Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas con etiqueta ‘aniversario’

La primera vez que leí El extranjero

7 de enero de 2010 en Autores, Literatura, Narrativa

El extranjero

No me acuerdo cuando fue exactamente, apenas el año, aunque supongo que sería cerca de 1992 o 1993, yo tendría unos diecisiete años aproximadamente, una época en la que devoraba una vieja colección de libros de mi madre que llenaban cuatro estanterías con clásicos de la literatura.

Queda claro que entonces no sabía quien era Albert Camus y que el mundo literario de los Premios Nobel no era algo que tuviera presente. Simplemente cogí el siguiente libro del estante, uno fino, para variar, y me puse a leer. He de aclarar que siempre he leído con ansiedad, lo sigo haciendo, cuando engancho un libro no lo suelto hasta dejarlo seco, leo deprisa y paso al siguiente. Sin embargo, y supongo que fue cosa de la edad -me pasó algo parecido con El lobo estepario de Hesse por esas mismas fechas- en cuanto empecé a leer El extranjero mi ritmo lector decayó en velocidad, que no en intensidad, enseñándome una de las más valiosas lecciones de la escritura: Las historias más complejas se pueden contar con las palabras justas.

El extranjero significó una de las primeras obras que, de algún modo, supieron tocar alguna fibra dentro del monstruo adolescente que llevaba dentro. Era una de las primeras piezas de literatura contemporánea que leía de una manera casi adulta y no hay duda que el encontronazo con ese existencialismo, esa falta de destino, fe, ese protagonista fuera del mundo por que deambula y que se pierde dentro de su propia vida, me sacudieron lo suficiente como para que fuera uno de esos libros que recuerdas siempre con cierta ternura.

Hace cincuenta años que Camus murió en un accidente de coche. Tenía cuarenta y seis años y ya había logrado un Premio Nobel de Literatura, algo a lo que muchos sólo aspiran después de la labor de toda una vida. Es inevitable recordar también obras como La peste o La caída, o alguno de sus ensayos, como El hombre rebelde.

Medio siglo ya de la ausencia de uno de los grandes escritores de las letras francesas, al que yo conocí por sus palabras escritas hace ya más de quince, y que, de alguna forma que sólo la alquimia de la literatura conoce, colaboró a construir, para bien o para mal, la persona que soy ahora.

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Aniversario de José Agustín Goytisolo

6 de octubre de 2009 en Actividades, Autores, Literatura, Poesía

Goytisolo

En el décimo aniversario de la muerte del poeta José Agustín Goytisolo el Instituto Cervantes y la Generalitat de Catalunya a través del Centro Blanquerna, realizarán una serie de actos conjuntos a lo largo del mes de octubre para recordar la figura del mayor de los Goytisolo. Perteneciente a la generación del cincuenta y de la llamada Escuela de Barcelona, junto a autores como Gil de Biedma o el editor Carlos Barral, su vida y su obra estuvieron marcadas por la muerte de su madre, Julia, durante un bombardeo de la Guerra Civil: desde entonces eso nombre estuvo proscrito en la casa de los Goytisolo por imposición de su padre. Pero Julia fue el nombre elegido por Goytisolo para su hija, en recuerdo de su madre fallecida, quien fue también protagonista de muchos de sus escritos.

Los actos comenzarán a las siete y media de la tarde del seis de octubre en el Instituto Cervantes con La noche le es propicia un recital entorno a ocho poemas musicados con composiciones inéditas. El martes trece, a la misma hora pero en el Centro Blanquerna, tendrá lugar una mesa redonda con el título Biografía y poética, y la participación de Pere Pena, poeta y biográfo de José Agustín Goytisolo, Carme Riera, escritora y directora de la Cátedra Goytisolo de la UAB y Javier Rodríguez Marcos, periodista.

El día veinte, también a las 19.30, será el Instituto Cervantes el escenario de un nuevo recital con Alex Susanna y Antonio Martínez Sarrión, mientras que el veintisiete serán Joan Margarit y Luis García Montero los encargados de poner voz a la poesía en el Centro Blanquerna.

Por último, el sábado treinta y uno tendrá lugar un acto para toda la familia con la lectura e interpretación de los cuentos de José Agustín Goytisolo El lobito bueno, El príncipe malo, La bruja hermosa y El pirata honrado con dos pases, uno a las once y media en catalán y otro a las doce y media en castellano.

Autores relacionados:
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Centenario de Chester Himes

29 de julio de 2009 en Actividades, Literatura, Noticias, Novela Negra

Algodón en Harlem

Chester Himes nació hace cien años en Missouri en el seno de una familia de clase media afroamericana, en una época en que este término aún no existía. El estatus de su familia le permitió llegar a la universidad aunque no alejarlo de los ambientes de juego y delincuencia, siendo expulsado de la Universidad de Columbia por participar en un robo, preludio de su estancia en la cárcel dos años después. Fue allí donde empezó a escribir relatos cortos que iba colocando en diferentes revistas. Tras abandonar la cárcel continuó escribiendo mientras realizaba diversos trabajos, aunque el éxito de su primera novela, Si grita, déjalo ir, publicado en 1945, le permitiría dedicarse enteramente a la literatura.

Sus novelas se centran en el mundo del policíaco y, como la buena novela negra, es un reflejo de la sociedad que retrata, en este caso una sociedad racista y violenta. Sus obras más conocidas son las protagonizadas por los detectives de la policía de Nueva York, Ataúd Ed Johnson y Sepulturero Jones, dos policías violentos que trabajan en el infierno del Harlem. Estos detectives llegaron también al cine en varias ocasiones, la primera de ellas en 1971 con Algodón en Harlem, quizás el primer blaxploitation.

Su éxito no le libró del rechazo de parte de la sociedad americana, escandalizada por su prosa y sus historias, que se acercaban de manera cruel y realista a la violencia; el hecho de ser negro tampoco hacía las cosas fáciles para Himes quien pasaba cada vez más tiempo en Europa, primero en la literaria Francia y después, a instancias de su mujer, en la tranquila Teulada, en la costa mediterránea.

El matrimonio Himes se instaló en la playa de Moraira en 1969 y, desde entonces y hasta la muerte del autor en 1984, consiguieron la vida tranquila que se les había negado hasta entonces, en un entorno bastante alejado de las novelas de Himes. Coincidiendo con el centenario de su nacimiento, diversos actos en la Universidad de Alicante o en la propia Teulada homenajearán al autor americano, una excusa como otra cualquiera para leer a las aventuras de Ataúd y Sepulturero o de acercarse a la bella Moraira.

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Cyrano, Cyrano

29 de julio de 2009 en Autores, Biografí­as, Literatura

Cyrano

Ayer mismo, pero en 1655 moría el auténtico y verdadero Cyrano, cuyo nombre completo era Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac.

Con este escritor del siglo XVII ha pasado algo muy curioso, ya que la obra de Edmond Rostand, levemente biográfica, logró tal éxito que sus constantes adaptaciones al cine, y a otros medios: hasta una ópera, han conseguido que el personaje de Cyrano pase de real a imaginario, siguiendo el sentido contrario de otros mitos que primero se inventan y luego se confunden con la realidad.

Pero Cyrano de Bergerac existió y fue, es cierto, gran escritor, poeta, soldado, burlón, arrogante, hábil con la espada, aficionado a los duelos y poseedor de una nariz con personalidad abundante. De su obra como escritor, fue prolífico y ecléctico. De él se dice que es un pionero de la ciencia ficción, por su obra sobre cómo viajó a la luna y lo que allí encontró, aunque también cultivó la sátira feroz, la comedia y hasta la filosofía natural.

Sin embargo, la obra de Rostan lo eclipsó todo, como su nariz. Y para muestra, un botón, un fragmento de Cyrano que me encanta. Un duelo por narices a verso afilado.

Pueden decirse muchas más cosas sobre mi nariz variando el tono. Por ejemplo, agresivo: «Si tuviese una nariz semejante, caballero, me la cortaría al momento»; amigable; « ¿Cómo bebéis; metiendo la nariz en la taza o con la ayuda de un embudo?»; descriptivo; « ¡Es una roca… un pico… un cabo…! ¿Qué digo un cabo?… ¡es toda una península!»; curioso; «¿De qué os sirve esa nariz?, ¿de escritorio o guar­dáis en ella las tijeras?»; gracioso; «¿Tanto amáis a los pájaros que os preocupáis de ponerles esa alcándara para que se posen?»; truculento; «Cuando fumáis y el humo del tabaco sale por esa chimenea… ¿no gritan los vecinos; ¡fuego!, ¡fuego!?»; prevenido; «Tened mucho cuidado, porque ese peso os hará dar de narices contra el suelo», tierno; «Por favor, colocaros una sombrilla para que el sol no la marchite»; pedante; «Sólo un animal, al que Aristóteles llama hipocampelefantocamelos, tuvo debajo de la frente tanta carne y tanto hueso»; galante: «¿Qué hay, amigo? Ese garfio… ¿está de moda? Debe ser muy cómodo para colgar el sombrero»; enfático: «¡Oh, magistral nariz!, ¡ningún viento logrará resfriarte!»; dramático; « ¡Es el mar Rojo cuando sangra!»; admirativo; « ¡Qué maravilla para un perfumista!»; lírico; «Vuestra nariz… ¿es una concha? ¿Sois vos un tritón?»; sencillo; «¿Cuándo se puede visitar ese monumento?»; respetuoso; Permitidme, caballero, que os felicite; ¡eso es lo que se llama tener una personalidad!»; campestre; ¿Que es eso una nariz?… ¿Cree usted que soy tan tonto?… ¡Es un nabo gigante o un melón pequeño!»; militar: «Apuntad con ese cañón a la caballería!»; práctico: «Si os admitiesen en la lotería, sería el premio gordo». Y para terminar, parodiando los lamentos de Píramo: « ¡Infeliz nariz, que destrozas la armonía del rostro de tu dueño!» Todo esto, poco más, es lo que hubierais dicho si tuvieseis ingenio o algunas letras. Pero de aquél no tenéis ni un átomo y de letras únicamente las cinco que forman la palabra «tonto».

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Bonnie & Clyde

30 de mayo de 2009 en Literatura, Noticias

Bonnie & Clyde

Aprovechando los setenta y cinco años de la muerte de la famosa pareja de forajidos Bonnie Parker y Clyde Barrow, el FBI ha publicado casi 1.000 páginas de material inédito sobre la persecución y preparación de la emboscada que terminó con sus vidas el 23 de mayo de 1934. Entre el material publicado se encuentran diferentes telegramas enviados por los policías que hacían el seguimiento de la pareja o de ciudadanos que decían haberlos visto en tal o cual parte. También aparece un dossier preparado para la prensa en ese momento y que aun no había visto la luz. La captura de Bonnie y Clyde fue muy importante para el prestigio de un FBI en plena reconversión para poder hacer frente a la Mafia, el Ku Klux Klan y multitud de problemas derivados de la gran depresión.
Bonnie y Clyde empezaron su carrera con pequeños golpes y sin matar a nadie, aunque con el paso del tiempo los golpes fueron cada vez más importantes y el recurso a los asesinatos más fácil. Era la época de la peor crisis que se recordaba en los EE.UU y el hambre y la necesidad hacía que muchos contemplaran a esta pareja como una especie de Robin Hood que se burlaba de las autoridades, un par de enamorados que se atrevían a hacer lo que muchos de ellos ansiaban: salir de la miseria y ser famosos. Porque Bonnie y Clyde eran una pareja muy mediática, alimentados por una prensa cada vez más sensacionalista; unas fotos recuperadas de uno de sus refugios en los que aparecían hacían poses con armas de fuego fueron distribuidas por todo el país, aumentando su leyenda y creando la imagen que todos tenemos de ellos: jóvenes, enamorados y peligrosos.

Bonnie & Clyde

Era obvio que semejante historia no podía dejar de llevarse a la ficción y aunque las versiones más conocidas son cinematográficas, sobre todo la protagoniza por Warren Beatty y Faye Dunaway en 1967, también podemos encontrar libros, la mayoría de ellos publicados aprovechando el estreno de la película y ya no disponibles, aunque si os manejáis bien con el inglés es más que recomendable My life with Bonnie and Clyde de Blanche Caldwell Barrow, cuñada de Clyde y componente de la banda, un testimonio de primera mano. También es interesante leer los poemas que Bonnie escribió ya que, a parte de gánster enamorada, destacaba como escritora desde niña, llegando a escribir discursos para políticos locales. Quizá si no se hubiese casado con quince años hubiera seguido por ese camino, aunque eran muy malos tiempos para la lírica.

El año que viene se anuncia otra película sobre la pareja así que con un poco de suerte se reeditarán algunas de las biografías o nos llegaran nuevos estudios. La película estará protagonizada nada más y nada menos que por Hanna Montana la Faye Dunaway del siglo XXI (entiéndase la ironía). Por cierto, que la canción que lleváis muchos de vosotros tarareando desde que habéis leído el título es The ballad of Bonnie and Clyde de Georgie Fame & Blue Flames.

Si tenéis curiosidad por los poemas de Bonnie, aquí podéis leer dos de ellos: The story of Suicide Sal y The story of Bonnie & Clyde.

50 años sin Raymond Chandler

25 de marzo de 2009 en Autores, Literatura, Novela Negra

Chandler

El día 26 de Marzo se cumplirán cincuenta años de la muerte de un escritor que marcó, sin duda, el primer paso en el camino de la novela negra desde el rincón de la literatura pulp hasta el grado de respeto literario del que goza ahora.

Chandler era un tipo peculiar para el género negro de su época, con una buena formación literaria, una cultura excelente y unas ideas peculiares sobre cómo escribir. Su paso por el mundo del guión en Hollywood le sirvió, a mi juicio, para entender mejor el arte del diálogo y de los personajes, algo que está presente y destaca en toda su obra.

Harto de la novela enigma y de historias increíbles, Chandler creó a Philip Marlowe, su alter ego, al que dotó de inteligencia, whisky y cinismo casi a partes iguales. Los diálogos de El sueño eterno son tan rápidos en ingeniosos que sólo por ellos merece la pena leerse todo el libro. Todos tenemos en la mente a Humphrey Bogart como Marlowe: es un personaje que ha quedado marcado dentro de la cultura popular.

Me gustaría destacar, además de su obra literaria -El sueño eterno, Adiós, muñeca, La dama del lago, El largo adiós- una selección de artículos llamada El simple arte de escribir, donde Tom Hiney y Frank MacShane recopilan y ponen en contexto un verdadero alud de cartas y escritos de Chandler relacionados con el mundo de la escritura, tanto sobre la propia creación como el entramado editorial -al que dedica no pocos palos- y también sobre el mundillo de los escritores de la época -impagable un encuentro que tuvo con Hammet-.

Chandler fue uno de los pioneros en un género denostado y que apenas pudo ver cómo sus historias cambiaron el curso del género negro llevándolo de las novelitas pulp con señoritas ligeras de ropa y rudos detectives en la portada a convertirse en auténticos superventas de tapa dura en cualquier país del mundo.

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Raymond Chandler
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Segundo centenario del nacimiento de Larra

23 de marzo de 2009 en Autores, Literatura

Larra

Quiso la fortuna que Mariano José de Larra, ese madrileño al que le dolía España (la frase no es suya pero el sentimiento era más que evidente) descanse junto a otro madrileño universal, Ramón Gómez de la Serna, en la Sacramental de San Justo, la más literaria de las necrópolis de la ciudad de la Cibeles y San Isidro. ¿O fue una broma pesada de las autoridades franquistas que repatriaron en 1963 el cadáver del inventor de las greguerías? Porque Larra, del que el día 24 de marzo se cumplen dos siglos de su nacimiento, merecería un compañero de viaje sustancialmente diferente.

No obstante, Larra le habría dedicado a esta situación uno de sus artículos de costumbres, con seguridad viéndola sintomática de un país que, ciento veintiséis años después de su muerte, seguía haciendo las cosas al revés, con cansancio, como dejándose llevar por la corriente de tradiciones inventadas por historiadores de baratillo y los políticos de turno. Se habría reído mucho, eso seguro, de la definición de España, ese país que nunca comprendió (o quizás el problema fue el contrario, que lo hizo demasiado bien), como “Faro de Occidente”. ¿Faro de qué? ¿Acaso no es de necios el vanagloriarse por la dejadez, la apatía y la falta de estímulo para el progreso, se podría haber preguntado él?

Seguimos en el mismo punto en que Larra lo dejó, tanto en el día de su muerte como en el de la asignación de De la Serna como camarada en lo obscuro. Sigue habiendo historiadores farsantes que reescriben nuestro pasado al compás que marcan los ideólogos en las sombras, y sigue habiendo políticos que toman como bueno cualquier panfleto pseudohistórico para reafirmar sus tesis centrípetas o centrífugas. Da igual el signo político, da igual si todo responde a un afán bienintencionado o estamos ante una trama de demagogia y falseamiento plenamente estudiada: Larra sabía que España es así, como años después lo supieron Unamuno y otros muchos. Más o menos como lo sabemos nosotros ahora, dos siglos después.

Tumba de Larra

Hablar de Larra como un hombre comprometido con su tiempo o como un dubitativo absolutista que cultivó la sátira política y social es mencionar sólo una parte de su hecho vital. Larra fue, ante todo, un enamorado de la tragedia, de su tragedia y su dolor. Su enamoramiento por la amante de su padre, su desgraciado matrimonio y la tormentosa relación con Dolores Armijo, a la sazón casada y bien posicionada en la sociedad madrileña de la época, no hicieron sino acentuar, año tras año, su desazón, la misma que lo llevaría al suicidio en el número tres de la calle Santa Clara tras una reunión con la ya mencionada Armijo, Señora de Cambronero.

Larra fue todo lo que se presupone al Romanticismo español y mucho más. Ambiguo en su ideología y exaltado en sus opiniones, iracundo ante el desplante a todo lo que los afrancesados habían intentado acometer en España y trágicamente inmerso en variopintos escarceos amorosos que no podían llegar a buen puerto. Repasando su biografía y leyendo sus artículos y el resto de sus obras (un drama y una novela histórica) uno puede hacerse una idea muy acertada de la España de su tiempo y extrapolarla al tiempo actual. Ahí reside gran parte de su valor como escritor.

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Francisco Ayala y sus 103 años

21 de marzo de 2009 en Autores, Literatura, Noticias

Ayala

Desde hace poco puede verse un anuncio en televisión mostrando a un hombre de 102 años, al que la voz en off denomina “el hombre más viejo de España”. Pero no es cierto, porque Francisco Ayala acaba de cumplir 103. No sabemos si será el hombre más viejo de España, pero debe de estar cerca; no hay duda de que goza de una lucidez envidiable, y una salud que lo hace resistir a enfermedades, operaciones y otros males, gracias a, según él, su consumo diario de miel y de whisky y a su esposa, Carolyn Richmond, una “jovencita” que ha sido, además, la que mejor ha sabido entender y analizar su obra. Cuando Ayala y Richmond se conocieron, el pelo de ella prendió fuego mientras reía*, y desde entonces han sido inseparables. Ella le compra la miel, la misma miel que compran sus vecinos, quienes imitan su costumbre por si en ella se ocultara realmente el secreto de su longevidad.

Francisco Ayala no es un escritor más, al que parece que haya que rendirle homenaje sólo por lo avanzado de sus años. Granada, su ciudad natal, lo ha tenido siempre presente, y anualmente se organizan homenajes, congresos y eventos relacionados con la figura de su hijo pródigo, que se exilió a América (a Argentina, a Puerto Rico, a Brasil, a Nueva York) hace ya tantos años. Ayala escribe a ordenador, tiene un perfil en Facebook y, lejos de alejarse del mundanal ruido, opina de política, economía y de todo lo que le pregunten. Otro año más, Ayala es uno de los candidatos propuestos por España para el Premio Nobel, sin embargo tiene que enfrentarse a otros dos monstruos de la literatura hispana, Miguel Delibes y Ernesto Sábato. Su natural optimismo y vitalidad contrasta con fuerza con la actitud nihilista y miserable de sus personajes, su carácter tranquilo e irónico con el mundo oscuro y terrible que describen sus obras.

En el palacete nazarí de Alcázar Genil, en Granada, tiene su sede la Fundación Francisco Ayala, organización que asume la nada fácil tarea de “custodiar el legado creativo, intelectual y material de Francisco Ayala y promover el estudio y la difusión de su obra como precursor de la renovación de la prosa española de vanguardia, la narrativa y el ensayo del exilio, el pensamiento social y la teoría y la historia literarias”. Junto a este homenaje continuo del autor y de su obra, en su cumpleaños, el día 16 de marzo, fue objeto de una celebración muy especial en la Biblioteca Nacional, presidida por el ministro de cultura César Antonio Molina y con un emocionado discurso de la directora de la Biblioteca, Milagros del Corral (Ayala es, además, presidente del Patronato de la BNE). El homenaje fue presencial y virtual, ya que se abrió una dirección de correo electrónico expresamente para recibir felicitaciones de cualquiera que quisiera unirse a darle la enhorabuena al autor. Pero lo que a menudo olvidamos, al desearle feliz cumpleaños y verlo como un viejecito entrañable y modesto, una especie de abuelo 2.0, es que Francisco Ayala García-Duarte es un diseccionador sin compasión de la esencia humana, un analista terrible de la decadencia, un formalista y filósofo espléndido que ha llevado hasta el límite a críticos, semióticos y sociólogos, un hombre comprometido por ética con el hombre y la sociedad, y uno de los más grandes literatos de nuestro tiempo.

*De la obra de Ayala, Recuerdos y olvidos: “”Hablábamos, y una risa suya le hizo inclinar hacia atrás la cabeza… De pronto veo brotar una llama en su pelo. Su pelo se había prendido en una de las velas; y mi corazón ardía ya, desde ese momento mismo, con súbita violencia. Aquella muchacha era Carolyn Richmond“.

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Recordando a Sawa, cien años más tarde

6 de marzo de 2009 en Autores, Literatura, Narrativa, Noticias

Biografía Sawa

El Rey de los Locos, Alejandro Sawa, fue retratado por Ramón del Valle Inclán en Luces de Bohemia, en el papel de Max Estrella. Fue ungido y admirado por los más prestigiosos literatos de su tiempo, pero él no tenía un triste bocado que llevarse a la boca y con frecuencia durmió bajo las estrellas. De origen griego, él mismo vaticinaba su tragedia al decir que, como Edipo, moriría ciego y loco. Su mal du siècle no le impidió dedicarse al periodismo de una manera voraz, mientras construía versos influidos por el simbolismo de su amigo Verlaine y redactaba novelas naturalistas al ritmo de los hermanos Goncourt, a quienes había traducido, y de su adorado Víctor Hugo.

En el prólogo a su libro póstumo Iluminaciones en la sombra, Rubén Darío recuerda a un poeta vivaz, galán y genial que con el paso de los años, el desvanecimiento de la esperanza y el peso de la pobreza, sucumbió al cinismo y a la inestabilidad mental. Darío habla de un tiempo feliz, de cuando “aún se soñaban sueños con fe y se decían versos de verdad. Si existía el arribismo, tenía otro nombre y no tanta desvergüenza”. Darío consiguió, con ayuda de otros amigos de Sawa como Manuel Machado, publicar el libro que no había conseguido editar el autor en vida.

Sawa

Pero no es todo oro lo que reluce, ni loable toda una vida sacrificada a las musas, sobre todo teniendo en cuenta que Sawa apenas escribió unas cuantas novelas poco reseñables, y cientos de artículos y colaboraciones periodísticas para huir del hambre que lo atormentaba. Abusaba del alcohol y de los opiáceos, y su lengua mordaz e ira crítica hacia todas las cumbres del poder (incluido el literario) no ayudaban en su escala hacia una vida menos humilde y callejera. Su buen amigo, Gómez Carrillo, dijo de él: “Es un hombre que no trabaja nunca, de ningún modo. Parece que hubiera nacido en domingo“. Enamorado del progreso social y político, luchador por la dignidad del ser humano y defensor de sus derechos (especialmente de los de la mujer, cuya sexualidad legitimó adelantándose a un feminismo muy posterior), ni siquiera su función ocasional de negro literario pudo librarlo de la penuria económica.

Amelina Correa, profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, ha publicado de la mano de la Fundación José Manuel Lara una biografía de Sawa que nos presenta a un hombre complejo, amante de la literatura por encima de todas las cosas (incluso de su mujer, a la que apodaban “Santa Juana”, y de sus hijos). La obra, acertadamente titulada Luces de Bohemia, desvela detalles poco conocidos de este creador que creció bajo las luces de París y decreció en las tertulias madrileñas, que inspiró a tantos y que acabó siendo, como los héroes griegos tan trágicos como él, una constelación en el firmamento cultural del cambio de siglo.

Como dijo Darío, bonne nuit, pauvre et cher Alexandre!

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Antonio Machado en La Vanguardia

22 de febrero de 2009 en Autores, Poesía

Machado

Murió deprimido y olvidado en 1939 en Colliure, Francia, dónde tan sólo hacía un mes que había llegado acompañando a las fuerzas republicanas en su huida. Hoy se celebra el 70 aniversario de la muerte del poeta andaluz Antonio Machado, perteneciente al movimiento literario conocido como generación del 98, y lo queremos recordar con un hallazgo que hemos encontrado en la hemeroteca digital del periódico La Vanguardia de Barcelona. La presencia del gobierno de la República en la capital catalana durante los últimos meses de la contienda convirtió a este diario, entonces incautado a los Condes de Godó, en su principal órgano de expresión. Por sus páginas desfilaron firmas de intelectuales y escritores defensores de la República como Thomas Mann, André Malraux, Max Aub, Carles Riba y un Antonio Machado que ya había vinculado su destino al de la causa republicana. En las 26 colaboraciones que el autor de Campos de Castilla escribió para La Vanguardia, alterna las (pocas) reflexiones sobre literatura con la defensa de la República y la crítica a los gobiernos occidentales que le estaban dando dado la espalda. El último artículo, dedicado al primer ministro británico Neville Chamberlain, fue escrito el 6 de enero de 1939. Un mes después el poeta moría en el exilio.

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