Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas de la categoría ‘Tecnologí­a’

El Proyecto Genoma (de los libros)

12 de septiembre de 2011 en Actividades, Literatura, Tecnologí­a

ADN y Libros

Cada vez surgen más entusiastas de la programación que pretenden aplicar la ciencia de la informática al insondable mundo de la literatura. En la Universidad de Idaho, en Estados Unidos, nació hace unos años el Book Genome Project, cuyo objetivo es “identificar, realizar seguimiento, medir y estudiar las características que conforman un libro”. Pretenden analizarse componentes como el lenguaje utilizado, los personajes y los temas para diferenciar un libro de otro. Al proyecto se han unido investigadores de todo el país y varias editoriales colaboran activamente, pero seguramente el aspecto más interesante de este proyecto sea la página web Booklamp.

Al igual que su equivalente musical, Pandora, toma música que nos gusta y nos sugiere otra que cree que encajaría en nuestros gustos, la web Booklamp pretende llevar a cabo de forma automática una labor hasta ahora reservada al crítico y al lector eficiente y considerado: la de recomendar libros. A pesar de hallarse muy lejos de la perfección (a veces los algoritmos producen resultados curiosos), sus creadores aseguran que tiene múltiples beneficios, entre ellos, por ejemplo, que la inmensa base de datos de títulos literarios permite que dichas recomendaciones no se limiten a obras superventas o de lectura masiva. Según los participantes de este Proyecto Genoma literario, los puntos a través de los cuales se analizan los libros para encontrar similitudes y producir recomendaciones serían tres: aquel que se refiere al estilo y lenguaje (en el que intervienen nociones de ritmo, densidad, descripción, perspectiva y diálogo); aquel que se refiere al tema (las obras se categorizan en más de 2000 subconjuntos temáticos, por los que podemos encontrar un libro que sea, por ejemplo, 10% sobre alienígenas, 50% romántico, 20% sobre ciudades y 20% sobre viajes en carretera); y aquel que se refiere al tipo de personajes. Si bien estos no son parámetros válidos para estudiar una obra en su totalidad, son tremendamente útiles para ese árbol de diversas ramificaciones que ayuda a llegar a un libro nuevo a través de sus semejanzas con otro. Uno se pregunta, sin embargo, si estas recomendaciones no se verán limitadas por la imposibilidad de que una ecuación defina aspectos a veces tan subjetivos como la calidad literaria, o la capacidad de entretenimiento. El que alguien disfrute con novelas de corte histórico ambientadas en la corte anglosajona de Enrique VIII no implica que le gusten todas las novelas de dicho corte, ni que sean todas de calidad comparable; y lo mismo ocurre con novelas para adolescentes sobre vampiros u obras de ciencia ficción dura ambientadas en Marte. En cualquier caso, Booklamp no deja de ser una herramienta interesante, ideal para descubrir libros nuevos y para disponer de una lista de candidatos a nuestra mesilla de noche con más posibilidades de complacernos que una obra recomendada por un conocido con el que no tenemos nada en común, o por un crítico con intereses velados. Por ahora sólo está disponible en inglés, pero suponemos que de tener un éxito aceptable pronto empezaremos a verlo adaptado a otros idiomas.

Amazon.es, la AmPad y el Nook Color 2

7 de septiembre de 2011 en Mundo Editorial, Noticias, Tecnologí­a

AmPad

Cuando el año pasado Barnes & Noble decidió sacar una modesta tableta dedicada al mundo de las revistas bajo la marca de su lector Nook, el Nook Color, muchos especialistas vaticinaron que era un movimiento desesperado y abocado al fracaso.

Un año después nos encontramos con que la jugada de Barnes & Noble no iba nada desencaminada, sobre todo por la manga ancha con la que ha dejado que los hackers pudieran toquetear las tripas del Nook Color para conseguir que el Android que llevaba dentro pudiera convertirse en un elemento funcional, con poco que envidiar a otras tabletas del mercado, sobre todo por un dato clave: su bajo precio.

Pues bien, mientras se prepara el segundo modelo del Nook Color -lástima que no se venda en España-, llega por fin una noticia que muchos esperaban: la tableta de Amazon, un dispositivo del que todavía no se tienen imágenes reales ni tampoco un nombre definitivo (¿Amazon Tablet? ¿AmPad?). Al parecer los chicos de Amazon van a sacar un gadget más parecido a lo que se espera del Nook que uno para competir con iPads, Asus o Galaxy Tabs, mucho más potentes y menos capadas.

Por lo pronto se sabe que podrá ejecutar aplicaciones Android desde el market creado por Amazon -todavía limitado al mercado americano- y que, por lo que se dice, no ha levantado demasiadas pasiones entre desarrolladores y usuarios. Es de suponer que la aparición de la AmPad servirá de lanzamiento para la plataforma.

Así que aquellos que esperaban el duelo en las alturas entre Amazon y iPad van a tener que buscar en otro lado, ya que Amazon busca el mercado amplio de bajo precio y los de Apple no han hecho del mundo de los libros electrónicos su principal objetivo, sobre todo tras los inteligentes movimientos de Amazon para estar presentes dentro del ecosistema Mac sin tener que pagar parte de su canon.

En cuanto a la presencia de la AmPad en España, es dudosa durante sus primeros meses de vida. En cualquier caso, el día 15 de septiembre desembarca Amazon España, aunque mucho nos tememos que a precios similares a los que podemos encontrar en el resto de librerías virtuales, ya que los descuentos en España sobre los libros están regulados por ley. En cuanto a los precios de los libros digitales, que llevan un tiempo negociando, se anuncian en la línea del habitual miedo y conservadurismo del editor medio español, aproximadamente un 30% más barato que el precio físico. Parece mentira que todavía no hayan dado cuenta de que el precio de uno no debe depender del otro. En fin, ya veremos si se impone la cordura o no de la mano de Amazon.es.

¿Qué es Freedom?

17 de agosto de 2011 en Autores, Tecnologí­a

Freedom

Ser escritor hoy en día no es, necesariamente, más fácil que hace unos cuantos siglos, si lo analizamos a un nivel puramente productivo. Internet, esa gran masa de información, interacción y entretenimiento, es una herramienta peligrosa. Al mismo tiempo que nos proporciona todo lo que necesitamos, directamente, para documentarnos, promocionar nuestra obra y comunicarnos con otros miembros de la cadena literaria, desde escritores a agentes, editores y lectores, es una fuente inagotable de distracción. La abundancia de información es, al mismo tiempo, una gran ventaja y desventaja para el escritor.

Algunos ensayistas han apuntado a la rentabilidad artística de hallarse encerrado en prisión. El Marqués de Sade, que antes sólo había dejado algunos aburridos manuscritos a medias en su nombre, comenzó a escribir a un ritmo frenético una vez instalado en su cómoda celda de la Bastilla. Otros escritores que se han beneficiado de estar entre rejas han sido el conocido seductor Giacomo Casanova, que escribió su renombrada autobiografía erótica en un retiro voluntario al Castillo Dux de Bohemia, o el propio Napoleón Bonaparte, que escribió sus memorias desde su exilio en Santa Elena. El De profundis de Óscar Wilde nació en una pobre celda en la que había sido encerrado por actos contra natura. El ganador de un Nobel Joseph Brodsky escribió largamente sobre el efecto del encierro en el escritor, argumentando que el encierro solitario favorecía la creación de poesía, mientras que el encarcelamiento junto a otros presos solía complementar a la prosa. Y tantos otros escritores han elegido, a falta de crímenes confesos por los que ser encarcelados, recrear la situación del preso, encerrándose en habitaciones espartanas durante largas horas para forzar su concentración. Recientemente, además, ha surgido un equivalente virtual, un programa que puede crear un espacio de silencio informativo, un software llamado Freedom.

Freedom es un programa diseñado tanto para Mac como para Windows que nos permite bloquear la conexión a Internet de nuestro ordenador durante el periodo de tiempo que elijamos, desde unos minutos a largas horas. La única manera de detener la acción de Freedom, una vez iniciado, es reiniciar el ordenador; por lo que este software nos proporciona una libertad relativa al librarnos de distracciones innecesarias. Se está convirtiendo, poco a poco, en la herramienta favorita de escritores de todo tipo, y es constantemente recomendado por autores tan conocidos como Nick Hornby (Alta fidelidad), Nora Ephron (Cuando Harry encontró a Sally) o Naomi Klein (No logo), y por grandes gurús del márketing como Seth Godin. En resumen, cualquiera que necesite de un tiempo exclusivo para él o ella misma y el papel en blanco puede beneficiarse de Freedom. El programa cuesta 10 dólares americanos y dispone de una demo gratuita, puede encontrarse más información en su web. Por otro lado, siempre podemos dejarnos de tonterías y simplemente apagar el ordenador, agarrar un bolígrafo y un cuaderno, o incluso una máquina de escribir, y hacer las cosas a la antigua. O, ya sabéis, sencillamente desconectar el Wi-Fi.

Autores relacionados:
Giacomo Casanova
Joseph Brodsky
Marqués de Sade
Naomi Klein
Nick Hornby

Facebook compra Push Pop Press

Push Pop Press

Un libro tradicional convertido en formato ePub para un lector electrónico no modifica en absoluto la manera de leer, de recibir la información. Texto plano mostrado en unidades (páginas) con, ocasionalmente, dibujos estáticos.

El año pasado surgió una iniciativa apadrinada por el político y filántropo Al Gore para dar salida a las voces que buscaban un nuevo tipo de libro para la época digital y multimedia. La editorial Push Pop Press presentó un formato nuevo, especialmente diseñado para dispositivos móviles -tablets o teléfonos- que aprovechaba las características más importantes de las nuevas tecnologías, es decir, la adición de vídeos, fotos y sonidos acompañando a un texto, pero de una manera lo más intuitiva posible y que fuera capaz de funcionar con la información en lugar de caer en el vicio más grande de la Sociedad de la Información: la dispersión de contenidos y la falta de atención.

Pues bien, parece que su iniciativa, que estaba suspendida en el tiempo, ha encontrado un nuevo valedor, Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, que ha valorado las posibilidades de esta empresa y ha decidido comprarla. Sin embargo, en principio, no parece que Facebook vaya a ofrecer libros electrónicos, como se ha rumoreado, sino que es precisamente esa facilidad de uso e integración de elementos multimedia la que ha llamado la atención del empresario americano. Eso tampoco quiere decir que Push Pop Press deje de lado el mundo de los libros, pero es más probable que su trabajo redunde más en la interfaz y el trabajo de Facebook en los próximos meses que en nuevos proyectos dedicados a los libros.

Este movimiento, sin embargo, apunta a la posibilidad futura de un registro coherente sobre nuestros movimientos en la red, nuestros aportes, nuestra nueva historia social que, hasta ahora, se pierde y en la que vivimos cercanos a la inmediatez, sin poder echar la vista atrás y ordenar bien todos esos pensamientos, fotos, vídeos y comentarios a los que dedicamos más tiempo cada día; un libro transmedia que recoja nuestra existencia virtual.

Más información: Push Pop Press

Autores relacionados:
Al Gore

Kobo se implanta en Europa

Kobo

Muchos son los artículos que hemos dedicado al mundo de los ebooks y los ereaders, siendo normalmente copados tanto por los grandes modelos extranjeros, como Nook o Kindle, como modelos del mercado nacional, como Booq o Papyre. Lo cierto es que hasta ahora no le habíamos prestado la suficiente atención al tercer lector de libros electrónicos del mercado americano, el Kobo.

Lo cierto es que en sus inicios nadie apostaba mucho por este lector de bajo precio que la cadena Borders sacó hace unos cuatro años para luchar por su supervivencia, algo que, lamentablemente, no le ha salido tan bien como esperaba. Sin embargo, el Kobo ha ido funcionando en silencio con la ayuda de más socios y gracias a su política de precios bajos, Kobo está alrededor de los 99$, en su versión más barata, ha ido ganando terreno. Además, su pantalla soporta 16 niveles de gris y lleva WiFi y Blutooth.

Pero el verdadero impacto de Kobo se notará si los planes de expansión por Europa funcionan al ritmo que esperan, ya han lanzado una tienda de ebooks en Alemania y han anunciado que, en breve, van a seguir abriendo tiendas en Francia y en España. Dejando a un lado los apoyos editoriales que consiga, lo importante de Kobo es su bajo precio y su capacidad para leer formato ePub con Adobe DRM, el estándar «de facto» en el mercado español.

¿Logrará Kobo llegar a España antes que Amazon? Lo cierto es que de poder comprarse en tiendas este ereader daría bastante vidilla al mercado de dispositivos en España, que todavía toma más como referencia los precios del Sony Reader que los del Kindle. Un lector por casi cien euros y dotado de toda esa tecnología podría ser el salto definitivo de este tipo de dispositivos, que ya está llegando a la mayoría de hogares lectores.

¿La pega del Kobo? Pues sus acabados. No nos engañemos, Kobo va a estar siempre un pasito por detrás en calidades y tecnología que sus primos más caros, algo que puede no gustar a los que buscan el último grito, pero que puede ser del agrado de los que no quieren experimentar gastando mucho dinero. Sin embargo, y como toque de atención, el nuevo Kobo táctil pinta muy bien y por 130 dólares va a ser una compra interesante, incluso frente a los grandes.

¿Destruir libros para conservarlos?

Digitalizar libros

Digitalizar libros que las editoriales no ofrecen en ebook parece una tendencia que va ganando fuerza en algunos países. En el caso de Francia nos llega el ejemplo de Numérise, una empresa web que ofrece a sus usuarios la posibilidad de pasar sus libros físicos a formato digital.

El caso de Numérise sigue la estela de otras empresas, sobre todo japonesas, que llevan ya unos años ofreciendo sus servicios de digitalización. Hasta ahora, sin embargo, las empresas se ofrecían para trabajar con bibliotecas particulares enteras, con cientos de volúmenes, algo en lo que Numérise se diferencia, ya que ellos trabajan libro a libro y cobran por número de páginas -de cinco a ocho euros las primeras cien páginas y luego en bloques de un euro- ofreciendo el resultado en PDF o en ePub.

¿Cómo ha logrado un sistema en el que trabajar con libros individuales? Bien, lo primero es que se aseguran, mediante una muestra del texto, que su sistema puede digitalizar bien el libro. Luego, tras recibir el libro físico por correo, lo desmontan y recortan para no tener que utilizar escáneres caros o tecnologías de doble cámara como ha hecho Google.

Por un lado, como negocio, han logrado optimizar el proceso, y, desde luego, es un buen servicio para aquellos que han dado el paso definitivo de abandonar el libro físico y abrazar el digital. Quizá con aquellos libros descatalogados, medio rotos y que todos tenemos cogidos con pinzas en la biblioteca, sea una buena opción, ya que muchos de esos libros se volverán quebradizos y, finalmente, desaparecerán.

No sé hasta que punto las leyes de derechos de autor permiten la digitalización de un libro para uso personal en España y en Europa. Como curiosidad, en Japón sí que está permitido dentro de los derechos de copia personal y se ha desarrollado una curiosa costumbre de «Hágalo usted mismo» (DIY) llamada Jisui «cocinar para uno mismo» que se dedica a pasar por un software de reconocimiento de caracteres (OCR) los libros físicos que se compran. Con un par de retoques quedan maquetados y los pasan a su ereader. Eso no es muy diferente de lo que ya pasa en España en algunas comunidades web, aunque la diferencia con Japón es que allí la copia queda estrictamente en el ámbito de lo personal.

Más información: Numérise

Vía: El bibliómano

Últimas novedades en lectores de libros electrónicos

iriver Story HD

La manera americana de comprar ebooks en Google eBooks es completamente diferente a lo que se estila hoy en el mercado editorial español, algo que viene a demostrar la aparición del iRiver Story HD, un lector de libro electrónico con capacidad Wi-Fi y que viene preparado para integrarse en la tienda de Google en los países en los que ya está operativa.

Google eBooks pretende seguir los pasos de Amazon y eliminar el paso intermedio que supone la descarga del libro en un ordenador antes de pasarlo al ereader, algo que ya se hace con el Kindle o el Nook, y que mejora la facilidad de compra aunque se pierda definitivamente la sensación de que el archivo descargado es realmente del usuario y no sólo un arrendamiento temporal en el dispositivo de lectura. Por otro lado, no está claro que las compras se puedan ejecutar directamente desde el iRiver… quedan muchos flecos por recortar antes de que la tienda de Google esté operativa al 100%.

Google eBooks da así el primer paso para, más adelante, intentar el alquiler de lectura o la limitación a lectura online, dos métodos pensados para rebajar el precio de los libros, pero que se encuentran muy lejos de las opciones que están manejando los libreros. Como nota para que se den prisa en negociar: el nuevo Android Market incluye la posibilidad de comprar libros y leerlos desde el teléfono móvil o desde las tablets y Google está más que dispuesto a integrar su sistema en tantos gadgets como sea posible.

El iRiver Story HD es un lector de buena calidad, con especificaciones más que correctas, con un diseño… digamos que muy formal -por no decir carente de atractivo-, y que sale en Estados Unidos a un buen precio, 139$, con la seguridad de ser un producto con Google detrás. De todas formas, Kindle y Nook siguen por debajo de ese precio… iRiver tendrá que pelear bien si quiere meter la cabeza en el mercado, sobre todo después de que Amazon anunciara el nuevo precio del Kindle con conexión 3G… 139$ (qué coincidencia, ¿verdad?).

Amazon, por su parte, se lanza hacia un lugar donde Google y Apple están muy cómodos: el mercado de las tabletas, y la avalancha de rumores sobre el nuevo dispositivo del gigante de las compras por Internet es cada día más grande. Lo cierto es que si la estrategia de Amazon es la misma que usó con su Kindle nos encontraremos con un dispositivo de gama media a un precio cercano al coste. ¿Su objetivo? Integrar su sistema de compras de la manera más sencilla posible. Además, se rumorea que la renovación del Kindle está cerca, ya que Sony también planea sacar un nuevo lector en los próximos meses.

Más información: Blog Google Books

Adopta un ebook, salva un libro

1 de julio de 2011 en Actividades, Literatura, Tecnologí­a

Digitalizando libros

Inmersos como estamos en el mundo de los derechos de autor y los libros digitales siempre es reconfortante ver cómo el amor por los libros y las nuevas tecnologías se pueden, no sólo complementar, sino que empiezan a disfrutar de una relación casi simbiótica.

Nos llega a este respecto una noticia desde la India: se ha puesto en marcha una iniciativa para preservar antiguos manuscritos y literatura descatalogada a través de la digitalización. Tienen tanto material sobre el que trabajar que han decidido atraer al gran público a este proyecto mediante un sistema de adopción.

La literatura india en lenguas que no sean el inglés -idioma al que se recurre desde hace tiempo como elección de modernidad- tiene una tradición milenaria, y además tienen un buen montón de dialectos sobre los que trabajar. La gente de Bookganga, que son los que han montado este proyecto, van a comenzar con los escritos Marathi y de ahí irán hacia delante.

Esta iniciativa, en la que usuarios privados pagan un pequeño precio por cada libro que adoptan, viene a complementar la actividad de instituciones indias que siguen un camino similar, solo que a un ritmo y prioridades muy diferentes. Es posible que con este proyecto consigan un empujón importante a la hora de preservar gran parte de su legado cultural.

En España y Europa se vienen realizando programas de digitalización a nivel institucional desde hace varios años y tenemos excelentes portales donde acceder a miles de obras. Un ejemplo claro sería la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes o, añadiendo además obras de arte o música, Europeana, un portal imprescindible para todos los amantes de la cultura, así como la Biblioteca Digital Mundial.

Un modelo editorial poco sostenible

17 de mayo de 2011 en Mundo Editorial, Noticias, Tecnologí­a

iPad

Una de las grandes bazas que se barajan para las Tablets como lectores de libros o de revistas es la facilidad con la que se pueden desarrollar aplicaciones de compra y gestión para tener acceso a contenidos. En el caso de Apple, fueron muchas las compañías que desarrollaron puntos de venta, kioscos, para dar difusión a obras de terceros que no querían, o podían, pagarse una aplicación propia y solitaria para competir en el market de la manzana.

Hace unos meses Apple decidió cambiar las condiciones de venta dentro de sus dispositivos, dejando a muchos con la boca abierta: toda transacción de venta o suscripción realizada pasaría a pagarle un 30% del importe. Desde luego, es un negocio en toda regla que además beneficia a Apple de otra manera: ellos también disponen de una aplicación para vender libros que no está sujeta a esa carga, con lo que pueden ejercer una competencia feroz.

Las grandes compañías, por ejemplo, han pasado por el aro. Después de todo pueden vender sus revistas directamente en el iPad y son suficientemente importantes y conocidas como para llegar a acuerdos especiales y poder permitirse una primera inversión. Por el contrario, las empresas que realizaron sus propias plataformas de venta se han encontrado con el muro de ese 30%, ya que tienen que pagarle al proveedor del contenido, a Apple y tratar de sobrevivir con el margen de beneficio.

¿El resultado final? Ya se anuncia una primera víctima: la gente de iFlow, que tiene una de las aplicaciones más cuidadas en el sector del ebook, no va a continuar en el negocio. La inversión que habían realizado, más de un millón de dólares, se ha visto lastrada por la política de Apple y no ven la posibilidad de luchar en un mercado que se ha apretado muchísimo. También es cierto que trabajar con Apple es estar sujeto a sus reglas y a su sistema cerrado en el que hacen y deshacen con facilidad, con lo que las empresas deberían apostar por una menor inversión y calcular beneficios de «larga cola» a base de pequeños márgenes para poder sobrevivir.

Vía: CNN Expansión

Marginalia

13 de marzo de 2011 en Literatura, Tecnologí­a

Escribir al margen

Uno de mis libros favoritos es El ladrón de cuerpos, de Anne Rice. Antes de que os llevéis las manos a la cabeza, en un claro concierto de gritos, haré una aclaración: es uno de mis libros favoritos, entendiendo “libro” como una entidad única física de tapa dura, más de doscientas páginas y papel ahuesado. Y es que no me refiero a la obra de Anne Rice en sí, poco disfrutable a partir de mis quince años, sino al libro en concreto que ha pasado por mis manos y por las de muchas otras personas.

Ahí radica, precisamente, mi amor por la obra. Con El ladrón de cuerpos hice algo que he hecho pocas veces con un libro. Aparte de invertir mi paga juvenil de varias semanas en un libro de tapa dura y papel deliciosamente poroso, me decidí a hacer algo que me parecía, hasta entonces, pecado: me decidí a escribir en el libro. Y no sólo tenía mi propia marginalia, mis notas en márgenes a lápiz, sino que me dediqué a prestar el libro a la mayor cantidad de personas posible, y a animarles a que ellos mismos también incluyeran pensamientos e impresiones, a lápiz (o incluso, ¡herejía!, a bolígrafo), del libro. Pretendía crear una especie de obra coral, donde la voz del autor era sólo una más en una masa tremenda de pequeños autores/lectores que se sintieran libres de comentar, a su juicio y libertad, lo que se les viniera a la cabeza respecto a la obra en sí. El resultado fue un libro único, maravilloso, donde yo leía no sólo una crónica vampírica, sino una crónica de lectores, un poco como una edición crítica, sin tanta pedantería y datos extravagantes y con más sinceridad e improvisación.

Es posible que algunos bibliófilos se vean reconocidos con esta anécdota: es posible que ellos también tengan libros maltrechos y violados donde figure la letra ajena; también es posible que algunos se sientan insultados; quiénes somos nosotros, después de todo, para mancillar la pureza del libro. Pero ésta debe de ser una práctica más extendida de lo que creemos, ya que muchos lectores electrónicos tratan de imitarla: ofrecen la posibilidad de anotar, de crear contenidos extra para lo que leemos. Sin embargo, hasta que consigan imitar a la perfección la sensación física de tomar el lápiz entre los dedos y deslizarlo, a tropiezos, sobre el desigual papel, nos sentiremos como cada vez que hemos de usar un lápiz electrónico sobre una pantalla: inseguros, temerosos de que nuestra firma no sea reconocible. Aunque hablamos siempre del fetichismo del libro tradicional, del olor y la textura del papel frente a lo antiséptico de la opción electrónica, me temo que éste es uno de los aspectos donde el hiperenlace es nuestro aliado: imaginad un libro donde podríamos hacer aparecer notas de otros lectores, de críticos profesionales o incluso del propio autor. Es innegable que la conexión a internet podría hacer del e-book un sustrato para miles de niveles de información, de la misma manera que es innegable que nos agarramos, con una nostalgia casi enfermiza, a una hermosa noción de libro táctil, realizado en imperfecto papel, maleable tinta y tangibles hilos de costura, en un surco intermedio entre una generación pasada, abrazada a la época pre-informática y una generación futura donde los libros, posiblemente, sean tan inútiles y extraños como para nosotros son los códices medievales: hermosos pero frágiles, sensuales recuerdos del pasado.


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