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Entradas con etiqueta ‘descargar libros’

La crisis editorial y las descargas ilegales

24 de abril de 2013 en Literatura, Mundo Editorial, Tecnologí­a

Piratas de la red

El mantra editorial que nos llega en las últimas semanas, las previas al Día del Libro y las diversas ferias que pronto ocuparan la primavera, es que las ventas de libros en España han caído un 20% y que la culpa de este descalabro es cosa, sobre todo, de las descargas ilegales de libros, demonio con cuernos y rabo que ronda a libreros y editores en sus pesadillas. Muchos de ellos citan el informe del Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales, que, pese a lo que pudiera parecer, no analiza la situación de los pesqueros españoles en las costas de Somalia, sino que estudia las descargas de libros, discos, películas y videojuegos, así que no estaría de más pegarle un vistazo.

El primer dato que salta a la vista es que 12 de cada 100 internautas se ha bajado algún libro -más que videojuegos ¡ese dato me confunde!-, con un porcentaje equilibrado entre novedades y obras con más de tres años, dejando a las obras de uno o dos años algo por debajo. No es de extrañar: los libros descatalogados son una de las principales búsquedas para descargar libros gratis en la red. Pero el informe en cuestión tiene su miga en el aspecto del lucro cesante, es decir, la cantidad de dinero que la industria editorial deja de percibir por las descargas de ebooks. En lugar de hacer una relación directa descarga/libro sin vender, se usa una nueva manera de contabilizar al preguntar al internauta cuántos elementos habría comprado si no tuviera acceso gratuito. El resultado es de 5,1 millones de euros para el negocio del ebook y 39.9 millones en el caso de los libros físicos. Aplicado al conjunto de la industria, el porcentaje total subiría un 4,6%, apenas un 5% del total.

Entonces, si según este informe la descarga gratuita de ebooks apenas llega al 5, ¿a qué se debe el resto del desplome? ¿Cuáles son las causas para que la industria editorial haya caído un 15% en ventas durante el último año? Está claro que la crisis es un elemento clave en esta situación, sobre todo si juntamos la limitación de presupuesto de las familias lectoras con una política editorial llena de series y libros clónicos, de dudosa calidad literaria, a precios inflados y con una edición mejorable.

Espero que después de leer el informe sobre la «piratería» más de un editor comience a realizar autocrítica en lugar de achacar la crisis actual de la edición en España a las descargas ilegales. Por cierto, para los autores del informe, el año que viene me gustaría ver un elemento más en la estadística de «los más piratas»: ¿cuántos libros ha comprado este año? Igual resulta que los mayores compradores de libros son también los que más descargan, y a lo mejor, sólo a lo mejor, sería mejor que las editoriales y las librerías no fueran por ahí señalando con el dedo a sus mejores clientes.

¿Para qué comprar nuevos libros?

Libros nuevos

Nos encanta leer. Buscamos ratos muertos en el metro, en el autobús, en el tren, en un parque después de comer, haciendo cola, en casa justo antes de ir a dormir. Si bien es cierto que no todo el mundo puede leer tanto como le gustaría ya que la falta de tiempo es un problema de difícil solución. Pero leemos. Y compramos libros. Al menos, hasta ahora.

Que nadie se sorprenda. A día de hoy cualquiera con un conocimiento de Internet básico puede encontrar páginas web con ebooks para descargar, o páginas web con enlaces a esos libros (o incluso páginas web con los enlaces escritos, pero desactivados, a libros, no vaya a ser que alguien tropiece y haga clic por accidente) y descargarlos a golpe de ratón en algunos segundos. Sí, no están todos los libros. Pero hay muchos. Muchísimos. Algunos muy buenos, otros sencillamente entretenidos y también una gran multitud de libros aburridos.

Así que mientras se discute sobre el futuro del modelo del copyright y los derechos de autor, se teoriza sobre la naturaleza de la obra original y de la propia autoridad del creador para reconocer un texto como suyo, la gente va a lo suyo y se descarga libros, la mayoría sin entrar en filosofías o pensar en los futuros del libro. Esto es así.

Ojo, que no quiero decir que esto sea algo totalmente negativo. Se dan casos donde la descarga de libros ha redundado en un aumento de las ventas de determinados autores (no de todos) y que hay muchos creadores cuya satisfacción se ve resuelta con la propia gratificación de verse reconocido. Hoy, simplemente, me gustaría hacer una reflexión como lector.

Si puedo acceder a, no sé, pongamos unos 300 libros, entre novelas, antologías y ensayos, de buena calidad, que no me haya leído y que pueden estar en mi e-reader en unos diez minutos… bueno, sería genial, ¿verdad? Teniendo en cuenta la media de lectura en España, ese bloque de libros podría durarme unos doce años. 12. Más de una década de buena lectura asegurada. Gratis. Más de diez años en los que no tendría que preocuparme no sólo de comprar libros, sino de estar atento al panorama editorial. ¿Para qué comprar libros nuevos, sin apenas referencias de su calidad, si tengo a mi alcance años de obras ya contrastadas?

He dicho 300 libros, pero podrían ser más de mil. Y sin irme muy atrás en el siglo XX, me parece. Se ha publicado tanto ya, y tan bueno, que, sinceramente, nunca se puede estar al día. Así que ¿para qué comprar libros nuevos? no es tanto una pregunta a la que pretenda dar respuesta con este artículo, sino un interrogante que abro para que vosotros, lectores, participéis de los posibles cambios y soluciones que tienen que llegar de manera inevitable. Y me refiero al momento actual, ahora, ya, no dentro de diez o quince años y a cómo será el futuro, si un oligopolio del copyright o un paraíso de la cultura libre.

Así que esperamos vuestra opinión, hoy más que nunca, en los comentarios.

Se disparan las búsquedas para descargar libros

2 de febrero de 2011 en Lecturalia

Bajar Libros

Con los últimos datos en la mano de la encuesta sobre público lector nos encontramos con un pequeño porcentaje, aproximadamente un 1.3%, de usuarios de libros electrónicos. La verdad es que es una cifra minúscula pero hay que tener en cuenta dos factores importantes: es la primera vez que aparece y no contempla la espectacular subida de ventas sufrida a finales de año y que podría hacer triplicar ese uno por ciento.

Lo cierto es que en los últimos meses se han multiplicado las consultas sobre lectores de libros electrónicos, mucha gente está interesada en estos dispositivos pese a la escasa información fuera de la red que está disponible. Quizá algún medio en papel debería realizar un reportaje serio sobre los lectores electrónicos, ya que casi todo lo que ha aparecido parecía o bien un publirreportaje o, directamente, un batiburrillo de datos poco fiables.

Como ya hemos dicho, el efecto de este fin de año ha sido importante, pero, según muchas editoriales, apenas se ha notado en ventas de ebooks. ¿Quiere decir esto que los compradores de libros electrónicos no leen? ¿Que los compran y los abandonan en un rincón de su biblioteca? La verdad, la triste verdad, es que consideran la mayor parte de los precios para ebook demasiado caros y deciden tirar de red para conseguir los libros que quieren. ¿Ejemplo? A través de Google Trends obtenemos una radiografía del impacto de la campaña navideña a través de las búsquedas que se realizan en Google.

Bajar Libros

Como podéis ver, la gráfica hace un repunte más que impresionante, Descargar ebooks altera su tendencia hacia arriba, igual que si probamos otras búsquedas, como Descargar ebooks gratis, Descargar PDF, Descargar ePub o, la que se lleva la palma Descargar libros. Está bastante claro que los compradores de lectores electrónicos quieren leer, y si no encuentran en las tiendas una manera fácil de acceder al contenido que buscan, pues se organizarán para conseguirlo. Lo han hecho con la música y lo harán con los libros, mucho más fáciles de compartir debido a su pequeño tamaño.

Hasta que la industria editorial entre en razón y comience a eliminar trabas como el DRM y contemple precios inferiores, o al menos iguales, a las ediciones de bolsillo, no habrá cambio. Además, comienza a hacerse urgente la aparición de una tienda atractiva y fácil de usar a la hora de comprar ebooks y que logre llegar a la mayor parte de usuarios de la red.

Edición independiente y descarga de libros

16 de septiembre de 2010 en Literatura, Literatura electrónica, Mundo Editorial

Descarga ePub

Septiembre viene marcado por el aumento de las descargas gratis de libros. Tras las bajadas de precio del Nook y del Kindle, la aparición de Libranda, el todavía escaso número de libros y novedades literarias disponibles en ebook, muchos usuarios empiezan a trabajar con programas de ordenador hasta tal punto que las malas digitalizaciones tienen los días contados.

Hace apenas seis meses era casi imposible encontrar un libro en formato ePub, sea en descarga directa o por torrent, que estuviera bien maquetado para que cualquier lector pudiera procesarlo correctamente. Existían sitios ya dedicados en exclusiva al FB2, pero no del que pretende ser el estándar -pese a sus limitaciones- del formato electrónico (para que nos entendamos, el ePub sería como el MP3 de los libros) pero hoy en día no es nada difícil encontrar centenares de libros perfectamente arreglados, editados e incluso con los metadatos correspondientes.

Ojo, que no son libros puestos en circulación en formato digital y que han sido pirateados… son libros que han pasado por un OCR de reconocimiento de texto y luego corregidos y montados a mano, entre uno o varios aficionados. Al igual que existen grupos de amateurs dedicados a subtitular series o realizar rips de vídeo, ya está llegando la formación de comunidades dedicadas en exclusiva a generar contenido literario.

Es interesante comprobar como, además de los clásicos best-sellers de Dan Brown o Elizabeth Kostova, por poner un ejemplo, la falta de interés de las editoriales independientes es recibida de la misma forma. Ya hay varios libros de Impedimenta, como Yo el gato o Botchan, o Fin, de Acantilado, disponibles respetando, además, todo el estilo del original. Desconozco el interés de estas editoriales en pasarse al mercado digital -Acantilado sí que ha llegado a un acuerdo con Libranda-, pero está visto que otros ya han tomado una decisión por ellos. Además, entre las editoriales minoritarias de género, como Bibliópolis/Alamut, también comienzan a aparecer sus novedades más interesantes.

Hasta ahora parecía que el fenómeno de la digitalización de este tipo de libros no tenía ni oferta ni demanda, pero parece que a medida que se introducen nuevos y mejores lectores en el mercado del ebook comienzan a saltar todas las barreras. Falta saber si esto afectará a las ventas habituales de estos editores o si servirá para potenciar su labor alternativa, aun con la duda de si no sería mejor que ofrecieran ellos mismos sus productos a un precio razonable.

Autores relacionados:
Dan Brown
Elizabeth Kostova
Libros relacionados:
Botchan
Fin
Yo, el Gato

¿Hacia dónde va el precio del libro electrónico?

Kindle DX

El gran debate en Estados Unidos está servido tras el acuerdo de Apple con varias de las grandes editoriales americanas y la polémica con Amazon. Aquí, estando como estamos viéndolas venir y con casi todo el mercado por articular, se sigue con interés el desenlace por parte, sobre todo, de las editoriales.

Pongámonos en antecedentes. Amazon, dispuesto a convertir a su Kindle en el e-reader más usado del mundo, llega a un acuerdo con las editoriales para vender las novedades a 9.99$, siendo en algunos casos capaz de pagar a la editorial un suplemento para que no pusieran problemas a la hora de discutir el precio. Amazon lograba esto gracias a su posición de poder como el mayor vendedor de libros electrónicos en EEUU, con lo que las editoriales tenían poco margen de maniobra.

Tras la presentación del iPad de Apple, el cual va asociado a una tienda de libros electrónicos en formato ePub -ojo, en ePub pero con DRM de Apple, con lo que demuestran lo mucho que aprendieron con la música-, en la que los editores pueden poner el precio que les venga bien a sus libros, dejando las novedades de 12 a 15$. A los cuatro días el ultimátum es directo, MacMillan, que ya ha firmado con Apple, le dice a Amazon que ponga los libros al mismo precio que en la BookStore mientras que la librería americana decide, en un primer momento, eliminar a MacMillan del sistema.

Finalmente ha sido Amazon quien ha tenido que bajarse de su posición y ha accedido a las condiciones de la editorial. Aquellos que quieran pagar los quince dólares correspondientes podrán hacerlo, no sin que Amazon, en su página web, manifieste su total desacuerdo con dicho precio.

El movimiento de MacMillan , mega-editorial con nombres como Douglas Preston, Orson Scott Card, o Tatiana de Rosnay (por poner tres ejemplos completamente diferentes de sus cientos de autores) es un golpe encima de la mesa confiando en que el iPad funcione y la Bookstore sea un éxito… algo que puede o no puede ser y que tardará bastante en probarse. En el caso de que los libros caros con DRM de Apple no se vendan Amazon volverá a plantar cara a los editores para vender su formato DRM más barato -eso sí, ya desde el año pasado su sistema de protección está roto- y seguirá con su proceso monopolístico.

Por si fuera poco, Rupert Murdoch, dueño de periódicos y de un imperio editorial basado en Harper Collins, tampoco está de acuerdo con los precios de Amazon. Ha olido la sangre fresca y un tiburón como él no ha podido dejar de morder para ver si se libra de ese competidor que era la empresa librera. Lo curioso es que, como él afirma, no es por dinero ganado (ya que Amazon les paga como si los libros valieran 14 dólares), sigue con la consigna y lo hace para que no se devalúe el producto de tapa dura… impresionante.

A todo esto, parece que todo el mundo se ha centrado en Apple vs. Amazon dejando fuera del escenario al que parecía el verdadero revolucionario del mundo del e-book. O mucho me equivoco o nadie está hablando de Google, y está claro que en el futuro de todo este negocio tiene mucho que decir: a Google no le interesa el desmantelamiento de un negocio en red como el de los e-books, así en los próximos meses no sería de extrañar un nuevo movimiento por parte de la empresa más importante de Internet en estos momentos.

En España carecemos de una librería como Amazon que aglutine a casi todas las editoriales, pero me da que, tal y como han puesto los precios en las distintas tiendas virtuales que ya existen, la teoría de los 15 euros también gustará mucho por estos lares. Eso sí, luego, como estamos avisando, se preguntarán por las bajas ventas. Y entonces será, lamentablemente, demasiado tarde.

Obras en dominio público para 2010

28 de enero de 2010 en Autores, Literatura, Mundo Editorial

Machado

A través de Anboto News encuentro una lista de autores cuyas obras pasan al dominio público este año, al cumplirse 70 años de su fallecimiento.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de autores listados no escribían originalmente en castellano, por lo que, aunque sus obras pueden ser publicadas y traducidas, las traducciones publicadas siguen teniendo derechos de autor, en este caso de los traductores.

Además de un listado importante, de paso he conocido la web que lo aloja, Publicdomainsworks, donde se pueden consultar listados de varios años, así como enlaces a las obras libres de derechos.

¿Qué nos espera entonces en este año que acaba de comenzar, pues habría que destacar la liberación de derechos de Ford Madox Ford, Freud, Machado, Yeats o Joseph Roth. El año pasado pasaron a dominio público autores como Karel Capek, Thomas Wolfe o César Vallejo y en un par de años tendremos a Sherwood Anderson, James Joyce o Virginia Woolf.

Lo importante no es ya el acceso gratuito a las obras de estos grandes de la literatura. Hay que tener en cuenta la posibilidad de continuar, cambiar o, por ejemplo, adaptar al cine, teatro o televisión, sus historias.

Sin embargo, antes de lanzar las campanas al vuelo, hay que tener en cuenta que no en todas las legislaciones se establecen esos 70 años de permanencia de los derechos, siendo en algunos lugares hasta 80 o 90 años. Esas diferencias entre países en un mundo globalizado pueden llevar a demandas de los poseedores de derechos a miles de kilómetros de distancia, como les pasó a unos aficionados australianos a la obra de Robert E. Howard, Conan, a los que le tocó quitar todos sus fanfictions de una página web por infringir las fechas en otro país. Vivir para ver.

Poco a poco irán apareciendo autores más cercanos y conocidos al dominio público y los lectores de ebooks pronto tendrán muchas más obras completamente gratis que leer. Así que no estaría de más que las editoriales fuesen tomando nota también de esta circunstancia antes de elevar los precios de los libros electrónicos, tal y como parece que Apple está promoviendo para su tablet.

Autores relacionados:
Antonio Machado
César Vallejo
Ford Madox Ford
James Joyce
Joseph Roth

DailyLit: Leer un poco cada día

DailyLit

Gracias al Twitter de Libro de Notas me encuentro con una de esas iniciativas que aprovechan las posibilidades de la red y las nuevas tecnologías para, en este caso, difundir y compartir la literatura.

DailyLit, por ahora en inglés, es un servicio web a través del cual podemos recibir en nuestro correo electrónico -o en un feed RSS- un capí­tulo -o un cuento, o unas páginas- perteneciente a la selección de tí­tulos que presentan en su página de inicio.

La frecuencia y hora del enví­o se configura a nuestro gusto, diariamente, entre semana, sólo sábado y domingo, así como la hora. De ese modo podremos ir recibiendo, por ejemplo, capítulos de la Guerra de los mundos, de H.G. Wells, durante treinta días hasta que terminemos el libro.

Lo interesante de la iniciativa es, por un lado, su total integración con Facebook o Twitter para compartir con amigos virtuales” nuestras suscripciones, ya que podemos organizarnos varias a la vez y leer un libro distinto cada día o con las combinaciones que ya os hemos comentado, y hacerlas visibles en nuestros perfiles o estados.

Además, y esto es más divertido todavía, podremos compartir el enlace de lectura en un Twitt y convertir nuestro twitter en un club de lectura, o bien mandar la información en un feed compartido para ir avanzando entre varios al mismo tiempo.

DailyLit se muestra entonces ideal no sólo para dedicarle cinco o diez minutos al día a la lectura, perfecto para los que no pueden apartar la mirada del monitor, sino también para determinados tipos de literatura, como pueden ser el folletín por entregas, los cuentos cortos e incluso los microrrelatos.

Por ahora la mayor parte del contenido que ofrecen está libre de derechos, bien por antigüedad o por un tema de licencias Creative Commons, pero comentan que han empezado a utilizar material con copyright gracias a ciertos acuerdos que, según ellos, han alcanzado.

Todo esto, por si fuera poco, es gratis y cualquiera puede acceder al servicio y a los foros con un simple registro. Esperemos ver una versión o un servicio similar a DailyLit, pero en español, dentro de poco. La idea se lo merece.

Autores relacionados:
H. G. Wells
Libros relacionados:
La guerra de los mundos

Nueve millones de ejemplares

Nueve millones

Esa es la cifra con la que el Washington Post abre un artículo en el que analiza los datos obtenidos por una consultora estadounidense, Attributor, en un estudio sobre obras con derechos descargadas fuera de las tiendas on-line, o como las llama también El Mundo, copias piratas.

El estudio se limita al mundo americano, mucho menos aficionado a la descarga P2P que el hispano, pero con un mercado del ebook muchísimo más desarrollado que el nuestro. A primera vista podríamos decir que 9 millones de ejemplares es una cifra bastante alta… pero teniendo en cuenta que esos millones se limitan a 913 títulos, apenas una esquina de cualquier librería de tamaño mediano, la verdad es que uno se pregunta si tan limitados son los gustos americanos o es que el análisis de Attribute está demasiado limitado a lo que consideran “títulos importantes”

En el estudio han dividido los libros por categorías -autoayuda, salud-, y el resultado no ha dado como top a Dan Brown o Coelho, no, los títulos más descarados son aquellos dedicados a temas de empresa, como Freakonomics. 13.000 descargas por título en ese apartado y sólo 6.000 si nos vamos a la ficción.

Siguiendo la habitual teoría de “un libro descargado es un libro no vendido“, cifran las perdidas por esta práctica en 3.000 millones de dólares. La verdad es que me gustaría ver cómo han hecho ese estudio, y si han incluido algún otro tipo de impacto económico en cada libro, porque a 10 dólares de e-book en amazon, 9 millones de ejemplares a mi me da un resultado de 90 millones y no de 3.000.

Enseguida se ha apuntado al carro la Asociación de Editores Americana y habla ya de epidemia y, supongo, ya estará montando una campaña en relación a estos datos, de entrada bastante sesgados.

¿913 títulos? ¿En serio? Eso no da en España ni para las novedades de medio mes. Si ese es el nivel al que la “piratería” está afectando a la industria americana, desde luego que no deberían preocuparse demasiado en cuanto a la ficción. Los autores de libro de empresa, los más afectados, deberían empezar a pensar en modelos económicos alternativos, pero no por sus pérdidas, sino para hacerle un favor a sus propias editoriales y a las consultoras como Attribute.

Mientras tanto, no estaría de más que alguna empresa española echara un vistazo a los títulos disponibles en la red en castellano. Una cifra divertida sería ¿cuántos libros que no han salido en E-Book circulan en formato digital por la red? Por lo que se puede apreciar a primera vista, como no se den prisa las editoriales pronto pondrán a la venta libros que llevarán años dando vueltas, digitalizados por aficionados, y que acostumbran al lector no sólo a la gratuidad del producto sino a algo mucho más peligroso: la maquetación chapuza.

Vía: El Mundo

Fiscalidad y mercado del libro electrónico (II)

Tiendas electrónicas

Vamos a acabar hoy de hablar del artículo de Ávila Álvarez en el que hemos encontrado la excusa perfecta para darle un vistazo al mercado del libro electrónico. A estas alturas del cuento aun hay una cierta tendencia a considerar el mundo del libro electrónico como una moda que quedará como algo residual para amantes de los gadgets electrónicos o lectores de apuntes. Por lo tanto, parece adecuado justificar el valor de los contenidos electrónicos para el mercado editorial. El autor utiliza para ello las estadísticas del ISBN y el estudio sobre Comercio Interior del Libro, diciendo claramente que los contenidos digitales están plenamente integrados en la industria editorial española y con una clara tendencia al crecimiento; así que, no es que sea un visionario, es que la realidad está ahí.

Pero, a pesar de eso, la demanda continúa sin ser consistente y económicamente sostenible, en buena parte por la falta de disponibilidad de e-books. Pero una demanda baja no es el mejor sistema para animar que las editoriales se planteen la digitalización de sus catálogos. Por muchas plataformas de comercialización, muchos acuerdos con intervención pública y buenas intenciones, hasta que no se cree el entorno adecuado no madurará el mercado. Los consumidores no compran lectores por la falta de oferta interesante (por cantidad, adecuación del precio) y las editoriales no digitalizan sus catálogos por falta de madurez del mercado. Una de esas famosas pescadillas que se muerden la cola.

Como no podría ser de otra manera, Ávila Álvarez, destaca el problema de la propiedad intelectual, en el que solo entra de puntillas ya que no es el motivo del artículo, pero lo une a la indefinición del modelo de negocio, del que nos hemos quejado muchas veces como consumidores, cómo comprar pero, sobre todo, cómo pagar: por precio, tarifa plana, subscripción… la verdad es que estamos deseando que el mercado se perfile el modelo de una vez. Por mi parte, la subscripción o la tarifa plana me parecen las más interesantes. El hecho de que el mercado aun esté tan inmaduro en España podría ser en realidad una ventaja ya que nos puede permitir probar diferentes modelos al no existir uno predominante.

La venta directa, siguiendo el modelo de la librería tradicional, sólo parece interesante si estamos hablando de precios muy competitivos, de compradores esporádicos o de libros muy concretos (técnicos, raros o descatalogados, aunque este concepto desaparece en el mundo digital). Una tarifa plana por tramos, similar a la que ofrecen los servicios de telefonía, podría ser muy atractiva para los lectores habituales y para las librerías (o las plataformas correspondientes) que se asegurarían así los ingresos. La forma como se están organizando las plataformas por ahora, como unión de diferentes editoriales, dificultaría este sistema, ya que si quieres adquirir libros de otra editorial no tendrías las ventajas correspondientes.

Sea como sea, esperemos que el mercado se aclare pronto y, sobre todo, que la disponibilidad de libros electrónicos en castellano se dispare: los dueños de lectores no quieren tener que saltarse las tiendas para poder leer.

Gratuidad, promoción y ventas en la era de la cultura digital

Saud

Nos encontramos ante un cambio de modelo en lo que a los modelos actuales de la industria creada alrededor de la cultura se refiere. Sin embargo, existen grandes conflictos y un montón de confusión alrededor de los movimientos que se están realizando justo ahora, cuando la mayor parte de las partes se encuentran en tierra de nadie.

Es una premisa esgrimida por los que esgrimen la bandera de la gratuidad del formato digital que esa presencia web, libre y accesible, es la mejor de las promociones y que aquellos autores que optan por dejar a disposición de todo el mundo sus obras ven aumentadas de esa forma su venta en formato físico e incluso la predisposición a la compra o donación en sucesivas obras.

Los ejemplos que se ponen son siempre los mismos: Cory Doctorow, Vázquez Figueroa o, más recientemente, Paulo Coelho. Son ejemplos en los que, de eso no hay duda, la promoción de la gratuidad ha sido más que rentabilizada. Sin embargo, ¿de qué estamos hablando?

Por un lado, ni Cory Doctorow -habitual de Boing Boing, uno de los sitios más visitados en el mundo de internet con millones de usuarios al mes-, ni Figueroa o Coelho han llegado donde están gracias al modelo de la gratuidad. Durante años -menos en el caso de Doctorow, por supuesto-, han sido escritores fieles del sistema superventas en el que la editorial no ha cejado en hacer publicidad y largas tiradas de sus libros -por su propio interés en ganar dinero, no creamos ahora en la editorial víctima-, así que ahora, momento en el que disfrutan de una más que aceptable posición, utilizan el viejo sistema para promocionarse y… vender más libros físicos.

Aquí es donde me pierdo. Aunque el mercado del e-book no llegue a eliminar al del libro físico, estoy seguro que en los próximos años lo va a transformar. No puedes sustentar el modelo de la gratuidad poniendo como ejemplo a figuras consagradas, bien sea por su popularidad previa en Internet o por sus decenas de libros superventas, y apoyando el mercado físico de los libros como el único rentable. ¿Cuál es el modelo de futuro, si las editoriales pierden ese poder de lanzamiento? ¿Qué incentivo hay en los portales de ebook más allá de algo de publicidad? Por lo visto, Figueroa lo tiene claro, ya que desde su web oficial enlaza con una página de ebooks no oficiales (eso sí, bastante limitadita para lo que ya se empieza a ver por la red).

Por otro lado, muchas editoriales españolas siguen pensando que un libro electrónico puede venderse por doce euros mientras el físico está en dieciséis. Tampoco se puede estirar tanto, como por ejemplo, al vender cuentos populares libres de derechos de autor a más de cinco euros. Ahí hay un claro error de concepto.

Pero claro, si tenemos en cuenta que Random House -la casa americana, está por ver la actitud de Random-Mondadori- se ha lanzado a una auténtica guerra por los derechos de autor, quién sabe qué puede pasar en los próximos meses. Random House ha decidido reclamar la explotación de los derechos de autor sobre los libros en contratos anteriores a la eclosión de internet y el libro electrónico, algo a lo que los autores, con toda lógica, no les ha hecho la más mínima gracia. Cuando las grandes editoriales se lanzan a la yugular de esa manera es que el negocio es más grande y está más cerca de lo que pensamos.

Hay otros ejemplos de caminos a recorrer por parte de los autores, como es el caso de Stephen Covey, conocido por su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, que ha decidido saltarse a la editorial y llegar a un acuerdo directamente con Amazon, con lo que sería una medida de presión, además de un buen porcentaje sobre las ventas totales. Una estrategia, por otra parte, sólo al alcance de unos pocos superventas.

Aquí lo dejo, seguiremos con el tema: es una amenaza, y os dejo con la pregunta de siempre. ¿Tienes un lector de libros electrónicos? ¿Pagarás por ebooks a un precio razonable? ¿Cuánto sería eso? ¿Te interesaría una suscripción o una tarifa plana de lectura?

Autores relacionados:
Alberto Vázquez-Figueroa
Cory Doctorow
Paulo Coelho

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