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Entradas con etiqueta ‘metrópolis’

Dos ejemplos de anticipación social

7 de octubre de 2009 en Ciencia-Ficción, Literatura, Tecnologí­a

Moreau

Cuando hablamos de H.G Wells es imposible no hacerlo de sus grandes clásicos, como La Guerra de los mundos, El hombre invible, La isla del doctor Moreau o La máquina del tiempo; novelas que son clásicos de la literatura universal, revisitadas cada cierto tiempo por el mundo del cine o la televisión.

Lo cierto es que las obras de Wells han perdurado por su componente de anticipación, ese sentido de la maravilla único en su época que dotó a sus historias de una fuerza que hasta el momento ha sido difícil de igualar. Quizá sea quedarnos con el aspecto más que con el contenido que Wells insistía en intentar transmitir.

Wells era miembro de la Sociedad Fabiana, una organización inglesa de corte socialista centrada en conseguir una reforma adecuada a los intereses de los trabajadores. Hay que recordar la época: 1883, en plena primera época del capitalismo en la que las condiciones de trabajo eran normalmente inhumanas. Wells no estaba solo, autores como George Bernard Shaw también formaban parte del grupo fabiano, que acabaría siendo uno de los gérmenes del Partido Laborista británico.

Aunque las ideas de Wells pueden verse con claridad en la lucha de clases que muestra en La máquina del tiempo, con la diferenciación entre los Elois y los Morlocks, uno de los alegatos de Wells sobre la libertad y el desarrollo de la ciencia que más me ha impresionado siempre es La isla del doctor Moreau.

La sociedad creada por Moreau entre lo animal y lo humano, de leyes religiosas y en la que se muestra el propio reflejo de la sociedad humana, capaz de pasar de una agradable pátina de civilización a ser protagonistas de una carnicería sin sentido. Se plantea el debate de la ética en la ciencia, la naturaleza humana o el peligro de la droga para las clases bajas, en este caso, el alcohol que desata el animalismo de las criaturas de Moreau.

En todas sus obras Wells aprovecha para la crítica, bien del estado o de la sociedad, de una manera indirecta en sus novelas de anticipación para pasar más tarde, con ensayos sobre historia o sobre filosofía y política, a una visión utópica -en algunos casos distópica, cargada de gran pesimismo- de la raza humana y su posible futuro.

Hoy en día, H.G Wells está considerado uno de los más grandes escritores de anticipación de todos lo tiempos, y su mensaje, tanto el basado sólo en la ciencia como el de contenido social, sigue intacto en un mundo actual camino, en ocasiones, de alguna de sus predicciones menos agradables.

Metropolis

No he hablado demasiado de La máquina del tiempo: prefiero hablar de su influencia, así como de todo el pensamiento socialista, sobre otra de las grandes obras de anticipación social: Metrópolis, de Thea von Harbou, una historia que analiza el problema de los trabajadores sometidos a las grandes fortunas, atrapados con las máquinas sin las cuales la ciudad no podría sobrevivir. Lo curioso de Von Harbou es su política del trabajador y la idea de la revolución que plantea en Metrópolis, para acabar afiliándose al Partido Naiz mientras que su marido, Fritz Lang, huía de Alemania. La historia que todos conocemos es el guión escrito a medias entre Harbou y Lang.

De nuevo, como en la obra de Wells, el mensaje social queda oculto frente a la estética y el componente de mayor anticipación, María, ese robot creado para controlar a las masas bajo esa torre de Babel apócrifa que es la ciudad de Metrópolis. Si bien la situación de las clases trabajadoras no es, en general, como la reflejada en la película, viendo como avanza la penetración de los medios de comunicación y la evolución de la tecnología infográfica -e incluso robótica- da miedo pensar que un día los programas del corazón estarán llenos de seres cuya humanidad no podrá ser identificada a simple vista, creadores de opinión sin más objetivo que el programado. Aunque ahora que lo pienso, podríamos decir que ya hace tiempo que rebasamos ese punto.

Autores relacionados:
H. G. Wells
Thea von Harbou
Libros relacionados:
La isla del Dr. Moreau
Metrópolis

Top 10 de ciudades del cómic

5 de agosto de 2009 en Autores, Cómic, Literatura

A medida que pasan los años, la influencia del arte del cómic sobre el mundo que nos rodea se vuelve cada vez más importante. Cada vez más, y debido a su progresiva aceptación académica, aparecen estudios, encuestas, o, directamente, influencias reconocidas o por reconocer.

En esa línea de reconocimiento del mundo del cómic, la revista Architec’s Journal, un sitio de referencia inglés, ha publicado un pequeño artículo en el que muestra las diez ciudades más impactantes e influyentes del mundo del cómic desde, como es lógico, una perspectiva arquitectónica.

Moebius

Las ciudades escogidas son:

10 – Radiant City, de Mr.X
9 – La ciudad Inca de Tintín
8 – Metrópolis
7 – Urbicand
6 – Gotham City
5 – La ciudad de El largo mañana, de Moebius
4 – El New York de Daredevil
3 – El Londres de From Hell
2 – El Chicago de Chris Ware
1 – Mega City One, la ciudad del Juez Dredd

La selección es arbitraria, por supuesto, y el número uno pertence a un cómic inglés como es el Juez Dredd, pero parece una selección de lo más acertada. Tanto el futurismo ordenado de Radiant City, como las mastodónticas Metrópolis y Gotham, son buena muestra de arquitectura y diseño. Las obras de Moebius, creador incansable y personal -a destacar su ciudad en la película de El quinto elemento- o el exceso industrial de Mega City One -creada por Ezquerra-, demuestran el pensamiento creador y a veces no sostenible, como un vestido de alta costura, una guía para aquellos que tengan que crear las ciudades del futuro.

De todas formas, para criticar un poco la selección, no hay nada sacado del cómic japonés, y si en algo destacan los mangas es justamente en eso, en la creación de espacios urbanos, tanto en la recreación de ciudades actuales como en las futuristas, ¿es que los arquitectos ingleses no han leído -o visto- Akira?. ¿Mi favorito? Las arcologías en la ciudad de Olympus, creadas por Masamune Shirow en Appleseed.

Shirow

Vía: The Architect’s Journal

El locus: de ficción a realidad

11 de abril de 2009 en Autores, Literatura, Noticias

Mundo disco

En el mundo literario es más que habitual encontrarnos con ciudades, países y regiones inventadas que beben de lugares reales; sin embargo es bastante menos común que dichas ciudades, países y regiones adopten nombres procedentes de la ficción. Por ello siempre es llamativo descubrir estos homenajes a los grandes (y pequeños) topónimos de la literatura. Recientemente la ciudad de Wincanton, en la región inglesa de Somerset, ha nombrado a dos de sus calles Peach Pie Street y Treacle Mine Road, en honor a dos célebres paseos de la serie del Mundodisco, una saga de libros del autor británico Terry Pratchett. No es de extrañar, ya que Wincanton está hermanada con la gran capital del Mundodisco, Ankh-Morpork, siendo la primera ciudad del Reino Unido en hermanarse con un lugar ficticio. Gran Bretaña es aficionada a este tipo de referencias, en una de sus estaciones de tren más conocidas, King’s Cross, podemos encontrar una plataforma 9¾ que hace las delicias de todo fan de Harry Potter. La artúrica isla de Avalon también ha sido el origen de numerosos nombres de calles, no sólo en el Reino Unido sino también en Australia y en Estados Unidos.

Capitán Trueno

Nosotros también tenemos nuestros homenajes: en Oviedo existe la calle de Vetusta en recuerdo del burgo de Clarín en La Regenta; esas primeras páginas que nos describen esa ciudad, obviamente inspirada en la capital asturiana, constituyen motivo de orgullo para sus residentes. Pero en España tendemos a poner nombres de escritores a nuestras calles; no solemos llegar tan lejos como para nombrar pueblos o ciudades en recuerdo de hitos de la literatura, el cine o incluso el cómic, como hacen frecuentemente (cómo no), los estadounidenses. El estado de Illinois tiene un pueblecito encantador a orillas del río Ohio llamado Metropolis, como aquella conocida sede de Superman, con un periódico local denominado The Metropolis Planet en honor al Hombre de Acero. La ciudad ya se llamaba así antes de que surgiera el superhéroe, pero ¿por qué no aprovecharse de la coincidencia como reclamo turístico? Aquí no somos tan extremos, pero sí que recordamos a algunos de nuestros favoritos de Ibáñez, como muestran la Calle Rue del Percebe o la Mortadelo y Filemón en Rivas-Vaciamadrid, que parece especializarse en el tebeo patrio (también podemos encontrar la Calle Capitán Trueno o la Calle Zipi y Zape).

Mundo disco

En Holanda han ido más allá: existe un barrio del municipio de Geldrop, a las afueras de Eindhoven, cuyas calles tienen todas nombres de personajes y conceptos de El Señor de los Anillos. Así, uno podría vivir en Legolas 37, o en Galadriel 2. ¿Y qué ocurre cuando un libro inspira algo más que un nombramiento? El libro A travel from Altruria, de William Dean Howells, que versaba sobre una comunidad utópica de carácter altruista, impulsó a una comunidad cristiano-socialista estadounidense a formar su propia Altruria en California en 1894, si bien es cierto que no duró mucho.

Por todo el globo terráqueo estas ubicaciones imaginadas nos inspiran, hasta el punto de que Aracataca, municipio colombiano natal de Gabriel García Márquez, organizó un referéndum para cambiar su nombre a Macondo, en homenaje a la famosa novela de Márquez Cien años de soledad. Curiosamente, los habitantes no mostraron mucho interés, y el municipio mantuvo su nombre original. A veces es cierto aquello de que nadie es profeta en su tierra.

¿Y vosotros, conocéis más casos de lugares literarios que han traspasado la barrera de la ficción?

Autores relacionados:
Gabriel García Márquez
Leopoldo Alas Clarín
Terry Pratchett

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