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Entradas con etiqueta ‘Literatura y televisión’

Series literarias (III): Se ha escrito un crimen

17 de mayo de 2013 en Detectives, Literatura

Se ha escrito un crimen

Se ha escrito un crimen contaba con una gran baza en su protagonista, la actriz Angela Lansbury, que interpretaba a la perfección ese papel de mujer aparentemente ingenua pero excepcionalmente dotada para comprender la mente criminal, heredera directa de la señorita Marple de Agatha Christie. El éxito de la serie en su día fue incontestable, con numerosas nominaciones a los Golden Globe y a los Emmys, alcanzando audiencias de 23 millones de espectadores en los Estados Unidos.

La estructura de la serie no podía ser más sencilla: muerte misteriosa intriga a la señorita Fletcher que investiga ayudando al incompetente, pero bienintencionado, policía local para acabar encontrando al culpable. Tras 264 episodios quedó bastante claro que el pequeño pueblecito de Cabbot Cobe era el lugar más peligroso del mundo para vivir, sobre todo si conocías a Jessica Fletcher.

Uno de sus encantos es ver a Jessica Fletcher en su papel de escritora. Si bien al principio de la serie es todavía muy amateur, a medida que avanzan las temporadas se convierte en una autora de renombre. Podemos seguir su camino a través de convenciones -donde muere gente-, presentaciones literarias -donde muere gente-, visitas a su editor en Nueva York -donde muere gente-, y en sus retiros para escribir -donde muere más gente todavía-. Sin duda, su trabajo de escritora le confiere esos conocimientos sobre venenos, armas, evidencias forenses y psicología criminal que la convierten en la investigadora perfecta… o en la asesina perfecta. Vamos, ¿es que nadie ha pensado que en realidad Jessica Fletcher es una asesina en serie cuyo modus operandi consiste en incriminar a otros de sus asesinatos?

Bromas aparte, su cabecera es mítica para todos los aficionados a la ficción de detectives, con su música característica y la máquina de escribir funcionando a toda velocidad, un recuerdo de otra época, sin duda, en la que esas tapas de cuero con las palabras Murder, she wrote, eran sinónimo de un sincero entretenimiento y olor a viejas novelas de detectives.

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Series literarias (II): Castle

9 de mayo de 2013 en Autores, best-seller, Novela Negra

Castle

Seguimos con nuestro repaso a esas series televisivas que no son adaptaciones de obras literarias, pero que están relacionadas con el mundo de la literatura. En esta ocasión os hablaremos de una serie que ha alcanzado su quinta temporada en la parrilla norteamericana: Castle.

Richard Castle es un escritor de éxito, dedicado a la escritura de bestsellers de acción y misterio, que vive en Nueva York. En busca de inspiración, decide acompañar a un equipo de homicidios gracias a sus contactos con el alcalde. Gracias a su intuición y pensamiento «de escritor» logra ser de gran ayuda en la resolución de los casos. Además, la detective Kate Beckett pasa a ser su musa para el personaje de Nikki Heat, protagonista de su nueva y exitosa serie.

La verdad es que Castle es una serie tan sencilla como efectiva, con casos que se cierran en cada episodio, un buen arco de largo recorrido que aparece de vez en cuando y una historia de amor resuelta -por el momento- mucho mejor que en otras series parecidas, como por ejemplo Bones. El sentido del humor de los guionistas y la parodia de los tópicos de la novela negra y criminal hacen que la serie pueda volver a explorar lugares comunes sin caer en la repetición o el aburrimiento.

Además, otro de los aciertos de Castle es la recreación del mundo literario profesional del protagonista, con sus plazos, problemas para escribir, firmas, vida pública… por no hablar de sus partidas de póker con otros grandes de la novela negra, como Michael Connelly, que ya ha aparecido en varias ocasiones en la serie.

Sin embargo, una de las cosas que hace de Castle una serie literaria especial es la aparición, en el mundo real, de los libros que Richard Castle escribe en la serie. No me refiero a novelizaciones de la serie, no, sino a los propios libros que van apareciendo protagonizados por Nikki Heat, como Ola de calor, Calor desnudo, Aumenta el calor o Calor helado, varios de los cuales han llegado a ocupar puestos de superventas. Sin duda un ejemplo extraño en la que la ficción fagocita a la realidad, ¿no es cierto?

¿Te ha gustado? Lee entonces: Series literarias (I): The Following

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Series literarias en televisión (I): The Following

2 de mayo de 2013 en Literatura, Terror

The Following

Cada vez son más las series basadas en libros o bien que toman su punto de partida del mundo literario. Un ejemplo de este grupo de series de televisión sería The Following, serie producida por Oterbaks y Warner Bros y que emite la cadena Fox.

The Following está creada por Kevin Williamson, guionista dedicado habitualmente a las películas de terror para adolescentes y que dejó su marca en Scream, Sé lo que hicisteis el último verano o The Faculty, sin dejar de lado la televisión, con series como Dawson crece o The Vampire Diaries (basados en la obra de L.J. Smith).

Pues bien, The Following está relacionada con la literatura de una manera directa: el malvado Joe Carroll es un profesor de literatura y escritor obsesionado con la obra de Edgar Allan Poe, hasta tal punto que, tras un revés de la crítica con su primer libro, decide dar rienda suelta a su fascinación mórbida matando a varias de sus estudiantes. La idea de Carroll (interpretado por James Purefoy) es que la concepción y ejecución del asesinato es una forma de arte. Tras ser encerrado, Carroll recluta a un grupo de seguidores que comparten la misma visión del mundo que él… pronto el agente que lo capturó, y retirado del FBI, Ryan Hardy (papel ejecutado por Kevin Bacon) tendrá que volver para enfrentarse a él.

El desarrollo de la serie se inspira en la obra de Poe, aunque con referencias menos conocidas de lo habitual -nada de pozos y péndulos, por ejemplo-, conexiones nacidas más del análisis literario de Carroll que de las imágenes creadas por el escritor de Baltimore. De ese modo se le da importancia a los ojos de las víctimas por cómo se les trata en relatos como El gato negro.

Además, la idea de la serie se plantea como un juego narrativo en el que la realidad forma parte de una novela que Carroll ha planificado y que va escribiendo a medida que la acción se desarrolla; todos son personajes que bailan dentro del esquema que el autor ha planeado, lo que produce, en ocasiones, situaciones sin demasiado sentido que sólo más adelante cobran significado.

Así pues, The Following no sólo es una serie que toma elementos literarios clásicos, como las obras de Poe, para su desarrollo, sino que introduce un juego metaliterario en el que se integran las reglas de la novela, con su desarrollo, sus momentos de tensión y sus héroes y villanos.

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Edgar Allan Poe

La catedral del mar, serie de televisión

6 de abril de 2013 en best-seller, Histórica

La catedral del mar - Serie de televisión

La serie de televisión basada en la novela de Ildefonso Falcones, La catedral del mar, será una realidad, según han anunciado desde la cadena televisiva Antena 3. Al parecer el proyecto quiere seguir la estela de producciones como Los pilares de la tierra o El laberinto y gozará de un importante presupuesto.

Si bien el proyecto acaba de firmarse, parece un movimiento más que adecuado por parte de Antena 3, ya que la ficción televisiva en España está gozando por un buen momento y parece ya preparada para adaptar novelas de tanto éxito como La catedral del mar. Además, al ser una coproducción con otros países europeos se ha decidido rodarla en inglés para acceder con facilidad al mercado internacional.

La catedral del mar ha sido uno de los mayores éxitos de la industria editorial española de los últimos años, con más de cinco millones de ejemplares vendidos en 43 países. Ildefonso Falcones, además, acaba de publicar su última novela, La reina descalza, uno de los libros que apunta alto para copar las listas de ventas el Día del Libro.

Para los pocos que no sepan de cuál es el argumento de La catedral del mar, decirles que se desarrolla en la Barcelona del siglo XIV y está centrada en la construcción de Santa María del Mar, alrededor de la cual enhebra las andaduras del resto de personajes, en especial las del joven Arnau. Pocos amantes de la novela histórica habrán dejado pasar esta historia que pronto dará el salto a la pequeña pantalla donde, esperemos, logren captar el espíritu que Falcones supo darle a la novela.

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El hombre en el castillo, de Philip K. Dick, serie de televisión

19 de febrero de 2013 en Ciencia-Ficción, Literatura

El hombre en el castillo

Philip K. Dick es uno de los autores más adaptados de las últimas décadas, quizás porque su obsesión con la propia identidad y la aparición de una sociedad consumista y controlada, tanto por estado como por corporaciones, ha acabado por parecerse demasiado a nuestros miedos de hoy en día. La visión de Dick, que en su día no resultó demasiado apreciada, ha acabado por imponerse a otros autores de ciencia ficción, contando siempre con Blade Runner como un referente difícil de batir.

Pues bien, pese a todas las adaptaciones que ha recibido, la que es una de sus mejores obras, El hombre en el castillo, permanecía todavía en el ámbito de lo literario. Ha sido Ridley Scott quien ha decidido dar el paso y lanzarse a la producción de una miniserie para el Syfy Channel en la que van a trasladar la obra de Dick en cuatro episodios de una hora. Frank Spotnitz, muy conocido por su trabajo en Expediente X o Millenium, será el encargado de la mayor parte del guión.

El hombre en el castillo es una ucronía. Dick sitúa la acción en 1962, en un escenario en el que los nazis han ganado la II Guerra Mundial y los Estados Unidos se hallan divididos en dos áreas de influencia, el Este para los alemanes y el Oeste para los japoneses. La historia combina una línea de espionaje con ideas sobre el arte y la literatura propias de Dick. Supongo que se potenciará el componente de thriller, como se suele hacer con la mayoría de novelas del autor americano. El hombre en el castillo ganó el Premio Hugo de 1963 y su concepción y manejo de la ucronía ha sido de gran influencia dentro de la literatura fantástica contemporánea.

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Philip K. Dick
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Las mejores series de televisión basadas en libros

16 de julio de 2012 en Literatura

Justified

Si bien los libros suelen ser asociados al cine, es cierto que desde hace muchos años es la televisión la que ha sido capaz de desarrollar un lenguaje propio para adaptar sus bases literarias. Y es que la televisión permite dos vertientes de las que el cine no es capaz: por un lado es posible seguir el argumento de un libro en concreto sin tener que condensar la historia en menos de dos horas y, además, es capaz de coger un personaje principal y, al mismo tiempo que sigues los libros, ir intercalando y enriqueciendo la narración con nuevos hilos argumentales.

Aunque ahora se dice que la televisión está viviendo una edad de oro, ya hace años que las adaptaciones televisivas de calidad lograban unos altos niveles de audiencia y popularidad. En 1977 se estrenó en la televisión británica Yo Claudio, basada en la obra de Robert Graves, y que podríamos considerar como un referente a la hora de adaptar una obra literaria.

Aunque si hablamos de series de televisión y personajes literarios es inevitable hacerlo de Sherlock Holmes, uno de los puntales de la ficción popular en los últimos cien años. Sus adaptaciones a la televisión han sido muy numerosas y de diversa calidad, aunque habría que destacar dos grandes momentos: el Holmes de 1984 de la ITV protagonizado por Jeremy Brett y el Sherlock de 2011 de la BBC en la que el guionista Steven Moffat actualiza al mito gracias a la interpretación de Benedict Cumberbatch.

El género negro y detectivesco es muy dado a la ficción televisiva. Personalmente destacaría la serie Inspector Morse, creada a partir de los libros de Colin Dexter, que se alargó 23 años -y que tuvo hace poco un homenaje en forma de tv-movie, así como Wired in the Blood, basada en los personajes de Val McDermid. Clásicas son también las series de Poirot y la señorita Marple, como no podía ser de otra forma.

Pero avancemos en el tiempo y dejemos a los clásicos a un lado. De entre las más conocidas en la actualidad podemos destacar sin ningún género de dudas títulos como Dexter, cuyo psicópata original es creación de Jeff Lindsay, los vampiros sureños de True Blood, de Charlaine Harris o Bones, de Kathy Reichs. Tenemos también Las crónicas vampíricas, de L.J. Smith o Gossip Girl, el megaculebrón adolescente sacado de las novelas de Cecily von Ziegesar.

¿Y las rarezas? También las hay, no os penséis que todo son series tan conocidas. A mí me gusta mucho Justified, sacada de un personaje de Elmore Leonard, Jeckyll, también adaptada por Steven Moffat, o la versión más reciente del Red Riding Quartet, de David Peace. The Dresden Files, de Jim Butcher, no acabó de cuajar aunque se deja ver, no así como la infame versión de Cuentos de Terramar que le prepararon a Ursula K. Leguin.

¿Y vosotros? ¿Conocéis alguna adaptación más? ¿Qué títulos echáis en falta de nuestra lista? Recordad que sois vosotros los que hacéis grande estos artículos con vuestras aportaciones en los comentarios.

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De mito literario a héroe de acción

16 de marzo de 2012 en cine, Narrativa, Noticias, Terror

The Raven - John Cusak

Parece que existe desde hace poco cierta tendencia a transformar a personajes tranquilos e intelectuales en grandes héroes de acción al mejor estilo de Hollywood. Y si no que se lo pregunten al fantasma de Conan Doyle, cuyo Sherlock Holmes, ese detective opiónamo amante del violín y de tranquilas elucubraciones en su saloncito de Baker Street, se ha visto convertido en un luchador hiperactivo en las películas protagonizadas por Jude Law y Robert Downey Jr., o en un peculiar analista sin miedo a recorrerse las calles de Londres a pie, acompañado de un ex-militar aficionado a la violencia, en la serie de la BBC Sherlock. Como si con esto no bastara, la CBS amenaza con estrenar otra serie basada en el mítico Holmes, con la actriz Lucy Liu como Watson. Y aprovechando esta moda de glorificar a personajes ligeramente siniestros, dotándolos de características asociadas al héroe moderno del cine, surge John Cusack dispuesto a interpretar a un Edgar Allan Poe muy diferente al que nos habíamos imaginado.

Cusack interpreta al Poe cercano a su muerte, al poeta unos días antes de fallecer, obsesionado con descubrir la identidad de un asesino en serie que reproduce crímenes que aparecen en los relatos del escritor. La película, por tanto, cobra un tono de intriga detectivesca oscura más cercana al guión de Se7en que a cualquiera de los textos del propio Poe. Más allá de la popularidad del escritor, ¿es realmente necesario tomar a figuras clásicas de la literatura y ponerlas en un contexto moderno, adaptarlas a la moda y a las tendencias de las grandes producciones del cine comercial? Habrá quien argumente que este tipo de producto acercará a los más jóvenes y a los menos interesados en la lectura a la figura del autor romántico, del mismo modo que hubo quien argumentó que el Romeo y Julieta de Baz Luhrmann acercaba a sus espectadores al texto de Shakespeare. Personalmente tengo la sospecha de que no irán más allá del mero entretenimiento.

No son los únicos afectados, por supuesto. Mientras la serie Sherlock sostiene la cabeza bien alta gracias a un trabajado guión de escritores como Stephen Moffat (responsable también de la intrigante adaptación a la pequeña pantalla de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde) y a una actuación sobresaliente por parte de los protagonistas, no podemos decir lo mismo de Grimm, que es capaz de introducir en una sola serie todos los tópicos posibles de una producción policíaca, aderezada de actores poco notables, con la excusa de utilizar ideas entresacadas de los relatos más oscuros de los hermanos Grimm. El protagonista es un elegido (¿os suena?), procedente de una larga tradición familiar, con ciertas armas y poderes heredados (¿os suena?), que debe investigar extraños casos de asesinato relacionados con criaturas sobrenaturales (original, ¿eh?), mientras intenta proteger a los que quiere. Tiene un compañero negro que actúa en ocasiones de contrapunto cómico, un jefe maligno y una novia de la que debe distanciarse si no quiere que acabe hecha cachitos por alguna fuerza desconocida; y en vez de descubrir de golpe todo lo referente (y necesario) acerca de su pasado, debe investigarlo para obtener unos pocos datos, de manera dolorosamente lenta pero muy conveniente. Todo un cóctel de todo lo que hemos visto ya mil veces en televisión, que con toda probabilidad tampoco empujará a los espectadores a comprarse un tomo de cuentos de hadas recopilados por los conocidos hermanos alemanes.

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Arthur Conan Doyle
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Cuando los archienemigos se convierten en amantes: el peculiar caso del matrimonio entre la literatura y la televisión

10 de enero de 2012 en Literatura

Televisión y libros

Quién no recuerda aquella conocida frase de Groucho Marx: “Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro”. Parece que desde siempre la televisión ha sido antónima de cultura, de conocimiento, mientras el libro se ha considerado parangón del aprendizaje. Del mismo modo, el formato largo y elaborado de la novela es muy distinto a la entrega rápida e inconsecuente de la serie de televisión. Hasta ahora, claro.

Ya hemos hablado aquí en Lecturalia de algunas adaptaciones planeadas por el canal estadounidense HBO, que ya ha tenido en sus manos, con un éxito indiscutible, obras maestras de la televisión como Deadwood o Juego de tronos, al igual que planea adaptar a la pequeña pantalla a grandes nombres de la literatura contemporánea como Jonathan Franzen (Las correcciones) o Neil Gaiman (American Gods). No es casualidad que HBO siga apostando por las adaptaciones literarias, incluso con producciones orientadas a un público un poco más joven (True Blood). No se trata sólo de contar con una fuente casi inagotable de material, sino de percatarse de que adaptar no sólo el argumento sino también el ritmo de una novela produce, con frecuencia, resultados espectaculares. En Juego de tronos, la atención al detalle es tan obsesiva como en la obra de Martin, y la ambientación igual de meticulosa, pero es el enredo lento y complejo de personajes el que nos absorbe, el hecho de que la acción transcurra de una manera distinta a la habitual, totalmente al servicio de los personajes, como ocurre en otras series de la misma cadena (Carnivale, Roma) o de otras similares como Showtime, que también cuenta con adaptaciones de libros de gran éxito (ahí tenemos la tenebrosa Dexter). Por primera vez, nos encontramos con creaciones televisivas donde por fin los protagonistas son los propios personajes, que se definen a través de sus actos, sus gestos y su diálogo, apoyados por un cásting que antepone la calidad a la fama y popularidad de sus intérpretes.

En España no solemos tener tanta suerte con las adaptaciones de libros para televisión, pero la influencia estadounidense es poderosa y sin duda nos encontraremos pronto con algún amago imitativo. Ya hay ejemplos de libros y series que interactúan con relativo éxito comercial, como es el caso de la serie de libros de Águila roja de Andrés Carrión, ambientada en la serie televisiva homónima, y de series nacionales basadas en libros de éxito, como ocurrió en su momento con Celia, inspirada por los libros infantiles de Elena Fortún, o con Cañas y Barro (basada en la obra de Blasco Ibáñez), ejemplos que han gozado de una gran respuesta del espectador sin ofrecer necesariamente una calidad óptima. Esperemos que, tanto en nuestra televisión como en otros canales que se atreven con producciones narrativas propias, podamos disfrutar en el futuro de cada vez más creaciones de calidad que nos acerquen más a la escritura de talento y a las adaptaciones íntegras. Un matrimonio de éxito entre la novela y la serie de televisión sería, sin duda, de un provecho incalculable para todos los amantes de la buena narración, tenga esta el formato que tenga.

Así que aprovechamos una vez más para preguntar a nuestros lectores: ¿Qué grandes obras te gustaría ver llevadas a la televisión? ¿Y cuáles de las adaptaciones televisivas del presente o del pasado han estado a la altura, a tu juicio, de la novela en la que se basaban?

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El bicentenario de Charles Dickens

5 de octubre de 2011 en Actividades, Autores

Drood

Si en 2012 sobrevivimos al temido apocalipsis, o cambio de era, o sea lo que sea lo profetizado por el calendario maya, nos esperan grandes celebraciones. Una de las más significativas, y que los británicos esperan con ansia, es el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens, uno de los grandes de la literatura anglosajona (y de la literatura universal). Aunque fue muy prolífico, la mayoría conocerá el nombre por obras como Oliver Twist o David Copperfield, gracias a sus frecuentes adaptaciones al cine y a la televisión (adaptaciones a las que se sumarán nuevos proyectos que tiene en marcha la BBC inglesa, concretamente de Grandes esperanzas y de El misterio de Edwin Drood). La página web Dickens 2012 ofrece una interesante recopilación de todos los actos y eventos que acompañarán al aniversario, no sólo en el Reino Unido sino por todo el globo.

A pesar de que hablamos de un escritor de la era victoriana, Dickens mantiene una popularidad envidiable a día de hoy. Esto puede explicarse en parte por el carácter moderno de sus escritos; el propio ritmo, que se debía a la publicación de sus novelas de manera seriada, hace uso de frecuentes cliffhangers, propios de series de televisión actuales, y sus personajes son tan completos, tan redondos que, a pesar de la diferencia entre el londinense medio de hace más de cien años y el contemporáneo, aún reconocemos rasgos dignos de empatía lectora. Por otro lado, su mordaz sentido de la crítica y su ejercicio como testigo ante la injusticia de la diferencia de clases y el lamentable estado, en concreto, de la clase obrera, se mantienen vigentes en una sociedad que en algunos aspectos apenas ha cambiado. Además, el escritor conserva ese aura de interés que rodea a todos los que han sufrido (o gozado) de una vida tumultuosa y apasionada, e incluso se fue a la tumba con un importante misterio literario, el de la resolución de su novela policíaca El misterio de Edwin Drood, que se estaba publicando de manera periódica cuando él falleció, y de la que no se han encontrado notas ni información que ayuden a desvelar el final de una trama que el propio Dickens había definido como novedosa y sorprendente. Se han elaborado numerosas hipótesis acerca de la respuesta definitiva al enigma que presenta la última novela del escritor, pero la conclusión inevitable es que su solución murió con éste. En cuanto a su próxima adaptación televisiva, la escritora Gwyneth Hughes se ha ocupado de buscarle un digno y plausible final a una nueva serie que llegará de la mano de BBC Four; pero Grandes esperanzas es aquella por la que los lectores muestran mayor interés, debido a que su nueva adaptación cinematográfica se estrenará en BBC One el día del aniversario del nacimiento del escritor. Tras las que son posiblemente las adaptaciones más populares, la de 1946 de David Lean con Jean Simmons y Alec Guinness y la de 1998 de Alfonso Cuarón con Ethan Hawke y Gwyneth Paltrow, será interesante ver una nueva interpretación de la inmortal historia de Pip, el niño cuya vida se complica terriblemente tras ayudar a un fugado de la justicia.

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Serie de televisión para American Gods

5 de septiembre de 2011 en Fantástica, Literatura, Noticias

American Gods

Cuando los aficionados a la fantasía todavía estábamos aplaudiendo la excelente adaptación de Juego de Tronos a la pequeña pantalla, la cadena estadounidense de televisión HBO, sinónimo de calidad y grandes producciones que nada tienen que envidiarle al mejor cine, anuncia que acoge en sus brazos a la muy singular American Gods de Neil Gaiman. Gaiman, como no es de extrañar, se muestra encantado con la noticia, probablemente con la seguridad que otorga saberse en manos de los mismos que permitieron a George R. R. Martin un control casi absoluto sobre el guión de la primera temporada de Canción de hielo y fuego.

American Gods se publicó en 2001 por primera vez, y se ha reeditado recientemente en una versión revisada ampliada por el autor. Recoge algunos conceptos que ya trató Gaiman en sus novelas gráficas: en concreto, la antropomorfización de figuras mitológicas y su existencia paralela a los seres humanos, sobreviviendo gracias a la fe de éstos. Aparece también el personaje Anansi, el dios araña, que retomaría Gaiman en su posterior Los hijos de Anansi. American Gods se llevó en su momento nada menos que el premio Hugo, el Nebula, el Locus y el Bram Stoker, entre otros muchos galardones. También fue el primer libro en transmitirse, frase a frase, a través de la red social Twitter. La obra es un homenaje del autor a la Norteamérica más mágica y profunda, la que transmite en ocasiones Stephen King en sus novelas a través de desiertos y extraños personajes, retratando un panteón único de semidioses y divinidades casi olvidadas, que malviven como pueden, desapareciendo poco a poco en una sociedad que ya no los necesita, sustituidos por dioses nuevos, más poderosos.

La adaptación a serie será producida por Playtone, dirigida ni más ni menos que por Tom Hanks, una productora que ya se ocupó de series de elevada calidad como The Pacific o Band of Brothers. El guión estará a cargo de Robert Richardson (más conocido como director de fotografía de películas como Malditos Bastardos o Shutter Island) y del propio Gaiman. Playtone también tiene su propia discográfica, con la que ha creado la banda sonora de varias de las series y películas de la productora, por lo que cabe la posibilidad de que también se ocupe del contenido musical de American Gods.

Por otro lado, parece ser que la novela Buenos presagios, escrita por Gaiman a medias con Terry Pratchett, podría ir por el mismo camino, si bien se desconoce qué cadena se ocuparía de realizar la serie (sí se sabe que el proyecto estará vinculado a los célebres Terry Jones y Gavin Scott). Sea como sea, tanto Pratchett y Gaiman suelen desconfiar de cualquier mención a Buenos presagios, que desde el 2001 ha ido de mano en mano, circulando por todo Hollywood (en principio iba a ser un proyecto cinematográfico). Según Pratchett, la diferencia entre él y Gaiman en lo que se refiere a proyectos de cine es que Gaiman no se cree que sucederán hasta que está sentado delante de la pantalla, comiendo palomitas, y Pratchett, directamente, no se cree que sucederán.

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