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Entradas con etiqueta ‘Autoedición’

Amanda Hocking y los placeres de la autoedición digital

Amanda Hocking

Hemos hablado largo y tendido en Lecturalia sobre las alternativas que hoy en día se le brinda a cualquier escritor a la hora de afrontar la publicación de su obra, pero hay que reconocer que el ejemplo perfecto en cuanto a liarse la manta la cabeza y lograr vender libros como loca lo tenemos en la persona de Amanda Hocking, quien ya ha logrado colocar 900 000 copias de sus libros a través de Amazon, sin tener a una editorial ni delante ni detrás.

900 000 copias son muchas copias para una joven de 26 años que vive en Austin y a la que le encanta escribir sobre zombis, trolls, vampiros y otros seres fantásticos. De hecho, más de un autor «profesional» daría su mano por unos números similares conseguidos en apenas un año. ¿Qué hay que aprender de Amanda? Por un lado su política comercial: vender los ebooks a menos de un dólar, 0.99, y los paperbacks a menos de 4, ha logrado que mucha gente le de, por lo menos, un tiento a sus creaciones. Está claro que el mercado americano de ebooks es, hoy por hoy, muchísimo más grande y activo que el español, lo que ha hecho posible la magnitud de las cifras de las que estamos hablando. Y es que Amanda se lleva el 70% -impuestos que tenga que pagar luego a parte-, una cantidad nada despreciable.

También hay que tener en cuenta una cosa, Amanda Hocking publicó su primer libro el 15 de abril de 2010 y ya lleva nueve libros -el décimo se anuncia cercano-, así que se acerca también al ritmo de publicación de autores de bolsilibro, Corín Tellado o César Vidal. Las principales quejas que recibe en Amazon son sobre las revisiones de sus libros, el acabado y la sintaxis, pese a que ella afirma haber contratado editores profesionales para revisar sus textos.

Hocking ha basado su carrera en una comunicación constante con sus lectores a través de su blog personal y de su Twitter y Facebook, desde donde ha realizado una campaña ejemplar que le ha servido como plataforma perfecta para acceder a su público potencial, aquellos que ya están acostumbrados a pagar 0.99$ por una canción en iTunes.

¿Una nueva autoedición?

Autoedición - Autor

Ya hemos hablado en Lecturalia largo y tendido sobre la autopublicación y la coedición, algo que muchas editoriales practican con mayor o menor fortuna. Hay que tener en cuenta que bajo el palio de este tipo de edición puedes encontrar del que hace una tirada de poemas como regalo hasta el autor novel que no quiere pasar por el tedio del peregrinaje editorial, pasando por un amplio espectro de motivos variados.

Hoy, sin embargo, me gustaría hablar de la autoedición pensada para el autor semiprofesional o incluso con un nombre ya labrado. La aparición de nuevas tecnologías y desarrollo de mecanismos de promoción como son las redes sociales actuales, abre una ventana a los escritores que, liándose la manta a la cabeza, decidan lanzarse al ruedo, todavía en pañales, de la autoedición personal.

Lo primero que habría que recomendar en primera instancia es huir de servicios todo en uno por muy grandes que sean. Primero, por ser genéricos: si buscas un buen producto vas a tener que trabajarlo personalmente. Subir un PDF al sitio web y olvidarte es muy cómodo, pero de esa manera no te vas a diferenciar del resto de autores, y en este mundo digital donde los escritores proliferan como setas, la diferencia lo es todo.

Así que antes de pensar en dónde lo vas a colgar para ganar unos cuantos céntimos por obra digital y algún euro por la de papel, lo mejor sería que aprendas unos sencillos fundamentos sobre maquetación. Es un mundo nuevo, pero creo que si estás interesado en ser un autor independiente del siglo XXI es necesario que aprendas de viudas, versalitas, QuakXpresses, Indesignes o Sribus varios. Si se te da especialmente bien puedes pasarte al LaTeX, pero prepárate para pasar bastantes horas delante del ordenador. Sí, más de las habituales.

No tengas tampoco reparos en contratar a un profesional. La autoedición no es el paradigma del «hágalo-usted-mismo», pero tampoco hay que volverse loco. Hay excelentes profesionales autónomos que pueden arreglar tu texto. Claro que, si vamos a lo barato, lo mejor es perder unas cuantas horas uno mismo.

La corrección. Esto es un asunto delicado y espinoso para muchos escritores que no quieren cambiar una coma de sitio. Pero seamos serios: las comas deben quitarse, los adverbios limpiarse, los verbos concordar y los adjetivos existir. En este apartado es aconsejable también acudir a algún profesional para que le pegue un buen repaso. Eso o, como en el caso de la maquetación, quemarse los ojos en la pantalla. Todo depende de nuestro nivel de exigencia.

Hasta ahora podemos haber trabajado como auténticos gurús del trabajo casero o bien externalizando, como haría una editorial. En cualquiera de los casos acabaremos con un libro preparado para ser distribuido, tanto digital como en formato físico. Aquí estriba la gran diferencia con las editoriales: ¿necesitas una gran tirada y aparecer de repente en todas partes? Si ya has ido publicando aquí y allí, lo mejor es que uses tus contactos para asegurarte una primera tirada de tamaño reducido. Luego, si la cosa funciona, puedes ir de librería en librería o bien preparar una Print-on-Demand para que el libro sea accesible desde cualquier parte. Como ya habréis imaginado, todo esto también se realiza agotando la gran variable del escritor: el tiempo.

¿Dónde vender el libro digital? A la espera de cómo lo haga Google, lo mejor es buscar el mejor trato posible, como sería Amazon y su 70-30, o cualquier librería on-line abierta y con algo de criterio. Luego, para que negarlo, te va a tocar la promoción. Vas a ser la pesadilla del Facebook y del Twitter, de la librería de tu barrio y de las Ferias del libro que se celebren cerca de tu ciudad.

Diréis que es mucho trabajo, que no vale la pena o que el mundo editorial ya os ofrece un paraguas bajo el que resguardaros. Es posible, pero el caso es que hay ejemplos que empiezan a surgir. El que me gusta señalar normalmente es el de Rodolfo Martínez, autor de ciencia-ficción con varios libros publicados, que hace un año decidió iniciar su aventura a través de Sportula. Os aconsejo que sigáis la pista de cómo le funciona, pues es uno de los pioneros en todo lo que os he contado.

Autores relacionados:
Rodolfo Martínez

El autor umbral

24 de octubre de 2010 en Actividades, Autores, Literatura, Mundo Editorial

Autor Umbral

Tras pasar por un par de eventos dedicados tanto a la literatura como al mundo del cómic no puedo dejar de pensar en algunas de las reflexiones y conversaciones que he mantenido con compañeros y visitantes, sobre todo las dedicadas al mundo profesional y al salto que hay del amateurismo a la semi-profesionalidad.

Lo primero, y esto es algo que me hicieron notar, yo soy de natural despistado, la mayor parte de los interesados en conferencias, presentaciones y otros eventos, eran, en su mayoría, aspirantes a escritores o dibujantes -o editores, que el masoquismo no siempre va en la misma dirección-, con un pequeño bagaje a sus espaldas pero con unas ganas tremendas por conseguir el sueño definitivo: vivir de hacer lo que más les gusta, crear.

No tengo que decir que el mundo de la literatura, el del cómic, igual que otros dedicados a la creación, es un lugar en el que convive el profesional absoluto, a los que se pueden contar con los dedos de una mano -Zafón, Somoza, Reverte-, con aquellos que en mayor o menor medida pueden acortar su jornada laboral para dedicarle más tiempo a la escritura. Luego están los más, los que necesitan arrancarle horas al sueño cada noche para pulir un par de páginas y que, más o menos, están en el proceso de ser profesionales. Alrededor, y mirando, están los que, manuscritos en mano, aguardan su oportunidad para avanzar un par de círculos en el infierno editorial.

Muchos de ellos se cansan de esperar y optan por la autoedición o la coedición, convirtiéndose en objetivo deseado de numerosas editoriales que, hoy más que nunca, ofrecen precios muy competitivos. Además, claro, tenemos la facilidad de publicar vía web: nunca antes fue tan sencillo compartir nuestra obra con los demás, aunque luego queda el detalle de conseguir a alguien que quiera prestarnos atención.

Entonces, ¿cuáles son los ánimos para todos esos profesionales en potencia? Poco hay que decir excepto que toda obra es susceptible de mejora y que no hay que hacer demasiado caso a los que, tras leerte, se asombran de que no hayas sido publicado. Las palmaditas en la espalda están bien, pero lo que todo escritor necesita es sangre en las páginas y puñaladas traperas para mejorar los textos. Con el trabajo constante, la paciencia y el movimiento se consiguen resultados… normalmente.

Desde luego que nos acercamos a una revolución, que no será tan rápida como creen algunos, en la que el modelo tradicional (buscarse un agente, encontrar una editorial, lanzar miles de ejemplares) tendrá que ajustarse a la realidad social y económica del libro digital y las tiradas bajo demanda. Si bien no hay que dejar de lado a las nuevas tecnologías y sus usos creativos, todavía no podemos apartarnos, los autores umbral, al menos, de las editoriales y sus sistemas tradicionales, que siguen siendo la referencia en el mercado.

Autores relacionados:
Arturo Pérez-Reverte
Carlos Ruiz Zafón
José Carlos Somoza

El servicio de ebooks de McGraw-Hill

15 de mayo de 2010 en Mundo Editorial, Noticias, Tecnologí­a

Mcgraw-Hill

Es algo inevitable que la generación de contenidos para ebooks alcance el mundo de la autoedición en breve. No vamos a entrar en polémicas sobre la validez o no de las obras autoeditadas -hemos hablado largo y tendido sobre el tema en Lecturalia- sino del mercado y de cómo es posible implementar lo verdaderamente importante en estos casos: el pago.

McGraw-Hill es una editorial de origen americano y está orientada, normalmente, al libro técnico o de empresa. Hace pocos días anunció que ponía a disposición del público, sobre todo orientado al mundo docente, una herramienta para crear sus propios ebooks -manuales o apuntes- y ponerlos a la venta. El anuncio parecía interesante, así que decidimos mirar de qué se trataba.

De entrada hay que decir que lo que ha hecho McGraw-Hill es un acuerdo con la mega-gigante-internacional página Lulu y tiene su propio apartado de partner que han tratado de hacer lo más sencillo posible. La idea es que con apenas un par de clics tengamos un PDF en la web de Lulu, con la posibilidad de pasar a las funciones de papel, pero sin tener que hacer prácticamente nada para empezar a vender nuestro producto.

Dejando a un lado ciertos problemillas de la interfaz -tener que ir hacia delante y hacia atrás en la navegación se hace algo complicado-, es cierto que lo consiguen. Pero una vez tienes el documento a punto de caramelo es cuando surgen ciertas consideraciones.

La primera de ellas, y es bastante importante, es la imposición del DRM de Adobe Solutions. Así, sin más opción. Un mensaje ya te indica que todos los ebooks de MacGraw-Hill llevan ese DRM, así que si quieres trabajar con ellos ya sabes lo que te toca. Del DRM ya hemos hablado también en otras ocasiones, pero podemos resumir nuestra opinión en: una absoluta pérdida de tiempo y dinero.

La segunda contrariedad es el precio. Tras no poder poner el precio en el primer sistema y acceder mediante Lulu a la cuenta lo cambiamos, pero con la sorpresa de el porcentaje que se lleva el autor, en este caso tanto del material como de la maquetación. Si ponemos un precio de 3 euros a nuestro ebook cada venta nos reportará unos 18 céntimos de beneficio. Un tanto ridículo si comparamos los números de Amazon y Apple (70/30 autor/editor) y algo parecido a lo que nos llegará con Google Editions.

Entonces, ¿cuál es el objetivo aquí de McGraw-Hill? Se me escapa, a menos que quiera entrar el primero en la autoedición para profesores y el mundo digital sin tener en cuenta los intereses de aquellos a los que brinda el servicio, que deberían ser tanto autores -que se llevan poco dinero- y alumnos -que encontraran precios muy altos-. Señores editores, la idea es buena, pero la forma no nos acaba de convencer.

Leyes de mercado: La Autoedición

19 de diciembre de 2009 en Mundo Editorial

Autoedición

La autoedición de libros ha existido desde el inicio de la imprenta. Sin embargo, hablando con propiedad, no se hizo algo habitual hasta mediados de los años 80 por razones técnicas. Me explico: si bien se suele identificar como “autoedición” a todo aquel libro costeado por su autor y no por una editorial, sea cual fuere la razón, en realidad el término debería limitarse a aquellas obras que han sido preparadas para impresión (con todo lo que ello conlleva), impresas y distribuidas por el escritor. Esto, que no era muy habitual antes de la era informática, va convirtiéndose poco a poco en una popular forma de difusión de literatura gracias a plataformas on-line que ofrecen servicios de distribución virtual (e incluso de impresión a demanda) basadas en maquetaciones no profesionales realizadas, por ejemplo, en procesadores de texto estándares.

No obstante, existen empresas que se autodenominan como “de autoedición”, es decir, editoriales que, por un precio, se ocupan de producir un libro. Gran parte de ellas incluso se ocupan de su distribución, aunque esta no es una conditio sine qua non. De ellas vamos a hablar.

Hace un tiempo hice un pequeño sondeo entre las empresas de autoedición más importantes de España. Me puse en contacto con una docena de ellas para comprobar la disparidad de precios y condiciones que ya suponía. La respuesta fue sorprendente. Los rangos de precios ofertados fue desconcertante: así, la empresa más barata dio un presupuesto tres veces más barato que la más cara. Ninguna de ellas, todo hay que decirlo, es la empresa líder del sector. La mayoría de las autoeditoriales más conocidas tenían precios similares, algo más del doble del presupuesto dado por la editorial más barata. Solicité la preparación e impresión de un libro de poesía, en formato A5, con 150 páginas; solo una de las doce editoriales consultadas tuvo el descaro de comentar que no solían hacer presupuestos antes de leer una obra pero que conmigo harían una excepción. Otra editorial fue la única que se negó a tratar conmigo si no era a través del teléfono (el resto no tuvo ninguna objeción en que todo se hiciera a través del e-mail).

Algo que me dejó bastante sorprendido fue que dos de esas editoriales incluyeran en sus presupuestos costes por procesos gratuitos. Para ambas editoriales, por lo visto, la tramitación con la Agencia Nacional del ISBN y el depósito legal de libros valían dinero. Hay que aclarar que la obtención de un número de ISBN (o ISSN en el caso de publicaciones periódicas) se soluciona con el envío de una simple carta, y que el depósito legal consiste en entregar varios ejemplares del libro (el número varía según el país) a las agencias estatales establecidas a tal efecto. En España dicho depósito legal es obligatorio para la imprenta, no para el editor y, desde luego, no para el autor. Algunas imprentas cobran este servicio, pero siempre en su justa medida: el coste de impresión de los libros entregados, ni más ni menos. Sin embargo, una de las editoriales consultadas fijó un precio de 200 euros por ambos trámites legales. Eso sí, los descontaban del presupuesto final haciendo hincapié en que era una oferta transitoria.

En general la sensación al negociar con estas editoriales fue la de encontrarme ante empresas que no tenían muy claro lo que estaban ofreciendo, de ahí la disparidad de precios y de condiciones. Sólo la mitad de ellas, por poner un ejemplo especialmente sangrante, me ofrecieron un contrato, algo que se me antoja indispensable. Para más inri, menos de la mitad de las empresas envió el presupuesto en un archivo separado del cuerpo del mensaje, ya fuera en formato .pdf o de texto. Los presupuestos, que son vinculantes, no deberían ir escritos sin más en un mensaje de correo electrónico.

En definitiva, la experiencia me sirvió para comprobar varias cosas. La primera y más significativa, relativa a los precios, es que antes de embarcarse en la aventura de la autoedición es necesario hablar con varias empresas: el autor se puede ahorrar un coste significativo. La segunda, y no menos importante, es que hay que exigir que todo se haga dentro de la legalidad, por supuesto. En cualquier caso, el escritor interesado en este tipo de edición haría bien en contar con algún tipo de asesor legal para evitar posibles estafas y engaños, lamentablemente tan comunes en este mundo donde edición tradicional, coedición y autoedición pueden llegar a confundirse en aras del beneficio ajeno.

Una novela en el cajón: Autoedición

17 de julio de 2009 en Literatura

Autoedición

Hoy cerraremos estos artículos acerca de la edición en papel y tras hablar de la edición y la coedición, vamos a centrarnos en la autoedición.

En esta modalidad, al contrario que en la coedición, el autor corre con todos los gastos. A cambio obtiene los mismos servicios que hemos visto: trámites legales, maquetación, corrección, distribución,… pero no existe un criterio editorial, es decir, nadie va a rechazarte el libro por su falta de calidad o pocas posibilidades de venta.

Esto no es importante si, como la mayor parte de los autores que optan por la autoedición, no pretendes hacerte ni rico ni famoso, o vivir de la literatura, sino que lo que quieres es ver tu obra publicada en una tirada pequeña, para una distribución mínima y tener la satisfacción de ver tu obra encuadernada para poder regalarla o venderla en la feria del libro de su ciudad. ¿A alguien se le ocurre un regalo más personal?

Otra opción es que hayas presentado tu libro a varias editoriales, lo hayan rechazado y te niegues a verlo en el cajón o a seguir presentándolo a editores o concursos. Si ese es tu caso, puedes optar por la autoedición pero teniendo muy claro en que consiste este método de edición. Lo dicho para la coedición respecto a las editoriales poco claras sirve perfectamente para la autoedición.

Pero en esta modalidad no es necesario que intenten estafarnos, existe mucha publicidad engañosa (como en cualquier otro campo). Un consejo: si no queda claro si están hablando de coedición o de autoedición, busca otra editorial. Nuevamente será necesario comparar presupuestos, buscar información y opiniones, preguntar hasta hacernos pesados y mirar con lupa en el contrato. Recuerda que si pagas es por un servicio, no para que te digan que vas a ser la nueva Rowling.

Algunas cosas a tener en cuenta: trámites como el ISBN o el Depósito Legal son gratuitos, así que si te los intentan cobrar o te los presentan como incluidos en el precio no están siendo muy sinceros. El Depósito Legal implica el envío a la Biblioteca Nacional y las bibliotecas nacionales de cada comunidad de ejemplares de la novela, por lo que no pueden ofrecerlo como servicio adicional.

Al igual que en el caso de la coedición, es un servicio con tradición en el mundo anglosajón y en España ha estado circunscrito a publicaciones de muy corta tirada para la distribución casi familiar (poesía, memorias) o ensayos universitarios y no parece que, con las opciones de autoedición que ofrece hoy en día la tecnología, vaya a salir de ahí.

Grandes frases editoriales

3 de febrero de 2009 en Grandes Frases

Hemos publicado, sencillamente, la más grande colección de mala poesía de la historia de la humanidad

Robert Young, director ejecutivo de Lulu.com


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