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Entradas con etiqueta ‘curiosidades’

Libros de récord

7 de febrero de 2012 en Literatura

Libros de Récord

Más allá del valor del propio texto, y de la estética de su formato, surgen obras que desean ir más allá, llamar la atención no tanto por su contenido sino por lo extraordinario de su forma. Este es el caso de Teeny Ted from Turnip Town (El pequeño Ted de la ciudad de los nabos), una fábula infantil escrita por Malcolm Douglas Chaplin sobre un granjero que cosecha gran éxito con sus nabos en la feria local. Una fábula que no tendría mayor importancia si no fuera porque en su formato actual necesitarías un microscopio para leerlo. En el año 2007, Robert Chaplin, investigador de la Universidad Simon Fraser en Canadá, decidió publicar el libro de su hermano utilizando nanotecnología, estableciéndose como el creador del libro más pequeño del mundo (tiene hasta su propio ISBN). La obra completa mide 0,07 mm por 0,10 mm, y se utilizó un rayo de siete nanómetros de diámetro (tened en cuenta que un nanómetro es la millonésima parte de un metro) para inscribir cada carácter. La obra está realizada sobre treinta microtabletas contenidas en una sola pieza de silicio cristalino. Y nosotros que creíamos que los libros escritos en granos de arroz eran pequeños.

En cuanto al libro más grande del mundo, a no ser que desde el 2010 se haya construido otro mayor, sostiene el récord el inventor húngaro Belga Varga, que junto a su esposa y veinticinco voluntarios, creó Our Fragile Natural Heritage (Nuestro frágil patrimonio natural), un libro que mide 4,18 por 3,77 metros y pesa más de 1.400 kilos. Se presentó cerca de Budapest, y tiene 346 páginas. Por otro lado, el atlas más grande del mundo es el Atlas Klencke, que se exhibió por primera vez con las páginas abiertas en la Biblioteca británica en verano del 2010. El atlas tiene 350 años, ya que fue un regalo realizado al rey anglosajón Carlos II con motivo de su restauración en el trono. Se necesita de seis personas para levantarlo, ya que mide 1,78 metros de alto por 1.05 metros de ancho.

Si seguimos hablando de libros gigantescos, ¿por qué no hablar de libros monumentales? Este es el caso de una versión muy particular de las enseñanzas de la escuela theravada de budismo, inscritas en una serie de tablas de piedra que rodean a la pagoda Kuthodaw en Mandalay, Myanmar (Birmania). Consta de 730 tablas, con 1460 “páginas”, cada una de más de un metro de ancho y más de metro y medio de alto. Cada tableta tiene su propio techo, como si de un pequeño templo se tratase, con una gema decorativa por tabla (si bien con el tiempo la mayoría de las gemas han desaparecido). Inicialmente las inscripciones estaban rellenas de tinta de oro, pero al perderse ésta siguieron llenándose de una tinta negra realizada con goma laca. El libro fue construido bajo las órdenes del Rey Mindon, a quien le preocupaba que se perdieran los conocimientos budistas con la invasión de las tropas británicas, y se abrió al público en 1868.

El libro electrónico del siglo XIX

19 de mayo de 2011 en Actividades, Literatura electrónica

Libro electrónico

La verdad es que muchas veces suponemos que todo el mundo sabe de lo que hablamos cuando empezamos a nombrar ebooks, ereaders, libros digitales, Kindles, Nooks o Booqs,pero la verdad es que hay mucha gente a la que la idea de los libros digitales y todos sus cachivaches le suena completamente a chino.

Por suerte, en una época con tanto ordenador personal, tableta y teléfono móvil, es muy sencillo explicar de qué va todo este jaleo, pero, ¿y si tuviéramos que explicárselo a alguien que no supiera nada de tecnología? No sería nada fácil, ¿verdad?

Eso han debido pensar la gente de Gamma Squad y por eso se han preparado estas divertidas fotos en las que quieren dar respuesta a cómo habría que explicarle a Charles Dickens lo que es un lector de libros electrónicos.

Libro electrónico

La verdad es que la idea es muy buena, las fotos les han quedado de primera e incluso puede servir para ir diseñando más de una interfaz dedicada al mundo del libro. La idea de ese libro repleto de historias diminutas que luego se hacen grandes, como un viejo catálogo de muestras, me ha ganado por completo.

Vía: Actualidad Editorial y Gamma Squad

Anécdotas de escritores X

23 de febrero de 2011 en Autores, Literatura

Yeats

-El editor Robert Giroux le preguntó en una ocasión a T. S. Eliot si estaba de acuerdo con el famoso dicho de que la mayoría de los editores son escritores fracasados. Eliot se quedó un rato pensativo, para finalmente contestar: “Sí, supongo que algunos editores son escritores fracasados, pero es que también lo son casi todos los escritores”.

-El hijo del escritor Nathaniel Hawthorne, Julian, era escritor al igual que su padre, y la gente los confundía con frecuencia. Una vez una señora se le acercó a Julian exclamando lo mucho que le había gustado La letra escarlata. Julian se encogió modestamente de hombros y le contestó a su admiradora: “Ah, ese libro. Salió al mercado cuando yo tenía tan sólo cuatro años”.

-Tras una agradable velada en la que había disfrutado de una suculenta cena, el poeta Robert Frost salió al balcón junto con otros invitados para ver ponerse el sol. Una joven exclamó: ¡Oh, Sr. Frost! ¿No es una puesta de sol espectacular?. Frost respondió: “Lo siento, nunca hablo de trabajo después de cenar”.

-Un periódico al que el escritor Rudyard Kipling, conocido autor de El libro de la selva, estaba suscrito, publicó por error su epitafio. Inmediatamente Kipling le escribió a uno de los editores, pidiéndole que, ya que estaba muerto, que no se olvidaran de borrarlo de la lista de suscriptores.

-En el diario del abogado John Manningham, hay una entrada de 1602 en la que hace referencia a una famosa anécdota respecto al célebre dramaturgo William Shakespeare y uno de sus actores habituales, Richard Burbage. Aunque Burbage no era un hombre especialmente guapo, su carisma encima del escenario lo convirtieron en un hombre que disfrutaba de un gran éxito con las mujeres. Una dama del público le hizo llegar un mensaje invitándolo a visitarla esa misma noche, diciéndole que se anunciara como Ricardo Tercero (en esos momentos Burbage interpretaba a Ricardo III en la obra honónima de Shakespeare). Shakespeare oyó el mensaje, y se presentó en el domicilio de la dama antes de que llegara Burbage. Cuando llegó Burbage, Shakespeare ya estaba con la dama y, enterado de la llegada del actor, le envió a la criada con un mensaje: William (Guillermo) el Conquistador fue antes que Ricardo III.

-El poeta irlandés William Butler Yeats era un hombre, cuanto menos, peculiar. Aparte de su trato con numerosas sectas y su colaboración con los hermetistas de su época, siendo ya bastante mayor decidió hacerse un transplante de testículos, implantándose unos testículos de mono que, según él, aumentaban su potencia sexual. Los irlandeses lo llamaban su Viejo Hombre Glande”.

-Aunque era más conocido como pintor, el artista inglés Dante Gabriel Rosetti también escribía poesía. Cuando falleció su mujer, Elizabeth Siddal, de una sobredosis de láudano, en 1862, al poco tiempo de dar a luz a un niño sin vida, Rosetti cayó en una gran depresión y enterró todos sus poemas con su mujer en el Cementerio de Highgate. Con el paso de los años se arrepintió de esta decisión y finalmente acabó desenterrando su cadáver para poder recuperarlos.

Autores relacionados:
Nathaniel Hawthorne
Rudyard Kipling
Thomas Stearns Eliot
William Shakespeare
William Butler Yeats

Anécdotas de escritores (IX)

26 de noviembre de 2010 en Autores, Literatura, Narrativa

Moby Dickr

-Algunos escritores no tienen mucha suerte a la hora de publicar sus obras, aunque éstas luego se conviertan en clásicos de la literatura. En el caso de Herman Melville y Moby Dick, fue un desastre tras otro. Primero, sus editores británicos cambiaron el título del libro sin su consentimiento (por razones de márketing decidieron llamarlo “La ballena”. Por otro lado, cuando Melville les envió el manuscrito, la última página acabó aplastada e ilegible, de tal forma que no llegó a imprimirse. Así, la obra se publicó sin su final, y el libro obtuvo numerosas críticas de especialistas que se mostraron descontentos con su final abrupto. Pasaron varios años antes de que los lectores británicos se enterasen de que Ishmael sobrevivía al ataque de la ballena blanca.

Tampoco tuvo mucha suerte en Estados Unidos. La nave donde se imprimía la obra se incendió dos años después de la publicación inicial, perdiéndose las planchas y miles de libros no vendidos. El editor se negó a crear planchas nuevas ni a compensar a Melville. En total, durante toda su vida, el autor sólo vendió 3800 copias de un libro que hoy en día ha vendido millones.

-Rudyard Kipling se mostró muy agradecido con la enfermera que había cuidado de su hijo primogénito. Le regaló un manuscrito, diciéndole que si algún día necesitaba dinero posiblemente podría obtener algo de dinero con su venta. Varios años más tarde, efectivamente, la enfermera lo vendió, y pudo vivir el resto de su vida de la venta. Kipling le había regalado el manuscrito original de El libro de la selva.

-A Edgar Allan Poe nunca le faltaron empleos, gracias a su gran talento como escritor y redactor, pero los perdía con gran facilidad debido a su alcoholismo. Siempre andaba escaso de fondos, y su aspecto dejaba mucho que desear, tanto que cuando presentó su poema El cuervo a la revista Graham’s Magazine, rechazaron el poema, pero les dio tanta lástima que iniciaron una colecta para darle algo de dinero. En total consiguieron 15 dólares. Cuando finalmente consiguió vender su poema, al New York Mirror, sólo le pagaron 10.

La penuria económica acompañó siempre a Poe. Con 17 años, recién matriculado en la Universidad de Virginia, perdió apostando todo el dinero destinado a mantenerlo durante el curso, y en poco tiempo debía más de 2500 dólares. Se pasó el semestre entero completamente borracho, pero aun así consiguió las notas más altas en sus exámenes.

-Durante la era dorada de Hollywood, los productores andaban locos por conseguir guiones para sus películas, recurriendo a autores populares sin molestarse realmente en averiguar algo sobre ellos. Así, un productor quiso contratar a Goethe (1749-1832) como guionista, y otro intentó entrevistarse con Robert Louis Stevenson (1850-1894). Otro intentó ponerse en contacto con William Makepeace Thackeray (1811-1863), halagando su obra Henry Esmond y ofreciéndose a comprarle los derechos para una adaptación cinematográfica. El editor a cargo de sus derechos en aquel momento, Bennett Cerf, le envió una rápida respuesta, asegurándole que el autor precisamente estaba en ese momento trabajando en un emocionante “thriller”, que se llamaría La feria de las vanidades. Estos casos no son propios sólo de aquella época; no hace tanto, tras la producción de la película basada en Sentido y sensibilidad, un agente preguntó si la señorita Austen estaría disponible para una entrevista. Con todo, teniendo en cuenta la reciente invasión de títulos estilo Orgullo y prejuicio y zombies, no podemos descartar la posibilidad de dicha entrevista.

Autores relacionados:
Edgar Allan Poe
Herman Melville
Rudyard Kipling
Libros relacionados:
El libro de la selva
Moby-Dick, o la ballena

Anécdotas de escritores VIII

15 de octubre de 2010 en Autores, Literatura

Isaac Asimov

-El escritor Alan Furst se impuso algunas condiciones muy raras cuando creó sus primeras novelas. Las escribió con un ojo cerrado, los pies atados, con la mano izquierda y con un lápiz casi sin punta. No es el único escritor con manías peculiares; Ernest Hemingway a menudo escribía en la cama, Graham Greene escribía exactamente 500 palabras al día, dejando una frase a medias si era necesario, y James Joyce escribía siempre en una esquina.

-John Berdan, profesor de creación literaria de la prestigiosa Universidad estadounidense de Yale, le llevó un día a sus alumnos un escrito que era realmente horroroso; sus alumnos criticaron duramente la composición. Esto es muy interesante<, dijo Berdan. Lo escribí yo mismo. Me pasé dos horas realizando un esfuerzo tremendo para conseguir un texto que tuviera todas las características de una escritura nefasta, y creo que lo he conseguido. Lo que me sorprende sobremanera es cómo vosotros conseguís presentar textos como este todos los días en menos de diez minutos.

-James Joyce tardó siete años en completar su Ulises, del que decía que “tenía todas las palabras pero no sabía en qué orden ponerlas”. Ulises fue rechazado por varios países hasta que consiguió ser publicado en Francia en 1922 (en Estados Unidos estuvo prohibido hasta 1933, año en el que un juez declaró que “no era obsceno”). En cuanto a Finnegans Wake, tardó nada menos que diecisiete años en terminarlo; Dublineses fue rechazado por 22 editores hasta que consiguió su publicación.

-En 1965, un editor británico casualmente acabó en la redacción de una revista donde trabajaba Mario Puzo, a quien oyó contar historias sobre la mafia italiana. El editor le ofreció un adelanto para un libro sobre el tema y así nació El Padrino. Más adelante, Puzo reveló en quién se había inspirado para crear el personaje de Don Vito Corleone, ¡en su propia madre! Según Puzo, su mama era una mujer maravillosa y bella, pero no tenía muchos escrúpulos.

-El conocido escritor de acción e intriga Tom Clancy quiso servir en Vietnam, pero no lo aceptaron por sus problemas de vista. Sin embargo, aunque nunca había estado en un submarino, su descripción de uno en La caza del Octubre Rojo era tan detallada que el entonces secretario de la Marina, John Lehman, comentó que, de haber estado Clancy bajo su mando, lo habría hecho arrestar por violaciones de seguridad. A pesar de esto, el manuscrito fue rechazado por varias editoriales, para ser publicado finalmente por la editorial oficial de la marina estadounidense. Más tarde, el entonces presidente Ronald Reagan recomendó públicamente el libro, lo que llevó a un éxito inmediato que se tradujo en innumerables ediciones y traducciones.

-La madre del autor de ciencia ficción Isaac Asimov, tras vender el negocio familiar, decidió asistir a una escuela nocturna y aprender a escribir en inglés (ella dominaba el idioma pero sólo sabía escribir en yiddish y ruso, así que tenía que aprender a usar la grafía latina). Le escribía cartas en inglés a su hijo para practicar, y un día uno de sus profesores se atrevió a preguntarle si su hijo era, por casualidad, el famoso Isaac Asimov. Ella, orgullosa, le contestó que sí. Ah, dijo el profesor, eso explica que ud. escriba tan bien. No, contestó ella, eso explica por qué él escribe tan bien.

Autores relacionados:
Alan Furst
Ernest Hemingway
Graham Greene
Isaac Asimov
James Joyce
Libros relacionados:
Dublineses
El Padrino
Finnegans Wake
La caza del octubre rojo
Ulises

Anécdotas de escritores VII

10 de octubre de 2010 en Autores, Literatura

Truman Capote

Estaba Truman Capote cenando una noche en un restaurante de Nueva York cuando se le acercó un gran grupo de mujeres que lo habían reconocido, pidiéndole un autógrafo. El marido de una de ellas, molesto ante tanta admiración, afirmó que era absurdo dedicarle tanta atención femenina a un hombre homosexual, y se acercó él mismo a la mesa del autor, se desabrochó los pantalones, se sacó el miembro y le sugirió al escritor que se lo firmara. Capote lo examinó con educación y le respondió: “No sé si podría firmárselo, a lo mejor podría simplemente ponerle mis iniciales”.

-En una ocasión, Mark Twain asistió a una gala que tenía como objeto recaudar dinero para alguna causa benéfica. Uno de los conferenciantes empezó a hablar sobre la necesidad de contribuir a esta causa y Twain decidió que donaría cien dólares. Sin embargo, como el conferenciante seguía hablando y hablando y comenzaba a aburrir a los asistentes, Twain decidió reducir su donación a la mitad. Y la conferencia se alargaba más y más, por lo que Twain se desesperaba y decidió reducir la donación a 10 dólares. Finalmente, cuando pasaron la cesta de recaudación y ésta llegó hasta él, Twain cogió un dólar de la cesta antes de pasársela al asistente más cercano.

-Una revista británica creó un concurso que premiaría a la mejor parodia que recibiera de la obra de Graham Greene. Cuando el jurado falló su decisión y se hizo público el nombre del ganador, la revista recibió una carta del propio Greene, quien expresaba su satisfacción al saber que había ganado el señor John Smith, y su decepción de que otros dos participantes, John Doakes y William Jones, no hubieran recibido ni siquiera una mención de honor. Los tres nombres eran pseudónimos del propio Greene, que había enviado como concursantes extractos de obras suyas que no habían llegado a ser publicadas.

-Mazo de la Roche, escritora canadiense famosa por sus novelas de la saga Jalna, envió una vez un relato a la revista literaria Tamarack Review. Cuando rechazaron su manuscrito con cordiales excusas, la autora les respondió de la siguiente forma: “No me sorprende que no os gustara el relato. A Carolina (la compañera de la autora) no le gusta, y a mí tampoco me agrada mucho, pero como nunca me han gustado las obras que publica vuestra revista pensé que tendría bastante éxito”.

-En 1926, Ernest Hemingway abandonó a su primera mujer, Hadley Richardson, con la que tenía un niño pequeño, por una escritora rica llamada Pauline Pfeiffer. Cuando, poco tiempo después, le preguntaron al autor por qué lo había hecho, respondió: “Porque soy un bastardo”.

-El escritor danés Hans Christian Andersen fue huésped durante un tiempo de la familia Dickens, que acabó francamente harta de éste y que no sabía cómo hacer que se marchara. Dickens escribió una nota que pegó sobre el cabecero de la cama de la habitación de invitados. La nota decía: “Hans Andersen durmió en esta habitación durante cinco semanas, que a la familia Dickens le parecieron SIGLOS”.

Autores relacionados:
Charles Dickens
Ernest Hemingway
Graham Greene
Hans Christian Andersen
Mark Twain

Anécdotas de escritores VI

23 de agosto de 2010 en Autores, Literatura

Byron

-A Ray Bradbury le ofrecieron una suma considerable (unos cien mil dólares) por adaptar el guión de Guerra y Paz para la versión cinematográfica de King Vidor (1956). Bradbury se negó, explicando que el libro nunca le había llamado la atención y que había sido incapaz de leerlo, a diferencia de su esposa, que lo leía constantemente. La película fue un gran éxito pero Bradbury no se arrepintió de su decisión, alegando que “algunas cosas no pueden hacerse por dinero”.

-Una de las obsesiones comunes a la mayoría de los escritores es la cantidad ideal de palabras que deberían escribirse al día. Si bien la media suele oscilar en torno a las 1000 palabras, existen casos extremos, como Trollope, que producía unas 1000 palabras por hora, entre las cinco y media y las ocho y media de la mañana; o como Joyce, al que en una ocasión un amigo le preguntó, tras encontrárselo por la calle, que si había tenido un día productivo. El autor irlandés le contestó que sí, ya que había conseguido alcanzar la tremenda cantidad de tres frases. Claro que, teniendo en cuenta la hechicería lingüística de Joyce, esto no sería moco de pavo.

-La célebre bailarina Isadora Duncan le escribió una vez al dramaturgo George Bernard Shaw, comentándole que deberían tener un hijo juntos. “Piénsalo”, le insistió, “con mi belleza y tu cerebro, ¡qué maravilla de niño sería!”. Bernard Shaw le contestó: “Sí. ¡pero qué desastre si fuera al revés!”.

-Durante una de sus giras por Estados Unidos para firmar libros y dar conferencias, Mark Twain visitó a un barbero local para que lo afeitara. Twain informó al barbero de que era su primera visita a esa localidad, y éste le dijo que era un buen momento para estar allí, ya que Mark Twain iba a dar una conferencia esa misma noche. El barbero le preguntó a Twain si pensaba asistir, a lo que éste respondió que “seguramente”. El barbero luego le preguntó si había comprado una entrada, a lo que el escritor respondió que todavía no. El barbero le informó de que se habían agotado las entradas, así que tendría que escuchar la conferencia de pie. A esto Twain contestó, suspirando: “Qué mala suerte tengo, ¡siempre tengo que estar de pie en las conferencias de ese tipo!

-El conocido poeta romántico Lord Byron le regaló en una ocasión una espléndida y lujosa biblia a su editor, John Murray. Murray se mostró orgulloso de tan generoso presente, hasta el día en que descubrió que Byron había hecho una pequeña alteración en el texto: el último versículo del capítulo 18 del Evangelio de San Juan, que decía “Barrabás era un ladrón”, tenía la palabra “ladrón” tachada y sustituida por “editor”.

-Sir Arthur Conan Doyle, el popular creador de Sherlock Holmes, disfrutaba gastándole a sus amigos bromas pesadas de bastante mal gusto. Un día envió doce telegramas a doce amigos suyos, todos ellos personas importantes y de bastante poder. El telegrama decía “Huye inmediatamente, han descubierto tu secreto”. En menos de 24 horas los doce habían abandonado el país.

Autores relacionados:
Anthony Trollope
Arthur Conan Doyle
George Gordon Byron
George Bernard Shaw
James Joyce
Libros relacionados:
Guerra y Paz
Personajes relacionados:
Sherlock Holmes

¿Cuál es el libro más largo del mundo?

20 de junio de 2010 en Autores, Literatura

Cien mil millones de poemas

Existen algunas obras que tienen realmente proporciones gigantescas, tanto es así que son necesarias incluso décadas para completarlas. Por ejemplo, uno de los más ambiciosos proyectos de la UNESCO era crear una Historia de la Humanidad que ha sido completada en fechas recientes… después de haberse iniciado en 1952. La obra está compuesta por seis colecciones temáticas con siete volúmenes cada una, escrita al alimón por 1600 de los mayores expertos en temas tan diversos como Historia de la Tecnología, Astronomía, Botánica, relaciones religiosas o estadismo militar de los últimos sesenta años. Los volúmenes intentan no dejarse nada en el tintero: así, podremos encontrar desde un sesudo estudio de los avances tecnológicos en el Neolítico hasta la historia pormenorizada de la descolonización del continente africano.

Pero claro, habrá quien opine que esto no es exactamente un libro, sino una colección de ensayos. Otro volumen que se me viene a la cabeza no deja lugar a dudas: es un libro, escrito por un solo autor, el francés Raymond Queneau, y publicado en 1960, y es tan extenso que nadie podría leerlo en toda una vida (ni siquiera él, el autor). Si añado los datos de que el libro es, en realidad, un poemario y que consta de diez páginas es obvio que no comprenderéis exactamente el porqué de su extensión y del título honorífico de ser el libro más extenso del mundo. La explicación es sencilla. El libro, titulado Cent mille miliards de poèmes (Cien mil millones de poemas), consta, como ya he dicho, de diez páginas con otros tantos sonetos. Pero el título no engaña: no son sólo diez sonetos, sino 10 elevado a 14 sonetos, ya que cada libro está configurado de la siguiente forma: cada una de las páginas está cortada en tiras, conteniendo cada una de las tiras uno de los catorce versos de los que consta cada soneto. Dado que los diez sonetos tienen rimas idénticas en los versos correspondientes, en teoría el libro de Queneau (que además de poeta fue novelista, matemático e integrante del movimiento surrealista francés) contiene cien millones de poemas con sentido que respetan la rima del soneto (en este caso ABBA ABBA CCD EED, lo típico en los sonetos franceses en contraposición a los sonetos españoles, que suelen rimar ABBA ABBA CDC DCD o ABBA ABBA CDE CDE).

Por si os interesa, en este enlace podéis echar un vistazo al “librito” en cuestión (traducido también al inglés). Eso sí, os advierto de una cosa: simplemente tardando un minuto en leer cada uno de ellos, se tardarían millones de años en leer todas las combinaciones. Es más: hay una probabilidad altísima de que, al leer una de las combinaciones, seamos la primera persona en leer ese soneto en cuestión.

Habiendo hablado ya de ensayos y de poemas, queda interesarnos por la novela más larga. Muchos consideran que la más larga podría ser la obra de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, consistente en siete volúmenes y con millón y medio de palabras, pero yo la considero más bien una colección de novelas (de no ser así, los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, cuarenta y seis novelas históricas divididas en cinco series, le ganarían por goleada), así que, a falta de un estudio detallado sobre el particular, me atrevería a señalar una novela francesa del siglo XVII escrita por los hermanos Georges y Madeleine de Scudèry, consistente en diez volúmenes. También hay obras extensísimas que no han llegado a publicarse jamás, por razones más que obvias, como por ejemplo la magna La Historia de las Vivians, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la Rebelión de los Niños Esclavos (o, simplemente, In the Realms of the Unreal), del autor estadounidense Henry Darger y que tiene la friolera de 15.143 páginas, ilustradas por él mismo. Darger, que vivió recluido por voluntad propia, obsesionado con escribir, debió de ser uno de los autores menos dados a la concisión de la historia: en 1968 terminó de escribir un libro llamado The History of My Life (La historia de mi vida), en el que durante las primeras 206 páginas habla sobre su infancia y sus obsesiones de niñez para, a continuación, pasar a describir durante nada menos que 4.672 páginas más la historia de Sweetie Pie, un tornado que destruye una población. Todo un prodigio nacido de la mente enferma de un chico con una infancia difícil que degeneró en un hombre antisocial y obsesivo (llegaba a ir hasta cinco veces al día a misa).

Autores relacionados:
Benito Pérez Galdós
Marcel Proust
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Libros relacionados:
En busca del tiempo perdido
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Amigos de la literatura ajena

16 de junio de 2010 en Actividades, Autores, Literatura

Ladrones de libros

Con la Feria del Libro de Madrid llegan los primeros calores, los best sellers del año, las recomendaciones, las sorpresas literarias, casi siempre agradables,… pero también llegan otros no tan bienvenidos en las casetas de la feria, los ladrones de libros. No se trata ya de un lector sin dinero que no puede resistir la tentación de apropiarse de un libro que no es suyo, si no de verdaderos saqueadores que revenden los tomos a otras librerías o puestos callejeros, perdiendo así, una cierta aura romántica del tipo de “cultura libre“. Esta tendencia a disociar la literatura del negocio se da, sobre todo, en la poesía. Se ve que si un poeta no se muere de hambre no puede escribir bien y no van a ser ellos los que estropeen el genio creador pagando por un libro o, peor aun, haciendo que un editor recupere el dinero que ha invertido. Por que si el poeta ha de pasar hambre, el editor ha de trabajar por amor al arte y perder dinero en cada edición, que si no, no eres lo suficientemente maldito; igual colocando un cartel con un lema tipo “el autor/editor se gastará lo que gane en vino“, tampoco le va a dar para más, sería un buen repelente para este tipo de ladrones.

Además de la poesía, los best sellers son los grandes afectados por los robos. La fácil reventa, por un lado, y el abusivo precio, por otro, son los factores principales, aunque el hecho de encontrarte montones de los mismo en cualquier sitio también es un punto a tener en cuenta. Este año parece que una de las editoriales más afectadas está siendo Acantilado, editorial que cuenta con un catálogo muy atractivo -con autores como David Monteagudo, Péter Esterházy o Bernard Quiriny, junto a las más tradicionales Tusquets y Anagrama.

Tenemos al ladrón que roba poesía, al saqueador que revende su botín y al no profesionalizado que, si bien no roba para revender, sí lo hace de manera habitual en librerías y llega a la feria con todos los trucos aprendidos. Hay que pensar que por mucha seguridad que se ponga una caseta es mucho más accesible que una librería y que hay gente que no puede evitar la tentación de llevarse lo último de Reverte gratuitamente; para que luego digan que leer educa.

Vía: El País

Autores relacionados:
Arturo Pérez-Reverte
Bernard Quiriny
David Monteagudo
Péter Esterházy

Aparece un inédito de Pasolini

6 de marzo de 2010 en Autores, Literatura, Noticias

Pasolini

Pier Paolo Pasolini apareció asesinado en 1975 en Ostia siendo acusado un joven marginal de haberlo matado, aunque la muerte del escritor y director italiano sigue siendo un misterio sin resolver: en 2005 el asesino confeso declaró que en realidad habían sido tres jóvenes de la zona los que habían cometido el asesinato, sumando una teoría conspiranoica más a esta muerte. Ya en su momento, fueron muchos los que no se creyeron la declaración del acusado en la que aseguraba que Pasolini le había ofrecido mantener relaciones sexuales y que por eso le había matado; fueron muchos los que vieron tras este asesinato conspiraciones desde el poder para quitarse de encima a un intelectual molesto.

Pasolini acababa de estrenar Saló o los cien días de Sodoma, cinta dura y de difícil digestión, basada en una obra del Marqués de Sade y ambientada en la República de Saló, estado creado por Benito Mussolini entre 1943 y 1944. La temática y los excesos de la película provocaron multitud de amenazas hacia el director. Pero otra teoría, apunta a otra obra de Pasolini como posible culpable de su muerte: Petróleo.

Petróleo es una novela inacabada de Pasolini, aunque fue parcialmente publicada en 1992, un año después en España, en la que se acerca a la historia de la petrolera nacional italiana ENI. Los protagonistas de la novela son Eugenio Cefis y Enrico Mattei. Cefis fue presidente de la petrolera y, supuestamente, fundador de la logia masónica P2, mientras que Mattei, partisano y comunista, fue fundador de la empresa petrolera y murió en un accidente de aviación en 1962, accidente que parece ser fue intencionado.

Pues bien, un capítulo inédito de esta obra, supuestamente robado del estudio del artista, ha sido recuperado por el bibliófilo, además de senador, amigo de Berlusconi y colaborador de la mafia, Marcello Dell’Utri. El manuscrito será presentado en la XXI Muestra del Libro Antiguo de Milán el 12 de marzo que este año celebra una retrospectiva sobre Pier Paolo Pasolini. Según Dell’Utri

Es un texto inquietante para ENI, habla de temas y problemas de la empresa y tiene que ver con la historia de nuestro país y con la de Eugenio Cefis y Enrico Mattei

Masones, mafiosos, asesinos, escándalos sexuales,… cuanto le queda por aprender a Dan Brown.

Autores relacionados:
Dan Brown
Marqués de Sade
Pier Paolo Pasolini
Libros relacionados:
Las 120 jornadas de Sodoma
Petróleo

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