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Entradas con etiqueta ‘Conspiración’

Conspira, que algo queda (y V)

20 de julio de 2011 en Ensayo, Literatura

Cordón dorado

Terminamos hoy con esta serie de posts dedicados a libros que han alimentado, directa o indirectamente, algunas de las teorías de la conspiración más relevantes de nuestra historia reciente.

-El cordón dorado, de Miguel Serrano. Este chileno, uno de los neo-nazis más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, publicó este libro en 1978, uno de los más famosos (sobre todo en el mundo hispanohablante) que trata acerca del supuesto origen alemán de los OVNIs. Dejando a un lado las partes de la obra totalmente inconcebibles, como por ejemplo el identificar a Hitler con los dioses hiperbóreos y considerarlo un avatar de Vishnú, el libro bebe de dos tradiciones conspirativas muy populares de su tiempo: por un lado, la aparición durante la Segunda Guerra Mundial de objetos volantes no identificados (los famosos foo fighters) y la constatación tras el fin de la contienda de que Alemania había estado probando nuevos tipos de propulsión hizo creer a muchos, una vez que los OVNIs no sólo no desaparecieron tras 1945 sino que aumentaron su presencia, que se trataba de artefactos nazis. Por el otro, y dado que Alemania y sus territorios anexionados habían sido totalmente tomados por los aliados, se hacía necesario dotar a ese Tercer Reich en el exilio de una base de operaciones. Esta base no sería otra que la Antártida. Una porción significativamente pequeña de este continente había sido reclamada por Alemania en los años anteriores a la guerra, presumiblemente para crear una base para su industria ballenera (Alemania era un gran consumidor de grasa de ballena, que adquirían a los noruegos). La Nueva Suabia, que fue el nombre dado por el Reich a su pretendido territorio antártico, jamás les fue reconocida, pero Serrano y otros muchos nazis teóricos de finales del siglo XX sostienen que el gobierno nazi sobrevive en la Antártida. Felipe Botaya, en su libro de 2006 Antártida 1947, relaciona la operación militar estadounidense Highjump, de 1946-47, con una última ofensiva aliada para eliminar al remanente nazi antártico.

-El estado judío, de Theodor Herzl, es un libro de 1882 en el que el autor planteaba la posibilidad de que los judíos, para tener un estado propio, debían comprar tierras en Palestina o, como segunda opción, en Argentina. Durante el siglo XX surgieron varias posibilidades para el establecimiento de un estado judío, la primera de ellas en la actual Uganda, a propuesta del Reino Unido, opción que fue rápidamente rechazada. Al principio de la Segunda Guerra Mundial, cuando todavía no había conflicto entre Alemania y la Unión Soviética, se desarrolló el llamado Plan Madagascar, por el cual Alemania planeaba deportar a todos los judíos europeos a esa isla africana, colonia francesa, constituyendo un estado judío títere (con toda su población dedicada exclusivamente a la agricultura) bajo protectorado alemán. El plan alemán cambió tras el inicio de las hostilidades con los soviéticos, pues se prefirió deportar a los judíos hacia el este antes que embarcarse en un costoso traslado masivo a Madagascar. Tras la guerra se constituyó, por fin, un estado judío en Palestina, pero esto no hizo que perdiera vigencia el libro de Herzl, sobre todo su referencia a Argentina. Este estado americano tuvo una singularidad: al tiempo que se asentaba en él una nutrida comunidad judía, fue uno de los mayores receptores de alemanes (muchos de ellos nazis huidos de la justicia alemana) tras la guerra, lo que propició que en algunos círculos, por ejemplo el militar, el antisemitismo permaneciera. Los rumores sobre un supuesto Plan Andinia según el cual los israelís pretendían arrebatar la Patagonia a argentinos y Chilenos para la creación de un segundo estado judío suenan hoy ridículos, pero las dictaduras militares argentinas de hace treinta años se lo tomaron bastante en serio. Incluso se han detectado, ya a principios del siglo XXI, manifestaciones de mandos del ejército argentino denunciando el supuesto complot judío.

Conspira, que algo queda (IV)

9 de julio de 2011 en Literatura

La gran impostura

Existen tal cantidad de teorías conspirativas que avivan la imaginación de toda clase de personas, especialmente las más crédulas, que enumerarlas todas es casi imposible. Por eso nos hemos centrado en las que tienen una base literaria, por llamarlo de algún modo. Hoy hablaremos de dos más de ellas.

-La gran impostura, de Thierry Meyssan, publicado en 2002, es uno de los libros que hablan sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 que más controversia a nivel mundial ha generado. No es, desde luego, el único que intenta revelar los entresijos del ataque terrorista más famoso de la historia de la humanidad, así como tampoco el único en afirmar que dicho ataque múltiple no fue obra de la red internacional terrorista de carácter fundamentalista islámico Al-Qaeda, sino del propio gobierno de los Estados Unidos. La gran impostura formula una teoría muy difundida esta última década acerca de los atentados, según la cual estos fueron organizados por el gobierno del presidente George W. Bush para modificar de forma brutal la opinión pública estadounidense, reacia hasta ese momento al intervencionismo militar de Estados Unidos en Oriente Medio que, para el presidente y su gabinete, era de vital importancia. Las implicaciones de esta teoría son enormes: en primer lugar, supedita los intereses del gobierno estadounidense (y también del británico) a los de varias industrias estratégicas (la armamentística, la petrolera y, en menor medida, la farmacéutica). Por un lado, la industria armamentística reclamaba disponer de un nuevo teatro de operaciones para probar in situ las nuevas armas desarrolladas y, sobre todo, ansiaba un aumento del gasto militar que les beneficiaba directamente. Las petroleras estaban especialmente interesadas en Iraq, al tiempo que para las farmacéuticas Afganistán era un apetitoso caramelo. Pero, aparte de estos intereses económicos, también es importante destacar el hecho, según Meyssan, de que la supresión de ciertas libertades civiles con la excusa de la lucha contra el terrorismo internacional era algo más que deseable por el gobierno republicano, por lo que pueden ser un nuevo factor que propiciara los ataques. La teoría va más allá: Al-Qaeda, y en especial su cabeza visible, Osama Bin Laden, no eran más que títeres de la CIA, al igual que grupos homólogos al suyo lo habían sido durante la ocupación soviética.

-History: Fiction or Science? es una obra del matemático ruso Anatoly Fomenko que se puede complementar con lo expuesto en otro de sus libros sobre historia, Empirico-statistical Analysis of Narrative Material and Its Applications. En ellos Fomenko advierte de que la cronología histórica que habitualmente tomamos como correcta no es demostrable empíricamente, y crea una nueva cronología que acorta la historia de la humanidad a poco más de un milenio. Para él, muchos de los acontecimientos que habitualmente se relacionan con el antiguo Egipto, con Grecia o con Roma, por ejemplo, no son más que los reflejos de hechos históricos ocurridos en la Edad Media. Así, la Guerra de Troya no es más que una deformación de lo ocurrido durante Las Cruzadas. Fomenko, reputado matemático e historiador pésimo, llega al culmen de lo absurdo cuando afirma que la figura histórica de Jesucristo corresponde a la del emperador bizantino Andrónico I Comneno, un tirano cuya muerte ocurrió de manera trágica, siendo humillado y torturado hasta la muerte en medio del jolgorio popular, tal y como ocurrió con muchos monarcas durante el Medievo. Fomenko también afirma que la historia antigua de civilizaciones no mediterráneas como la china o la india no son más que invenciones de los jesuitas que fueron a aquellas tierras a propagar el cristianismo.

Autores relacionados:
Thierry Meyssan
Libros relacionados:
La gran impostura

Conspira que algo queda (III)

3 de julio de 2011 en Literatura

From Hell

Seguimos con el repaso a esos libros que han ayudado a la difusión de las teorías de la conspiración más conocidas, algunas de ellas (hoy hay buenos ejemplos) sencillamente hilarantes.

-Earth not a globe fue un tratado de 1881 firmado por Samuel Birley Rowbotham. Inicialmente no fue más que un panfleto de dieciséis páginas, pero Rowbotham lo reescribió, dando lugar a una obra de casi quinientas. Sus teorías acerca de que la Tierra en realidad es plana tuvieron alguna difusión mientras él vivió, siendo su Astronomía Zetética, tal y como él la llamó, motivo de disputa con algunos importantes científicos de su tiempo. Tras su muerte la Astronomía Zetética siguió ganando adeptos, aunque vivió un período de decadencia tras la Gran Guerra. La carrera espacial mostró fotos por primera vez de nuestro planeta desde el espacio, aunque los zetéticos seguían afirmando que la Tierra en esas fotos parecía redonda porque los observadores no tenían el ojo bien entrenado (sic). Los zetéticos fueron uno de los grupos que manifestaron públicamente que la llegada del hombre a la Luna fue un montaje, un rodaje de Hollywood basándose en un guión del escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke (años más tarde Clarke, jocosamente, se quejó de no haber visto ningún dinero por tan importante trabajo). A partir de los años 70 los zetéticos se multiplicaron, y todavía hoy afirman que la tierra es un disco plano, rodeado por una muralla de casi cincuenta metros de hielo, cuyo centro es el Polo Norte. Han llegado a afirmar que la bandera de las Naciones Unidas, que muestra un planeta con esa forma, es una prueba palpable de que las altas esferas saben de sobra que la esfericidad de la Tierra es un gran engaño.

-Jack the Ripper: The Final Solution, de Stephen Knight, fue publicado en 1976, y arrojaba un poco de luz sobre algunos de los crímenes del famoso (y anónimo) asesino en serie Jack el Destripador. Eso sí, lo hacía a costa de elaborar una alucinante teoría que implicaba al popular pintor inglés nacido en Alemania Walter Sickert, a sociedades francmasónicas y a la familia real británica. Según Knight, los asesinatos se cometieron para encubrir un matrimonio secreto del hijo primogénito del príncipe de Gales (y por tanto heredero a la Corona), Alberto Víctor de Sajonia-Coburgo-Gotha, y una chica católica. Fue precisamente el supuesto nieto de ésta, Joseph Gorman, que también aseguraba ser hijo ilegítimo de Sickert (que sería el que le habría contado en primera instancia la historia) el principal testimonio en el que basó Knight su libro, todo a raíz de un exitoso docu-drama emitido en la televisión británica. El libro causó gran impacto, y ha calado en el imaginario popular gracias a múltiples versiones que incluyen la popular novela gráfica de Alan Moore, llevada después al cine, titulada From Hell. Sin embargo, Gorman acabó retractándose de todas sus afirmaciones, lo que invalida totalmente las teorías de Knight. Pero el mal ya estaba hecho, y la implicación del heredero al trono ya es tomada como cierta por gran parte de la sociedad británica. La complicada vida secreta del príncipe tampoco ayuda: murió supuestamente por una neumonía, pero para muchos realmente no fue sino víctima de uno de los estadios finales de la sífilis. Se ha llegado a afirmar que contrajo dicha enfermedad en las Antillas, pero otras teorías aún más inverosímiles hablan de que Alberto Víctor enfermó de sífilis después de una visita a un burdel homosexual londinense.

Shakespeare y las drogas

30 de junio de 2011 en Autores, Noticias

Shakespeare

Cada día parece que nos quieren sorprender con extraños estudios sobre la figura del dramaturgo inglés William Shakespeare, autor inmortal de clásicos como Hamlet o Romeo y Julieta. A veces son noticias sencillas, como el descubrimiento de un nuevo cuadro con su rostro o quizás la enésima teoría sobre quién escribía las obras de Shakespeare en lugar del propio Shakespeare, pero a veces, como en esta ocasión, uno no sabe bien a qué atenerse.

Veamos, resulta que desde el Instituto de Evolución Humana de Johannesburgo -que al parecer forma parte de la Universidad de Witwatersbrand- y que, a primera vista, se dedica al estudio antropológico, han presentado una petición de exhumación a la Iglesia de Inglaterra para desenterrar los restos de Shakespeare y realizar una serie de análisis forenses. La teoría del doctor Francis Thackeray es que quieren comprobar las causas de la muerte del escritor y ver si, como creen, era consumidor de marihuana y cocaína.

Según Thackeray, habría encontrado restos de cannabis y cocaína en pipas halladas en el jardín de una de las antiguas casas de Shakespeare, y claro, para despejar dudas ha pedido la exhumación, algo que ha levantado no pocas voces en contra y desatado una polémica en contra del antropólogo sudafricano.

Desde luego, la figura de Shakespeare es tan grande que atrae a todo tipo de iluminados en busca de no se sabe bien qué. Quizás lo que quiere comprobar es el ADN del cuerpo en la tumba para comprobar si es el verdadero, o tal vez quiera averiguar si fue envenenado para no revelar los secretos de la corte que se rumorea conocía…

Lo cierto es que dudo mucho que le dejen acercarse a la tumba de Shakespeare. Su teoría, que, quién sabe, podría ser cierta, debería ser comprobada primero a través de la documentación que existe sobre la vida del poeta y no sobre hallazgos fortuitos en jardines centenarios.

Autores relacionados:
William Shakespeare

Conspira, que algo queda (II)

26 de junio de 2011 en Ensayo

Conspiraciones

Continuamos con la enumeración de los libros que han propiciado la aparición de las teorías de la conspiración más importantes de la historia. Algunas de ellas ya están totalmente olvidadas, pero muchas son de rabiosa actualidad y propician la aparición de literatura relacionada que llena estanterías y estanterías de librerías y bibliotecas de todo el mundo.

-Bilingual Today, French Tomorrow: Trudeau´s Master Plan and How it Can be Stopped, de Jock V. Andrew. Fue publicado en 1977 por este militar canadiense retirado, anglófono, denunciando las políticas de bilingüismo promovidas por el primer ministro de la nación, Pierre Trudeau. Según el libro, el gobierno canadiense pretendía, a la larga, convertir a todo el país en francófono, aislando poco a poco a los canadienses de habla inglesa. El libro tuvo tanto éxito que incluso se instituyó la Alianza para la Conservación del Inglés en Canadá, ese mismo año, una organización en contra del bilingüismo que vivió su mayor auge en los años 80. Hoy se encuentra prácticamente desaparecida ya que en estas tres décadas ha quedado patente que ningún gobierno canadiense, ya sea anglófono o francófono, va a intentar impulsar su propio idioma en territorios en donde tradicionalmente se ha usado un idioma diferente.

-Bielefeld gibt es doch! (¡Bielefeld existe!), nota escrita por las autoridades de Bielefeld, ciudad del estado de Renania del Norte-Westfalia, publicada en la prensa alemana el 1 de abril de 1999. La nota fue una respuesta de las autoridades de la ciudad a los rumores falsos, en tono de broma, que llevaban un lustro circulando por listas de correo de la incipiente Internet y que afirmaban que Bielefeld era una ciudad ficticia inventada por el gobierno alemán como tapadera para múltiples propósitos. La afirmación de su no existencia se basaba en tres preguntas que los inventores del rumor lanzaban a la comunidad internauta: ¿Conoce a alguien que provenga de Bielefeld?, ¿Ha estado usted alguna vez allí? y ¿Conoce usted a alguien que haya estado allí?. Dada la relativa poca importancia de la ciudad, que no obstante cuenta con 325.000 habitantes y con un club de fútbol, el Arminia Bielefeld, que ha estado recientemente en la primera división de la Bundesliga, la mayor parte de los alemanes no podían responder afirmativamente a ninguna de las tres cuestiones, lo que hizo que la popularidad del rumor creciera. La nota de las autoridades no sólo no terminó con la llamada Conspiración de Bielefeld, sino que multiplicó su popularidad debido a lo desafortunado de publicarla en una fecha tan poco apropiada como es el 1 de abril, día en que en Alemania se celebra el Aprilscherz, el Día de los Inocentes que en el mundo hispano se suele celebrar el 28 de diciembre.

-Eurabia: The Euro-Arab Axis, de Bat Ye´or. La escritora, cuyo verdadero nombre es Giselle Littman, es judía, nacida en Egipto y de nacionalidad británica (el gobierno egipcio le retiró la nacionalidad debido a su religión). En este libro denuncia un plan por parte del mundo islámico de, por medio de la inmigración musulmana en Europa, aumentar el área de influencia de su religión para, a la larga, y beneficiándose tanto de la mayor natalidad de los emigrantes como de las conversiones de cristianos europeos al Islam, convertir Eurabia (mezcla de los términos Europa y Arabia) en una realidad. También habla de que las políticas exteriores de los países europeos y musulmanes siguen una línea común muy clara de carácter anti-sionista y anti-estadounidense.

Conspira que algo queda (I)

18 de junio de 2011 en Ensayo, Literatura

Conspiraciones

Ya hablamos de un libro, más bien un panfleto, Los Protocolos de los Sabios de Sión, que fue utilizado para demonizar a las comunidades judías europeas durante la primera mitad del siglo XX, y que aún hoy es considerado un texto verídico por millones de personas. No es el único caso de libro que cobra un papel relevante en las múltiples teorías de la conspiración que existen, bien sea como libro de cabecera (obra escrita por un gurú de la teoría y que se convierte en la biblia de su movimiento), bien por ser un libro escrito por alguien ajeno a las teorías que es utilizado como pretexto en las mismas. Vamos a mencionar algunos de estos libros y su relación con varias conspiraciones globales que supuestamente estamos sufriendo.

-After the Ball: How America Will Conquer Its Fear and Hatred of Gays in the 90´s, de Marshall Kirk y Hunter Madsen. Publicado en 1989, pretendía concienciar a la comunidad homosexual estadounidense de la necesidad de abandonar cierto tipo de activismo pro derechos de la comunidad LGBT, digamos que más violento, por otro más moderno que hiciera que los homosexuales fueran poco a poco ganando visibilidad en la sociedad de forma no traumática para esta. Sin embargo, este libro ha sido utilizado por diversas asociaciones estadounidenses, la mayor parte de ellas de carácter cristiano y pro-familia tradicional, para hablar de una Agenda Homosexual, una conspiración de políticos, corporaciones y asociaciones LGBT para implantar en la sociedad valores homosexuales. El término Agenda Homosexual es considerado despectivo por los colectivos LGBT, que alertan de lo evidente: el libro no pretendía implantar ningún valor propio de la comunidad homosexual en los heterosexuales, sino que simplemente trazaba una hoja de ruta para profesionalizar los esfuerzos de estos por integrarse plenamente en la sociedad.

-Instrucciones permanentes de la Alta Vendita, de autor anónimo. Esta obra fue dada a conocer por primera vez en 1859 de la mano de Jacques Crétineau-Joly dentro de su libro L´Eglise Romaine en face de la Révolution, y posteriormente se reprodujo en otras obras como La guerra del Anticristo con la Iglesia y la civilización cristiana, de George Dillon, o Le problème de l´heure présente, de Henri Delassus. Más conocida como Alta Vendita, relata las conspiraciones de una sociedad masónica italiana, los carboneros, para infiltrarse en las altas esferas católicas y, poco a poco, hacer crecer dentro de la Iglesia pensamientos de índole liberal. El Vaticano creyó las acusaciones de la obra, y propició su difusión al tiempo que alertaba de la inmoralidad innata de los miembros de los grupos masones.

-Rusia dinamitada: Tramas secretas y terrorismo de Estado en la Federación Rusa, de Yuri Felshtinsky y Alexander Litvinenko. Publicado en 2002 por primera vez, aunque no en Rusia debido a la censura a la que fue sometido, este libro (patrocinado por el empresario Boris Berezovski, enemigo declarado de Putin) acusa al gobierno ruso de ser el responsable directo, utilizando operaciones encubiertas de bandera falsa, de los atentados que, atribuidos a las milicias chechenas, propiciaron la intervención rusa en el territorio autónomo.

La literatura de la conspiración

21 de julio de 2010 en Autores, Literatura, Narrativa

Skull & Bones

Es evidente que para las sociedades secretas resulta un problema que se pongan en conocimiento del público ya no sólo sus objetivos y miembros más relevantes, sino su propia existencia. La máxima de que sólo existe aquello que puedes nombrar se complementa con aquella otra que menciona que sólo puedes odiar aquello que conoces. No obstante, muchos se ceban con las sociedades secretas y les atribuyen horrendos propósitos que, la mayor parte de las veces, poco o nada tienen que ver con sus verdaderas motivaciones. Está claro que saber de la existencia de una organización no es equivalente a conocerla.

Muchos han sido, a lo largo de los siglos, los personajes importantes relacionados en mayor o menor medida con sociedades secretas de todo el mundo. Aunque habitualmente los más polémicos fueron los políticos y miembros del alto clero, en el siglo XIX se democratizó la demonización de miembros de estos grupos. La razón es sencilla: ya eran muchos los que, pese a no desempeñar labores políticas (ya fueran laicas o eclesiásticas), tenían poder e influencia. Así, los escritores empezaron a ser uno de los objetivos de los autores de teorías de la conspiración. Aún sorprende que las nuevas presas de estos “teóricos” (muchas comillas) no sean en estos momentos deportistas de élite. Todo se andará.

Algunas sociedades secretas con miembros literatos tienen, en realidad, un objetivo muy sencillo e inocente. Los llamados Apóstoles de Cambridge, por ejemplo, forman un club universitario de debate al que han pertenecido escritores tales como Frederick Maurice, Arthur Hallam, Lytton Strachey o Jonathan Miller, así como el político y filósofo Bertrand Russell. Cruzando el charco, y alrededor de otra famosa universidad, la de Yale, se desarrollan las actividades del grupo Skull and Bones. Dejando a un lado su carácter mucho más histriónico (y bastante tétrico), también ha contado entre sus filas, aparte de varios presidentes estadounidenses y del creador del fútbol americano, al poeta Archibald McLeish, al escritor y guionista Donald Ogden Stewart o al dos veces ganador del Pulitzer, David McCullough.

Una “sociedad” (realmente es sólo una reunión anual, no una asociación que requiera de membresía) de la que más se habla y escribe, ya que al parecer controlan absolutamente todos los resortes de poder del mundo actual, sería el Grupo Bildeberg. No se conocen con exactitud las listas de asistentes, pero no ha sido habitual (más bien lo contrario) la inclusión de escritores entre los “posibles“. No ocurre lo mismo con editores de literatura o, sobre todo, de prensa, lo que nos puede ayudar a entender por qué tantos escritores han criticado las reuniones anuales del grupo.

Sí que hubo escritores entre los miembros de otras organizaciones ocultas, tales como la Orden de Queronea, una asociación homosexual fundada en Inglaterra en 1897 a la que supuestamente perteneció Oscar Wilde. Su creador, el poeta George Cecil Ives, fue también jurista y gran defensor de los derechos de la comunidad homosexual. Según parece, los poemas de Walt Whitman fueron uno de los ejes de la Orden, hasta el punto de ser llamado por sus miembros como “El Profeta“. Otro escritor que perteneció supuestamente a este grupo fue Laurence Housman, así como el traductor y editor Montague Summers.

La otra cara de la moneda es justamente esa: la existencia de sociedades secretas ha generado una cantidad ingente de literatura al respecto desde hace siglos. Sin ir más lejos, podemos encontrar el excelente trabajo de los escritores León Arsenal e Hipólito Sanchiz Álvarez de Toledo Una historia de las sociedades secretas españolas, en el que hablan de grupos tan desconocidos como el de La Garduña. Pero la mayor parte de los escritores que se interesan por este tipo de organizaciones no suelen crear ensayos, sino novelas más o menos documentadas. Seguro que todos tenemos unos cuantos títulos en la cabeza ahora mismo, ¿verdad?


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