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Entradas con etiqueta ‘Estados Unidos’

Los libros de las primeras damas

15 de julio de 2010 en Autores, Biografí­as

Hillary Clinton

En Estados Unidos existe una tradición, me atrevería a decir que centenaria (ya que arranca en 1840), por la que cada cierto número de años entran en competencia en número de ventas dos biografías muy particulares: las de los presidentes y sus primeras damas. Aunque tradicionalmente las autobiografías de las señoras de los presidentes se han enfocado hacia un público mayoritariamente femenino (teniendo un formato más de diario de estilo y memorias que de autobiografía política; las memorias de Edith Wilson, por ejemplo, publicadas en 1939, aparecieron de manera serial en revistas para mujeres, cuyas lectoras estaban más interesadas en los vestidos que utilizaba la primera dama que en importantes encuentros diplomáticos), en los últimos años esto ha ido cambiando, siendo tal vez la obra de Hillary Clinton la de naturaleza más política (lo cual es lógico teniendo en cuenta su propia carrera, no necesariamente vinculada a la de su marido); y Laura Bush ha conseguido llegar recientemente nada menos que al número uno de la celebrada lista del periódico estadounidense The New York Times. Es en precisamente este periódico donde Craig Ferhman ha escrito un interesante ensayo (parte de un libro que está preparando sobre los libros escritos por presidentes de los EEUU) enumerando las memorias más exitosas y conocidas salidas de la pluma de estas “mujeres de”. Históricamente se trata de obras poco polémicas, en las que estas mujeres retratan el día a día en la Casa Blanca, y que sirven para que el ciudadano de a pie pueda satisfacer su curiosidad sobre cómo es vivir junto a uno de los hombres más poderosos del mundo.

Como ocurre con cualquier persona que esté en el punto de mira del público lector, en muchas ocasiones estas autobiografías surgen en respuesta a un gran número de biografías no autorizadas. Es evidente que, ante la oferta de múltiples obras que no son necesariamente fieles a la verdad, las personas aludidas sientan la necesidad de aclarar algunos aspectos de su vida sacados de contexto, exagerados o directamente inventados. En el caso de Laura Bush, la esposa de George W. Bush, antes de la publicación de su propia narrativa, había disponibles varias versiones de su vida, siendo las más conocidas las de Antonia Felix, Ann Gerhart o Beatrice Gormley. No parece, sin embargo, haber libros tremendamente sensacionalistas sobre la Bush; a pesar de las polémicas que siempre rodearon a su marido, Laura ha gozado de un inmenso aprecio y respeto por parte de la mayoría de los estadounidenses.

Por supuesto esta tradición de “presidentas” escritoras no se limita a Estados Unidos, pero no parece que aquí en España haya sido tan popular esto de escribir autobiografías, por lo menos en lo que se refiere a primeras damas. Exceptuando a Ana Botella y su Mis ocho años en La Moncloa, no parece que ninguna primera dama haya publicado una autobiografía (por favor corregidme si me equivoco). Es posible que esto se deba a la todavía joven democracia española, o a que, de muchas maneras, sigue siendo la Reina la que ostenta el cargo de “primera dama” española, como demuestra el gran número de ventas de sus libros-entrevistas por Pilar Urbano.

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Historia de Estados Unidos: 1607-1992, de Maldwyn A. Jones

17 de enero de 2010 en Ensayo, Histórica, Literatura

Historia de Estados Unidos

Tenemos la tendencia, y ese “tenemos” no es casual pues me declaro culpable del mismo error, a considerar al estadounidense medio como un absoluto inepto devorador de hamburguesas y cerveza, con sobrepeso, coche mucho más potente de lo que realmente necesita y conocimientos generales poco menos que escasos. Del mismo modo, para muchos de nosotros son habituales las referencias que hacen hincapié en que en California abundan las rubias siliconadas, que en Salt Lake City los mormones tienen todos varias esposas, que todos los negros de Detroit saben jugar bien al baloncesto y, desde luego, que para ser escritor en Estados Unidos hay que vivir en Rhode Island, Maine o algún otro estado que seguramente no sabemos situar con exactitud en un mapa pero que nos trae recuerdos lejanos de colonos del Mayflower con cara bobalicona y quema de brujas.

Uno de los estereotipos más repetidos hasta la saciedad es que los estadounidenses no tienen la menor idea de historia o geografía mundial. Hace poco, releyendo un cómic del genial dibujante Miguelanxo Prado, me topé con una historia en la que un grupo de marines arrasan Venecia al confundirla con Irán. Los propios estadounidenses también juegan con este tópico: en series de televisión como Will y Grace o Friends fue algo habitual el que los protagonistas localizaran Guatemala en África o España en Sudamérica. Pero ¿son todos los estadounidenses como Grace o Joey?

La respuesta a esta pregunta es de perogrullo: obviamente no. La verdadera cuestión es esta: ¿los españoles o latinoamericanos tienen mayores conocimiento de historia y geografía mundiales que los estadounidenses por término medio? No sé si a alguien se le habrá ocurrido hacer un estudio serio y entre iguales, teniendo en cuenta las evidentes diferencias socioeconómicas entre, por ejemplo, un neoyorquino de clase media, un madrileño de clase baja y un rioplatense potentado. Durante la Segunda Guerra Mundial un estudio “demostró” que los soldados estadounidenses de raza negra tenían una inteligencia inferior a sus iguales de raza blanca. No era así, no se tuvo en cuenta la realidad de una época: ¿cómo podía sacar un chico negro mejor nota en un examen de conocimientos generales que uno de su misma edad, blanco, que sí había podido cursar estudios secundarios?

Que un estadounidense no sepa quién fue Napoleón o que no pueda situar correctamente las capitales europeas no es algo sorprendente. En España tampoco sabemos mucho de los Libertadores americanos (al igual que allí, supongo, tampoco se interesarán demasiado por los reyes godos). A los chinos la guerra franco-prusiana les debería ser tan desconocida como a un francés la era Meiji japonesa o a un australiano la historia de la fundación de la Confederación Helvética. Es todo un problema de perspectiva, de educación y de prioridades. La máxima de “primero lo nuestro” no es exclusiva de los Estados Unidos de América: en la propia España ya estamos asistiendo, dentro de la secundaria, a auténticas purgas de información (se borra Franco o se borra la República, por poner un ejemplo) dependiendo del signo del gobierno autonómico de turno. No es lo lógico pero es lo corriente. No podemos criticar a un californiano por no saber ubicar España si nosotros mismos no sabemos ubicar California. Quid pro quo.

Para paliar un poco el déficit de información sobre la historia de los Estados Unidos que muchos tenemos, limitado a cuatro referencias históricas mal contadas vistas una y otra vez en televisión y cine, o leídas de refilón en el best-seller de turno, nada mejor que acercarse a este estupendo ensayo histórico del autor Maldwyn A. Jones. Lejos de ser tan sólo un manual, Jones nos expone de forma clara y amena los hitos más importantes de la historia de su país desde su fundación (incluyendo el contexto en que se fundaron las trece colonias) hasta el año 1992.

Ignoro si habrá una nueva versión incluyendo las dos últimas décadas, pero serían de agradecer un puñado de palabras lúcidas al respecto de este reputado historiador estadounidense.

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