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Entradas con etiqueta ‘Biografí­as’

Los libros de Hitler

2 de abril de 2010 en Autores, Biografí­as, Literatura

Los libros del gran dictador

Timothy W. Ryback es un historiador especializado en el Holocausto, fundador del Instituto para la Justicia Histórica y la Reconciliación en La Haya, además de periodista. Ahora llega a nuestras librerías el último libro fruto de las investigaciones de este autor, centradas durante seis años en las lecturas de Adolf Hitler, intentando aportar información sobre que lecturas marcaron el pensamiento del fundador del Tercer Reich y del genocida más famoso del siglo XX.

Hitler tenía la sana costumbre de acabar las veladas con un libro y una taza de té, asegurando que llegaba a leer uno por noche. En el primer volumen de Mi lucha aseguraba que “leer no es un fin por sí mismo, pero sí un medio para un fin”. Atesoró una colección de más de dieciséis mil volúmenes, muchos de los cuales pasaron a ser botín de guerra de soldados aliados; los que sobrevivieron se encuentran repartidos como los mil doscientos que podemos encontrar en la sección de libros raros de la Library of Congress o los apenas ochenta de la Universidad de Brown. Si bien muchos de estos libros son regalos o libros dedicados, Ryback ha encontrado unos cuantos ejemplares subrayados y anotados, porque parece claro que buena parte de las horas de lectura de Hitler estaban marcadas por el estudio, según Ryback, en un intento de compensar un déficit cultural provocado por tener que abandonar la escuela a los quince años.

Ryback sigue un orden casi cronológico, estudiando aquellos libros que considera marcaron la vida de Hitler a tenor de las notas y apuntes que encuentra en ellos. El objetivo del autor es encontrar aquellos libros que “tuvieron importancia emocional o intelectual para Hitler, los que ocuparon sus pensamientos en sus momentos íntimos y determinaron sus palabras y acciones públicas“, destacando como aquellos que más influencia tuvieron en la formación de su pensamiento El judío internacional: el principal problema del mundo, de Henry Ford, que no sólo era fabricante de coches, si no una antisemita declarado y La muerte de la gran raza, de otro estadounidense, Madison Grant. Semejantes perlas compartían estantería con Robinson Crusoe u obras de Shakespeare, adornadas con obras sobre eugenesia o espiritismo.

En Los libros del Gran Dictador podremos ver si Ryback ha conseguido su meta y ha conseguido penetrar en la personalidad de Hitler.

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La inmortalidad literaria del Barón de Münchausen

23 de enero de 2010 en Autores, Literatura

Barón de Münchaussen

A su pesar, Karl Friedrich Hieronymusbarón de Münchhausen, ha pasado a la historia no como el héroe militar que él pretendía ser, sino como un mentiroso compulsivo que exageró sus hazañas en los campos de batalla con tal intensidad que acabó llamando la atención de escritores contemporáneos que no pudieron sino dejar por escrita su historia.

Sí es verdad que exageró en demasía sus vivencias. Retornado a su Alemania natal tras haber combatido enrolado en el Ejército Ruso en su guerra contra los turcos, Münchhausen no tuvo reparos en contar anécdotas inverosímiles, envalentonándose cada vez más en sus relatos. A la par que el retirado militar iba ganándose fama de ser un buen y honrado hombre de negocios, sus relatos empezaban a circular mucho más allá de su Bodenwerder natal, adonde había regresado junto con su esposa tras su retiro. Parece ser que el primer escritor en recopilarlos fue Rudolf Erich Raspe, hasta entonces más conocido por sus ensayos científicos. Ya en 1781 apareció un primer esbozo, atribuido a Raspe, que cuatro años después publicaría el texto completo, titulado Narración de los Maravillosos Viajes y Campañas del Barón Münchhausen en Rusia, aunque ha pasado a la historia simplemente como Las sorprendentes aventuras del Barón Münchhausen. El libro, que se tradujo rápidamente al inglés, sorprendió al protagonista real de la historia, que según parece no se sintió demasiado halagado. A su favor hay que decir que las exageraciones han sido, desde siempre, habituales dentro de la carrera militar. Claro que no es lo mismo engrandecer un poco las batallitas de la “mili” que afirmar que se ha volado a la Luna cabalgando una bala de cañón.

De todas las narraciones de la vida del Barón, la obra de Raspe es la más conocida en la mayoría de los países en donde ha circulado, no así en la propia Alemania. Este honor recae en Gottfried August Bürger, que un año después de la publicación en inglés del libro de Raspe, lo tradujo al alemán, añadiendo de su propia cosecha bastantes más hechos imposibles, algunos de ellos no atribuibles a la exagerada lengua del Barón ya que llevaban circulando hacía ya mucho tiempo y pertenecían al imaginario popular. Así apareció Viajes maravillosos por mar y tierra: Campañas y aventuras cómicas del Barón de Münchhausen. No fueron los únicos compiladores: la vida del Barón volvió a aparecer en títulos de muy diversos autores que, a lo largo del siglo XIX, fueron convirtiendo al pobre Karl Friedrich en un personaje inolvidable de la literatura universal. En el siglo XX, para más inri, han sido varias las adaptaciones al cine de sus hazañas, la más conocida a cargo de Terry Gilliam en 1988. Justicia poética: esta película, que no habría agradado con seguridad al interesado, es uno de los proyectos cinematográficos más ruinosos de la historia del cine.

Pero la trascendencia del Barón ha ido más allá del cine y de la literatura más ortodoxa: ha protagonizado un juego de rol, libros infantiles ilustrados (muy populares en Alemania y Rusia), juegos de naipes, seriales radiofónicos, cuenta con guías turísticas recorriendo los lugares mencionados en sus relatos, un club de fans y varias estatuas erigidas en su honor. Más aún: el síndrome Münchhausen (una alteración psicológica en la que el paciente puede llegar a límites extremos para llamar la atención) fue llamado así en su honor. Un legado a tener en cuenta. Y todo por no saber callarse a tiempo.

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Los 30 principales de la literatura

10 de enero de 2010 en Autores, Literatura, Narrativa, Noticias

Biblioteca del Congreso

La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, de facto la Biblioteca Nacional de este país, es la mayor biblioteca del mundo, conteniendo, en sus tres edificios, la friolera de ciento cuarenta millones de documentos (a día de hoy 141.847.810 exactamente, aunque es una cifra que aumenta día tras día), de los cuales no menos de veintiún millones son libros catalogados. Hace poco se hizo pública una lista bastante curiosa, la de personas que tienen más volúmenes dedicados a su vida y obra.

Su vida, obra y milagros, se podría decir también teniendo en cuenta que Jesucristo es, con mucho, el personaje histórico más popular, con nada menos que 17.239 libros. Muy lejos se encontraría William Shakespeare, el segundo de la lista, con 9.801. El tercero sería Dios, que ha sido eliminado por los autores del estudio al no poder ser considerado como un personaje histórico (aunque de todas formas no se cuestiona su existencia, por supuesto), así que el bronce de esta poco convencional competición recaería, curiosamente, en Lenin. Habría sido mucho más llamativo de haber sido Nietzsche.

La primera mujer de la lista es María, la madre de Jesucristo, la única en aparecer en la lista publicada de los 30 personajes históricos (ninguno está vivo, por otra parte). La segunda mujer, a muchísima distancia, sería Juana de Arco, con cinco veces menos libros, y con sólo uno más que la tercera en discordia, Jane Austen.

La mencionada lista de los 30 sería la que sigue:

1.Jesucristo – 17.239
2.William Shakespeare – 9.801
3.Vladimir Lenin – 4.492
4.Abraham Lincoln – 4.378
5.Napoleón – 4.007
6.Karl Marx – 3.817
7.La Virgen María – 3.595
8.Goethe – 3.431
9.Dante Alighieri – 2.878
10.Platón – 2.894
11.George Washington – 2.742
12.Buda – 2.446
13.Immanuel Kant – 2.410
14.Lutero – 2.291
15.Adolf Hitler – 1.989
16.Hegel – 1.976
17.Aristóteles – 1.696
18.Richard Wagner – 1.680
19.Alexander Pushkin – 1.614
20.Friedrich Nietzsche – 1.613
21.Sigmund Freud – 1.601
22.Mozart – 1.592
23.Gandhi – 1.583
24.John Milton – 1.533
25.Ludwig van Beethoven – 1.476
26.Simón Bolivar – 1.467
27.Santo Tomás de Aquino – 1.424
28.Charles Dickens – 1.397
29.Johann Sebastian Bach – 1.361
30.Miguel de Cervantes – 1.348

Sólo hay un representante español, Cervantes, al que hay que añadir al principal libertador de la América española, Simón Bolívar. En cuanto a las mujeres, en el Top 10 aparecen nada menos que un repóquer de reinas: la Reina Victoria, María de Escocia, Isabel II, Isabel I… y Cleopatra. En contraposición, en la lista de los 30 primeros hombres no aparece ningún miembro de la realeza, resultando paradójico que no aparezcan los nombres de Enrique VIII o Felipe II.

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Aleister Crowley: La Gran Bestia

Aleister Crowley

A finales del siglo XIX y a principios del XX se produjo en todo el mundo occidental un resurgimiento del ocultismo, la magia hermética y las tradiciones más orientalizantes. Uno de los promotores, por llamarlo de alguna forma, de esa revolución cultural fue, sin duda, Aleister Crowley.

Hablar de Crowley no es nada sencillo. Se trata de una de las figuras más polémicas, extrañas, irreverentes, e incluso profundamente enfermas de la historia de la humanidad. Criado a finales del XIX en una familia millonaria pero fanática dentro del puritanismo -que ya de por sí es duro- creció para contradecir y convertirse en el polo opuesto de todas las enseñanzas que recibió de niño.

Lo que hizo Crowley fue aglutinar diversas tradiciones que parecían dormir el sueño de los justos, arrinconadas en pequeñas sociedades secretas a las que los anglosajones parecen tan aficionados. Formó parte de algunas de ellas, quizá la más famosa fuera The Order of the Golden Dawn, con miembros tan famosos como el poeta Yeats, pero de todas acabó distanciándose, bien por voluntad propia o expulsado por su conducta personal.

Y es que Crowley no hacía concesiones. Drogadicto -politoxicómano, posiblemente- consumió y relató los efectos de todo tipo de drogas, aunque la que le marcó fuera la morfina y posteriormente la heroína. En cuestión de sexo, el mago inglés estaba a años luz de las costumbres sociales de la Inglaterra victoriana: bisexual, organizador de orgías, creador de rituales mágicos con ayuda del sexo tántrico… El objetivo de su vida era encontrar a su Mujer Escarlata, aquella destinada a completarlo y darle un heredero, objetivo que no llegó a cumplir por completo aunque llegó a casarse en dos ocasiones.

Dentro de su carrera en las órdenes misteriosas, Aleister Crowley creó o refundó varias de ellas, como el Ordo Templi Orienti (OTO), Astrum Argentum o el Templo de Thelema. Tras un viaje por Egipto, Crowley sufrió una epifanía frente a Horus e incorporó elementos decididamente orientales a la tradición más hermética y matemática europea, creando unas enseñanzas entre la carne y la mente que rompían con todos los esquemas sociales conocidos.

Acusado de magia negra, fue considerado el hombre más perverso de Inglaterra, lo que para los ingleses es como decir el más perverso del mundo, quizá excluyendo a Francia. Sin embargo, Richard B. Spencer, uno de tantos biógrafos de La Gran Bestia, mantiene que Crowley actuó como agente secreto al servicio de su majestad durante varios años, sobre todo en la I Guerra Mundial, atrayendo conspiradores y descontentos irlandeses, así como otros elementos peligrosos que respondían a las provocaciones del mago.

Aleister Crowley

Durante la II Guerra Mundial, Ian Fleming con la ayuda de Crowley creó la extraña trama de los horóscopos y cartas astrales falsas destinadas a confundir, y finalmente capturar, a Rudolph Hess, jerarca nazi que acabó volando a Inglaterra para instaurar un nuevo rey en el trono… Fleming propuso a Crowley para que interrogara a Hess, quizá por entender que sólo dos mentes tan extrañas podían llegar a comprenderse, pero al final ese encuentro no llegó a producirse.

Otros encuentros de Su Satánica Majestad -como llegaron a bautizarle los Stones- se dio en Portugal con uno -que era trino- de sus grandes poetas: Pessoa. Al llegar Crowley a Lisboa, una gran niebla obligó al barco en el que viajaba a desviarse de su ruta. Cuando finalmente se encontraron, Crowley miró a Pessoa de manera enigmática y le susurró algo acerca de la gracia que le hacía que alguien le enviara nieblas. La aventura de Crowley en Portugal acabó con la policía de por medio, una cigarretera desaparecida cerca de La Boca del Infierno y un rumor sobre la muerte de Crowley que duró unos cuantos meses.

La vida del mago terminó en el hospital, nadie se pone de acuerdo sobre sus últimas palabras, si es que las hubo. Lo cierto es que Crowley fue un elemento disonante a ambos lados del atlántico y que sus prácticas entre lo sexual, mágico e irracional supusieron un camino dentro de los elementos underground de la cultura occidental que finalemente han conformado gran parte de nuestra cultura popular actual.

Si estáis más interesados en la figura de Aleister Crowley, en el mercado hay varios libros suyos, así como dos biografías, la de Martin Booth Su satánica majestad [Melusina] y La gran Bestia: Vida de Aleister Crowley [Siruela], escrita por John Symonds y cuya lectura recomiendo.

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