Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas con etiqueta ‘libro electrónico’

Suben las ventas de los ereaders

Subida de ventas

Aunque ya eran varias las navidades en las que se venía anunciando el auge de los lectores de libros electrónicos como regalo, ha sido a finales de 2010 cuando las ventas de estos dispositivos parece haberse afianzado.

Tenemos varios datos, ninguno de ellos 100% fiable, pero podríamos hablar de más de 80 000 ereaders vendidos a final de año, que se sumarían a los 40 000 que ya se habían vendido en meses anteriores. 120 000 lectores, en los que no se cuentan las ventas de Kindle, Nook y otros dispositivos de importación. Estaríamos hablando, entonces, de una base superior a los 200 000 lectores electrónicos en España.

Esta claro que son números que no se pueden comparar, en totales absolutos, con otros aparatos como tablets o teléfonos móviles de última generación, pero hay que tener en cuenta que esos ereaders van destinados a un sector en concreto de la población española: los lectores, esos seres extraños que dedican gran parte de su tiempo libre a leer y que suben la media de libros leídos en España. Durante muchos años nos venden la idea de que un español/a lee un par de libros al año, siguiendo la mentira estadística de que si me como un pollo y somos dos, hemos comido medio pollo cada uno.

Lo cierto es que son los lectores más compulsivos los que empiezan a ver las ventajas de los ebooks, ya que favorece el acceder a libros descatalogados y a picotear libros que de otro modo ni siquiera verían en las librerías. El hecho de que la vida de un libro en una gran superficie se haya reducido todavía más este año es un claro ejemplo de que se publica mucho y se confía poco en el producto final. El ebook es un elemento igualador, ya que siempre está disponible y ocupa lo mismo en la estantería virtual del vendedor.

Sin embargo, ¿cuál ha sido la reacción de las editoriales? Han seguido con el mismo ritmo de publicación de ebooks -por cierto, ¿para cuándo reediciones de descatalogados?- y han mantenido la misma idea sobre el precio de los libros, es decir, aproximadamente un 30% del valor de la edición más cara. Como resultado, todos esos lectores que han recibido un ereader estas navidades pasadas puede que se compraran un libro para probar el cacharro y luego se bajaron un archivo de 400 megas con más de 500 libros, muchos de ellos novedades. Desconozco cuándo volverán a comprarse un libro, pero desde luego será mejor que tenga un precio adecuado o volverán a buscar un archivo similar para pasarse el año leyendo sin tener que preocuparse del DRM.

Como efecto adicional, conozco ya a varios lectores de pro que, tras leer un par de libros de Philip Kerr pirateados en su ereader, acudieron al librero para pedir el resto de la obra del autor escocés. En papel.

El triunfo del romance electrónico

22 de diciembre de 2010 en Literatura, Literatura electrónica, Noticias

Portada romántica

La novela romántica o rosa es uno de esos géneros que “manchan”, de esos que mueven millones en ventas pero que después nadie admite leer, cuyos clichés son fácilmente llevados al terreno de la parodia, mientras miradas más o menos discretas miran divertidas la portada del correspondiente macizo sin camiseta del libro que lees en el metro. Perdón, que no lees, que novela romántica no lee nadie, a no ser que te la haya dejado una conocida o alguna excusa similar. Un género que mueve treinta millones de euros al año, que puede llegar a las sesenta novedades al mes en España y cuyos lectores consumen hasta cinco ejemplares al mes, muy por encima de la media del resto de lectores, lo que supone también un gasto importante.

De todo esto podemos sacar dos conclusiones: las lectoras de novela romántica necesitan discreción, más allá del típico forro de periódico, y una bajada de precios, y parece que han encontrado las dos en el lector electrónico. Es obvio que en tu e-reader nadie sabe que estás leyendo y los precios de los libros electrónicos pueden ser un treinta por cien inferiores al papel, aunque estemos lejos de las rebajas de precios de los Estados Unidos. Es justamente en los Estados Unidos donde la migración al mundo digital de este género está superando al resto, con previsiones por parte de Barnes & Noble para el dos mil once de que las ventas electrónicas superen al papel.

Y, tal y como leemos en el periódico El País, las editoriales españolas también están siguiendo este fenómeno donde observan como se mantienen las ventas en papel pero se disparan las digitales, esperando que en pocos años sea este el formato principal aunque se piden también ediciones enriquecidas que aprovechen el aspecto digital, aunque mucho nos tememos que la mayoría de e-readers permiten poco más que la lectura, sin posibilidad de enlaces externos o imágenes de calidad. De todas formas, me puedo imaginar una aplicación para el iPad con posibilidad de interacción. Aunque entonces se perderían la discreción y las buenas maneras.

Sin duda, hay que hablar de la editorial Harlequín cuya colección en ebook está disponible online desde hace tiempo, siendo pionera en la apuesta por la lectura electrónica y que dispone un sistema de recomendación y cuya política de precios es toda una declaración de intenciones y de sensatez:

Precio de venta más bajo: No hay papel, no hay tinta, no hay distribuidores intermediarios. El precio es más bajo.

Vía: El País

Farenheit 111000011

16 de diciembre de 2010 en Literatura electrónica, Mundo Editorial, Noticias

Amazon Farenheit 451

Hace ya algunos meses que Amazon saltó a la primera plana de la información por haber borrado algunos libros directamente de los Kindle de sus usuarios. Se montó un gran revuelo y desde Amazon prometieron que no volverían a hacerlo.

Sin embargo, y supongo que esto tiene que ver con la polémica que tuvieron hace poco con un libro sobre consejos para pedófilos y que levantó no poca polémica por la responsabilidad que tenían como librería sobre la temática de los libros que presentaban al público, la gente de Amazon ha vuelto a meterse de noche en los Kindle de sus usuarios para borrar un par de libros aquí y allá.

Por lo visto, el listón de moral en Amazon ha sido puesto en modo «no quiero problemas» y han decidido que las novelas eróticas -de ficción-, en las que se planteaba el incesto ya no podían estar en su catálogo, de modo que ha comenzado a retirarlas de su oferta. Esto no sería nada del otro mundo, después de todo es su tienda y tienen todo el derecho a cambiar de opinión en cuanto a qué quieren o no quieren vender, si no fuera porque decidieron borrar de los Kindles de sus usuarios las copias ya vendidas.

Eso es inaceptable. No sé si han pensado bien lo que están haciendo, pero es algo que invade de manera agresiva la privacidad de sus clientes y que debería preocupar a cualquiera que escriba, o lea, novelas al borde de la «media moral» americana. Las ventajas de la tienda virtual de Amazon son numerosas, pero la dependencia de su sistema cerrado se manifiesta de maneras tan agresivas como esta. Si mañana deciden que El arte más íntimo, de Poppy Z. Brite es escandaloso por su mezcla de asesinatos, rituales y necrofilia, podrían entrar en mi Kindle y hacerle un borrado sin dar ninguna explicación, dejándome sin libro como en una versión binaria de Farenheit 451.

Pero la cosa no queda aquí. Según podemos leer en el blog de uno de los autores afectados una de sus lectoras mandó un mensaje a Amazon por la desaparición de sus libros. Cuál no fue su sorpresa cuando el servicio de atención al cliente le contestó ¡reprendiéndole por leer ese tipo de cosas! Inaceptable, lo mires por donde lo mires.

Espero que esto vuelva a ser algo puntual o tocará hacer copias de seguridad con cada libro de Amazon que pase a un Kindle, no vaya a ser que mañana alguien bienpensante decida qué podemos o no podemos leer en nuestra propia casa.

Autores relacionados:
Poppy Z. Brite
Libros relacionados:
El arte más íntimo

El libro electrónico: Guía fácil para editores

4 de noviembre de 2010 en Literatura electrónica, Mundo Editorial, Noticias

Editor moderno

Después de un buen número de artículos en este blog dedicados al mundo del libro electrónico, los ebooks y los e-readers, me he dado cuenta que muy pocas veces nos hemos dirigido al que tiene la sartén digital por el mando: el editor actual.

Hemos hablado de los derechos de los autores, de los lectores, de definiciones varias, del mercado americano, de la situación imprecisa que vivimos en la industria editorial española, de lo que nos gustaría que fuese, de lo que viene con Google Books, de cómo los libreros tienen que adaptarse, en fin, de muchas cosas pero sin concretar unos cuantos mensajes que en muchas editoriales, por lo que he podido comprobar en los últimos meses, hacen falta como el agua. Vamos a ir por partes.

1. El iPad es una tableta no es un lector. Por mucho que a tu maquetador le vuelva loco y todos los diseñadores quieran uno y en el departamento de marketing te insistan porque hablar de Apple es ganar el favor de un sector de la prensa, un iPad sirve para leer libros de manera ocasional y es un mercado que tienes que tener en cuenta, pero no es EL mercado ni sus usuarios son los que debes buscar. Es más, cada vez que hablas del libro electrónico con un iPad como ejemplo son muchos los que piensan que no tienes mucha idea de lo que estás diciendo.

2. El DRM no funcionó con la música, así que no funcionará con tus libros. No importa lo que te cuenten, no hay protección que aguante. Los libros se podrán copiar quieras o no, lo único que consigues con el DRM es molestar a la gente que ha pagado por un libro y se encuentra que todo son problemas para poder acceder o compartir el material con otros de sus dispositivos.

3. El Kindle de Amazon se vende poco en España, pero es probable que suban sus ventas ya que es un modelo subvencionado. Su precio y la conexión 3G están pensados para que la gente compre libros. Es mejor tener a los fabricantes de e-readers como aliados, igual que a las teleoperadoras que pronto querrán entrar en el juego.

4. El precio. Es difícil de aceptar, pero si los precios son más altos que los libros de bolsillo tus potenciales compradores irán a por el bolsillo y el resto se lo bajará gratis. En el caso de que creas que la solución es no ponerlo en formato digital, no te preocupes: ellos lo harán por ti y es posible que hasta arreglen las erratas que se colaran en la edición, como ya está pasando.

5. Los usuarios no quieren todo gratis, lo quieren todo fácil. Haz que la compra de un libro sea una experiencia rápida y agradable, adórnalo de un halo social, que el libro electrónico y el físico se complementen de alguna manera. Innova. Piensa. Crea. No todo es venta directa, existe el alquiler, el acceso on-line, la fragmentación de obras…

6. Todo no va a cambiar de hoy para mañana. Estas cosas van lentas, muy lentas, y todavía quedan interrogantes por delante, pero lo que está claro es que hay que ir empezando a plantar las bases que nos servirán para que el mundo de la literatura siga adelante. Puede que creas que esto no va contigo pero, tarde o temprano, acabará por alcanzarte y para entonces es posible que te cueste muchísimo más subirte a los tiempos modernos.

Novedades en el mundo de los ebooks

Papyre 6.2

Pasan los meses y las noticias sobre nuevos modelos de lectores electrónicos, que sean innovadores y no clones y reclones, refritos o engaños LCD, no prometen nada bueno. Es cierto que las marcas punteras, como Sony, intentan de nuevo sacar mejores modelos a precios inferiores, pero la actuación subvencionada de Nook y Kindle hace que sea muy difícil luchar con ellos, al menos en el mercado americano.

En el mercado Español, sin embargo, tenemos el nuevo modelo de Payre 6.2, táctil y con WiFi, pero que sigue a unos precios que alejan al posible comprador que no desea gastarse demasiado dinero en una tecnología todavía sin caminos definidos.

Las grandes librerías en línea no crecen a la velocidad que habían prometido en un principio y parece que se está esperando a que el parque de lectores crezca antes de apretar el acelerador digital. Por su parte, una de las grandes promesas, la iBookStore, se ha quedado muy atrás de las expectativas, dejando que Amazon aumente distancias entre ambas librerías.

No sólo eso, comienzan a aparecer los nuevos modelos de negocio: Amazon prepara el Kindle Singles, donde por un precio más barato que el actual se podrán comprar tanto novelas cortas como cuentos. ¿Llegará pronto la posibilidad de poder componer nuestras antologías favoritas? ¿De intercambiarlas? ¿De crear listas de cuentos y que la gente vote cuáles son las mejores? Ya veremos qué inventa Kindle para todo esto.

Acer y Samsung han sacado sus modelos de lector a precios bastante altos, más que los de Sony, y parece que no acaban de encontrar su sitio, ni por prestaciones ni por tamaño. Hay empresas que todavía no saben si lanzarse al mercado de las tablets o invertir en las pantallas del futuro como Mirasol o Pixel Qi. ¿Es el futuro de las empresas pioneras o, por el contrario, la gente premiará al que saque el producto rompedor? Por ahora el sospechoso habitual, Apple, no juega. Veremos lo que nos depara el futuro cercano cuando desembarque Google Editions en España.

Del futuro de la edición

periodismo analógico

Del siete al nueve de julio tuvo lugar el XXXV Encuentro sobre la Edición en la Universidad Menéndez Pelayo. Este encuentro está organizado por la Federación de Gremios de Editores de España y está bajo el patrocinio de CEDRO. El lema de este año ha sido El futuro de la edición: papel y e-book siguiendo así la estela del gran número de encuentros, mesas redondas y similares que se han centrado en la relación entre el libro electrónico y las editoriales. A través de dosdoce seguimos algunos de los temas tratados y varias de las puntos principales del evento.

La principal conclusión parece ser que el libro en papel tiene una salud de hierro y que aún le quedan muchos años por delante; no dudamos que esto sea así, pero también vemos como las generaciones más jóvenes están muy acostumbradas a leer en una pantalla y quizás el cambio de tendencia tarde algunos años pero es probable que sea más brusco de lo esperado. Aun así, estoy de acuerdo en que al papel aun le queda mucha vida, sobre todo, al formato tocho-regalo del que parece ser viven algunas editoriales en este país.

Se habló del papel de los diferentes agentes no ya ante el libro electrónico sino ante la nueva realidad tecnológica; los lectores están (estamos) tomando un papel más relevante, más protagonista ante la mayor oferta de información y de contenidos y hay que tenerlo en cuenta. Así el editor debe “venderse” mejor, utilizando las nuevas redes sociales, actuando como gestor de comunidades y acercándose a sus usuarios. Como veis, todo muy bonito.

Una de las conclusiones más interesantes, y repetida hasta la extenuación en otros foros, es que contra la mal llamada piratería sólo se puede actuar con contenidos de calidad a buen precio. Y, añado yo, con suficiente oferta.

Personalmente, estoy un poco cansada de escuchar a expertos y protagonistas del sector en diferentes encuentros llegando a unas conclusiones que ya sabemos y que vemos que no se aplican (al DRM imperante o a la falta de oferta me remito).

Supongo que en pocos meses en lugar de discutir tanto del e-book y teniendo en cuenta que se está desarmando la alarma editorial, esa que hizo aumentar de manera desmesurada las novedades editoriales, tendremos menos machaconería sobre el e-book y más análisis de la situación. Porque, o mucho cambian las cosas en pocos meses, o me temo que la “burbuja informativa” de las editoriales y el libro electrónico va a tener que deshincharse.

La RAE y el ebook feroz

6 de julio de 2010 en Literatura electrónica, Novela Negra

Lector electrónico

Cada vez que escribimos un post sobre el mundo del libro electrónico tenemos la manía de remarcar la diferencia entre e-reader (lector electrónico) de e-book (libro electrónico) ya que parece lógico, tal y como hacen los anglosajones, separar claramente el contenido del continente. Así mismo, la literatura sobre el tema suele diferenciar los términos y casi queda de “enterado” hacerlo. Pues la Real Academia de la Lengua ha decidido que no, que para qué, que todo se llama libro electrónico y punto.

Así el “libro electrónico” tendrá dos acepciones:

1. Dispositivo electrónico que permite almacenar, reproducir y leer libros.
2. Libro en formato adecuado para leerse en ese dispositivo.

Esta modificación aparecerá incluida en la actualización que se llevará a cabo este verano de la edición en línea y en la impresa que se espera para 2013.

Siempre hay decisiones de la Real Academia de la Lengua que no acaban de gustar a todos (es lo normal en un idioma tan rico en dialectos y hablantes) pero en este caso me parece que, además, se comete un error de fondo: tanto los e-books como los e-readers son productos comerciales y a la hora de venderlos no sólo vamos a diferenciarlos por su precio, necesitamos que el idioma se adapte a la realidad.

Quiero decir con esto que el uso de los dos términos es más claro que la unificación. Parece que es un caso de desconocimiento o de simple equiparación con el libro tradicional donde contenido y continente son inseparables pero, ahora, yo puedo tener mi e-reader lleno de apuntes de clase, o todos los artículos de una revista ¿sigue siendo un libro electrónico? ¿Sería normal llamar ordenador tanto al aparato como a los miles de programas que contiene?

Llama la atención esta decisión a la vista de lo que se puede encontrar en la definición actual de libro:

Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. Voy a escribir un libro. La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico.

Por si acaso alguien de la RAE lee esto tan solo un apunte: si incluyen una tercera acepción como libro electrónico del tipo “Lector electrónico” al menos permitirán a la gente que sabe de qué habla hacerlo con propiedad y, además, siguiendo las normas de la RAE. Si no, simplemente, seguiremos usando el inglés.

E-Foro Publidisa: Algunas conclusiones

E-Foro

Ha concluido el E-Foro Publidisa de este año y desde Paradigma Libro hacen un análisis de los principales puntos que se trataron a través de un cuestionario, repartido entre los asistentes y también disponible en su web, y que son interesantes para ver cómo ha ido evolucionando la opinión de los implicados en el mundo del libro electrónico.

De entrada parece que todo el mundo tiene asumido que la producción digital es un hecho, ha venido para quedarse y que a partir de ahora hay que orientar el negocio editorial, en cierta manera, hacia el nuevo modelo que se nos presenta.

Del mismo modo, nadie quiere meter mano en el negocio físico de los e-lectores. Al menos no de manera directa -me pregunto si la posibilidad de vender e-books con suscripciones a precio reducido no se le ha pasado a nadie por la cabeza-, y prefieren trabajar en la gestión de los contenidos.

(De la gestión de los contenidos -la madre del cordero del ebook- habría que hablar largo y tendido. Descargar un e-book a través de Adobe Digital Editions es un como un parto doloroso que no le recomiendo a nadie. Lento, farragoso y poco apropiado, ahora, si lo que pretenden es darle un aire complicado para ahuyentar a los potenciales clientes, desde luego que lo están consiguiendo.)

Siguiendo con el análisis de Paradigma Libro, vemos que las editoriales entienden la necesidad de la unión entre ellas, aunque viendo el ejemplo de Libranda, no sé si les ha gustado el modelo opaco al usuario final o la posibilidad de venta directa les llama más la atención.

El mercado. Ahí seguimos igual que hace un año: no está maduro, no está preparado. Esto, creo, se debe al alto precio de los lectores y la falta de oferta de títulos. Un crecimiento que debe ir de la mano. En cuanto a arriesgarse… parece que la mayoría de interesados se dedica a mirar quién da el primer paso con éxito para apuntarse a la tendencia.

Otro de los puntos clave del mundo del libro electrónico: El precio del ebook. Volvemos a lo de siempre y nadie se pone de acuerdo. Sólo espero que no queden los del año pasado que opinaban que tenía que ser más caro que el físico. Una anotación personal: menos de cinco euros. Todo lo que sea por encima va a empujar al usuario a buscarse la vida.

Abandono del DRM y los juicios. Esa parece ser la tendencia, pero tengo que verlo. Por ahora todas las grandes tiendas están metiendo DRM hasta en la sopa y no parece que tengan ganas de dejarlo. ¿Se habrá planteado el DRM Social?

También se comentó la necesidad de comprender los nuevos hábitos lectores de los llamados nativos digitales y conocer cómo se va a fragmentar el mercado para invertir y publicitarse de una manera más eficiente.

Se habló de que el precio no va a ser tan importante como el servicio ofrecido, sino que habrá que hacer una combinación de precio/servicio/ y calidad. Eso sólo servirá si no dejan pasar tanto tiempo que el consumidor final ya esté acostumbrado a leerse su copia de Harry Potter en PDF regulero y le de igual todo, o quizás peor aún: que el fandom aprenda a manejar herramientas digitales capaces de igualar el producto ofrecido por las editoriales. En este apartado, el tiempo corre en contra de los que esperan sentados.

Libros electrónicos en la Feria del Libro de Madrid

Feria Libro 2010

El año pasado, cuando nadie hablaba de Libranda, el libro electrónico era considerado el paria dentro de muchas de las ferias del libro. Sin ir más lejos, en Madrid se prohibió la participación de las editoriales que se dedicaban al libro electrónico. Teodoro Sacristán, director de la Feria, llegó a opinar que un e-book no era un libro…

Pero la Tierra ha girado alrededor del Sol una vez más y llega la primavera engalanada de bytes en forma de preciosos libros cargados de DRM y acunados con especial mimo por Planeta y Mondadori. Ahora, tras un año de polémicas, el libro electrónico es bonito, sano, una fuente de progreso. O al menos eso es lo que esperan la editoriales tras ver cómo caía la venta de libros un 10% en el primer trimestre del año -tampoco demasiado para cómo va la crisis-.

La presidenta de la Feria este año, Pilar Gallego, ha comentado que se está invirtiendo mucho dinero en el libro digital aunque el mercado permanece incierto. El día 8 de junio parecía la fecha para presentación por todo lo alto de Libranda, pero parece que se retrasará por algunos problemas técnicos.

La gran diferencia con el año pasado es que van a habilitar varias casetas para que la gente pueda comprar y descargar libros electrónicos. Se ha pasado de no querer saber nada del ebook a ponerles un rinconcito. Desconozco si se hará algo directamente en Internet para que el concepto de libro electrónico tenga más sentido o si esto es el principio de «ven a la librería a comprar ebooks en lugar de hacerlo desde casa». ¿Habrá algo de Print on Demand con una Expreso Machine o eso todavía da miedo? Todo se verá.

La idea parece ser la de que «el libro electrónico ayude a vender más libros en papel», aunque la fórmula mágica que induzca a eso parezca todavía desconocida. Gallego destaca que la implantación en España es de sólo un 0.8%. Igual esto es debido -y es una hipótesis personal- a que no hay apenas títulos a precios competitivos en el mercado.

Hay algunas declaraciones interesantes, como la del apoyo a las librerías y a la lucha por mantener el precio fijo del libro. Interesantes ya que el gran daño a la librería pequeña no viene del ebook sino del centro comercial, el cual lleva haciendo estragos desde hace tiempo, y que el precio fijo del libro es el principal impedimento para que entre en el mercado un gigante como Amazon, el cual sin descuentos especiales no quiere saber nada de la edición española.

En cuanto al resto de actividades de la Feria del libro, tendremos 252 editores y 118 librerías, así como ochocientos veinticinco escritores suecos presentes en las casetas. Habrá numerosas actividades, más de 300, y se supone que las largas colas de firmas volverán pese a que este año no haya surgido un fenómeno como el de Larsson con Millenium o Stephenie Meyer con Crepúsculo.

En los próximos días os daremos más información sobre la Feria del Libro por si podéis acercaros a Madrid o queréis saber qué os estáis perdiendo exactamente.

Autores relacionados:
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Libros relacionados:
Crepúsculo
Los hombres que no amaban a las mujeres

iPad y los eBooks: Lo hemos probado

iPad Lecturalia

Gracias a nuestro habitual seguidor, el cuñado de Jobs, pudimos manosear un iPad nuevecito y probar la mayor parte de sus aplicaciones, especialmente aquellas dedicadas a la lectura de libros electrónicos y documentos de texto.

Como todos los gadgets de última generación, el iPad posee muchas virtudes y a la vez unos cuantos defectos. Comenzaremos por lo que más nos ha llamado la atención en el sentido positivo.

El iPad posee una pantalla más que notable, 9,7 pulgadas, con un brillo ideal para ver fotos, navegar o pasar el rato con algún videojuego. El diseño no es sorprendente -es como un iPhone pero en grande-, pero sigue la línea de Apple.

Desde un punto de vista de fluidez en las aplicaciones, el iPad funciona sin problemas y mueve con soltura sus aplicaciones al tiempo que responde inmediatamente al ponerle los dedos encima. Hay que anotar que la respuesta de los acelerómetros es muy buena y reacciona con numerosos detallitos al movimiento.

Ahora, entremos al trapo del mundo del libro electrónico que es el principal motivo de probar el tablet de Apple.

Para acceder a los libros, el iPad posee su propio programa de lectura que hemos encontrado muy básico en algunos puntos, aspectos, que, no obstante, pueden quedar resueltos haciendo uso de otro software distinto, como el de Amazon o, supongo que aparecerá en breve, el Stanza.

iPad Lecturalia

La representación gráfica del libro es muy bonita y detallista, pero, pese al control de brillo, la elección de tipografía y tamaño o la posibilidad de ver el libro a doble página, cosas como la imposibilidad de poner un modo de contraste negativo (una de las pocas maneras de leer bastante rato en una de estas pantallas) hacen que el software pierda bastante. Desde el de Amazon sí que se controla más el aspecto final del libro y puede sincronizarse con otros dispositivos para continuar su lectura, algo muy interesante pero que ya hace el Kindle.

El sistema de marcadores es muy bonito gráficamente -simula una marca de rotulador fluorescente y se añade al índice-, pero no deja tomar notas, así que pierde gran parte de su utilidad, sobre todo porque, al no ser multitarea, no podemos tener un editor de textos abierto al lado del libro. Un gran fallo.

El lector del iPad lee ePub -no probamos con ePub DRM, pero con libros propios maquetados para otros e-readers funciona francamente bien y no ha dado problemas. Sin embargo, las exportaciones desde sistemas como Word u OpenOffice pueden dar algún problemilla y es mejor tratarlas como texto y no como ebooks.

iPad Lecturalia

La tienda de Apple, la iBook Store funciona de una manera similar a la App Store, con apartados de pago y gratuitos -con todo el fondo del Proyecto Gutemberg bien maquetado-, populares y por géneros. La verdad es que está muy bien montada y, en ese aspecto, es donde una pantalla brillante luce su potencial.

A la hora de leer, como ya habréis imaginado, cansa los ojos como cualquier otra pantalla, así que para una lectura concentrada o larga no es lo más apropiado. A eso hay que sumar otro inconveniente, el peso. Con casi 700 gramos de peso, algo que parece que no es mucho, se hace imposible una lectura larga sosteniendo el iPad sin un atril o soporte. Es posible que su larga autonomía -unas 10-12 horas- necesite una batería pesada. Incómodo, la verdad.

En cuanto al PDF, hay varios programas en el iPad para leer y funcionan bien, tienen muchas funciones y es bastante útil para consultar o mostrar informes. Hay incluso aplicaciones de descarga de PDF donde puedes encontrar casi cualquier libro, eso sí, maquetado con las manos del diablo.

Como ya suponíamos, el iPad no es un buen lector de libros electrónicos pero puede servirle a aquellos que, usando el dispositivo para otros usos, le dedican un poco de tiempo a la lectura. Lectores casuales o con poco tiempo libre.

iPad Lecturalia

Sin embargo, el iPad, como, supongo, la mayoría de tablets que se nos vienen encima, son muy manejables para tres tipos de lecturas y que pueden suponer una cierta ventaja sobre los lectores de tinta electrónica: Revistas, Cómics y Cuentos para niños.

El brillo, el color, los vídeos y los enlaces de Internet son perfectos para las revistas que tampoco pretenden a un lector que esté dos horas mirando la pantalla. Contenidos cortos que son tan interesantes como entradas de blog. Ese es, quizás, el futuro de las revistas.

Los cómics también se leen muy bien en la pantalla de iPad, pudiendo leer página a página con un zoom rapidísimo, o bien seleccionando el modo cinemático, donde una ruta de zooms y encuadres prefijados en el propio tebeo nos lleva por todo el número. La verdad es que es una experiencia diferente y muy bien implementada.

Los cuentos para niños. Estuvimos trasteando con dos: Alicia en el País de las Maravillas -no exactamente sólo para niños, pero bueno- y uno de Toy Story creado por Disney. Bien, hay que contemplar el de Alicia… como un juguete precioso que agitar y disfrutar visualmente, está muy bien hecho, claro que es eso: un divertimento al margen casi del libro.

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En cuanto al de Toy Story, Disney plantea un libro para niños con unas mínimas animaciones y la posibilidad de que el iPad cuente de viva voz la narración acompañando el texto de pantalla. Queda muy bonito, aunque dejar a los niños trastear demasiado un aparato de 500$ ya es una decisión personal.

En resumen: un gadget cuya aplicación lectora es secundaria y está más orientado a otras facetas del entretenimiento, haciendo siempre hincapié en su ventaja multimedia y gráfica pero con grandes desventajas a la hora de la lectura no intermitente.

Libros relacionados:
Alicia en el país de las maravillas

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