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Entradas con etiqueta ‘Minicuentos’

Cómo escribir un microrrelato

24 de mayo de 2012 en Actividades, Autores, Literatura

Flash Fiction

El día 16 de mayo se celebró en el Reino Unido el día nacional del flash fiction, es decir, un día dedicado a la microficción. Hemos aprovechado para reunir algunos consejos de auténticos profesionales de la narrativa brevísima para escribir microrrelatos. Podéis practicar, por ejemplo, en Twitter, ya que su estricto formato de 140 caracteres es ideal para crear mininarraciones. Os ofrecemos consejos recopilados de diferentes profesionales de este género narrativo:

-David Gaffney, escritor y redactor de The Guardian, recomienda empezar in media res, ya que la limitación de espacio no te va a permitir crear personajes y entornos poco a poco. Podéis ver el resto de sus consejos en el artículo correspondiente.

-El periodista Gustavo Aldolfo Ordoño también ofrece una recopilación de mandamientos para la ficción hiperbreve, como por ejemplo limitar al mínimo el número de personajes y escenarios ().

-El autor de microrrelatos Orlando Romano insiste en la importancia de leer a los grandes del género: “Debes leer, de rodillas, a Ana María Shua, Raúl Brasca, Luisa Valenzuela, Julio Torri, Juan José Arreola, Gabriel Jiménez Emán, Marco Denevi, Pía Barros, Rafael Pérez Estrada, Ramón Gómez de la Serna, Enrique Anderson Imbert, Virginia Vidal, Luis Mateo Díez y Augusto Monterroso”.

-La web Sinjania ilustra algunos consejos técnicos con ejemplos, de entre los cuales podemos destacar el uso de la contraposición de planos, una antítesis de entornos para crear un contraste significativo.

-Escuela de escritores y Cadena Ser construyeron, con motivo del concurso de microrrelatos Relatos en cadena, un decálogo de escritura de microficción. La norma más llamativa, sin duda, es la que dice “Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.”

Todos los escritores y profesionales del microcuento suelen coincidir además en la importancia de la precisión, en usar la palabra perfecta y eliminar todo aquello que sea superficial y accesorio. Pero al final, uno de los puntos más importantes es recordar que en un espacio tan breve no hay sitio para elaborar, ni apenas ocasión para desarrollar poco a poco una empatía, una intimidad con el lector. Así que la función emocional del microrrelato debe intensificarse, concentrándose en pocas palabras el trabajo de un texto largo. Como dice el escritor Santiago Eximeno, “haz al lector cómplice de tu ficción mínima, permítele que sea él el que narre en su mente las necesarias elipsis en el texto.” Junto a esta técnica, que se alcanza con la práctica y con mucha imaginación, buscaremos la respuesta emotiva de nuestro destinatario: “el lector debe sentir emociones cuando lea el relato. Ya sea nostalgia, miedo, rabia, etc.”. En definitiva, todo lo que buscamos obtener con cualquier texto literario, pero condensado en apenas un par de párrafos (o menos).

Autores relacionados:
Ana María Shua
Augusto Monterroso
Juan José Arreola
Marco Denevi
Ramón Gómez de la Serna

¿Qué es un minicuento?

11 de septiembre de 2011 en Actividades, Literatura, Narrativa

Nanoficción

En los últimos años han surgido con fuerza nuevas tendencias en el mundo de la literatura, algunas de ellas retomando formatos que ya existían con anterioridad, como es el caso del minicuento, también llamado microrrelato o nanoficción, cuya existencia moderna podría surgir a mediados de los años cincuenta, de la mano de grandes autores como Borges, Ramón Gómez de la Serna o Max Aub.

El nacimiento de esta nanoficción vino de la mano, probablemente, de la elección de un formato de publicación que exigía, en algunas revistas, texto corto y una ilustración llamativa. Es curioso que este tipo de relato obtenga, tras muchos años casi en el olvido, una segunda juventud casi por los mismos motivos: hoy en día, conseguir captar la atención de un lector en una página de Internet se hace cada vez más complicado; los lectores saltan de enlace en enlace con facilidad y los autores apenas tienen unos segundos para captar su atención. Es entonces cuando el mincuento cumple su función y aparece como una alternativa a textos largos -normalmente mal maquetados- que se pierden en el cementerio de las páginas web no visitadas.

Habría que definir qué puede ser un minicuento, claro. Por ejemplo:

Era de noche y todas las mariposas bailaban a la luz de una luna azul

No es una nanoficción, es una imagen evocadora, lírica, pero no nos propone ni un juego, ni un planteamiento ni una resolución, es tan sólo un paisaje desconectado Este suele ser uno de los grandes errores a la hora de escribir minicuentos. Sin embargo:

El zombie apuró la última copa de ácido. Todas las mariposas escaparon de su interior para bailar bajo la luz de la luna azul metano sobre el camposanto.

Pese a ser un texto todavía muy pequeño presenta una estructura más apropiada, con personaje, situación y complicidad con el lector. Un cuento, cuanto más corto es, debe apelar a todo el mundo que puede tener en común con sus lectores. En el caso anterior, es una historia de terror, pero puede ser algo más común como el mundo del circo:

Ni el jefe de pista, ni los payasos, ni el trapecista o el forzudo de barba negra pudieron imaginar que la cuerda por la que el faquir trepaba, colgando desde ninguna parte, era en realidad una serpiente invisible a la que pintaba de blanco para cada función. Sólo el mimo descubrió su secreto poco antes de morir de su mortal picadura entre horribles espasmos y grandes aplausos de un público ignorante de su grave situación.

Minicuentos los puede haber de varios tamaños, claro, estos ejemplos están dedicados a la nanoficción, que es mi preferida. Como ejercicio para comprender cómo hacer un microrrelato interesante os propongo un juego. Coged una cuartilla en blanco y escribid un relato que ocupe una cara por completo. Luego dobladla por la parte escrita y reducid vuestra historia hasta que quepa en la media cuartilla. Repetid el proceso hasta que ya no podáis doblar más la hoja o ya no podáis reducir las palabras, entonces desplegad la cuartilla y leed el resultado… divertido, ¿verdad?

Autores relacionados:
Jorge Luis Borges
Max Aub
Ramón Gómez de la Serna

DailyLit: Leer un poco cada día

DailyLit

Gracias al Twitter de Libro de Notas me encuentro con una de esas iniciativas que aprovechan las posibilidades de la red y las nuevas tecnologías para, en este caso, difundir y compartir la literatura.

DailyLit, por ahora en inglés, es un servicio web a través del cual podemos recibir en nuestro correo electrónico -o en un feed RSS- un capí­tulo -o un cuento, o unas páginas- perteneciente a la selección de tí­tulos que presentan en su página de inicio.

La frecuencia y hora del enví­o se configura a nuestro gusto, diariamente, entre semana, sólo sábado y domingo, así como la hora. De ese modo podremos ir recibiendo, por ejemplo, capítulos de la Guerra de los mundos, de H.G. Wells, durante treinta días hasta que terminemos el libro.

Lo interesante de la iniciativa es, por un lado, su total integración con Facebook o Twitter para compartir con amigos virtuales” nuestras suscripciones, ya que podemos organizarnos varias a la vez y leer un libro distinto cada día o con las combinaciones que ya os hemos comentado, y hacerlas visibles en nuestros perfiles o estados.

Además, y esto es más divertido todavía, podremos compartir el enlace de lectura en un Twitt y convertir nuestro twitter en un club de lectura, o bien mandar la información en un feed compartido para ir avanzando entre varios al mismo tiempo.

DailyLit se muestra entonces ideal no sólo para dedicarle cinco o diez minutos al día a la lectura, perfecto para los que no pueden apartar la mirada del monitor, sino también para determinados tipos de literatura, como pueden ser el folletín por entregas, los cuentos cortos e incluso los microrrelatos.

Por ahora la mayor parte del contenido que ofrecen está libre de derechos, bien por antigüedad o por un tema de licencias Creative Commons, pero comentan que han empezado a utilizar material con copyright gracias a ciertos acuerdos que, según ellos, han alcanzado.

Todo esto, por si fuera poco, es gratis y cualquiera puede acceder al servicio y a los foros con un simple registro. Esperemos ver una versión o un servicio similar a DailyLit, pero en español, dentro de poco. La idea se lo merece.

Autores relacionados:
H. G. Wells
Libros relacionados:
La guerra de los mundos

Cuentos para Halloween

31 de octubre de 2009 en Actividades, Literatura, Terror

Nocte de difuntos

Llega la noche de Todos los Santos, llega la noche de Halloween, llega la noche de Samhein, llega, en definitiva, la noche del 31 de Octubre donde a algunos les gusta recordar a sus muertos y a algunos de los muertos les gusta salir a recordarnos que tienen hambre.

Sin duda, para la noche del miedo por excelencia, además de un montón de títulos de terror preparados para ver en la televisión, además, es una recomendación, de una copia del Rocky Horror Picture Show, no estaría de más una buena colección de libros auténticamente terroríficos.

Para los más pequeños la cosa está clara: no hay nada como la serie de Pesadillas, decenas de libros escritos por el incombustible R.L. Stine donde se puede encontrar desde zombis a vampiros, de psicópatas a fantasmas, de bosques encantados a casas misteriosas y, en definitiva, casi cualquier tópico del mundo sobre el terror.

Si queremos algo más fuerte, nada como acercarse a los clásicos. Un buen Drácula, de Stoker, alguno de los libros de E.T.A Hoffmann, incluso alguna leyenda de Washington Irving, como Sleepy Hollow. En el apartado moderno, recomendar quizás a Jack Ketchum, escalofriante de verdad, al maestro King y al fantástico Barker.

La verdad es que lo mejor para la noche de Halloween es un buen montón de cuentos de miedo, así que vamos a recomendar la iniciativa de NOCTE, la Asociación de Escritores de Terror, cuyos miembros ofrecen, gratis total, un pequeño recopilatorio de minicuentos terroríficos, ideales para helar la sangre y arrancar -quizá literalmente- sonrisas.

Nocte de difuntos es un recopilatorio en el que han participado autores como Santiago Eximeno, David Jasso o Ismael Biurrun. Gratis para su descarga en formato PDF, pero también en ePub y en Fb2, para los amantes de los lectores electrónicos, gracias a Ediciones Efímeras.

El infierno, embotellado en pequeñas dosis, está al alcance de vuestros ratones.

Descargar Nocte de difuntos en Ediciones Efímeras.

Autores relacionados:
Bram Stoker
Clive Barker
David Jasso
E. T. A. Hoffmann
Ismael Martínez Biurrun

Cuentos para Poe -Final- El Rey Sapo

26 de febrero de 2009 en Autores, Literatura, Terror

Llegamos al final de la serie de minicuentos dedicados a Edgar Allan Poe con un relato de Juan Ángel Laguna, miembro de Nocte y joven promesa del mundo del terror:

Rey Sapo
—¡Mi nombre es Edgar Allan Poe! ¡Mi nombre es Edgar Allan Poe!

Los alaridos del interno se ahogaban en la pared acolchada que enjugaba sus lágrimas y su saliva. Con los ojos desorbitados, se dejaba resbalar hacia el suelo, desmadejado como un muñeco de trapo.

—Mi nombre es Edgar Allan…

Sus pupilas se dilataron al adivinar la silueta entre las sombras, la espalda contrahecha, la piel viscosa, la grotesca cabeza de anfibio coronada en oro. Cuando los ojos biliosos se iluminaron como luciérnagas, se dejó caer al suelo gritando.

—¡Tú! ¡Tú! ¡Engendro de mis pesadillas! ¡Estás ahí!
—¿Por qué tanto escándalo? —Borboteó la criatura—. Tú escribías cosas mucho mejores. Seguro que estos tormentos te parecen sosos y manidos…
—No, no —intentó replicar el hombre, pero las palabras se difuminaban en su aliento.
—Vamos, ¿cambiamos otra vez de cuerpo? Esta vez es posible que alguien te crea.

A pesar de taparse los oídos y de repetir su mantra una y otra vez -mi nombre es Edgar Allan Poe, mi nombre es Edgar Allan Poe-, las lágrimas se desbordaron por ¿su? cara. La carcajada de aquel demonio perforaba su cerebro, arrastrándose hacia lo más profundo de su alma.

Juan Ángel Laguna Edroso es el responsable de la web OcioZero. Escritor, ingeniero, inventor del libro de plástico, esgrimista y editor de La Biblioteca Fosca, es miembro de Nocte y de la Asociación Aragonesa de Escritores. En su web personal recoge más información sobre sus proyectos actuales y futuros.

Autores relacionados:
Edgar Allan Poe

Cuentos para Poe (III): La última función

6 de febrero de 2009 en Literatura, Terror

Seguimos desgranando nuestro particular homenaje a Poe. En esta ocasión lo hacemos con un texto cedido por otro miembro de Nocte: José María Tamparillas.

NocteEntonó con voz rasposa, la garganta requemada por el alcohol, el alma quebrada por la vejez incontenible; pero entonó con corrección, como se esperaba de un actor de su categoría. Se trataba de una propuesta extravagante y fascinante al mismo tiempo, una de esas propuestas que un tipo como él no podía rechazar.

El teatro se caía a pedazos, durante el día manos expertas lo desmigajaban: apenas unas paredes que se sostenían como los muros de la Casa Usher. Había sonreído horas atrás, cuando la idea se le había venido a la cabeza… “carcomidos, podridos, malditos como tu alma, como tu vida, compañero… sin nada que hacer, nada que esperar”, se había dicho. Por ello estaba dispuesto a llegar al final: un final adecuado para una vieja gloria venida a menos, un epílogo inolvidable, majestuoso.

Echó un último vistazo. Estaba en donde antes debía situarse el escenario, ahora a ras de suelo debido al derribo. Sentía el contacto de la tierra bajo sus zapatos, vestía su mejor traje. Había pocos espectadores. Los justos. Seres singulares como él mismo, aves nocturnas de paladar exquisito, desconocidos de formas y andares elegantes y distinguidos, a quienes se había avisado sin apenas tiempo, espíritus que comprendían la auténtica profundidad, la poesía inserta en la performance, o simples seres patéticos que se aburrían y sólo lo que penetraba en los extremos más oscuros o pervertidos de la vida sacaba de su indiferencia.

Dos figuras encapuchadas lo condujeron al ataúd, lo tumbaron con sumo cuidado. En ningún momento dejó de recitar los versos, ni aún cuando los cerrojos y candados rubricaron su destino; ni cuando la madera, al bajar, rozó con cierta violencia las paredes de la fosa.

Sólo la tierra, paletadas apresuradas, osó apagar su dicción exquisita, su control del gesto y la palabra. Sentía algo de temor, pero lo expulsó, lo hizo como aquellas otras miles de veces sobre las tablas, metido en la piel de cualquier personaje, viviendo su papel con absoluta pasión, como un genio: decrépito, mohoso, pero genio a la postre.

No importaba la oscuridad.

No importaba el silencio, la soledad que ahora le acompañaban.

Sólo lamentaba no poder escuchar los aplausos.

…And the raven, never flitting, still is sitting, still is sitting
On the pallid bust of Pallas just above my chamber door;
And his eyes have all the seeming of a demon’s that is dreaming,
And the lamp-light o’er him streaming throws his shadow on the floor;
And my soul from out that shadow that lies floating on the floor
Shall be lifted – nevermore!

José María Tamparillas, nacido en Zaragoza, lector compulsivo, amante del buen terror, la buena comida, la buena bebida y de su mujer… y no por ese orden necesariamente. Disfruta creando historias donde lo maligno surge sin razón aparente de la nada, de lo insospechado y trivial. En sus relatos la esperanza es una rendija demasiado estrecha que apenas da para iluminar en la penumbra los efectos devastadores del mal. Sus personajes se ven envueltos, sin desearlo, en un torbellino de horror que los absorbe sin remedio, los vapulea y mastica ante la mirada impotente del lector.

Autores relacionados:
Edgar Allan Poe

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