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Entradas con etiqueta ‘Literatura’

Rutas literarias por Londres

16 de noviembre de 2009 en Actividades, Literatura

British Library

Londres es una de las ciudades más vivas e interesantes del mundo y parece obligatorio hablar de ella con lugares comunes tales como ciudad cosmopolita o crisol de culturas. Además de ser el centro financiero de Europa es también una de sus ciudades más turísticas, en buena parte gracias a sus museos de entre los que destaca, como no, el British Museum que, con su colección de más de siete millones de piezas, da muestra de la cultura humana de cualquier parte del planeta, ya que ser un imperio expoliador siempre va bien para hacer museos y ser crisol de culturas.

Pero nosotros hemos venido a hablar de libros, así que tendremos que acercarnos a la British Library (aunque la propia biblioteca del Museo Británico esconde muchos secretos e historias) donde podemos, a parte de babear si eres bibliotecario o usuario habitual, visitar algunas de las exposiciones con las que dan a conocer su colección. La Biblioteca Británica está abierta los siete días de la semana y cuenta con cafetería, restaurante y, como no, tienda. De todas formas, si lo que queréis es comprar libros y domináis la lengua de Shakespeare (será por usar lugares comunes) lo mejor es acercarse a Charing Cross Road y disfrutar perdiéndose entre las librerías que llenan la calle.

Londres tiene una amplia relación con la literatura, ya sea como escenario o como lugar de residencia de escritores, siendo como es y era uno de los centros culturales más importantes del mundo, además de una ciudad enorme, casi un pequeño país. Así podemos, por ejemplo, visitar la recién restaurada casa de John Keats (Keats Grove, Hampstead), donde el poeta conoció a su adorada Fanny Brawne y escribió Oda a un ruiseñor. Allí Podremos ver el anillo de compromiso de la pareja, pinturas, cartas o la propia máscara mortuoria de Keats, que falleció víctima de la tuberculosis con veinticinco años.

Otro de los lugares literarios de Londres es el Poet’s Corner en la abadía de Westminster donde podemos encontrar el monumento conmemorativo del propio Keats o el de Oscar Wilde o las tumbas de Lawrence Oliver o de Charles Dickens, de quien también podemos visitar la casa museo que, si bien fue ocupada sólo dos años por el escritor, es la única que permanece en pie. Funciona como museo desde 1925 y, como corresponde, los visitantes pueden ver ediciones raras, manuscritos, pinturas y la casa conservada como si estuviéramos en la época victoriana y fuese a comenzar a escribir la historia de Olivier Twist.

Jack

Después de tanto museo y gente muerta, puede ser recomendable alguna actividad más ligera. Sin abandonar el Londres victoriano la Ruta de Jack el Destripador es una interesante, y un poco morbosa, alternativa. Nos guiarán por el barrio de Whitechapel, una de las peores zonas del Londres de la época, a través de los lugares donde se encontraban las víctimas de uno de los asesinos que más ha excitado la imaginación de lectores, escritores y público en general. También puedes visitar el pub The ten bells, que lleva en funcionamiento desde el siglo XVIII y que era frecuentado por algunas de las víctimas. La ruta comienza en la estación de metro de Aldgate East en el 118 Whitechapel High Street

Londres tiene muchos más sitios interesantes y literarios, tantos que la lista podría ser interminable. Por ahora dejamos a un lado a la mayoría de ellos y pronto prepararemos una guía sobre Harry Potter y también sobre otros rincones literarios del mundo.

Autores relacionados:
Charles Dickens
John Keats
Oscar Wilde
William Shakespeare
Libros relacionados:
Oliver Twist

Feria del libro digital 2009

11 de noviembre de 2009 en Actividades, Literatura electrónica

Feria del libro digital

Del 17 al 19 de Noviembre y presidida por Angel María Herrera, presidente de Bubok, se celebrará en Madrid la primera feria dedicada al mundo del libro digital, un evento que se hacía de rogar, teniendo en cuenta la negativa de alguna feria del libro muy importante que no quería saber nada de la edición digital.

En un momento como el actual, en el que el futuro de libro electrónico se encuentra en inmerso en un amplio debate, este tipo de encuentros se muestran como absolutamente necesarios para encontrar puntos en común y debatir los problemas y soluciones que cada iniciativa se está encontrando dentro de sus proyectos.

La Feria presentará tres puntos: el debate sobre el futuro del libro y la prensa electrónica o digital, el análisis de los casos de éxito entre empresarios y la presencia de los consabidos stands con productos y proyectos.

Habrá, como es usual en estos encuentros, mesas redondas y conferencias, como las dedicadas a Nuevos soportes, Nuevas formas de edición o Cómo vender eBook desde tu web. Habrá también tiempo para el análisis de iniciativas como Bubok dentro del mundo del POD y la venta de eBook, o el nuevo papel de las redes sociales.

Una fecha en el calendario de obligado seguimiento para todos aquellos interesados en el mundo del e-book y los nuevos caminos que la industria editorial, y también los autores, pueden tomar en un futuro próximo.

La Guerra Civil española y la literatura (y IV)

18 de abril de 2009 en Autores, Literatura, Narrativa

Hemingway y su gato

Para terminar con esta serie de artículos sobre la Guerra Civil española hay que mencionar, más brevemente de lo que sería menester, el impacto que en la literatura no hispana tuvo la contienda, la mayor parte (no siempre) de la pluma de autores que vivieron de primera mano el conflicto.

Es el caso del estadounidense Ernest Hemingway, autor de clásicos de la literatura del siglo XX como Adiós a las armas (1929) o El viejo y el mar (de 1952 y ganadora del Premio Pulitzer al año siguiente). Una de sus novelas más conocidas, Por quién doblan las campanas (1940) está ambientada en la Guerra Civil, conflicto que el propio Hemingway observó in situ como corresponsal de guerra. El protagonista, Robert Jordan, es un joven estadounidense especialista en explosivos que se alista en las Brigadas Internacionales. Según la autobiografía de Iliá Stárinov, publicada en 1990, el personaje de Jordan podría estar inspirado en un judío estadounidense, adscrito a la unidad de saboteadores comandada por Stárinov, llamado Alex. En todo caso, son varios los hechos reales de la guerra que aparecen en la novela, entre ellos las batallas de Segovia y Brunete (la acción se desarrolla, precisamente, durante los preparativos para este acción bélica) o la ejecución de partidarios fascistas en Ronda, así como alusiones a personajes históricos de la guerra como La Pasionaria, Andrés Nin o Robert Hale Merriman, uno de los líderes de la brigada estadounidense (y otro del que se sospecha que pudo servir como fuente de inspiración a Hemingway para crear a Robert Jordan).

Cartel Poum

Muchos ignoran la importancia que tuvo en la obra de George Orwell, especialmente en sus dos obras más aclamadas (Rebelión en la granja y 1984), la Guerra Civil española. Alistado en una brigada de milicianos del POUM (el marcadamente anti-estalinista Partido Obrero de Unificación Marxista), Orwell fue herido en el cuello cerca de Huesca a mediados de 1937, durante su participación en las campañas del frente aragonés, justo cuando los comunistas y los agentes soviéticos conseguían criminalizar al POUM (les acusaron, entre otras cosas, de servir a los intereses de la Gestapo) e ilegalizarlo al tiempo que secuestraban y asesinaban a varios de sus dirigentes (entre ellos el ya mencionado Andrés Nin), llegando el escritor inglés a temer por su vida. Si bien su obra Homenaje a Cataluña está dedicada expresamente a aquellos meses de lucha junto a otros milicianos y brigadistas, su giro ideológico radical desde el comunismo hacia el anarco-sindicalismo, primero, y el socialismo democrático, después, nace precisamente en el tiempo transcurrido en España, en el que vivió de en directo los métodos que Stalin y sus agentes se gastaban con los disidentes del movimiento obrero soviético. De ahí la crítica despiadada al dictador georgiano que aparece en Rebelión en la granja, y de ahí la brutal distopía de 1984, un fiero alegato en contra del totalitarismo y de los métodos de negación de la realidad y sumisión total al régimen que, desde Moscú, Stalin inculcó durante décadas a millones de personas.

Habría que mencionar por último a dos autores más, mucho más desconocidos, como son el francés André Malraux y el estadounidense Peter Wyden. Malraux participó activamente en la contienda española, burlando los tratados franceses de no intervención comprando material bélico francés a través de terceros y formando un batallón propio, la Escuadrilla España, que llegó a realizar más de veinte misiones de ataque durante la guerra. Posteriormente volvió a Francia, donde lideró la brigada Alsace-Lorraine de la resistencia francesa, siendo después uno de los miembros del gabinete de De Gaulle, llegando a ser Ministro de Cultura. Muchas de sus obras están impregnadas de un compromiso social que ya manifestó tanto en Indochina como en España, lugares en los que su literatura se vio visiblemente afectada. Por su parte, cabe recomendar encarecidamente la obra de Wyden La guerra apasionada, una de las más lúcidas narraciones sobre la Guerra Civil aunque no llega a hacer olvidar la excelente Día Uno – Así empezó la era atómica, en donde se incluye el estremecedor relato de los primeros días tras la caída de la bomba atómica para la población de Hiroshima.

Autores relacionados:
André Malraux
Ernest Hemingway
George Orwell
Peter Wyden
Libros relacionados:
La guerra apasionada

La Guerra Civil española y la literatura (y III)

12 de abril de 2009 en Autores, Literatura, Tecnologí­a, Terror

Alberti

Muchos fueron los escritores que, ya fuera durante la Guerra Civil o inmediatamente después, se vieron en la obligación de abandonar España, ya fuera por temor a ser encarcelados o para huir de la extrema pobreza y del fascismo. Sin duda, al hablar de los exiliados, un nombre se nos viene a la cabeza por encima de todos: el del genial poeta portuense Rafael Alberti.

Desde principios de los años treinta la obra de Alberti se había ido politizando al tiempo que él se convertía en un activo militante comunista. Durante la Guerra luchó en el bando republicano, llegándose a decir incluso que estuvo al mando de una checa en Madrid. Tras la victoria nacional, hubo de huir junto a su mujer, María Teresa León (también escritora), a América, residiendo en Argentina hasta 1962 para trasladarse posteriormente a Roma. Amigo personal de Stalin y de Fidel Castro, siguió siendo comunista durante su exilio, lo que le imposibilitó volver a España hasta 1977, dos años después de la muerte de Francisco Franco. Ya aquí llegó a ser elegido diputado por Cádiz tras las primeras elecciones democráticas, representando al PCE.

Manuel Altolaguirre huyó de España durante la guerra, residiendo en Francia, Cuba y México, donde se convirtió en un importante autor cinematográfico al amparo de su amigo Luis Buñuel, llegando a ganar en 1952 el Premio de la Crítica al mejor argumento en el Festival de Cine de Cannes. Quiso la mala fortuna que regresara a España en 1959 para presentar una película en el Festival de Cine de San Sebastián, muriendo en Burgos en un accidente de tráfico.

Max Aub tuvo que huir a Francia en enero de 1939, después de haber desarrollado numerosas funciones dentro del gobierno republicano (diplomático y secretario del Consejo Nacional del Teatro, entre otros). En Francia fue acusado de comunista e internado en varios campos de detención como el de Roland Garros o el de Vernet, siendo después expulsado primero a Marsella y posteriormente a Argelia. Desde Argelia pudo pasar a Marruecos, donde embarcó rumbo a México, país en el que pasaría el resto de su vida y del que tomaría su cuarta nacionalidad (ya que era francés de nacimiento, alemán por ascendentes y español por la naturalización de su padre siendo él menor de edad). No volvió a España hasta 1969.

El granadino Francisco Ayala, sempiterno candidato español al Nobel desde hace lustros, había residido en Berlín desde 1929 a 1931, años en los que el nazismo cobraba importancia capital en Alemania. De vuelta a España, trabajó para el gobierno republicano como letrado de las Cortes y funcionario del Ministerio de Estado, por lo que tuvo que huir a Argentina al caer la República. De Argentina pasó a Puerto Rico, primero, y Estados Unidos después. Vuelve a España en 1960, y aunque no da el paso de hacerlo definitivamente, desde ese momento y hasta su definitivo traslado a Madrid en 1976, sus viajes entre América y Europa serán constantes.

Sender

Otros exiliados famosos serían Alejandro Casona (que viajó a Argentina en 1937 y no pudo volver hasta 1963, dos años antes de su muerte), Américo Castro (que fue diplomático republicano y que huyó hasta Estados Unidos), Luis Cernuda (que residió en Reino Unido y Estados Unidos antes de establecerse en México), Rosa Chacel (que, aunque residió en parte en Estados Unidos y Argentina pasó la mayor parte de su exilio en Brasil), León Felipe (que tras la guerra volvió a un México que conocía muy bien, en donde fue diplomático del Gobierno Republicano en el exilio, único reconocido en aquellas fechas por el país americano), el ideólogo socialista Fernando de los Ríos (que pasó los últimos diez años de su vida en Nueva York), Ramón Gómez de la Serna (que aunque fue fundador de la Alianza de Intelectuales Antifascistas y permaneció en Argentina durante la posguerra ayudó económicamente al bando nacional durante la contienda), Jorge Guillén (que vivió en Estados Unidos e Italia), Juan Ramón Jiménez (que se trasladó a Estados Unidos en 1936, pasando después a Puerto Rico que lo vio morir años más tarde), Salvador de Madariaga (Ministro de Educación y Ministro de Justicia durante la República, tuvo que exiliarse en Inglaterra) o Pedro Salinas (que también residió, como Ayala y Juan Ramón Jiménez, en Puerto Rico y Estados Unidos).

Mención aparte merece Ramón J. Sender por todas las vicisitudes que padeció (esa es la palabra) durante la Guerra. Combatiente republicano y esposo de una mujer asesinada por las tropas nacionales, a duras penas recuperó a sus hijos en Francia para pasar de nuevo a España y seguir luchando hasta que, cansado de las disputas internas republicanas, abandonó la lucha, no sin antes dar con sus huesos en un campo de concentración. Pasó posteriormente a México y Estados Unidos, y no volvería a España hasta los años setenta, aunque murió en San Diego sin cumplir su sueño de volver a establecerse en España.

Autores relacionados:
Américo Castro
Francisco Ayala
Jorge Guillén
Juan Ramón Jiménez
León Felipe

La Guerra Civil española y la literatura (II)

10 de abril de 2009 en Autores, Literatura

Buero Vallejo

Terminada la contienda fraticida en 1939, empezó una etapa, conocida como Posguerra, que algunos historiadores han alargado hasta finales de los años sesenta y otros circunscriben tan sólo a la década de los cuarenta. Puestos a colocar fechas de forma aleatoria para delimitar un período marcado por la autarquía y el aislamiento internacional, se podría delimitar la Posguerra española entre el fin de la guerra, 1939, y el fin de la autarquía económica, 1959, sin olvidar que España fue admitida en la ONU, primer paso para acabar con el mencionado aislamiento. En el terreno literario esto nos llevaría a hablar de dos generaciones, la del 36 y la del 50.

La Generación del 36, o Primera Generación de Posguerra, fue definida por el escritor y crítico astorgano Ricardo Gullón, perteneciente a ella. Formarían parte de ella, según las directrices explicitadas por el leonés, todos aquellos escritores que ya publicaban más o menos asiduamente en el año de inicio de la contienda, sin olvidar su edad, los medios en los que publicaban, o la relación entre ellos. Muchos de ellos fueron afines al gobierno republicano, y se posicionaron claramente durante la guerra en contra del alzamiento fascista. Uno de los casos más llamativos es el de Miguel Hernández, combatiente republicano y poeta comprometido, que fue apresado por la policía portuguesa tras salir del país y entregado a las autoridades españolas, que lo condenaron a muerte. Por intercesión de varios intelectuales (como José María de Cossío) y del vicario general de la Diócesis de Orihuela, de donde era vecino Hernández, la pena capital fue conmutada por treinta años de prisión que nunca llegaría a cumplir. Preso en una cárcel alicantina, enfermó de tifus, bronquitis y tuberculosis y falleció en 1942 a los treinta y un años de edad.

Compañero suyo de celda en Alicante fue el dramaturgo alcarreño Antonio Buero Vallejo, también combatiente republicano. Tras ser liberado se convirtió en uno de los autores teatrales más importantes de la historia de la literatura española, aunque algunas de sus obras, de fuerte contenido social, no pudieron ser estrenadas debido al veto de la censura franquista.

El propio Ricardo Gullón también fue encarcelado tras la guerra acusado de colaboracionismo con el gobierno republicano. Aunque fue liberado de forma rápida, se le inhabilitó profesionalmente por un período de tres años.

Tres de los más importantes prosistas de la historia de España pertenecerían a esta generación: hablamos nada menos que de Camilo José Cela, Miguel Delibes y Gonzalo Torrente Ballester. Ninguno de los tres fue republicano, perteneciendo dos de ellos al menos (Cela y Torrente Ballester) al bando nacional: Cela, casi apasionadamente; Torrente Ballester, como mal menor.

Juan Goytisolo

Torrente Ballester, falangista por conveniencia (se afilió durante la guerra siguiendo el consejo de un sacerdote amigo de su familia), pudo desarrollar su carrera literaria con relativa comodidad, aunque tuvo, como casi todos los escritores de su época, múltiples problemas con la censura. En relación con él hay que hablar de Pedro Laín Entralgo, que en 1941 fundó la revista Escorial perteneciente a Falange Española. Fue una de las puntas de lanza de un movimiento que, desde la oficialidad franquista, intentó acabar con la falta de calidad (más allá de la alabanza al régimen y al caudillo) que poblaba las publicaciones de la época. El llamado “Grupo de Burgos” estaba compuesto, además de por él, por otros intelectuales como Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco o Dionisio Ridruejo.

A la Generación del 36 siguió la del 50, autores que se autodenominaban “hijos de la Guerra Civil”. El existencialismo de la anterior generación da paso al realismo social y al intimismo, dando importantes poetas como Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente o Francisco Brines. En prosa, la pujanza de la novela social fue definitiva para conformar una literatura que, a media voz, hablaba de las penurias de un país asolado y empobrecido a través de escritores tan válidos como el propio Cela (con la famosa novela La Colmena), Luis Martín-Santos, Juan Goytisolo, Luis Romero o Josep Maria Castellet.

Autores relacionados:
Ángel González
Antonio Buero Vallejo
Camilo José Cela
Francisco Brines
Gonzalo Torrente Ballester

La Guerra Civil española y la literatura (I)

5 de abril de 2009 en Autores, Histórica, Literatura, Narrativa

Miliciano

El pasado 1 de abril se cumplieron setenta años del fin de la Guerra Civil Española, conflicto que se desarrolló durante los años treinta del siglo XX y que, para muchos, fue un preludio de la Segunda Guerra Mundial que debía empezar en el verano de 1939.

La Guerra Civil de 1936-1939 es, sin lugar a dudas, la contienda bélica desarrollada en nuestro territorio que más ha influido en las Artes y las Letras españolas en toda la historia, sólo equiparable (aunque matizándolo) con el impacto que tuvo la Reconquista. Sin embargo, la trascendencia de ambos hechos históricos no es comparable: por ejemplo, las diferentes fases de la Reconquista no son consideradas habitualmente como un conflicto entre españoles, sino entre estos e invasores extranjeros. Así, aunque ha habido casos puntuales de loa de algunos líderes españoles de origen árabe, ya fueran políticos (como Abderramán III) o militares (como Almanzor), así como de científicos o poetas andalusíes, el Arte y la Literatura españolas no han estado divididos en bandos irreconciliables de los que han centrado su labor artística en torno a los conquistadores (o, más concretamente, sus ideologías) o a los conquistados; esta condición, que sí se da en los años posteriores a la Guerra Civil, no es gratuita.

La creación artística en torno a la Reconquista, pese a no haber conflicto de ideologías y valores, se mantuvo y cobró importancia en su momento, pero su trascendencia es más limitada porque la base histórica no se discutió y no hubo una lucha interna entre la clase “artística”. Aunque no sea obvio, no es menos cierto que, aparte de las siempre presentes luchas estilísticas, las luchas ideológicas hacen que autores de diversa índole (escritores, pintores, escultores) puedan realmente desarrollar todo su potencial. En este caso, la Reconquista no fue, para España, lo que la Reforma para el norte de Europa o la Contrarreforma para los países católicos. Así, el arte y la literatura españolas que han trascendido de aquellos siglos es fundamentalmente de carácter religioso, con pequeñas excepciones.

Tuvo que llegar el siglo XIX y el Romanticismo para que se reescribiera, por primera vez en muchos siglos, una historia a favor de la España musulmana, lo que motivó reinterpretaciones de la cultura española que ponían en su justo sitio la influencia que Al-Andalus ejerció en las posteriores Letras, Artes y Ciencias españolas bajo los Austria y aun los primeros Borbones.

Cartel

La Guerra Civil Española de 1936 es diferente: se originó entre dos bandos bien diferenciados, fue corta en duración y larga en consecuencias. Tampoco hubo una asimilación cultural del vencido por parte del vencedor, sino una erradicación casi total de toda ideología y manifestación cultural que proviniera de los elementos afines a la República. Esto tuvo muchas consecuencias: en primer lugar, la huida a otros países de los más destacados literatos, artistas y científicos de ideología contraria al nuevo régimen, especialmente a América (México, Argentina) o a Francia. En segundo lugar, la implantación en el territorio español de una cultura (o, mejor dicho, de una manera de poder expresarse “culturalmente”) oficialista unida a unos instrumentos de control de la misma (autocensura, censura gubernamental, prohibición o semi-prohibición de algunas lenguas españolas, medidas legales para los que se extralimitaran, etc.). En tercero, y en respuesta a esto, surge un importante fenómeno, no reglado y de carácter casi personal, que trata de adecuar la expresión artística (una novela, una película, un puñado de poesías) a las normas pero sin someterse a ellas.

Para no extenderme, creo que sería interesante hablar de estos tres puntos, centrándome particularmente en la Literatura. Es decir:

-Literatura española en la Posguerra (tanto la “oficialista” como la que evitó la censura).

-Literatura española del exilio.

Considero más importante la influencia ideológica en los autores españoles tras la Guerra que la creación literaria en torno al conflicto. Las únicas obras referentes a la Guerra en sí misma de las que hablaré serán de autores extranjeros, lo que supondrá un tercer y último capítulo en esta mini-serie de artículos, el de la literatura extranjera y la Guerra Civil.

Literalia.TV

4 de diciembre de 2008 en Literatura, Noticias

Literalia TV

La televisión por Internet es un campo que, poco a poco, parece ir encontrando su sitio, aunque, sin duda, todaví­a son muchas las opciones a experimentar, sobre todo en el ámbito castellano parlante. Por esta razón, es una buena noticia que aparezcan nuevas iniciativas y si estas están relacionadas con el mundo de los libros, mejor que mejor. La iniciativa que os queremos comentar hoy es la aparición de un canal por Internet dedicado íntegramente al mundo de las letras.

Literalia.tv: literatura en canal es un nuevo espacio de encuentro de los aficionados a la literatura que aprovecha de manera amplia las posibilidades de la red para crear una plataforma multimedia sobre, y a propósito, de libros, autores y lectores. Aunque ha habido otras propuestas en la misma lí­nea, véase delibros.tv, esta es, probablemente, la más ambiciosa.

Como cualquier televisión que se precie tiene su programación, por ahora compuesta por tres espacios, cuyos ví­deos podéis reproducir, obviamente en cualquier momento, en su web:

  • Leer os hará libros, donde Ignacio Merino y Gonzalo Escarpa, en un tono relajado, nos hacen llegar sus recomendaciones y crí­ticas de libros actuales o no.
  • Anaqueles ocultos, centrado en el mundo editorial y las personas que lo conforman, editores, libreros, agentes, etc.
  • Basta de letras, espacio en el que un reportero se adentra en la actualidad literaria, presentaciones, ferias del libro, para ofrecer una visión más desenfada del mundo literario.

Os recomendamos que visionéis los trailers de presentación de los programas y, si os convencen, suscribiros a las noticias. Es un canal que ha arrancado este mismo mes de diciembre, con actualización semanal, y que vemos como una iniciativa muy interesante, así­ que supongo que estará bien intentar aportar algo: señores de Literalia.tv, ¿un RSS podría ser?


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