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Entradas con etiqueta ‘Holmes’

Sherlock Holmes, de Guy Ritchie

28 de agosto de 2009 en cine, Literatura, Novela Negra

Downey-Holmes

Sherlock Holmes, el más famoso detective de todos los tiempos, va a tener una nueva adaptación al cine que llegará a los Estados Unidos el 25 de Diciembre y a España unas semanas después, el 15 de Enero del 2010.

La figura de Holmes es, casi con toda seguridad, la que más veces ha sido llevada al cine, con más de doscientas adaptaciones. Sin embargo, tras ver el tráiler que nos ofrece el director Guy Ritchie, surgen preguntas sobre la película.

Hay que tener en cuenta que la imagen de Holmes clásica que a todos nos viene a la mente es la del gran Basil Rathbone, el cual protagonizó doce películas entre 1939 y 1946, las primeras en situar al detective en el entorno victoriano de las novelas. A partir de Rathbone, la estética holmesiana, y también la del doctor Watson, queda definida y las películas siguientes aceptan la caracterización del personaje. A destacar también la serie de la BBC sobre Sherlock Holmes, que incide más en algunos aspectos oscuros del detective, pero que apenas cambia la imagen formal.

Por eso, ver a Robert Downey Jr. como Holmes y a Jude Law como Watson provoca una extraña sensación, como si nos hubieran intercambiado los papeles. No tendria por qué ser así, si hablamos de un Holmes joven como es el caso, en plenitud física, que Watson sea más alto que él tampoco influye demasiado y además, no ha más que verlo, representa al Watson joven, mujeriego y algo jugador.

Pero es que la película es de Guy Ritchie (Lock&Stock, Snatch, Revolver, Rockanrolla) así que hay que tener clara una cosa: ritmo, carreras, cámara lenta y más ritmo. Así de claro. Holmes sale en las imágenes peleando como una fiera, con bastones, a boxeo y con una especie de arte marcial (el Bartitsu). Que nadie se lleve las manos a la cabeza: en los libros de Doyle, Holmes hace todas esas cosas (vale, no es un aspecto principal, pero lo hace).

Sinceramente, dudo que los amantes de las películas de Rathbone puedan con esta película de Ritchie, pero a aquellos que no les importen las revisiones de un mito y disfrutan con la peculiar manera de hacer cine del director escocés, desde luego que se lo van pasar de primera.

Unos frenéticos minutos de Holmes:

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Incombustible Christopher Lee

19 de junio de 2009 en Autores, Biografí­as, cine, Literatura

Christopher Lee

Cuando a uno le preguntan por un actor veterano que sigue en la brecha solemos acordarnos de gente como Clint Eastwood (setenta y nueve años), Morgan Freeman (setenta y dos) o Jack Nicholson (también setenta y dos), pero el británico Christopher Lee cuenta en la actualidad con nada menos que ochenta y siete años (los mismos que Tony Leblanc, por cierto). Teniendo en cuenta que su primer papel en el cine fue en 1948, Lee lleva en el cine la friolera de sesenta y un años. Casi nada.

Durante la carrera cinematográfica de Lee han sido numerosos los papeles en los que ha interpretado a personajes nacidos de la literatura. De hecho su primer papel importante fue, precisamente, el de monstruo de Frankenstein en la película La maldición de Frankenstein (1957), basada en la obra de Mary Shelley, y en la que Peter Cushing hacía de Víctor Frankenstein, su creador. Fue una de las primeras películas realmente exitosas de Hammer Productions, que durante los siguientes años se especializaría en películas de terror hoy consideradas de culto. De hecho, sólo un año más tarde Lee interpretaría, también para la Hammer, nada menos que al conde Drácula, personaje de Bram Stoker que Lee encarnaría una docena de veces durante las décadas siguientes. Un año después le tocaría hacer de Sir Henry de Baskerville en El sabueso de los Baskerville, basada en la novela homónima de Arthur Conan Doyle, aunque su interpretación más conocida de ese año fue la de protagonista de La Momia (de Hammer Productions, por supuesto).

No paró ahí su intervención en películas basadas en novelas: en 1960 coprotagonizó Las dos caras del Doctor Jekyll, basada en la novela de Robert Louis Stevenson El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde; en 1962 fue el Baron von Staub en la adaptación de la novela Im Namen des Teufels de Hans Habe; ese mismo año hizo de Sherlock Holmes en una película alemana de bajo presupuesto; en 1965 fue por primera vez el Doctor Fu-Manchú (personaje de Sax Rohmer), uno de sus papeles más recordados y que llegaría a repetir cuatro veces más; en 1973 hizo de Rochefort en una adaptación del cineasta Richard Lester de Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas, en la que fue una de las primeras películas no consideradas de serie-B en la que tuvo un papel importante; en 1975 fue el villano de la película El hombre de la pistola de oro, en la que su personaje, Francisco Scaramanga, ponía en serias dificultades a Roger Moore, el James Bond de turno (cabe recordar que Bond es un personaje nacido de la pluma de Ian Fleming); y así hasta aburrirnos de enumerar ya que, según la Universidad de Virginia, Lee es el segundo actor más prolífico de la historia del cine, sólo por detrás del ya desaparecido Rod Steiger. También cabe reseñar que en 2005 la revista USA Today dijo de él que era el actor más taquillero y visto por el público de todos los tiempos. Casi nada.

Christopher Lee - Dooku

Desgraciadamente para él, Lee ha estado durante gran parte de su vida encasillado en ciertos papeles. Dejando aparte a Fu-Manchú, el que más le marcó fue el de Drácula. No es sólo que hiciera doce veces de él, sino que son innumerables las películas de bajo presupuesto, ya fuera en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o Italia, en las que interpretaba a ese mismo personaje pero con un nombre distinto por cuestiones de derechos de autor. Aunque durante los años setenta pudo salir del mencionado encasillamiento en parte, su vuelta triunfal a las pantallas no ocurriría hasta principios de esta década, y nada menos que interpretando a Saruman en la trilogía basada en El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien, y al Conde Dooku (el nombre de su personaje es un claro guiño a su filmografía) en la segunda trilogía de Star Wars. Se da la curiosa circunstancia de que él fue el único de todo el equipo de las películas de Peter Jackson que conoció en persona a Tolkien, declarándose admirador de su obra (de hecho le hubiera gustado hacer de Gandalf, pero su avanzada edad le impedía participar en las escenas de acción).

Pero Lee es incombustible, y si bien tuvo sus más y sus menos con Jackson por la no inclusión de sus escenas en la tercera parte de la trilogía, ya ha manifestado que le encantaría volver a interpretar a Saruman en las dos próximas películas basadas en El hobbit, otra obra de Tolkien, o, debido a su edad y la imposibilidad de desplazarse a Nueva Zelanda para ponerse a las órdenes de Guillermo del Toro (director de las dos películas), dar al menos voz al dragón Smaug. Sea como fuere, la próxima vez que veamos a Lee interpretando será en la esperada Alicia en el país de las maravillas, dirigida por Tim Burton y basada en la obra Lewis Carroll, en la que este actor inmortal dará voz al dragón Jabberwock.

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150 aniversario del nacimiento de Conan Doyle

22 de mayo de 2009 en Autores, Literatura, Novela Negra

Se cumplen 150 años del nacimiento de Arthur Conan Doyle, creador del famoso Sherlock Holmes, así que he pensado hacerle un pequeño homenaje en forma de minicuento.

Holmes

El doctor Watson revisó el armario de su mujer. Al encontrar el maquillaje para disfraces, la pipa y la gorra afelpada se giró hacia la cama donde ella todavía parecía dormida. No pudo evitar el desmayarse cuando ella susurró, con esa voz de barítono que tan bien conocía, las palabras Elemental, querido Watson.

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Entrevista a Rodolfo Martínez

28 de marzo de 2009 en Autores, Fantástica, Literatura, Novela Negra

Holmes1

Ya hemos hablado en Lecturalia con anterioridad de los llamados pastiches holmesianos, continuaciones, o narraciones, de la obra de Arthur Conan Doyle. Hoy os traemos una pequeña entrevista con uno de los escritores españoles que más ha cultivado el pastiche, y posiblemente el que lo ha hecho con un estilo más personal: Rodolfo Martínez

Lecturalia: ¿Qué es para ti un pastiche? Hay opiniones en las que una simple continuación, en este caso Holmesiana, de la obra original, sin mezcla, no es un pastiche.

Rodolfo Martínez: Pues en realidad, no tengo muy claro lo que es un pastiche, una definición clara y precisa. Básicamente, supongo, la acepción que más se acepta, al menos en el entorno literario, lo convierte en algo muy parecido a la fan fiction. Incluso pastiches escritos por escritores “de verdad” (nótese el deliberadísimo entrecomillado) como Las nuevas andanzas del Lazarillo de Tormes de Cela, por poner un ejemplo, no dejan de ser la obra de un fan que está escribiendo sobre un personaje o un universo de ficción que le guste, le atrae, le obsesiona o las tres cosas a la vez.

De hecho, creo que eso es lo que distingue el pastiche de la franquicia: el impulso original es el de un admirador de lo que está “pasticheando“, no el de un asalariado al que le han encargado escribir una novela de tal o cual escenario.

L: ¿Cómo empezaste a escribir tu primer pastiche? ¿Por qué Holmes?

R: Pues mi primer pastiche, por lo que recuerdo, fue una continuación de Star Wars. Tendría unos trece o catorce años, probablemente. Y era lo que he dicho: un fan recreando un universo de ficción que le gustaba y escribiendo nuevas aventuras de sus personajes favoritos. A eso siguieron un intento de continuar la Trilogía de la Fundación de Asimov y el 2001 de Clarke.

Todo eso fueron intentos fallidos, evidentemente.

Mi primer pastiche holmesiano llegó un par de años más tarde. Y, en realidad, contaba las aventuras de un lejano descendiente de Holmes que vivía en la España del mediados del siglo XXI. Algo más tarde escribí la primera versión de lo que se acabaría convirtiendo en “La aventura del asesino fingido“, el relato final incluido en Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos.

¿Por qué Holmes? No sé exactamente por qué. El personaje me fascinaba. Y toda la parafernalia que lo rodeaba también, así como su entorno. Supongo que fue, simplemente, un intento más de hacer algo con universos de ficción que me gustaban. Pero al contrario que con las continuaciones de Star Wars o de Fundación, la idea de escribir sobre Sherlock Holmes no se desvaneció cuando llegué a la edad adulta.

Holmes1

L: ¿Decidiste respetar el canon a rajatabla o te fuiste dando licencia a medida que avanzabas?

R: Depende. ¿Qué consideramos canon?

Siendo estrictos, éste son única y exclusivamente los relatos originales de Arthur Conan Doyle. Sin embargo, buena parte de los holmesianos consideran canónica la biografía del personaje escrita por Baring-Gould.

Intenté siempre que mi Holmes fuera consistente (en cuanto a acciones y motivaciones) con el de Conan Doyle. Asumía que los cuentos y novelas de éste eran parte del pasado (y a veces del futuro) del Holmes que yo estaba recreando. Y, como he dicho, creo que nada de lo que he escrito sobre el personaje contradice una sola línea del Holmes canónico.

Con la biografía fui más fléxible. Me pareció una guía útil, y la seguí siempre que pude. Donde las necesidades narrativas me llevaban a prescindir de ella, no tenía problema en hacerlo. Al fin y al cabo, incluso partiendo del juego de que Holmes es un personaje real del que Baring-Gould escribió una biografía, no tenía por qué aceptar que todo lo que contó su biografío era cierto. Yo podía tener otros datos que me dijeran otra cosa.

L: ¿Fantasía y Holmes? ¿Qué reacción esperabas del público?

R: Sí, me pareció una mezcla evidente, desde el principio. Al fin y al cabo, en el XIX inglés se produce una interesante explosión de la literatura fantástica, a la que el propio Conan Doyle no es ajeno. Así que por qué no. Por otro lado me parecía interesante enfrentar a un racionalista extremo como Holmes con elementos fantásticos. Ver cómo los justificaba y los racionalizaba cuando no podía negarlos.

Nunca tuve muy claro qué reacción esperar, la verdad. Me sorprendió la acogida tan favorable que tuvo mi primera novela de Holmes, Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos, aunque analizado a posteriori no es tan sorprendente. Al fin y al cabo, sigo muy de cerca el canon (estamos en el XIX, es Watson quien narra la historia, estamos investigando tres casos de los que Conan Doyle habla de pasada en “El problema del puente de Tor“…).

Sabía que la reacción con las siguientes historias, entre el sector más holmesiano de los aficionados, sería menos favorable.

No me importó. Tenía clara una cosa. Dos, para ser exactos. Mi Holmes debía ser coherente con el Holmes canónico. Pero, al mismo tiempo, no tenía sentido hacer con él lo mismo, contar el mismo tipo de historias que contaba el canon. Al fin y al cabo, para eso ya estaba el canon, y dar más de lo mismo me parecía una pérdida de tiempo. Así que fue una elección deliberada por mi parte llevar a Holmes a lugares totalmente nuevos y, en ocasiones, inesperados. Sabía que eso me iba a granjear enseguida la antipatía de los holmesianos más ortodoxos, pero no me importó, en tanto escribiera buenas novelas y yo sintiera que estaba siendo fiel a Holmes, tal como yo lo veía.

L: ¿Cuál crees que es el mejor de tus pastiches?

R: Creo, sinceramente, que el segundo, Sherlock Holmes y las huellas del poeta. Por ambición en el escenario y la historia, y también por los resultados. Y sobre todo, por la sensación que sigo de teniendo de que, sin dejar de ser fiel a Holmes, supe llevarlo por caminos inesperados. Aunque confieso que la parte central de Sherlock Holmes y el heredero de Nadie, donde cuento las andanzas del joven Sherlock en el oeste americano, está también entre mis favoritos

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L: ¿Y de los pastiches holmesianos en general?

R: Mi favorito sigue siendo Adiós, Sherlock Holmes, de Robert Lee Hall. En buena medida por lo que apuntaba antes: es consistente, coherente y fiel con el Holmes canónico, pero al mismo tiempo, lo lanza hacia lugares nuevos e inesperados. Y lo hace de un modo brillante.

L: ¿Piensas continuar o ya has agotado lo que tenías que contar acerca de Holmes?

R: En principio (y recalco lo de “en principio”, porque con estas cosas nunca se sabe y es mejor ser prudente) Holmes es, para mí, un ciclo cerrado. Cierto que me gustaría volver, en algún momento del futuro, a la fórmula del relato, al, digamos, método canónica: cuentos largos, narrados por Watson y ambientados a la luz de gas del siglo XIX. Pero ya veremos si eso llega a cristalizar o no.

Lo que sí que me gusta mucho es el universo de ficción que he ido construyendo en estas cuatro novelas. Un universo de ficción en el que, usando la figura de Holmes como foco, he ido reconstruyendo y amalgamando buena parte de los cosmos ficticios que me fascinaron de joven. Desde luego, me gustaría volver, tarde o temprano, a ese escenario. Probablemente ya sin Holmes. Y no será una sorpresa para nadie si digo que es muy posible que el centro de atención narrativo sean en esta ocasiones Kent y Kane.

Pues hasta aquí la entrevista. Muchas gracias a Rodolfo Martínez por la atención prestada.

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