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Amazon, el ebook y el libro objeto

12 de septiembre de 2010 en Arte, Literatura

Arte y Libro objeto

Amazon lo ha confesado: en los últimos meses ha vendido más libros electrónicos que en tapa dura. La conveniencia de la compra en línea, los lectores digitales y su inmensa capacidad de almacenamiento, la modernidad del texto en pantalla y lo ajustado de su precio (aunque menos de lo que quisiéramos) son todos factores que influyen en este cambio drástico. A pesar del inmenso éxito del libro impreso, éste no es ni de lejos un formato eficiente a nivel económico, prueba de ello son las tiradas inmensas a las que recurren las editoriales buscando el precio justo, y las hogueras también inmensas a las que someten a todos los ejemplares no vendidos. Habría que preguntarle al respecto al mismísimo Gutenberg, que murió en la ruina.

¿Y qué ocurre cuando el libro físico deja de ser una entidad válida y se convierte en un artefacto del pasado? Dentro de la moda del vintage y el retro, la cultura eBay exige que hasta las zapatillas de nuestra abuela puedan convertirse en un objeto digno de veneración. “Cualquier cosa que tenga más de veinte años”, reza Etsy.com, rey de las ventas de artesanía y de productos “hecho a mano”, para encajar un producto en su categoría “vintage”. Y aquí, además de los vilipendiados años ochenta, entran también los libros. No hablamos de libros incunables, de productos de anticuario ni mucho menos, sino de auténticos ejemplos de reciclaje que utilizan libros con la tranquila asertación de que se trata de un elemento obsoleto de nuestra cultura. Los hay que venden libros sin cubierta, al peso, sin pararse a identificar el año ni el tema de origen. Los hay que utilizan dichos libros como elemento artístico, dentro de collages o incluso como tema de fotografía (que puede venderse como original, como copia o incluso como descarga digital). Y los hay que recortan trozos de dichos libros en llamativas formas para utilizarse como tarjetas de agradecimiento, pegatinas o para encuadernar libretas o agendas. Hay quien usa libros antiguos como materia prima papier mâché para crear cuentas para collares.

En el fondo, el libro está hecho de papel, y las posibilidades del papel son inmensas, pero más allá de esto nos fascina su poder, la adoración cultural que parece acompañar a un ejemplar de escaso beneficio monetario pero inmensa influencia intelectual y social. Y esta adoración se convierte, cómo no, en fetiche, de tal modo que las inmensas bibliotecas y colecciones bibliófilas siguen exigiendo respeto, lo que explica que una instalación artística con el libro como centro pueda convocar silencio. A pesar de la realidad del asunto (que es que cabe la posibilidad de que ya hay más compradores de obras electrónicas que de obras en papel), no perdemos nuestra admiración por el objeto de celulosa, aunque sea más caro, menos práctico y menos perdurable; tanto es así que han surgido aquellos que ofrecen “fundas” para nuestros e-lectores en forma de libro, auténticas obras en papel destripadas para alojar un Kindle o similar, de la misma manera que uno podría ponerle unas cubiertas de Guerra y Paz a un libro de Corín Tellado.

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No puedes engañar a todos los lectores todo el tiempo

Lector

Así de contundente empieza un post del blog del Kindle sobre una encuesta realizada entre los poseedores del lector de Amazon, encuesta claramente enmarcada en la disputa abierta entre la tienda online, Apple y los editores en Estados Unidos y de la que os hemos hablado en otras ocasiones. Aunque no deje de ser, por tanto, un estudio que barre para casa, algunas de las conclusiones son muy interesantes y no estaría de más que los editores, y no sólo los de los EE.UU., las tuviesen en cuenta.

Por un lado, el cambio de hábito de lectura (o de compra de libros, que al fin y al cabo es lo que les interesa a los editores) entre los usuarios de Kindle. Un 61% compraban quince o más libros físicos, mientras que ahora tan sólo un 15% de los lectores continúan a ese ritmo. Esta disminución se ve ampliamente compensada: un 64% compra online quince o más libros al año y más de la mitad de estos voraces lectores comprará más de treinta libros.

Por otra parte, parece que la guerra de precios, cuya última puesta en escena ha sido la aparición de Apple y las grandes editoriales, las Big Six, en los medios frente a Amazon, ha conseguido que los compradores empiecen a cuestionarse los precios de los libros. Así de los 1.892 entrevistados sólo seis no sabían quiénes eran las Big Six (Hachette Book Group, HarperCollins Publishing, Macmillan, Penguin Group, Random House y Simon & Schuster) y más de un 60% estaban bastante de acuerdo en investigar el acuerdo entre Apple y las editoriales respecto a la fijación del precio de los libros electrónicos. Un par de preguntas trataban directamente el enfrentamiento entre Amazon y Macmillan y parece que la plataforma online cuenta con el favor del público, ya que lo ven como un posicionamiento contra la política de precios altos que intentan imponer los editores.

Hay que destacar otro punto que me ha parecido muy interesante: la mayor parte (un 93%) considera que los precios de la tapa dura son excesivos y buena parte de los poseedores de un Kindle están dispuestos a mirar más allá del best seller de turno, buscando descatalogados (término a desaparecer con la edición online) o de editoriales pequeñas, que ven superado en buena parte su problema de visibilidad.

Vía: Dos doce

Los escritores que no amaban a los ebooks

Publetariat

Con todo este barullo que si Amazon, MacMillan, Murdoch y Apple, un gran número de escritores americanos han decidido posicionarse, y de manera muy activa, en el conflicto.

Por el momento, y hay quien se ha extrañado al principio, se han puesto de lado de MacMillan y no han dejado de lanzar acusaciones contra Amazon. Es cierto que ese momento de rabieta en el que miles de libros, incluyendo los no-digitales, dejaron de estar a la venta ha escocido y mucho a los escritores que de repente se vieron apartados del principal supermercado del libro en Internet.

Dejando a un lado el apoyo a su propia editorial, algo que es entendible en superventas, pero que a menor rango ya cuesta algo más que seguir, se engloba dentro de esa teoría de la devaluación del libro, que ya hemos comentado antes. En realidad, el modelo de Apple, el de la nueva tienda iBooks, va a resultar menos beneficiosa para el autor que con los precios de Amazon. En Publetariat [Inglés] han hecho el cálculo completo y por cada libro van a recibir un dólar menos. Curioso, ¿verdad?

En España, y Europa, los escritores y los agentes están pugnando por ampliar el porcentaje de los derechos para el autor en los libros digitales, aumentando del clásico 8% a un 20 o 25, mientras en Inglaterra están planeando llegar a un 50. Amazon, como ya comentamos, ofrece un 70% para el autor si se publica con ellos sin pasar por una editorial (quedándose una minitasa por descarga, eso sí) y ese gesto puede haber motivado también el recelo de las grandes editoriales ahora que pueden darle donde más le duele.

Eso sí, para autoeditar cada autor se paga la corrección y la maquetación de su propio bolsillo, así como la publicidad y el esfuerzo. Es algo parecido a lo que planteó también en su día Google como el futuro de Google Editions, así que no es de extrañar que las editoriales quieran con locura al proyecto de Apple. Ahora, ¿los escritores? ¿Es posible que dejen pasar la oportunidad de sentar las bases de un escenario en el que no serán el último mono del mercado? Lo cómodo, claro, es dejarse llevar por los más famosos y por quien está poniendo ahora el dinero y lo incierto, arriesgado y valiente es luchar por los derechos que les corresponden.

¿Hacia dónde va el precio del libro electrónico?

Kindle DX

El gran debate en Estados Unidos está servido tras el acuerdo de Apple con varias de las grandes editoriales americanas y la polémica con Amazon. Aquí, estando como estamos viéndolas venir y con casi todo el mercado por articular, se sigue con interés el desenlace por parte, sobre todo, de las editoriales.

Pongámonos en antecedentes. Amazon, dispuesto a convertir a su Kindle en el e-reader más usado del mundo, llega a un acuerdo con las editoriales para vender las novedades a 9.99$, siendo en algunos casos capaz de pagar a la editorial un suplemento para que no pusieran problemas a la hora de discutir el precio. Amazon lograba esto gracias a su posición de poder como el mayor vendedor de libros electrónicos en EEUU, con lo que las editoriales tenían poco margen de maniobra.

Tras la presentación del iPad de Apple, el cual va asociado a una tienda de libros electrónicos en formato ePub -ojo, en ePub pero con DRM de Apple, con lo que demuestran lo mucho que aprendieron con la música-, en la que los editores pueden poner el precio que les venga bien a sus libros, dejando las novedades de 12 a 15$. A los cuatro días el ultimátum es directo, MacMillan, que ya ha firmado con Apple, le dice a Amazon que ponga los libros al mismo precio que en la BookStore mientras que la librería americana decide, en un primer momento, eliminar a MacMillan del sistema.

Finalmente ha sido Amazon quien ha tenido que bajarse de su posición y ha accedido a las condiciones de la editorial. Aquellos que quieran pagar los quince dólares correspondientes podrán hacerlo, no sin que Amazon, en su página web, manifieste su total desacuerdo con dicho precio.

El movimiento de MacMillan , mega-editorial con nombres como Douglas Preston, Orson Scott Card, o Tatiana de Rosnay (por poner tres ejemplos completamente diferentes de sus cientos de autores) es un golpe encima de la mesa confiando en que el iPad funcione y la Bookstore sea un éxito… algo que puede o no puede ser y que tardará bastante en probarse. En el caso de que los libros caros con DRM de Apple no se vendan Amazon volverá a plantar cara a los editores para vender su formato DRM más barato -eso sí, ya desde el año pasado su sistema de protección está roto- y seguirá con su proceso monopolístico.

Por si fuera poco, Rupert Murdoch, dueño de periódicos y de un imperio editorial basado en Harper Collins, tampoco está de acuerdo con los precios de Amazon. Ha olido la sangre fresca y un tiburón como él no ha podido dejar de morder para ver si se libra de ese competidor que era la empresa librera. Lo curioso es que, como él afirma, no es por dinero ganado (ya que Amazon les paga como si los libros valieran 14 dólares), sigue con la consigna y lo hace para que no se devalúe el producto de tapa dura… impresionante.

A todo esto, parece que todo el mundo se ha centrado en Apple vs. Amazon dejando fuera del escenario al que parecía el verdadero revolucionario del mundo del e-book. O mucho me equivoco o nadie está hablando de Google, y está claro que en el futuro de todo este negocio tiene mucho que decir: a Google no le interesa el desmantelamiento de un negocio en red como el de los e-books, así en los próximos meses no sería de extrañar un nuevo movimiento por parte de la empresa más importante de Internet en estos momentos.

En España carecemos de una librería como Amazon que aglutine a casi todas las editoriales, pero me da que, tal y como han puesto los precios en las distintas tiendas virtuales que ya existen, la teoría de los 15 euros también gustará mucho por estos lares. Eso sí, luego, como estamos avisando, se preguntarán por las bajas ventas. Y entonces será, lamentablemente, demasiado tarde.

Novedades en el mundo de los libros electrónicos: Otoño

Book

Aunque parece que el Otoño no acaba de llegar del todo (viene el frío, se va, vuelve), tenemos lo que parece una avalancha con las informaciones alrededor del mundo de los libros electrónicos. Vamos a comentar algunas novedades que parecen interesantes.

De la Feria del Libro Electrónico, poco que contar además de lo que ya dijimos en su propio post. Tan sólo añadir la importancia de un evento de este tipo que quizá sirva para aclarar las tendencias en mercado digital, algo que todavía no ha sido estudiado, o no les cabe en la cabeza, por las grandes editoriales. En breve trataremos de hablar de las principales conclusiones sobre el encuentro.

El conflicto Alex – Nook. Aquí tenemos el culebrón del ebook. Resumamos un poco la información que nos ha ido llegando de diversos medios.

Nook es el ereader de la poderosa cadena de librerías Barnes & Noble, una de cuyas principales características estriba en la doble pantalla, una grande de tinta electrónica para la lectura, y otra pequeña de LCD y táctil como interfaz.

Alex es producto de otra empresa -insertar nombre-, y es muy, pero que muy parecido al Nook. Tanto que la coincidencia parecía imposible. Al parecer Barnes & Noble había trabajado con la empresa del Alex, bajo secreto industrial, y decidió no quedarse el proyecto. Al menos, y eso parece, pagando, porque la idea bien que la han aprovechado.

En estos momentos todo este lío está en los tribunales y, la verdad, no favorece demasiado a la expansión de lectores de libros electrónicos innovadores, como son el Alex y el Nook. Es posible que ambos proyectos queden muy dañados a partir de ahora.

Los acuerdos de Google con las editoriales y los dueños de derechos de autor siguen en el candelero por quinto o sexto mes consecutivo. Ahora vemos que, juzgado mediante, hay que revisar los papeles firmados en Estados Unidos -y por lo tanto del resto del mundo, aunque Google en principio sea reticente-. Las editoriales europeas quieren retrasar la digitalización y venta de sus obras en Estados Unidos, y como consecuencia en Europa. Además, se llega a una especie de solución para los “libros huérfanos” aquellos que no tienen derechos claros: el beneficio no clarificado irá a parar a obras de caridad.

Como en ocasiones anteriores, hay sospechas de prácticas monopolísticas, la Open Book Alliance señala que no hay cambios profundos del acuerdo y CEDRO, una de las primeras organizaciones europeas en lanzarse a firmar acuerdos con Google, solicitará, si el acuerdo llega a buen puerto, un adelanto de 34 millones de euros para sus socios. Claro que si sus libros no se digitalizan… no habrá adelanto. Eso sí, desde Google ya han anunciado una gira por Europa para llegar a acuerdos con editoriales para ampliar los libros disponibles desde su plataforma.

Amazon da un paso adelante en su lucha para quedarse con el mercado entero: el Kindle por fin va a leer PDF gracias a una actualización de su firmware. Además, la batería del lector va a durar bastante más, aunque se tenga el Wi-Fi activado. Sin duda una noticia que hará las delicias de los dueños de un Kindle. En cuanto a su más directo competidor, el Nook, Barnes&Noble ha anunciado que no pueden satisfacer toda la demanda de reservas… muchos tendrán que esperar a enero del 2010 para hacerse con uno de los e-readers que más polémica y expectación han levantado en los últimos meses.

Edi.Cat, la unión de varias editoriales en catalán, una de las plataformas pioneras en la venta de e-books, prepara su salto a la literatura en castellano al mismo tiempo que varias editoriales catalanas, que publican tanto en catalán como en castellano, por ejemplo La Galera, se unen a la plataforma. Desde luego, llevan ya un par de años de ventaja sobre otros grupos editoriales y parecen estar en la línea de la innovación.

Ah, y también hay novedades de Pixel Qi, pero eso… eso lo dejamos para una entrada más completa.

Kindle y Nook: Aclarando la maraña informativa

Kindle España

Con todas las noticias generadas entorno a este lector electrónico, para algunos habrá sido una sorpresa el descubrir que el famoso Kindle de Amazon sólo se podía adquirir en Estados Unidos y que no será hasta mediados de mes cuando podrán acceder a él los usuarios de otros cien países, entre ellos España. Así que, por fin, llega a nuestro mercado el rey de los e-readers, dispuesto a ser el ipod de los libros: no hace falta ser el mejor, para ser el más vendido.

En un mercado todavía en formación, con las innovaciones tecnológicas llamando a la puerta cada dos por tres, con un modelo de negocio aún no establecido, son pocos los e-readers disponibles, de forma que los interesados en adquirir uno tampoco tienen tanto donde elegir ni demasiadas diferencias para discriminar unos de otros, ya que incluso el precio es bastante parecido.

Por ahora, el Kindle ha recibido bastantes críticas por aspectos más centrados en el modelo de negocio que en el desarrollo del propio lector. Así, decisiones como el uso de un formato propietario y exclusivo, basado en Mobypocket, o la total dependencia de la tienda online, restringen la utilización del lector o noticias como la famosa desaparición de 1984 de George Orwell, por problemas con los derechos de autor, de las bibliotecas de los usuarios, nos hacen mirar con desconfianza al lector de Amazon.

Además, conforme nos vamos enterando de las condiciones con las que llega a España, nos hace desconfiar más. La cobertura 3G, necesaria para poder conectarnos con Amazon en cualquier lugar, estará garantizada por Movistar, sin cuota de conexión: por lo visto esta se considera incluida en el precio del dispositivo. Pero esta conectividad será única y exclusivamente para entrar en Amazon, sin la capacidad de navegar por internet que si va a tener en otros países.

Al precio anunciado, unos 190 euros al cambio, habría que añadirle los cargos de aduana, al tratarse de un producto de importación: la broma se queda en unos 230 euros, lo que lo deja dentro del rango de precio que parece imponerse (entre 200 y 300 euros).

La parte más importante, al menos desde mi punto de vista, son los contenidos y, por ahora, no hay ningún acuerdo editorial patrio que nos permita ser optimistas; parece que nos tendremos que conformar con los libros disponibles en Amazon, es decir, mayoritariamente en inglés, con, al parecer un sobrecargo del 40%. Eso si, entre las suscripciones a publicaciones periódicas disponibles en la Kindle Store, encontramos el diario El país o El Mundo. Algo es algo.

Nook Barnes&Noble

Por otra parte, una novedad sacude el mercado de los e-readers: Barnes & Noble, la librería que junto a Amazon genera más noticias, saca a la venta Nook, un lector basado en Android, el sistema operativo para dispositivos móviles desarrollado por Google. Teniendo en cuenta que la política frente a los e-books que ha seguido hasta ahora Barnes & Noble, permitiendo de hecho varios formatos, incluso se comenta una función destinada a “dejar” los e-books que poseemos a más gente, podríamos estar ante un e-reader claramente diferenciado del Kindle.

Nook es una pequeña joya con dos pantallas, una LCD a color y otra de tinta electrónica de seis pulgadas. Viene abierto para multitud de formatos, entre ellos el e-Pub , y dispone de conexión Wifi. La verdad es que tiene un aspecto muy cuidado, a mi gusto mucho mejor que el de Kindle. En cuanto al precio, parecido, 259$. Ahora bien, todavía no se ha puesto a la venta, sale el 30 de Noviembre, y por ahora desconocemos la política de venta del lector fuera de Estados Unidos.

Barnes & Noble a la caza de Amazon

Plastic Logic

El movimiento de la gran cadena librera Barnes & Noble al preparar el lanzamiento de su lector de e-books, basado en Plastic Logic, no era casual. La librería virtual acaba de presentar su tienda en la que se tiene acceso a unos 200.000 títulos propios más la inteligente aparición de 500.000 títulos de Google Books, libres de derechos.

Desde B&N se venden como la alternativa a Amazon y a su Kindle -han elegido bien las fechas con el cabreo que llevan muchos usuarios de Amazon en este momento-, pero incurren en los mismos errores que están lastrando por ahora el despegue del libro digital.

Por el momento anuncian que sus ebooks se pueden leer en cualquier dispositivo, cualquiera que no sea de la competencia claro, y ni en un Kindle ni en un Sony e-Reader se podrá tener acceso a los libros que ofrece B&N en su catálogo. De nuevo las limitaciones de formato por una competencia que lo único que hace es castigar al consumidor, obligando a que compre en una tienda determinada si es que quiere contenido para su e-reader.

También sigue al rebufo de Amazon y sus precios determinados por las editoriales con unos conocidos 9.99 dólares para las novedades y 4.99 para las reediciones de clásicos. Esto, como en Amazon, lleva a plantearse de nuevo el valor del libro electrónico, el retraso en la aparición de novedades para evitar, al menos eso parece, que el ebook se coma al de papel -cuando hoy por hoy eso parece imposible- y todas las argucias que algunas editoriales están creando alrededor del ebook logrando impacientar a sus posibles clientes.

¿Es este el futuro que se plantean las tiendas virtuales y las editoriales? ¿En serio? Lectores propietarios que sólo funcionan en sus propias tiendas y no en las de la compentencia… Precios altos y DRM… a la espera de ver cómo evoluciona el mercado y Google mete baza propia, a mi me da la impresión de que se están haciendo un flaco favor preparando ese modelo de libro electrónico.

Amazon, 1984 y la ironía

1984

El todopoderoso Amazon y su esbirro Kindle parece que tienen problemas, como cualquier mortal, con los derechos de autor. Amazon puso a la venta para su lector electrónico dos obras de George Orwell, 1984 y Rebelión en la granja, sin tener los derechos para ello, parece ser que por utilizar la plataforma de un tercero (si es que no te puedes fiar de nadie). Lo que podría ser una simple anécdota solucionada de manera diplomática, como adquirir los derechos o ponerse en contacto con los clientes, ya que el error lo ha cometido Amazon y no debe ser pagado por los usuarios que actuaron de manera correcta, se ha convertido en un escándalo que sólo le podría pasar a un libro de Orwell. La solución de Amazon ha sido, nada más y nada menos, que acceder de forma remota a los dispositivos de sus clientes y borrar los libros en cuestión.

Esta acción, que elimina las pocas ganas que tenía de comprarme un Kindle, nos plantea hasta que punto podemos permitir que las condiciones de uso de un producto den acceso a aspectos tan personales de nuestra vida como puede ser nuestra biblioteca, porque, aunque está claro que Amazon sabe perfectamente qué libros has comprado y, por tanto, cuales componen tu estantería, el hecho de que una empresa o un gobierno puedan acceder a ella y manipular nuestra información me parece deplorable. ¿Tan sagrados son los derechos de autor? ¿o es que al adquirir un Kindle y firmar un contrato de servicio (largo, farragoso y lleno de cláusulas) les estamos entregando a nuestros primogénitos sin enterarnos?

Tal y como dice David Pogue, del New York Times:

La acción de Amazon es tan grave e inaudita como si empleados de una librería entraran de noche en nuestra casa, se llevaran dos libros de las estanterías y nos dejaran un cheque en la cocina

Así que, si tienes un Kindle o estás pensando en adquirir uno, ten en cuenta que Amazon parece empeñado en hacer bueno a Microsoft o en impedir que Google se pase al lado oscuro.

Vía: El país

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Kindle DX: Oficial

Kindle DX

Después de toda una semana de rumores e imágenes borrosas, ya tenemos la presentación oficial del nuevo aparato de Amazon: El Kindle DX, el miembro más joven y grande de la familia de e-readers del gigante librero norteamericano.

Anne Perry

¿Qué tiene de nuevo el Kindle DX? Bien, es grande. Mucho más grande. Ahora tiene una pantalla de 9.7 pulgadas -más del doble que el Kindle 2- permitiendo la lectura cómoda de revistas y periódicos. Por cierto, no se ha hablado del libro de texto tradicional, un rumor que venía de lejos y que alejaba al Kindle DX de la prensa.

La pantalla del Kindle DX detecta la posición, así que ajusta el contenido a un modo apaisado con sólo mover el e-reader. También destaca la posibilidad de conexión 3G para poder conectarse en cualquier sitio y eliminando el contrato específico que antes tenían los Kindle.

Pero lo que me llama la atención es el soporte para PDF. Si bien es cierto que no es el mejor de los formatos para los e-readers, sí que es el mas extendido por la red. Que el Kindle lea PDF es abrirse a todos los documentos privados y copias de seguridad a los que tengamos acceso, sin necesidad de la conversión de formatos que antes era necesaria.

También es cierto que le damos mucha importancia al Kindle cuando, desde España, ni siquiera tenemos tienda Amazon ni está previsto el lanzamiento de Kindle alguno. Nos queda mirar cómo Amazon se come el mercado americano poco a poco mientras aquí nadie se decide a lanzar el primer golpe. De todas formas, la cosa no está barata: 489$ es lo que cuesta hacerse con el Kindle DX... un lujo para auténticos sibaritas del e-book.

Actualización 07/05/09: Amazon ha llegado a un acuerdo con tres de las más importantes editoriales en libros de texto Pearson Education, Cengage Learning y Wiley Higher Education, y se dice que seis colleges y universidades van a empezar a probar el Kindle DX durante el año.

El Kindle Killer de Rupert Murdoch

FLEPia

Rupert Murdoch. Quizá ese nombre no os diga nada. Pero si hablamos de los periódicos The Sun, The Times o la cadena Fox de televisión quizá os hagáis una idea del enorme imperio mediático de la News Corporation, de la que Murdoch es el dueño.

Murdoch se enfrenta al problema de la prensa moderna, su progresiva desaparición en el mundo físico frente a la información digital. Para evitar naufragar en el mundo de Internet, Murdoch parece dispuesto a dar el salto a los e-books como manera de seguir manteniendo su grupo de información.

En la última convención de la industria de la televisión por cable, Murdoch se desmarcó con unos comentarios sobre un nuevo dispositivo en el que estaban trabajando: un lector de e-books propio y, atención, a color.

Con este gadget pretendería hacer frente al poder casi absoluto que ejerce Amazon con su Kindle en el mercado americano. Sin embargo, el único e-reader a color que hay hasta la fecha está desarrollado por Fujitsu, es el FLEPia -un cacharro impresionante con 260.000 colores y Windows CE incorporado, WiFi y Bluetooth- que se va a unos 1000 dólares.

Es de suponer que si Murdoch quiere competir con el Kindle -359 dólares- va a tener que hacer verdaderos milagros con su equipo de desarrollo para lograr un producto como el que ha anunciado y que pueda mantener un precio asequible.


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