Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

71.720 libros, 14.254 autores y 56.542 usuarios registrados

Entradas con etiqueta ‘bibliotecas’

Alonso Tudela, el hombre del millón de libros

28 de diciembre de 2011 en Actividades, Literatura, Noticias

Millón de libros

Lo primero que llama la atención cuando llegas a la finca de los Tudela, cerca de Albarracín, es su lejanía. No tanto física, apenas a veinte kilómetros del pueblo más cercano, sino espiritual. Con cada kilómetro que nos acercamos a su casa menos parecemos habitar en el mundo ruidoso, artificial y tecnológico que tan bien conocemos y tan bien nos domina. Allí, entre campos de trigo, álamos solitarios y pequeños riachuelos, el tiempo parece haber adoptado una actitud diferente.

La casa de Alonso Tudela es grande. Algunos la calificarían de mansión, pero le falta visión señorial para eso; está construida a grandes bloques, creciendo de manera desigual a medida que a la familia le hacía falta espacio. Hoy en día sólo vive en esta casa Alonso Tudela, de noventa y cuatro años, y su cuidadora. Además, claro, entre esos muros de piedra gris y bajo la techada roja les acompaña ese millón de libros por el que Tudela ha ocupado numerosas notas en diarios aragoneses.

La cuidadora, Marta, nos abre las puertas de la casa. Ya en el recibidor se levantan dos o tres filas de libros todavía envueltos en plástico protector. El señor todavía no ha tenido tiempo de clasificar estos ejemplares -nos comenta- a veces se le acumula el trabajo, sobre todo en navidades o en las fechas de la feria del libro. Lanzo un vistazo rápido antes de continuar, Reverte, Zafón, Eco… al parecer Tudela tiene un gusto ecléctico.

El señor de la casa nos espera, como no podía ser de otra manera, en la biblioteca. Nos quedamos sin aliento en medio de una sala no apta para claustrofóbicos. Cientos, miles, de volúmenes se apilan en estanterías que ocupan hasta el último rincón de una habitación que en otro tiempo había servido para apilar enormes cubas de vino. Tudela se da cuenta de nuestro asombro y sonríe tras las gafas redondas que le dan un cierto aire a intelectual de los años 20. Sentado en un enorme sillón orejero, lucha contra el frío aragonés con una estufa de gas y una manta sobre las piernas. El rostro lo tiene surcado de arrugas y viste una chaqueta gris de paño. A su lado se levanta una pila de libros que, mientras nos esperaba, ha ido despojando de sus envoltorios.

La entrevista se desarrolla más deprisa de lo que esperamos en un principio. Tudela nos confirma el número exacto de los volúmenes de su colección: un millón de ejemplares que ocupan esa sala y casi en su totalidad el resto de la casa. A la pregunta de cuándo nació su afición por los libros contesta mientras etiqueta la última novela de Lucía Etxebarría. Los libros son cultura -afirma-, eso decía mi padre. Así que en casa siempre había libros, lo único que hice yo fue coger la costumbre de ir comprando. Primero poco a poco, siempre que bajaba a la capital, y luego ya, con el Círculo, por catálogo. Ahora compro por Internet todas las novedades y me las traen a casa gratis.

Así que hasta aquella casa abandonada han llegado las ventajas de la red. Tudela deja a un lado el libro y continúa. También he comprado varias bibliotecas completas de saldo, tengo un librero de viejo que me visita un par de veces al año y que viene con un camión lleno de libros en perfecto estado.

Mientras Joan, el fotógrafo, sale a la caza de unas buenas fotos, no puedo hacer la pregunta inevitable: ¿Cuántos de esos libros se ha leído? A lo que yo creo que es una pregunta divertida y que, normalmente, hace que el entrevistado se suelte, el señor Tudela parece algo incómodo. ¿Leídos? -repite- Bueno, la verdad es que nunca he leído un libro en mi vida. Entiéndame, sí que he leído los de estudiar en la escuela, y en su día el Código de circulación, pero de estos, de mis libros, todavía no me ha dado tiempo a empezar ninguno. Si casi no puedo ni ordenarlos, imagínese si tuviera que leerme alguno.

No acabo de creerme la historia del señor Tudela, pero su ceño fruncido y la cara de la cuidadora acaban por convencerme. Parece algo irreal, un millón de libros comprados y ninguno leído… así que le pregunto si piensa donar sus libros en algún momento.

Tudela sonríe con un cierto brillo de orgullo en los ojos. Se quita las gafas y las pliega. Por supuesto -anuncia-, ya estoy preparando mi legado. A mi edad estas cosas hay que dejarlas claras. Cuando muera he dejado las instrucciones pertinentes para que mis libros sean donados a un museo y puedan ser contemplados.

¿A un museo? -le interrumpo- Será a una biblioteca. No -contesta-, a un museo. Esta no es una biblioteca para leer, es una biblioteca para mirar. Con lo que me ha costado. Lo dice de manera tajante, tanto que prefiero no seguir discutiendo. Llamo a Joan, que parece entusiasmado con sus fotos, y nos despedimos del señor Tudela, el cual pierde rápidamente el interés en nosotros mientras sigue catalogando sus libros pendientes.

Nos montamos en el coche y abandonamos, entre campos de trigo y caminos sin asfaltar, ese cementerio literario en que se ha convertido la biblioteca del hombre de un millón de libros.

Actualización: Este artículo es en realidad una pequeña broma realizada para el Día de los Inocentes. Ni Alonso Tudela ni su millón de libros existen realmente. ¡Gracias a todos por vuestros comentarios!

Hacia un nuevo concepto de biblioteca

22 de septiembre de 2011 en Actividades, Literatura, Literatura electrónica

biblioteca online

La irrupción de las nuevas tecnologías relacionadas con el libro electrónico e Internet pueden llevar a las bibliotecas públicas a replantear, en parte, su función.

Para muchos ciudadanos, una biblioteca es simplemente un lugar donde conseguir libros de manera gratuita por un periodo limitado de tiempo. Si bien desde algunas administraciones públicas ese es el modelo que quieren mantener -cuestiones de presupuesto y falta de interés por la cultura a partes iguales- una biblioteca pública debe, y en ocasiones consigue, ofrecer mucho más que eso.

Una biblioteca es un lugar de encuentro, un punto de acceso libre a la información, un lugar de consulta y estudio, un sitio donde no sólo hay libros sino que se puede conseguir cualquier tipo de contenido audiovisual; las bibliotecas, además, son sitios imprescindibles para exposiciones y actividades culturales.

Pues bien, Amazon ya está poniendo en marcha un sistema de préstamo para bibliotecas públicas a través de su plataforma de ebooks y el Kindle, hoy por hoy el lector número uno en Estados Unidos. El usuario tan sólo tiene que acceder a la web de la biblioteca en cuestión, seleccionar el libro que desea y descargar el libro a su lector, donde permanecerá los días tipificados en el préstamo. Los libros pasan a estar «licenciados», es decir, que cada biblioteca compra un número determinado de «copias» por libro, es decir, las que podrán ser utilizadas al mismo tiempo.

Trasladado a España me surgen un montón de posibilidades y dudas. Desconozco cuál es la postura general de las bibliotecas frente al préstamo digital -por lo que comentamos aquí, da un poco de miedo- ya que el trabajo que se está haciendo es el de prestar lectores electrónicos como si fueran libros, en lugar de que el usuario se lleve un ebook en su propio lector.

Tal y como están planteadas muchas bibliotecas en España me pregunto si la aparición de bibliotecas públicas virtuales, creadas exclusivamente para el préstamo online, no mejoraría la situación de las actuales o, al menos, forzaría a algunos dirigentes políticos a ofrecer esos servicios adicionales al préstamo que hacen tan importante a las bibliotecas de barrio o de pueblo. Lo que temo profundamente es que, con esa concepción decimonónica que caracteriza a la clase dirigente de este país, encuentren que el paso a lo virtual es una excelente opción para ir cerrando bibliotecas físicas con la excusa de que se hayan quedado obsoletas.

20 días por libro

10 de agosto de 2011 en Actividades, Literatura, Literatura electrónica

Biblioteca ebook

Me quedo perplejo al leer una noticia en el diario Aragondigital.es en el que ofrece la opinión de la directora de la Biblioteca de Aragón, Pilar Navarrete, sobre los datos acerca del préstamo de ebooks en las bibliotecas públicas. Resulta que según los datos que maneja la Biblioteca de Aragón, la mayoría de los usuarios devuelve el préstamo digital en 20 días, cuando tienen 30 en total para poder quedárselo en préstamo.

El resultado del análisis sobre este dato es que el libro electrónico aburre, que su lectura no convence ya que en 20 días no da para poder leerse una obra completa. ¿20 días? Reconozco que soy un lector compulsivo, puedo leer un libro detrás de otro, empalmándolos como un fumador nervioso hace con los cigarrillos, y que hay semanas que termino tres o cuatro libros. Entiendo que no es mi caso, pero… veinte días creo que es un periodo más que suficiente para que un aficionado a la lectura -después de todo, ha sacado el libro de la biblioteca, ¿no?- se termine, por lo menos, una obra.

Otra cosa es el nivel de información sobre el uso del lector electrónico, o que las obras disponibles en el dispositivo de préstamo sean clásicos sin derechos de autor, muchos de las cuales ya están más que releídos o bien son, directamente, un aburrimiento para la mayoría de los lectores de hoy en día.

Me llama la atención otra frase:

Hemos comprobado que existe más una curiosidad hacia este tipo de libros que realmente una afición y mucho menos una costumbre de leerlos

Los ebooks son libros. Un libro electrónico es tan bueno o malo, divertido o aburrido, como su equivalente en papel, no son diferentes más que en el formato, como si fuera bolsillo, rústica o tapa dura. No puede existir una afición al libro electrónico más que a otro tipo de encuadernación. Hay que diferenciar entre dispositivo -lector electrónico- y contenido -ebook-, y de informar de sus posibilidades, sobre todo a la gente más mayor, los principales beneficiarios de su escaso peso y la capacidad de aumentar el tipo de letra.

Un consejo gratis: Sería ideal organizar un taller de uso del libro electrónico en las bibliotecas para mayores de sesenta años. Después de eso igual si que surge una «afición», como en el fútbol.

Los best-sellers en la biblioteca

30 de enero de 2011 en Autores, best-seller, Literatura

Best Seller

Muchas veces hemos hablado de la diferencia de los libros más vendidos y libros más leídos, un dato que muchas veces no se corresponde y dejamos que sean las listas de grandes librerías las que marquen qué libros son los más importantes o apreciados.

Pues bien, desde el periódico Levante se han decidido a investigar de una manera un tanto local, pero que yo creo extrapolable al resto de España, analizando las cifras de la Biblioteca Pública de Valencia en cuanto a préstamo de libros durante el año 2010.

Si bien el año pasado fue un año en el que grandes superventas desembarcaron o navegaban por el mercado, como Dan Brown, Stephenie Meyer o el ubicuo Moccia, la verdad es que sorprende y, por qué no decirlo, se agradece que el libro más prestado durante 2010 fue Invisible, de Paul Auster, toda una delicia de novela que arrastró más que las conjuras, el amor adolescente y los vampiros juveniles.

Hay que tener en cuenta, claro, que tras las jornadas navideñas se regalan muchos libros, como El cementerio de Praga o El sueño del celta, y justamente esos, de los que se espera mucho préstamo, acaban por estar siempre disponibles, no se sabe si por poco interés o por haber sido superventas.

Lo cierto es que el recorrido de los libros de una gran biblioteca nos puede dar claros indicios de lo que a la gente le gusta leer, al menos en corrientes como la de la novela negra nórdica -donde Mankell y Läckberg se mantienen en números bastante altos-, y vemos que algunos números cuadran con las ventas de las ferias del libro, con El asedio, El tiempo entre costuras o Sunset Park dentro de los títulos más prestados.

Así que podemos ver cómo la gente que acude al préstamo, lectores de tomo y lomo, combinan tendencias, superventas y algunos libros que no parecían destinados a lo más alto… sería interesante tener acceso a un informe más amplio para comprobar esos volúmenes que nunca se dejan de prestar y que se convierten, poco a poco, en los auténticos libros más leídos de la historia.

Autores relacionados:
Camilla Läckberg
Dan Brown
Federico Moccia
Henning Mankell
Paul Auster
Libros relacionados:
El asedio
Invisible

La lucha por las bibliotecas de Inglaterra

28 de enero de 2011 en Actividades, Literatura, Noticias

Biblioteca Vacía

La ola de privatización que nos invade con la excusa de la crisis no solo amenaza el carácter público de muchos servicios sino que implica la desaparición de algunos de ellos, en nombre de la racionalización presupuestaria. La cultura, claro está, no solo participa de esta fiesta neoliberal sino que es una de las más afectadas, por que ya sabemos que, además prescindible, parece que sea un lujo. Así parece entenderlo la administración inglesa que, sumada a otras medidas, ha decidido cerrar casi cuatrocientas cincuenta bibliotecas y bibliotecas móviles, en una cultura donde, al contrario que en España, las bibliotecas sí forman parte del entramado social.

Ante el miedo a que muchas de estas bibliotecas desaparezcan realmente, se han desarrollado diferentes acciones de protesta. A través de un blog los bibliotecarios informan de cuales son las bibliotecas amenazadas, proponiendo acciones como el envío de cartas y la difusión de información. Como no podría ser de otra forma, diferentes escritores apoyan los actos de las bibliotecas, como es el caso de Alan Gibbons quien llama a unas “jornadas de resistencia contra los cierres”.

Algunas de las acciones son llamativas como la llevada a cabo por los vecinos de la población de Stony Stratford a unos noventa kilómetros de Londres. La protesta ha consistido en un llamamiento al uso del servicio de préstamo de manera masiva, de forma que cada usuario se ha llevado el máximo de libros posibles entre en doce y el quince de enero, con la idea de vaciar la biblioteca de sus dieciséis mil volúmenes. Casi cuatrocientos libros por hora pasaron por el mostrador de préstamo, consiguiendo así su objetivo. La acción fue convocada a través de la red social Facebook. Curiosamente una de las excusas para el cierre de las bibliotecas (deficitarias por definición) es que con Internet cada vez las usa menos gente.

Varios escritores ingleses se han sumado a la causa a favor de las bibliotecas y han comenzado a manifestarse públicamente. Aquí os dejamos las declaraciones de Colin Dexter recordando cómo la biblioteca de su barrio cambió su vida:

Cuando era niño había tres libros en nuestra casa: El Médico Casero, de 1886, una novela victoriana estilo “Mills & Boon” titulada La primera oración de Jessica, y Cantos y Partituras sagradas de los evangelistas estadounidenses Moody y Sankey. De muchacho, inscribirse en la biblioteca constituía un rito de pasaje, y fue a los 14 años, que es la edad a la que me inscribí en la Biblioteca Stamford de Lincolnshire, cuando empecé a leer todas las 17 novelas de Hardy salvo una. La última la estoy reservando para la vejez. El servicio gratuito de bibliotecas públicas fue una de las mayores conquistas del siglo XX. La literatura abre puertas, y hete aquí a nosotros cerrándolas. Es muy triste, y exige un cambio radical de orientación por parte del gobierno, no sólo por los niños y ancianos que las usan, sino porque tenemos una tradición cultural que proteger. El gobierno habla de poder popular. Pues bien: el pueblo no quiere que se cierren las bibliotecas.

Aquí en España no parece que las bibliotecas municipales estén, por ahora, amenazadas a ese nivel aunque está claro que las restricciones presupuestarias ahogan muchas de las posibilidades de ofertar un buen servicio; este problema no es que sea nuevo pero sí podemos ver que se está agudizando. No sabemos si en España podríamos ver una reacción parecida por parte de los ciudadanos, aunque hay movimientos concretos como las quejas ante el cierre de las bibliotecas dependientes de Caja Madrid. Esperemos, de todas formas, no tener que enfrentarnos a algo así.

Recuento 2010

30 de diciembre de 2010 en Literatura, Mundo Editorial, Noticias

Vida, de Keith Richards

Es inevitable. Todos los años, al finalizar diciembre, surgen las listas. Los discos más radiados. Los programas de más audiencia. Y claro, los libros más leídos. O más vendidos, porque aparentemente, cuando hablamos de libros, estas palabras son intercambiables. ¿Pero lo son realmente?

Un libro es un buen regalo, pero es un regalo muy personal, al igual que un perfume. Habitualmente nos cercioramos de que el perfume, regalo por excelencia de Navidad, es uno que gusta a nuestro agasajado, pero otras veces lo regalamos simplemente porque está de moda, viene en un frasco bonito o porque nos gusta a nosotros. Con los libros pasa algo parecido; el hecho de que una obra esté presente en la lista de más vendidos, más promocionados, o favoritos personales, lo convierte en un candidato perfecto, sobre todo si no conocemos muy a fondo a la persona a la que regalamos. Muchas veces me pregunto cuántos libros regalados por Navidades pasan de la estantería a las manos del lector. Puedo asegurar que en la mía hay unos cuantos que apenas he ojeado.

Aun así, sorprende la ausencia de variedad que adorna las listas de bestsellers literarios de este año. Stieg Larsson se mantiene firme, Ken Follett y Dan Brown arrasan como tienen por costumbre, John Grisham y Tom Clancy tienen éxito una vez más con las fórmulas que tan bien les funcionan, y otros dependen de su lugar de venta: en EEUU George W. Bush es uno de los superventas por excelencia, en Reino Unido las memorias de Tony Blair llenan las estanterías y en España nos decantamos por algunos favoritos habituales, como Matilde Asensi, el siempre presente Premio Planeta (que este año le ha tocado a Eduardo Mendoza), o alguna fábula con moraleja de Federico Moccia. Sólo sorprende Francia, que se mantiene fiel a su producción nacional y llena sus listas de ventas de autores francófonos. Es posible que esta inmovilidad internacional responda, cómo no, a la crisis económica; al haber menos medios económicos para las pequeñas editoriales, las grandes se comen el mercado y apuestan por valores seguros. Aparecen las revelaciones, como el Freedom de Jonathan Franzen o el Life del Rolling Stone Keith Richards, pero son escasas; y, según los datos de La Casa del Libro, el español medio invierte en el Manual de ortografía de la Real Academia (lo cual es esperanzador) lo mismo que invierte en el No consigo adelgazar de Pierre Dukan (lo cual no lo es tanto).

Esta falta de variedad no es un panorama positivo para el mundo de la literatura, pero siempre nos quedan pequeñas delicias para hacernos felices a los amantes de los libros, ahora que nosotros también tenemos nuestro porno particular. Sí, habéis leído bien, alejad la crisis y los enrevesados argumentos de espías del Sr. Grisham de vuestras atribuladas mentes y disfrutad un rato con esta web de auténtica pornografía para bibliófilos, repleta de maravillosas imágenes de bibliotecas, estanterías, e ingeniosas entidades a medio camino entre ambos: Bookshelf Porn

Y que el 2011 nos traiga salud, dinero, amor y muchos, muchos libros.

Autores relacionados:
Dan Brown
Eduardo Mendoza
Federico Moccia
John Grisham
Jonathan Franzen
Libros relacionados:
Libertad
Vida. Memorias de Keith Richards

¿Cuánto vas a leer en tu vida?

2 de agosto de 2009 en Literatura, Noticias

Anciana lectora

¿Te consideras un ávido lector? ¿Cuántos libros lees al mes? ¿Te conocen en tu biblioteca por tu nombre? Sean cuales sean las respuestas, ten por seguro que tu nivel lector está muy por debajo del de Louise Brown, una anciana escocesa que está a punto de sacar en préstamo el libro número veinticinco mil de su cuenta particular. Louise tiene ahora noventa y un años y lleva desde 1946 como miembro de la biblioteca de la que ha sacado el máximo de libros permitidos por semana, primero seis y ahora doce, sin que nunca se haya retrasado en ninguna devolución en sesenta y tres años.

Esta ancianita, que podría romper sola cualquier estadística sobre lectura, sigue con el mismo ritmo lector, pero no explica su secreto: ¿no hace otra cosa en su vida diaria que leer? ¿duerme dos horas? ¿ha descubierto un sistema de lectura rápida? porque todos hemos encontrado algún libro que nos hemos podido leer en un día, generalmente cuando llegan las esperadas vacaciones o cuando hemos estado contando los días para su publicación restándonos horas de sueño, pero ¿conseguir esto todos los días de nuestra vida? Lo que queda claro es que esta buena mujer no debe tener televisión. Ni nietos.

Vía: BBC

Las bibliotecas más bellas del mundo

30 de junio de 2009 en Actividades, Literatura, Noticias

Templos del saber

Si tienes la suerte de estar en París estos días o hasta el de doce de julio, podrás disfrutar de una exposición espectacular en la Biblioteca Nacional de Francia centrada en las bibliotecas más bellas del Viejo Continente. Con el nombre de Templos del saber el fotógrafo turco Ahmet Ertug nos ofrece un recorrido por algunas de las bibliotecas más espectaculares que podemos encontrar desde la propia Biblioteca Nacional de Francia, a la Universitaria de Salamanca pasando por la inevitable biblioteca del Trinity College de Dublín; desde el horror vacui del barroco a las bibliotecas laicas del XIX pasando por las bibliotecas privadas de los monasterios austriacos, todas ellas son monumentos al libro, Templos del saber.

Ahmet Ertug, que sólo utiliza luz natural para sus fotografías, se formó como arquitecto lo que, probablemente, le da una visión única para acercarse a sus obras, siendo la arquitectura, junto a la ubicación y la belleza de su colección, los elementos guía de la selección de fotografías.

Esta es una exposición que nos permite, a través de sus bellas imágenes, hacer un recorrido por la historia de la cultura y, a los bibliófilos, desear hacer un viaje que nos permita visitar in situ esas maravillas. La Biblioteca Nacional de Francia ha recomendado a su homónima española la exposición, así que, con un poco de suerte, podremos verla en pocos meses.

Vía: Le Figaro

Templos del saber

La Biblioteca Digital Mundial

Diablo

Dentro de las diversas iniciativas que, mediante la digitalización y aprovechando las nuevas tecnologías de la comunicación, van haciendo realidad el sueño de la disponibilidad universal bibliográfica, aparece la Biblioteca Digital Mundial que, bajo el auspicio de la UNESCO, pretende poner a disposición de los internautas y de manera gratuita verdaderos tesoros de la cultura mundial. El proyecto nace en 2005 cuando James H. Billington, cabeza de la Library of Congress, le propuso a la UNESCO la creación de una biblioteca digital mundial considerando que:

…podría tener el efecto beneficioso de unir a las personas, exaltando el carácter profundo y excepcional de las diferentes culturas en un proyecto a escala mundial.

Entre los objetivos de este proyecto, y el que lo hace destacar respecto a otras iniciativas similares, encontramos la clara apuesta por ampliar la cantidad y calidad de contenidos culturales en Internet que no tengan el inglés como idioma, ni garanticen el punto de vista occidental. Este carácter multicultural lo podemos encontrar en los países que han colaborado con la Biblioteca Digital Mundial, donde, si bien encontramos a los EE.UU como es lógico ya que la iniciativa parte de la Biblioteca del Congreso, hay pocos países de la U.E. destacando la presencia de Arabia Saudita, China, Brasil, Mali o Japón; sólo encontramos a México como país hispanoparlante.

Entre los tesoros que podremos encontrar, podemos destacar el Hyakumanto darani o Un millón de pagodas y los orantes Darani, de Japón, uno de los más antiguos ejemplos de impresión que se conocen, nada más y nada menos que del año 795 o la Biblia del Diablo, obra del siglo XIII aportada por la Biblioteca Nacional de Suecia. Este libro, también conocido como Codex Gigas, fue robado en Praga como botín de guerra del ejército sueco en la guerra de los Treinta Años y es conocido como el de mayor tamaño de la época medieval, con casi un metro de altura y más de 600 páginas.

La Biblioteca Digital Mundial será presentada oficialmente en la sede de la UNESCO en París el veintiuno de abril y está siendo patrocinada en parte por la iniciativa privada, destacando empresas como Google o Microsoft.

La Noche de los Libros en Madrid

Noche de los museos

Desde las 15:00 horas del jueves 23 de abril hasta la 1 de la madrugada del viernes, Madrid volverá a celebrar por cuarto año consecutivo la Noche de los Libros.

Más de cuatrocientos artistas, entre músicos, escritores o actores, participarán en las más de cuatrocientas actividades programadas. Doscientas dos librerías se han apuntado al festejo y permanecerán abiertas hasta las doce de la noche, ofreciendo a todos los que decidan acercarse, un apetecible descuento del 10% en todos los libros.

Durante la jornada habrá actos en ochenta y cuatro bibliotecas, con mesas redondas, lecturas, charlas y recitales de poesía. A los actos en las librerías acudirán escritores como Manuel Vicent, Fernando Marías, Jose María Merino o Juan José Millás.

Además, dentro de una iniciativa por los más jóvenes valores, se realizarán actos por el grupo de “Comunidad +-40” en el que hay nuevos escritores como Use Lahoz o Carlos Salem.

También hay hueco para Edgar Allan Poe. En el Ateneo habrá una lectura sobre las figuras femeninas en la obra del escritor americano con motivo de la celebración de su bicentenario, así como otras actividades en la Escuela de las Letras.

Los Museos del Prado y el Reina Sofía también se unen a la iniciativa de la noche de los libros, el Prado aprovechará para inaugurar su nueva sala de lectura y el Reina Sofía organizará unos coloquios sobre la obra de Juan Muñoz.

Una buena iniciativa para acercar al ciudadano de a pie al mundo de los libros, las librerías, los autores y la cultura.

Más información en la Web de la Noche de los Libros.

Autores relacionados:
Carlos Salem
Fernando Marías
José María Merino
Juan José Millás
Manuel Vicent

Lecturalia Lecturalia