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Entradas con etiqueta ‘Cuentos infantiles’

El flautista de Hamelin

18 de noviembre de 2011 en Autores, Infantil, Literatura

El flautista de Hamelin

Uno de los aspectos más interesantes de los cuentos clásicos es que por mucho que uno investigue, siempre parece haber una versión más antigua, una referencia anterior que podría significar el origen de lo narrado, transmitida de manera primero oral y luego escrita. Generalmente los cuentos tradicionales son elaboraciones de mitos, de unidades de sentido creadas con finalidad didáctica o ejemplarizante. Funcionan como extractos de la memoria común, y suelen hacer hincapié en enseñanzas básicas y útiles, si bien éstas pueden perderse con el transcurrir del tiempo y el cambio histórico.

En el caso del muy conocido cuento del Flautista de Hamelín, parece ser que más que una finalidad didáctica la historia simplemente retrataría un hecho real. Lo complicado sería establecer cuál de las múltiples teorías al respecto sería la correcta, ya que la idea del flautista que embauca y secuestra a los niños de una ciudad como retribución podría provenir de varios orígenes diferentes, todas igualmente sugerentes y válidas. Por lo menos contamos con su lugar de procedencia, Hamelín, un pueblo de la Baja Sajona alemana. Según el historiador, teórico o estudioso de turno, podría tratarse de una narración alegórica de alguna plaga, por la que podrían haber muerto tantos infantes (la presencia, además, de las ratas a las que hipnotiza en primer lugar el flautista, sería aquí significativa); podría deberse a la salida masiva de niños en la famosa (y dudosa) Cruzada Infantil; o podría responder a un éxodo generalizado de jóvenes hijos no primogénitos que buscasen tierras propias, relacionado con la Ostliedlung, o colonización alemana del este de Europa. Según la versión, la narrativa es más o menos cruel: en algunas variantes los niños mueren, en otras viven para siempre en un lugar maravilloso, en otras regresan a su hogar después de pagar sus padres la deuda acumulada con el flautista. Aunque la moraleja de la historia parece clara (cumple tus promesas y paga lo convenido o vendrá un hombre extraño y se llevará a tus hijos), hay connotaciones e interpretaciones que no se nos escapan, y menos en nuestros días, en los que el lector ejerce un saludable ejercicio de sospecha. De este modo, ha habido quien ha querido ver referencias a la pederastia en la figura del flautista de vestimenta colorida que con tanta facilidad engatusa a los niños para llevárselos a una tierra prometida de juegos y dulces, dejando atrás a los lisiados y menos válidos, que son los que dan el aviso a los adultos de Hamelín.

Como con todo buen cuento, las versiones y adaptaciones han sido innumerables; seguramente la más conocida sea la recreación de los Hermanos Grimm, junto con los textos de Goethe y de Browning, pero se conservan manuscritos al respecto desde el siglo XIV. En una genial vuelta de tuerca, escritores como China Miéville (El rey rata) o Terry Pratchett (El asombroso Mauricio y sus sabios roedores) han elaborado versiones muy particulares del cuento tradicional, mezclándolo el primero con elementos contemporáneos, y realizando una variación humorística (en la que el flautista no es más que un timador asociado a un gato y a una panda de ratones inteligentes) el segundo.

Autores relacionados:
China Miéville
Johann Wolfgang Goethe
Robert Browning
Terry Pratchett
Libros relacionados:
El asombroso Mauricio y sus roedores sabios
El rey rata

Lecturas no tan infantiles

6 de noviembre de 2010 en Infantil, Juvenil, Literatura, Narrativa

Der Struwwelpeter

Como ya hemos hablado en otras ocasiones en este blog, hoy en día la literatura infantil y juvenil se ha vuelto, afortunadamente, bastante menos conservadora y moralista de lo que era antaño. Muchos libros dirigidos a adolescentes no temen incluir temas como el sexo, la violencia, las drogas o la muerte, como si el afán educativo se hubiese vuelto más realista y se diese cuenta de que es necesario tratar temas más cercanos al presente y a la situación posible de cualquier persona joven. Incluso los libros para niños comienzan a tratar temas socialmente candentes, como determinadas enfermedades o el problema de la discriminación racial o sexual. Sin embargo, ninguno de estos libros, de claridad cristalina, puede compararse con aquellas obras que, tal vez por su carácter sutil y difuso, repleto de símbolos, nos aterrorizaron, preocuparon o sencillamente incomodaron de pequeños, ya sea por las propias características de la obra, o porque se trataba de obras dirigidas a un público más adulto. Así, no me cabe la menor duda de que no fue muy acertado por mi parte leer Rebelión en la granja con doce años, o incluso la explícita La rata con quince, pero ninguno de ellos me provocó tanta inquietud como las obras de Hans Christian Andersen o incluso de Lewis Carroll. El “que le corten la cabeza” de la Reina Roja todavía me produce escalofríos, y algunas obras de Andersen que Disney y coetáneos se han encargado de dulcificar, como La sirenita o La reina de las nieves, son auténticos relatos de terror. Posiblemente, lo más cruel de Andersen era su intención moralizante, en La niña que pisó el pan, el autor danés presenta a una chiquilla que sufre los más elaborados tormentos como castigo a su soberbia, ya que pisa una hogaza de pan que ha tirado en un charco para no mancharse sus zapatos nuevos. Otra historia de este tipo, Los zapatos rojos, vuelve a purgar el pecado de una joven que se ha encaprichado de unos zapatos mágicos que no paran de bailar. El tormento de la protagonista, que llega a suplicar que le corten los pies con un hacha para poder dejar de danzar, es imaginativo y malévolo. Con todo, el lenguaje de Andersen es claro y sus propuestas quedan expuestas, tal vez el maleficio de Lewis Carroll se manifiesta en un lenguaje ambiguo y elevado, en el que los niños lectores se pierden y aturden. La moraleja perversa de Andersen recuerda a otro libro que marcó la infancia de tantos niños, Der Struwwelpeter, un compendio alemán de relatos ejemplarizantes donde los niños sufrían todo tipo de torturas por actos considerados perniciosos como, por ejemplo, chuparse el pulgar. Personalmente, me resultaría difícil decir qué me produjo más pavor durante mi infancia, si La doncella de hielo de Andersen, donde la fijación del autor escandinavo por el frío se traduce en la figura de una especie de sirena fatal de las profundidades glaciares, o el misterioso gato Cheshire, con su inconfundible sonrisa y palabras misteriosas. Seguramente, mucho más que la inmoralidad de los cerdos de Orwell.

A todo esto se une, por supuesto, el maestro del terror adolescente, Stephen King, que supo tocar la fibra sensible de tantos con obras como It o Christine, lo que explicaría la animadversión de tantos adultos de cierta edad hacia los payasos en general, o por qué a veces nos parece ver una sonrisa demoníaca en el frontal de un coche. Desde luego, a cada lector le afecta particularmente una serie de temas, una serie de cualidades. Y a ti, ¿cuál fue el libro que te quitó el sueño de niño?

Autores relacionados:
George Orwell
Hans Christian Andersen
Lewis Carroll
Stephen King
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Los mejores cuentos de Andersen
Rebelión en la granja

Cuentos infantiles tradicionales: Afanásiev

19 de mayo de 2009 en Infantil, Literatura, Literatura electrónica

Afanásiev

Alexander Afanásiev fue un folclorista ruso del siglo XIX que se dedicó a la ardua tarea de recuperar los cuentos tradicionales de una Rusia cuyas clase alta estaba totalmente afrancesada. La recopilación de unos relatos que hasta entonces habían permanecidos circunscritos al mundo oral y las clases más deprimidas, le llevó a viajar por toda la Vieja Rusia, aquella que no había sufrido la occidentalización desde arriba y que aún conservaba la tradición ortodoxa-eslava, fuente principal del trabajo como folclorista de Afanásiev.

Este trabajo le llevó a reunir más de seiscientos ochenta cuentos que, junto al resto de sus obras, no fueron publicados en su país debido a su amistad con Alexander Herzen, pensador muy crítico con la sociedad de la servidumbre que imperaba en la Rusia zarista y que abogaba por una Revolución Campesina previa a la instauración del socialismo.

Afanásiev es uno de los autores que podemos disfrutar a través de internet gracias a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes dentro de su Biblioteca de Literatura Infantil y Juvenil con traducción de Tatiana Enco de Valera. Entre los cuentos que podemos encontrar están El Campesino, El Oso y la Zorra o La bruja Baba-Yaga.

Descargar cuentos de Afanásiev en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Autores relacionados:
Alexandr Nikolaievich Afanásiev

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