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Entradas de la categoría ‘Tecnologí­a’

Novedades en el mundo de los ereaders: Kobo Aura HD

Kobo Aura HD

Hace unas semanas que nos quejamos de la falta de evolución en los lectores electrónicos, asfixiados por la rapidez de desarrollo de las tablets y la falta de gana de los dominadores del mercado por ofrecer mejoras. Pues bien, por lo visto la gente de Kobo ha decidido que si Amazon tira por ofertar buen precio, ellos van a por la innovación tecnológica, algo que puede verse en el Kobo Aura HD que acaban de sacar.

¿Cuál es el punto fuerte de este nuevo ereader? Pues algo que veníamos reclamando desde hacía tiempo: la resolución de la pantalla. Esta es un poco más grande de lo que estaba llegando, 6.8 pulgadas, y ofrece 1440 x 1080 y, esto es importante, 265 dpi. Esto quiere decir que la calidad de la tipografía, de las letras, es superior a lo que nos encontramos en el mercado hoy en día: las líneas son mucho más claras y con menos pixelación, lo que hace la lectura más agradable para el ojo.

Kobo adopta también la iluminación de la pantalla, algo que sacó la gente de Nook y que Amazon puso enseguida, lo que mejora otro de los puntos flojos de muchos ereaders, el contraste. Si ponemos esa claridad tipográfica junto con un buen contraste, nos encontraremos con un salto cualitativo en la experiencia lectora. Es más, el Kobo Aura permite que configuremos el tipo de letra para dejarla a nuestro gusto, no sólo en tamaño sino en resolución.

Por lo demás, el Kobo Aura HD lleva lo habitual, 4 GB de memoria interna, ampliable con microSD y un procesador de 1GHz para mover el paso de página con tanta resolución sin problemas. Ah, claro, es táctil, lleva WiFi, lee ebooks en ePub, PDF, Mobi y es compatible con Adobe DRM. ¿Cuánto cuesta? Pues unos 130 euros. ¿El problema? Que por ahora no se vende en España ni hay fechas para su comercialización.

¿Cómo reaccionará Amazon? Por el momento sólo han surgido rumores acerca de Nook, que podría estar preparando un Nook Glow HD, un movimiento que forzaría a Amazon a presentar un nuevo Kindle con mejores prestaciones si quiere mantener el nivel de sus competidores.

¿Y vosotros? ¿Cómo veis el mercado de los ereaders? ¿Os cambiaríais el vuestro por otro con mejores prestaciones aunque todavía os funcionara bien el actual? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

La crisis editorial y las descargas ilegales

24 de abril de 2013 en Literatura, Mundo Editorial, Tecnologí­a

Piratas de la red

El mantra editorial que nos llega en las últimas semanas, las previas al Día del Libro y las diversas ferias que pronto ocuparan la primavera, es que las ventas de libros en España han caído un 20% y que la culpa de este descalabro es cosa, sobre todo, de las descargas ilegales de libros, demonio con cuernos y rabo que ronda a libreros y editores en sus pesadillas. Muchos de ellos citan el informe del Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales, que, pese a lo que pudiera parecer, no analiza la situación de los pesqueros españoles en las costas de Somalia, sino que estudia las descargas de libros, discos, películas y videojuegos, así que no estaría de más pegarle un vistazo.

El primer dato que salta a la vista es que 12 de cada 100 internautas se ha bajado algún libro -más que videojuegos ¡ese dato me confunde!-, con un porcentaje equilibrado entre novedades y obras con más de tres años, dejando a las obras de uno o dos años algo por debajo. No es de extrañar: los libros descatalogados son una de las principales búsquedas para descargar libros gratis en la red. Pero el informe en cuestión tiene su miga en el aspecto del lucro cesante, es decir, la cantidad de dinero que la industria editorial deja de percibir por las descargas de ebooks. En lugar de hacer una relación directa descarga/libro sin vender, se usa una nueva manera de contabilizar al preguntar al internauta cuántos elementos habría comprado si no tuviera acceso gratuito. El resultado es de 5,1 millones de euros para el negocio del ebook y 39.9 millones en el caso de los libros físicos. Aplicado al conjunto de la industria, el porcentaje total subiría un 4,6%, apenas un 5% del total.

Entonces, si según este informe la descarga gratuita de ebooks apenas llega al 5, ¿a qué se debe el resto del desplome? ¿Cuáles son las causas para que la industria editorial haya caído un 15% en ventas durante el último año? Está claro que la crisis es un elemento clave en esta situación, sobre todo si juntamos la limitación de presupuesto de las familias lectoras con una política editorial llena de series y libros clónicos, de dudosa calidad literaria, a precios inflados y con una edición mejorable.

Espero que después de leer el informe sobre la «piratería» más de un editor comience a realizar autocrítica en lugar de achacar la crisis actual de la edición en España a las descargas ilegales. Por cierto, para los autores del informe, el año que viene me gustaría ver un elemento más en la estadística de «los más piratas»: ¿cuántos libros ha comprado este año? Igual resulta que los mayores compradores de libros son también los que más descargan, y a lo mejor, sólo a lo mejor, sería mejor que las editoriales y las librerías no fueran por ahí señalando con el dedo a sus mejores clientes.

Escritores, lectores y privacidad: Posibles futuros del libro (II)

23 de marzo de 2013 en Autores, Literatura, Tecnologí­a

Pirvacidad Hangout Escritores

Ya os hemos hablado en otras ocasiones de la posibilidad, cada vez más real, que lo que hoy consideramos como libro vaya convirtiéndose en sólo una pieza más del ecosistema literario, que ese discurso basado en la conexión entre mensaje escrito por el autor y leído en solitario por el lector, sea completado -o sustituido, según los más agoreros-, por otros sistemas.

Dejando a un lado la interactividad multimedia -o transmedia, como vais a escuchar a partir de ahora-, en la que el uso complementario de vídeo, imágenes y música va a ser fundamental, me gustaría hablar de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías en cuanto a la comunicación.

¿A qué me refiero? A las posibilidades que ofrecen las redes sociales -sean las que sean- a la hora de compartir y redescubrir la lectura. Hasta ahora la manera más sencilla de hacerlo ha sido a partir de replicar el clásico esquema del club de lectura. Hay numerosas maneras de hacerlo, desde el típico foro a los grupos de Facebook, por poner un par de ejemplos, aunque el futuro nos lleva a poder comentar directamente desde el lector electrónico, a compartir pasajes que nos gustan, con todo el mundo que lea el mismo libro que nosotros. Amazon ya ha dado algunos pasos en esa dirección, pero me gustaría pensar que no dependeremos de un sistema cerrado para esto, sino que se podrá usar algún método capaz de agrupar distintas redes sociales y luego aplicar los filtros que queramos (edad, lugar geográfico, etc.).

Pero el avance de las redes sociales no acaba en compartir la lectura o las opiniones con otros lectores, existe la posibilidad de interactuar con el autor de una manera que jamás antes había existido. Sí, es cierto, ahora los escritores tienen su perfil Facebook y su cuenta de Twitter, aunque cada uno lo maneja mejor o peor, una tendencia que pronto se hará casi universal. En este sentido, los autores tienen que tener cuidado, ya que se enfrentan al reto de estar siempre presentes y a la vez, mantener la distancia. Para que os hagáis una idea: un escritor puede firmar libros en la feria, hablar un poco con cada lector y dedicarle un ejemplar, pero no puede irse a tomar unas cañas con todos los que acuden. Internet y las redes sociales son así, el autor debe estar allí para atender a sus seguidores, pero no puede dejarse arrastrar por ellos.

En este sentido son geniales los encuentros virtuales que pronto se pondrán en marcha, mucho más dinámicos que los actuales chats. Por ejemplo: un hangout de G+ de vez en cuando con charlas y preguntas conseguirá que la relación entre autores y lectores dé un paso hacia delante sin que se pierda la privacidad que todos nos merecemos.

Las mejores aplicaciones móviles para escritores

Evernote para escritores

Si te gusta escribir y te pasas el día arriba y abajo y no quieres, o puedes, llevar el ordenador a cuestas, está claro que necesitas una buena selección de aplicaciones para tu teléfono o tablet. En Lecturalia hemos seleccionado unas cuantas que nos parecen interesantes para los sistemas más comunes, como son Android e iOS. En cualquier caso, antes de continuar, recomendamos a todo escritor llevar encima libreta y bolígrafo. Todavía no se ha inventado aplicación en movilidad más fiable y versátil que esa.

La primera aplicación que recomendamos es una de las más importantes: Evernote. Un gestor de notas (y libretas) en el que cabe de todo. Podemos escribir, tomar fotos, tomar notas de voz (que luego pasa a texto), subir documentos… una maravilla para organizar la documentación de una novela o capturar ideas rápidas. Uno de sus mejores puntos es que sincroniza la información entre nuestros dispositivos, móvil, tablet y ordenador. Es gratis y está para Android e iOS.

La segunda app puede salvarte el trabajo de varios días. Dropbox es un sistema de almacenamiento en la nube que te permitirá grabar tu documento en el ordenador y revisarlo posteriormente en movilidad (y viceversa). Los cambios se sincronizan y es sencillo de usar. Está para todas las plataformas y su plan básico es gratuito. Del mismo estilo puedes encontrar BOX o Google Drive, que además se complementa con la aplicación de Google en la nube para editar documentos, Google Docs.

Instapaper te permite trabajar y navegar almacenando esas páginas llenas de información que tanto te interesan para leerlas más adelante. Está preparado para que no te pierdas nada y la información se clasifica con facilidad, sincronizando ordenador, teléfono, tablet y hasta lector de ebooks. De pago, pero existen alternativas, aunque quizá no tan completas.

Otras aplicaciones ideales para un escritor serían las que entran dentro de la categoría de «mapas mentales», o en lenguaje más prosaico, las que te permiten hacer unos esquemas bien estructurados. Yo destacaría, por ejemplo, Mindjet, que permite crear árboles de conceptos enriquecidos con fotos, enlaces y etiquetas. Disponible para varias plataformas y con versión tanto gratuita como de pago. En cualquier caso, hay muchas aplicaciones parecidas y lo mejor es probar unas cuantas hasta encontrar la que mejor se adapta a nuestra rutina.

Si sólo queremos una aplicación para escribir, podemos recurrir a Writer, para Android, un ejemplo de herramienta creada para un único propósito: la escritura. Ligera y rápida, no tiene muchas opciones, pero lo que hace, lo hace bien. En realidad, cualquier programa de notas avanzado nos serviría y, para los que usan tablets, no estaría de más que pegaran un vistazo a alguna de las numerosas suites ofimáticas que hay disponibles en los markets de cada sistema, pese a que ninguna llega realmente a la potencia de un buen sistema para ordenador.

My writing spot es uno de los pocos programas pensados para el trabajo del escritor. Te permite escribir, tiene contador de palabras y algunas funciones de formato. Lo interesante: pues su integración con el correo, contraseña en documentos y sincronización en la nube. Además, el sistema de notas está muy bien organizado para seguir una secuencia de capítulos. La contra, que no es gratuito y no está traducido al castellano, con lo que sus opciones de diccionario y tesauro no nos serán de mucha utilidad a menos que escribamos en inglés.

Por último, recomendaros llevar instalada siempre una aplicación de OCR, es decir, de reconocimiento de texto. Después de escribir en cualquier papel que tengáis a mano, nunca está de más sacar el móvil, hacer una foto al texto y que lo pase directamente a un formato electrónico con el que poder trabajar. Yo recomiendo alguno como el Mobile OCR, pero eso sí, letra mayúscula y clara. También sirve para copiar textos que encontremos en folletos, enciclopedias, flyers o demás papeles que, por algún motivo, no podamos llevar con nosotros.

¿Y vosotros? ¿Qué aplicaciones consideráis imprescindibles a la hora de ayudaros en la tarea de escribir? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

El incierto futuro de las bibliotecas en España

11 de marzo de 2013 en Noticias, Tecnologí­a

biblioteca

Con los recortes presupuestarios diezmando ayuntamientos y comunidades autónomas, las bibliotecas públicas se han convertido en un elemento superfluo para muchas administraciones. El presupuesto anual para la compra de libros, así como el del mantenimiento del acceso público a la información en Internet, se ha reducido en los últimos años de una manera cada vez más preocupante. Mucho se habla de la biblioteca como alternativa a la descarga masiva de ebooks, o de su transformación en centros de difusión de literatura electrónica… pero, al ritmo que llevamos, es posible que antes se conviertan en meros almacenes de libros y poco más.

Aunque el modelo español ha sido siempre gratuito, la normativa europea nos dicta que hay que pagar un cierto canon por derechos de autor. Hasta ahora se planteaba el pago directo del Estado… la verdad es que no estaba nada claro. En el nuevo borrador de la ley que se está preparando la cosa cambia, y la verdad es que a peor. No sólo se pagará por copia de libro al año en la biblioteca, sino que ese pago se va a contabilizar en el presupuesto asignado a los ayuntamientos o entidades públicas responsables. Eso quiere decir que el mismo estado va a ejercer de controlador y recaudador para las gestoras de derechos.

Pero lo que realmente cambia en este proyecto de ley, y es preocupante, es la aparición de un nuevo concepto, que es el pago por préstamo, a razón de 0,05 céntimos por operación. Esto, además, castiga el presupuesto de las bibliotecas que mejor hagan su trabajo, ya que cuanto más libros presten, menos dinero van a recibir al final. Si a esto le sumamos la reducción de presupuesto general para adquirir nuevos libros, el resultado final no puede ser más preocupante.

Por ahora esto es un borrador, pero pronto será aprobado. No sé hasta qué punto la sociedad española comprende la importancia de las bibliotecas como centro de información y de acceso a la cultura. Son un bastión. Y si su uso, por los recortes y las nuevas leyes, disminuye, que a nadie le extrañe ver por la red archivos comprimidos con más de diez mil ebooks, sin duda la semilla fuera del sistema de las nuevas bibliotecas digitales.

¿Se ha estancado el desarrollo de los lectores electrónicos?

9 de marzo de 2013 en Literatura electrónica, Tecnologí­a

Nuevos e-eraders

Parece que fue ayer cuando salieron a la venta los primeros lectores de tinta electrónica, con toda la expectación que levantaron a su alrededor. Si bien su resolución no era muy buena y la frecuencia de paso de página dejaba bastante que desear, en muy poco tiempo se encontraron soluciones a los problemas y limitaciones más básicas.

De esos modelos quizá demasiado pesados y voluminosos hemos pasado a unos e-readers estilizados y con una resolución de pantalla más aceptable. Sin embargo, pese al rápido desarrollo inicial, avivado, cómo no, por Amazon y su Kindle, parece que nos hemos topado con un techo, un punto estático del que no se sabe bien cómo vamos a salir.

Me explicaré mejor. Los últimos modelos de lectores electrónicos son prácticamente iguales. Resolución, batería, wifi, pantalla táctil… vaya, si analizamos cuál ha sido el último salto de diseño nos encontramos que es una luz integrada. En sí, el e-reader, hoy por hoy, no parece en la lista de «cosas a mejorar» por parte de las grandes empresas tecnológicas. Sony, una de las que más interés ha mostrado, apenas mejora el corazón de sus dispositivos y remoza el exterior, consiguiendo un buen producto, pero muy similar al anterior.

Os estaréis preguntando, ¿pero, qué es lo que quiere este? Si la única función del e-reader es mostrar los ebooks, y esa función se cumple, ¿qué más hace falta? Pues bien, en mi opinión la tecnología de pantalla todavía no ofrece dos cosas fundamentales: un buen contraste y una resolución óptima de la tipografía. No voy a entrar en temas como el del color, que sería ideal para las revistas, o de un buen procesador que permita, en un momento dado, una navegación web decente.

Si miramos un poco al futuro de las pantallas y a la convergencia entre tablets y e-ereaders que nos vendían hace un par años, la verdad es que a nivel comercial no se ha avanzado nada. Teniendo en cuenta que las tablets forman un mercado que se renueva a gran velocidad y que los e-readers se compran con la idea de que van a durar hasta que se rompan, es lógico que los fabricantes inviertan más en el mercado que les va a dejar beneficios. De hecho en los últimos meses el número de lectores electrónicos vendidos se ha reducido muchísimo. A medida que la oferta se cubre pasa mucho más tiempo en surgir la necesidad de cambiar. Y a eso añado: sobre todo si lo que se ofrece no se diferencia mucho de lo que ya tienes.

Las grandes ideas, además, como el papel electrónico flexible, tampoco aparecen por ninguna parte, así que habrá que esperar a ver si aparecen nuevos conceptos sobre la mesa o se va a exprimir al máximo la tecnología disponible, pese al aspecto cada vez más obsoleto que presenta.

Digital y papel, un nuevo enfrentamiento

2 de marzo de 2013 en Literatura, Tecnologí­a

ebook futuro lectura comprensión

¿Es mejor leer en papel o en ebook? Esta debe de ser una de las preguntas que más se han realizado (y contestado) en los últimos tiempos dentro del mercado editorial y del mundo de la lectura en general. Hay respuestas para todos los gustos: están los nostálgicos del papel, aquellos que hablan de su comodidad visual, su tacto y su olor, aquellos que asocian contenidos emocionales con el contenido impreso; y por otro lado están los que defienden lo electrónico, su aspecto práctico y las posibilidades que ofrece por sus aplicaciones y diseño. También es cierto que los lectores electrónicos de hoy en día, con su ligereza, sus pantallas anti-brillo y todo lo demás, tienen poco que ver con los primeros e-readers que aparecían poco a poco, aquellos que pensamos que nunca podrían sustituir al papel.

Para muchos se trata de una discusión sin ganador ni perdedor; disfrutan de las ventajas de ambos formatos, aunque la mayoría sigue teniendo vínculos sentimentales con la obra impresa. Y esto ha influido de manera notable en la recepción que ha tenido un estudio reciente que pretendía demostrar, de una vez por todas, cuál de los dos formatos era más cómodo para la lectura. El Dr. Schlesewsky, un profesor del departamento de Literatura y Lingüística de la universidad alemana Johannes Gutenberg de Maguncia, publicó los resultados de su experimento en uno de los periódicos más importantes de su país, y la respuesta de los lectores fue apabullante: no aceptaban lo que Schlesewsky tenía que decirles: que, desde un punto de vista estrictamente científico, no nos cuesta más leer en ebook que en papel.

Parece ser que en Alemania hay una creencia bastante generalizada (me atrevería a decir que hasta cierto punto en España también) de que el lector electrónico ofrece una lectura más pobre, una comprensión lectora menor a la del libro impreso. Según Kretzschmar, otro de los responsables del estudio iniciado por Schlesewsky, lo que la gente percibe y cómo interpreta su propio comportamiento no es lo mismo que lo que te dicen los datos de los mismos sujetos al realizar una prueba lingüística. Aunque tú insistas en que te cuesta más leer en un formato que en otro, esa no tiene por qué ser la realidad objetiva de lo que está ocurriendo en tu cerebro.

Ayudados de una tecnología que les permitía monitorizar el movimiento del ojo y de sensores EEG para medir el voltaje de la actividad theta del cerebro (directamente relacionada con la codificación y recuperación de la memoria), el equipo científico de varias universidades alemanas pudo trabajar en colaboración con grupos de lectores de diferentes edades para determinar las diferencias entre la lectura en ebook y en papel. Los profesionales descubrieron que la actividad era la misma, tanto en movimiento visual como en actividad cerebral, para la lectura en tres formatos diferentes: papel, lector electrónico y tableta; si bien la mayor parte de los participantes, en una ronda de preguntas anteriores a la prueba, había especificado que preferían la lectura en papel que la realizada en un soporte electrónico. La única pequeña variación surgía con el grupo de adultos de mayor edad (de 60 a 77 años), que demostraba menor nivel de actividad al utilizar una tableta; es decir, que les costaba menos esfuerzo, tal vez por el tamaño mayor de la pantalla. Podéis leer el informe completo del estudio aquí (en inglés).

Todo esto da a entender que, independientemente de nuestras tendencias subjetivas, el esfuerzo y el proceso de comprensión del texto es el mismo, leamos en el soporte que leamos (siempre que este tenga unas condiciones mínimas, claro, no creo que los monitores de ordenador de hace quince años o las pequeñas pantallas de los teléfonos móviles sean comparables con los soportes que se utilizaron en las pruebas mencionadas). Es interesante reconocer hasta qué punto somos animales de costumbre, y hasta qué punto nos agarramos a determinados elementos por pura fijación emocional o nostalgia.

No hay nada como el olor de un libro nuevo, es cierto. Pero lo que ya no podremos argumentar es que leer ese libro en papel sea más fácil o más cómodo para nuestra mente que un .mobi, .pdf o similar en nuestro soporte electrónico favorito.

Nubico: Nuevo sistema de suscripción literaria

Nubico

Parece que alguien por fin se ha dado cuenta de que los modelos emergentes en el sector cultural vienen de la mano de los servicios de pago por suscripción. Spotify o Netflix son dos grandes ejemplos de cómo podría ser el futuro de la música y el vídeo y ahora es posible que aparezca un equivalente con Nubico.

Aunque claro, la idea no es tan novedosa. La gente de 24 symbols llevan un par de años ya con esta idea en mente, así que cabría preguntarse cuál es la diferencia. Por lo visto no es otra que la potencia económica y editorial que llevan detrás, Nubico viene con Telefónica y Círculo de lectores (Planeta y Berelsman) que, si así lo deciden, pueden poner encima de la mesa un catálogo inmenso. 24 symbols ha trabajado más con editoriales independientes y eso le resta poder de convocatoria hacia el gran público.

No es la primera iniciativa de Círculo de lectores y de Telefónica en este sentido, aunque en esta ocasión sí que parece que van a apostar creando una plataforma decente, que no sólo estará disponible para dispositivos Android e iOS, sino que es probable que aparezca para nuevos modelos de libro electrónico.

El modelo que han presentado costará 10 euros al mes y nos permitirá leer cualquier cosa que hayan subido al catálogo, exceptuando las novedades, que estarán por menos de 4 euros hasta que pasen al fondo general.

¿Tendrá éxito? Como siempre, nos enfrentamos a una gran incógnita. Si es capaz de acumular catálogo, más allá de sus propias editoriales, es posible que dé el salto que, a día de hoy, lastra este tipo de iniciativas. Como usuario no me quiero preocupar de si este libro ha salido en Anagrama o en Grijalbo o en Espasa: pago mis diez euros al mes y lo quiero en mi reader. Si me faltan muchos libros no pagaré por un servicio incompleto.

Sin duda, es una buena noticia que esta iniciativa surja: quiere decir que se están planteando alternativas al modelo actual de compraventa y de precios para ebooks, y que se está haciendo desde grandes grupos capaces de arrastrar al mercado. Otra cosa es saber si es el movimiento adecuado o se hace con las herramientas adecuadas. Pronto lo sabremos.

Más que libros, lectores

16 de febrero de 2013 en Actividades, Autores, best-seller, Tecnologí­a

Lectores y libros

En Lecturalia llevamos unos cuantos años hablando sobre la revolución del libro digital y la importancia de encontrarnos con un medio tecnológico capaz de ofrecer acceso casi instantáneo a millones de libros. Si sumamos a los e-readers las tabletas digitales, tenemos un parque de dispositivos en constante aumento con una capacidad para ofrecer información como no ha habido antes en toda la historia de la humanidad. Sin embargo, seguimos siendo humanos, nos pongamos como nos pongamos, y si la información nos sigue llegando vía texto me temo que seguimos con las mismas limitaciones a las que nos enfrentábamos con los libros de papel. Se lee lo que se puede, sea digital o no.

Comentábamos en 2009 que España es un país en el que no se lee demasiado. Esa situación apenas ha cambiado, aunque las estadísticas desde entonces han mejorado un poco, pese a que el mundo editorial ha empezado a sufrir no sólo las consecuencias de la crisis económica sino también la del cambio de percepción del objeto libro por parte de los lectores, sobre todo los más jóvenes.

La reverencia ancestral al libro, esa que llevamos dentro todos los que tenemos más de treinta años, se diluye a medida que hablamos con gente que ha crecido y se relaciona a partir de pantallas. Desde luego que la capacidad del papel para transmitir sensaciones es superior, pero eso no nos debe distraer de la verdad: la mayor parte de lo que consumimos culturalmente de manera habitual entra en la categoría del usar y tirar. Sí, hay títulos, canciones, series de televisión y películas que siguen alcanzando cotas de excelencia capaces de hacernos volver a ellas una y otra vez, pero son las menos y compiten con el constante bombardeo de producciones azucaradas y creadas en laboratorios de márketing donde nos conocen mejor que nuestros propios padres gracias al análisis de nuestro historial de navegación. Si el cerebro se acostumbra a pagar menos de un euro por golosinas brillantes y adictivas es muy difícil conseguir que se pague algo más por un producto que no sólo es menos bonito a la vista, sino que requiere un esfuerzo mayor por ser consumido.

Productores y consumidores. A eso me lleva esta reflexión. ¿Nos acercamos a un futuro en el que el mundo del libro se va a dividir? Me pregunto si la edición electrónica no va a acaparar un mundo entero de ruido en el que va a ser imposible destacar, a través del cual el SPAM en redes sociales va a ser insoportable y el diálogo se va a convertir más en un encuentro multitudinario en el que competir a ver quién habla más alto y más lejos, mientras que las editoriales independientes, muchas de las cuales no están interesadas ni de lejos en pasarse al ebook, se van a quedar con esas pequeñas joyas que se descatalogan luego con demasiada facilidad y que no hay manera de encontrar, ni gratis, ni pagando. Es cierto que también surgen nuevas iniciativas que buscan alternativas en el crowdfunding, la impresión bajo demanda e incluso apelando al «precio libre» donde cada lector paga lo que quiere -o puede- por un ebook. Quizá sea ese el futuro, la de la miríada de opciones, la de la oferta infinita, en definitiva, la del creador de filtros.

¿Qué quiero decir con esto? Es el mismo mensaje de siempre, quizás algo más triste ya que se ven pocos cambios, tanto en lectores como en editores o escritores. Sí, hay que cambiar muchas cosas en el mercado editorial, sobre todo en precios y derechos digitales, pero hay algo fundamental para que este mercado eclosione, y no es otra cosa que un mayor número de lectores. Unos lectores con sentido crítico y ansiosos de compartir sus opiniones y recomendaciones a través de las pantallas que tan bien conocen. Por desgracia, tal y como se plantea el futuro, tengo poca confianza en que las editoriales presten atención a algo fuera de su propia esfera de influencia.

Consigue un fantástico ereader Tagus Táctil con Lecturalia

Tagus Táctil

¿Contando los días para que se acabe la cuesta de enero? ¡No te preocupes! En Lecturalia te ofrecemos otra oportunidad para llevarte a casa un lector de libros electrónicos de primera calidad. En esta ocasión, y gracias a la colaboración de la Casa del Libro, se trata de un e-reader Tagus Táctil.

La apuesta de la Casa del Libro por ofrecer una serie de modelos propios de ereader se confirma este año con la renovación de su línea, que va desde los modelos más básicos por 89 y 99 euros, a los que ofrecen ya otras funciones táctiles y WiFi, como el Tagus Táctil o el Lux, que se van ya a los 119 y a los 139, respectivamente. Yo destacaría personalmente la aparición del Tagus Magno, cuya diagonal de 9,7 pulgadas viene a ocupar un hueco en el mercado que el Kindle DX estaba dejando huérfano. Además, el mundo Tagus se completa con una tablet con sistema Android. A través de los readers de Tagus se puede comprar en la Casa del Libro de manera fácil y sencilla y han sacado una línea editorial propia sin DRM, con precios muy competitivos.

Pero hoy vamos a hablaros del Tagus Táctil, una respuesta rápida al modelo Kindle Tocuh de Amazon, con características muy similares. El reader de la Casa del Libro es táctil, lleva WiFi, 1 GB de memoria libre para que le metas cientos de libros -ampliable con SD-, la batería eterna de este tipo de dispositivos y 238 gramos de peso. El Tagus Táctil lleva el diccionario de la RAE integrado. Además, hay que tener en cuenta que, a diferencia de otros, el Tagus Táctil lee numerosos formatos de ebook, como el ePub, el Fb2, Mobi o PDF. Compatible, claro, con Adobe DRM de manera nativa.

Para participar en el sorteo del Tagus Táctil es necesario dejar un comentario en esta misma entrada del blog (recuerda poner tu email real). El sorteo del Tagus Táctil se realizará entre todos los usuarios que hayan dejado su comentario en este artículo desde su publicación hasta las 23:59 del 3 de febrero (Hora Española). El nick del ganador será anunciado en Facebook, Twitter y los comentarios de esta entrada el 4 de febrero de 2013 y contactado mediante su correo electrónico el mismo día. El sorteo se realizará mediante el sistema de Random.org y a través del mismo se elegirá un ganador. Si en tres días no se recibe respuesta por parte del primer ganador, el Tagus Táctil pasará al siguiente nombre del listado obtenido.

En esta ocasión se puede participar desde fuera de España, aunque si el ganador reside fuera de la Península tendrá que abonar los gastos de envío correspondientes menos 5,95 euros que regala la Casa del Libro. Si el ganador declina el premio, el Tagus Táctil pasará al siguiente de la lista de ganadores.

¡Suerte a todos!

EDITADO 05/02/2013: El ganador del Tagus Táctil es Joel del Olmo, ya hemos contactado con él y tiene 3 días para responder. ¡Gracias a todos por participar!


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