Lecturalia
Lecturalia son 45.150 libros, 7.391 autores y 28.882 lectores
Libro Autor Blog  

Entradas con etiqueta ‘ebooks’

Ventas de ebooks en Estados Unidos

Veo en Soybits esta gráfica:

Venta de E-books

Aunque el volumen de ventas del libro electrónico sigue siendo muy pequeño si nos vamos a comparar el dinero que se obtiene del libro tradicional (estamos hablando de miles de millones frente a decenas) hay que fijarse sin duda en la velocidad. Todavía lejos de un mercado óptimo, sin todas las novedades del mercado disponibles, sin precios ajustados y con unos lectores electrónicos todavía demasiado caros para convertirse en objetos cotidianos, la curva de crecimiento en ventas se ha duplicado en seis meses.

A tener en cuenta un dato: ahí no se cuentan los libros técnicos ni los de texto, que, en principio, van a ser los más grandes bloques de ventas para los e-books. Ese mercado, que todavía parece a la espera de la interactividad de algunos modelos, puede ser el que más cambios provoque dentro del mercado editorial.

Todavía a la espera de los best sellers en la recámara y, sobre todo, el mercado navideño, ideal para el regalo de los e-readers, los datos muestran una tendencia que rompe con el estancamiento de años anteriores. ¿Tendrán que pasar quince años para que el e-book sea una realidad? Algunos editores se han posicionado de esa manera. Quizá tendrían que empezar a revisar su hoja de ruta.

¿E-books sostenibles?

10 de Septiembre de 2009 en Literatura, Literatura electrónica, Noticias

Libro árbol

La industria del papel es una de las más contaminantes y agresivas para el medio ambiente, a pesar de todos los avances en las políticas de reciclaje que tampoco han conseguido abaratar el precio del papel, un recurso que puede convertirse en un auténtico lujo en unos años. Al precio ecológico de producción de un libro hay que sumarle el consumo de recursos que supone su transporte, en muchas ocasiones de ida y vuelta, desde el almacén de la editorial a la distribuidora y de esta a las librerías. Parece obvio que estos problemas deberían solventarse con la extensión de los libros electrónicos y es probable que el ahorro en la producción sea uno de los grandes puntos a su favor: el transporte un soporte frente a cientos, la desaparición del papel y con ella el freno a la destrucción de la masa forestal…

Pero también es obvio que el lector electrónico en si, como la de cualquier aparato electrónico, genera una buena cantidad de residuos pero, según un estudio centrado en el lector de Amazon Kindle, tras el primer año de uso se compensa el carbono que emitirá el lector durante toda su vida útil. La investigación ha sido realizada por Emma Ritch del CleanTech Group, organización dedicada al soporte a la tecnología limpia, y ha realizado el cálculo siguiente comparando la compra de tres libros por mes durante cuatro años que supone unos 1.074 kilogramos de CO2 si hablamos de libros tradicionales o 168 si nos referimos al e-reader.

Falta por ver si los residuos y consumos generados durante la fabricación del lector y su conversión en chatarra electrónica al terminar su vida útil son también menores que en la industria tradicional, ya que es en ese campo donde los libros de papel tienen ventaja.

Novedades en el mundo del libro electrónico en Agosto.

Asus book

Tras un mes de Agosto que a piori no parecía que nos iba a dejar demasiadas sorpresas dentro del mundo de los libros electrónicos nos encontramos que, casi al final, se nos han acumulado unas cuantas noticias en la recámara.

Sony anunció la aparición de nuevos modelos de e-readers, lectores electrónicos, tanto para el segmento del Kindle, con conexión 3G, como para un target de mercado que se estaba haciendo de rogar: el de los lectores sencillos y más baratos. Se ha llegado a hablar de 150€ por modelo, algo que acerca mucho el lector de Sony al gran público. Además, Sony abandona formatos arcanos y cerrados para pasar sus e-books al estándar ePub.

Con este movimiento se une a Google, que también tenía un acuerdo con Sony, para que Google Books, la gran librería virtual en la red, también permita la descarga en formato ePub, lo que supone un gran cambio y un cierto ataque al formato propietario de Amazon. Y la cosa no queda ahí, ya que desde Sony ya se van lanzando comentarios e insinuaciones sobre el precio de los e-books: son demasiado caros y habrá que ir ajustando los precios. Ahí queda eso.

Pero no se acaban ahí las noticias, ya que parece confirmarse la aparición de un lector de e-books también a precio barato -o al menos se entendía por barato antes de los movimientos de Sony- que será distribuido a través de las librerías de Abacus. ¿Tendrá algo que ver ese e-reader con el anuncio de Asus sobre sus nuevos productos?

Asus es uno de los mayores fabricantes de ordenadores del mundo y sorprendió al mercado hace dos años con la aparición del ultraportátil Asus EEE. Ahora comunica que para finales de 2009 nos podrá ofrecer -ya veremos en qué lugar del mundo- un e-reader de 100 a 150 euros, precio de lo más atractivo viendo cómo está el resto de productos.

¿Y el mundo editorial? Pues además del movimiento en Abacus -y el del Corte Inglés de hace poco- nos encontramos con Carmen Balcells -la mítica agente literaria que lanzó el mercado del ebook en castellano- confirmando con sus declaraciones algo que ya hemos comentado aquí con anterioridad: Los lectores electrónicos son ideales para la gente mayor que disfruta con la lectura, y posiblemente sean sus mayores usuarios en un futuro próximo. Que puedan disfrutar de títulos y novedades, eso ya es cosa de cómo se muevan las editoriales a partir de ahora.

España, ¿país de lectores?

22 de Julio de 2009 en Literatura, Noticias

Libros

Los últimos datos publicados por el Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS, no son nada esperanzadores, pero no creo que hayan sorprendido a nadie. Ya sabemos que, en comparación con otros países, España no es precisamente la más lectora de las naciones. Del estudio del CIS se desprende que uno de cada cuatro españoles lee diariamente, el 14% de forma esporádica (una o dos veces por semana) y un 40% no lo hace nunca. Los no lectores aducen dos factores principales: por un lado, están los que admiten que la lectura, o no les gusta, o no les interesa (más de una tercera parte de ellos); por otro lado, un 22% hablan de falta de tiempo para hacerlo (una excusa como otra cualquiera).

Los que sí leen se decantan principalmente por la novela, siendo la novela histórica el más popular de los géneros en nuestro país: casi una cuarta parte (22,5%) se decantaron por ella. Esto contrasta con los adeptos al ensayo (sólo un 3,5% de la población lo lee) y, sobre todo, la poesía (un paupérrimo 1,5%). La percepción de los encuestados acerca de la lectura en España es clara: dos terceras partes afirman que en España se lee poco, aunque creen que se lee más que hace diez años y que poco a poco se tiende a leer más. Los lectores eligen sus lecturas bien por decisión propia (más de la mitad), bien por recomendaciones de conocidos (una cuarta parte reconocen que se guían más por la opinión de otros que por la suya propia). La mayoría leen para entretenerse, pero un porcentaje significativo (17%) lo hacen para estar informados. Curioso porcentaje teniendo en cuenta que los ensayos cuentan con pocos seguidores (según los datos del CIS, por supuesto).

En contraprestación, se deduce del estudio que gran cantidad de los encuestados sí leen diarios, ya sean de información general (de pago o gratuitos) o de información deportiva. Hay que recordar que el diario más leído en España es EL PAÍS, con una tirada media en el año 2008 de 563.495 ejemplares diarios; le sigue el diario deportivo MARCA, con 428.456 ejemplares diarios de media, el diario de información general EL MUNDO, con 427.306, el ABC (también de información general) con 343.525. y, en quinto lugar, otro diario deportivo, AS, con 337.679 ejemplares diarios.

El estudio también ha ofrecido datos interesantes acerca del libro electrónico: casi la mitad de los encuestados sabe qué es un e-book (48%), de los cuales un 14% ya han leído alguno y un 3,6% lo hace de forma habitual. Un 44,5% piensa que, en el futuro, los libros electrónicos y los de papel compartirán el mercado, aunque un tercio piensa que los libros “tradicionales” seguirán siendo los más leídos y un 17% apuesta firmemente por el formato electrónico como el principal dentro de unos años.

Barnes & Noble a la caza de Amazon

Plastic Logic

El movimiento de la gran cadena librera Barnes & Noble al preparar el lanzamiento de su lector de e-books, basado en Plastic Logic, no era casual. La librería virtual acaba de presentar su tienda en la que se tiene acceso a unos 200.000 títulos propios más la inteligente aparición de 500.000 títulos de Google Books, libres de derechos.

Desde B&N se venden como la alternativa a Amazon y a su Kindle -han elegido bien las fechas con el cabreo que llevan muchos usuarios de Amazon en este momento-, pero incurren en los mismos errores que están lastrando por ahora el despegue del libro digital.

Por el momento anuncian que sus ebooks se pueden leer en cualquier dispositivo, cualquiera que no sea de la competencia claro, y ni en un Kindle ni en un Sony e-Reader se podrá tener acceso a los libros que ofrece B&N en su catálogo. De nuevo las limitaciones de formato por una competencia que lo único que hace es castigar al consumidor, obligando a que compre en una tienda determinada si es que quiere contenido para su e-reader.

También sigue al rebufo de Amazon y sus precios determinados por las editoriales con unos conocidos 9.99 dólares para las novedades y 4.99 para las reediciones de clásicos. Esto, como en Amazon, lleva a plantearse de nuevo el valor del libro electrónico, el retraso en la aparición de novedades para evitar, al menos eso parece, que el ebook se coma al de papel -cuando hoy por hoy eso parece imposible- y todas las argucias que algunas editoriales están creando alrededor del ebook logrando impacientar a sus posibles clientes.

¿Es este el futuro que se plantean las tiendas virtuales y las editoriales? ¿En serio? Lectores propietarios que sólo funcionan en sus propias tiendas y no en las de la compentencia… Precios altos y DRM… a la espera de ver cómo evoluciona el mercado y Google mete baza propia, a mi me da la impresión de que se están haciendo un flaco favor preparando ese modelo de libro electrónico.

Amazon, 1984 y la ironía

1984

El todopoderoso Amazon y su esbirro Kindle parece que tienen problemas, como cualquier mortal, con los derechos de autor. Amazon puso a la venta para su lector electrónico dos obras de George Orwell, 1984 y Rebelión en la granja, sin tener los derechos para ello, parece ser que por utilizar la plataforma de un tercero (si es que no te puedes fiar de nadie). Lo que podría ser una simple anécdota solucionada de manera diplomática, como adquirir los derechos o ponerse en contacto con los clientes, ya que el error lo ha cometido Amazon y no debe ser pagado por los usuarios que actuaron de manera correcta, se ha convertido en un escándalo que sólo le podría pasar a un libro de Orwell. La solución de Amazon ha sido, nada más y nada menos, que acceder de forma remota a los dispositivos de sus clientes y borrar los libros en cuestión.

Esta acción, que elimina las pocas ganas que tenía de comprarme un Kindle, nos plantea hasta que punto podemos permitir que las condiciones de uso de un producto den acceso a aspectos tan personales de nuestra vida como puede ser nuestra biblioteca, porque, aunque está claro que Amazon sabe perfectamente qué libros has comprado y, por tanto, cuales componen tu estantería, el hecho de que una empresa o un gobierno puedan acceder a ella y manipular nuestra información me parece deplorable. ¿Tan sagrados son los derechos de autor? ¿o es que al adquirir un Kindle y firmar un contrato de servicio (largo, farragoso y lleno de cláusulas) les estamos entregando a nuestros primogénitos sin enterarnos?

Tal y como dice David Pogue, del New York Times:

La acción de Amazon es tan grave e inaudita como si empleados de una librería entraran de noche en nuestra casa, se llevaran dos libros de las estanterías y nos dejaran un cheque en la cocina

Así que, si tienes un Kindle o estás pensando en adquirir uno, ten en cuenta que Amazon parece empeñado en hacer bueno a Microsoft o en impedir que Google se pase al lado oscuro.

Vía: El país

Autores relacionados:
George Orwell
Libros relacionados:
1984
Rebelión en la granja

Una visión sobre el futuro de los libros

4 de Julio de 2009 en Lecturalia

Futuro

El mundo del libro se acerca poco a poco a un cambio inexorable con la llegada de una red global, un acceso permanente a ella y a una necesidad -justificada o no- cada vez mayor de información.

La mayor parte de los artículos en los que hablamos de este tema se centran sobre el corto medio plazo: cómo las editoriales preparan sus fondos, cómo van a ser las próximas pantallas de e-tinta o qué papel pueden jugar las operadoras de telefonía y las grandes cadenas comerciales en todo este negocio.

Ahora que estamos en verano, y casi nadie nos escucha, me gustaría ir un poco más allá, avanzar unos veinte años en el tiempo, realizar un ejercicio de anticipación sobre el futuro del libro y hablar un poco de cómo es mi visión personal de hacia dónde nos dirigimos (si superamos el año 2012, que según algunos significará el fin de la civilización tal y como lo conocemos).

Dentro de los avances tecnológicos y de soporte doy por hecho que el papel electrónico flexible e interactivo será una realidad, sobre todo teniendo en cuenta que ya hay prototipos hoy en día. Eso nos lleva a gadgets multifunción, de gran pantalla y resolución, finos como una hoja de papel, plegables o enrollables. El acceso a una red global de comunicación a velocidades muy superiores a las actuales nos daría capacidad vídeo y música en streaming desde prácticamente cualquier lugar en el que nos encontremos. Eso, claro, se aplica con mayor facilidad a los ebooks.

Los libros en papel se convertirán -si no lo son ya- en elementos de lujo personal. La edición de bolsillo barata, la que más se vende hoy, es probable que desaparezca a favor de sistemas de suscripción o de alquiler temporal, como ya pretende instaurar Google. Se comprarán en papel aquellos libros que realmente se quiera poseer o regalar. La compra compulsiva o de prueba desaparecerá de los libros físicos.

El desarrollo de las tecnologías de nube y almacenamiento externo nos ofrecerán acceso en cualquier momento y lugar a nuestra propia biblioteca. Incluso el formato de los libros podrá ir cambiando de manera automática a medida que la tecnología o el software avance, evitando la obsolescencia de antiguos textos.

Las actuales distribuidoras de libros tendrían que empezar a buscar nichos alternativos de mercado: el volumen de libros en movimiento o almacenados bajará muchísimo. El viejo dicho de “Si quieres hacer dinero con la literatura, cómprate un camión” pasará a ser “Si quieres hacer dinero con la literatura, monta un servicio de suscripción lo más amplio posible a través de la red”

¿Dónde deja esto a editores, escritores y libreros?

Los editores, si siguen el modelo que deberían seguir y no se aferran al formato en papel hasta la muerte, comprenderán que su fondo editorial pasa a ser un todo, un conjunto por el que la gente estará dispuesta a pagar para tener acceso a él. Si la demanda se genera sin que exista una oferta correcta, la piratería se convertirá en un fenómeno imparable.

Los escritores se enfrentan a dos cosas: La primera, el cambio que supondrá escribir libros en una sociedad plenamente digital. Muchos libros se convertirán en piezas de hipertexto en los que el autor deberá ser capaz de atrapar al lector entre un mar de datos, ventanas emergentes y mensajes de mail. Por otro lado, la interacción entre el escritor y sus lectores aumentará a niveles nunca vistos. La sociedad digital no perdona ni la reclusión ni los malos modos.

Los libreros. Ahí es donde me surgen más incógnitas. De hecho, la especialización de la pequeña librería me parece la mejor manera de su supervivencia, sobre todo si repunta el Print-On-Demand. A mi juicio, y puede parecer raro decirlo ahora, a quien veo peor dentro de veinte años es a las grandes cadenas de librerías y a los apartados de libros en los grandes centros comerciales. El libro de paso, el libro de batalla, que es el que suele comprar ahí, pasará al dominio de las tiendas electrónicas o al e-book. El librero como guía a la hora de comprar y descubrir autores nuevos siempre ha sido un referente que puede ser borrado por la capacidad de los algoritmos de recomendación en las tiendas virtuales. El trato humano, sin embargo, no puede ser sustituido.

Esta es una visión incompleta, por supuesto, no incluye muchos factores, sobre todo los de presión económica por parte de muchos sectores, pero no creo que se aleje tanto de la realidad del año 2029, año en que por tradición la humanidad debería estar ya colonizando la galaxia.

Google y la investigación anti-trust

3 de Julio de 2009 en Literatura, Literatura electrónica, Noticias

G de Google

Ya os comentamos hace unos meses los problemas que estaba enfrentando Google en los Estados Unidos a cuenta de la digitalización de libros y los derechos de autor, que le había llevado a un acuerdo millonario con las editoriales. Este acuerdo entre las partes debía ser ratificado por un juez y parece que va a haber problemas, ya que el Departamento de Justicia de los EE.UU. está investigando la posibilidad que el acuerdo vulnere la legislación antitrust norteamericana.Un trust (confianza) es uno de los sistemas de control monopolístico de la economía y, como tal, está prohibido en los EE.UU. desde finales del XIX

En fin, un nuevo capítulo del culebrón Google Books que nos parece no será el último. La posición de Google en el mercado es de claro dominio, en buena parte por que nadie ofrece los servicios que está ofreciendo, hay, por tanto, que estar atentos a la posibilidad de que este predominio no se convierta en un monopolio, pero hay que tener también cuidado de que este celo impida proyectos interesantes desde el punto de vista cultural. Por nuestra parte, esperaremos a ver que consecuencias puede tener el desarrollo de estas investigaciones en los acuerdos que se puedan realizar aquí, como en anunciado entre Cedro y Google.

¿Google Edition?

google edition

Leo en Dosdoce una explicación de cómo parece que va a ser el modelo, o al menos uno de los modelos, que va a plantear Google a la hora de trabajar con los libros y las editoriales.

Además de la compra tradicional, pago por descarga y ya está, parece que Google tiene interés en aplicar la tecnología de nube -cloud computing- a todo el sistema de Google Books.

¿Qué quiere decir eso? Que además de nuestro archivo descargado, tendríamos acceso al libro o revista que hubiéramos comprado desde cualquier dispositivo capaz de contectarse a internet. Esto, claro, lleva a otras posibilidades de mercado: La suscripción -con todas sus variantes que desee la editorial- y la compra por tiempo limitado (esto lo veo interesante: no todos los libros se merecen una relectura o se tiene tiempo para dedicarles de nuevo atención)

Esta idea se aleja de la idea de Amazon de unir contenedor físico y digital y atar los libros a una plataforma en específico, pero se rumorea que es un estadio que se estaban planteando dejar atrás y abrirse más a nuevos dispositivos. Más les vale, ya que, de nuevo más rumores, se comenta que Google estaría negociando con Plastic Logic -una empresa fabricante de e-readers- para llegar un acuerdo similar al que se firmó con Sony, es decir, acceso directo a Google Books.

La idea de Google resuelve uno de los problemas sobre la “virtualidad” de los ebooks, al disponer de ellos en cualquier lugar, momento o dispositivo -sea un móvil, un e-reader, un pc o la misma televisión-, creando para cada usuario de Google Books su propia biblioteca portátil además de librería instantánea.

El inconveniente, claro, es la dependencia de una empresa para tener acceso a tus libros, aunque sea una tan poderosa como Google.

Los grandes editores frente al reto digital

Tusquets

Leo en los últimos días dos pequeñas entrevistas a Jorge Herralde, de Anagrama, y a Beatriz de Moura y Antonio López, Tusquets, ambas por los cuarenta años que llevan en la brecha editorial, siempre sacando material más que interesante y descubriendo un mundo literario que todos los lectores agradecemos.

Sin embargo no puedo dejar de leer un poco preocupado la actitud que mantienen, en principio, frente a la revolución que se nos viene encima con digitalizaciones, ebooks y demás cambios que la nueva era digital va a lanzar sobre la estructura tradicional del libro.

Es cierto que son auténticos profesionales y, sin duda, saben más del mundo del libro de lo que yo sabré en toda mi vida, pero la actitud me parece muy parecida a la de la industria de la música, una industria a la que le está cayendo encima un tremendo correctivo y que después de varios años apenas empieza a levantar cabeza con iniciativas como la de Virgin -va a lanzar un sistema de suscripción sin DRM para toda su música, algo que hace tres o cuatro años habría reventado el mercado a su favor y que hoy por hoy es un movimiento necesario- pese a que el grueso corporativo busque más la vía coercitiva que la innovación.

Por eso, cuando escucho a Herralde decir que a lo mejor el ebook resulta no ser tan marginal como él pensaba, pero que ya se apañarán, no sé qué pensar. Los clientes mayoritarios de e-readers -y compradores de ebooks- no son jóvenes tecnificados, son gente de más de cuarenta años que agradece las ventajas de peso, comodidad y, sobre todo, ajuste del tamaño de la letra en pantalla.

Además, para rematarme, leo a Beatriz de Moura y Toni López decir que lo peor de los últimos cuarenta años es Google -añadiendo: sin comentarios-, lo que me deja un poco helado. Es cierto que el proceso de digitalización y venta de libros -algo que se ha hecho casi a la fuerza- no es el mejor método, pero lo cierto es que la industria editorial no ha hecho absolutamente nada en los últimos años más que dejarse llevar y llorar de vez en cuando frente a los cambios tecnológicos. Dentro del mundo capitalista en el que vivimos existe un axioma clásico: encuentra una necesidad y satisfácela. Eso es exactamente lo que ha hecho Google. Además, claro, de ser vehículo de conocimiento -como el resto de grandes buscadores- que ha facilitado el acceso a la información sobre, por ejemplo, las propias editoriales, sus catálogos y sus autores.

Parece que la actitud de los grandes editores está clara: aguantar como estamos hasta que dure el paradigma en el que nos encontramos. Que inventen otros, con la confianza en que los grandes cambios no llegarán hasta dentro de diez o doce años. Quizá deberían hacer un poco de memoria tecnológica y mirar cómo era un teléfono móvil de hace quince años y ponerlo al lado de un IPhone antes de fiar tan larga una revolución que está girando la vuelta de la esquina.

Autores relacionados:
Jorge Herralde

Lecturalia Lecturalia