte del acuerdo al que hemos llegado con Juan Val Diuex, descendiente del capitán francés y, hoy en día, alcalde de la ciudad. Como ya he comentado, cuidan mucho de la privacidad de sus residentes. El propio Val Dieux sale a recibirnos y nos hace pasar dentro del ayuntamiento. El sol aprieta mucho y nos ofrece tomar algo para refrescarnos. Es un hombre de unos cuarenta años, vestido de traje y chaqueta y con unas finas gafas de pasta. De su herencia francesa le quedan unos ojos azules y una piel blanquísima. «Gajes del escritor» nos comenta «En Bachicuya pasamos la mayor parte del día escribiendo». Desde luego, su acento lo delata como un mexicano de pura cepa, aunque por su manera de comportarse me recuerda a algún alto ejecutivo europeo de la Feria de Frankfurt.

Tras unos primeros saludos, Val Dieux nos hace pasar a una gran sala biblioteca con estanterías dobles. Con más de cuatro metros de altura, la cantidad de libros que alberga debe superar, en una primera impresión, los 20.000 volúmenes. Me acerco a la primera estantería, cubierta por una vitrina de cristal. Los libros que alberga son antiguos, diría que de finales del siglo XIX. Alcanzo a ver un título y enmudezco. Le indico a Joan, el cámara, que se acerque para sacar una foto, pero Val Dieux niega con la cabeza. «Por favor, nada de fotos en detalle. Pueden ustedes fotografiar la sala, pero comprenda que no pueden ustedes revelar títulos en concreto.»

La sala alberga los títulos más destacados de los últimos ciento cuarenta años de la historia de Bachicuya, aunque la producción general ha superado con mucho esos 20.000 volúmenes que he calculado.

Libros - Bachicuya

«Tenga en cuenta que la población de Bachicuya comprende, al menos, mil escritores en activo. Nuestros números oscilan entre los mil y mil quinientos libros al año. Eso sin contar artículos para revistas, ensayos e incluso tesis doctorales»

Creo que la cara me delata y Val Dieux sonríe. Tiene una sonrisa agradable y una risa franca. Nos hace pasar a una sala más pequeña, su despacho, y señala los libros que tiene encima de la mesa. Son los más famosos que se han escrito en Bachicuya. Ahí es cuando el asombro me desborda. Reconozco las portadas y los nombres y lamento profundamente haber firmado un acuerdo de confidencialidad para venir hasta aquí.

Desierto - Bachicuya

«Tampoco se sorprenda tanto. De hecho, algunos de los autores más conocidos hoy en día, tanto en los USA como allí, en España, han trabajado en Bachicuya en algún momento. Nuestro departamento de Escritura Creativa rivaliza con el de las universidades más prestigiosas del mundo y todos los años recibimos autores para realizar un interinaje. Unos deciden quedarse, otros prueban suerte de vuelta al mundo»

Le pregunto si es rentable mantener una ciudad entera así. Vuelve a sonreír.

«Esta es una industria segura. Llevamos más de cien años trabajando gracias a la vanidad humana. Los autores que viven aquí, en Bachicuya, ganan más al año que muchos de los grandes literatos que se pasean por fiestas y festivales. La tierra es fértil, la vida es sencilla. Apenas hay crimen -excepto los pasionales, ya se sabe como son los autores-, y no hay que preocuparse por contratos, anticipos y devoluciones

Salimos a comer. La cantina donde nos lleva parece más un comedor universitario, con bandejas, autoservicio y una gran cantidad de platos. Además de la comida típica de la zona puedo reconocer, al menos, platos indios, japoneses y españoles. El tequila de después, eso sí, es mexicano al cien por cien.

Cuando el sol decae un poco y el calor se hace más soportable, salimos a pasear. La ciudad podría pasar por el barrio viejo de cualquier ciudad francesa. Val Diuex, el capitán, no el empresario, invirtió una buena cantidad de dinero en reformar la Bachicuya original. La gente con la que nos cruzamos en la calle forma un curioso crisol de razas y edades. Hay varios cafés donde se debate en inglés o castellano y el ambiente no deja de ser un tanto forzado, irreal para encontrarnos casi en mitad del desierto.

Centro - Bachicuya

Nos sentamos en uno de los cafés para hablar con Ernesto K. y Pablo O. Son dos escritores españoles, los dos apenas en la treintena, que llevan aquí tres años. Cada uno ha escrito tres libros que han sido publicados en España por Mondadori y Planeta. Ante la pregunta de cómo llevan lo de ser negros literarios se encogen de hombros y cruzan miradas de complicidad.

«En España colar un libro es muy jodido -dice Ernesto-, el mundillo literario está cerrado para las voces nuevas, sobre todo si no tienes ganas de hacerte el modernillo o inventarte rollos generacionales. Aquí cobras a fin de mes un cheque que asustaría a más de un compañero que se ha quedado en España firmando columnas en los dominicales»

«Sí -añade Pablo-, por ahora no me planteo volver. A lo mejor mediante algún contacto, cuando tenga suficiente dinero para poder dedicarme a escribir solamente lo que me gusta. Por ahora estamos bien en Bachicuya.»

Me despido de Ernesto y Pablo pensando en la clase de mercado editorial que obliga, o fuerza, a autores como ellos -me han dicho los libros que han escrito y son de primer orden- a refugiarse en este pequeño oasis, este nuevo scriptorium que funciona a base de talonario.

Le pido a Val Dieux que nos deje sacar alguna foto significativa de la ciudad pero se niega. Nos permite planos cortos y algún detalle, pero nada de rostros ni de edificios reconocibles. Uno de los éxitos de su negocio, dice, es la absoluta discreción.

Anochece cuando nos despedimos de Val Dieux, en el mismo punto en el que llegamos a Bachicuya, a las puertas del ayuntamiento. Nuestro conductor pone el motor en marcha, impaciente por salir antes de que se haga noche cerrada. Dejamos atrás la ciudad de los mil escritores, las casas blancas y los campos de maíz, para adentrarnos de nuevo en el desierto. Al poco de salir, me giro para dar un último vistazo a la ciudad; ya no queda nada. El polvo y la noche la han hecho desaparecer. Como un fantasma.

EDITADO: En realidad no hay una Bachicuya real, es una de nuestras bromas dedicadas al Día de los Inocentes. Gracias a todos los que han colaborado en la difusión de esta no-noticia y a los que se la creyeron… ¡Inocentes!

Autores relacionados:
Alejandro Dumas

Un lote humilde

2 de noviembre de 2012 en Actividades, Autores, best-seller, Ciencia-Ficción

Humble Bundle

El paso del libro en papel al formato electrónico es un proceso lento y complejo, que parece traer de cabeza a una parte importante del gremio editorial. No obstante, poco a poco surgen iniciativas que tal vez apunten en la dirección adecuada en lo que se refiere a esta metamorfosis, a esta transposición de lo físico a lo virtual, en cuanto a contenido, forma, promoción y métodos de venta. Una de estas, de las más rentables y productivas para sus creadores, ha sido The Humble Bundle, un proyecto de venta en línea que ofrece lotes de libros electrónicos a un precio singular: el que el cliente considere oportuno.

Este sistema ya ha demostrado que puede ser muy efectivo en el mundo de la música (se me ocurre, por ejemplo, el llamativo caso de In Rainbows, de Radiohead). La idea es ofrecer un producto digital, en un momento en el que resulta muy difícil calcular precios para los productos digitales, y dejar el asunto del valor monetario en manos del comprador. Y en cuanto a The Humble Bundle, no hablamos de libros cualesquiera, sino de títulos codiciados de autores del fantástico y de la ciencia ficción, como Neil Gaiman, John Scalzi o Paolo Bacigalupi.

Parte además de una premisa alentadora: el comprador puede elegir qué parte de su inversión recae en el autor, qué parte irá para una ONG o qué parte para la propia página web que ofrece el producto. Si bien esta última oferta ya ha finalizado (solo se mantiene durante un tiempo limitado), seguramente tendremos pronto otros lotes similares, ya que el éxito de este ha sido significativo: se han vendido más de 84.000 lotes y recaudado, en general, más de un millón de dólares.

El precio medio que ha pagado cada cliente, por un lote valorado en unos $157 (unos 121 €), ha sido de unos 14 dólares (aproximadamente 11 €). Debido a esto, los organizadores comenzaron a ofrecer libros extra a aquellos que pagaran un precio que estuviera por encima de esta donación media. A pesar de que el pago medio estuviera muy por debajo de los precios habituales de estos libros, dice mucho acerca de lo que los clientes están realmente dispuestos a pagar por obras digitales; por otro lado, la perspectiva de vender más de ochenta mil lotes por un precio bajo es bastante más atractiva que vender apenas unas docenas a un precio mucho más alto. Y, por supuesto, todos los ebooks iban sin protección DRM.

El método de venta de The Humble Bundle viene, de hecho, del mundo del videojuego. Sus seis lotes principales (anteriores a este) han sido de juegos de compañías independientes, y el proceso de compra era el mismo, con una distribución del dinero a elección del consumidor (a repartirse entre la empresa creadora de cada juego, la propia iniciativa The Humble Bundle y diversas ONGs y fundaciones benéficas). Procuran, además, facilitar la experiencia de juego ante todo, proporcionando claves para utilizar los juegos adquiridos en grandes plataformas como Steam o Desura. Y está claro que, en lo que se refiere a mundos que han tenido que desarrollarse y evolucionar frente al cambio de formatos y a la amenaza de la piratería, como el videojuego y la música, el libro puede inspirarse en los diferentes proyectos que surgen de estos mundos y que están ahora mismo revolucionando el mercado: ya sea la propia plataforma Steam o programas como Spotify, que ofrecen nuevas perspectivas de consumo. Aun así, sospecho que tardaremos en ver Lotes humildes en español con autores como Cory Doctorow o Randall Munroe al precio que a nosotros, los consumidores, nos apetezca pagar.

Autores relacionados:
Cory Doctorow
John Scalzi
Neil Gaiman
Paolo Bacigalupi

¿Por qué pirateamos?

Pirata leyendo

Para aquellos que no la conozcáis, la red social Reddit es uno de los recopiladores de enlaces más importantes del mundo (para que os hagáis una idea, es una especie de Menéame estadounidense gigante). También posee una de las comunidades más grandes de foros, donde se conversa acerca de todo tipo de temas, desde religión a sexualidad pasando por humor (es una de las mayores responsables de propagar los famosos memes de internet). Hace poco alguien planteó una pregunta que a muchos nos incumbe: quería saber qué razones hay detrás de la piratería de libros. El hilo en cuestión ascendió con rapidez a los primeros puestos de popularidad, y se ha convertido en una referencia para muchos blogs y publicaciones virtuales, que ven estas respuestas de usuarios como una guía más que interesante para editores y grandes marcas de edición. Las razones principales que aducían los usuarios de internet que pirateaban libros eran las siguientes:

  • 1. Se piratean versiones digitales de libros que el usuario ya tiene en papel.
  • 2. El usuario solo piratea obras que ya no están en circulación o no están disponibles de forma legal.
  • 3. El usuario disfruta de la lectura pero no tiene dinero para comprar libros (la respuesta en concreto era “soy pobre y me gusta leer, pero no puedo piratear comida, así que pirateo todo lo demás).
  • 4. Los libros que el usuario busca no están disponibles en bibliotecas.
  • 5. El usuario solo piratea libros de texto que necesita para estudiar y que no se puede permitir por su elevado precio.
  • 6. Algún usuario admite que si el libro digital cuesta más que su versión en papel lo piratea simplemente por fastidio.
  • 7. La piratería permite al usuario probar libros en los que no se gastaría el dinero.

Todas estas razones podrían resumirse en ciertas características comunes: se trata ante todo de comodidad y de dinero. Sin embargo, muchos de los involucrados aseguraban que con frecuencia acababan comprándose libros que habían pirateado, libros que de otra forma ni se habrían planteado adquirir.

Más allá de la ética del comportamiento pirata, de la descarga ilegal, estos comentarios deberían ser puntos de partida para la industria del libro, que con frecuencia se centra en el aspecto dinero y olvida la parte relativa a la comodidad. Un usuario siempre preferirá un ebook legal, bien maquetado, a una copia que en muchas ocasiones es de mala calidad y ofrece una experiencia de lectura horrible, pero recurrirá a la piratería si no sabe lo suficiente acerca del libro (no sabe si merece la pena comprarlo), si este no está disponible de manera fácil y accesible, o si tiene un precio prohibitivo. De todo esto ya habló Alfredo Álamo en otro artículo de Lecturalia. Alfredo también mencionó un punto fundamental, desde la perspectiva del escritor, que los usuarios de Reddit también apuntaron: el autor puede marcar la diferencia si, en vez de enojarse y descargar su ira contra los piratas, aprovecha la existencia de copias ilegales para promocionar su obra, dialogando con los usuarios, dándoles información sobre su libro, explicándoles su postura y realizando buenas ofertas para que se interesen por la compra de su obra. Esta comienza a ser la actitud de algunos escritores, que sin juzgar el comportamiento del usuario pirata directamente le piden su opinión acerca del libro, creando un diálogo público que puede ser muy positivo para el escritor, que se asegura una presencia virtual y establece una relación con sus lectores extraordinaria, incluso con aquellos que no han pagado por su libro, relaciones que, tarde o temprano, pueden acabar traduciéndose en ventas.

Portadas de gatitos

28 de agosto de 2012 en Mundo Editorial

Gatos y libros

La Feria Internacional del Libro de Edimburgo es una gran celebración que lleva convocándose desde su fundación en 1983. Aparte de ser uno de los festivales de este tipo más importantes del mundo, siempre aporta nuevas ideas y encuentros productivos tanto para los profesionales relacionados con el sector del libro como para los lectores de a pie. Más allá de ciertos eventos que nos han llamado la atención, como la reaparición del misterioso escultor de libros del que ya os hablamos hace algún tiempo, que ha dejado nuevos regalos, en forma de exquisitas flores de papel acompañadas de citas de Óscar Wilde (llevaba ya un año sin hacer ningún presente), hemos querido hablaros de la conferencia que dieron los diseñadores Jon Gray y Jamie Keenan en esta feria del libro escocesa acerca de qué es lo que realmente nos hace comprar un libro cuando nos fijamos en su portada. Gray y Keenan (si no conocéis su trabajo, echadle un vistazo, en el de Keenan sobre todo encontraréis cubiertas muy familiares, como las de la colección de Iain Banks para Abacus) enumeran veinte teorías acerca de qué atrae a un lector potencial. Por aquí os dejamos las más llamativas; podéis ver el artículo original con la enumeración completa aquí:

-La teoría del rostro: Hay estudios que afirman que los seres humanos se pasan la mitad de sus vidas descodificando la comunicación facial, así que es normal que las caras, sobre todo si están semiocultas, nos llamen la atención. Gray y Keenan ponen de ejemplo la obra de Nick Hornby Otherwise Pandemonium, que hace uso de la cinta de una casete para componer una cara.

-La teoría del zurullo: Esta noción parte de que si coges un elemento feo y/o repulsivo, y lo multiplicas en una portada utilizando colores llamativos, obtienes un feísmo atractivo. Lo que era desagradable se convierte en armónico y a la vez sorprendente.

-La teoría molecular: Las partes forman un todo; un elemento que puede tener relación con el texto del libro se combina una y otra vez hasta crear un objeto mayor, también relacionado con éste. Un claro ejemplo es Comitiva de embusteros, de Karen Maitland, cuya portada inglesa muestra la imagen de un lobo compuesto de pequeñas cruces (la novela trata de la peste negra).

-La teoría de la ofuscación: Hay elementos semiocultos o parte de la imagen principal desaparece para dar lugar a la rotulación. Así, lo que no está a la vista de manera directa hace más interesante todo lo demás, ya que el cerebro tiene que trabajar para recomponer la imagen.

Y por supuesto, terminan con la Teoría del gatito mimoso, que hace referencia al uso de elementos monos o tiernos en el diseño para despertar un instinto maternal o de protección en el receptor. Porque no hay nada que nos atraiga tanto como un lindo gatito, y si no que se lo pregunten a Internet.

Autores relacionados:
Iain Banks
Karen Maitland
Nick Hornby
Oscar Wilde

Las mejores (y peores) promociones de libros

20 de agosto de 2012 en Actividades, Autores, Literatura

Ray Dolin

En un mercado en el que autores y editores deben crear un producto realmente excepcional para conseguir unas ventas llamativas, en un mundo en el que la oferta de libros es variadísima y, en ocasiones, apabullante, son las campañas de publicidad las que pueden marcar la diferencia. Una campaña promocional inmensa no garantiza la venta de un libro, pero la originalidad suele funcionar para atraer la atención hacia la obra en concreto, como lo demuestran algunas barbaridades llevadas a cabo por escritores y editoriales con el único fin de vender un libro.

No todas estas grandes ideas promocionales salen bien. Ray Dolin, un estadounidense que estaba escribiendo un libro sobre la generosidad de sus compatriotas, llegó a los titulares de los periódicos al recibir un disparo de un conductor que se acercó a él en su coche mientras Dolin hacía autostop como parte de un largo recorrido por su país recopilando actos de bondad por parte de las personas con las que se encontraba. El ataque tuvo una gran polémica (qué triste recibir un disparo no provocado de un desconocido cuando escribes precisamente sobre la bondad de otros), pero más adelante se descubrió que todo era una elaborada farsa. Dolin se disparó a sí mismo para conseguir publicidad para su libro. Sobra decir que, en este caso, la jugada promocional no le salió muy bien, e incluso fue detenido por la policía.

Otros han sido también arriesgados pero con final feliz. El historiador Herodoto se coló en los juegos olímpicos del 440 a. de C. para leerle sus Historias al público. Walt Whitman se escribía sus propias reseñas, de lo más laudatorias, por supuesto. El editor de Random House Bennet Cerf obtuvo una publicación muy efectiva del Ulises de James Joyce en Estados Unidos al conseguir que los agentes de aduanas confiscaran el libro al llegar a Nueva York, lo que aumentó su notoriedad.

También encontramos editores que se especializan en lo bizarro, revolucionario o conflictivo, asegurándose así cierta atención por simple morbo. Un ejemplo claro es el de obras biográficas o ensayos de políticos con ideologías extremas: gran parte de sus ventas provienen de personas de ideologías contrarias, a quienes les proporciona cierto placer poder reafirmarse en su aberración por los principios expresados. Lo mismo ocurre, claro, con el sexo y con el cotilleo: es fácil promocionar un libro cuyo contenido despierte la curiosidad de los lectores potenciales.

¿Pero cuáles son las herramientas principales de promoción que utilizan los autores y editores hoy en día? Parece que cada vez son más importantes las redes sociales, y Facebook y Twitter se han convertido en referentes inevitables, por no hablar de que una presencia virtual, una web propia, es una obligación ineludible para todos los autores. Sea como sea, tanto en la web como en cualquier entorno, de poco sirven las grandes campañas publicitarias si el producto no es bueno, si no engancha, si está mal editado, en resumen, si se pierde de vista lo esencial, que es el propio libro.

Autores relacionados:
Heródoto
James Joyce
Walt Whitman
Libros relacionados:
Ulises

Lecturalia Lecturalia