Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas con etiqueta ‘Amazon’

Novedades en ebooks y lectores electrónicos: Noviembre

Nook Color

De nuevo estamos ante un nuevo mes cargado de novedades en el mundo de los libros electrónicos. Como son tantas y tan variadas vamos a tratar de hacer un resumen y de poneros al día de la mayor parte de noticias que rodean al mundo de la literatura electrónica y que han ido apareciendo en las últimas semanas.

Nook anunció una novedad deslumbrante, y desde luego que luz tenía. El Nook Color, el nuevo producto de Barnes & Noble, es un híbrido entre tablet y e-book que se queda en tierra de nadie y que es una apuesta arriesgada por parte de la gran cadena de librerías. Si bien se muestra ideal para ver cómics o revistas, sigue afectándole el mal de las pantallas LCD, el brillo, pese a que afirman haber puesto una capa que filtra parte de la luz. Habrá que ver cómo evoluciona.

Amazon sigue a lo suyo. Si ya ofrecía un reparto del 70/30 a los autores que publicaran directamente con ellos, ahora han decidido ofrecer el mismo trato a periódicos y revistas para que sigan pensando en su plataforma a la hora de desarrollar y no se olviden de ellos en favor del iPad de Apple. Además, se están planteando la venta de cuentos y relatos sueltos a precios realmente bajos, una manera de potenciar un consumo más compulsivo, pero seguimos sin saber si se implantará uno de nuestras peticiones favoritas: las antologías a la carta.

En cuanto al mercado español, Movistar ha iniciado la fase de pruebas de su tienda de ebooks. Al parecer han elegido una tablet de Samsung para iniciar el proceso, lo que si bien por un lado puede parecer una mala elección -una tablet no es un libro electrónico-, el que funcione con un sistema operativo como Android significa que buscan un mercado más amplio de dispositivos. Aunque, siempre hay un aunque, con empresas como Movistar, nunca se sabe.

Se presenta un nuevo tipo de tinta electrónica a color. La verdad es que Fujitsu ya había presentado hace tiempo lectores con color, pero sus modelos eran muy caros y creo que no llegaron a pasar de los modelos de prueba. E-Ink, una de las empresas punteras en tinta electrónica, acaba de presentar Triton, un sistema de filtros que le permite mostrar color, aunque un tanto apagado, sin perder velocidad de refresco. O al menos eso dicen. LG también se ha subido al carro del color y ha enseñado unas pantallas interesantes, incluso duales e-ink tradicional y a color. Habrá que ver cómo evoluciona LG en este campo mientras esperamos las pantallas Mirasol y Pixel Qi (si salen de una vez, que se están ganando el premio vaporware del lustro).

En el mercado de los ebooks pocas novedades, excepto la toma de posiciones de CEDRO en contra de algunos blogs con enlaces a libros con derechos de autor. Como ya hemos hablado de ello hace poco, no vamos a repetirnos demasiado, solamente manifestar nuestro desacuerdo con la persecución legal y a favor del diálogo y los nuevos modelos de negocio.

Poco más, excepto que, como todos los años, se espera que estas navidades el ebook sea el regalo estrella. Por mi parte, el consejo que hay que dar cuando se acercan estas fechas para comprar cualquier producto tecnológico… esperar a mediados de enero.

La caída de los gigantes y los precios de los ebooks

Ebook Caída de los gigantes

Hace un par de días saltaba la noticia y con ella la confusión informativa: un superventas como La caída de los gigantes, de Ken Follet, costaba más en formato físico que su correspondiente digital, siempre con datos de la tienda de Amazon.

Es famosa la política de precios que mantenía Amazon hasta hace poco, los libros digitales valían, como mucho, 9,99$, era un precio que imponían aunque en algunos casos su beneficio se veía reducido drásticamente. Esta situación no lo gustaba un pelo a las grandes editoriales como McMillan, quienes decidieron jugársela y le echaron un pulso a la todopoderosa tienda virtual. Para sorpresa de todos, Amazon se plegó a los deseos de las grandes editoriales y les dejó imponer el precio de venta de los ebooks a su gusto, con el consiguiente malestar de todos los usuarios de Kindle quienes han ido viendo como los libros electrónicos han ido subiendo su coste de venta.

Sin embargo, es posible que la estrategia de Amazon sea más sibilina. El ejemplo lo tenemos en esta noticia que ha saltado de una cabecera a otra de los periódicos más importantes del mundo debido a un precio impuesto por una editorial a quien muchos usuarios culpan de la situación. Pero, ¿cómo hemos llegado a esta situación?

Lo primero sería explicar que en Estados Unidos, a diferencia de España, no existe un precio mínimo del libro, es decir, que las librerías pueden hacer descuentos sin límite a la hora de vender un libro mientras respeten lo que hay que pagar a la editorial. En el caso de La caída de los gigantes la cosa es verdaderamente espectacular para hablar de una novedad: Penguin pone el precio recomendado a 36$ y Amazon lo rebaja a 19$, que se dice pronto. Casi a la mitad. Si, además, dejamos que la editorial ponga el precio recomendado en Digital, la comparación es para llorar: 19.99$, más caro que el físico tras el descuento.

Claro, con esta noticia se montó un pequeño jaleo en la página de comentarios de Amazon con un montón de consumidores que, simplemente, no entendían cómo podía costar más en digital que en físico, teniendo en cuenta el enorme tamaño del libro, cercano a las 1000 páginas. A todo esto, el libro en e-book se vendió bastante bien, entrando en el top-ten, lo que demuestra que hay una serie de grandes admiradores de Follet a quienes no les importaba tener el libro en papel.

¿Qué pasa ahora? Pues que Amazon ha rebajado el precio de la edición Kindle, supongo que Penguin habrá dado marcha atrás en su política de precios y no se guiará más por el precio sin descuentos a la hora de fijar el precio del ebook. Eso o tratarán de hacer lo mismo que con las novelas de King, retrasando unos meses el lanzamiento de sus novedades.

Sea como sea, lo importante es que la protesta social ha provocado una reacción editorial en menos de 24 horas, lo que demuestra la atención que se presta a las redes sociales y a los sistemas de recomendación. La reputación online es muy importante a la hora de vender los productos en la era de la red, como están aprendiendo las grandes empresas un poquito a la fuerza.

En cuanto en España, habría que aclarar, aunque sea de manera puntual, que el ebook de La caída de los gigantes es más barato que su equivalente en papel, de 24,90 a 16,99, una diferencia de 7 euros que, por lo visto, todavía es un precio considerado algo caro por la mayor parte de los usuarios.

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Amazon, el ebook y el libro objeto

12 de septiembre de 2010 en Arte, Literatura

Arte y Libro objeto

Amazon lo ha confesado: en los últimos meses ha vendido más libros electrónicos que en tapa dura. La conveniencia de la compra en línea, los lectores digitales y su inmensa capacidad de almacenamiento, la modernidad del texto en pantalla y lo ajustado de su precio (aunque menos de lo que quisiéramos) son todos factores que influyen en este cambio drástico. A pesar del inmenso éxito del libro impreso, éste no es ni de lejos un formato eficiente a nivel económico, prueba de ello son las tiradas inmensas a las que recurren las editoriales buscando el precio justo, y las hogueras también inmensas a las que someten a todos los ejemplares no vendidos. Habría que preguntarle al respecto al mismísimo Gutenberg, que murió en la ruina.

¿Y qué ocurre cuando el libro físico deja de ser una entidad válida y se convierte en un artefacto del pasado? Dentro de la moda del vintage y el retro, la cultura eBay exige que hasta las zapatillas de nuestra abuela puedan convertirse en un objeto digno de veneración. “Cualquier cosa que tenga más de veinte años”, reza Etsy.com, rey de las ventas de artesanía y de productos “hecho a mano”, para encajar un producto en su categoría “vintage”. Y aquí, además de los vilipendiados años ochenta, entran también los libros. No hablamos de libros incunables, de productos de anticuario ni mucho menos, sino de auténticos ejemplos de reciclaje que utilizan libros con la tranquila asertación de que se trata de un elemento obsoleto de nuestra cultura. Los hay que venden libros sin cubierta, al peso, sin pararse a identificar el año ni el tema de origen. Los hay que utilizan dichos libros como elemento artístico, dentro de collages o incluso como tema de fotografía (que puede venderse como original, como copia o incluso como descarga digital). Y los hay que recortan trozos de dichos libros en llamativas formas para utilizarse como tarjetas de agradecimiento, pegatinas o para encuadernar libretas o agendas. Hay quien usa libros antiguos como materia prima papier mâché para crear cuentas para collares.

En el fondo, el libro está hecho de papel, y las posibilidades del papel son inmensas, pero más allá de esto nos fascina su poder, la adoración cultural que parece acompañar a un ejemplar de escaso beneficio monetario pero inmensa influencia intelectual y social. Y esta adoración se convierte, cómo no, en fetiche, de tal modo que las inmensas bibliotecas y colecciones bibliófilas siguen exigiendo respeto, lo que explica que una instalación artística con el libro como centro pueda convocar silencio. A pesar de la realidad del asunto (que es que cabe la posibilidad de que ya hay más compradores de obras electrónicas que de obras en papel), no perdemos nuestra admiración por el objeto de celulosa, aunque sea más caro, menos práctico y menos perdurable; tanto es así que han surgido aquellos que ofrecen “fundas” para nuestros e-lectores en forma de libro, auténticas obras en papel destripadas para alojar un Kindle o similar, de la misma manera que uno podría ponerle unas cubiertas de Guerra y Paz a un libro de Corín Tellado.

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¿Hacia dónde va el precio del libro electrónico?

Kindle DX

El gran debate en Estados Unidos está servido tras el acuerdo de Apple con varias de las grandes editoriales americanas y la polémica con Amazon. Aquí, estando como estamos viéndolas venir y con casi todo el mercado por articular, se sigue con interés el desenlace por parte, sobre todo, de las editoriales.

Pongámonos en antecedentes. Amazon, dispuesto a convertir a su Kindle en el e-reader más usado del mundo, llega a un acuerdo con las editoriales para vender las novedades a 9.99$, siendo en algunos casos capaz de pagar a la editorial un suplemento para que no pusieran problemas a la hora de discutir el precio. Amazon lograba esto gracias a su posición de poder como el mayor vendedor de libros electrónicos en EEUU, con lo que las editoriales tenían poco margen de maniobra.

Tras la presentación del iPad de Apple, el cual va asociado a una tienda de libros electrónicos en formato ePub -ojo, en ePub pero con DRM de Apple, con lo que demuestran lo mucho que aprendieron con la música-, en la que los editores pueden poner el precio que les venga bien a sus libros, dejando las novedades de 12 a 15$. A los cuatro días el ultimátum es directo, MacMillan, que ya ha firmado con Apple, le dice a Amazon que ponga los libros al mismo precio que en la BookStore mientras que la librería americana decide, en un primer momento, eliminar a MacMillan del sistema.

Finalmente ha sido Amazon quien ha tenido que bajarse de su posición y ha accedido a las condiciones de la editorial. Aquellos que quieran pagar los quince dólares correspondientes podrán hacerlo, no sin que Amazon, en su página web, manifieste su total desacuerdo con dicho precio.

El movimiento de MacMillan , mega-editorial con nombres como Douglas Preston, Orson Scott Card, o Tatiana de Rosnay (por poner tres ejemplos completamente diferentes de sus cientos de autores) es un golpe encima de la mesa confiando en que el iPad funcione y la Bookstore sea un éxito… algo que puede o no puede ser y que tardará bastante en probarse. En el caso de que los libros caros con DRM de Apple no se vendan Amazon volverá a plantar cara a los editores para vender su formato DRM más barato -eso sí, ya desde el año pasado su sistema de protección está roto- y seguirá con su proceso monopolístico.

Por si fuera poco, Rupert Murdoch, dueño de periódicos y de un imperio editorial basado en Harper Collins, tampoco está de acuerdo con los precios de Amazon. Ha olido la sangre fresca y un tiburón como él no ha podido dejar de morder para ver si se libra de ese competidor que era la empresa librera. Lo curioso es que, como él afirma, no es por dinero ganado (ya que Amazon les paga como si los libros valieran 14 dólares), sigue con la consigna y lo hace para que no se devalúe el producto de tapa dura… impresionante.

A todo esto, parece que todo el mundo se ha centrado en Apple vs. Amazon dejando fuera del escenario al que parecía el verdadero revolucionario del mundo del e-book. O mucho me equivoco o nadie está hablando de Google, y está claro que en el futuro de todo este negocio tiene mucho que decir: a Google no le interesa el desmantelamiento de un negocio en red como el de los e-books, así en los próximos meses no sería de extrañar un nuevo movimiento por parte de la empresa más importante de Internet en estos momentos.

En España carecemos de una librería como Amazon que aglutine a casi todas las editoriales, pero me da que, tal y como han puesto los precios en las distintas tiendas virtuales que ya existen, la teoría de los 15 euros también gustará mucho por estos lares. Eso sí, luego, como estamos avisando, se preguntarán por las bajas ventas. Y entonces será, lamentablemente, demasiado tarde.

Paulo Coelho, en exclusiva

12 de enero de 2010 en Autores, Literatura, Mundo Editorial, Noticias

Coelho

Paulo Coelho, gurú superventas, ha firmado un acuerdo con Amazon para que esta plataforma sea la única que pueda vender varias de sus obras en formato e-book. Este contrato de exclusividad abarca a siete obras en portugués, incluido el best seller El alquimista, y tendrá una duración de seis meses. Durante ese tiempo la obra de Coelho estará disponible en la Kindle Store para todo aquel poseedor de un Kindle que tenga un guerrero de luz en su interior. No es el primer acuerdo de este tipo al que llega Amazon que ya firmó uno similar con el autor Stephen Covey con una duración de un año, aunque en este caso sí existía una editorial de por medio.

No podemos menos que aplaudir este movimiento de Amazon mostrando interés por idiomas diferentes al inglés y esperamos que se amplíe a otros autores e idiomas, aunque en principio tengamos que conformarnos con los vendedores de best sellers. A la espera de que el mercado editorial español reaccione quizás un empujón desde fuera no estaría de más. Los lectores no anglófonos estamos viendo la supuesta revolución digital del mundo del libro desde la barrera ante la falta de oferta de libros electrónicos en nuestro idioma.

Pero lo realmente interesante del modelo que presenta Amazon es el hecho de que se salta a la editorial, siendo el acuerdo entre el escritor y la librería. Está claro que esta apuesta la puedes hacer sobre un valor seguro como Coelho sin temor a equivocarte pero, cada vez más, parece que Amazon está marcando las pautas de lo que puede ser el mercado editorial en unos años.

Por mucho que suene muy bonito un autor desconocido no puede encargarse por si solo de todo el proceso editorial ya que no se trata únicamente de escribir y subir a una web; entre otros, la corrección y maquetación son más que necesarias (si habéis intentado leer un ebook mal maquetado en un lector, ya sabéis lo que quiero decir) pero también la publicidad, a no ser que te conformes con ser conocido como escritor entre tus amigos del Facebook y allegados. ¿Puede suplir el papel de la editorial una librería? Todo parece indicar que si, tanto más si las editoriales cada vez externalizan más este tipo de trabajos; podemos suponer que al corrector le dará lo mismo ser contratado por la editorial que por la librería. ¿Puede la editorial convertirse en plataforma de venta? obviamente, también. Todo parece apuntar que el futuro está en la convergencia. Aunque mucho nos tememos que los autores seguirán siendo la parte pobre del asunto.

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Cuentos a la venta

Edna O'Brien

Dentro de los movimientos que algunas editoriales están tomando a la hora de posicionarse frente a las nuevas tecnologías, hay que destacar la opción que ha tomado Atlantic Magazine en Amazon.

Siguiendo el camino de la música, con iTunes como claro referente, han comenzado a vender cuentos sueltos a través de la red. De ese modo, y por 4$, estamos delante de lo que puede ser una auténtica revolución en el mundo de las antologías. Por ahora venden obras de Edna O’Brien y Christopher Buckley, dos reconocidos autores de su catálogo.

Es una prueba de concepto, con toda seguridad. Pero si funciona y bajan los precios podríamos asistir a la creación de nuestros propios volúmenes de cuentos, antologías creadas por y para nuestros intereses. Tanto para regalar como para preparar viajes concretos. Imaginad visitar una ciudad y llevar en el ereader una serie de relatos dedicados a sus calles, podríamos leer historias del mismo lugar donde estábamos paseando unas pocas horas antes. Con un sistema de geolocalización sería incluso más interesante, pudiendo acceder directamente a los cuentos sin necesidad de preparación.

No sé, quizá sea una manera de revitalizar la ficción corta más allá de las antologías cocinadas o las dedicadas en exclusiva a un autor. Si se aplica un buen sistema de recomendaciones el salto de un escritor a otro puede llegar a ser de lo más interesante para aquellos aficionados a descubrir historias nuevas y voces diferentes.

Motoko Rich, del New York Times ha comentado que esto puede ser la Itunización del cuento… ¿sería una oportunidad para aquellos autores que no dan la talla en la novela? En una sociedad cada vez con menos tiempo, creo que los cuentos van a dar mucho más que hablar en el futuro de lo que están haciendo ahora, siempre relegados a la todopoderosa novela.

Vía: The Guardian

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Barnes & Noble a la caza de Amazon

Plastic Logic

El movimiento de la gran cadena librera Barnes & Noble al preparar el lanzamiento de su lector de e-books, basado en Plastic Logic, no era casual. La librería virtual acaba de presentar su tienda en la que se tiene acceso a unos 200.000 títulos propios más la inteligente aparición de 500.000 títulos de Google Books, libres de derechos.

Desde B&N se venden como la alternativa a Amazon y a su Kindle -han elegido bien las fechas con el cabreo que llevan muchos usuarios de Amazon en este momento-, pero incurren en los mismos errores que están lastrando por ahora el despegue del libro digital.

Por el momento anuncian que sus ebooks se pueden leer en cualquier dispositivo, cualquiera que no sea de la competencia claro, y ni en un Kindle ni en un Sony e-Reader se podrá tener acceso a los libros que ofrece B&N en su catálogo. De nuevo las limitaciones de formato por una competencia que lo único que hace es castigar al consumidor, obligando a que compre en una tienda determinada si es que quiere contenido para su e-reader.

También sigue al rebufo de Amazon y sus precios determinados por las editoriales con unos conocidos 9.99 dólares para las novedades y 4.99 para las reediciones de clásicos. Esto, como en Amazon, lleva a plantearse de nuevo el valor del libro electrónico, el retraso en la aparición de novedades para evitar, al menos eso parece, que el ebook se coma al de papel -cuando hoy por hoy eso parece imposible- y todas las argucias que algunas editoriales están creando alrededor del ebook logrando impacientar a sus posibles clientes.

¿Es este el futuro que se plantean las tiendas virtuales y las editoriales? ¿En serio? Lectores propietarios que sólo funcionan en sus propias tiendas y no en las de la compentencia… Precios altos y DRM… a la espera de ver cómo evoluciona el mercado y Google mete baza propia, a mi me da la impresión de que se están haciendo un flaco favor preparando ese modelo de libro electrónico.

Amazon, 1984 y la ironía

1984

El todopoderoso Amazon y su esbirro Kindle parece que tienen problemas, como cualquier mortal, con los derechos de autor. Amazon puso a la venta para su lector electrónico dos obras de George Orwell, 1984 y Rebelión en la granja, sin tener los derechos para ello, parece ser que por utilizar la plataforma de un tercero (si es que no te puedes fiar de nadie). Lo que podría ser una simple anécdota solucionada de manera diplomática, como adquirir los derechos o ponerse en contacto con los clientes, ya que el error lo ha cometido Amazon y no debe ser pagado por los usuarios que actuaron de manera correcta, se ha convertido en un escándalo que sólo le podría pasar a un libro de Orwell. La solución de Amazon ha sido, nada más y nada menos, que acceder de forma remota a los dispositivos de sus clientes y borrar los libros en cuestión.

Esta acción, que elimina las pocas ganas que tenía de comprarme un Kindle, nos plantea hasta que punto podemos permitir que las condiciones de uso de un producto den acceso a aspectos tan personales de nuestra vida como puede ser nuestra biblioteca, porque, aunque está claro que Amazon sabe perfectamente qué libros has comprado y, por tanto, cuales componen tu estantería, el hecho de que una empresa o un gobierno puedan acceder a ella y manipular nuestra información me parece deplorable. ¿Tan sagrados son los derechos de autor? ¿o es que al adquirir un Kindle y firmar un contrato de servicio (largo, farragoso y lleno de cláusulas) les estamos entregando a nuestros primogénitos sin enterarnos?

Tal y como dice David Pogue, del New York Times:

La acción de Amazon es tan grave e inaudita como si empleados de una librería entraran de noche en nuestra casa, se llevaran dos libros de las estanterías y nos dejaran un cheque en la cocina

Así que, si tienes un Kindle o estás pensando en adquirir uno, ten en cuenta que Amazon parece empeñado en hacer bueno a Microsoft o en impedir que Google se pase al lado oscuro.

Vía: El país

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Rebelión en la granja

Kindle DX: Oficial

Kindle DX

Después de toda una semana de rumores e imágenes borrosas, ya tenemos la presentación oficial del nuevo aparato de Amazon: El Kindle DX, el miembro más joven y grande de la familia de e-readers del gigante librero norteamericano.

Anne Perry

¿Qué tiene de nuevo el Kindle DX? Bien, es grande. Mucho más grande. Ahora tiene una pantalla de 9.7 pulgadas -más del doble que el Kindle 2- permitiendo la lectura cómoda de revistas y periódicos. Por cierto, no se ha hablado del libro de texto tradicional, un rumor que venía de lejos y que alejaba al Kindle DX de la prensa.

La pantalla del Kindle DX detecta la posición, así que ajusta el contenido a un modo apaisado con sólo mover el e-reader. También destaca la posibilidad de conexión 3G para poder conectarse en cualquier sitio y eliminando el contrato específico que antes tenían los Kindle.

Pero lo que me llama la atención es el soporte para PDF. Si bien es cierto que no es el mejor de los formatos para los e-readers, sí que es el mas extendido por la red. Que el Kindle lea PDF es abrirse a todos los documentos privados y copias de seguridad a los que tengamos acceso, sin necesidad de la conversión de formatos que antes era necesaria.

También es cierto que le damos mucha importancia al Kindle cuando, desde España, ni siquiera tenemos tienda Amazon ni está previsto el lanzamiento de Kindle alguno. Nos queda mirar cómo Amazon se come el mercado americano poco a poco mientras aquí nadie se decide a lanzar el primer golpe. De todas formas, la cosa no está barata: 489$ es lo que cuesta hacerse con el Kindle DX... un lujo para auténticos sibaritas del e-book.

Actualización 07/05/09: Amazon ha llegado a un acuerdo con tres de las más importantes editoriales en libros de texto Pearson Education, Cengage Learning y Wiley Higher Education, y se dice que seis colleges y universidades van a empezar a probar el Kindle DX durante el año.

Amazon, Kindle y lectores de e-books

Stanza

Se acumulan las novedades sobre el mundo del libro electrónico y su principal abanderado, la librería virtual Amazon.

Hoy mismo nos enteramos de que Amazon compra Lexcycle, la empresa que desarrolla Stanza, posiblemente la mejor herramienta disponible en la AppStore de Apple para la lectura de e-books en el iPod. Lexcycle estaba desarrollando nuevos formatos y era una empresa abanderada del formato común. ¿Significa eso que Amazon va a seguir por el mismo camino con el Kindle? ¿O es una maniobra para cortar de raíz cualquier competencia a su lector de libros para iPod? Según la gente de Lexcycle, no van a cambiar su producto… pero desde Amazon sólo hay un escueto “sin comentarios”

Por otro lado, Amazon sigue registrando beneficios récord que le permiten este tipo de jugadas empresariales, subiendo un 18% y alcanzando los 4890 millones de dólares. Un dato: Más de la mitad del beneficio fue generado por libros que no estaban en el top de superventas.

Y por último, una reflexión. Leo en Libros y Bitios el desglose aproximado de lo que vale un Kindle 2:

1.Componentes – $190.
2. Costes de desarrollo – $62.50.
3. Costes de promoción – $40.
4. Fabricación – $7.
5. Wireless – $5.
6. Devueltos y defectuosos – $2.50.
7. Empaquetado y transporte China-USA – $2.
8. Otros – $0.

El total, al que se podrían atribuir otros costes suplementarios, es de 309 dólares. Eso significa que el beneficio por unidad vendida es de 50 dólares..

Como él, me pregunto si el mercado español está preparado para esos precios. Hemos hablado de la encuesta de uso y preferencias sobre los e-readers y el público está poco dispuesto a pagar más de 70 euros por un dispositivo como el Kindle. Hagamos unos cálculos a partir de esto.

Si un lector electrónico -un e-reader, sea Kindle, Papyre o Sony E-reader- cuesta alrededor de 350 euros, nos vamos a un coste equivalente a comprar 17 novedades en papel o bien 35 libros de bolsillo (un buen bolsillo). Pongamos que el usuario del reader compra 12 novedades al año -120 euros- con lo que el desembolso en literatura en un año sería de 420 euros, el equivalente a 21 novedades o 42 libros de bolsillo.

Así que tendríamos 12 libros frente a un máximo de 42. A libro por mes, con el e-book apenas nos llegaría para un año de lectura, mientras que con el mismo presupuesto en papel nos daría para más de tres años, momento en el que, si nos hubiéramos comprado un e-reader, es más que probable que la tecnología hubiera cambiado tanto que los nuevos modelos dejarían a la altura del betún a nuestro viejo lector.

Claro que este es el escenario de lectores o libros en los que prima el DRM. Si no puedes leer otros libros que los que compras personalmente y tampoco puedes prestar o recibir libros que te dejen amigos o familiares, el uso de un e-reader no tiene sentido excepto en un ámbito laboral o de estudio, ya que para un uso ocasional del e-book ya existen otros dispositivos multisistema, menos agradables para leer, eso sí, pero funcionales, que suplen las necesidades puntuales.

No puedo dejar de dar la razón a los entrevistados: con el modelo actual, pagar mucho más de 70 euros es un desembolso poco rentable y es evidente que los precios del libro electrónico son demasiado elevados en muchas de las tiendas de e-books. Sólo con el abaratamiento de la tecnología y de los precios se lograría un uso masivo que aceleraría la cola larga de las ventas, el verdadero motor del sistema de ventas de Amazon.


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