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150 aniversario del nacimiento de Conan Doyle

22 de Mayo de 2009 en Autores, Literatura, Novela Negra

Se cumplen 150 años del nacimiento de Arthur Conan Doyle, creador del famoso Sherlock Holmes, así que he pensado hacerle un pequeño homenaje en forma de minicuento.

Holmes

El doctor Watson revisó el armario de su mujer. Al encontrar el maquillaje para disfraces, la pipa y la gorra afelpada se giró hacia la cama donde ella todavía parecía dormida. No pudo evitar el desmayarse cuando ella susurró, con esa voz de barítono que tan bien conocía, las palabras Elemental, querido Watson.

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El mundo del microrrelato: Entrevista a Santiago Eximeno

Eximeno

El mundo del microrrelato está de moda, se suceden artículos en periódicos prestigiosos, aparecen concursos, revistas, e incluso talleres literarios que enseñan a componer estas pequeñas, pero potentes ficciones. En Lecturalia no queremos ser menos y hoy entrevistamos a uno de los activistas pioneros de este género literario en España, Santiago Eximeno.

Lecturalia: Hola, Santiago, gracias por atendernos. Minicuento, microrrelato, minificción, ultracorto…? ¿Es todo lo mismo? ¿Cuál es tu término favorito?

Santiago Eximeno: Sí, en el fondo es todo lo mismo, aunque a veces algunos autores queramos ver en el término microrrelato una diferenciación entre los relatos breves que mantienen el espíritu del relato convencional y se alejan de experimentos surrealistas o del simple chiste. El término que habitualmente utilizo y que es para mí el ideal es microrrelato, aunque últimamente también le he cogido el gusto a la palabra minificción para referirse al género de forma menos restrictiva. En cualquier caso, mi favorito sería efímero.

L: ¿Qué encuentras de especial en una narración tan corta?

SE: La necesidad de trabajar el lenguaje al máximo, palabra por palabra, coma por coma. La exigencia de ofrecer una narración, una emoción, al lector en apenas un centenar de palabras. Es un reto. Además enlaza directamente con otras de mis aficiones que buscan también el minimalismo en su ejecución.

L: ¿Crees que la fuerza del microrrelato está en la historia que sugiere más que en la que cuenta?

SE: El microrrelato es inevitablemente metareferencial por su brevedad, por lo que muchas veces se sustenta en el acervo cultural del lector, y exige una mayor participación por su parte. La sugerencia es una de las necesidades del género, pues en muchas ocasiones se omite información que se presupone será rellenada por el receptor. En otros géneros esto es habitual, en el microrrelato es necesario. Por ese motivo es posible encontrar microrrelatos que “no funcionan” para algunos lectores, ya que exigen que éste posea cierta información de la que no siempre dispone.

L: ¿Es tan fácil como algunos detractores dicen?

SE: Es tan fácil como cualquier otro género. Es evidente que el trabajo que conlleva una novela se presupone mayor, ya sea por la recopilación de documentación o, simplemente, por el mayor número de palabras que debes escribir. Yo, sin embargo, no creo que sea más fácil. Basta echar una mirada a la poesía japonesa -particularmente al haiku- para comprender que no es ni mucho menos trivial encerrar una emoción que llegue al lector en un puñado de palabras. Lo que sí es cierto es que últimamente proliferan concursos y webs que fomentan la creación de microrrelatos, y que muchos de los que podemos leer no son grandes creaciones, pero no creo que debamos valorar el esfuerzo que conlleva crear un microrrelato por la calidad de ese tipo de obras. Yo he terminado microrrelatos en un día, pero otros me ha llevado semanas, incluso meses (olvidados en un cajón, retomados después para confirmar que no sirven y volver a reescribirlos…) antes de lograr lo que deseaba obtener.

L: Dinos quienes son tus escritores de minicuentos favoritos.

SE: Aquí me vienen a la cabeza muchos nombres, pero sin duda debo mencionar a Ana María Shua, cuyo manejo del lenguaje y sentido de la maravilla me fascinan. Hoy por hoy es la microcuentista (esta palabra me ha puesto los pelos de punta, pero qué le vamos a hacer) que mejor domina el género y que a mí, microrrelato tras microrrelato, me sigue asombrando.

L: ¿Piensas que el futuro de las nanoficciones es Internet por lo bien que se adaptan al medio?

Bebés jugando con cuchillos

SE: Creo que el futuro de todos los géneros literarios será Internet, antes o después el libro tal y como lo entendemos desaparecerá. Los microrrelatos funcionan perfectamente en Internet por su brevedad, sin duda, y así lo demuestran las webs, los concursos, los blogs… Pero no creo que las antologías de microrrelatos desaparezcan en breve, ni que las revistas dejen de lado este género.

L: ¿Tienen futuro en la edición tradicional o se convertirán en objetos de colección?

SE: Esta pregunta enlaza con la anterior, pero sí me gustaría precisar que ahora mismo existen varias editoriales (Páginas de Espuma, Thule Ediciones, Baile del Sol…) que están publicando antologías de
microrrelatos con cierta regularidad, lo que hace pensar que ahora mismo existe un mercado para ello. En el futuro, todos nos volveremos electrónicos.

L: Además de escribir minicuentos, también los publicas. Cuéntanos algo de Ediciones Efímeras.

SE: Ediciones Efímeras es uno de esos proyectos locos que inicio y que, después de los años, miras hacia atrás y ves que todo ha ido sobre ruedas. La idea de Ediciones Efímeras fue ofrecer un marco de publicación para microrrelatos de género fantástico para aquellos autores que no tenían la posibilidad de publicar en papel. Yo mismo lo utilicé como plataforma de autopromoción, publicando una antología de mis microrrelatos. Además dentro de la editorial -electrónica, sin ánimo de lucro, que ofrece los libros en PDF para su descarga gratuita- nació el ezine Efímero, un pequeño fanzine en flash que ha publicado en sus cuatro años de vida 135 números y más de 400 icrorrelatos, del que estoy realmente contento y que no hubiera existido -como la editorial- sin la colaboración desinteresada de los autores. Hemos publicado antologías fantásticas de autores como Alfredo Álamo o Jacques Fuentalba (en español y francés), y hasta ahora ha sido un verdadero placer llevar adelante la editorial.

L: ¿Proyectos de futuro?

SE: Espero, si todo va como debe y nada se tuerce, publicar mi primer libro (en papel) de microrrelatos el próximo año, en español y en francés. Después me gustaría repetir experiencia, pero nunca se sabe. Ahora mismo llevo la sección de microrrelatos de Literatura Prospectiva, y de alguna forma siempre me gustaría estar relacionado con el género en las tres facetas: lector, escritor y editor.

Muchas gracias a Santiago Eximeno, y esperamos seguir leyendo sus microrelatos durante mucho tiempo.

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Ana María Shua
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Cuentos para Poe -Final- El Rey Sapo

26 de Febrero de 2009 en Autores, Literatura, Terror

Llegamos al final de la serie de minicuentos dedicados a Edgar Allan Poe con un relato de Juan Ángel Laguna, miembro de Nocte y joven promesa del mundo del terror:

Rey Sapo
—¡Mi nombre es Edgar Allan Poe! ¡Mi nombre es Edgar Allan Poe!

Los alaridos del interno se ahogaban en la pared acolchada que enjugaba sus lágrimas y su saliva. Con los ojos desorbitados, se dejaba resbalar hacia el suelo, desmadejado como un muñeco de trapo.

—Mi nombre es Edgar Allan…

Sus pupilas se dilataron al adivinar la silueta entre las sombras, la espalda contrahecha, la piel viscosa, la grotesca cabeza de anfibio coronada en oro. Cuando los ojos biliosos se iluminaron como luciérnagas, se dejó caer al suelo gritando.

—¡Tú! ¡Tú! ¡Engendro de mis pesadillas! ¡Estás ahí!
—¿Por qué tanto escándalo? —Borboteó la criatura—. Tú escribías cosas mucho mejores. Seguro que estos tormentos te parecen sosos y manidos…
—No, no —intentó replicar el hombre, pero las palabras se difuminaban en su aliento.
—Vamos, ¿cambiamos otra vez de cuerpo? Esta vez es posible que alguien te crea.

A pesar de taparse los oídos y de repetir su mantra una y otra vez -mi nombre es Edgar Allan Poe, mi nombre es Edgar Allan Poe-, las lágrimas se desbordaron por ¿su? cara. La carcajada de aquel demonio perforaba su cerebro, arrastrándose hacia lo más profundo de su alma.

Juan Ángel Laguna Edroso es el responsable de la web OcioZero. Escritor, ingeniero, inventor del libro de plástico, esgrimista y editor de La Biblioteca Fosca, es miembro de Nocte y de la Asociación Aragonesa de Escritores. En su web personal recoge más información sobre sus proyectos actuales y futuros.

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Cuentos para Poe (V): Ya llegan

23 de Febrero de 2009 en Literatura, Terror

Todavía tenemos material en homenaje a Poe a base de microrrelatos. Fermín Moreno es otro miembro de Nocte que nos cede una breve pesadilla.

Doncella de hierroAtrapado. Encadenado. Torturado.
La existencia no es más que un breve lapso de solitario olvido entre abruptos riscos de pura agonía. Tal vez hubo otra vida fuera de la oscuridad de la jaula. Una vida de carne intacta y alma entera. Sin
ganchos de hierro, sin máquinas de madera de torvo propósito, sin tensas tiras de cuero. Hombres de faces descubiertas a los que no rogar desesperado.
Miento. No estoy solo. Mis eternos compañeros jamás me abandonan. La dama de hierro sigue ahí mirándome, mostrándome su sardónica y expectante sonrisa metálica de un modo tan incitante que casi echo en falta su punzante y sombrío interior. Pero ahora me engaña con otro inesperado amante. Puedo oír sus débiles gemidos dentro de ella. Las ratas se abalanzan desde la negrura de su cubil para lamer la sangre que rezuma a sus pies. Luego desearán algo más. Y lo tendrán. A mí me
tuvieron.
El creciente rumor de pasos ominosamente silenciosos llena el hediondo aire.Ya llegan.
Ya llegan.
¿Quién será su presa esta vez?
Tal vez el viejo sin ojos a mi izquierda. No puede ver ni oír, pero tiene un espléndido olfato y habiendo ya olisqueado su llegada, empieza a temblar y convulsionarse. Les encanta el pobre diablo. Sus locos aullidos se clavan en mi mente tan intensos que deseo que sea
torturado.
Mi compañero a la derecha es diferente. Deliciosamente silencioso. Su rostro siempre logra de algún modo hacerme llegar una miríada de profundos y elaborados pensamientos, y de tal guisa, solemos entretenernos manteniendo una taciturna charla privada. Le cortaron la lengua.
También está el chico. Una expresión ausente de total locura reina en su estólido rostro. Sus llorosos ojos brillan animalescos. Hace mucho tiempo, lo llevaron aparte y le infligieron un castigo demasiado duro para ser presenciado. Eso me da miedo. Hasta los torturadores se avergüenzan. Y futuros pecados sangrientos les servirán para perdonarse los pasados. Sobre cuerpos demolidos y vencidas, sojuzgadas voluntades.
Ya llegan.

Fermín Moreno es traductor literario (inglés-francés-italiano al español) y escritor. Una novela de CF cómica: Forastero en cuerpo extraño (Ed. Parnaso, Col. Vórtice).
Relatos y poemas suyos pueden leerse en: Antipodean Science Fiction (Australia), Bewildering Stories y The Eldritch Dark (Estados Unidos), Axxón (Argentina), revista Horrifique (Quebec)…
Preside la Asociación Cultural Ediciones Tusitala, que edita la revista de género fantástico SABLE, entre otras publicaciones. Busca socio editorial. Correo: info_sable@wanadoo.es

Cuentos para Poe (IV) El legado de Dupin

11 de Febrero de 2009 en Autores, Literatura, Terror

Nueva entrega del homenaje a Poe, de nuevo gracias a un miembro de Nocte: Magnus Dagon.

Dupin
Como el lector avezado podrá suponer, hubo muchos más casos en los que se interesó mi gran amigo C. Auguste Dupin que los que trascendieron a los medios. Fueron casos que mi amigo trató en secreto, en la soledad de nuestra mansión en el Faubourg Saint-Germain, y cuyas conclusiones nunca llegó a hacer públicas por no ver especial necesidad en ello. Por citar sólo algunos, dedujo que la extraña muerte de Roderick Usher no se debía, como vagos e insustanciales rumores decían, a una repentina aparición de su hermana muerta, sino al hecho de que había intentado abusar de ella y posteriormente aprovechar una catalepsia para hacerla pasar por muerta, pero su mejor amigo descubrió el crimen y se convirtió en juez y jurado, inventando después esa peculiar historia espectral. Asimismo, el artículo que relataba el proceso de hipnosis post mortem al que había sido sometido un tal señor Valdemar (nombre real desconocido) era, como concluyó mi amigo, una superchería basada en una astuta combinación de mentalismo y ventriloquía, además de un abyecto acto de profanación y embalsamamiento del cuerpo de un pobre diablo anónimo.

Sin embargo, lo más importante que le pasó a mi amigo, y que relataré algún día con el debido detalle, aconteció en mi ausencia, ya que estaba efectuando un viaje a la India Oriental. Dupin se encontraba apagado y decidió tomar a su cargo a jóvenes a los que entrenar en el arte de la deducción, decisión también motivada por la necesidad de dinero a la que siempre se veía sometido.

Uno de esos jóvenes, de apellido H…, estaba de paso en París, perfeccionando sus conocimientos de química avanzada. Dupin estuvo encantado de tenerle a su cargo, y maestro y discípulo aprendieron el uno del otro, además de compartir innumerables ratos e incluso resolver algún que otro misterio juntos.

Sin embargo, tiempo después, Dupin compartió también su talento con otro misterioso muchacho, al que sólo conocía por M… Dupin pudo saber y analizar muchas cosas de él, pero su error fue no comprender las consecuencias de sus actos. El pupilo venía de una larga estancia en Malta y residía en la Barrière du Roule, aunque parecía haber visto mundo, pues era amigo personal del ministro D… Poseía un notable intelecto, así como la capacidad de poner a los demás de su parte y un gran talento para las matemáticas.

Dupin notó en él el peso de la ambición, pero se vio cegado por su propia melancolía y la necesidad de estar junto a un cerebro afín. Por eso no se dio cuenta de estar amaestrando a un futuro genio del crimen, cuyo primer objetivo fue crear toda una compleja red de influencia.

Es por eso que mi amigo Dupin nunca volvió a trabajar para la policía, ni a compartir su talento inductivo; pero tiene esperanza de que la semilla de sus métodos, repartida por igual entre el Bien y el Mal, equilibre la balanza de su legado hacia el lado correcto.

Magnus Dagon es el seudónimo de Miguel Ángel López Muñoz (Madrid,1981) Gracias a unos padres y hermanos aficionados a la lectura, los libros siempre estuvieron presentes en su infancia, y en especial los libros de aventuras y género fantástico. Comenzó a escribir a los dieciséis años, aunque no fue bastante más tarde, cuando tenía veinte, cuando publicó su primer relato, no en una revista, ni en Internet, sino en un programa nocturno de radio. Al mismo tiempo comenzó la carrera de ciencias matemáticas y la simultaneó con su creciente trayectoria literaria. Tras varios años de aprendizaje y perfeccionamiento, el 2006 marcó una inflexión en su vida, al convertirse en ganador del Premio UPC con la novela corta ‘El informe Cronocorp’, que fue publicada al año siguiente por Ediciones B. Desde entonces sigue publicando con asiduidad y colaborando en proyectos literarios siempre que puede.

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Cuentos para Poe (III): La última función

6 de Febrero de 2009 en Literatura, Terror

Seguimos desgranando nuestro particular homenaje a Poe. En esta ocasión lo hacemos con un texto cedido por otro miembro de Nocte: José María Tamparillas.

NocteEntonó con voz rasposa, la garganta requemada por el alcohol, el alma quebrada por la vejez incontenible; pero entonó con corrección, como se esperaba de un actor de su categoría. Se trataba de una propuesta extravagante y fascinante al mismo tiempo, una de esas propuestas que un tipo como él no podía rechazar.

El teatro se caía a pedazos, durante el día manos expertas lo desmigajaban: apenas unas paredes que se sostenían como los muros de la Casa Usher. Había sonreído horas atrás, cuando la idea se le había venido a la cabeza… “carcomidos, podridos, malditos como tu alma, como tu vida, compañero… sin nada que hacer, nada que esperar”, se había dicho. Por ello estaba dispuesto a llegar al final: un final adecuado para una vieja gloria venida a menos, un epílogo inolvidable, majestuoso.

Echó un último vistazo. Estaba en donde antes debía situarse el escenario, ahora a ras de suelo debido al derribo. Sentía el contacto de la tierra bajo sus zapatos, vestía su mejor traje. Había pocos espectadores. Los justos. Seres singulares como él mismo, aves nocturnas de paladar exquisito, desconocidos de formas y andares elegantes y distinguidos, a quienes se había avisado sin apenas tiempo, espíritus que comprendían la auténtica profundidad, la poesía inserta en la performance, o simples seres patéticos que se aburrían y sólo lo que penetraba en los extremos más oscuros o pervertidos de la vida sacaba de su indiferencia.

Dos figuras encapuchadas lo condujeron al ataúd, lo tumbaron con sumo cuidado. En ningún momento dejó de recitar los versos, ni aún cuando los cerrojos y candados rubricaron su destino; ni cuando la madera, al bajar, rozó con cierta violencia las paredes de la fosa.

Sólo la tierra, paletadas apresuradas, osó apagar su dicción exquisita, su control del gesto y la palabra. Sentía algo de temor, pero lo expulsó, lo hizo como aquellas otras miles de veces sobre las tablas, metido en la piel de cualquier personaje, viviendo su papel con absoluta pasión, como un genio: decrépito, mohoso, pero genio a la postre.

No importaba la oscuridad.

No importaba el silencio, la soledad que ahora le acompañaban.

Sólo lamentaba no poder escuchar los aplausos.

…And the raven, never flitting, still is sitting, still is sitting
On the pallid bust of Pallas just above my chamber door;
And his eyes have all the seeming of a demon’s that is dreaming,
And the lamp-light o’er him streaming throws his shadow on the floor;
And my soul from out that shadow that lies floating on the floor
Shall be lifted – nevermore!

José María Tamparillas, nacido en Zaragoza, lector compulsivo, amante del buen terror, la buena comida, la buena bebida y de su mujer… y no por ese orden necesariamente. Disfruta creando historias donde lo maligno surge sin razón aparente de la nada, de lo insospechado y trivial. En sus relatos la esperanza es una rendija demasiado estrecha que apenas da para iluminar en la penumbra los efectos devastadores del mal. Sus personajes se ven envueltos, sin desearlo, en un torbellino de horror que los absorbe sin remedio, los vapulea y mastica ante la mirada impotente del lector.

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Cuentos para Poe (I) Cásting

27 de Enero de 2009 en Lecturalia, Literatura, Terror

En homenaje al bicentenario de Edgar Allan Poe, Lecturalia y Nocte -la Asociación Española de Escritores de Terror- han llegado a un acuerdo para publicar una serie de minicuentos -o microrrelatos- oscuros, inquietantes y terroríficos.

Aquí os dejo la primera entrega.

Cásting

-¿Cómo? ¿Que no viene al casting? Pues da igual, es su día de suerte. Ha nacido para ser modelo, se lo digo yo, que entiendo un rato. Es perfecta: pómulos angulosos, mirada profunda, una extrema y deliciosa delgadez… No como las chicas que han pasado antes, por cierto, unas ilusas llenas de curvas; ¡con tetas, con culo…! ¡Por Dios, lo que hay que ver…! Además, le vendrá muy bien entrar en el mundo de la moda, pues la ropa que lleva, y perdone que se lo diga, está un poco pasadita… Y oiga, ¿para qué lleva esa guadaña?

Roberto Malo, (Zaragoza, 1970) es escritor, cuentacuentos y animador sociocultural.
Tiene publicados los libros de relatos “Malos sueños” (Certeza, 2006) y “La luz del Diablo” (Mira, 2008) y las novelas “Maldita novela” (Mira, 2007) y “La marea del despertar” (Hegemón, 2007).

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