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Android y los libros electrónicos

Android Libro electrónico

Hemos hablado mucho del iPad y de los iPods e iPhones en relación con la lectura, por no mencionar el resto de lectores electrónicos, como el Kindle o el Nook, durante los últimos meses. Sin embargo, la inmensa mayoría de esos dispositivos mantienen una arquitectura cerrada y propietaria que, pese a sus innegables virtudes de control, puede que no satisfagan a un gran número de gente más amante de la libertad.

La llegada del tablet de Apple va a arrastrar a una buena cantidad de gadgets y dispositivos basados en otros sistemas operativos. Los que van con Windows no tendrán problemas en encontrar programas y soluciones para leer sus libros o documentos en cualquier parte, pero los que estén basados en Android puede que presenten mayor dificultad para aquellos que no se habían enfrentado antes al sistema operativo libre fomentado por Google.

Por eso creemos que tanto para los que disponen ya de un teléfono alimentado con Android o para los futuros usuarios, no estaría de más un repaso a algunas de las aplicaciones que pueden servirnos para el tratamiento de ebooks .

En Android existe una aplicación llamada Android Market que, como en la Apple Store, se pueden encontrar los siguientes programas gratuitos.

FBReader:

Uno de los veteranos de la red, conocido para muchos de los usuarios de Windows y Linux, FBReader para Android es un clon del programa original. En la actualidad no lee el formato de ePub con DRM y le faltan algunos formatos específicos. Funciona muy ligero y tiene una función básica de lectura de día o de noche, cambiando contraste y colores.

No tiene una tienda dedicada, pero las instrucciones para cargar libros son sencillas, basta con habilitar un directorio en la memoria del teléfono, y funciona bastante bien, sin demasiados alardes gráficos.

Wordplayer:

Capaz de acceder directamente a los libros en la tarjeta SD de memoria, y, si hablamos inglés, de acceder a Feedbooks y Smashwords, también se sincroniza con Calibre, el programa de gestión de libros electrónicos que todo el mundo debería tener instalado. Por lo demás tiene unas funciones básicas de navegación y personalización de fuentes y colores. Tampoco admite el ePub con DRM.

Shortcovers:

Kobo books es una tienda virtual de e-books y Shortcovers es el app que han preparado para acceder a los sistemas Android. Sencillo pero muy limitado por el momento, sin marcadores y con el gran inconveniente de acceder a los libros online, sin posibilidad de descarga pese a pagar por ellos. No se puede cambiar el fondo blanco -bastante incómodo-, y, por el momento, es la única aplicación con su propia tienda.

Aldiko:

Es el que utilizo personalmente. Tiene una interfaz que no está mal y puedes personalizar sus colores, el modo de cambio de página y hasta el contraste de la pantalla con un sencillo gesto. Desde él se pueden descargar libros, en inglés, desde Manybooks, Feedboks, O’Reilly y Smashwords. No hay problemas para cargar ePub desde nuestros ordenadores, pero no admite, como casi todos, DRM.

Comparando estos programas con el que suelo usar en iPod, el Stanza, no encuentro demasiada diferencia con Aldiko, si acaso en algunos detalles menores. De igual modo, la lectura en pantallas pequeñas no es demasiado cómoda y al rato la vista se cansa y el cuello sufre un poco, pero para trayectos cortos o esperas se muestran como una gran solución. En teoría el nuevo iPhone viene ya preparado para la sincronización vía web entre varios dispositivos que compartan un documento, así que habrá que ver cómo reaccionan desde Android para ponerse a la altura.

Vía: Gear Diary

iPad y los eBooks: Lo hemos probado

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Gracias a nuestro habitual seguidor, el cuñado de Jobs, pudimos manosear un iPad nuevecito y probar la mayor parte de sus aplicaciones, especialmente aquellas dedicadas a la lectura de libros electrónicos y documentos de texto.

Como todos los gadgets de última generación, el iPad posee muchas virtudes y a la vez unos cuantos defectos. Comenzaremos por lo que más nos ha llamado la atención en el sentido positivo.

El iPad posee una pantalla más que notable, 9,7 pulgadas, con un brillo ideal para ver fotos, navegar o pasar el rato con algún videojuego. El diseño no es sorprendente -es como un iPhone pero en grande-, pero sigue la línea de Apple.

Desde un punto de vista de fluidez en las aplicaciones, el iPad funciona sin problemas y mueve con soltura sus aplicaciones al tiempo que responde inmediatamente al ponerle los dedos encima. Hay que anotar que la respuesta de los acelerómetros es muy buena y reacciona con numerosos detallitos al movimiento.

Ahora, entremos al trapo del mundo del libro electrónico que es el principal motivo de probar el tablet de Apple.

Para acceder a los libros, el iPad posee su propio programa de lectura que hemos encontrado muy básico en algunos puntos, aspectos, que, no obstante, pueden quedar resueltos haciendo uso de otro software distinto, como el de Amazon o, supongo que aparecerá en breve, el Stanza.

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La representación gráfica del libro es muy bonita y detallista, pero, pese al control de brillo, la elección de tipografía y tamaño o la posibilidad de ver el libro a doble página, cosas como la imposibilidad de poner un modo de contraste negativo (una de las pocas maneras de leer bastante rato en una de estas pantallas) hacen que el software pierda bastante. Desde el de Amazon sí que se controla más el aspecto final del libro y puede sincronizarse con otros dispositivos para continuar su lectura, algo muy interesante pero que ya hace el Kindle.

El sistema de marcadores es muy bonito gráficamente -simula una marca de rotulador fluorescente y se añade al índice-, pero no deja tomar notas, así que pierde gran parte de su utilidad, sobre todo porque, al no ser multitarea, no podemos tener un editor de textos abierto al lado del libro. Un gran fallo.

El lector del iPad lee ePub -no probamos con ePub DRM, pero con libros propios maquetados para otros e-readers funciona francamente bien y no ha dado problemas. Sin embargo, las exportaciones desde sistemas como Word u OpenOffice pueden dar algún problemilla y es mejor tratarlas como texto y no como ebooks.

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La tienda de Apple, la iBook Store funciona de una manera similar a la App Store, con apartados de pago y gratuitos -con todo el fondo del Proyecto Gutemberg bien maquetado-, populares y por géneros. La verdad es que está muy bien montada y, en ese aspecto, es donde una pantalla brillante luce su potencial.

A la hora de leer, como ya habréis imaginado, cansa los ojos como cualquier otra pantalla, así que para una lectura concentrada o larga no es lo más apropiado. A eso hay que sumar otro inconveniente, el peso. Con casi 700 gramos de peso, algo que parece que no es mucho, se hace imposible una lectura larga sosteniendo el iPad sin un atril o soporte. Es posible que su larga autonomía -unas 10-12 horas- necesite una batería pesada. Incómodo, la verdad.

En cuanto al PDF, hay varios programas en el iPad para leer y funcionan bien, tienen muchas funciones y es bastante útil para consultar o mostrar informes. Hay incluso aplicaciones de descarga de PDF donde puedes encontrar casi cualquier libro, eso sí, maquetado con las manos del diablo.

Como ya suponíamos, el iPad no es un buen lector de libros electrónicos pero puede servirle a aquellos que, usando el dispositivo para otros usos, le dedican un poco de tiempo a la lectura. Lectores casuales o con poco tiempo libre.

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Sin embargo, el iPad, como, supongo, la mayoría de tablets que se nos vienen encima, son muy manejables para tres tipos de lecturas y que pueden suponer una cierta ventaja sobre los lectores de tinta electrónica: Revistas, Cómics y Cuentos para niños.

El brillo, el color, los vídeos y los enlaces de Internet son perfectos para las revistas que tampoco pretenden a un lector que esté dos horas mirando la pantalla. Contenidos cortos que son tan interesantes como entradas de blog. Ese es, quizás, el futuro de las revistas.

Los cómics también se leen muy bien en la pantalla de iPad, pudiendo leer página a página con un zoom rapidísimo, o bien seleccionando el modo cinemático, donde una ruta de zooms y encuadres prefijados en el propio tebeo nos lleva por todo el número. La verdad es que es una experiencia diferente y muy bien implementada.

Los cuentos para niños. Estuvimos trasteando con dos: Alicia en el País de las Maravillas -no exactamente sólo para niños, pero bueno- y uno de Toy Story creado por Disney. Bien, hay que contemplar el de Alicia… como un juguete precioso que agitar y disfrutar visualmente, está muy bien hecho, claro que es eso: un divertimento al margen casi del libro.

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En cuanto al de Toy Story, Disney plantea un libro para niños con unas mínimas animaciones y la posibilidad de que el iPad cuente de viva voz la narración acompañando el texto de pantalla. Queda muy bonito, aunque dejar a los niños trastear demasiado un aparato de 500$ ya es una decisión personal.

En resumen: un gadget cuya aplicación lectora es secundaria y está más orientado a otras facetas del entretenimiento, haciendo siempre hincapié en su ventaja multimedia y gráfica pero con grandes desventajas a la hora de la lectura no intermitente.

Libros relacionados:
Alicia en el país de las maravillas

E-reader y ebooks en Braille

Braille ereader

Por ahora sólo es una prueba de concepto, pero el diseño resulta de lo más interesante para las personas que tienen problemas de mala visión o ceguera. Sin duda, una inversión que reduciría el precio de los libros en braille -posiblemente sería factible la traducción directa de libros en texto normal a través del ordenador- y ya el aparato generaría los signos braille de manera electromagnética.

Sin embargo, no es el primer lector en Braille para e-books, existe un lector llamado BrailleBook, pero que parte de una tecnología totalmente distinta, más mecánica y de aspecto muy diferente al que han imaginado desde Korea.

BookBraille

En cualquier caso, una muy buena idea que, con seguridad, será aprovechada en el futuro. Sobre todo teniendo en cuenta los problemas legales que supone activar la función de lectura en voz alta de algunos reproductores como el Kindle. Claro que es posible que este tipo de funciones también sea denunciado en un futuro. Los derechos legales son así, muchas veces por encima de los principios.

Vía: Soybits

Vía: No puedo creer que lo hayan inventado


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