Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas con etiqueta ‘libros’

Los libros efímeros

28 de mayo de 2012 en Actividades, Literatura

Librerías y libros viejos

Tener un libro entre las manos es una experiencia vital, su peso, su olor, su tacto… un libro asocia imagen y concepto, un libro es cultura además de ser un objeto. Esa asociación se ha conseguido tras varios siglos en los que el uso del libro apenas ha cambiado. Su diseño se ha estilizado y su producción se ha perfeccionado al máximo, pero, en definitiva, un libro del siglo XIX se usa igual que un libro del siglo XX.

Uno de los grandes puntos a favor de los libros es que nos hacen sentir que fijan la cultura. El conocimiento está ahí, entre sus páginas, son el vehículo entre el mundo de las ideas y el mundo real, no importa lo que pase fuera, una vez el libro está escrito servirá para siempre, todos podrán acceder a él. Por eso acumulamos libros, por eso pensamos que un libro no se puede perder, ni tirar, ni destruir, ya que siempre, en algún lugar, le puede servir a alguien. No sé vosotros, pero a mí me sienta fatal ver libros en la basura, aunque es cierto que cuando se transforman en obras de arte no me afecta en absoluto, ya que lo considero una manera de reciclaje.

Reciclaje, ese es un tema interesante. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en el impacto ambiental de la industria editorial? Tened en cuenta que una vez que se produce un libro tiene un número determinado de usos/lecturas y se acabó. Muchos libros son leídos una vez durante su vida útil, otros ni eso. Los hay, claro, que acaban en bibliotecas y colegios y en muy poco tiempo pasan por decenas de manos. Muchos acaban en casas particulares y son leídos tres o cuatro veces. No voy a descubriros nada si os digo que los libros están hechos de papel, claro, y que la industria papelera no es precisamente de las menos contaminantes. Lo normal sería que cuando un libro ya no va a ser leído más pasara a una biblioteca, a una ONG o al cubo de reciclaje. Sin embargo, no lo hacemos. Ese libro es nuestro, ese pedazo de conocimiento se queda en casa, en nuestra librería. Aunque sepamos positivamente que no volveremos a leerlo nunca más, aunque fuera un best-seller malo malísimo; como mucho lo prestaremos con la esperanza de que no vuelva a casa.

Y es que los libros no son sagrados. Tendríamos todos que tenerlo en cuenta. No son vasijas receptoras de cualidades eternas. Si dejas un libro en el exterior verás que tarda menos de un año en desaparecer por completo, pero sólo unas pocas semanas en dejar de ser útil. Los libros que atesoras en casa sin un complejo sistema de climatización no vivirán para siempre, se irán degradando poco a poco -liberando esos olores que tanto gustan- antes de volverse quebradizos y ser atacados por hongos y gusanos. No tenemos libros como los viejos incunables en casa, no nos engañemos, la vida útil de los libros no llegará en muchas ocasiones a nuestros nietos. Y eso con suerte.

Por eso me gustaría que todos pensáramos bien en lo que hacemos con los libros que atesoramos en casa. Es cierto que un libro puede servir a mucha gente antes de que el uso lo degrade, no somos quienes para negarle esa vida. ¿Tienes libros en casa que no usas? ¿Que sólo leíste una vez? ¿Que te regalaron y ni siquiera has abierto? Dónalos, regálalos, llévalos a una biblioteca, ponlos en puntos bookcrossing, pero no dejes que la cultura desaparezca poco a poco entre las cuatro paredes de una habitación cerrada. Debería ser libre. En el mejor de los sentidos.

Decorando con libros

12 de diciembre de 2011 en Literatura

La pasión por los libros es una pulsión difícil de ocultar. A los que nos gusta leer a cualquier hora y cualquier lugar solemos traspasar ese gusto por los libros a todos los aspectos de nuestra vida, siendo nuestra casa un lugar donde se nos reconoce a primera vista, bien sea por las largas estanterías llenas de libros o por las pilas de novelas que esperan su lugar, amontonadas por todas partes.

Pues bien, si por fin habéis arreglado vuestra casa, no tenéis libros en bendito desorden hasta debajo de los sillones y vuestra mesita de noche no alberga una copia a escala de la Biblioteca Nacional -como es mi caso, por desgracia-, os recomiendo esta galería de tipos de papel pintado relacionado con la literatura, una verdadera maravilla con distintos estilos que a mi me ha convencido. En cuanto despeje alguna pared de libros, seguro que encuentro espacio para poner más… libros dibujados.

Papel pintado
Papel pintado

La verdad es que son impresionantes y espero que puedan comprarse en España algún día. Podéis pegar un buen vistazo a la colección completa aquí. Por si acaso, ¿conocéis otros diseños parecidos? La respuesta, como siempre, en los comentarios.

Cuatro opciones para disfrutar del terror

31 de octubre de 2011 en Autores, Literatura, Terror

Lectura de Halloween

Se acerca la noche de Halloween, Samhain o de Todos los Santos, habitual rito que nos acerca un poco más a la oscuridad de los días cortos y anuncia la pronta llegada del invierno, al menos aquí, en el hemisferio norte, puesto que en el sur es otra cosa bien diferente.

De todas formas, además de todas las fiestas, marchas zombis y demás celebraciones que han acabado por inundar, y no sé si desvirtuar, esta noche de raíces milenarias, existe la posibilidad de quedarse en casa con un buen libro de terror en las manos y dejar que la imaginación nos guíe. Pero la duda existe: ¿qué libro escoger?

Podría ser un ejemplar de ajada portada, conseguido en un destartalado mercadillo de segunda mano, entre ejemplares de autores griegos que no recuerdo, repleto de antiguas historias de péndulos, pozos y gatos maléficos, y cuyas palabras, escogidas con especial atención, son capaces de despertar en el lector que se atreva con sus páginas un sobrecogimiento tal que sería necesario tener a mano una copa de coñac añejo, sólo con el propósito medicinal de aliviar el corazón por si un cuervo entrara revoloteando en la habitación.

Claro que una historia con algo más de ritmo no estaría mal. Que se desarrolle entre los maizales interminables del centro de los Estados Unidos. Sin duda un lugar anclado en los años setenta, con un clérigo de firmes convicciones ultraconservadoras y con el conflicto latente de un adolescente al llegar a la edad adulta incapaz de controlar sus poderes mentales. Una matanza. Algo de sexo. Música country y un coche viejo sin aire acondicionado. El miedo está servido.

Otra opción sería rebuscar hasta encontrar el libro encuadernado con piel marrón que guardaba el abuelo en el fondo de un viejo baúl, en la casa de la playa que tenía en el norte. Apenas lo he leído un par de veces, pero he visto entre dibujos temblorosos figuras de aspecto indescriptible, mezcla de pez y humano, de tentáculos y nubes, junto a ecuaciones de una matemática que no comprendo. Quizá esta noche sea la indicada para tratar de descifrar el legado de la familia.

Por si acaso tanta ecuación me aburre, que también podría ser, he dejado junto a la mesita de noche una antología de cuentos. Dicen que quien la lee conoce el poder de la carne, capaz de doblar las entrañas de una persona al marcar la hoja que la describe. También he dejado unas tijeras por si decido ir un poco más allá y recortar lo que no me gusta de mis amigos.

En fin, nada mejor que disfrutar una noche de terror con Poe, King, Lovecraft o Barker. ¿Y vosotros? ¿Con quién vais a pasar la noche más terrorífica del año?

Autores relacionados:
Clive Barker
Edgar Allan Poe
H. P. Lovecraft
Stephen King

Una torre de Babel de libros e idiomas

11 de mayo de 2011 en Actividades, Arte, Noticias

Babel de los libros

No podemos decir que no nos guste este tipo de iniciativas, pese a que a muchos les parece que un libro, sea cual sea, no debería desperdiciarse jamás de los jamases. En Buenos Aires han levantado una torre de 25 metros de altura compuesta de más de 30.000 libros en una iniciativa dedicada a la designación de la ciudad argentina como Capital Mundial del Libro para el año 2011.

Siete pisos de libros de todos los tamaños y colores apilados en esta fantástica espiral heterogénea, creada por la artista Marta Minujín, que será visitable en grupos de hasta cien personas que también podrán disfrutar, además de las vistas y el envidiable ambiente, de una banda sonora creada para la ocasión y que usa la palabra libro pronunciada en todos los idiomas.

Los libros han sido donados por numerosas embajadas y también a partir de donaciones particulares tras una campaña dedicada a recoger «ladrillos» para la construcción de esta peculiar torre. Pero que no se alarmen, como ya hemos dicho, los defensores a ultranza de los libros: el último día de la instalación, el 28 de mayo, los visitantes podrán llevarse un libro de la torre y llevárselo a casa. El resto pasará a formar parte de una biblioteca multilingüe pionera en Buenos Aires.

No es la primera construcción que vemos con libros, ya os hemos hablado en otras ocasiones de otros artistas con ideas parecidas, pero creo que es la primera vez que los libros en cuestión son reutilizados y no son simplemente un elemento simbólico, sino que se pretende que su vida continúe más allá de esta torre de Babel que, al contrario de la original, acabará sus días uniendo a las personas a través de decenas de idiomas diferentes.

Vía: Clarín

Lee un libro diez minutos al día y salva la industria editorial

Leer en la cama

Leer antes de dormir tiene múltiples ventajas. Ya hemos hablado aquí en Lecturalia en varias ocasiones sobre los beneficios que tiene la lectura en sí, y el cerebro, a nivel práctico, funciona como un músculo: cuanto más lo usas, más se desarrolla (y qué mejor forma de ejercitarlo que disfrutando de una buena lectura). Además, está más que demostrado que leer antes de dormir nos ayuda a relajarnos, a vaciar la mente de los problemas y preocupaciones diarias, lo que nos ayuda a conciliar el sueño. Más aun, yo diría que puede tener efectos beneficiosos en nuestro subconsciente, ayudándonos a experimentar sueños más elaborados e interesantes.

Pero más allá de los beneficios de la lectura como tal, y el añadido efecto de leer antes de dormir, algunos creen que puede tener un importante efecto comercial. El escritor canadiense Sean Cummings, que se define a sí mismo como autor de “fantasía urbana”, ha iniciado un proyecto llamado Save Publishing que parte de la siguiente idea: si todos leemos diez minutos al día (Sean propone hacerlo antes de dormir, por las razones que ya hemos enumerado y por tratarse de un rato que podemos permitirnos dentro de una vida frenética y una agenda apretada), consumiremos más libros y estaremos ayudando a la industria editorial. Esta idea cumpliría así tres objetivos fundamentales: elevar la venta de libros, salvando un sector en crisis; promover la lectura en general; y ofrecer a los lectores una disciplina positiva en sus hábitos de ocio, con todas las ventajas ya mencionadas. Cummings afirma que no es necesario que se lea antes de dormir, puede ser en cualquier momento del día, pero el momento de meterse en la cama es seguramente el más cómodo y tentador, sobre todo para personas que no tengan costumbre lectora. Tiene su lado promocional, ya que anima a los lectores a publicar en su red social favorita qué están leyendo, e informar sobre el progreso de su nuevo hábito. El punto de venta más importante de la idea es su propia página de Facebook.

Lo curioso de la propuesta de Cummings es que no se limita al formato tradicional de libro en papel. Afirma que podemos leer cualquier cosa, desde un ebook a una revista o un periódico. Lo importante es competir con otras formas de ocio, abandonar durante unos minutos el ordenador, el teléfono móvil o la televisión, para poder introducir la lectura dentro de nuestro día a día. Esto crearía más consumidores de literatura, lo cual, de una forma u otra, favorecería al comercio del libro.

Reconozco que, pese a las buenas intenciones de Cummings, el proyecto tiene una limitación significativa. Las personas que se interesarán por éste serán, seguramente, aquellas que ya sean lectoras y bibliófilas. Es decir, está predicando a los conversos, a los que ya consumen literatura. El éxito de una propuesta de este estilo radicaría en su capacidad de propagación. Si todos consiguiésemos, mediante nuestra red social tanto física como virtual, incitar a los no lectores, habríamos conseguido algo realmente espectacular. Para esto haría falta, cómo no, un trending tremendo, una completa revolución. ¿Es esto posible? Depende, en última instancia, de nosotros mismos. Si en vez de las opiniones turísticas de Bisbal pudiésemos poner una iniciativa así en la cima de Twitter, Facebook y el mundo blog, si pudiésemos convencer a periódicos y otros medios para promocionar causas como ésta en vez de indignarnos con el último comentario jocoso de cualquier articulista del País, es posible que la élite de la red 2.0 consiga, por una sola vez, alcanzar una meta desinteresada, noble y, ante todo, de beneficio real y recíproco.

Los cinco libros de Moisés

19 de julio de 2010 en Literatura

Moises

Si dentro de la Biblia hay libros que puedan ser considerados importantes y que hayan influido en las sociedades cristiana y judía (y, en menor medida, en el Islam), estos son sin lugar a dudas los cinco primeros, el denominado Pentateuco, conformado por los textos que, en la tradición cristiana, son conocidos como Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Dentro de las tres categorías de libros que se han fijado para la Biblia (libros históricos, sapienciales y proféticos) estos cinco son, técnicamente, históricos, aunque habitualmente, y dada su importancia, se les suele encuadrar en una categoría separada y exclusiva para ellos. Esto responde a la propia naturaleza de los textos, que narran la historia de la humanidad desde su creación hasta la muerte de Moisés. Es el mismo Moisés al que se atribuye la elaboración del Pentateuco, y son estos los libros más importantes para el judaísmo y los que integran la Torá. Para los judíos la Torá es “la Ley”; para los cristianos se suele utilizar el término “ley mosaica” o “ley de Moisés”. La influencia de estos cinco controvertidos libros en ambas religiones es indudable.

Se podría decir que la práctica totalidad de las teorías judeo-cristianas más controvertidas desde el punto de vista científico e histórico aparecen en los cinco libros escritos supuestamente por Moisés: el creacionismo, teoría ya superada excepto en círculos extremistas (y que incluso es considerada como “metáfora” por varias iglesias, entre ellas la católica), queda explícito en el primero de los libros, el Génesis, a través de la archiconocida historia de la creación del mundo, de los animales y plantas que lo pueblan y, en última instancia, del ser humano, todo ello de la mano de un mismo ente (Dios) y en un tiempo récord, lo que supuso un grave problema a investigadores de siglos posteriores, que difícilmente pudieron casar la teoría de la creación recogida en la Biblia con los descubrimientos científicos y arqueológicos que demostraban que el hombre, si bien no viene del mono (como habitualmente se cree), sí posee un tronco evolutivo común con algunas especies de primates, en especial los llamados grandes simios. El creacionismo sigue siendo la teoría oficial acerca del nacimiento de la raza humana para millones de personas en todo el mundo.

El Génesis no habla solamente de la creación, desde luego, y allí podemos encontrar las historias referentes a Abraham, Jacob y José, entre otras, que hacen referencia (sumadas a la de Adán y Eva) a la Promesa, la Elección (del pueblo judío como escogido por Dios) y la Alianza entre Dios y los judíos. El Génesis, que evidentemente no fue escrito por Moisés y que con seguridad recoge (sobre todo en su primera parte) retazos de la tradición oral de los pueblos judíos de la Antigüedad, parece haber sido manipulado posteriormente a su confección para obviar ciertos temas “incómodos” para la sociedad judía, entre ellos el peso de la mujer en la religión. Hay que recordar que la religión judía, monoteísta y con un dios varón, se hizo fuerte en una zona de Oriente Próximo en el que el culto a una Diosa Madre (a veces relacionada con la Luna, otras con la naturaleza), que ellos llamaron Astaroth (equivalente a la Inanna sumeria, la Ishtar acadia o la Astarté mesopotámica, todas ellas provenientes de una tradición fenicia que no podía ser desconocida para los judíos) estaba muy arraigado. Convenía hacer hincapié en un Dios todopoderoso, varón, y que, por añadidura, había elegido libremente a los judíos y había pactado con ellos para ser su única deidad (no es cierto, pues, que el pacto fuera desinteresado: Yahvé, en realidad, está eliminando la competencia más directa, en este caso la de docenas de cultos orientales provenientes del Creciente Fértil o incluso de Europa).

Siendo serios, los cuatro libros siguientes tampoco son atribuibles a Moisés, ni siquiera aunque él sea parte activa de la historia que se está contando (después de todo, en el Éxodo, que narra la salida de Egipto del pueblo judío, Moisés juega un papel más que fundamental). Números, también muy histórico (y algo exagerado), o el Levítico, el más interesante de los cinco desde mi punto de vista al mostrarnos la religiosidad judía de la época en toda su ruda desnudez, no pueden sino ser transcripciones de la tradición oral de la época en que se escribieron, muy posterior a Moisés, pero es el quinto, el Deuteronomio, el que no deja lugar a ninguna duda, ya que ciertos aspectos de la decadencia en las costumbres que se mencionan, así como ciertas referencias documentadas a hechos concretos, son obligatoriamente posteriores a la muerte del supuesto autor.

Libros relacionados:
La Biblia

Thrall, el señor de los clanes

10 de julio de 2010 en Fantástica, Literatura, Mundo Editorial

Thrall

Hablar de World of Warcraft es difícil, muy difícil, si el que lo hace no quiere herir susceptibilidades. Ocurre exactamente lo mismo con muchos otros productos que han generado el denominado “fenómeno fan”, ya sean del ámbito de la literatura (Harry Potter o Crepúsculo serían dos ejemplos recientes muy válidos), la música, el cine o la televisión. A nadie en su sano juicio se le ocurriría iniciar una conversación que empezara con un contundente “Esta serie me parece muy mediocre” teniendo como contertulios a media docena de losties convencidos (estoy hablando, por supuesto, de la serie de televisión que más ha dado de sí en la última década, “Perdidos”). Ir a un concierto de Miley Cirus o Tokyo Hotel con una camiseta alusiva a la baja calidad de su música desencadenaría, sin lugar a dudas, un linchamiento.

Para los que no sepan de qué estoy hablando al referirme a World of Warcraft (a partir de ahora usaré las siglas WoW, que además es el término que sus seguidores suelen utilizar), hay que decir que no es más que un videojuego. O una saga de videojuegos, según se mire, pues el actual WoW ya ha tenido unas cuantas expansiones y se alimenta del imaginario ya expuesto de forma más escueta en la añeja saga Warcraft, de la que existieron tres partes (estamos hablando, por tanto, de una serie de videojuegos que han ido apareciendo en los últimos dieciséis años). En WoW se recrea un mundo de fantasía situado principalmente en el planeta Azeroth y en el que aparecen elementos reconocibles en otros universos fantásticos de la literatura y el cine tales como dragones, elfos, orcos, enanos y gnomos. El WoW como tal vio la luz en noviembre de 2004 y su fama, lejos de decrecer, ha ido aumentando con el tiempo, dejando en la estacada en todos estos años a todo competidor que le intentó quitar el trono de juego online más popular dentro de la categoría MMORPG (en cristiano: videojuego de rol multijugador masivo en línea).

Actualmente WoW tiene más de diez millones de suscriptores que pagan religiosamente su cuota mensual de casi quince euros. Una simple multiplicación nos hará notar que estamos hablando de una gallina de los huevos de oro a la que la piratería, que haberla hayla (son centenares los “servidores pirata” que ofrecen el juego de forma gratuita) no sólo no afecta negativamente, sino todo lo contrario, actuando como cebo para miles de jugadores que, cansados de sus carencias técnicas, deciden pagar el juego oficial. Ante un fenómeno de este calado, los dueños de WoW, la compañía Blizzard, no podían olvidarse de ampliar los productos relacionados con la franquicia: así, dentro de no mucho aparecerá en los cines, y de la mano del director Sam Raimi (el mismo que hace que cada nueva película de Spiderman sea un nuevo récord de taquilla), el film Warcraft. Blizzard no se ha limitado a esto: han aparecido productos relacionados con WoW tales como juegos de tablero, juegos de cartas, figuras de colección, ropa, cómics (de la mano nada menos que de DC) y, por supuesto, libros.

WOW

Los libros basados en el universo de World of Warcraft, y de ahí mi hincapié inicial en lo de las susceptibilidades, no van a ganar ningún premio literario, eso es seguro, y se pueden situar a la altura de todas esas series literarias que han nacido al amor de una franquicia repleta de fanáticos (por poner dos ejemplos sangrantes, ahí estarían Warhammer y Star Wars). Por no ser, no son ni siquiera totalmente fieles a la historia que durante años los aficionados han ido aprendiendo conforme recorrían Azeroth junto a sus personajes virtuales. No dejan de ser interesantes, eso sí, para conocer algo de la intrahistoria de este planeta y sus razas, pero desde luego no son recomendables ni para personas que no conozcan WoW ni, desde luego, para simples jugadores ocasionales.

Llama la atención que al tiempo que la que es seguramente la mejor novela ambientada en este universo imaginario (Warcraft 2: El Señor de los Clanes, de Christie Golden) está narrada desde el punto de vista de la Horda (los aparentes “malos” de Azeroth), la película a estrenar se hará desde la perspectiva de la Alianza (los aparentes “buenos”). Dado que los fanáticos del videojuego se han alineado con una u otra facción hasta límites rayanos en el extremismo religioso, cabe preguntarse si desde Blizzard se está fomentando la visión de que los Aliados son más de ver imágenes en una pantalla de cine mientras comen palomitas siendo, en cambio, los Horda más propensos a sentarse delante de un libro para imaginar todo lo allí narrado. Ante esta apresurada impresión, y de nuevo sin ánimo de herir susceptibilidades, sólo tengo algo que decir: ¡Por la Horda!

Autores relacionados:
Christie Golden
Libros relacionados:
Crepúsculo
Thrall, el señor de los clanes
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Harry Potter

Páginas y páginas sobre fútbol

29 de junio de 2010 en Autores, Literatura

Fútbol Madrid

Como cada cuatro años, el verano se convierte en el paraíso de los aficionados al deporte más popular del mundo. Las treinta y dos mejores selecciones nacionales se enfrentan en una competición, la Copa Mundial de Fútbol, que este año se desarrolla por primera vez en el continente africano. Los equipos africanos empezaron a tomar notoriedad a principios de los años 80, y algunos han conseguido pequeñas “machadas”, por ejemplo Argelia en 1982, en donde llegó a ganar a Alemania Federal, o Camerún en 1990, equipo que maravilló a todos y que llegó hasta cuartos de final de la mano del genial e inigualable Roger Milla.

El fútbol genera cada año páginas y páginas de información en prensa especializada y generalista, dándose el caso de que en muchos países son precisamente los diarios de prensa deportiva (y deporte, desgraciadamente, es equivalente para muchos a fútbol) los más vendidos, caso del diario Marca en España o el Olé en Argentina. Pero, no sólo eso: en cualquier librería podremos encontrar cientos de títulos que hacen referencia al fútbol, algunos bastante curiosos.

En primer lugar, son bastantes los libros escritos por periodistas deportivos pormenorizando la historia del balompié o relatando anécdotas de todo tipo. De este género serían los títulos 366 historias del fútbol mundial que deberías saber, de Alfredo Relaño, y De la Naranja Mecánica a la Mano de Dios, de Julio MaldonadoMaldini”, dos de los periodistas deportivos más populares de la prensa española. El caso de este último es especialmente interesante: alejado del paroxismo de muchos de sus compañeros de profesión, “Maldini” es una auténtica enciclopedia andante del fútbol, siempre comedido en sus declaraciones.

También son comunes las biografías y autobiografías de jugadores, técnicos y directivos, dando visiones muy particulares sobre el mundo que rodea al deporte. Desde textos panegíricos como Cristiano Ronaldo. Sueños cumplidos, del periodista Enrique Ortego, a aproximaciones al management y al márketing deportivo como Bienvenido al mundo real, de Sandro Rosell (recientemente elegido de forma abrumadora como nuevo presidente del FC Barcelona) o relatos sobre las interioridades, no siempre muy transparentes, del mundo de los fichajes, como Casi toda la verdad, de Josep Maria Minguella. El libro de Rosell, lanzado ya hace unos años en idioma catalán, tuvo una gran acogida entre el público, llegando casi a los cien mil ejemplares vendidos, dándose la circunstancia de que los beneficios de la publicación estaban destinados al deporte paralímpico.

Pero existen libros sobre fútbol encuadrados en casi cualquier categoría que nos podamos imaginar: libros sobre técnica, táctica y entrenamiento físico a docenas, por supuesto, pero también novelas (Cuando éramos los mejores, de J. J. Armas Marcelo), incluso de ciencia ficción (Madrid, de Daniel Mares, que se desarrolla durante una futura final de Champions League entre Real Madrid y FC Barcelona), ensayos que rayan el thriller (El caso Di Stéfano. Toda la verdad sobre el caso que marcó una época, de Xavier G. Luque y Jordi Finestres, y que habla sobre las supuestas presiones del régimen franquista para que el genial jugador hispano argentino recalara en el Real Madrid y no en su acérrimo rival barcelonés), cómics (como El deporte de Gallego y Rey: su original visión del fútbol, o la versión en viñetas de la historia del Atlético de Madrid o del Valencia, llamadas respectivamente ¡Atleeeti! y Amunt València), atlas (Atlas Ilustrado de Fútbol, de Eduardo Trujillo Correa), ensayos pretendidamente serios (como A ras de yerba. Apuntes futboleros, del prestigioso escritor Montero Glez), libros juveniles e infantiles como para llenar un barco, libros de colorear, poemarios (sí, poemarios), sesudos análisis sobre la repercusión global del fútbol en la sociedad (como El fútbol como ideología, de Gerhard Vinnai) y, aunque cueste creerlo, también libros de autoayuda (como Todo lo que sé de la vida me lo enseñó el fútbol. Inspiraciones para que la pelota corra a tu favor en el día a día, de Francis Amalfi). Para que luego digan que los aficionados al fútbol no leen.

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Alfredo Relaño
Daniel Mares
Enrique Ortego
Francis Amalfi
Gerhard Vinnai
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366 historias del fútbol mundial que deberías saber
A ras de yerba
Bienvenido al mundo real
Casi toda la verdad
Cristiano Ronaldo: Sueños cumplidos

Los libros y el Mundial de Fútbol de Sudáfrica

14 de junio de 2010 en Literatura

Mundial Sudáfrica

El Mundial de fútbol de Sudáfrica está en pleno auge, los balones ruedan por las pantallas de miles de televisores mientras los locutores deportivos se hacen los dueños de la programación, los informativos apenas van más allá de los resultados, resúmenes y anécdotas del día anterior y el deporte rey se vuelve tirano mediático imponiendo su dominio sobre nosotros, pobres mortales.

Claro que… existen los libros, pequeños oasis de cultura escritos por nobles bienpensantes que con su pluma fueron capaces de crear cizallas con las que cortar las cadenas que nos atan a partidos que, en ocasiones normales, no veríamos ni aunque nos pagaran. Existen, pues, libros como los siguientes:

El fútbol es así (Soccernomics), en el que Simon Kuper y Stefan Szumanski analizan el mundo de la economía futbolera y desgranan una serie de absurdas estadísticas acerca de países, jugadores, entrenadores y dirigentes.

366 historias del fútbol mundial que deberías saber, en el que Alfredo Relaño tira mano de documentación y dispara cientos de anécdotas y situaciones curiosas ideales para que los jóvenes locutores deportivos puedan intercalar frases humorísticas y quedar como unos verdaderos expertos.

Juego sucio. Fútbol y crimen organizado, con el que Declan Hill se ha ganada un montón de amigos que esperan su aparición por alguno de los campos de fútbol que antes frecuentaba. Dedicado para todos aquellos que pensaban que un negocio tan poco controlado como el fútbol, en el que se mueven cientos de millones de euros, era opaco a mafias, estafadores y demás calaña en la que, por supuesto, no se incluyen especuladores inmobiliarios.

Para los técnicos del balón que se pasan los partidos señalando las malas tácticas de entrenadores y que, si pudieran, correrían a la banda para corregir la posición de ese extremo que no baja ni a la de tres, existe el Tratado general de fútbol, de Jorge Castelo, con el que podrá aprender nuevas formas de aburrir más a su pareja.

Pero no todo es fanatismo y sinrazón, existe la Futbolsofía, libro con el que Carlos Goñi intenta extraer sentido a la vida y a la conducta humana a través del fenómeno fútbol y todos los aspectos vitales y sociales que conlleva.

Si queremos seguir en esta línea un poco más reflexiva nos podemos acercar al libro de Javier Marías, Salvajes y sentimentales, letras de fútbol, en el que Marías recoge lo que el fútbol despierta en él, esa mezcla de épica popular y salvajismo controlado difícil de explicar.

Finalmente nombrar dos libritos de grandes clásicos: El otro fútbol, de Delibes, y Su majestad el fútbol, de Galeano. Ensayos y memorias que relacionan alta literatura y deporte.

¿Veis como era sencillo encontrar algo que leer que pudiera quitar nuestra atención del televisor? El fútbol es como las drogas duras, hay que quitarse poco a poco y buscar sustitutivos, no vaya a ser que el cuerpo nos de un susto al apagar la televisión en medio de un entretenido República de Latveria-Atlántida del Sur.

Autores relacionados:
Alfredo Relaño
Carlos Goñi
Declan Hill
Eduardo Galeano
Javier Marías
Libros relacionados:
366 historias del fútbol mundial que deberías saber
El fútbol es así
El otro fútbol
Futbolsofía: Filosofar a través del fútbol
Juego sucio. Fútbol y crimen organizado

Primeras posiciones para la Feria del Libro

29 de marzo de 2010 en Autores, best-seller, Literatura

Feria del libro

Queda poco para el 23 de Abril, una de las fechas detonantes en el panorama editorial español, y no estaría de más que echáramos un vistazo a las posiciones actuales de los libros más vendidos, aquellos que, sobre el papel, tendrían una cierta ventaja sobre las novedades.

Hay que tener en cuenta que los movimientos a partir del día 23 son los que van a generar la dinámica de los meses siguientes. Es decir, si triunfa, por decir algo, la novela negra irlandesa, no sería de extrañar que empezáramos a ver los escaparates llenos de O’Donnels, O’Sheas y demás Oes con apóstrofo.

Dicho esto, vamos a mirar el top de ventas general que amablemente ha publicado la revisa Qué Leer:

  • 10: El secreto, de Rhonda Byrne. Un clásico absoluto de autoayuda, literatura para superarse a uno mismo. Sabiduría de papel para gente que se busca a sí misma a capítulo por trayecto del metro.
  • 9: Un mundo sin fin, de Ken Follet. La continuación de Los pilares de la tierra sigue entre los diez primeros pero lejos de las marcas de su primera parte. Follet, de todas formas, es un seguro de vida, aunque lejos de marcar nuevas tendencias -bastante tiene con las que marcó en su día-.
  • 8: La Reina en el palacio de las corrientes de aire, de Stieg Larsson. El fenómeno sueco sigue colocando a la última de las partes de Millenium entre los más vendidos. Por el momento parece que las editoriales, vistas las novedades, siguen apostando por la novela negra sueca.
  • 7: El guardián en el centeno: La muerte de Sallinger y la reedición de sus libros ha lanzado al genial y retraído autor americano a lo más alto de la lista. Un efecto que puede continuar en la Feria del Libro pero que se enfrenta a muchas novedades y otros autores que han pasado al recuerdo.
  • 6: Sangre derramada, de Asa Larsson. La jugada del apellido y la novela negra sueca. ¿Es tan buena Assa Larsson? Lo veremos con la publicación de su siguiente libro.
  • 5: El símbolo perdido, de Dan Brown. ¿Decepcionante quinto puesto de la novela que parecía iba a comerse el mundo? La competencia ha estado muy dura desde la publicación de El símbolo… , otros grandes, como La mano de Fátima, ya ni están entre los diez primeros. Creo que el día del libro le vendrá bien al libro de Brown.
  • 4: Lo que esconde tu nombre, de Clara Sánchez. Premio Nadal y nazis, dos de los elementos que, de manera automática, suman libros vendidos en este país. Le falta un travesti y algo de la guerra civil para convertirse en lo más vendido y en una película de Almodóvar. Ahora en serio, el libro de Clara Sánchez está muy por encima de lo que se esperaba y puede ser uno de los grandes triunfadores el mes que viene.
  • 3: El tiempo entre costuras, de María Dueñas. Es, a mi juicio, la gran sorpresa del top a día de hoy. Una novela que se ha ido vendiendo más por el boca oreja que otra cosa, sobre todo entre el público femenino, el que más lee y que acaba eligiendo a los triunfadores.
  • 2: Perdona pero quiero casarme contigo, de Federico Moccia. La continuación de Perdona si te llamo amor, con un mensaje ente lo juvenil y lo dirigido a treintañeros con síndrome de Peter Pan, amor, mucho amor… y muchos libros vendidos.
  • 1: Venganza en Sevilla, de Matilde Asensi. Otra segunda parte que Asensi ha sacado en el momento preciso para coger impulso y destacar de cara a la avalancha de novedades que van a ir saliendo en breve. No hay duda, estará entre los más vendidos del año, pero, ¿logrará quedarse entre los tres primeros? Yo creo que lo tendrá difícil.

Bien, hasta aquí lo más vendido. ¿Algo más? Señalar que ya no encontramos ningún libro de la saga de Crepúsculo aunque en el apartado de juvenil se mantiene bien alto en ventas. El estreno de las últimas películas de la saga, y algún pack nuevo de ultra lujo para coleccionistas, es posible que aúpen a los vampiros de nuevo a lo más vendido.

Autores relacionados:
Asa Larsson
Clara Sánchez
Dan Brown
Federico Moccia
J. D. Salinger
Libros relacionados:
El guardián entre el centeno
El secreto
El tiempo entre costuras
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