Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

71.309 libros, 14.095 autores y 56.275 usuarios registrados

Entradas con etiqueta ‘Ensayo’

Libros importantes que no nos hemos leído

7 de febrero de 2010 en Ensayo, Literatura

Libros que no has leído

Cuando apareció en el 2006, editado por Anagrama, la traducción del libro de Pierre Bayard, Cómo hablar de los libros que no se han leído, muchos corrieron a comprarlo con la esperanza de que su estatus social subiera como la espuma al poder citar Guerra y Paz y sonetos de Shakespeare ante sus amigos sin apenas pestañear. Estos muchos se quedaron muy defraudados al descubrir que dicho libro ofrecía un título muy engañoso, tratándose realmente de un ensayo acerca del acto de la lectura y su repercusión social. Muy interesante, cierto, pero poco útil a la hora de iluminar uno a sus congéneres acerca de sus hábitos culturales.

Cualquier lector ávido entra en la paradoja de la no-lectura, es decir, cuanto más lee uno, menos lee. ¿Qué significa esto? Significa que cuanto más amemos leer, y más leamos, más conscientes seremos de todos esos libros que todavía no hemos leído, que queremos o que debemos leer. La implementación de un canon, sea discutible o no (aunque siempre lo es), que reside en nuestras escuelas, en nuestras universidades y en nuestras mismas calles, nos impulsa hacia un sentido del deber lector, una obligación de conocimiento, no por amor al conocimiento mismo, sino por necesidad de aceptación e integración social. Y por la misma razón por la que nos avergüenza no habernos leído El Quijote o el Ulises de James Joyce (aunque lo hemos comprado y lo tenemos en la estantería), nos avergüenza confesar que pasamos nuestras noches pecaminosas absortos en la lectura de la última novelita de Stephanie Meyer, en algún clásico de la chick-lit, o que estamos a medias con algo de Dan Brown y/o de Ken Follett. Y esto es completamente comprensible, ¿por qué obligarse a digerir un solo párrafo de Proust cuando podríamos estar atrapados sin posibilidad de escapatoria en una intriga de John Grisham? Haciendo referencia a la reciente defunción de Salinger, resulta sorprendente, por ejemplo, la cantidad de personas que afirman ser admiradores de El guardián entre el centeno sin habérselo leído (o habiéndoselo leído y habiéndolo odiado), simplemente porque en su momento fue una obra popular y se ha convertido en un clásico moderno.

Los libros son un poco como la comida. Tenemos la comida rápida, deliciosa y suculenta, que nos suele dejar insatisfechos y con ganas de más. Tenemos la comida sana, poco apetecible e interesante pero muy beneficiosa para nuestro organismo. Y tenemos la comida gourmet, esas maravillas casi experimentales que casi nunca nos podemos permitir. Y si alguien nos pregunta dónde comimos la semana pasada, rara vez diremos que en una hamburguesería, sino comentaremos las ventajas de los guisos caseros, de las verduras, la fruta y de la soja. Y si nos reunimos con personas que nos producen inseguridad, personas con las que nos sentimos menos inteligentes, posiblemente diremos que hemos saboreado un delicioso Milhojas Crujiente de Hortalizas con Foie Caramelizado y Melaza de Cabernet Sauvignon.

Hay quien dice que toda lectura es buena. Y hay algunos trucos para poder deglutir aquellas obras que se nos antojan intragables (Cortázar reconocía que la única forma para él de leerse El Quijote era llevándoselo al baño). Siempre hay que recordar que no tenemos que fingir ser lo que no somos, que es tremendamente fácil pillar a un mentiroso, e intentar mejorar nuestra alimentación poco a poco, ya que nos resultaría complicado pasar de comida rápida a una dieta saludable de un día a otro, puesto que enseguida nos cansaríamos y volveríamos a nuestras costumbres anteriores. La buena literatura es extremadamente saludable para el corazón y para la mente, pero eso no implica tener que llevarse a Dostoievski al excusado, sino sencillamente analizar qué nos aporta lo que leemos, y no tener miedo a enfrentarnos a lecturas que nos supongan un reto. De cualquier forma, lo que nunca debemos olvidar es que lo que leemos nos produce placer y conocimiento sólo a nosotros, y leer por lo que puedan pensar los demás es, como en el caso de tantos otros aspectos de nuestra vida (moda, adquisiciones, ocio, trabajo), un poquito absurdo.

Autores relacionados:
Dan Brown
Fiódor Dostoyevski
J. D. Salinger
John Grisham
Julio Cortázar
Libros relacionados:
Cómo hablar de los libros que no se han leído
Don Quijote de la Mancha
La catedral de los ahogados
Ulises

Historia de Estados Unidos: 1607-1992, de Maldwyn A. Jones

17 de enero de 2010 en Ensayo, Histórica, Literatura

Historia de Estados Unidos

Tenemos la tendencia, y ese “tenemos” no es casual pues me declaro culpable del mismo error, a considerar al estadounidense medio como un absoluto inepto devorador de hamburguesas y cerveza, con sobrepeso, coche mucho más potente de lo que realmente necesita y conocimientos generales poco menos que escasos. Del mismo modo, para muchos de nosotros son habituales las referencias que hacen hincapié en que en California abundan las rubias siliconadas, que en Salt Lake City los mormones tienen todos varias esposas, que todos los negros de Detroit saben jugar bien al baloncesto y, desde luego, que para ser escritor en Estados Unidos hay que vivir en Rhode Island, Maine o algún otro estado que seguramente no sabemos situar con exactitud en un mapa pero que nos trae recuerdos lejanos de colonos del Mayflower con cara bobalicona y quema de brujas.

Uno de los estereotipos más repetidos hasta la saciedad es que los estadounidenses no tienen la menor idea de historia o geografía mundial. Hace poco, releyendo un cómic del genial dibujante Miguelanxo Prado, me topé con una historia en la que un grupo de marines arrasan Venecia al confundirla con Irán. Los propios estadounidenses también juegan con este tópico: en series de televisión como Will y Grace o Friends fue algo habitual el que los protagonistas localizaran Guatemala en África o España en Sudamérica. Pero ¿son todos los estadounidenses como Grace o Joey?

La respuesta a esta pregunta es de perogrullo: obviamente no. La verdadera cuestión es esta: ¿los españoles o latinoamericanos tienen mayores conocimiento de historia y geografía mundiales que los estadounidenses por término medio? No sé si a alguien se le habrá ocurrido hacer un estudio serio y entre iguales, teniendo en cuenta las evidentes diferencias socioeconómicas entre, por ejemplo, un neoyorquino de clase media, un madrileño de clase baja y un rioplatense potentado. Durante la Segunda Guerra Mundial un estudio “demostró” que los soldados estadounidenses de raza negra tenían una inteligencia inferior a sus iguales de raza blanca. No era así, no se tuvo en cuenta la realidad de una época: ¿cómo podía sacar un chico negro mejor nota en un examen de conocimientos generales que uno de su misma edad, blanco, que sí había podido cursar estudios secundarios?

Que un estadounidense no sepa quién fue Napoleón o que no pueda situar correctamente las capitales europeas no es algo sorprendente. En España tampoco sabemos mucho de los Libertadores americanos (al igual que allí, supongo, tampoco se interesarán demasiado por los reyes godos). A los chinos la guerra franco-prusiana les debería ser tan desconocida como a un francés la era Meiji japonesa o a un australiano la historia de la fundación de la Confederación Helvética. Es todo un problema de perspectiva, de educación y de prioridades. La máxima de “primero lo nuestro” no es exclusiva de los Estados Unidos de América: en la propia España ya estamos asistiendo, dentro de la secundaria, a auténticas purgas de información (se borra Franco o se borra la República, por poner un ejemplo) dependiendo del signo del gobierno autonómico de turno. No es lo lógico pero es lo corriente. No podemos criticar a un californiano por no saber ubicar España si nosotros mismos no sabemos ubicar California. Quid pro quo.

Para paliar un poco el déficit de información sobre la historia de los Estados Unidos que muchos tenemos, limitado a cuatro referencias históricas mal contadas vistas una y otra vez en televisión y cine, o leídas de refilón en el best-seller de turno, nada mejor que acercarse a este estupendo ensayo histórico del autor Maldwyn A. Jones. Lejos de ser tan sólo un manual, Jones nos expone de forma clara y amena los hitos más importantes de la historia de su país desde su fundación (incluyendo el contexto en que se fundaron las trece colonias) hasta el año 1992.

Ignoro si habrá una nueva versión incluyendo las dos últimas décadas, pero serían de agradecer un puñado de palabras lúcidas al respecto de este reputado historiador estadounidense.

Autores relacionados:
Maldwyn Jones
Libros relacionados:
Historia de los Estados Unidos

Lecturalia Lecturalia