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El lamento del escritor analógico

21 de diciembre de 2011 en Autores, best-seller, Literatura, Mundo Editorial

Queja del escritor

Desde luego, llueven los ejemplos de autores reconocidos que parecen algo perdidos al afrontar estos nuevos tiempos de redes sociales y cultura compartida. De grandes literatos a mediocres ensalzados, son numerosos los encontronazos, revueltas, malentendidos y salidas de tono en cuanto nos acercamos de puntillas al espinoso tema de los ebooks.

Los hay que reniegan de su esencia, ya que parece que la literatura se banaliza al mutar de papel a unos y ceros, y luego los hay que se asustan ante una bajada de sus ventas en papel y no tardan en acusar a la descargas fuera del mercado. Ni a la crisis, ni a un libro fallido, ni a que su editorial ya no gasta lo mismo en promoción que antes, no, eso, por lo visto, resulta impensable. Es mejor buscar un chivo expiatorio informe, anónimo, y que por lo tanto, no pueda defenderse. Si se hace todo en base a conjeturas y cavilaciones, mejor que mejor. Es más, puede que ponerse en el disparadero sirva para aquellos autores que se han acostumbrado a vivir de la polémica y conseguir esos minutos extra en radios y televisiones que se les había negado en los últimos tiempos.

Pero seamos serios, la pose gamberra tiene su gracia unas cuantas veces, pero lo que no puede hacer un provocador es quejarse de la respuesta que reciba. Es una lección dolorosa, pero el mundo de las redes sociales no es el de los diarios y revistas de antaño, donde unas declaraciones «audaces» sólo recogían el feedback de unos cuantos amigos y un par de críticos. Ahora hay que tener en cuenta que el diálogo es mucho más amplio, Internet es un altavoz prodigioso, pero el eco es tan poderoso que puede llegar a dejarte sordo.

En cuanto a las descargas digitales, hay que dejar las cosas claras. El parque de ereaders en España, aunque en continuo crecimiento, todavía es ridículo como para afectar de verdad a las ventas de un libro en papel. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, una descarga no es un libro leído, ni una venta no realizada. Teniendo en cuenta que en el mundo de las ebooks se descargan archivos con cientos de títulos a la vez, mucho hay que afinar para saber qué novelas pueden resultar afectadas en un futuro. Lo que está claro es que los usuarios de lectores electrónicos quieren usarlos, es de perogrullo, sería interesante para los autores cuyos libros circulan por la red que se preguntaran los motivos por los cuales sus editoriales no los ponen a la venta. ¿Acaso no quieren llegar a todos sus lectores? ¿Acaso no quieren ser leídos?

Es más, creo que ya es hora de que muchos autores dejen el apesebramiento del 10% y comiencen a explorar los nuevos caminos que se abren ante ellos en este momento. Es difícil para un escritor novato, pero los que mantienen una fiel comunidad de seguidores lo tienen mucho más fácil para dar un paso hacia delante y negociar nuevos contratos, dejar de lado a editoriales tradicionales e incluso, para los más valientes, liarse la manta a la cabeza y publicar en solitario.

Nadie ha dicho que sea sencillo, desde luego, nos enfrentamos a un cambio profundo en la industria cultural y va a suponer un reajuste doloroso para los autores ya establecidos y con pocas ganas de actualizarse. Espero que todos, desde los más grandes a los que viven de rentas antiguas, sean capaces de darse cuenta.

Descargar gratis La caída de los gigantes y CEDRO

9 de noviembre de 2010 en Literatura electrónica, Mundo Editorial, Noticias

La caída de los gigantes

Descargar gratis La caída de los gigantes, la última novela de Follet, era posible a las pocas horas de que se pusiera a la venta, justo igual que cualquier película en DVD o disco de moda. Lo cierto es que comprar el libro para un ebook es bastante farragoso y necesitas de un lector compatible con el DRM de Adobe para poder leerlo, así que, por poner un ejemplo, todos los usuarios de Kindle no pueden acceder a ese libro en concreto. Sin embargo, con una simple búsqueda en Google cualquiera podía acceder a una edición libre.

Al cabo del tiempo, en el blog de Kindlespain decidieron poner un enlace a uno de los cientos de lugares donde está almacenado el ebook, señalando, además, la diferencia de precios entre las ediciones españolas y las americanas. De repente saltan todas las alarmas, CEDRO deja un mensaje en el blog pidiendo la retirada del enlace. Como el blogger no hace caso se llega a bloquear de manera temporal -aprovechando la política americana de WordPress para derechos de autor-, el sitio web.

Aquí habría que matizar algunas cosas. La primera es que dejar un comentario en un blog no es la mejor manera de ponerse en contacto con alguien. Seguro que a partir de ahora desde CEDRO buscarán un poco más en las webs o en el WHOIS para conseguir un contacto más directo con el propietario del sitio. Lo segundo, que, tal y como está la ley ahora, enlazar a contenidos no es delito y que, aunque es probable que sea un ilícito civil -que no penal- en el futuro, la ley Sinde va a llevar muchísimo movimiento en los juzgados.

Sin embargo, está claro que CEDRO trata de realizar su función, aunque de una manera muy cercana a la SGAE y que puede degenerar, si sigue en la misma línea, en una gran pérdida de imagen pública. La actitud beligerante y la criminalización del usuario no ha conseguido nada en España en los últimos años, así que deberían plantearse el camino a seguir en los próximos meses, en los que la proliferación de libros digitales se va a disparar por mil.

Si la solución depende de demandas a diestro y siniestro se va a crear un conflicto de imagen entre CEDRO -y CEDRO son, a fin de cuentas, muchísimos escritores- y la gran parte de la ciudadanía. Lo que pasa es que los escritores tienen mucho más difícil lo de dar conciertos con entradas a quince euros y la solución de su modelo de negocio dista mucho de estar resuelto.

También habría que tener acceso a otro tipo de datos. ¿Cuántos libros lleva vendidos, sumando físico y digital, La caída de los gigantes? ¿Cuántos se habrán descargado gratis? ¿Cuáles eran los objetivos editoriales para este libro? ¿Se cumplen? ¿Ha llegado el fin de las tiradas gigantescas?

Igual dentro de tres o cuatro años desaparecerán las montañas de libros y los lineales comprados, dejando los best-sellers espacio en las librerías para otros títulos que hoy en día desaparecen bajo el peso de las grandes editoriales si tienen la mala suerte de coincidir con uno de sus faraónicos lanzamientos.

Apocalipsis e-Book

Ebook Pirata

Acabo de leer unas declaraciones de Antonio María de Ávila, director de la Federación de Gremios de Editores de España en la que, tras una reunión, por lo visto de lo más cordial, con la Ministra de Cultura Ángeles Sinde, ha adelantado las cifras de un estudio por el que, al parecer, las editoriales perdieron el año pasado 150 millones de euros.

Bueno, en realidad lo que ha dicho es que “dejaron de ingresar150 millones de euros -tirando por lo bajo, unos siete millones y medio de libros-. Es mucho más cómodo hablar en hipótesis de ese modo, hace que, sobre todo sin tener datos con los que debatir, no le haga falta argumentar nada. Dejar de ingresar quiere decir que respecto a las expectativas que ellos tenían han sufrido un descenso, y que ese descenso no tiene nada que ver con la crisis u otros factores: es la piratería electrónica la que es responsable, sobre todo lastrando el libro técnico.

Desconozco si las editoriales técnicas son unas pioneras en el mundo del libro electrónico, pero me da la impresión de que no es exactamente así. Aunque es cierto que en el caso de estos libros su conversión a digital es un avance tremendo en su utilidad, a mi me extraña que sea la primera en sufrir tantas pérdidas, sobre todo por el bajo nivel de venta de lectores electrónicos y, además, experiencias sobre el mismo tipo de libros en editoriales como O’Reilly que han visto aumentar sus beneficios al ofrecer versiones digitales.

Quizá el quid de la cuestión esté en dos puntos. Por un lado apoyan la ley Sinde en contra de las descargas, aunque su impacto de las webs de descargas con libros es, esto es una impresión personal, risible al mismo tiempo que pide que se controle el pirateo en la Administración Pública. Supongo que se referirá a fotocopias gratis, dudo que sea por temas de libro electrónico, pero bueno, por lo visto el canon que se paga por fotocopia, y que gestiona CEDRO, no les llega y ya están calentando motores para el punto 2: comenzar a pedir dinero al ministerio, uno de los puntales para cualquier español de pro.

En mi opinión hay que regular el mundo de las descargas de contenidos culturales al mismo tiempo que la industria se reforma, todas estas posiciones preventivas, tanto por garantes de los derechos industriales como por los defensores de la llamada cultura gratuita me parecen maniqueístas y no me gustan en absoluto. Es necesario articular el mercado para que la oferta cubra a la demanda con precios ajustados y no tratar de seguir hacia delante tratando de bloquear la red, algo que está más que demostrado como una pérdida de tiempo propia de gestores desfasados.

Vía: El País


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