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Entradas con etiqueta ‘obituario’

Ha muerto Miguel Delibes

12 de marzo de 2010 en Autores, Literatura

Miguel Delibes

Tras varios días en los que su estado de salud se había agravado, Miguel Delibes ha muerto hoy, 12 de marzo de 2010 en la Valladolid que tanto amó y sobre la que tanto escribió.

Qué decir en estos momentos de Delibes que no se haya dicho mil veces, Premio Cervantes, Premio Príncipe de Asturias, ganador del Premio Nadal, miembro de la RAE… Eso, sin embargo, son sólo datos, información disparada que todos conocemos. Autor de novelas como La sombra del ciprés es alargada, Cinco horas con Mario, Los santos inocentes, El disputado voto del señor Cayo… más de sesenta novelas que pintan con maestría la España del siglo XX.

De nuevo, más datos: periodista, escritor, cazador. La obra de Delibes contempla y destila, con un dominio del castellano como pocos tienen o tendrán, la esencia de una sociedad que fue cambiando del franquismo más duro a una democracia algo revuelta. Qué más decir de Delibes, ahora se hace difícil mirar atrás y simplificar en una nota de prensa fría y aséptica tantos años de compromiso y creación. Creo que habrá tiempo en las próximas semanas de analizar y hablar en profundidad de su importancia para nuestra cultura.

Delibes ya no recibirá nunca el Nobel, como no lo hará Ayala, una larga espera que, a su edad, no creo que le importara demasiado ya. Ahora, quizás, es momento de brindarle un reconocimiento todavía mayor; es muy fácil: consiste en hacerse con uno de sus libros, cualquiera, abrirlo por la primera página y empezar a leer. Esa es la manera en que los autores, tras su muerte, alcanzan la verdadera inmortalidad.

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Ha muerto José Heredia Maya

24 de enero de 2010 en Autores, Poesía, Teatro

Jondo-Heredia

Después de una larga enfermedad ha muerto, a los sesenta y tres años de edad, el poeta José Heredia Maya, granadino de Albuñuelas (en el Valle de Lecrín, una de las comarcas más bellas de la provincia) nacido a principios de 1947. Heredia Maya se convirtió, en su día, en el primer catedrático de etnia gitana de la historia de España, desempeñando su labor docente en la Universidad de Granada, en la que se licenció en Filología Románica en los años setenta.

Nacido en una familia humilde de vendedores ambulantes de telas, se trasladó a Granada para cursar el Bachillerato por intercesión del cura del pueblo, que convenció a los padres para que José siguiera sus estudios; posteriormente se matricularía en Magisterio. Luego, ya en la Facultad de Letras, siguió destacando como estudiante, aunque no fueron pocos los escollos que tuvo que sortear debido a sus orígenes. Aún hoy no es del todo habitual la presencia de estudiantes gitanos en los niveles de educación universitaria española, pero cada vez son más y en parte se debe a los que fueron abriendo camino.

Como poeta ha publicado diversos poemarios tales como Penar Ocono (1972), Poemas indefensos (1974), Charol (1983) o Experiencia y Juicio (1994), pero fue en el teatro en donde empezó a tener más reconocimiento, con obras que intentaban dignificar la cultura gitana tales como Camelamos naquerar, de 1976, en la que participó el bailaor Mario Maya, y que era un canto contra la opresión centenaria hacia el pueblo gitano. En otras de sus obras teatrales incorporó, además del flamenco, el jazz y la música andalusí. También escribió Un gitano de ley, en la que narraba la vida de Ceferino Giménez Malla. La obra fue representada en la Ciudad del Vaticano (en la sala Pablo VI) y en la Catedral de Sevilla con motivo de la beatificación de este leridano muerto en Barbastro a manos del ejército republicano durante los primeros compases de la Guerra Civil española. Su proceso de canonización se encuentra en marcha, por lo que se convertirá en el primer santo gitano que sufrió martirio (murió fusilado).

A lo largo de los años, y desde aquel Camelamos naquerar (que significa literalmente en lengua caló “Queremos hablar”) que lo convirtió en un autor famoso durante la Transición democrática española, sus obras teatrales han ido incorporando elementos que, más tarde, se han hecho comunes a otras obras de diversas temáticas. Hay quien sugiere que fue Heredia Maya uno de los primeros, por ejemplo, en intentar mestizar el teatro con músicas de fuerte carácter étnico, y de mezclar “palos” tan distintos como la música tradicional gitana y el jazz, o las diversas músicas del norte de África, que posiblemente tienen orígenes comunes con el flamenco.

José Heredia Maya destacó, como docente, enseñando la literatura del Siglo de Oro y de la Generación del 27. Fundó el Seminario de Estudios Flamencos de Granada, ganó varios premios de cultura gitana y en septiembre de 2009, ya enfermo, fue homenajeado de forma multitudinaria por la Universidad de Granada.

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Muere Jim Carroll, poeta del punk

16 de septiembre de 2009 en Autores, Literatura, Noticias, Poesía

Jim Carroll

Jim Carroll escribió uno de los libros sobre la experiencia de la heroína más crudos y honestos, no en vano Basketball diaries era un libro autobiográfico donde Carroll describía su propio descenso a los infiernos durante la adolescencia, cuando pasó de ser una promesa del baloncesto a dedicarse a la prostitución en urinarios públicos de la ciudad de Nueva York para poder pagarse la heroína. Basketball diaries tuvo su versión cinematográfica en 1995 con Leonardo DiCaprio en el papel de Carroll, película que fue titulada en castellano Diario de un rebelde, lo que llevó a la editorial española a cambiarle el título al libro en la edición hecha para aprovechar el tirón de la película. Lamentablemente, ninguno de sus poemarios están publicados en España.

Basketball diaries fue publicado en 1978 y significó el reconocimiento general como escritor de Carroll, aunque llevaba publicando desde 1967: con diecisiete años Organic Trains fue su primer libro, y siguió publicando más poemarios a lo largo de su vida, ya que él era fundamentalmente un poeta. Con 4 Ups and 1 Down, su segunda publicación, llamó lo suficiente la atención de algunos círculos pasando a colaborar con el grupo de Andy Warhol.

El mismo año que aparecían sus memorias Patty Smith lo invitaba a subirse con ella al escenario para leer sus poemas. De ahí surgió una banda punk liderada por Carroll, Jim Carroll Band, con un primer disco Catholic Boy aparecido en 1980 y un single People who died que fue su mayor éxito y que, entre otras películas, apareció en la banda sonora de E.T.

Carroll, que fue comparado por algunos críticos musicales con Bob Dylan, murió el pasado viernes once de septiembre en su casa de Manhattan.

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Acerca del fallecimiento de un uruguayo universal

19 de mayo de 2009 en Autores, Literatura, Poesía

Benedetti

Ayer 17 de mayo falleció Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, aunque es posible que os suene más el nombre con el que se le designaba habitualmente, Mario Benedetti. El gobierno uruguayo decretó un día de duelo nacional.

Pero Uruguay no siempre amó a Benedetti, un poeta de exilio, de añoranza y kilómetros que lo separaban de sus seres y tierras amadas, desarmado por la política. Si nos preguntamos qué puede contener la obra de este escritor que establezca un flujo comunicativo tan eficiente entre sus versos y lectores de todas las edades y condiciones, puede que parte de la explicación se halle aquí. Todos nos sentimos exiliados de algo: no necesariamente de un país o de una ciudad, pero sí de un grupo, de una cultura o de cualquier aspecto de nuestras vidas en el que sintamos que somos diferentes y extraños, en el que cierta parte de nosotros crea disponer de un punto de regreso (la infancia, el hogar de los padres, el primer amor, el primer coche) cuyo recuerdo nos impulse a la nostalgia, rememorando una seguridad y bienestar que seguramente los años se han encargado de idealizar. A esto es preciso añadir un lenguaje sencillo y modesto y un claro deseo de expresar lo universal; en Benedetti se reconoce el amor, la memoria, la vejez, la lucha y el gusto por la belleza, y obtenemos una receta perfecta para todos los públicos. De alguna manera, es como si todos esos versos que tenemos escondidos en algún entresijo de la cajonera de los quince años tomaran nueva forma bajo una pluma exacta y matemática que analizara nuestras emociones para transformarlas en palabras sensoriales y tempos eufónicos. Así, hasta el tema más ansioso adquiere la tranquilidad del haiku; el tema más terrible adquiere la dulzura de un soneto; pero sin adscribirse al constreñimiento de estas formas, de la misma manera que el poeta uruguayo no se dejó reducir a ninguna jaula social ni personal.

Su En defensa de la alegría busca, desde el optimismo habitual del autor, encontrar una verdadera felicidad profunda, trascendente, más allá de la frivolidad de la euforia artificial. En las antípodas de la poesía terrible y maldita, la obra de Benedetti habla de situaciones tristes e injustas que encierran luminarias felices. Cada vez que leemos a Benedetti sorprende la serenidad que abunda en los textos de un hombre que se vio obligado a vivir durante doce años alejado de la mujer a la que amaba, por citar un solo ejemplo de su ajetreada y compleja existencia. Defensor de la cultura, de los débiles, de los transgresores, de la verdad, la tranquilidad con la que podía expresar frases tan lapidarias como “(…) muchas veces la verdad es molesta. Como intelectual no tengo la menor esperanza que lo que yo escriba o hagan otros intelectuales modifique la conducta de los gobiernos”, y al mismo tiempo intentar influir con toda su energía no sólo en el gobierno, sino en la propia sociedad, nos demuestra cómo una postura pacífica y resignada, pero a la vez insistente y activa, puede ejercer tanta presión sobre el poder. Desconcierta que una pluma periodística, narradora pero ante todo lírica, pueda asustar tanto a una autoridad como para buscar la destrucción de dicha pluma, como atestigua el constante exilio y huida del escritor, que vivió tanto tiempo lejos de Uruguay, llegando a ser un hijo adoptivo de medio mundo hispanohablante, España incluida, pero rechazado por un país que tardó en reconocer al hijo pródigo.

Benedetti vivió 88 años y dejó un gran legado. Ese no es motivo de lamento, sino de celebración y homenaje. Mario ha muerto, dicen. Se cierran las escuelas, se organizan grandes pompas fúnebres. Pero en algún rincón del planeta alguien está leyendo Canciones del más acá y tararea, sonriente.

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