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Entradas con etiqueta ‘artes del libro’

La labor del ilustrador: Entrevista a Amaia Arrazola

29 de octubre de 2012 en Autores

Amaia Arrazola

Amaia Arrazola es una ilustradora y diseñadora freelance que vive en Barcelona. Aunque ha trabajado en todo tipo de formatos y sectores, muchos la conoceréis por su estupenda obra Amaia was here, donde retrata entre dibujos vivos y comentarios perspicaces su día a día en la capital catalana. Amaia conjuga a la perfección la imagen y el texto, y es por eso por lo que hemos querido hacerle unas preguntas sobre su trabajo. Podéis leer más sobre ella en su página web o en su blog:

-Eres una artista de lo más versátil, y has trabajado tanto en campañas publicitarias y en diseño como ilustrando textos ajenos. ¿Prefieres crear imágenes propias desde cero o te gusta idear un diseño partiendo de las palabras de otros?

No tengo preferencias en ese sentido. Ambas cosas me gustan igual. Si el texto que me pasan es interesante, dibujar para él es un placer. Y otras veces hay imágenes que nacen en mi cabeza y que salen de la nada. ¡Todo es válido!

-¿Qué artistas, dibujantes o ilustradores crees que te han marcado más, cuáles son los que te han inspirado?

Buf, hoy en día con todo el tema de Internet, de los blogs y de las redes sociales, eres influenciado por mil cosas. No podría determinar ni cuantificar todas las influencias que recibo a lo largo del día. Pero por ejemplo sé que en el día a día mis compañeros de estudio son una gran influencia para mí. Admiro su trabajo y verles evolucionar es muy inspirador.

-¿Qué formación crees que es necesaria para cualquiera que quiera dedicarse a la ilustración de manera profesional?

Más que una formación es una vocación. Yo recomiendo leer mucho, y ver mucho. Es un trabajo que tienes que hacer tú mismo: ver qué pasa en el mundillo de la ilustración, quien ha sacado qué libro, que se está haciendo aquí, en otros países… crear tu propia biblioteca visual.
Más allá de todo esto, cualquier formación como animador, fotógrafo, ceramista, bordador siempre es enriquecedora para tu trabajo.

-Si pudieras ilustrar cualquier libro, ¿cuál sería tu obra escogida? Y en cuanto a otro tipo de publicaciones, ¿con qué periódico o revista te encantaría colaborar?

Uhmmm… no le hago ascos absolutamente a nada. Me gusta tocar todos los palos, desde la ilustración de libro infantil hasta un cuento erótico. Si el texto es bueno…como he dicho antes, es un placer. Y respecto a revistas… me encantaría publicar en El País Semanal, en Tendencias, Metropolis, en cualquier publicación con textos interesantes.

-¿Cuáles son tus herramientas de trabajo preferidas, ya sean tradicionales o informáticas?

Lo que más me gusta es el lápiz, la acuarela y el acrílico. Pero cuando los tiempos son apretados tiro de ordenador por cuestiones de rapidez.

-¿Cómo es un día de trabajo habitual en la vida de Amaia Arrazola?

Amaia se levanta, desayuna y se va al estudio que comparte con otros ilustradores y diseñadores. Pasa el día tranquilamente trabajando, y pensando en sus cosas. Aprovecha por la mañana para cerrar el trabajo más tedioso y por la tarde a partir de las 6 se dedica a proyectos personales. Luego vuelve a casa, cena y a dormir.

Desde Lecturalia te damos las gracias por contestar, Amaia.

¿Cuánto cuesta hacer un libro? (y II)

15 de agosto de 2012 en Lecturalia, Literatura, Mundo Editorial

Librería

Una vez el libro abandona la imprenta y se dirige hacia los puntos de venta, entramos en la segunda fase. Del precio de venta empezamos a descontar todas las comisiones o porcentajes que corresponden a los intermediarios. Según la distribuidora y los puntos de venta, dichos porcentajes pueden variar, pero lo habitual es que entre distribuidora y punto de venta se adjudiquen entre un 50% y un 65% del p.v.p del libro (tened en cuenta que las mayores comisiones son las que corresponden a las grandes superficies, mientras que las librerías pequeñas suelen quedarse con menos. Hay que descontar también el porcentaje del autor, que suele estar entre el 5% y el 12% según el formato del libro y la importancia del nombre. Muchas editoriales también pagan regalías a sus traductores (quienes, al fin y al cabo, han creado un nuevo texto a partir del texto original); desconozco cuál será el porcentaje estándar en España, en EEUU suele rondar el 1%. Así, lo que llega finalmente a la editorial oscila entre el 45% y el 23%, un porcentaje con el que tiene que cubrir todos los gastos que ya hemos mencionado (y además tratar de hacer beneficio). Hay que tener en cuenta asimismo que el autor suele recibir gran parte de sus regalías en forma de anticipo, por lo que su pago debe realizarse por adelantado, con una cantidad de la que la editorial debe disponer antes de comenzar a percibir ingresos por la obra. Por fortuna, los libros cuentan con un IVA de tipo superreducido, que no influye de un modo determinante en el precio final de venta al público.

Con este reparto de dinero tan ajustado para todos, no es de sorprender que cada vez haya más editoriales que apuesten por la producción digital (con la que se ahorran la impresión pero no mucho más, ya que muchas de las grandes plataformas de venta imponen porcentajes muy superiores a los de los puntos de venta físicos) o por la impresión a demanda, que les permite producir libros al ritmo que vayan vendiendo, con el inconveniente de que sus obras no están disponibles en todos los puntos de venta habituales y, por tanto, no están a la vista de compradores potenciales. En cuanto a la producción de libros según el formato tradicional de venta, es frecuente ver en una editorial de tamaño medio o grande una selección de obras que responde a necesidades claras: los títulos fundamentales son aquellos que, sin ser grandes superventas, generan suficientes ingresos para llevar adelante el negocio, generalmente títulos especializados o de venta segura que interesan a cierto sector de la población lectora (un ejemplo claro sería la novela localista, que gozará de un número seguro de ventas en su zona). Estos títulos, si bien no generan grandes cifras, cubren gastos y ofrecen un pequeño margen de beneficio. Por otro lado, la editorial puede invertir en otros dos tipos de literatura: aquella que ocasiona pérdidas claras pero que aporta prestigio (textos que atraerán una crítica loable pero ventas escasas) y aquella que supone un riesgo claro, como la publicación de autores desconocidos o una inversión grande de publicidad para un libro que podría ser un superventas (o no). Son con estas inversiones arriesgadas con las que la editorial puede hacer su agosto y cubrir las pérdidas asumidas a lo largo del año.

Con estos datos, reevaluemos al libro que tenemos delante. Es caro, sí. Es caro para nuestro bolsillo. Pero es un precio mínimo teniendo en cuenta el reparto tan ajustado que se realiza del pastel. En este sentido, el ebook tiene una vocación importante, debido a la eliminación de intermediarios y la búsqueda de una retribución más interesante para editores y autores, con el objetivo de ofrecer a la vez un precio atractivo para los lectores. Solo el tiempo nos dirá si el libro electrónico estará a la altura, en este sentido, de nuestras expectativas.

¿Cuánto cuesta hacer un libro? (I)

9 de agosto de 2012 en Literatura, Mundo Editorial

Hacer un libro

Los libros son caros. Es la impresión que nos asalta cuando tenemos entre las manos un producto de papel y tinta que tal vez solo vayamos a leer una vez, un producto de ocio que tiene un precio relativamente elevado, sobre todo en comparación con otros medios de entretenimiento. Es una impresión que además se multiplica si comparamos los libros vendidos en España con aquellos vendidos en otros países; en el mundo anglosajón, por ejemplo, la diferencia de precio es notable.

¿Por qué son tan caros los libros en España? No se trata tanto de una diferencia en el coste de producción, sino de una descompensación enorme en la balanza de oferta y demanda. En otros países se consume muchísima más literatura que en nuestro país, por lo que se pueden producir tiradas mayores, de las cuales se vende una mayor proporción. Cuanto más grande sea la tirada, menor será el coste de producción de cada unidad. Costes más bajos, mayores ventas… El resultado es una rentabilidad muy superior que implica precios mucho más asequibles. Hablamos sobre todo del libro tradicional, en papel, pero la oleada de precios mínimos que llega desde Amazon y similares en el mundo del ebook parece dispuesta a mantener esta dinámica también en el mercado del libro electrónico.

Las razones para explicar el precio en nuestro país del libro digital son muchas, entre las cuales están las comisiones de las grandes plataformas de venta en línea y la propia inseguridad de las editoriales en un mercado nuevo que se transforma a una velocidad de vértigo. Sin embargo, en cuanto al libro tradicional, el reparto de gastos y beneficios ha sido más o menos el mismo durante un tiempo considerable. Volvamos al punto de partida, y observemos de nuevo al libro de papel.

Podríamos distinguir dos fases principales en la vida económica de un libro de papel. La primera tendría que ver con el coste de producción y la segunda con el reparto de ingresos.

En la primera fase analizamos cuánto cuesta realizar el libro en sí. Como muchos sabréis, fabricar un libro no es barato. Dependiendo de las características, por supuesto, el coste varía bastante. Un libro en tapa dura y a todo color, por ejemplo, puede llegar a costar hasta tres veces más que su equivalente en rústica y en blanco y negro. También dependerá de si recurrimos a la impresión digital (más económica para tiradas pequeñas) o al offset tradicional (más rentable, por lo general, para tiradas grandes). A este coste sumamos otros gastos: una traducción, una corrección de estilo, una maquetación, el diseño de una portada, promoción, además de los gastos típicos proporcionales de cualquier empresa (luz, teléfono, asesoría, seguridad social, etc.). No me entretendré mucho en dar precios en concreto, ya que varían bastante según la editorial y la obra (una traducción técnica, por ejemplo, triplicaría la cantidad que menciono aquí), pero si pagásemos unos 1,5 € por página de corrección, unos 3 € por página de maquetación, unos 6 € por página de traducción, más unos 400 € por una portada… echad cuentas para un libro de unos 300 páginas. Los precios que he dado son, además, tarifas que están muy por debajo de lo recomendable para cada gremio profesional involucrado, pero seguramente se acercan más a la dura realidad del mercado actual. Si cuentan con la producción suficiente, algunas editoriales tienen a estos profesionales ya en nómina, con un salario fijo, lo que implica un ahorro considerable, pero aun así hablamos de un gasto significativo. De cualquier forma, si hay correctores, maquetadores, traductores e ilustradores en la sala nos interesaría mucho tener su aportación en los comentarios.

De la segunda fase de la vida económica del libro y de su impacto en el comportamiento de las editoriales hablaremos en la segunda parte del artículo.

Artesanía para amantes de los libros

23 de abril de 2012 en Actividades, Arte

Artesanía - Libros

Hace tiempo os hablamos en Lecturalia de Etsy, una gigantesca red estadounidense de compraventa de productos hechos a mano, y os enseñamos algunas de las preciosidades artesanas que podían encontrarse relacionadas con el mundo de la lectura. Hoy venimos a enseñaros algunos productos que podéis encontrar en una de las webs equivalentes en España, Artesanio. Aunque sólo lleva un año en funcionamiento, goza ya de una gran selección de artistas que ofrecen alternativas a las compras habituales en franquicias y grandes superficies, con productos que llegan a ser, en ocasiones, auténticas obras de arte.

Por ejemplo, ¿qué me decís de unas pegatinas para personalizar vuestros libros? Lovelia crea adorables búhos de colores, con texto en español o inglés, listos para incluir los nombres que indiquemos. Una idea muy buena para animar a la lectura a los más pequeños, por ejemplo. Para aquellos que preferirían no pegar nada en sus impolutos libros, nada mejor que un bonito marcapáginas para no dejar marcas de dobleces en las esquinas de nuestras obras favoritas. Tenemos puntos de lectura en metal repujado, como este de CraftParadise, o de cordón de cuero con abalorios, como estos de Qué Fue de Aquello. También hay bisutería y joyería relacionada con la literatura, como los libros-anillo de idili (echadle un vistazo a estos que incluyen una cita de Pablo Neruda). Y aunque marcas como Moleskine o PaperBlanks son difíciles de resistir para los amantes de los libros de apuntes y bocetos, ¿quién no preferiría un cuaderno hecho a mano especialmente para él o ella? Entre otros artistas, podéis admirar (¡y comprar!) las libretas de El Códice del Eremita, Typecollage o La maleta.

Para los aficionados al lector electrónico, romerobags cose elegantes fundas de Kindle, y El paraíso de Lola vende cubre-libros, perfectos para disimular en el metro, bus o avión cuando llevamos lecturas cuyas portadas preferiríamos no compartir; o simplemente para proteger nuestros libros más delicados.

La belleza de lo hecho a mano se basa, sobre todo, en la exclusividad de las piezas. Al comprar artesanía, el cliente sabe que tiene en su poder una creación única, imposible de reproducirse con exactitud. Y esto, para los que amamos lo artístico, tiene un valor muy especial. Del mismo modo que los coleccionistas pagan precios desorbitados por primeras ediciones, manuscritos o ediciones con determinados fallos o erratas de ciertos libros, los que gustan de lo literario pueden elegir complementar sus libros con obras igualmente inspiradoras producidas con mimo, cuidado y tiempo, del mismo modo que los mejores poemas, relatos y sagas de novelas. Y aunque sitios como Etsy son muy atractivos por su apabullante oferta, comprar a artesanos autóctonos suele proporcionar un pequeño gusanillo extra de satisfacción.

¿Conocíais ya Artesanio? ¿Habéis comprado allí algún producto hecho a mano relacionado con el acto de leer? Si es así, no dejéis de compartirlo con nosotros, como siempre, en los comentarios.

Pequeñas editoriales, grandes libros

29 de diciembre de 2009 en Actividades, Literatura, Mundo Editorial

Pequeñas editoriales

Os vamos a hablar hoy de una exposición que pone el acento en el trabajo de las pequeñas editoriales, aquellas en que cada libro es una apuesta personal y donde la satisfacción por el resultado puede pesar más que el rendimiento económico. Organizada por el FAD (Foment de les Arts i del Disseny) en colaboración con la Generalitat de Catalunya, Pequeños editores, grandes libros se podrá visitar en la sala de exposiciones de la sede del FAD hasta el veintidós de enero, para pasar a realizar una gira itinerante por bibliotecas de toda España.

La exposición reúne casi quinientos libros publicados en los últimos quince años por más de cien editoriales con el denominador común de buscar la calidad tanto en la forma como en el contenido. Libro infantil, novela, libro ilustrado, ensayo, guiones,… son algunos de los géneros y formatos están representados en la muestra, en un reconocimiento al buen hacer de estas editoriales que sobreviven como pueden en un mercado en el que la concentración editorial, con las grandes editoriales expandiéndose gracias a la compra de otras de menor tamaño, ha sido la tónica de los últimos años.

Este reconocimiento va unido a una serie de preguntas respecto a los retos a los que se ha de enfrentar el sector editorial en general (libros electrónicos, derechos de autor,…) unidos a problemas concretos de estas editoriales (falta de recursos económicos, poca visibilidad,…). La reflexión sobre estas cuestiones, las “estrategias de resistencia“, como las han llamado los organizadores, de las pequeñas editoriales a la hora de enfrentarse a estos retos es uno de los objetivos de la exposición.

Estos libros, mimados y cuidados al detalle, parecen mejor posicionados para hacer frente a un posible “desembarco digital“, ya que son un producto diferenciado, en el que el contenido, sin duda importante, va acompañado de una presentación perfecta; es el libro fetiche al que tantas veces nos hemos referido.

Más información: Petits editors, grans llibres

Libros de verdad

21 de diciembre de 2009 en Literatura, Mundo Editorial

Sé que hablamos mucho de los libros electrónicos y sus aparatos dedicados, es cierto. La verdad es que en Lecturalia nos encantan los libros sean como sean, digitales o en papel, escritos a mano, a máquina o dictados al vuelo.

Lo cierto es que existe algo especial en los libros de papel, algo que, a medida que las imprentas se industrializan hasta límites insospechados, el trabajo digital es el más apropiado para la producción en masa, me hace sentir, al menos así me parece, cómo ese libro se vuelve más y más un producto recubierto en plástico como un blister cualquiera y que apenas transmite más emociones que el e-reader.

Sin embargo, el libro siempre será algo más. Y lo será por gente como la que vais a ver en el vídeo que pongo a continuación. La labor artesanal del libro -bueno, casi artesanal, pero de un pasado reciente- demuestra la cantidad de emociones que para muchos despierta el tener una edición hecha con esfuerzo e interés. Reconocer en los bordes de una cubierta, en la tipografía escogida, en el papel de gramaje grueso y hasta rugoso, todo el empeño y arte del editor es una experiencia que no se debería perder. Las artes del libro son, en buena parte, esenciales en la historia occidental, y eso es algo que siempre habrá que recordar por mucho que cambie la tecnología.

Aunque, y ahora lo podréis comprobar por vuestra cuenta, hacer un libro, aunque sea una tirada minúscula, lleva un trabajo laborioso y cuidado, que no está al alcance de cualquiera que, como yo, carezca de la paciencia, y las manos, necesarias para ello.

The Complex of All of These es un vídeo de apenas cinco minutos y que está hecho a partir de 3000 fotografías que documentan la creación de un libro con una tirada de 35 ejemplares: dos meses de trabajo en el Women’s Studio Workshop de Rosendale en Nueva York.

¡A disfrutar!


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