Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

71.309 libros, 14.095 autores y 56.274 usuarios registrados

Entradas con etiqueta ‘lectores’

Guía básica para eReaders

Pantalla de e-ink flexible

¿Qué es un eReader? Hace más de dos años que comenzamos a explicar qué era un lector de libros electrónicos, con todas sus ventajas y desventajas. Con el boom de nuevos modelos y marcas creo que es necesario volver a hablar de estos dispositivos.

En cuanto a los ebooks, libros electrónicos, parece que es un concepto ya asumido por la mayoría de la gente. Lo único a comentar sería su diversidad de formatos, algo importante a la hora de elegir luego un eReader u otro.

¿ePub, AZW, fb2? Son los formatos más comunes a la hora de trabajar con ebooks. AZW (y su versión libre, el .mobi) son los usados por el superventas de las navidades pasadas, el Kindle de Amazon. El fb2 es el elegido por el modelo español Papyre y el ePub es un estándar usado por la práctica mayoría de las tiendas de ebooks en España, casi siempre con DRM.

¿Qué es el DRM? El DRM es una protección que imponen las editoriales a sus libros y limita las copias que podemos usar y los dispositivos en los que se puede leer un ebook. Tanto el Kindle de Amazon como la mayoría de ePub de Libranda llevan DRM.

Hay que tener claro un concepto: los libros electrónicos se pueden leer en numerosos dipositivos, desde smartphones a ordenadores de mesa, pasando por tabletas o eReaders. Otra cosa es que los eReaders están diseñados y construidos específicamente para leer ebooks, por lo que presentan características únicas, como su tinta electrónica -que no cansa la vista- y su larga duración de la batería -en muchos casos, hasta un mes-.

Con el auge del mercado de libros electrónicos se han puesto a la venta numerosos dispositivos con pantallas TFT retroiluminadas dentro de la clasificación de eReaders cuando en realidad son tabletas -normalmente de gama baja- que, entre otras cosas, pueden leer libros electrónicos, pero que no comparten las características que hemos mencionado antes, siendo gadgets con una resolución bastante baja, más pesados y con una batería más cercana a las horas de uso que a los días.

Esto no quiere decir que sean malos productos, pero lo que sí hacen es generar confusión entre lo que es un dispositivo dedicado por completo a lectura con otro que puede mostrar los libros, pero de una manera muy diferente. A partir de ahí, que cada uno decida qué le interesa más, si un gadget dedicado u otro más enfocado al multimedia.

Además, claro, están las tabletas de gama alta, cuyas características son mucho más evidentes y no se mueven en el nebuloso mundo de esos otros dispositivos. En mi opinión, para los que leen más de veinte minutos, media hora, de manera continua, es preferible un eReader, pero los hay que se pasan horas delante de una tableta sin que parezca afectarles. Será cuestión de cómo se le quemen los ojos a cada uno.

Hoy en día, en el mercado de los eReaders, habría que destacar marcas como Kindle, Sony Reader, BQ, Papyre o Cybook, aunque el mejor consejo que puedo dar es el de que os acerquéis a una tienda y miréis con vuestros propios ojos las diferencias entre unos y otros, así como con los dispositivos con pantallas retroiluminadas.

Alonso Tudela, el hombre del millón de libros

28 de diciembre de 2011 en Actividades, Literatura, Noticias

Millón de libros

Lo primero que llama la atención cuando llegas a la finca de los Tudela, cerca de Albarracín, es su lejanía. No tanto física, apenas a veinte kilómetros del pueblo más cercano, sino espiritual. Con cada kilómetro que nos acercamos a su casa menos parecemos habitar en el mundo ruidoso, artificial y tecnológico que tan bien conocemos y tan bien nos domina. Allí, entre campos de trigo, álamos solitarios y pequeños riachuelos, el tiempo parece haber adoptado una actitud diferente.

La casa de Alonso Tudela es grande. Algunos la calificarían de mansión, pero le falta visión señorial para eso; está construida a grandes bloques, creciendo de manera desigual a medida que a la familia le hacía falta espacio. Hoy en día sólo vive en esta casa Alonso Tudela, de noventa y cuatro años, y su cuidadora. Además, claro, entre esos muros de piedra gris y bajo la techada roja les acompaña ese millón de libros por el que Tudela ha ocupado numerosas notas en diarios aragoneses.

La cuidadora, Marta, nos abre las puertas de la casa. Ya en el recibidor se levantan dos o tres filas de libros todavía envueltos en plástico protector. El señor todavía no ha tenido tiempo de clasificar estos ejemplares -nos comenta- a veces se le acumula el trabajo, sobre todo en navidades o en las fechas de la feria del libro. Lanzo un vistazo rápido antes de continuar, Reverte, Zafón, Eco… al parecer Tudela tiene un gusto ecléctico.

El señor de la casa nos espera, como no podía ser de otra manera, en la biblioteca. Nos quedamos sin aliento en medio de una sala no apta para claustrofóbicos. Cientos, miles, de volúmenes se apilan en estanterías que ocupan hasta el último rincón de una habitación que en otro tiempo había servido para apilar enormes cubas de vino. Tudela se da cuenta de nuestro asombro y sonríe tras las gafas redondas que le dan un cierto aire a intelectual de los años 20. Sentado en un enorme sillón orejero, lucha contra el frío aragonés con una estufa de gas y una manta sobre las piernas. El rostro lo tiene surcado de arrugas y viste una chaqueta gris de paño. A su lado se levanta una pila de libros que, mientras nos esperaba, ha ido despojando de sus envoltorios.

La entrevista se desarrolla más deprisa de lo que esperamos en un principio. Tudela nos confirma el número exacto de los volúmenes de su colección: un millón de ejemplares que ocupan esa sala y casi en su totalidad el resto de la casa. A la pregunta de cuándo nació su afición por los libros contesta mientras etiqueta la última novela de Lucía Etxebarría. Los libros son cultura -afirma-, eso decía mi padre. Así que en casa siempre había libros, lo único que hice yo fue coger la costumbre de ir comprando. Primero poco a poco, siempre que bajaba a la capital, y luego ya, con el Círculo, por catálogo. Ahora compro por Internet todas las novedades y me las traen a casa gratis.

Así que hasta aquella casa abandonada han llegado las ventajas de la red. Tudela deja a un lado el libro y continúa. También he comprado varias bibliotecas completas de saldo, tengo un librero de viejo que me visita un par de veces al año y que viene con un camión lleno de libros en perfecto estado.

Mientras Joan, el fotógrafo, sale a la caza de unas buenas fotos, no puedo hacer la pregunta inevitable: ¿Cuántos de esos libros se ha leído? A lo que yo creo que es una pregunta divertida y que, normalmente, hace que el entrevistado se suelte, el señor Tudela parece algo incómodo. ¿Leídos? -repite- Bueno, la verdad es que nunca he leído un libro en mi vida. Entiéndame, sí que he leído los de estudiar en la escuela, y en su día el Código de circulación, pero de estos, de mis libros, todavía no me ha dado tiempo a empezar ninguno. Si casi no puedo ni ordenarlos, imagínese si tuviera que leerme alguno.

No acabo de creerme la historia del señor Tudela, pero su ceño fruncido y la cara de la cuidadora acaban por convencerme. Parece algo irreal, un millón de libros comprados y ninguno leído… así que le pregunto si piensa donar sus libros en algún momento.

Tudela sonríe con un cierto brillo de orgullo en los ojos. Se quita las gafas y las pliega. Por supuesto -anuncia-, ya estoy preparando mi legado. A mi edad estas cosas hay que dejarlas claras. Cuando muera he dejado las instrucciones pertinentes para que mis libros sean donados a un museo y puedan ser contemplados.

¿A un museo? -le interrumpo- Será a una biblioteca. No -contesta-, a un museo. Esta no es una biblioteca para leer, es una biblioteca para mirar. Con lo que me ha costado. Lo dice de manera tajante, tanto que prefiero no seguir discutiendo. Llamo a Joan, que parece entusiasmado con sus fotos, y nos despedimos del señor Tudela, el cual pierde rápidamente el interés en nosotros mientras sigue catalogando sus libros pendientes.

Nos montamos en el coche y abandonamos, entre campos de trigo y caminos sin asfaltar, ese cementerio literario en que se ha convertido la biblioteca del hombre de un millón de libros.

Actualización: Este artículo es en realidad una pequeña broma realizada para el Día de los Inocentes. Ni Alonso Tudela ni su millón de libros existen realmente. ¡Gracias a todos por vuestros comentarios!

Primer Congreso Internacional del Libro Electrónico

Ventas

Leo en murmullo.org un resumen del congreso profesional dedicado al ebook que se ha celebrado en Brasil y donde han asistido los grandes del mundo editorial. En concreto me ha llamado la atención la jornada en la que participaron gente de la Feria de Frankfurt, Barnes & Noble, Little Brown o Ediciona.com.

Aunque dedicado casi en exclusiva al mercado brasileño, los datos fueron, como es normal con esos ponentes, americanos y europeos. Los puntos principales parecen dar al traste con la teoría española de “todavía faltan unos cuantos años para el libro digital”, y es que el mundo del ebook está creciendo a pasos agigantados.

De entrada, podemos decir que las ventas crecieron un 261% en total del 2008 al 2009. Eso, teniendo en cuenta que se venía de una situación parecida del 2007 al 2008, indica una curva ascendente hoy por hoy imparable.

Otro dato curioso: casi la mitad (un 47%) de los lectores de libros electrónicos lo hace en la pantalla de su ordenador. ¿Qué indica eso? No sólo que a muchos no les importa demasiado la salud de sus ojos y que, visto lo visto, les va a dar igual leer en una brillante pantalla de iPad, sino que en cuanto aparezcan los lectores de libros electrónicos a precio asequible puede que se utilicen más de lo que se piensa.

Otro apunte; Barnes & Noble ha realizado un estudio sobre la lectura en pantallas a color, sobre las que, al parecer no se lee en periodos más largos que media hora. Interesante para los iPadianos, aunque claro, el estudio favorece al Nook de B&N…

En el tema del dinero, el público está dispuesto a pagar por contenido y aplicaciones para su teléfono aunque puedan conseguir lo mismo gratis por Internet. En el uso del teléfono móvil si que se ha implantado una cultura del pago, al contrario que en los MP3 -y en los libros, al paso que van-, así que los móviles pueden ser una tabla de salvación en caso de emergencia editorial.

El 80% de los que leen las primeras 16 páginas de un ebook acaban por comprarlo. Esto es interesante, ya que la naturaleza de la oferta en red permite una consulta previa de casi todos los libros -ofrecer el primer capítulo gratis es una práctica ya casi establecida por completo-, con lo que se pasa de echar un simple vistazo a poder empezar tranquilamente a leer el libro en nuestra casa.

Y, hablando de dinero, el dato definitivo y que indica cómo se está moviendo el sector americano del libro electrónico: con casi 60 millones de dólares en ventas el último cuatrimestre de 2009 se vendió más que durante todo el año 2008, y con un aumento de casi diez millones con respecto a los meses anteriores. Tan sólo enero de 2010 ha supuesto casi 32 millones de dólares en ventas, confirmando así lo disparado de los datos.

Ventas

También son muy interesantes algunas frases que destacan en murmullo y que deberían calar en la cabeza de la mayoría de editores.

-Los editores tienen que estar en las redes sociales.
-Dejen de perseguir al lector, sedúzcanlo.
-Lo que vale es la historia, no el soporte.
-Ya no estamos en el negocio del objeto físico, estamos en el negocio del contenido
-Nadie va a matar el libro

En resumen, una buena serie de datos y reflexiones para comenzar el año 2010, en el que se va a desarrollar el negocio del libro electrónico y de los e-readers (de los cacharreros y sus cacharros, como ya algunos los denominan de manera “cariñosa“), y en el que veremos aparecer iniciativas interesantes, ya sea en forma de Tablet, o de nuevas tecnologías de pantalla.

Noticias sobre Pixel Qi

Pixel Qi

De Pixel Qi ya hemos hablado alguna vez en el blog, pero no estaría de más entrar a hablar un poco más en profundidad sobre uno de los productos que podrían revolucionar el mercado de la pantallas para e-books tal y como lo conocemos.

Los e-books actuales funcionan gracias a la tinta electrónica, es decir, presentan unos niveles de gris determinados, se leen gracias a la luz que les llega -no son retroalimentadas-, y tienen una velocidad de refresco lenta si las comparamos con las pantallas LCD tradicionales.

Bien, el proyecto Pixel Qi iba dirigido al malogrado proyecto de Negroponte y su One Laptop per Child, pero al final, como casi todo en esa idea -por otro lado, loable-, no se llevó a buen término. Lo cierto es que desde la empresa no dejaron de trabajar y después de un par de años han anunciado que están a punto de entrar en producción de su primera pantalla a nivel industrial.

Al parecer, tendrá 10 pulgadas y será montada en un portátil del que se desconoce fabricante. Pero es un dato a tener en cuenta, con la primera producción a gran escala se verá la facilidad que han prometido a las fábricas de LCD para pasarse a Pixel Qi; 10 pulgadas es un tamaño interesante, ya que puede ser funcional para un ultraportátil y también para un tablet pc, como el que lleva anunciando Apple más de medio año.

Hay que recordar que Pixel Qi promete una lectura parecida a la de un e-book, pero que también, con un simple click, puede transformarse en una pantalla casi igual que la de un LCD, con todas las ventajas para la navegación web y la reproducción de vídeo que eso conlleva.

Lo cierto es que hay poca información visual más allá de la que desde la empresa de Pixel Qi van soltando con cuentagotas, así que tampoco está muy claro cómo se va a ver definitivamente a la luz del día, aunque hay unas fotos prometedoras, y cómo va a ser la diferencia con los ebooks de nueva generación que ya se están preparando.

El ascenso de la lectura en los dispositivos móviles

Lector ebook iPod

Mientras, al parecer, una inmensa mayoría de lectores se muestra algo más que escéptica frente a la llegada de los libros electrónicos y los nuevos lectores de e-tinta, por no hablar de un mercado editorial todavía confiado en que el proceso de cambio tecnológico parece lento y que no será, en absoluto, como el proceso por el que pasó la música con la aparición de los reproductores de MP3, nos van llegando noticias que, por lo menos, indican otras tendencias menos conservadoras.

Flurry, una empresa dedicada a analizar el uso de aplicaciones en dispositivos móviles, ha presentado un interesante informe en el que se dan datos sobre el incremento de aplicaciones para e-books, y los propios e-books, en los gadgets de Apple, iPhone e iPod touch.

El dato es más que interesante: En la categoría de e-books se ha detectado un aumento de un 300% de Abril a Julio, lo que sitúa a esa categoría con un 14% del total, siendo sólo superada por la de Juegos con un 19%. Eso, según el estudio, son tres millones de usuarios activos de e-books a través de los iPod/iPhone tan sólo en los Estados Unidos.

A tener en cuenta que la pantalla de estos dispositivos es sensiblemente menor que la de los e-readers actuales y, además, la pantalla sobre la que se lee es retroalimentada, es decir, proyecta luz igual que un monitor.

¿Qué quiere decir esto? ¿Es el iPod el lector de libros del futuro? No, en un iPod se puede leer durante un buen rato, pero la lectura se hace algo pesada si nos pasamos. Sin embargo, para trayectos cortos -metro, autobús, sentado en una sala de espera- resulta útil y cómodo. Lo mismo se aplica a otros gadgets de última generación, como los móviles con sistema operativo Android y que tengan una buena pantalla.

Personalmente, uso de forma habitual un iPod y he leído libros enteros en la pantalla sin ningún problema, eso sí, como ya he dicho, en periodos cortos de tiempo. Las generaciones digitales están más que acostumbradas a las pantallas de ordenador y a las de los móviles, pensar que no las van a usar para leer libros -y el sector juvenil del libro es superventas-, es comenzar a perder un mercado: ellos serán los primeros en buscarse la vida para encontrar esos e-books que las editoriales se resisten a poner en el mercado a un precio razonable.

Vía: Twitter jorge_acosta

Amazon, Kindle y lectores de e-books

Stanza

Se acumulan las novedades sobre el mundo del libro electrónico y su principal abanderado, la librería virtual Amazon.

Hoy mismo nos enteramos de que Amazon compra Lexcycle, la empresa que desarrolla Stanza, posiblemente la mejor herramienta disponible en la AppStore de Apple para la lectura de e-books en el iPod. Lexcycle estaba desarrollando nuevos formatos y era una empresa abanderada del formato común. ¿Significa eso que Amazon va a seguir por el mismo camino con el Kindle? ¿O es una maniobra para cortar de raíz cualquier competencia a su lector de libros para iPod? Según la gente de Lexcycle, no van a cambiar su producto… pero desde Amazon sólo hay un escueto “sin comentarios”

Por otro lado, Amazon sigue registrando beneficios récord que le permiten este tipo de jugadas empresariales, subiendo un 18% y alcanzando los 4890 millones de dólares. Un dato: Más de la mitad del beneficio fue generado por libros que no estaban en el top de superventas.

Y por último, una reflexión. Leo en Libros y Bitios el desglose aproximado de lo que vale un Kindle 2:

1.Componentes – $190.
2. Costes de desarrollo – $62.50.
3. Costes de promoción – $40.
4. Fabricación – $7.
5. Wireless – $5.
6. Devueltos y defectuosos – $2.50.
7. Empaquetado y transporte China-USA – $2.
8. Otros – $0.

El total, al que se podrían atribuir otros costes suplementarios, es de 309 dólares. Eso significa que el beneficio por unidad vendida es de 50 dólares..

Como él, me pregunto si el mercado español está preparado para esos precios. Hemos hablado de la encuesta de uso y preferencias sobre los e-readers y el público está poco dispuesto a pagar más de 70 euros por un dispositivo como el Kindle. Hagamos unos cálculos a partir de esto.

Si un lector electrónico -un e-reader, sea Kindle, Papyre o Sony E-reader- cuesta alrededor de 350 euros, nos vamos a un coste equivalente a comprar 17 novedades en papel o bien 35 libros de bolsillo (un buen bolsillo). Pongamos que el usuario del reader compra 12 novedades al año -120 euros- con lo que el desembolso en literatura en un año sería de 420 euros, el equivalente a 21 novedades o 42 libros de bolsillo.

Así que tendríamos 12 libros frente a un máximo de 42. A libro por mes, con el e-book apenas nos llegaría para un año de lectura, mientras que con el mismo presupuesto en papel nos daría para más de tres años, momento en el que, si nos hubiéramos comprado un e-reader, es más que probable que la tecnología hubiera cambiado tanto que los nuevos modelos dejarían a la altura del betún a nuestro viejo lector.

Claro que este es el escenario de lectores o libros en los que prima el DRM. Si no puedes leer otros libros que los que compras personalmente y tampoco puedes prestar o recibir libros que te dejen amigos o familiares, el uso de un e-reader no tiene sentido excepto en un ámbito laboral o de estudio, ya que para un uso ocasional del e-book ya existen otros dispositivos multisistema, menos agradables para leer, eso sí, pero funcionales, que suplen las necesidades puntuales.

No puedo dejar de dar la razón a los entrevistados: con el modelo actual, pagar mucho más de 70 euros es un desembolso poco rentable y es evidente que los precios del libro electrónico son demasiado elevados en muchas de las tiendas de e-books. Sólo con el abaratamiento de la tecnología y de los precios se lograría un uso masivo que aceleraría la cola larga de las ventas, el verdadero motor del sistema de ventas de Amazon.


Lecturalia Lecturalia