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Entradas con etiqueta ‘franquismo’

La revista Triunfo a nuestro alcance

19 de marzo de 2011 en Autores, Literatura, Revistas

Revista Triunfo

Hablar de la revista Triunfo es hacerlo de una de las publicaciones más importantes de la España franquista, y de una de las que más problemas tuvo con la censura debido a su particular línea editorial. Porque, sobre todo a partir de la década de los 60 (la revista nació en 1946), Triunfo se convirtió en un referente de la España menos conservadora y adicta al Régimen (no me atrevo a llamarla izquierdista, aunque la tentación está ahí). Con un simple vistazo a los nombres de sus colaboradores uno se hace una idea muy aproximada de que Triunfo no podía contar precisamente con el afecto del gobierno de la época. No obstante, y pese a numerosas multas y secuestros de algunos números, sobrevivió a Franco, y no desapareció hasta 1982.

Eduardo Haro Tecglen fue su subdirector, y uno de sus más importantes columnistas, desde 1968 a 1980. Haro Tecglen (1924-2005) fue un republicano convencido que, tras la victoria nacional, tuvo que hacerse pasar por falangista convencido (como él mismo aseguró años después) para poder salvar la vida de su padre. Pero este periodista y escritor pronto se convirtió en uno de los críticos más feroces del franquismo, siempre desde la comedida prudencia que aconsejaba la situación política española de la época. En Triunfo coincidió con Luis Carandell (1929-2002) por primera pero no por última vez (ambos eran colaboradores del programa radiofónico La Ventana, en la cadena SER, hasta poco antes de su muerte), uno de los más lúcidos cronistas del fin de la dictadura y de la transición democrática. Carandell, que fue cronista parlamentario, corresponsal en el extranjero e incluso presentador del telediario de TVE ya en los años 80, es muy conocido por su sección en Triunfo, denominada Celtiberia Show, y que sería recogida a posteriori en volúmenes recopilatorios de gran éxito. Lo que en aquel entonces a Carandell le parecía digno de ser tomado a broma de la España de la época, hoy, cuarenta años después, es simplemente hilarante. Sus recopilaciones, hoy descatalogadas pero aún disponibles en librerías de segunda mano, son imprescindibles para comprender la idiosincrasia de aquellos años.

Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), conocido sobre todo por su personaje Pepe Carvalho, también fue un asiduo de Triunfo en aquellos años, siendo muy populares sus artículos políticos en los que introducía personajes de ficción que daban enfoques novedosos a hechos reales.

Habría que citar a otros conocidos colaboradores: el hispanista Ian Gibson participó, ya a finales de los 70, con varios artículos sobre Federico García Lorca. También en aquella época tardía apareció por primera vez en Triunfo el filósofo Fernando Savater. Fueron también colaboradores el ensayista César Alonso de los Ríos, José Luis Abellán o Diego Galán, entre otros.

La nota curiosa, en referencia a Gibson, fue el ardid que el director de Triunfo, el incombustible José Ángel Ezcurra, ideó en 1971. Aunque la obra de Gibson La represión nacionalista de Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca, publicada, cómo no, por Ruedo Ibérico en Francia, era una obra prohibida en España, Triunfo la nominó para los Premios Internacionales de la Prensa, en los que participaba junto con otras publicaciones como The Observer, Newsweek, L´Espresso, Le Noveul Observateur o Der Spiegel. Gibson ganó el galardón, por cierto.

Desde 2006 se ha ido digitalizando aquel importante semanario, que está ahora disponible en la red para disfrute de todos los que, por edad, no pudimos conocerlo, además de para los nostálgicos que sí pudieron tener en sus manos una de las publicaciones más importantes de la historia del periodismo español.

Más información: Triunfo Digital

Autores relacionados:
César Alonso de los Ríos
Diego Galán Fernández
Fernando Savater
Ian Gibson
José Luis Abellán

La censura y sus miserias

22 de abril de 2010 en Actividades, Autores, Literatura, Poesía

Censura

Nos ofrece elpais.com un interesante reportaje sobre la censura en nuestro país durante la época del franquismo, cuando lectores adoctrinados eran los privilegiados en leer las últimas obras escritas en España y podían decidir, bolígrafo rojo en mano, si esta era publicada o no. Ocultos tras el anonimato que les otorgaba ser un número en una lista se permitían el considerar que Gil de Biedma era un poeta cursi y snob; aunque de poco le servía que otro número censor le considerara un buen poeta, en ambos casos el bolígrafo rojo marcaba el destino del libro.

El Archivo General de la Administración custodia los expedientes sobre la censura literaria y en ellos podemos encontrar los casos concretos de la tijera censora que, aunque puedan llevar a la anécdota y al chiste, como ocurre tantas veces cuando se habla de la censura en el cine, no hemos de perder de vista de lo que se trataba: intentar controlar el pensamiento y el que algunas medidas fueran ridículas o ridiculizables no minimiza ni la intención ni los hechos ni la culpabilidad de los que las pusieron en marcha.

Dicho esto, vamos a reírnos un poco.

Tal y como nos cuenta elpais, no sólo Gil de Biedma era un poeta cursi y snob o un buen poeta “cuya poesía es francamente buena” según el censor con el que se topara sino que Marsé parecía ser una de esos “pseudointelectuales que cuando salen al extranjero leen y ven marranadas y puerquean con mujeres fáciles“. Aunque, sin duda, el premio a la clarividencia y al conocimiento literario deberían dárselo al número censor que no entendía como los hermanos Goytisolo pueden gozar de tanto reconocimiento en el extranjero y considera que en este caso no debería censurarse la obra ya que así los desenmascararían:

No hacerles el juego. No darles pies a heroísmos y martirios. Olvidarlos, que se pudrirán solos. No tiene consistencia literaria. Condenémosles a la libertad, libertad vigilada

El censor debía ver si la obra atacaba de alguna forma al dogma, la moral, la Iglesia o sus ministros, al Régimen y sus instituciones, a las personas que colaboraban con el Régimen,… porque ese es uno de los peores rasgos de todos los totalitarismos: considerar que la cultura, la libertad de expresión y pensamiento son un peligro.

Autores relacionados:
Jaime Gil de Biedma y Alba
Juan Marsé
Juan Goytisolo
Luis Goytisolo

El primer Biopic de Almodóvar: Marcos Ana, el poeta comunista

22 de mayo de 2009 en Autores, Literatura

Marcos Ana

No es extraño que al leer la historia de Fernando Macarro Castillo, nombre real del poeta Marcos Ana, uno tenga la sensación de estar descubriendo a un personaje singular al que merece la pena conocer, leer y escuchar. Y eso debió de pensar el cineasta manchego, que tras descubrir al autor a través de las páginas del suplemento cultural de El País, quiso rápidamente reunirse con él. Tras conocerse, Pedro Almodóvar lo tuvo claro: quería comprar los derechos para convertir en película Decidme cómo es un árbol, su biografía, publicada en 2007.

Marcos Ana nació en una familia pobre y católica, y descubrió el marxismo mientras repartía propaganda cristiana en mítines socialistas. Al escuchar las arengas izquierdistas se vio reflejado, él y los suyos, lo que hizo que se afiliara a las Juventudes Socialistas Unificadas (aunque, paradójicamente, en estos primeros tiempos no se olvidara de rezar sus oraciones cada noche, como él mismo ha explicado). Al empezar la guerra formó parte de un batallón de las JSU denominado Libertad que tomó posiciones en la sierra de Madrid. Tras la regularización del ejército republicano tuvo que abandonar el frente ya que era menor de edad. Ya afiliado al Partido Comunista, se convirtió durante la Guerra Civil en secretario general del partido en la comarca de Alcalá de Henares y en comisario político de una unidad del ejército. Cuando la guerra ya estaba perdida se trasladó a Alicante para ser evacuado del país, ya que los representantes políticos de la izquierda eran uno de los objetivos del bando nacional, pero los barcos que debían sacarlo de España, a él y a miles como él, nunca llegaron. Ingresó en prisión, donde conoció a Buero Vallejo y a Miguel Hernández, entre otros, sin duda sin pensar que se convertiría en el más longevo preso de las cárceles franquistas.

El padre del poeta murió durante la guerra; la madre, en las cercanías de la prisión de Burgos mientras intentaba, infructuosamente, ponerse en contacto con su hijo: en su honor Fernando Macarro Castillo adoptó los nombres de ambos para conformar su pseudónimo, Marcos Ana, bajo el que empezarían a circular poemas en el exterior de la cárcel que eran sacados de allí de forma clandestina. Su vida (y la de sus compañeros) en la cárcel merece ser escuchada con atención: pequeños y sentidos homenajes a Miguel Hernández o Neruda, fabricación de revistas, formación de una biblioteca obrera escondida entre las páginas de vidas de santos. Represión. Tortura. Sin embargo, Pedro Almodóvar ha manifestado que hará hincapié en su vida tras la cárcel, igualmente interesante.

Decidme cómo es un árbol

Cuando Marcos Ana fue excarcelado en 1961, tras una campaña internacional a su favor, contaba con cuarenta y un años y había pasado los últimos veintitrés en prisión. Lo que encontró fuera lo descolocó completamente: vomitaba la comida, se mareaba en los espacios abiertos y sentía temor a los coches. También era un cuarentón virgen que fue obligado por un amigo a pasar una noche con una prostituta que, al verlo tembloroso, pensó que estaba borracho. Se pasaron la noche hablando, él contándole a ella su historia y ella emocionada ante aquel niño con piel de hombre. Así sería siempre: Marcos Ana, en 2002, afirmó que no contaba con ochenta y dos años, sino cincuenta y nueve. Los años en prisión, después de todo, no cuentan.

La historia de Marcos Ana es mucho más extensa: su huida a Francia, su trabajo codo con codo con Pablo Picasso en el Centro de Información y Solidaridad con España, su regreso a su tierra tras la muerte de Franco… Está por ver qué hace nuestro director más universal para reflejar la vida del que, a sus casi noventa años, sigue siendo uno de los símbolos más importantes de la lucha por la libertad.

Autores relacionados:
Marcos Ana
Libros relacionados:
Decídme cómo es un árbol: Memorias de la prisón y la vida

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