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La biografía de Steve Jobs

12 de octubre de 2011 en Autores, Biografí­as

Steve Jobs - Biografía

Steve Jobs, uno de los grandes personajes de nuestro tiempo, falleció recientemente víctima de un cáncer de pancreas. Sería complicado resumir su obra en unas líneas, aunque algunos panegíricos lo han intentado. Por ejemplo el del cineasta Steven Spielberg, que ha dicho de él: “Steve Jobs fue el mayor inventor desde Thomas Edison. Puso el mundo en nuestras manos”. Las muestras de condolencia han sido numerosas, especialmente entre sus colegas, muchos de los cuales fueron rivales encarnizados durante décadas o, por el contrario, socios. Todos parecen ahora, como es habitual ante un fallecimiento de una personalidad, reconocer la importancia que tuvo el trabajo de Jobs en su propia obra. Muchos de ellos lo han mencionado de forma entusiasta como una fuente de inspiración esencial; los más comedidos, por su parte, han dicho de él que su afán por superarse fue un ejemplo a seguir.

Jobs fue dado en adopción a edad temprana y su hermanastra (hija de sus padres biológicos) se llama Mona Simpson, una escritora que habló de él en el libro A regular boy y que está casada, aunque resulte casi cómico por la casualidad del apellido, con un tal Richard Appel. No es casualidad que la madre del personaje de animación Homer Simpson se llame como ella: Appel fue el guionista de varios capítulos de la serie de la FOX y la nombró así en honor a su pareja. Volviendo a Jobs, A regular boy no fue ni el primero ni el último libro que se le dedicó, tenemos como ejemplo Steve Jobs & Apple o El camino de Steve Jobs, aunque adquirió cierto protagonismo debido a su autora.

La última obra que verá la luz, al menos por el momento, es una biografía autorizada que tenía prevista su salida al mercado el 21 de noviembre. Sin embargo, el fallecimiento de Jobs ha precipitado su publicación, y el libro escrito por Walter Isaacson estará ya disponible en todas las librerías el 28 de octubre. Esto no ha impedido que se haya colocado ya en los primeros puestos en las listas de ventas más importantes del mundo (Amazon, Barnes & Noble y, por supuesto, la tienda de iTunes, otro de los inventos de Jobs y seguramente uno de los más revolucionarios e influyentes en el comercio electrónico actual). Son cientos de miles las personas que ya están reservando su ejemplar, y eso que la vida, obra y milagros de Steve Jobs son de conocimiento público: cómo creó, junto al afable Steve Wozniak, la empresa informática de moda, Apple, la primera en crear un entorno gráfico “amigable” alejado de las líneas de código; cómo abandonó esta compañía, fundando Next, una modesta firma de computadoras que, sin embargo, pasará a la historia ya que Internet nació en uno de sus aparatos; cómo adquirió por la irrisoria cifra de 5 millones de dólares a George Lucas lo que luego sería conocido como Pixar, el más importante estudio de animación de los últimos veinte años; como retornó a Apple, convirtiendo una empresa moribunda en un fenómeno de masas apenas una década después gracias a soluciones competitivas y populares como los iTunes, el iMac, el iPod o el iPad; cómo, para terminar, acabó con una relación en inferioridad de Pixar con respecto a Disney, convirtiéndose en un alto cargo de la multimillonaria compañía de entretenimiento.

Hubo un antes y un después de Steve Jobs tanto en la informática como en la animación. También en el comercio, siendo uno de los creadores de su vertiente electrónica, así como en el márketing, siendo Apple la empresa que mejor vende humo del mundo. Y algo nos dice que en ese “después” de Jobs habrá muchos libros que pormenorizarán absolutamente cada hito de su vida personal y profesional, ya sea importante o trivial.

Autores relacionados:
Walter Isaacson
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El camino de Steve Jobs
Steve Jobs & Apple
Steve Jobs. La biografía

iPad y los eBooks: Lo hemos probado

iPad Lecturalia

Gracias a nuestro habitual seguidor, el cuñado de Jobs, pudimos manosear un iPad nuevecito y probar la mayor parte de sus aplicaciones, especialmente aquellas dedicadas a la lectura de libros electrónicos y documentos de texto.

Como todos los gadgets de última generación, el iPad posee muchas virtudes y a la vez unos cuantos defectos. Comenzaremos por lo que más nos ha llamado la atención en el sentido positivo.

El iPad posee una pantalla más que notable, 9,7 pulgadas, con un brillo ideal para ver fotos, navegar o pasar el rato con algún videojuego. El diseño no es sorprendente -es como un iPhone pero en grande-, pero sigue la línea de Apple.

Desde un punto de vista de fluidez en las aplicaciones, el iPad funciona sin problemas y mueve con soltura sus aplicaciones al tiempo que responde inmediatamente al ponerle los dedos encima. Hay que anotar que la respuesta de los acelerómetros es muy buena y reacciona con numerosos detallitos al movimiento.

Ahora, entremos al trapo del mundo del libro electrónico que es el principal motivo de probar el tablet de Apple.

Para acceder a los libros, el iPad posee su propio programa de lectura que hemos encontrado muy básico en algunos puntos, aspectos, que, no obstante, pueden quedar resueltos haciendo uso de otro software distinto, como el de Amazon o, supongo que aparecerá en breve, el Stanza.

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La representación gráfica del libro es muy bonita y detallista, pero, pese al control de brillo, la elección de tipografía y tamaño o la posibilidad de ver el libro a doble página, cosas como la imposibilidad de poner un modo de contraste negativo (una de las pocas maneras de leer bastante rato en una de estas pantallas) hacen que el software pierda bastante. Desde el de Amazon sí que se controla más el aspecto final del libro y puede sincronizarse con otros dispositivos para continuar su lectura, algo muy interesante pero que ya hace el Kindle.

El sistema de marcadores es muy bonito gráficamente -simula una marca de rotulador fluorescente y se añade al índice-, pero no deja tomar notas, así que pierde gran parte de su utilidad, sobre todo porque, al no ser multitarea, no podemos tener un editor de textos abierto al lado del libro. Un gran fallo.

El lector del iPad lee ePub -no probamos con ePub DRM, pero con libros propios maquetados para otros e-readers funciona francamente bien y no ha dado problemas. Sin embargo, las exportaciones desde sistemas como Word u OpenOffice pueden dar algún problemilla y es mejor tratarlas como texto y no como ebooks.

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La tienda de Apple, la iBook Store funciona de una manera similar a la App Store, con apartados de pago y gratuitos -con todo el fondo del Proyecto Gutemberg bien maquetado-, populares y por géneros. La verdad es que está muy bien montada y, en ese aspecto, es donde una pantalla brillante luce su potencial.

A la hora de leer, como ya habréis imaginado, cansa los ojos como cualquier otra pantalla, así que para una lectura concentrada o larga no es lo más apropiado. A eso hay que sumar otro inconveniente, el peso. Con casi 700 gramos de peso, algo que parece que no es mucho, se hace imposible una lectura larga sosteniendo el iPad sin un atril o soporte. Es posible que su larga autonomía -unas 10-12 horas- necesite una batería pesada. Incómodo, la verdad.

En cuanto al PDF, hay varios programas en el iPad para leer y funcionan bien, tienen muchas funciones y es bastante útil para consultar o mostrar informes. Hay incluso aplicaciones de descarga de PDF donde puedes encontrar casi cualquier libro, eso sí, maquetado con las manos del diablo.

Como ya suponíamos, el iPad no es un buen lector de libros electrónicos pero puede servirle a aquellos que, usando el dispositivo para otros usos, le dedican un poco de tiempo a la lectura. Lectores casuales o con poco tiempo libre.

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Sin embargo, el iPad, como, supongo, la mayoría de tablets que se nos vienen encima, son muy manejables para tres tipos de lecturas y que pueden suponer una cierta ventaja sobre los lectores de tinta electrónica: Revistas, Cómics y Cuentos para niños.

El brillo, el color, los vídeos y los enlaces de Internet son perfectos para las revistas que tampoco pretenden a un lector que esté dos horas mirando la pantalla. Contenidos cortos que son tan interesantes como entradas de blog. Ese es, quizás, el futuro de las revistas.

Los cómics también se leen muy bien en la pantalla de iPad, pudiendo leer página a página con un zoom rapidísimo, o bien seleccionando el modo cinemático, donde una ruta de zooms y encuadres prefijados en el propio tebeo nos lleva por todo el número. La verdad es que es una experiencia diferente y muy bien implementada.

Los cuentos para niños. Estuvimos trasteando con dos: Alicia en el País de las Maravillas -no exactamente sólo para niños, pero bueno- y uno de Toy Story creado por Disney. Bien, hay que contemplar el de Alicia… como un juguete precioso que agitar y disfrutar visualmente, está muy bien hecho, claro que es eso: un divertimento al margen casi del libro.

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En cuanto al de Toy Story, Disney plantea un libro para niños con unas mínimas animaciones y la posibilidad de que el iPad cuente de viva voz la narración acompañando el texto de pantalla. Queda muy bonito, aunque dejar a los niños trastear demasiado un aparato de 500$ ya es una decisión personal.

En resumen: un gadget cuya aplicación lectora es secundaria y está más orientado a otras facetas del entretenimiento, haciendo siempre hincapié en su ventaja multimedia y gráfica pero con grandes desventajas a la hora de la lectura no intermitente.

Libros relacionados:
Alicia en el país de las maravillas

Novedades libro electrónico: iBook Store, Amazon, Sony y Kobo

Kobo

Después de todo el revuelo de los precios de Amazon y la huida a los brazos de Apple como un caballero de brillante armadura que protagonizaron las grandes editoriales americanas, resulta que, como se rumoreaba, la mayoría de best-sellers van a costar 9,99 dólares, confirmando que la tendencia alcista de los precios no lleva a ninguna parte.

No sólo eso, también se anuncia el acuerdo de McMillan y Amazon para pactar unas condiciones similares a las de Apple. Al final parece que las posiciones, que parecían no poder acercarse, han llegado a las mismas conclusiones: se abre la mano para precios altos en algunas novedades se mantienen los 9,99 para el resto. ¿Esto no es una especie de dumping de precios? ¿Es legal en los Estados Unidos?

Otra cosa más, la oferta de libros gratis del iPad no parece pasar por Google Books, quien de la tablet de Apple no ha dicho ni pío, y parece que son los libros del Proyecto Gutenberg los que van a nutrir de contenido en ePub -confirmando su compatibilidad-, al dispositivo multifunción de la manzana.

Poco a poco se van sentando las bases de lo que será la tienda Apple, la iBook Store, que, también siguiendo la estela que marca Amazon, se abre a que los editores -supongo que se incluirá a aquellos que se salten a las editoriales tradicionales- pongan el precio que quieran, quedándose Apple un 30%.

En otro orden de cosas, Sony parece dispuesto a dar pelea y no dejarse avasallar ni por Amazon ni por Apple y ataca donde más puede doler a los grandes: el precio de sus lectores electrónicos. La capacidad industrial de Sony puede dar más que una sorpresa en los próximos meses ya que han bajado a 170 dólares -125 euros si tenéis algún amigo por los Estados Unidos- los modelos de 5 pulgadas. No es una maravilla, pero ya va dando indicaciones de por dónde van a moverse, sobre todo si deciden sacar algún modelo nuevo este año.

Ahora, si lo que estás buscando es un lector de ebooks simple y sencillo, y no demasiado caro, acaban de anunciar el Kobo eReader: seis pulgadas de pantalla, botones para manejar el interfaz, ranura SD, un GB de memoria, USB y, esto creo que es novedad, conexión Bluetooth. El precio, 150$, unos 112 euros que se acercan mucho a la barrera psicológica de los 100.

Una manzana para atarlos a todos

20 de marzo de 2010 en Autores, Literatura electrónica, Noticias

Manzana Única

A nadie debería sorprenderle ya que en la Apple iStore los libros superan en número al resto de aplicaciones. La lectura en los iTouch o Iphone es relativamente cómoda y cuando llegue el desembarco del iPad habrá que ver como reacciona el mercado y los lectores ocasionales.

Hay muchas cosas que me gustan de la tecnología Apple, como su diseño, su sistema operativo, su facilidad de uso… hay otras que me gustan menos, como su precio o sus decisiones alrededor de cómo limitar las posibilidades de sus dispositivos.

Otra de las cosas que no me gusta es la de la exclusividad con la que juegan. Me explico: cada aplicación vendida en la tienda Apple -que es la única si tienes uno de esos dispositivos- está sometida al arbitrio y decisión de la compañía dirigida por Steve Jobs. Eso quiere decir que en cualquier momento pueden decidir que tu aplicación -tu libro- ya no les interesa y hacerlo desaparecer tanto de la tienda como de los dispositivos.

Esto, que en realidad no debería ser más que una ligera limitación: existen muchos dispositivos de lectura y muchas tiendas virtuales además de Apple, no deja de inquietar a quienes apuesten por el inmenso mercado que se está construyendo alrededor de sus dispositivos móviles, así como aquellos a quien se vete antes o después. Estamos hablando de más de 40 000 000 de posibles clientes, con lo que todavía falta por llegar, así que no es segmento marginal, sobre todo por el codiciado target de mercado que es un propietario de iPhone.

La política de coto cerrado no es agradable ni para el usuario ni para el desarrollador (editor o escritor) pero por el momento Apple, en silencio, va construyendo un escaparate de acuerdo a sus propios intereses sin que nadie, o casi nadie, se atreva a levantarle la voz por miedo a quedarse fuera, un mundo exterior que existe, sin duda, pero que queda cojo sin poder acceder a todas las posibilidades.

Por el momento no parece que vaya a cambiar nada, así que si os planteáis crear un libro extendido o multimedia para Apple tened en cuenta el contrato: la empresa puede retirar vuestro producto y pagaros una indemnización limitada a los 50 euros. Da qué pensar, ¿verdad?

No puedes engañar a todos los lectores todo el tiempo

Lector

Así de contundente empieza un post del blog del Kindle sobre una encuesta realizada entre los poseedores del lector de Amazon, encuesta claramente enmarcada en la disputa abierta entre la tienda online, Apple y los editores en Estados Unidos y de la que os hemos hablado en otras ocasiones. Aunque no deje de ser, por tanto, un estudio que barre para casa, algunas de las conclusiones son muy interesantes y no estaría de más que los editores, y no sólo los de los EE.UU., las tuviesen en cuenta.

Por un lado, el cambio de hábito de lectura (o de compra de libros, que al fin y al cabo es lo que les interesa a los editores) entre los usuarios de Kindle. Un 61% compraban quince o más libros físicos, mientras que ahora tan sólo un 15% de los lectores continúan a ese ritmo. Esta disminución se ve ampliamente compensada: un 64% compra online quince o más libros al año y más de la mitad de estos voraces lectores comprará más de treinta libros.

Por otra parte, parece que la guerra de precios, cuya última puesta en escena ha sido la aparición de Apple y las grandes editoriales, las Big Six, en los medios frente a Amazon, ha conseguido que los compradores empiecen a cuestionarse los precios de los libros. Así de los 1.892 entrevistados sólo seis no sabían quiénes eran las Big Six (Hachette Book Group, HarperCollins Publishing, Macmillan, Penguin Group, Random House y Simon & Schuster) y más de un 60% estaban bastante de acuerdo en investigar el acuerdo entre Apple y las editoriales respecto a la fijación del precio de los libros electrónicos. Un par de preguntas trataban directamente el enfrentamiento entre Amazon y Macmillan y parece que la plataforma online cuenta con el favor del público, ya que lo ven como un posicionamiento contra la política de precios altos que intentan imponer los editores.

Hay que destacar otro punto que me ha parecido muy interesante: la mayor parte (un 93%) considera que los precios de la tapa dura son excesivos y buena parte de los poseedores de un Kindle están dispuestos a mirar más allá del best seller de turno, buscando descatalogados (término a desaparecer con la edición online) o de editoriales pequeñas, que ven superado en buena parte su problema de visibilidad.

Vía: Dos doce

Los escritores que no amaban a los ebooks

Publetariat

Con todo este barullo que si Amazon, MacMillan, Murdoch y Apple, un gran número de escritores americanos han decidido posicionarse, y de manera muy activa, en el conflicto.

Por el momento, y hay quien se ha extrañado al principio, se han puesto de lado de MacMillan y no han dejado de lanzar acusaciones contra Amazon. Es cierto que ese momento de rabieta en el que miles de libros, incluyendo los no-digitales, dejaron de estar a la venta ha escocido y mucho a los escritores que de repente se vieron apartados del principal supermercado del libro en Internet.

Dejando a un lado el apoyo a su propia editorial, algo que es entendible en superventas, pero que a menor rango ya cuesta algo más que seguir, se engloba dentro de esa teoría de la devaluación del libro, que ya hemos comentado antes. En realidad, el modelo de Apple, el de la nueva tienda iBooks, va a resultar menos beneficiosa para el autor que con los precios de Amazon. En Publetariat [Inglés] han hecho el cálculo completo y por cada libro van a recibir un dólar menos. Curioso, ¿verdad?

En España, y Europa, los escritores y los agentes están pugnando por ampliar el porcentaje de los derechos para el autor en los libros digitales, aumentando del clásico 8% a un 20 o 25, mientras en Inglaterra están planeando llegar a un 50. Amazon, como ya comentamos, ofrece un 70% para el autor si se publica con ellos sin pasar por una editorial (quedándose una minitasa por descarga, eso sí) y ese gesto puede haber motivado también el recelo de las grandes editoriales ahora que pueden darle donde más le duele.

Eso sí, para autoeditar cada autor se paga la corrección y la maquetación de su propio bolsillo, así como la publicidad y el esfuerzo. Es algo parecido a lo que planteó también en su día Google como el futuro de Google Editions, así que no es de extrañar que las editoriales quieran con locura al proyecto de Apple. Ahora, ¿los escritores? ¿Es posible que dejen pasar la oportunidad de sentar las bases de un escenario en el que no serán el último mono del mercado? Lo cómodo, claro, es dejarse llevar por los más famosos y por quien está poniendo ahora el dinero y lo incierto, arriesgado y valiente es luchar por los derechos que les corresponden.

¿Hacia dónde va el precio del libro electrónico?

Kindle DX

El gran debate en Estados Unidos está servido tras el acuerdo de Apple con varias de las grandes editoriales americanas y la polémica con Amazon. Aquí, estando como estamos viéndolas venir y con casi todo el mercado por articular, se sigue con interés el desenlace por parte, sobre todo, de las editoriales.

Pongámonos en antecedentes. Amazon, dispuesto a convertir a su Kindle en el e-reader más usado del mundo, llega a un acuerdo con las editoriales para vender las novedades a 9.99$, siendo en algunos casos capaz de pagar a la editorial un suplemento para que no pusieran problemas a la hora de discutir el precio. Amazon lograba esto gracias a su posición de poder como el mayor vendedor de libros electrónicos en EEUU, con lo que las editoriales tenían poco margen de maniobra.

Tras la presentación del iPad de Apple, el cual va asociado a una tienda de libros electrónicos en formato ePub -ojo, en ePub pero con DRM de Apple, con lo que demuestran lo mucho que aprendieron con la música-, en la que los editores pueden poner el precio que les venga bien a sus libros, dejando las novedades de 12 a 15$. A los cuatro días el ultimátum es directo, MacMillan, que ya ha firmado con Apple, le dice a Amazon que ponga los libros al mismo precio que en la BookStore mientras que la librería americana decide, en un primer momento, eliminar a MacMillan del sistema.

Finalmente ha sido Amazon quien ha tenido que bajarse de su posición y ha accedido a las condiciones de la editorial. Aquellos que quieran pagar los quince dólares correspondientes podrán hacerlo, no sin que Amazon, en su página web, manifieste su total desacuerdo con dicho precio.

El movimiento de MacMillan , mega-editorial con nombres como Douglas Preston, Orson Scott Card, o Tatiana de Rosnay (por poner tres ejemplos completamente diferentes de sus cientos de autores) es un golpe encima de la mesa confiando en que el iPad funcione y la Bookstore sea un éxito… algo que puede o no puede ser y que tardará bastante en probarse. En el caso de que los libros caros con DRM de Apple no se vendan Amazon volverá a plantar cara a los editores para vender su formato DRM más barato -eso sí, ya desde el año pasado su sistema de protección está roto- y seguirá con su proceso monopolístico.

Por si fuera poco, Rupert Murdoch, dueño de periódicos y de un imperio editorial basado en Harper Collins, tampoco está de acuerdo con los precios de Amazon. Ha olido la sangre fresca y un tiburón como él no ha podido dejar de morder para ver si se libra de ese competidor que era la empresa librera. Lo curioso es que, como él afirma, no es por dinero ganado (ya que Amazon les paga como si los libros valieran 14 dólares), sigue con la consigna y lo hace para que no se devalúe el producto de tapa dura… impresionante.

A todo esto, parece que todo el mundo se ha centrado en Apple vs. Amazon dejando fuera del escenario al que parecía el verdadero revolucionario del mundo del e-book. O mucho me equivoco o nadie está hablando de Google, y está claro que en el futuro de todo este negocio tiene mucho que decir: a Google no le interesa el desmantelamiento de un negocio en red como el de los e-books, así en los próximos meses no sería de extrañar un nuevo movimiento por parte de la empresa más importante de Internet en estos momentos.

En España carecemos de una librería como Amazon que aglutine a casi todas las editoriales, pero me da que, tal y como han puesto los precios en las distintas tiendas virtuales que ya existen, la teoría de los 15 euros también gustará mucho por estos lares. Eso sí, luego, como estamos avisando, se preguntarán por las bajas ventas. Y entonces será, lamentablemente, demasiado tarde.

El iPad y los libros

iPad Bookstore

Lo reconozco, me ha sido imposible no hablar aquí del iPad también, regalándole publicidad a Steve Jobs, el reconocido Señor del Márketing, pero entiendo que un dispositivo tan mediático cuyo dossier de prensa se han comido numerosos periódicos y revistas, sin hacer un poco de análisis o crítica, merece su espacio en Lecturalia.

No voy a hablar del tema más orientado a juegos y aplicaciones, de eso ya hay otros mucho más conocedores de el estado actual de la tecnología que yo, pero teniendo en cuenta el hype generado por las capacidades como lector de libros electrónicos del iPad es necesario dejar algunos puntos claros antes de que la publicidad oficial se haga carne y se convierta en vox populi.

El nacimiento de los lectores de libros electrónicos viene determinado por la tecnología de tinta electrónica -aunque hay variantes, muchas de ellas en proceso-, y tienen éxito por convertir la lectura en la pantalla de un dispositivo en lo más parecido a leer un libro físico. Sin brillo alguno, capaces de ser expuestos a la luz directa del sol, con batería de larga duración, ligeros, los e-readers son unos aparatos dedicados a una función concreta (si dejamos al margen su capacidad para reproducir música): leer.

Por leer, claro, me refiero a que sirven tanto para veinte minutos de lectura como para cuatro horas. Es cierto que las estadísticas de lectura en iPhones e iTouchs, aparatos similares al iPad pero mucho más pequeños, habían mostrado ser altísimas, y la descarga de libros para esos dispositivos similar o incluso superior a los juegos. Sin embargo, y esta es una gran diferencia, en la pantalla de un iTouch se puede leer un rato corto, en el metro, en el autobús, mientras se está de viaje o esperando en una cola. Es un lector de libros de minibolsillo, y como tal cumple estupendamente su función. Ahora, más rato delante de la pantalla llega a ser molesto. Ese es el quid de la cuestión: el iPad es una pantalla igual que la de un ordenador, en la que se puede leer durante un rato, pero que no tiene nada que hacer en comparación con una pantalla de tinta electrónica.

Donde sí que tendrá su nicho, eso parece claro, es en el mundo de las revistas y los periódicos, ideales para lecturas rápidas y que agradecerán las capacidades multimedia -capacidades que se le suponen en un futuro, ya que ahora no hay Flash ni multitarea- que les brinda la plataforma iPad. En los cómics también parece que puede triunfar, ya que el tamaño de la pantalla y el color convierte al aparato de Apple en un gadget interesante, siempre y cuando, claro, no quieras estar muchas horas leyendo tebeos.

¿Quién se ha emocionado con el iPad y su Bookstore? Las editoriales, por supuesto. Apple ha realizado un movimiento completamente diferente al que inició con iTunes y sus canciones a un dólar: los libros van a costar 15$, mucho más que los 9,99 de Amazon y se acerca a la paridad con el libro físico de manera preocupante. Está claro que muchos editores venían reclamando ese tipo de precios desde hace tiempo para los ebooks: según ellos, bajar el precio de los libros depreciaría el valor del producto en general. Luego vendrán quejándose de la piratería, por supuesto.

En resumen, el iPad de Apple es un dispositivo para lecturas cortas y que, por ahora, no supone un cambio en el mundo del libro electrónico y es más que probable que pierda muchos enteros cuando los tablets de la competencia aparezcan con pantallas Pixel-q, capaces de pasar de modo LCD a casi tinta electrónica con sólo apretar un botón.


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