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Entradas con etiqueta ‘libros prohibidos’

Libros que no dejarías leer a tus hijos… ni a tus presos

13 de febrero de 2010 en Literatura, Noticias

Diccionario Webster

Aunque ya hablamos en su momento de algunos de los libros más censurados en la historia de la literatura, es curioso comprobar cómo este tema del recorte y la prohibición siempre da más de sí. ¿Es justificable este acto de restringir la lectura de ciertas publicaciones a la población en general, o incluso a determinados segmentos de ésta? Nuestros fundamentos sociales consideran perfectamente lógico evitar que ciertas lecturas caigan en manos de niños, por ejemplo, para que conserven cierto grado de inocencia, del mismo modo que controlamos para ellos otros medios de comunicación como Internet, con el conocido programa de control parental, o la televisión (en muchos países algunos contenidos sólo pueden emitirse a partir de cierto horario, en el que se supone que los niños están durmiendo). Sin embargo siempre hay quien desea rizar el rizo. Algunas escuelas del sur de California han decidido prohibir el diccionario. Sí, han leído bien, la décima edición del Diccionario Webster, el más conocido de los Estados Unidos, no podrá hacer acto de presencia en estos colegios californianos, debido a una desafortunada entrada, la de la expresión sexo oral, que dichos colegios encuentran sexualmente gráfica y no apta para determinadas edades. Al escuchar esto, uno podría pensar que la definición sería cuasi pornográfica. La definición exacta presente en este diccionario es estimulación oral de los genitales. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, teniendo en cuenta lo que el infante medio californiano puede ver en la televisión, encontrar en Internet (a pesar de ese control parental) o simplemente comentar con los amigotes, esta medida parece, como mínimo, exagerada. Teniendo en cuenta la inmensa cantidad de libros que han sido prohibidos en las bibliotecas de colegios (o incluso de librerías) en varios estados de EEUU por razones tan dispares como el ser sexualmente descriptivos, ser anticristianos o tratar la homosexualidad, no debería extrañarnos, pero uno pensaría que algunos libros estarían a salvo de la discriminación moral, y prohibir el uso del diccionario sale del área de la lógica y entra en el terreno de lo ridículo.

Más ridículas todavía son las prohibiciones vigentes en el estado de Texas para los que están sirviendo sentencia en sus cárceles. No se permiten publicaciones que contengan imágenes de niños desnudos (suponemos que esto se debe al alto índice de criminales encerrados por delitos de pedofilia), pero sí de niños desnudos con alas, ya que se consideran querubines. Por tanto, si quieres ver una imagen del niño Jesús, o le pones pañales o alas. Es comprensible que algunas publicaciones no puedan ver el interior de una cárcel, como manuales de física o química que contengan información sobre la creación de productos tóxicos o explosivos, o la famosa publicación estadounidense Guns and Ammo (Pistolas y munición); pero otras carecen por completo de sentido: se prohibió la obra The Elements of Persuasion: Use Storytelling to Pitch Better, Sell Faster and Win More Business (Los elementos de la persuasión: Cómo usar la narrativa para vender mejor tus ideas, vender más rápido y obtener más negocio), porque se temía que los internos pudieran usarlo para convencer a otros. También se prohibió la obra Precious (recientemente llevada, con gran éxito, al cine) y obras de otros autores como Harold Robbins, Pat Conroy o John Grisham.

Ya nos imaginamos que también habrá una lista de películas y series no recomendadas para los encarcelados, y dudo que Prison Break esté entre las permitidas.

Autores relacionados:
Harold Robbins
John Grisham
Pat Conroy

Los libros prohibidos por el Opus Dei

27 de noviembre de 2009 en Literatura, Narrativa, Noticias

451

El título de este post puede resultar engañoso: no estamos hablando de libros prohibidos per se, sino más bien de libros que han de ser leídos sólo bajo supervisión y/o con permiso de la autoridad superior (a excepción de los que pertenecen al nivel máximo de precaución). El Opus Dei califica los libros según seis categorías:

1 - Libros que pueden leer todos, incluso niños.
2 - Lectura en general recomendable aunque requiere un poco de formación.
3 - Los pueden leer quienes tengan formación (puede haber escenas o comentarios “inconvenientes”). Se necesita permiso del director espiritual.
4 - Los pueden leer quienes tengan formación y necesidad de leerlos. Se necesita permiso del director espiritual.
5 - No se pueden leer, salvo con un permiso especial de la delegación.
6 - Lectura prohibida. Para leerlos se necesita permiso del Padre (Prelado).

En las bibliotecas dependientes de la Obra los libros pertenecen, casi en su totalidad, a los grupos 1 y 2. Ejemplos de estos grupos serían la obra completa de J. R. R. Tolkien, los hermanos Grimm o Agatha Christie, así como la mayor parte de los libros de Arthur Conan Doyle (exceptuando Los refugiados y La gran sombra). Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, pertenece por cierto al grupo 2, toda una paradoja para un libro que habla sobre lo que habla. No deben de haberlo leído.

En el grupo 3, libros que para ser consultados y leídos necesitarían del “permiso del director espiritual”, estarían, entre otros, muchas de las mejores novelas de Delibes, El Aleph (una de las obras más universales del autor argentino Jorge Luis Borges) o, sorprendentemente, la popular novela anónima El peregrino ruso, un clásico de la espiritualidad de nuestro tiempo.

Con el nivel 4 ya entramos en palabras mayores: ya no estamos hablando tan sólo de tener que pedir permiso al director espiritual o de tener formación: además hay que tener necesidad de leerlos. Me pregunto cómo se puede demostrar semejante cosa. Pero no está de más saber que, para leer libros como Frankestein desencadenado (de Brian Aldiss), la antología poética de Vicente Aleixandre, Cañas y barro (de Blasco ibañez), El canon occidental (de Harold Bloom), El laberinto español (de Gerald Brenan), RUR (de Karel Capek), 2001 (de Arthur C. Clarke) o El club Dumas y La piel del tambor (ambas de Arturo Pérez Reverte), los miembros de la Obra habrán de cumplir esos requisitos. Incomprensible (si es que algo de todo esto tiene el más mínimo sentido) lo de la obra de Harold Bloom: yo habría creado para ella un nivel 7 como mínimo.

En el quinto nivel nos encontramos con obras muy diversas, como por ejemplo La casa de los espíritus (de Isabel Allende), El árbol de la ciencia (de Pío Baroja)… y Fundación (de Isaac Asimov). El que haya pensado que esta novela del autor estadounidense de origen ruso era totalmente inocente se equivoca, por lo visto. ¿Está la psicohistoria en conflicto directo con Dios o con los prelados correspondientes?

Almuerzo desnudo

Y ya llegados al sexto y último nivel, el de los libros “prohibidos” (estoy utilizando su terminología, desde luego), podemos mencionar, entre muchísimos otros, el Manual de Economía Política (publicado por la Academia de Ciencias de la URSS), obras de Rafael Alberti como pueden ser Coplas de Juan Panadero o Lo que canté y dije de Picasso, la humorada Cómo acabar de una vez por todas con la cultura (de Woody Allen), los Textos escogidos de Salvador Allende, obras de Isabel Allende como Cuentos de Eva Luna o De amor y de sombra, el Curso de puericultura de Cuper, La negritud (de Luis María Ansón), El cuento de la criada (de Margaret Atwood), Las flores del mal (de Baudelaire), el Manifiesto del surrealismo (de André Breton), el Decamerón, La naranja mecánica (de Anthony Burgess), el Tratado de la regalía de amortización (de Pedro Campomanes), La colmena (de Cela), La ilustración gráfica del siglo XIX (de Valeriano Bozal), Rey Jesús (de Robert Graves), buena parte de la obra de Cortázar, y las obras casi completas de Fernando Arrabal, Clive Barker, Mario Benedetti, William S. Burroughs, José Caballero Bonald, Santiago Carrillo, Ricardo de la Cierva, Paulo Coelho, Auguste Comte, Bertolt Brecht y Bukowski, entre muchos otros.

Me siento muy orgulloso de haber leído algo de casi todos ellos. Incluso de De la Cierva.

Autores relacionados:
Agatha Christie
André Breton
Anthony Burgess
Arthur C. Clarke
Arthur Conan Doyle
Libros relacionados:
2001: una odisea espacial
Cañas y barro
El Aleph
El canon occidental. La escuela y los libros de todas las épocas
El club Dumas

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