Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas con etiqueta ‘oficio de editar’

Pagar por publicar (I)

30 de marzo de 2012 en Autores, Mundo Editorial

Pagar autoedición

En el mercado actual hay una delicada balanza que, con el tiempo, puede oscilar en una u otra dirección. Sin embargo, pocas áreas han oscilado de una manera tan flagrante como el mercado editorial, donde la contraposición oferta-demanda comienza a alcanzar cotas extraordinarias.

Hasta hace relativamente poco, el mundo editorial respondía a un encuentro económico de lo más normal: uno vende y otro compra. Por supuesto, se trata de algo mucho más complicado: “el que vende” es un conjunto demasiado amplio: escritor, corrector, maquetador, traductor, editor, imprenta, comerciales, distribuidora, librería…, mientras que el que compra es uno solo, el lector (y no dejéis de pensar en ello la próxima vez que os lamentéis del precio aparentemente abusivo de un libro en papel). En cuanto al libro digital, siguen participando unos cuantos en la producción de la obra, si bien podemos eliminar de la ecuación a la imprenta y a la distribuidora física (una lástima que en ocasiones su parte del pastel se la coman igualmente grandes plataformas de venta y editores avariciosos). De manera tradicional, el principal productor de la obra, el escritor, ofrecía un texto y a cambio recibía una cantidad fija o porcentual por las ventas de dicho texto. Esto responde a una necesidad de mercado clara: los lectores demandan textos, y los escritores reciben dinero por proporcionarlos.

Sin embargo, en los últimos tiempos viene produciéndose un fenómeno sorprendente. La posición del escritor, asociada tradicionalmente a prestigio y respeto por parte de lectores y miembros en general de la sociedad, unida a una alfabetización cada vez más democrática, se ha convertido en un oficio no sólo envidiable, sino accesible para todos. A pesar de estar, desde siempre, poco y mal pagado, existe la envidia del lector, la postura más o menos moderna (hay antecedentes, desde luego, pero nunca ha sido tan clara la situación como en los últimos años) de que cualquiera puede escribir un libro, cualquiera puede llevar a cabo esa acción antaño reservada para sabios y eruditos.

Y de repente nos encontramos con un contexto desconcertante: resulta que ahora la oferta es tan inmensa, y supera con tantos creces a la demanda, que la balanza se invierte y es el escritor el que se convierte en comprador, es el escritor el que debe pagar por producir un texto. Esto, en principio, no es bueno ni malo, sólo es sintomático de determinados cambios sociales y culturales. Por supuesto que, como ocurre en cualquier exceso de oferta, la calidad no es siempre óptima, pero aquí no se trata de que, como podría pasar con cualquier otro producto, gane el que venda más barato. La oferta es tal que uno tiene que plantear un precio tan bajo que entra en negativo, es decir, llegamos a la increíble situación de tener que pagar por vender. En caso de no existir los intermediarios que hemos mencionado, nos encontraríamos simplemente con una cuestión de competencia y supervivencia del más fuerte, del mejor, el más barato o el más ocurrente y original. No obstante, precisamente por esta cadena de producción tan elaborada, los que arriesgan el capital deben encontrar otros modos de sufragar el coste de la operación, y nada más fácil que alimentarse del deseo de prestigio del autor. Y aquí encontramos vertientes editoriales que responden al exceso de oferta haciendo responsable al escritor de todo o parte del gasto involucrado. Ya sabéis de qué hablo: coedición, autoedición y similares. ¿Pero en qué ha cambiado este modelo en los últimos tiempos? ¿En el fondo nos acercamos a la publicación absoluta, similar a la de los contenidos de internet, por la que debemos pagar alojamiento y nombre de dominio (plataforma de venta y copyright) para lanzar nuestras palabras al espacio virtual? De ello hablaremos en la segunda parte del artículo.

Los ebooks de Harry Potter: El mundo al revés

29 de marzo de 2012 en Autores, Infantil, Juvenil, Mundo Editorial

Ebooks de Harry Potter

Los ebooks de Harry Potter han sido durante años los grandes ausentes del mercado editorial. Pese a su importancia y demanda J. K. Rowling no daba su brazo a torcer, dejando pasar los meses y la paciencia de las grandes tiendas online. Hace unos meses soltó su primer bombazo: Pottermore, el lugar de encuentro para todos los fans de la autora y, por su fuera poco, el lugar donde comprar los ebooks de Harry Potter.

De entrada parecía una jugada arriesgada, ya que Rowling sólo contaba con sus libros para echarle un pulso a empresas como Amazon o Barnes&Noble, que tienen, hoy por hoy, el gran escaparate del libro digital. Sin embargo, Rowling contaba con dos cosas: una gran base de seguidores que la seguirían hasta el mismísimo infierno si hiciera falta y la capacidad económica de poner en marcha cualquier tipo de proyecto.

Pues bien, no sé cómo funcionará Pottermore a largo plazo, pero según leo en algunos periódicos ingleses, Amazon ha dado un paso inédito hasta el momento respecto a la venta de los libros electrónicos de Harry Potter. Aunque podemos comprar los libros desde la web de Amazon, ésta realiza la transacción desde Pottermore, convirtiéndose en un «tercero», alguien que cobra una afiliación -un pequeño porcentaje- por venta realizada. Normalmente, Amazon es quien está al otro lado de la barrera y es ella quien oferta las afiliaciones. Así pues, podríamos decir que, en principio, Rowling le ha ganado el pulso a Amazon.

¿Quiere decir esto que nos encontramos ante un cambio en la estrategia comercial del ebook? Creo que Amazon no repetirá esto a menos que se encuentre con una situación tan peculiar de nuevo, aunque tengo que decir que la idea de una tienda virtual que sirva de pasarela a las páginas de autores a cambio de una afiliación me parece de lo más interesante.

En cuanto a cuándo podremos comprar ebooks de Harry Potter en español, me temo que no hay una fecha concreta, aunque se venderán a través de Pottermore. Si Rowling hará lo mismo con las tiendas online de nuestro mercado que con Amazon, la verdad es que lo dudo mucho.

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Publican nueva novela corta de Kurt Vonnegut

27 de marzo de 2012 en Autores, Literatura, Mundo Editorial

Basic Training - Vonnegut

La editorial estadounidense RosettaBooks acaba de publicar una novela corta del escritor Kurt Vonnegut, hasta ahora inédita. Sesenta años después de que la obra fuese rechazada por el Saturday Evening Post (antes de que el escritor alcanzara fama a nivel internacional con obras como Matadero cinco o El desayuno de los campeones), RosettaBooks recupera este texto de 22.000 palabras titulado Basic Training (Entrenamiento básico), obra que han seleccionado de entre cientos de otros textos no publicados que los responsables de los derechos de Vonnegut les ofrecieron en su momento. La editorial afirma que han elegido esta novela porque incluye los grandes temas clásicos del escritor: “la locura de los reyes; la improbabilidad de la existencia; la lucha del héroe con el amor y el deber; y el significado del heroísmo”. Lo mejor de esta noticia es que estará disponible directamente para Kindle por tan sólo $1,99 (1,5 €), sumándose así a una creciente lista de obras más que deseables que se ofrecen en formato electrónico a precio muy apetecible. Con todo, no deja de resultar curioso que este texto siga el camino de la revolución digital, teniendo en cuenta el carácter a veces tecnófobo de su autor, quien desconfiaba de aquellos que dependían demasiado de los ordenadores, y de las “comunidades electrónicas”.

Tras la muerte de Vonnegut, se encontró todo un tesoro de obras inéditas en su residencia de Indiana, algunas de ellas escritas, como Basic Training, tras regresar el escritor de su participación en la Segunda Guerra Mundial, en la que había sido prisionero, capturado en la Batalla de las Ardenas. Al volver, y tras estudiar Antropología en la Universidad de Chicago, consiguió un trabajo como relaciones públicas en General Electrics, lo que influyó de manera notable en su estilo sencillo y conciso. Debido al carácter público de su empleo, utilizó el pseudónimo de Mark Harvey para mover sus textos literarios. Tanto su labor en General Electrics como su experiencia en la guerra influyeron en su obra (Vonnegut fue uno de los siete prisioneros americanos que sobrevivieron al bombardeo de Dresde, y entre los horrores que vivió se incluye el apilamiento y quema de cadáveres cuando estuvo preso en un almacén alemán conocido como “Matadero Cinco”, que luego inspiraría su novela más célebre), pero a la vez el escritor se encontraba atrapado entre el tipo de literatura que solicitaban publicaciones de moda como el Saturday Evening Post (cuyo rechazo hacia Basic Training, obra de tono antimilitarista que atacaba el carácter conservador del estadounidense medio, no es de extrañar teniendo en cuenta el público objetivo de la revista) y la siempre tentadora llamada de la ciencia ficción, su medio favorito pero a la vez todavía un subgénero carente del prestigio literario que él perseguía.

La publicación de este texto nos lleva una vez más a preguntarnos si es buena idea recuperar obras que nunca llegaron a publicarse, por el mero hecho de haber salido de la pluma de un nombre reconocido. Algo a lo que no tendremos respuesta hasta haber leído la novela corta de Vonnegut que, por suerte, a $1,99, es un riesgo que muchos estarán dispuestos a permitirse.

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Esos crueles editores

24 de marzo de 2012 en Autores, Mundo Editorial

Editor cruel

Como en cualquier sector u oficio, la actuación de unos pocos puede ensombrecer la imagen de la mayoría. Sería poco realista, y totalmente injusto para con aquellos profesionales que se dejan la piel en su labor, trabajando con integridad y esmero, juzgar a la persona del editor basándonos en los numerosos casos que se conocen de abuso y estafa propiamente dicha. Pero no hay duda de que para el escritor los editores son la mayor barrera a superar, y su posición de árbitros de calidad y gestores de la obra del autor coloca a este en una posición cuanto menos precaria. Surgen una tras otra noticias de índole casi fantástica, sobre todo en lo que se refiere a grandes empresas editoriales, respecto al estado lamentable en que han acabado grandes escritores a pesar de haber proporcionado pingües beneficios a aquellos que los han publicado.

Uno de los casos llamativos más recientes ha sido el de Gary Friedrich. El nombre puede que no os resulte familiar, pero Gary fue el mayor responsable de la imagen moderna del personaje del Motorista Fantasma, esa figura popular del cómic estadounidense que ya se ha llevado al cine en dos ocasiones, con un archiconocido Nicholas Cage como protagonista. Friedrich no obtuvo una gran retribución en sus días con Marvel, y tampoco gozó de derechos de autor con los que alimentarse una vez terminó su trabajo con ellos. Sobrevivió a duras penas, ayudándose de lo obtenido con las ventas de láminas firmadas de su personaje. Enfadado tras ver el excelente rendimiento de su superhéroe a manos de la industria del cómic y del cine, demandó a la gigantesca Marvel y fracasó estrepitosamente: no sólo no se le reconocieron derechos de autor sino que la editorial contraatacó llevándolo a juicio por vender reproducciones de imágenes que según la empresa le pertenecían. Ahora, Friedrich, que apenas tiene para comer, tiene que pagar 17,000 dólares por vender unas láminas de imágenes que él mismo creó. Esta lamentable situación ha escandalizado a la industria del cómic y de la literatura en general, con voces tan conocidas como la de George R. R. Martin haciéndose eco. Martin propone a los que vayan a ver la película más reciente que consideren además donar un porcentaje mínimo de lo que les costó la entrada al cine para un fondo dedicado a ayudar a Friedrich (más información en su blog, que está enfermo, a punto de perder su vivienda, y endeudado hasta las cejas por pagarle a una empresa a la que ya le ha aportado una rentabilidad más que notable.

Friedrich no es ni la primera ni la última víctima en este sentido, pero a lo mejor la más conocida sea el creador de Sandokán, Emilio Salgari, que se hizo el harakiri con tan sólo 49 años, en 1911, ahogado por su terrible situación familiar y económica. Sus editores lo sometían a jornadas eternas de trabajo sin un salario decente, y finalmente les dedicó las siguientes palabras en su nota de suicidio:

A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma.

Sea como sea, recordemos que estos son casos concretos no atribuibles a todo el gremio editorial, y que en la mayoría de las ocasiones no son los editores, ni mucho menos, los que obtienen la parte del león en las ventas de libros (sobre todo en lo que se refiere al soporte tradicional), sino distribuidoras y puntos de venta. Curiosamente se habla poco o nada de productos culturales (libros, películas, arte) condenados al fracaso por una mala distribución, cuando se trata de una situación más que frecuente. Queda claro que los casos más notables son aquellos que obtienen mayor repercusión: autores y traductores que han fallecido en la más absoluta miseria tras un éxito rotundo de sus obras; y con frecuencia observamos una demonización de la figura del editor, sin contar con datos como qué tipo de contrato había aceptado y firmado el escritor o, en casos más extremos, si había dilapidado sus innumerables regalías en drogas, alcohol y conejitas de Playboy.

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¿Cuánto se publica en España?

17 de marzo de 2012 en Literatura, Mundo Editorial

Imprenta para publicar

El mercado editorial español es una imparable máquina de producción. Cuando hablamos de lo que cuesta producir un libro, lo procesos que lleva asociados, incluso una vez ya ha sido entregado por el autor, no creo que tengamos en mente que sólo durante el mes de febrero de 2012 se inscribieron en el ISBN 8.301 títulos. Eso quiere decir que, siendo febrero bisiesto, sale a 286,24 libros al día.

Desde luego, si hace poco preguntábamos ¿para qué escribes?, ahora la pregunta debería ser, ¿pero hay alguien en este país que no lo haga? En 2012, es decir, enero y febrero, han visto la luz 15.935 nuevos títulos, muchos de los cuales estarán todavía en producción, claro, pero que ya son un gran indicador de que la industria se ralentiza un poco, pero desde luego, no se para.

Dentro de estos libros hay de todo, no vayamos a pensar que son obras narrativas, ya que ahí se contemplan libros técnicos, guías, libros prácticos, temarios… sin dejar tampoco de tener en cuenta que con la implantación de las nuevas normas del ISBN muchas publicaciones amateurs ya no pasan por este sistema y no son registradas, cosa que no es de extrañar viendo los precios astronómicos que se manejan.

¿Cómo ha ido la cosa con los ebooks? Pues no del todo mal, ya que se han contabilizado 3.089 títulos para este apartado. Sin embargo, me surge la duda de si se ha de pedir un ISBN para cada tipo de formato electrónico, como pasaba el año pasado. La duplicación, si se vende en el ePub de Libranda y en el AZW de Amazon, nos dejaría un número bastante inferior al que podemos leer. Supongo que pocos autoeditados en Amazon habrán pagado los cincuenta euros de ISBN, ya que no es necesario para publicar en la plataforma del Kindle.

Para que os hagáis una idea de cuántos libros se producen al año en España, en 2010 el número total de libros fue de 220 millones, repartidos en 80.000 títulos individuales. Ante estas cifras no dejo siempre de preguntarme si el mercado editorial español está saturado, sobre todo después de ver como cada año las encuestas lectoras no nos traen cambios demasiado significativos. Por otro lado, supongo que con la llegada del ebook los títulos crecerán y las tiradas se harán más cortas, pero eso es algo que sólo podremos comparar en los próximos años.

Por cierto, leo en Tinta-e que DigiTimes ha detectado un acusado descenso de la venta de ereaders a nivel global. Con la debida cautela que estas informaciones deben mostrar-están cocinadas por ellos mismos-, supongo que se podría deber a la saturación del mercado americano, ¿cuántos ereaders necesitan? y de las pruebas en Europa. Después de todo, un lector por casa puede ser suficiente durante años. Lo que hace falta, señores editores, es libros. Espero que se den cuenta antes de que Sony siga los pasos de Amazon y monte su propia editorial.

Encuentro Blogs Literarios Madrid 2012

3 de marzo de 2012 en Actividades, Autores, Literatura

Encuentro de Blogs Literarios

Ya os hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de los blogs dedicados a la literatura que están haciéndose un hueco importante a la hora de servir como referencia a los aficionados, gracias, sobre todo, a la confianza en el criterio, en la sinceridad y en la independencia que destilan, lejos de las grandes páginas culturales de la prensa tradicional que en ocasiones pierden la perspectiva de la cercanía a los lectores.

Pues bien, hoy (sábado 4 de marzo) se celebra el primer Encuentro de Blogs Literarios en Madrid, donde se van a reunir en el Medialab Prado algunos de los bloggers más conocidos de las redes literarias y que representan algunos de los aspectos de la cadena del libro, como editores, lectores escritores o libreros.

De ese modo podréis asistir a varios paneles donde se intentará dar respuesta a algunas preguntas que han surgido en los últimos años debido a la irrupción de las nuevas tecnologías de la comunicación, como la aportación de los blogs literarios a la narrativa actual (y viceversa), qué papel adoptan los escritores profesionales frente a este fenómeno, de su diferencia ante otros medios, su posible evolución a un género por derecho propio y, cómo no, definir la opinión de todos los actores envueltos, (críticos, lectores, escritores… etc)

Así que ya sabéis, si queréis ponerle rostro a blogs tan conocidos como El lamento de Portnoy, el Lector Mal-Herido, o conocer la opinión de autores como Pilar Adón y editores como Enrique Redel, de Impedimenta, entre otros muchos, sólo tenéis que acercaros al Medialab Prado. El aforo es limitado, así que os aconsejo que miréis bien los horarios en su página web, donde vienen detallados todos los encuentros y paneles.

Por desgracia nosotros no podemos asistir, pero estaremos atento al hashtag #encuentroblogsliterarios en Twitter, así como a su retransmisión en streaming, porque estamos convencidos que será de lo más interesante para todos los interesados en la literatura y las nuevas tecnologías.

Más información: MediaLab Prado.

Autor de webcomics bate récord de Kickstarter

29 de febrero de 2012 en Actividades, Cómic, Mundo Editorial

The Order of the Stick

Una vez más nos encontramos con el caso de un autor que ha conseguido un éxito importante tras ofrecerle su producto a sus seguidores de manera gratuita. El escritor y dibujante anglosajón Rich Burlew, autor del webcomic The Order of the Stick (La Orden del Palo ), no tenía muchas esperanzas cuando creó su proyecto de crowdfunding en la popular web Kickstarter, una página dedicada a financiar todo tipo de objetivos gracias a la colaboración económica de sus visitantes (en España tenemos algunos equivalentes, como Verkami o Lánzanos). Burlew necesitaba reunir 57,750 dólares (43.341 €) para financiar su primer gran proyecto impreso. Ya había publicado algunos libritos sueltos de tiras del cómic, pero no podía permitirse los elevados costes de impresión de una publicación mayor. Así que imaginaos su sorpresa cuando empezó a ver que las cifras subían y subían; finalmente, se ha cerrado el proyecto con una recaudación de 1.254.120 dólares (más de 940.000 €), batiendo el récord de la web estadounidense en el apartado de proyectos de cómic.

Lo llamativo de todo esto es que ninguna de estas personas necesitaba comprar la obra de Burlew para leerla, ya que la ofrecía en línea de modo totalmente gratuito. Como bien apunta el autor, el éxito de su recaudación no proviene de personas que quieren pagar por un producto que ni siquiera sabrán si disfrutarán, sino de aficionados que ya han leído el cómic, saben que les gusta y quieren poder obtenerlo en papel (por no hablar de los múltiples y divertidos extras que ha ido ofreciendo a sus donantes, desde imanes para la nevera hasta tiras especiales cada vez que se superaban determinadas metas). Burlew contaba con un público inmenso que o bien ya conocía su obra, o que llegaba a ella por recomendación de sus seguidores acérrimos. Este seguimiento se ha traducido en una cantidad increíble de dinero que proporcionará a sus lectores todo tipo de material y que además, no hay duda de ello, habrá hecho sentirse al escritor y dibujante muy pero que muy satisfecho. The Order of The Stick, un cómic de dibujo muy sencillo basado en rol tradicional y en videojuegos tipo RPG de género épico-fantástico, no ha contado con una gran campaña de márketing, ni es el mejor webcómic disponible en el mundo virtual, pero por alguna razón se han confabulado factores positivos de todo tipo que han contribuido a que Burlew obtuviera mucho más de lo esperado. Como cualquier autor o músico podría confirmaros, conseguir el objetivo en Kickstarter o cualquier web similar no es, ni mucho menos, fácil.

Esto no significa, por supuesto, que el crowdfunding sea la panacea del mundo cultural (al fin y al cabo, suele ser más fácil atraer a grandes masas de seguidores produciendo un superventas tópico que creando un producto arriesgado y de calidad), ni que ofrecer tu obra de manera gratuita te asegure una exposición rentable (cada vez son más los autores que optan por este recurso). Pero sí que es un síntoma más de las nuevas direcciones en las que apunta el complicado mundo editorial.

Los satélites del libro

19 de febrero de 2012 en Autores, best-seller, Literatura, Mundo Editorial

Dickens leyendo

En Lecturalia hemos publicado una serie bastante completa de artículos que analizan el proceso completo de producción de un libro, desde su escritura hasta su venta, explicando la función de todos los profesionales que suelen intervenir en dicha cadena, desde agentes literarios hasta encargados de prensa. Pero de lo que no somos conscientes por lo general es del negocio que se genera alrededor de ese proceso, un negocio relativo a los servicios complementarios por y para el escritor, que pueden ser útiles, necesarios o simplemente absurdos.

El escritor Ewan Morrison comentaba hace poco en un artículo para el periódico británico The Guardian que le resultaba sorprendente que la publicación de su obra The End of Books, un ensayo sobre el futuro del libro en una industria cambiante, le procuraría mayores ingresos que sus propios libros de ficción. Morrison se mostraba asombrado de que, a pesar de contar con un reconocimiento aceptable para sus obras, su ensayo, de una naturaleza mucho más práctica, producía una avalancha continua de invitaciones a conferencias, congresos y lecturas; evidentemente la industria editorial estaba muy interesada en lo que tenía que decir, pero también los propios escritores, preocupados por los cambios que están afectando a su ya de por sí volátil profesión. Morrison apuntaba, con gran acierto, que estamos en un momento burbuja en el que crece de manera exponencial la demanda de información para escritores en estos tiempos inciertos: las librerías, sobre todo las virtuales, están llenas de libros que explican cómo crear y vender un libro electrónico.

Algo parecido ocurrió (y hasta cierto punto sigue ocurriendo) con las bitácoras online. Si bien sólo hay una decena de personas en el mundo que pueden haberse hecho millonarias con su blog (y gran parte de ese dinero proviene de ofrecer cursos, conferencias y actos similares, por no hablar de ventas de productos afiliados), se produjo una explosión de manuales para crear blogs de éxito. Ahora que los blogs parecen entrar en declive frente al poder de atracción de las redes sociales, surgen obras especializadas, unidas también a conferencias, talleres y cursos, dedicadas a enseñar al escritor a promocionarse a través de éstas. Uno no puede dejar de preguntarse si los escritores que realmente han obtenido un gran número de ventas gracias a las redes sociales estaban apuntados a estos cursos o si han recurrido a a) un talento natural de márketing o b) un spam tan insidioso y pesado que todo el mundo ha acabado comprando su libro sólo para poder respirar tranquilo. Por no mencionar que los escritores que han conseguido un alto volumen de ventas a través de las redes sociales son, realmente, muy pocos, y deben su éxito más bien a conceptos novedosos de venta e ideas de promoción muy originales y creativas.

El escritor se halla sujeto a la caza y captura al igual que lo está el ciudadano medio. El mercado está repleto de libros sobre cómo enriquecerse en cinco minutos, perder ocho kilos en tres días o encontrar la felicidad en los posos del café, ¿cómo no iban estos mismos productores de libros en cadena aprovecharse de esta burbuja de la que habla Morrison? Y cuando la burbuja explote, cuando el mercado esté saturado y/o el escritor decida que no necesita ocho manuales de cómo vender millones de libros a base de anuncios en Tuenti, no importará: siempre habrá un nuevo campo que explorar.

Malas críticas, buenas ventas

16 de febrero de 2012 en Arte, Literatura

Malas críticas

En un sentido ordenado y lógico, uno podría pensar que una obra literaria que sufriese de una recepción crítica nefasta no tendría ninguna oportunidad en el mercado. Pero en el extraño mundo de la oferta y la demanda, resulta que suele cumplirse ese viejo dicho, “toda publicidad es buena”. Parece ser que lo importante es generar mucho ruido, sea del tipo que sea. Las reseñas, críticas y opiniones negativas a veces son, precisamente, lo que incita a otros lectores a adquirir un libro. O tal vez nos encontramos con libros que suscitan polémica, ya que enfrenta de manera enfurecida a sus grandes detractores (que expresan su desprecio de manera contundente) con sus más fieles defensores.

Y si no, que se lo digan a la Sra. Meyer, ya que Crepúsculo goza de un estatus que el escritor medio no envidiaría: es el líder en lo que se refiere a malas críticas. Stephanie tiene 669 valoraciones mínimas (de una estrella) en Amazon.com, seguida por escritores muy populares como Stieg Larsson (Los hombres que no amaban a las mujeres), George R. R. Martin (Dance of Dragons), Kathryn Stockett (Criadas y señoras), Sara Gruen (Agua para elefantes), Janet Evanovich (Explosive Eighteen), Christopher Paolini (Legado), Deborah Harkness (El descubrimiento de las brujas), Suzanne Collins (Los juegos del hambre) y la mismísima J. K. Rowling (Harry Potter y la piedra filosofal). Todos estos son grandes nombres superventas, lo que nos da a entender que lo que le gusta a la mayoría no tiene por qué gustarle a todos. De hecho, lo que gusta a la mayoría con frecuencia produce un efecto vengativo, producido por la envidia, el ansia por ejercer de abogado del diablo o, en algunas ocasiones, gozar de una capacidad crítica sana que permite distinguir texto de baja calidad producido en masa de auténticas obras de arte destinadas a pasar a la posteridad. Y es importante diferenciar los medios de crítica. La reseña media de páginas como Amazon o similares no suele más que una opinión de consumidor, mientras que otros medios especializados se centran más en una crítica elaborada y razonada del libro. O debería ser así, ya que la crítica profesional y la opinión media en internet (ya sea a través de páginas de compra, blogs o redes sociales) mantienen límites de distinción cada vez más difusos.

Y si reflexionamos más sobre el asunto, podríamos preguntarnos… ¿y si esas mismas críticas negativas son las que impulsan a comprar una obra? ¿Cuántos de vosotros habéis hojeado Crepúsculo, intrigados por la acumulación de mala leche en su contra? A veces, nos puede más el “¿será tan malo como dicen?” que el “¿será tan estupendo como aseguran?”. La curiosidad y el morbo son factores poderosos a tener en cuenta en el fastuoso mundo de la mercadotecnia. Sólo esto puede explicar el éxito de fenómenos como el tema “Friday” de Rebecca Black, la atracción de un vídeo de un niño alemán pegando gritos, o el hecho de que obras como Crepúsculo, la biografía de Miley Cyrus o El Código da Vinci, obras que encabezan la lista de peores obras en la biblioteca virtual GoodReads, sean también los más vendidos.

Autores relacionados:
Christopher Paolini
Deborah Harkness
George R. R. Martin
Joanne Kathleen Rowling
Kathryn Stockett

El nuevo arte de cazar libros

Cazadores de libros - Nabokov

Se ha celebrado en Nueva York la Digital Book Expo, donde cientos de editores y escritores se han lanzado a pintar un futuro brillante para la edición digital en los próximos años en Estados Unidos. La verdad es que las editoriales americanas están haciendo un esfuerzo para adaptarse a los nuevos tiempos, siendo las editoriales independientes las que ven nuevos nichos de mercado, como la escritura social de libros, que aprovechar con la llegada de nuevas tecnologías aplicadas al mundo del libro y las redes sociales.

Me gustaría señalar las declaraciones de Neil Gaiman al periodista de The Guardian, Richard Lea, preguntado por cómo ve el autor británico el futuro del libro.

Publicar hoy en día es como el Klondike. Nadie sabe qué está pasando. Todo lo que saben es que hay oro en las colinas y quieren hacerse con él. A la publicación tradicional le quedan cinco o diez años, pero eso no va a significar menos libros. Habrá un montón de libros más, sólo que la gente los encontrará de manera diferente.

La gente los encontrará de manera diferente. Ahí está una de las claves más importantes dentro del negocio editorial en los próximos años. No tanto cómo serán los ereaders, los formatos de los ebooks o los royalties para los autores. Lo hemos comentado alguna vez, pero lo cierto es que viendo cómo funcionan los servicios de autoedición digital, en los próximos años asistiremos a la irrupción en el mercado de cientos de miles de ebooks de los que no tendremos ni la más mínima referencia.

Una actitud frente a estos libros puede ser la vía dura, filtrando todos los contenidos que no vengan de editoriales que conozcamos. Esto sería darle un valor al trabajo del editor. Pero claro, de esta manera también nos podríamos perder obras interesantes sólo porque muchos escritores se hayan hartado de llevarse apenas un 10% por sus libros. También hemos hablado de ese filtro que deben introducir algunos libreros digitales para destacar novedades que aparezcan desde editoriales pequeñas o independientes, o desde la propia autoedición.

Las redes sociales, como Lecturalia, también van a jugar un gran papel al juntar en un mismo portal un gran número de opiniones y recomendaciones, accesibles de una manera muy sencilla. El poder prescriptor de la comunidad es algo a tener muy en cuenta en el futuro, que se presenta, al menos en un futuro inmediato, algo caótico.

Si hasta ahora encontrar libros nuevos y diferentes era un trabajo complicado, revisando catálogos y autores recomendados entre amigos, pronto se convertirá en un trabajo de caza en una jungla repleta de animales peligrosos. También hay que ir más allá de las listas automatizadas de más vendidos o más visitados por una sencilla razón, acaban por ser listas autoalimentadas. Si se da un espacio privilegiado a una serie de libros acaban siendo siempre los mismos los que reciben un mayor volumen de visitas y ventas. Bueno para el negocio de ventas, no hay duda, pero poco interesante desde el punto de vista de un buen cazador de libros.

¿Y vosotros? ¿Cómo creéis que será el mundo del futuro a la hora de encontrar un buen libro, dejando a un lado el clásico recurso de pasear una tarde de sábado entre las interminables estanterías de una librería?


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