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Entradas con etiqueta ‘cuentos’

Los cuentacuentos globales

23 de septiembre de 2009 en Actividades, Literatura

Fuego palabra y voz

Érase una vez, en este mismo planeta, que toda historia, inventada o no, sólo tenía una forma de ser transmitida: de boca en boca, a través de gentes que memorizaban y recitaban tanto canciones como leyendas, algunos, los más mayores, ejerciendo de anclas para las tradiciones de un lugar, y otros, los más inquietos, llevando cuentos de un extremo del mundo conocido al otro.

Toda esa bonita historia se empieza a perder con la aparición de los soportes escritos, pero no es hasta que la alfabetización alcanza a grandes bolsas de la población que la oralidad como transmisión básica de la cultura comienza un declive imparable. Siempre he pensado que los cuentos, mientras se contaban en voz alta, seguían vivos, cambiaban y evolucionaban dependiendo del tiempo y el lugar en el que se narraran; una vez escritos y recopilados, se volvían fijos y estáticos como en una fotografía, perdiendo gran parte de ese vigor que los hacía especiales.

Sin embargo, el cuento narrado se mantiene vivo aunque algo aletargado. La mayoría de las veces como entretenimiento para niños, a los que la magia de la palabra sigue atrapando como si de un viejo hechizo se tratara, como si lo lleváramos escrito en la sangre. Para los adultos, la cosa se complica. En dura competencia con la cultura multimedia y del abrumador ocio actual, es difícil convencer a un público potencial para que confíe en un narrador solitario. Pero bueno, los tiempos cambian y si los espectáculos de monólogos triunfan, hay que tener en cuenta que en realidad es oralidad pura y dura la que nos ofrecen.

La labor de cuentacuentos, como ya hemos podido imaginar, es dura. Agradecida, sí, porque el contacto humano, la empatía que produce la acción y reacción inmediata de un grupo humano produce una sensación de euforia difícil de describir. Quizá por eso, por la dificultad y también por la voluntad de adaptarse a los medios acutales, ha surgido en la web la Red Internacional de Cuentacuentos, un portal donde se pretende agrupar a narradores de todo el mundo y también de dar soporte y consejos a una comunidad siempre a merced de la incertidumbre.

Me parece una buena iniciativa, nunca está de más crear una buena comunidad, aunque algunos aspectos, sobre todo, a mi juicio, el de lecturas recomendadas, fallan un poco. A la hora de indicar relatos sería una iniciativa increíble el contar con textos clásicos -ya libres de derechos de autor- o con historias cuya licencia otorgue libertad de uso (como por ejemplo una Creative Commons). Indicar libros y ediciones es un buen inicio, pero con material disponible e inmediato, la web sería mucho más interesante.

En un mundo en el que tanto la literatura, como la música y el cine se muestran estáticos y son tan fáciles de clonar, iniciativas como la del cuentacuentos se muestran únicas para cada representación, imposibles de copiar y de experimentar en casa. Quien sabe, quizá el espectáculo definitivo en el mundo de la tecnología sea la vuelta al contacto humano; al fuego, la palabra, y la voz.

Cuentos para los Derechos Humanos

4 de septiembre de 2009 en Actividades, Literatura

Derechos humanos

Libertad (Freedom) es el nombre elegido para una antología de relatos basados en la Declaración de los Derechos Humanos. El título del libro hace referencia al artículo primero de la Declaración: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Cada autor ha elegido uno de los treinta artículos que la componen como tema de su relato, aportando cada uno su estilo.

En algunos casos, los autores se han basado en su experiencia personal, como en el de Paulo Coelho que con En la cárcel de reposo (In the Prison of Repose) reivindica el artículo 19 (Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión). El chileno Ariel Dorfman también nos cuenta en primera persona Pasaje inocente (Innocent Passage) basado en el artículo noveno (Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado). También podemos encontrar a Henning Mankell, Joyce Carol Oates o Ali Smith.

Amnistía Internacional, organización dedicada a la denuncia de los múltiples ataques que sufren los derechos humanos, ha sido la encargada de compilar los relatos que componen Freedom, publicado por la editorial Mainstream Publishing y que ha sido presentado en el Festival de Edimburgo. Por ahora, estará disponible en inglés, así que tendremos que esperar un poco a que lleguen las traducciones. El dinero recaudado será entregado a Amnistía Internacional y todos los autores han cedido gratuitamente sus derechos.

Hace sesenta años que la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue aprobada por la asamblea general de las Naciones Unidas y, aun hoy, sigue siendo una asignatura pendiente en muchos países y relativizada de manera muy peligrosa en el nombre de una supuesta seguridad. Así, cualquier iniciativa que conlleve la difusión y conocimiento de estos artículos es más que bienvenida. Sobre todo si viene acompañada de buena literatura.

Autores relacionados:
Ali Smith
Ariel Dorfman
Henning Mankell
Joyce Carol Oates
Paulo Coelho

Notas sobre la microficción

6 de agosto de 2009 en Literatura

Minicuento

La minificción, como tal, no es un arte nuevo pese al auge que está viviendo en la actualidad, si bien se podría decir que el uso, la difusión y el contenido sí que resultan innovadores. El continente, el formato, se conoce desde la antigüedad clásica y siempre ha existido a lo largo de la historia de la literatura, pero me gustaría hablar de qué es hoy en día la minificción y cuál es su uso.

De entrada, la minificción no tiene un tamaño determinado. ¿Cuál es el mínimo exigible para no caer en el simple cuento corto? Hay quien habla de unas quinientas palabras, quizá hasta mil. A mi gusto -esto es personal- quinientas ya es bastante largo, pero aquí entraríamos en tratar de definir los distintos tipos de minificción que hoy en día se están haciendo fuertes.

Por un lado tendríamos esas narraciones de doscientas a quinientas palabras, que suelen ser versiones reducidas de cuentos, manteniendo, más o menos, una estructura narrativa normal. Por el otro tendríamos la microficción, de hasta doscientas palabras, pero que suele ser menor incluso -ya se habla de la Twitterficción, ajustada al máximo de ciento cuarenta caracteres que impone Twitter- y cuya estructura se parece más a una greguería, siempre buscando la complicidad del lector para compartir referencias.

Ese es uno de los puntos fuertes de la microficción: sin un conjunto de referencias comunes y ganas de participar por parte del lector, los minicuentos perderían casi todo su encanto. Debemos considerar la microficción como un juego entre escritor y lector para que funcione al máximo. También, entonces, encontramos su limitación al establecer unos códigos que pueden parecer crípticos con sólo cambiar de grupos generacionales.

Pero, ¿cuál es la razón para el auge de la minificción? La respuesta creo que es evidente: Internet y la necesidad de inmediatez que se ha instaurado en la sociedad digital contemporánea. Una minificción, cuanto más pequeña, mejor, se lee en un instante, se digiere en otro y al momento siguiente ya se ha pasado al siguiente enlace. No existe otro formato -al margen de la poesía, y depende mucho del tipo de poesía- que permita esa integración tan perfecta con redes sociales, blogs y rápidos mensajes de texto.

¿Quién pierde con la minificción? La literatura de corte más realista. El minicuento es terreno abonado para el género por ese conjunto de reglas no escritas que se pueden compartir en apenas dos líneas, lo realista, en tan poco espacio, queda áspero y sin pulir, necesita de algo más de espacio para desarrollar sus propias claves. (Aunque ahora pienso en un Baroja microcuentista y veo una especie de conjunto infinito de diapositivas…)

El paso de la microficción por la red es un fenómeno nuevo y quizá una moda, pese a su larga existencia, ahora es cuando se enfrenta a su verdadera prueba de fuego, enfrentándose al gran público y convirtiéndose en parte de la nueva literatura popular.

Lo zombie y lo literario

21 de julio de 2009 en Autores, Literatura, Terror

Living dead

Uno de los actos que suele ser muy interesante dentro de la Semana Negra de Gijón es la tertulia/mesa redonda en la que muchos de los autores invitados, siempre con algún añadido sorpresa de última hora, participan en torno a un tema dado por la organización.

Este año, sin embargo, me pareció un acto menos redondo que en ediciones anteriores, bien porque el tema elegido -los zombies- no daba para dos días de charla, bien por ser un tema muy parecido al del año anterior -los monstruos- o, simplemente, el tema, pese a la presencia de Jesús Palacios, no era uno especialmente conocido por los presentes.

Sin duda el fenómeno zombie que vivimos ahora, con varias películas recién estrenadas o por estrenar, así como con libros varios sobre zombies, viene determinado por el zombie que plasmó George Romero en los años 70. El término zombie aquí se presenta, no obstante, de una manera ambigua: la película de Romero habla de Muertos Vivientes, lo de llamarlos zombies es una utilización errónea del término proveniente de la tradición mágica afrocaribeña. Es decir: Los monstruos sin mente de la película de Romero no son los seres que se conocían desde el mundo mágico, son herederos de la tradición pulp de terror contemporáneo, sobre todo de la imaginería creada antes del Código Hays, censura que eliminó de las portadas de los cómics decenas de muertos vivientes en busca de justa venganza.

El zombie contemporáneo, o muerto viviente no-afrocaribeño para los amantes del lenguaje políticamente correcto, es posiblemente el primer monstruo pop, nacido en una época en la que la humanidad se movía al borde de la guerra nuclear y los movimientos de la contracultura empezaban a afianzarse en la sociedad occidental.

El zombie pop no tiene objetivos más allá de alimentarse y vagar de un lado a otro. En realidad no se mueve en masa, simplemente se agrupa en torno a la comida, y cuanta más de ella hay más se mueve, más sensación de turba enfurecida ofrece. Romero ha comentado en varias ocasiones que no pretendía dar un aire proletario a sus zombies, tampoco una alegoría del comunismo, como otros han indicado. A mi entender Romero mostró lo que muchos pensaban en la época, que los zombies son la clase media que se mueve a impulsos, sin una razón concreta, mostrando uno de los miedos más profundos del hombre: el vacío que en realidad vive dentro de nosotros.

Es una conexión existencialista, el zombie postmoderno, que nos acecha y que puede ser nuestra madre, padre, hijo o novia, al que tenemos que matar para sobrevivir o dejarnos llevar y convertirnos es un cascarón vacío, se ve reflejado en la frase de Sarte: El infierno son los demás. Alejándose de vampiros y hombres lobo, momias o criaturas de la laguna, el zombie que nos muestra, por ejemplo, Max Brooks en Guerra Mundial Z, sólo tiene sentido después de los años cuarenta.

Juvenil

Se habló un poco sobre la literatura juvenil y los zombies, aunque dejando fuera las novelas dedicadas de la serie de Pesadillas de R.L Stine, en las que puedes encontrar todos los tópicos imaginables de la literatura de terror, o iniciativas en castellano como Cuentos de zombies para niños, así como libros que están saliendo para jóvenes adultos en inglés con temática zombie como The forest of hand and teeth, de Carrie Ryan

Una de las cuestiones que se quedaron en el aire sería la de si tiene futuro el género sobre zombies o si tan pronto como se recuperó de su letargo en los años noventa -mantenido, si acaso, por la productora Troma- volverá a desaparecer hasta la próxima crisis económica.

Autores relacionados:
Max Brooks

Los cuentos de hadas originales

8 de julio de 2009 en Juvenil, Literatura

Caperucita Roja

Todos conocemos cuentos de hadas, leyendas populares que creemos apropiadas para contar a nuestros hijos o sobrinos. Lo cierto es que no está nada claro su origen y las versiones que tenemos en la cabeza son mucho más edulcoradas que las versiones con las que fueron recopiladas por primera vez y no digamos con la crueles originales.

Los cuentos de hadas forman parte de la tradición popular, con elementos que nos pueden mostrar detalles de la cultura de un pueblo de una forma detallada y concisa. Lo cierto es que muchos de los cuentos que conocemos hoy en día tienen un origen desconocido, ya que distintas versiones de las mismas historias pueden escucharse desde la India hasta Escocia.

Frente a las leyendas o mitos, los cuentos de hadas -donde, aunque parezca extraño, apenas aparecen hadas- mantienen una narración más compleja y llena de detalles. También es cierto que a partir de que la tradición oral es fijada por los grandes compiladores, como Andersen, los hermanos Grimm, Perrault o Basile, los cuentos quedan atrapados en un momento histórico concreto y no evolucionan, excepto, y es mi opinión, si consideramos las leyendas urbanas como los nuevos cuentos de hadas.

Hay que tener en cuenta también que los cuentos de hadas encierran una cierta rebeldía: suelen ser historias narradas por mujeres para mujeres en una época en que el rol femenino estaba muy limitado en la sociedad. Las moralejas edificantes son añadidos que poco a poco se van instaurando en los cuentos. Además, los cuentos son propiedad del pueblo frente a las élites intelectuales: se enfrentan historias con estructuras medievales a la literatura de imitación clásica que era la predominante.

Como ya he dicho, los cuentos de hadas que recordamos quizá no son los que contamos alegremente. Por ejemplo, si pensamos en Caperucita Roja mucha gente suele olvidar ciertos detalles. Cuando el lobo se come a Caperucita y a su abuela aparece el leñador quien, con unas tijeras, le abre la panza al lobo para rescatar a las mujeres. Luego, Caperucita rellena al lobo de piedras, lo cose y dejan que se arrastre hasta que el leñador lo mata a hachazos y lo despelleja. La verdad, yo ahí estoy con el lobo. También hay una versión en la que Caperucita se mete en la cama con el lobo y le dice algo así como “Caray, abuelita, que brazos más fuertes tienes” y el lobo responde “Para abrazarte mejor…” Dejémoslo ahí.

Existen más ejemplos, como el que cuenta que La Bella Durmiente no es despertada por un beso casto y puro por parte de su príncipe azul, sino que el despertar corresponde a una actividad física mucho más movida e interesante. Qué motivos llevan al príncipe a practicarla con una joven en apariencia muerta no se nos desvelan.

Blancanieves

Por último, uno de mis favoritos: La reina en el cuento de Blancanieves baila hasta la muerte con los pies enfundados en unos zapatos de hierro calentados al rojo vivo. Creo recordar que eso no sale en la versión de Disney.

Así son los cuentos de hadas en su origen: crueles como cruel era la sociedad en la que se crearon, pensando más en la supervivencia que en el entretenimiento.

Estoy desnudo, de Yasutaka Tsutsui

Estoy desnudo

No había leído nada de Tsutsui aunque me habían recomendado mucho la única recopilación de cuentos que había en castellano, editada bajo el sugerente título de Hombres salmonela en el planeta porno, así que me decidí a hacerme con Estoy desnudo y otros cuentos [Atalanta] para ver si el japonés era tan bueno como me decían.

Después de varias sobredosis de Murakami y algo de Kobo Abe, la verdad es que la imagen de la literatura japonesa no era demasiado animada. Interesante, sí, sin duda, como por ejemplo la brutal Out, de Mariko Hasioka, pero divertida, no, desde luego. Hasta que abrí el libro y leí la primera página del cuento que da nombre a la antología: Estoy desnudo.

Se nombra a Tsutsui como escritor de ciencia ficción, quizá en un intento de calificarle de alguna forma. De los cuentos que componen Estoy desnudo podemos encontrar de todo, de la fantasía al realismo, del absurdo puro y duro a la ciencia ficción. Si hay alguien inclasificable dentro de un género, ese es sin duda el escritor japonés.

Hay cuentos que me han recordado bastante a Stanilaw Lem, los que sí podríamos decir que son ciencia ficción, en los que se trata el contacto extraterrestre y los problemas de comunicación entre las especies. Claro que tratadas de una manera completamente aberrante y hasta maníaca, mostrando siempre una mala leche innata que me hacía reír cada cuatro frases.

Mi favorito -además de Estoy desnudo, la odisea interior de un japonés en calzoncillos en su intento de cruzar Tokyo-, es el cuento con el se cierra el volumen, una historia que vuela de Kafka a Cortázar y en la que se muestra de forma hilarante hasta donde puede llegar la locura y la maldad humana*.

Estoy desnudo es una de las mejores colecciones de cuentos que han pasado por mis manos en los últimos años. Si no te asusta horrorizarte con las barbaridades que se esconden dentro del alma humana y no te importa saltar de la historia de un demonio a otra con 18 pasajeros con una cicatriz en la frente dentro de un extraño autobús, esta es una antología que no deberías dejar pasar.

*Spoiler: En el cuento un oficinista llega a casa para encontrarse a la policía: un preso fugado retiene a su mujer y a hijo a punta de pistola. Tras intentar negociar su liberación descubren que todo lo hace por su mujer, que piensa dejarlo. El oficinista entonces retiene a la familia del secuestrador mientras se van amenazando por teléfono y torturando a la familias del otro para lograr liberar a la suya. Magistral.

Autores relacionados:
Mariko Hashioka
Yasutaka Tsutsui
Libros relacionados:
Estoy desnudo y otros cuentos
Hombres salmonela en el planeta porno
Out

El mediodía de la Gioconda crepuscular, de J.G Ballard

12 de junio de 2009 en Literatura, Narrativa

Playa terminal

Hace poco que nos dejó Ballard, en mi opinión uno de los grandes visionarios del futuro cercano, un futuro que ya nos ha alcanzado en algunos aspectos, y me gustaría rescatar uno de mis cuentos favoritos del escritor inglés.

La Gioconda del mediodía crepuscular, incluida en Playa Terminal , nos plantea una situación sencilla: Richard Maitland sufre de ceguera temporal y descansa junto a Judith, su mujer, en la casa de la playa. Ballard nos cuenta cómo se adapta progresivamente a esa falta de visión y también el proceso por el cual se agudizan el resto de sus sentidos.

Así contado, desde luego, parece una historia manida y contada cien veces: el descubrimiento de las cosas bellas de la vida, esas que por fijarse sólo en lo que vemos, dejamos pasar por alto. Crecimiento personal, desarrollo, autoestima, algo digno de un telefilme para la sobremesa de los domingos.

Ballard nos lleva un paso más allá, como hace con su protagonista. A medida que pasa el tiempo profundiza, tanto en sí mismo como en un pasado que imagina o cree recordar, un momento, un lugar del que ni puede ni desea escapar. Esta es una de las constantes en Ballard, el mundo interior que más que liberar, atrapa en una mezcla de placer y horror.

El cuento finaliza de una de las maneras más horrorosas y poéticas a la vez que yo haya leído, y ahí es donde se aprecia la grandeza de Ballard en un cuento corto e intrascendente capaz de dejarme fuera de combate a partir de una premisa más que usada. La versión onírica de Ballard mezclada con una realidad demasiado cercana, la violencia incontenida e irracional, elementos del universo del escritor que me fascinan y atrapan al mismo tiempo que producen un rechazo visceral.

Por eso no puedo dejar de recomendar a Ballard, sobre todo sus cuentos cortos. Puro veneno para el alma sencilla.

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James Graham Ballard
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Playa terminal

Aparecen dos relatos inéditos de Agatha Christie

5 de junio de 2009 en Lecturalia

Poirot

Como comentamos hace un tiempo, Greenway, la casa propiedad de Agatha Christie fue adquirida y rehabilitada por el National Trust británico y abierta al público como casa museo. El National Trust también se hizo cargo del archivo de la escritora y es en él donde un investigador ha encontrado un verdadero tesoro para cualquier fan de la escritora: dos relatos inéditos. Los relatos, protagonizados por Poirot, fueron, o bien revisados posteriormente, como The Mystery of the Dog’s Ball incluido en El testigo mudo, o descartados directamente como The Capture of Cerberus del que sí aprovechó el título para unos de los cuentos que forman Los trabajos de Hércules.

Estos dos relatos estarán incluidos en el libro Secret Notebooks: Fifty Years of Mysteries in the Making de John Curran que ha aprovechado el material encontrado en los setenta y tres cuadernos de notas de la escritora inglesa. En este libro, a parte de los relatos comentados, podremos encontrar más de cuarenta páginas extraídas directamente de las notas de la autora, mostrando como elabora sus ideas. El libro estará a la venta, obviamente en ingles, el tres de septiembre publicado por la editorial Harper.

Entre el diverso material, conseguido tras descifrar la horrorosa letra de Agatha Christie, según comenta el propio Curran, hay un apunte muy curioso: en un principio, el protagonista de Muerte en el Nilo no era el estirado detective francés, perdón, belga, Hercules Poirot, sino la dulce y entrometida Miss Marple. Desde que he leído ese punto estoy deseando que alguien escriba la versión con Miss Marple o haga la película. ¿A nadie le apetece escribir ese pastiche? Yo lo compraría.

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Agatha Christie
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Los trabajos de Hércules
Muerte en el Nilo

Antonio Pereira

2 de mayo de 2009 en Autores, Literatura, Noticias

Pereira

Lo habitual al hablar del fallecimiento de un autor es enumerar sus novelas, los premios recibidos o los reconocimientos de su obra poética. Aunque el escritor leonés Antonio Pereira publicó un par de novelas y fue un poeta notable, es conocido sin embargo por su narrativa breve, algo significativo en un panorama literario actual en el que, al igual que ocurre en la calle o en la política (en donde se escucha más al que más alto grita), pesan más los soporíferos tomos de quinientas páginas insulsas (centenar arriba, centenar abajo) o los poemarios intrascendentes basados en experiencias personales que ese género menor, que muchos todavía preferimos, que es el cuento.

Pereira fue un relatista excelente que publicó más de una docena de libros de relatos que le valieron reconocimientos tales como los premios Leopoldo Alas, Fastenrath y Torrente Ballester, así como el Premio Castilla y León de las Letras (en 1999, cuando ya era algo más que un autor consagrado). Dado su talento y su notable productividad, seguramente se habría hablado más de él en vida (y ahora, tras su muerte) de haber sido novelista o poeta. Seguramente tampoco habría tenido que esperar a tener setenta y tantos años para recibir el mencionado premio castellano-leonés (Miguel Delibes lo recibió siendo diez años más joven, igual que Carmen Martín Gaite o José María Merino). Pereira, además, fue un gran relatista oral, apareciendo en la película de 1984 El filandón”, del cineasta José María Martín Sarmiento, obra en la que también intervinieron otros autores como Pedro Trapiello Láncara, Julio Llamazares o el ya mencionado José María Merino. De hecho se puede considerar a Pereira como uno de los escritores que más han reivindicado esa tradición tan leonesa del filandón, junto a Juan Pedro Aparicio, que consiste en contar historias en voz alta, costumbre que en un principio hacían las mujeres mientras cosían. Esta particular variante del cuentacuentos, que aún perdura en León, Asturias y partes de Galicia, va recuperándose poco a poco.

Los que lo conocieron afirman que, además de sus indudables dotes literarias y de su compromiso para con su tierra, Pereira era una persona entrañable, muy cercana. En el pueblo que lo vio nacer en 1923, Villafranca del Bierzo, se decretaron tres días de luto en homenaje al poeta que tan buenos versos dedicó a su tierra natal. Quedarán para recordarlo todos esos poemas (recopilados en la antología publicada en Meteoros. Poesía 1962-2006, editada por Calambur), sus relatos, y una sala con su nombre en la Biblioteca de Letras y Humanidades de la Universidad de León. Falta por concretar si dicha biblioteca se convertirá en la sede de la Fundación que lleva su nombre, como era deseo expreso del autor.

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Antonio Pereira
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Miguel Delibes

Kurt Vonnegut: Nuevos relatos

17 de abril de 2009 en Autores, Literatura, Mundo Editorial, Noticias

Kurt

El escritor estadounidense Kurt Vonnegut murió el once de abril de 2007 dejando tras de si novelas tan impresionantes como Matadero 5 o Galápagos. Se le consideraba un icono del movimiento contracultural y en sus obras, generalmente de ciencia ficción, ofrecía una visión crítica de la sociedad contemporánea, siempre con grandes dosis de sentido del humor. Un ejemplo de este estilo sería su mejor obra, Matadero 5, donde consigue narrar la sinrazón de la guerra y el horror de la aniquilación, a través de una historia de viajes en el tiempo de un hombre tan ridículo como la propia guerra.

Ahora la editorial del autor ha decidido publicar la obra deVonnegut mediante la reedición de sus novelas, una recopilación de correspondencia y una biografía firmada por su hijo, aunque, sin duda, la parte más interesante de esta recuperación de figura de Vonnegut será la publicación de dos volúmenes de relatos inéditos que comienza con catorce relatos del autor norteamericano, reunidos bajo el título de Look at the Birdie, relatos en un tono “a la vez cauto y optimista” según los editores, e ilustrados con dibujos del propio escritor. El primer libro de relatos aparecerá en inglés en noviembre, esperamos que tarde poco en aparecer en castellano.

Parece que en este caso no estamos delante de un ejemplo de “literatura necrótica”, ya que los relatos sí están acabados y preparados, sino de la recuperación de una figura que tampoco hace tanto que nos dejó.

Vía: El País

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Kurt Vonnegut
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