Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas con etiqueta ‘libro electrónico’

Los escritores que no amaban a los ebooks

Publetariat

Con todo este barullo que si Amazon, MacMillan, Murdoch y Apple, un gran número de escritores americanos han decidido posicionarse, y de manera muy activa, en el conflicto.

Por el momento, y hay quien se ha extrañado al principio, se han puesto de lado de MacMillan y no han dejado de lanzar acusaciones contra Amazon. Es cierto que ese momento de rabieta en el que miles de libros, incluyendo los no-digitales, dejaron de estar a la venta ha escocido y mucho a los escritores que de repente se vieron apartados del principal supermercado del libro en Internet.

Dejando a un lado el apoyo a su propia editorial, algo que es entendible en superventas, pero que a menor rango ya cuesta algo más que seguir, se engloba dentro de esa teoría de la devaluación del libro, que ya hemos comentado antes. En realidad, el modelo de Apple, el de la nueva tienda iBooks, va a resultar menos beneficiosa para el autor que con los precios de Amazon. En Publetariat [Inglés] han hecho el cálculo completo y por cada libro van a recibir un dólar menos. Curioso, ¿verdad?

En España, y Europa, los escritores y los agentes están pugnando por ampliar el porcentaje de los derechos para el autor en los libros digitales, aumentando del clásico 8% a un 20 o 25, mientras en Inglaterra están planeando llegar a un 50. Amazon, como ya comentamos, ofrece un 70% para el autor si se publica con ellos sin pasar por una editorial (quedándose una minitasa por descarga, eso sí) y ese gesto puede haber motivado también el recelo de las grandes editoriales ahora que pueden darle donde más le duele.

Eso sí, para autoeditar cada autor se paga la corrección y la maquetación de su propio bolsillo, así como la publicidad y el esfuerzo. Es algo parecido a lo que planteó también en su día Google como el futuro de Google Editions, así que no es de extrañar que las editoriales quieran con locura al proyecto de Apple. Ahora, ¿los escritores? ¿Es posible que dejen pasar la oportunidad de sentar las bases de un escenario en el que no serán el último mono del mercado? Lo cómodo, claro, es dejarse llevar por los más famosos y por quien está poniendo ahora el dinero y lo incierto, arriesgado y valiente es luchar por los derechos que les corresponden.

El iPad y los libros

iPad Bookstore

Lo reconozco, me ha sido imposible no hablar aquí del iPad también, regalándole publicidad a Steve Jobs, el reconocido Señor del Márketing, pero entiendo que un dispositivo tan mediático cuyo dossier de prensa se han comido numerosos periódicos y revistas, sin hacer un poco de análisis o crítica, merece su espacio en Lecturalia.

No voy a hablar del tema más orientado a juegos y aplicaciones, de eso ya hay otros mucho más conocedores de el estado actual de la tecnología que yo, pero teniendo en cuenta el hype generado por las capacidades como lector de libros electrónicos del iPad es necesario dejar algunos puntos claros antes de que la publicidad oficial se haga carne y se convierta en vox populi.

El nacimiento de los lectores de libros electrónicos viene determinado por la tecnología de tinta electrónica -aunque hay variantes, muchas de ellas en proceso-, y tienen éxito por convertir la lectura en la pantalla de un dispositivo en lo más parecido a leer un libro físico. Sin brillo alguno, capaces de ser expuestos a la luz directa del sol, con batería de larga duración, ligeros, los e-readers son unos aparatos dedicados a una función concreta (si dejamos al margen su capacidad para reproducir música): leer.

Por leer, claro, me refiero a que sirven tanto para veinte minutos de lectura como para cuatro horas. Es cierto que las estadísticas de lectura en iPhones e iTouchs, aparatos similares al iPad pero mucho más pequeños, habían mostrado ser altísimas, y la descarga de libros para esos dispositivos similar o incluso superior a los juegos. Sin embargo, y esta es una gran diferencia, en la pantalla de un iTouch se puede leer un rato corto, en el metro, en el autobús, mientras se está de viaje o esperando en una cola. Es un lector de libros de minibolsillo, y como tal cumple estupendamente su función. Ahora, más rato delante de la pantalla llega a ser molesto. Ese es el quid de la cuestión: el iPad es una pantalla igual que la de un ordenador, en la que se puede leer durante un rato, pero que no tiene nada que hacer en comparación con una pantalla de tinta electrónica.

Donde sí que tendrá su nicho, eso parece claro, es en el mundo de las revistas y los periódicos, ideales para lecturas rápidas y que agradecerán las capacidades multimedia -capacidades que se le suponen en un futuro, ya que ahora no hay Flash ni multitarea- que les brinda la plataforma iPad. En los cómics también parece que puede triunfar, ya que el tamaño de la pantalla y el color convierte al aparato de Apple en un gadget interesante, siempre y cuando, claro, no quieras estar muchas horas leyendo tebeos.

¿Quién se ha emocionado con el iPad y su Bookstore? Las editoriales, por supuesto. Apple ha realizado un movimiento completamente diferente al que inició con iTunes y sus canciones a un dólar: los libros van a costar 15$, mucho más que los 9,99 de Amazon y se acerca a la paridad con el libro físico de manera preocupante. Está claro que muchos editores venían reclamando ese tipo de precios desde hace tiempo para los ebooks: según ellos, bajar el precio de los libros depreciaría el valor del producto en general. Luego vendrán quejándose de la piratería, por supuesto.

En resumen, el iPad de Apple es un dispositivo para lecturas cortas y que, por ahora, no supone un cambio en el mundo del libro electrónico y es más que probable que pierda muchos enteros cuando los tablets de la competencia aparezcan con pantallas Pixel-q, capaces de pasar de modo LCD a casi tinta electrónica con sólo apretar un botón.

Fiscalidad y mercado del libro electrónico (I)

Precio

Antonio María Ávila Álvarez, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, publica en el Boletín Económico de ICE un interesante artículo sobre el libro electrónico, poniendo sobre la mesa algunas de las cuestiones claves del desarrollo de este mercado y dejando claro que la miopía que en algunos casos padece el sector no es compartida por todos. Las conclusiones de Ávila Álvarez me parecen muy interesantes: no existe un entorno jurídico, económico y fiscal favorable para el desarrollo de este mercado, y mientras esto continúe así, difícilmente se va a asentar un mercado por muchas plataformas de comercialización que aparezcan.

Partiendo de un breve repaso a los diferentes tipos de contenidos con los que nos podemos encontrar en la maraña digital y de algunas definiciones, Ávila coloca al libro electrónico en su contexto actual y exige al e-reader tres características para ser designado como tal: utilización de tinta electrónica, gran capacidad de almacenaje y conectividad. Pero en lo que se centra más el artículo es en los problemas a los que se enfrenta el mercado del libro electrónico para asentarse, ese marco deficiente del que habla en sus conclusiones. En otro post hablaremos de los problemas de identificación o de la falta de madurez del mercado pero, como la actualidad manda, parece interesante empezar por un problema que parece en vías de solución, la fiscalidad.

Tal y como denuncia el artículo, a pesar de todas la definiciones que hacen prevalecer el contenido frente al formato, para Hacienda los libros electrónicos no gozan de la reducción al 4% del IVA con la que si cuentan los libros tradicionales. El hecho de que, pocos días después de la publicación del artículo, el Ministerio de Cultura anunciase que los libros electrónicos tendrán también el IVA reducido, nos da una idea de lo rápido que cambia el panorama. Ahora hay que esperar que esta reducción se vea reflejada en el precio final del e-book.

Este anuncio fue realizado por la ministra en la presentación del proyecto Enclave de la Biblioteca Digital Hispánica. Enclave permite el acceso a través de la plataforma de la BDH a documentos digitalizados con derechos de autor propiedad de las editoriales colaboradoras, convirtiéndose así en un punto de acceso a la compra de estos documentos. Por ahora, han colaborado noventa editores con mil trescientos títulos de los que aun no están disponibles todos. El proyecto en si es muy interesante, una plataforma única de acceso a la información bibliográfica de todos los documentos digitales de nuestro patrimonio dependiendo la forma de acceso de los derechos; lo que el lengua común vendría a ser un buscador de libros electrónicos. Pero el hecho de que este tipo de iniciativas tengan que partir desde la administración pública nos da una idea de la inmadurez del mercado.

Como decíamos, uno de los problemas que afectan al mercado del libro parece solucionado acercándonos un poco a ese marco favorable del que habla Ávila Álvarez. Obviamente os recomiendo el artículo, al que vamos a coger de excusa para centrar un poco el debate sobre el mercado editorial electrónico.

Pequeñas editoriales, grandes libros

29 de diciembre de 2009 en Actividades, Literatura, Mundo Editorial

Pequeñas editoriales

Os vamos a hablar hoy de una exposición que pone el acento en el trabajo de las pequeñas editoriales, aquellas en que cada libro es una apuesta personal y donde la satisfacción por el resultado puede pesar más que el rendimiento económico. Organizada por el FAD (Foment de les Arts i del Disseny) en colaboración con la Generalitat de Catalunya, Pequeños editores, grandes libros se podrá visitar en la sala de exposiciones de la sede del FAD hasta el veintidós de enero, para pasar a realizar una gira itinerante por bibliotecas de toda España.

La exposición reúne casi quinientos libros publicados en los últimos quince años por más de cien editoriales con el denominador común de buscar la calidad tanto en la forma como en el contenido. Libro infantil, novela, libro ilustrado, ensayo, guiones,… son algunos de los géneros y formatos están representados en la muestra, en un reconocimiento al buen hacer de estas editoriales que sobreviven como pueden en un mercado en el que la concentración editorial, con las grandes editoriales expandiéndose gracias a la compra de otras de menor tamaño, ha sido la tónica de los últimos años.

Este reconocimiento va unido a una serie de preguntas respecto a los retos a los que se ha de enfrentar el sector editorial en general (libros electrónicos, derechos de autor,…) unidos a problemas concretos de estas editoriales (falta de recursos económicos, poca visibilidad,…). La reflexión sobre estas cuestiones, las “estrategias de resistencia“, como las han llamado los organizadores, de las pequeñas editoriales a la hora de enfrentarse a estos retos es uno de los objetivos de la exposición.

Estos libros, mimados y cuidados al detalle, parecen mejor posicionados para hacer frente a un posible “desembarco digital“, ya que son un producto diferenciado, en el que el contenido, sin duda importante, va acompañado de una presentación perfecta; es el libro fetiche al que tantas veces nos hemos referido.

Más información: Petits editors, grans llibres

Leqtor.com, portal de e-books y lector electrónico

Leqtor

Aprovechando que vamos a empezar una pequeña colaboración con la gente de Leqtor, no estaría de más comentaros algunas cosas acerca de este nuevo portal de venta de e-books, o libros electrónicos.

Lo primero, la iniciativa de presentar un lector de libros electrónicos, también llamado Leqtor, a un precio por ahora reducido -se ha agotado la primera remesa-, y disponible tanto en la web como en las tiendas Abacus. El modelo no es nuevo un Netronix mejorado, similar a otros como el Cybook o el Airis Dbook, que son, quizás, los más conocidos de su gama, y no es un producto de última tecnología. Sin embargo, el Leqtor cumple con creces para la lectura, con una buena pantalla de 6 pulgadas y una respuesta más que aceptable. Lo hemos estado probando y con el precio por debajo de los 200€ resulta una muy buena oferta para los que se quieran iniciar ahora en el mundo de los ebooks.

Una de los principales peros que se le ha puesto a Leqtor es la falta de títulos disponibles en el portal, algo que parecen dispuestos a subsanar en breve con la incorporación de cien libros por semana al catálogo para llegar a los 500 títulos antes de las navidades. Con la compra del Leqtor regalan un cupón para descargar 30 euros en libros, algo que deberíamos hacer durante los próximos meses, cuando haya más oferta disponible. Por ahora, de los que tienen, destacar títulos como La soledad de Charles Dickens, de Simmons o Drácula, el no muerto, del que ya hemos hablado en Lecturalia.

También se ha intentado potenciar el uso social de la web con una integración en Facebook y Twitter, tratando de hacer accesibles sus contenidos a las redes más de moda en este momento en España, algo que parece imprescindible para cualquier portal de nuevo cuño.

Por ahora los libros se descargan mediante el DRM de Adobe Digital Editions, que permite hasta 6 préstamos del material, y que necesita de una cuenta en Adobe para descargar el programa, nada que cueste más de cinco minutos. El Leqtor, además de estos archivos, puede leer ePub, PDF o TXT, entre otros formatos, sin DRM, así que podremos leer prácticamente cualquier documento. Si hay algún problema con los archivos, la cuenta de libros comprados se mantiene y puede ser descargada de nuevo.

¿Problemas? Además de los propios de toda web primeriza -el buscador necesita un buen repaso-, los precios de los e-books se mantienen en un 35% por debajo del libro físico, una opción preferida por la mayoría de editores en los últimos meses, pero que se aleja del precio por el que la inmensa mayoría de posibles usuarios están dispuestos a pagar por sus libros electrónicos.

En definitiva, una iniciativa fuerte que trata de seguir el modelo de Amazon o Barnes & Noble uniendo un lector a un portal de descargas e incluso a una cadena física de librerías. Su evolución, como todo en el incierto mundo del libro electrónico, habrá que seguirla día a día.

El libro digital en el desierto de la lectura

Desierto

En un país como es España, donde los índices de lectura dan más risa incluso que pena, donde los libros se regalan y amontonan en las estanterías sin que nadie los toque, donde la telebasura es líder de audiencia y los programas culturales apenas se siguen, donde la cultura en ocasiones se menosprecia en favor del populismo peor entendido, allí donde escribir es más un dolor que un divertimento, en esa España desierta de letras, ahora, de repente, nos encontramos con la aparición del libro digital, una suerte de hechizo mágico por el cuál, agárrense, todo el mundo se va a poner a leer a Saramago, Pynchon, Mankell y a Dan Brown, además, sin pagar un céntimo de euro, que ya se sabe como es la picaresca española, y aquí nadie va a mover un billete de la cartera si se puede conseguir algo gratis, eso sí, sin importar gastarse 300 euros en un lector de medio pelo, posiblemente más de lo que muchos se habían gastado en libros durante toda su vida.

¿Alguien se cree esto? La industria editorial no es la musical. Los libros no son canciones de tres minutos con derechos en los politonos, bares, restaurantes y salones de boda. Los trovadores hace tiempo ya que no recitan las hazañas de Sam Spade por los salones de té a media tarde a cambio de monedas y tabaco. No, eso no es cierto y parece que ni la industria por un lado ni los usuarios por otro llegan a comprenderlo.

La base de la literatura es el escritor. Ese ser solitario y normalmente incomprendido que pasa las horas delante del teclado, la máquina de escribir o su moleskine, juntando letras casi siempre a medianoche y sacándose las entrañas de todas las maneras posibles. De cada mil escritores, hay uno bueno, y de cada diez mil, uno que vende; por desgracia, no siempre son el mismo tipo.

Así que si dejamos a un lado las estrellas del rock literario, aquellos que venden por castigo, miles y miles de ejemplares, a los que en realidad que les pirateen no les importa nada -o no debería, allá cada cual con su avaricia-, quedan un montón de taciturnos tecleadores que, si las cosas van como van, tendrán bastantes problemas.

Lo que no se puede hacer es perpetuar el sistema. Hay que cambiar, evolucionar, buscar una salida. Es lo más difícil de todo, ya que todavía se mueve mucho dinero, independientemente de la tecnología. Si las editoriales cierran los e-books, plantan DRM, inflan los precios y persiguen a sus clientes, estos se sentirán con todo el derecho del mundo a usar los libros electrónicos que consigan por sus propios medios. Pero que nadie se lleve a engaño: un libro descargado no es un libro que dejas de vender, ni siquiera es un libro leído. Las cifras se inflan dependiendo de a quién le convenga hablar, eso está claro. ¿Qué nos queda? ¿Suscripción? ¿Filtros de popularidad? ¿La medida de un trabajo artístico será el número de semillas en el bit-torrent?

En el país donde no se lee, los libros son ahora un caballo de batalla, algo que me parece impresionante. A lo mejor es que no hay tantas excusas sobre la calidad de los escritores que sobre cantantes o directores de cine. Pero volvamos al tema: aquellos, la mayoría, que no leían, no leerán, aunque se descarguen mil libros. Aquellos que compraban libros, lo seguirán haciendo, pero si no hay facilidades, buenos precios y comunicación, acabarán por desaparecer.

En cuanto a los que dejarán de comprar libros para únicamente descargar copias gratis, por lo menos nos queda el consuelo de que irán a ver a sus escritores favoritos en concierto.

Autores relacionados:
Dan Brown
Henning Mankell
José Saramago
Thomas Pynchon

Herralde y los titulares

5 de diciembre de 2009 en Literatura, Literatura electrónica, Mundo Editorial

Herralde

Desde la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Jorge Herralde, cabeza visible de la editorial Anagrama, ha hablado sobre la plataforma de libros electrónicos en la que está trabajando su editorial junto con otras editoriales y que comenzará a dar sus frutos, en forma de libros a la venta, en los primeros meses del 2010. Lo que diferencia esta propuesta respecto a otras, que están surgiendo como setas en otoño, es el sistema de venta que se realizaría a la librería en lugar de directamente al lector, manteniendo un intermediario para “no perjudicar el canal librero, tan indispensable.”

No acabo de entender este paso si la única razón es no perjudicar al librero, dicho así parece más corporativismo que otra cosa. Puedo suponer que no contemplan que el libro electrónico implique un cambio de paradigma sino un simple, y pequeño, cambio de negocio. Al menos, durante un tiempo.

Tampoco entiendo los intentos de algunos periodistas de presentar las noticias sobre el mercado editorial y los e-books como si fuera un partido de fútbol: has de estar en contra o a favor y si para eso hace un titular llamativo no te preocupes que aparecerá. En este caso, la opinión de Herralde sobre el libro electrónico considerando que el mercado no está maduro:
Pero el e-book es un fenómeno que está aquí, quizá muy magnificado por los medios de comunicación porque es una especie de caramelo mediático, y es inevitable que se pregunte sobre el libro electrónico cuando en la realidad mercantil su presencia es escasísima” se transforma en un rotundo “El e-book es un caramelo mediático con presencia escasísima“.

Además de hablar de esta plataforma, Herralde ha comentado los planes de Anagrama para el próximo año, con la publicación de setenta y cinco novedades, treinta y cinco ediciones de bolsillo y más de doscientas reimpresiones, a pensar de que este año ha sido peor que otros por la crisis, que tardó en llegar al sector del libro pero que si ha acabado afectando, aunque ya habla de repunte.

No sé a vosotros, pero la idea de tener el catálogo de Anagrama disponible para lectores electrónicos, teniendo en cuenta que se trata de una de las editoriales que destaca por la calidad y variedad de su selección, me hace cada vez más atractiva la idea de comprarme un lector.

Autores relacionados:
Jorge Herralde

Google Editions no es una editorial

Escaparate libros

La verdad es que hay que bucear entre las noticias referentes a cada paso de Google dentro del mundo del libro electrónico para encontrar algo de información que no sea un titular impactante seguido de un artículo tópico y vacío.

Estos días se ha hablado mucho de la “Editorial” que iba a montar Google y el “rechazo generalizado“, creo que he leído “odio“, por parte de las editoriales tradicionales. Se vaticinaba ya la muerte de las librerías, las editoriales, las distribuidoras y, en algunos casos, hasta el de los autores.

¿Cuál es el proyecto de Google Editions?

Bien, de entrada parece una plataforma más destinada a luchar con el verdadero gigante de las ventas de e-books, Amazon, que con las editoriales. Aquí Google lo que hace es enseñar músculo, como un guaperas de playa, diciendo a las claras lo que muchos comentaban: Para vender libros por la red lo que hace falta es un gran escaparate virtual. ¿Quién dispone de la capacidad para aglutinar resultados y ordenarlos, además de aunar publicidad y clientela fiel? En efecto, el tipo que hace posturas de culturista al borde de la playa: Google.

Google Editions es un proyecto destinado a ofrecer libros digitalizados tanto para dispositivos móviles -buscando el estándar más extendido- bien en línea o con descarga. Google aquí busca la ubicuidad de los contenidos, la facilidad por empezar a leer en el ebook, coger el metro con el iPod y terminar en la oficina delante del PC, con el mismo libro delante.

Para eso tiene que negociar con las editoriales, y ahí es donde se plantea el negocio de Google, en funcionar como intermediario entre el editor y el lector. De ese modo une dos de los elementos clásicos en el mundo editorial actual: El distribuidor y el Librero.

Google Edition ofrece varios modos de trabajo: Encargándose ellos de la venta, con lo que el beneficio sería de un 37% para ellos y un 63% para el editor -siendo aquí más fácil hablar de poseedor de los derechos digitales que “editor” a secas-; también puede redirigir a una tienda on-line de venta, con lo que el dinero se repartiría en un 45% para el editor y un 55% a repartirse entre la tienda y Google, aunque es probable que se quede sólo el porcentaje del medio de pago, el Google Checkout, algo que sería similar a si se compra el libro directamente desde la web del editor a través de Google Edition, donde el beneficio sería de un 85-90% para el editor.

Así pues, Google Editons no depende de un lector dedicado, funciona para casi todos. Permite un pago asociado a Google Checkout, un servicio que todavía no ha logrado lanzar como quisiera y que es probable que sufra su prueba de fuego con este proyecto. El precio de libro es marcado por el titular de los derechos digitales, aunque se rumorea que Google se podría reservar un veto para los precios demasiado inflados o alejados de la media.

¿Esto es malo para las editoriales? La verdad, frente a plataformas actuales que se quedan entre un 40 y un 55% del precio del libro, la oferta de Google, con más amplitud de negocio, se presenta por el momento como una opción a la baja.

Literatura electrónica en la Biblioteca Cervantes

29 de septiembre de 2009 en Literatura, Literatura electrónica, Noticias, Tecnologí­a

Portal de Literatura electrónica

A estas alturas no se puede dudar del papel que está teniendo la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en la difusión cultural y en el uso de la red para conseguirlo. Ya hace diez años que empezó este proyecto, pionero en España, y sigue sumando frutos e iniciativas. Y última de ellas, coincidiendo con el décimo aniversario, es el Portal de Literatura Electrónica, que se une así a los portales como la Biblioteca Digital Hispánica o los específicos de autores.

El Portal de Literatura Electrónica se presentó el día veintidós de este mes y vuelve a ser una iniciativa, si bien en este caso no pionera, si atrevida en una institución seria aunque es totalmente coherente con la evolución de la cervantes que ya fue en su inicio una clara apuesta por las nuevas tecnologías y la red, en aquel momento casi en mantillas en nuestro país, y la digitalización, algo tan de moda ahora. Hasta este momento, la cervantes virtual se había centrado en la difusión de obras soportadas en papel, con el añadido en ocasiones de sonido, siendo las obras impresas las centrales de su colección. Pero desde esta biblioteca entienden que no se puede dar la espalda a los nuevos contenidos que pueblan el ciberespacio.

El Portal reúne, con el principal objetivo de la difusión y bajo el nombre de Literatura Electrónica, lo que ellos consideran variedades impensables en la galaxia Gutenberg, es decir, webnovelas, novelas multimedia… literatura que utiliza los medios que da la red (blogs, wikis, hipertexto…) para explorar nuevos modos de expresión, nuevos formatos para reinventarse. La naturaleza muchas veces efímera de lo publicado en internet y la marginalidad de muchas de estas obras, dan al Portal de Literatura Electrónica en un valor enorme como conservador y como difusor.

Además de las obras de ficción también podemos encontrar artículos con reflexiones teóricas sobre estas nuevas formas literarias y, como no podía ser menos, un blog donde, además de comentarios y reflexiones más ligeras sobre la literatura, hay una entrada para cada obra incluida en la biblioteca electrónica de forma que los lectores puedan comentarlas, ofreciendo así la interacción necesaria en este proyecto. Me llama la atención el uso de blogger para hacer el blog, haciendo depender la información que aparece de un servidor externo, pero supongo que habrá sido una decisión meditada.

Ventas de ebooks en Estados Unidos

Veo en Soybits esta gráfica:

Venta de E-books

Aunque el volumen de ventas del libro electrónico sigue siendo muy pequeño si nos vamos a comparar el dinero que se obtiene del libro tradicional (estamos hablando de miles de millones frente a decenas) hay que fijarse sin duda en la velocidad. Todavía lejos de un mercado óptimo, sin todas las novedades del mercado disponibles, sin precios ajustados y con unos lectores electrónicos todavía demasiado caros para convertirse en objetos cotidianos, la curva de crecimiento en ventas se ha duplicado en seis meses.

A tener en cuenta un dato: ahí no se cuentan los libros técnicos ni los de texto, que, en principio, van a ser los más grandes bloques de ventas para los e-books. Ese mercado, que todavía parece a la espera de la interactividad de algunos modelos, puede ser el que más cambios provoque dentro del mercado editorial.

Todavía a la espera de los best sellers en la recámara y, sobre todo, el mercado navideño, ideal para el regalo de los e-readers, los datos muestran una tendencia que rompe con el estancamiento de años anteriores. ¿Tendrán que pasar quince años para que el e-book sea una realidad? Algunos editores se han posicionado de esa manera. Quizá tendrían que empezar a revisar su hoja de ruta.


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